miércoles, 10 de marzo de 2010

Inteligente mirada sobre El zoo de cristal

Esteban Lamothe y Pilar Gamboa, dos de los cuatro impecables intérpretes de la obra

La directora Romina Paula vuelve a sorprender

El tiempo todo entero. Sobre El zoo de cristal, de Tennessee Williams. Texto y dirección: Romina Paula. Elenco: Pilar Gamboa, Susana Pampín, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe. Espacio: Alicia Leloutre y Matías Sendón. Luz: Matías Sendón. Sonido: Ignacio Bouquet. Asistencia: Leandro Orellano. Sala: Espacio Callejón. Miércoles, a las 21. Duración: 90 minutos.
Nuestra opinión: muy buena

Con el estreno de Algo de ruido hace, en 2007, Romina Paula y la compañía El Silencio se ganaron un lugar central en el teatro porteño, al mostrar una arquitectura teatral sumamente interesante, ya que el tema, el diseño espacial y el código actoral dialogaban y se enriquecían mutuamente, cosa no del todo común en nuestra escena. Una familia y un clima de agonía propio de un lugar turístico fuera de temporada eran el centro de aquella propuesta.

Ahora, con este segundo espectáculo, nos enfrentan a un clásico de la dramaturgia norteamericana del siglo XX: El zoo de cristal . Pero lo interesante es que no nos traen ni una versión ni una obra inspirada en, sino algo que dice ser "sobre" la obra de Williams. En ese sentido, Paula construye un texto autónomo, pero que versa como acto de lectura. Así como en Algo de ruido hace se hacía presente La intrusa de Jorge Luis Borges, aquí quien lo hace es El zoo de cristal , pero no en tanto obra, sino como esqueleto.

Si bien están presentes los elementos que rigen la obra de Williams, Paula aquí los altera, los adapta, los versiona hasta que logran la independencia. La pasión por el cine muta en lectura, la zapatería deviene en parrilla y el juego de Laura es convertido en una computadora con conexión a Internet. De este modo, hace que sean reconocibles pero les da otras derivas y otras implicancias.

Los tiempos

Con ese esquema Paula produce un texto que, a su vez, entra en diálogo con otros, que pudieron o no ser leídos por Williams, pero que aquí se vuelven determinantes para entender que lo que estamos viendo es el modo en el que Paula "lee" aquella obra. Es por eso que las discusiones ya clásicas sobre la normalidad y la anormalidad aquí aparecen atravesadas por una concepción crítica sobre el tiempo y sobre el uso que de él hacemos.

El trabajo, el ocio y la libertad son construcciones que una cultura realiza para operar sobre nuestra propia vida, y el personaje de Antonia (Pilar Gamboa) lo sabe y lo exhibe, y es eso -en parte- lo que la convierte en diferente. Y esta temática en torno al tiempo no queda únicamente en lo exclamativo, puesto que es el elemento vector de la puesta en escena, la que se sirve de cierta morosidad y agonía para producir sentido.

Los actores de la compañía El Silencio, a los que se suma ahora Susana Pampín, entienden a la perfección la propuesta de la autora y directora. Ellos están inmersos en una especie de no actuación, en un doble sentido del término: tratar de no mostrar los hilos que rigen la construcción de los personajes al tiempo que parecen no hacer nada, que no toman ninguna iniciativa y que cuando lo hacen no conduce a ningún lado. A diferencia de los personajes creados por Williams en un contexto ideológico notoriamente diferente del actual, éstos parecen no encontrar la salida, ni siquiera reconociendo sus propias imposibilidades o frustraciones. Williams sabía que toda decisión implicaba pérdidas (lo vivió en carne propia). En Paula, la pérdida ya parece endémica.

Finalmente, hay que señalar que a los impecables trabajos de Gamboa, Pampín, Bigliardi y Lamothe se suman un diseño espacial, creado por Sendón y Leloutre, que, además de bello, es profundamente significativo y alegórico.

Federico Irazábal
Fuente: La Nación

2 comentarios:

Kaa dijo...

Pilar Gamboa, Mi inspiracion!

Kaa dijo...

PILAR GAMBOA, MI INSPIRACION