martes, 31 de diciembre de 1996

Del chiflete que se filtra

Obra de creación colectiva a partir de improvisaciones centradas en el trabajo de los actores, que era desempeñado por los mismos integrantes del grupo. El texto se fue escribiendo en función de estos trabajos.

Imagen familiar
El ping - pong
Interrogatorio
El colchón conyugal
Los consejos
Nuevas palabras: "Taglen Deim"
El vendaje materno
Algunas confesiones: "silbame la pierna"
Post - Data: "tu equipo es impermeable"

Ficha Técnica:
Grupo de Teatro Doméstico
Dramaturgia, Dirección y Actuación: Beatriz Catani,Federico León, Alfredo Martín
Colaboración: Alejandro Catalán
Asistente técnico: Jorge Sanchez
Diseño Gráfico: Carolina Spinelli
Fotografía: Guillermo Arengo
Iluminación: Federico Zypce
Escenografía y vestuario: Grupo de Teatro Doméstico
Subsidio Fondo Nacional de las Artes 1995-1996
Agradecimientos: Ricardo Bartis, Rafael Spregelburg, Sportivo Teatral Velazco

Lugar estreno: Callejón de los Deseos (1995)> Buenos Aires > Argentina

Otros:
Complejo La Plaza (Buenos Aires), Pasaje Dardo Rocha de la Ciudad de La Plata, Teatro El Escudo La Plata

Fuente: artesescenicas

lunes, 30 de diciembre de 1996

Circo negro

Circonegro, segundo texto de Veronese escrito para El Periférico, el trabajo del actor ocupa un espacio desconocido hasta entonces, mientras que por el contrario desaparecen aquellos pequeños teatritos donde manipulaban los muñecos.

El espacio de actuación, que conserva sin embargo esa inquietante oscuridad de sus anteriores piezas, se abre a todo el escenario, a escala del propio actor, y no de los muñecos; aunque este se siga presentando como un lugar extraño, en este caso, un perverso circo cuyos extraños números, en un tono minimalista, comienzan siendo interpretados por tres actores, frecuentes colaboradores de El Periférico de esos años, como Alejandro Tantanián y Román Lamas, además de Emilio García-Wehbi, sentados frente al público, con sus trajes negros y gafas oscuras, en mitad de un espacio vacío, y Alejandro Catalán, haciendo las veces de presentador. A lo largo de una exhibición de técnicas actorales tratan de demostrar que por medio de un disciplinado trabajo de interpretación y manipulación es posible imitar cualquier actitud de la realidad, falsificar lo verdadero, crear copias siniestras de la realidad.

A modo de diabólicos experimentos se termina constatando que la mejor copia de la muerte es un muñeco. Progresivamente van apareciendo los muñecos, traídos por ellos mismos, que irán adquiriendo mayor presencia, hasta convertirse en dueños de la escena, convertida en un extraño circo. La condición de ciegos que aparentan tanto los actores como los muñecos intensifica ese lado violento, más cruel e irracional cuanto irresponsable, que va creciendo a lo largo de la obra. Como en otros casos, a través de la música y los sonidos se intensifica una atmósfera que se irá haciendo más asfixiante.

Creación:
» Emilio García Wehbi Intérprete Dirección
» Ana Alvarado Dirección
» El Periférico de Objetos
» Daniel Veronese Dirección

Compañia: El Periférico de Objetos

Ubicación: Argentina > Buenos Aires

Ficha Técnica:
Intérpretes: Alejandro Tantanián, Alejandro Catalán, Román Lamas, Emilio García Wehbi.

Colaboradores:

Vestuario: Rosana Bárcena. Iluminación: Jorge Doliszniak.

Año estreno: 1996

Lugar estreno: Buenos Aires > Teatro Cervantes

Autor: Periférico de objetos

video

Fuente: archivovirtualdeartesescenicas

sábado, 23 de noviembre de 1996

Yirair Mossian: Un maestro de actores

Una escena de "La comedia de las equivocaciones" que dirige Yirair Mossian

Por Ana M. Totoro
Especial para "Hoy"

Mossian dirige, en este momento, las dos puestas de la Escuela de Teatro de La Plata: "La comedia de las equivocaciones", de W. Shakespeare y "La fiesta del hierro" de R. Arlt, realizadas por los alumnos de tercer año de Formación Actoral, tercero de Maquillaje y cuarto de Escenografía
.

- ¿Cuál es su trayectoria teatral?

- Estoy en la Escuela de Teatro desde hace varios años. Este lugar es una especie de refugio al cabo de un trabajo profesional largo. Becado por el Fondo Nacional de las Artes, estudié en Milán. Dirigí la Comedia Nacional, la Comedia Cordobesa, la Comedia Tucumana. Gané el premio al mejor director en el sesenta y pico con "Nuestro fin de semana" y con una obra de Lizarraga: "Tres jueces para un largo silencio". Hice más de cincuenta puestas (no llevo la cuenta) y ahora estoy acá haciendo un Shakespeare aparentemente menor, juvenil y alternándolo con un Arlt (cosa que es bastante brava). Arlt es un autor del que admiro su talento y su violencia pero por el que no tengo devoción.

- ¿Por dónde pasa su devoción?

- En este momento de mi vida, pasa por un teatro más mágico, que me genere otras cosas. Por eso leo y leo y no encuentro texto. Como no encuentro lo que podría disfrutar haciendo, recurro a Arlt y a otros que son realmente importantes. Mi devoción también pasa por Shakespeare, ésa es una línea que me interesa mucho. Strindberg, Lorca son autores con los cuales conviviría y que estarían en mi mesa de luz. Arlt nunca lo estaría. Pero estoy hablando con el respeto que merece el autor. De pronto uno no tiene por qué comulgar con todos los autores. Como dramaturgo, Arlt era incipiente y toda su escritura es muy tumultuosa, como una especie de invitación a que metas mano en él y recrees. Desde ese lado, fue muy atractivo el trabajo.

-¿Qué diferencia encuentra entre los actores de ahora y los de hace diez años?

-Hay muchas. Hay una mayor demanda de participación y uno se cuestiona muchas cosas que tienen que ver con el manejo del actor. Antes había un director que tenía una mayor maniobrabilidad. Hoy, la exigencia del actor, el derecho del actor, se han abierto espacios que no tenían. Si uno sabe abrirse, aprende muchas cosas. Esto lo noto en el Conservatorio, donde doy clases de dirección. De algún modo, el actor es también un director del proyecto del grupo. Ahora tenés que empezar a conocer al grupo y entonces buscar un proyecto común. También se plantea la dificultad de encontrar el material.

-¿En que consiste esa dificultad?

-Te encontrás con bibliotecas enteras de textos que han envejecido. La realidad es tan potente que el teatro no puede competir con ella. Y textos que eran muy revolucionarios hace diez años, hoy no sirven. De ahí la recurrencia a los clásicos con la posibilidad de recrearlos.

-¿Usted trabaja siempre con obras teatrales?

- Sí. No tomo novelas ni cuentos. Prefiero una reescritura del texto dramático. Soy como un autor fracasado y entonces siempre recreo. Es inevitable, además.

-¿Fue actor?

-Sí, también fui actor. Pero ésa es una historia muy vieja. Era muy malo.

-¿Cree que existe alguna tendencia en el teatro contemporáneo?

-Hacer futurología del teatro es muy bravo. Estamos en una especie de síntesis, de transición. El teatro busca encontrar su propia escritura. Grotowski se despertó buscando la especificidad del teatro. El teatro no es TV, no es radio ni es cine. El teatro es el actor. No importa ninguna cosa salvo la potencia del actor encima del escenario. Ese fue el punto máximo de rebelión, pero esa vena se agotó. Quizás el futuro del teatro sea un teatro más poético, menos condicionado por el mensaje, por la ideología, y que proyecte lo desconocido del hombre. Un teatro más fantástico, no en cuanto a evasión, sino en cuanto a lo fantástico del ser humano. Al menos es lo que a mí me gustaría hacer. Hay un teatro underground muy interesante en Buenos Aires, un teatro soterrado donde la palabra se integra con un montón de cosas. Hay muchas vertientes y hay muchos públicos. Hay para todos los gustos. Lo ingenioso sería pretender hacer algo que le guste a todo el mundo. Sería ambicioso y petulante. yo trato de ser fiel a mí mismo y no enamorarme de lo que hago. Estar alerta, de algún modo.

-¿Hay algún elemento teatral que usted mantenga siempre?

-Sí, la búsqueda de cierta resonancia poética, de ciertas verdades, de cosas que uno cree que perdió; también el encuentro de ciertas nostalgias. Es algo muy personal. Siempre busco textos, material, que me recreen por dentro.

Fuente: Hoy (23/11/96)

viernes, 18 de octubre de 1996

La comedia de las equivocaciones, publicado diario El Día


TEATRO

"La comedia de las equivocaciones".- La promoción 1996 de la Escuela de Teatro presenta en su establecimiento de 51 Nº 419, esta obra de William Shakespeare, en versión adaptada de Yirair Mossian. Se realiza los sábados a las 20.30 y a las 22.30 y los domingos a las 20 con entrada libre y gratuita

martes, 25 de junio de 1996

Elena Fernández, tres de la tarde sin subte en el Pasaje Dardo Rocha

2º Encuentro Provincial de Danza Contemporánea

Elena Fernández, tres de la tarde sin subte

Con dirección de Laura Valencia, lo que es el germen de Eterna basado en la Ciudad Ausente de Ricardo Piglia, se lleva a cabo en el hall del 2do piso del Pasaje Dardo Rocha, con las actuaciones de Victoria Albertali, José Canevaro, Gabriel Galeotti, Ernesto Meza y Julieta Vallina, dentro del 2do Encuentro de Danza Contemporánea La Plata 1996.

viernes, 23 de febrero de 1996

Reportaje a Ernesto Meza, publicado diario El Día


"El teatro es una búsqueda permanente"

Luego de algunos años -no muchos- de frecuentar la dramática teatral y comprender que en la actualidad el teatro no es ese disparador emotivo y totalizador de los años 60, Ernesto Meza sin embargo estudia en la Escuela de Teatro local el magisterio de esa especialidad. Esta carrera le posibilitará enseñar que el teatro debe ser entre otras cosas lo que motiva cambios tanto en el actor como en el espectador.
Ernesto Meza vive en Berisso, lugar en el que nació hace más de tres décadas. El 19 de este mes acaba de cumplir 32 años y luego de recibir el título de Bachiller en el Colegio Nacional, anduvo a los tumbos entre las carreras de Ingeniería y Ciencias Económicas hasta que recaló en el teatro.
Desde un hogar típico de clase media, fundado por un padre correntino y una madre enterriana, que generó -además de Ernesto-, dos hermanos más, profesionales ellos, se acepta sin muchos cuestionamientos a este actor, que aún anda dando vueltas tratando de encontrar un sentido a su vida.
Lo del teatro apareció en mi vida, cuando laburando, me acerqué un buen día a unas clases de teatro que se daban en el Club Social de Berisso. Allí apareció todo y no lo dejé hasta ahora. En la adolescencia nunca tuve ninguna vinculación con el arte. Hacía deportes, otras cosas, hasta que me pregunté, con el teatro "voy a ver que pasa". Continuó en el Teatro Lozano junto a Alicia Diciacio; con Diana Fainstein en el Taller del Sur donde hizo Criaturas de Adelach y A puerta cerrada de Sartre; televisión 1 año y en Buenos Aires junto a Bartis integró el elenco de Pedido de mano de Chejov; fue actor invitado de Los Boñigos en Desfile Origámico y El Dictamen; hasta el año pasado fue actor de Una aventura y dos armaduras espectáculo que fue invitado al Festival Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud en la provincia de San Luis.
El panorama teatral creo que está quieto, no se si es por una cuestión económica o creativa, pero no lo veo como generador de cosas. Creo que el teatro es una búsqueda permanente y no pasa por el encasillamiento que puede dar una definición feliz o por una escuela o por un maestro . Hay que seguir trabajando para seleccionar material y gente, ya que en el grupo no debe haber envidia o celos. Tanto en el teatro como en la vida me preocupa la supervivencia... hablo de una guita mínima para vivir... un proyecto... sucede que es difícil vivir de lo que a uno le gusta.

sábado, 20 de enero de 1996

Una aventura y dos armaduras, publicado en La Nación


Platea infantil
Delirios de un lector de fantasías
Ruth Mehl
"Una aventura y dos armaduras". Versión de Fabio Prado González y Mimi Harvey de "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes. Intérpretes: Grupo La Tila Platense, integrado por Fabio Prado González, Ernesto Meza, Natalia Olabe, Rebeca Krazelsky, Luciano Mutinelli, Rafael Landea, Gabriel Hamame, Favio Oliveto, Moisés Molinari, Daniel Lagazzi y Rosado Lofeudo. Dirección y puesta en escena, Mimi Harvey. Sala Juan Bautista Alberdi, Sarmiento 1551, hoy y mañana a las 19.
Atilio es un profesor de literatura que se traslada a los mundos fantásticos de sus lecturas, al igual que el ingenioso hidalgo de Cervantes. Las personas de su entorno cotidiano son incorporadas a esos delirios y por afecto se hacen complices. El más comprometido es el diariero, Juancho, que debe hacer de Sancho en algunos episodios. Atilio, disfrazado de caballero, arremeterá contra las chimeneas de la petroquímica que lanza su humo tóxico o patinará en petróleo o luchará contra las antenas de la televisión. Al igual que el otro personaje, saldrá mal parado, pero habrá hecho su denuncia y habrá tomado su postura.
Hay una historia de amor, con la joven verdulera transformada en Dulcinea, y algunas escenas de humor. En una de ellas, especialmente divertida, un joven linyera hace de rey para armarlo caballero.
La historia se desenvuelve con bastante coherencia, y Atilio-Quijote pasará de fantasía en fantasía, protegido por el bueno del canillita, hasta que finalmente despierta y recupera su identidad. Es, entonces, necesario atar cabos sueltos, y todo se va aclarando. Claro que, finalmente, la pasión por la aventura se ha instalado. Los tres (Atilio-Quijote, Juancho-Sancho y Florinda-Dulcinea) arman un gran Rocinante, y salen a vivirla con entusiasmo.
Simpática y amable, la obra se desenvuelve a partir de los diálogos, con el apoyo de una ingeniosa escenografía y bastante claridad en la definición de los personajes, interpretados por un elenco parejo. Algo lenta por momentos, le falta más ritmo para pasar de una secuencia a otra. Sin embargo, no deja de ser fluída y entretenida, a pesar de su linealidad.
El libro no profundiza en episodios o recortes del personaje de Cervantes, pero sí es interesante su búsqueda de elementos actuales de algunos equivalentes de la historia, para acercarlos a los chicos.