lunes, 12 de abril de 2010

Peter Brook, Ute Lemper, Deborah Warner y Luc Bondy, en el Festival de Otoño

Justificar a ambos ladosUte Lemper y Mario Gas, en el montaje The Bukowski Project

El evento de la Comunidad de Madrid se celebrará, sin cambiarle el nombre, del 12 de mayo al 6 de junio

ROSANA TORRES - Madrid

No está claro si es algo misterioso y oscuro o diáfano y clarísimo. El caso es que esta mañana la mismísima Esperanza Aguirre ha presentado el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid que llega a su XXVII edición. Hasta ahí todo normal, pero es que la prestigiada muestra escénica, que dirige con buen pulso Ariel Goldenberg, pasa a celebrarse entre el 12 de mayo y el 6 de junio. Sin cambiar su nombre. Tan sólo añade al logo del Festival de Otoño y en letra pequeña dos palabras "en primavera". Todo este lío, visto como innecesario por una parte de la profesión escénica, perjudicial por otro sector y beneficioso por parte de algunos, tiene su origen en el hecho de que varios productores privados le solicitaron a Aguirre hace años este cambio de fechas, alegando que el Festival les hacía "competencia desleal", tal y como confesó esta mañana la propia Aguirre, en presencia de su vicepresidente de gobierno, al tiempo que Consejero de Cultura, Ignacio González.

Por su parte Goldenberg dijo que a él cuando le preguntaron si podría hacer la muestra en primavera se limitó a contestar "de ahí venimos", ya que él y la Asociación Caballo de Bastos dirigían en la década de los ochenta el Festival Internacional de Madrid que se celebraba en primavera y que desapareció por presiones de los mismos empresarios que lograron que el dinero de ese festival desaparecido en 1992, pasara a ser del Consorcio de Rehabilitación de teatros (privados). Ayer había quien se preguntaba si los 2,7 millones de euros que maneja de presupuesto esta muestra no serán el objetivo final de aquellos que no terminan de entender que, lejos de hacer competencia desleal, lo que el Festival de Otoño ha hecho en los últimos años ha sido crear hábitos teatrales y cultura escénica en los espectadores, muchos de los cuales es difícil que compaginen ciertos espectáculos de la cartelera madrileña con irse a ver cuatro horas en polaco algún trabajo de Krystian Lupa sobre Thomas Bernhard.

En cualquier caso la muestra vuelve a ser toda una exhibición de excelencia escénica internacional. En total serán 32 montajes de teatro, danza, música y circo contemporáneo, que se presentarán en diez espacios de la capital y tres de sendos municipios (Alcalá de Henares, La Cabrera y San Lorenzo de El Escorial). De ellos 24 son internacionales en los que participarán grandes nombres de la escena internacional como Peter Brook, Declan Donellan, Rodrigo García o Deborah Warner, de la danza con Philippe Decouflé, Sidi Larbi Cherkaoui y Damien Jalet.

Los creadores representarán 11 países. El humor francés inaugurará la muestra con una de las parejas cómicas más famosas del país galo: Jérôme Dechamps y Macha Makeieff. Brook estrenará en España 11 and 12, una obra trágica y despiadadamente cómica. Daniel Veronese, estrena Del maravilloso mundo de los animales: Los Corderos, una pieza que juega con la confusión pero que inunda de emociones; y Rodrigo García con Muerte y reencarnación en un cowboy, un espectáculo corrosivo y de marcado acento propio. También se podrán ver montajes de Emilio García Wehbi, Patrice Thibaud, Deborah Warner, DeclanDonnellan, Mariano Pensotti y Luc Bondy.

En el apartado de danza destaca la presencia de Philippe Decouflé con el espectáculo Coeurs croisés, que ha sido calificado de music hall desenfrenado que se consagra al placentero ejercicio del striptease con humor y gracia. Rocío Molina une su talento al de Carlos Marquerie para la creación de Cuando las piedras vuelen. La danza se mezcla con el teatro y con la música en 32 rue Vandenbranden de la compañía Peeping Tom. Y Sidi Larbi Cherkaoui y Damien Jalet se unen al artista británico Antony Gormley para crear Babel (words).

Veremos un nuevo montaje de Victoria Chaplin y su pareja, el actor Jean-Baptiste Thierrée, pero en esta ocasión creado para su hija Aurélia Thierrée bajo el nombre de El oratorio de Aurélia. La música estará presente a través de Ute Lemper y Mario Gas que, juntos, nos adentrarán en un viaje a través de la poesía de Charles Bukowski. También The Ruby Suns, un grupo de Nueva Zelanda establecido en Seattle, pondrá un toque de psicodelia y música étnica, y desde Berlín nos visitará la imaginación y profundidad poética de Konstantin Gropper.

Fuente: El País

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