lunes, 1 de marzo de 2010

Historia de amor en tiempos de Pinochet

Los dos protagonistas masculinos de Tengo miedo, torero

Tengo miedo, torero,
de Pedro Lemebel. Dramaturgia, dirección, diseño de espacio escénico y luz: Gerardo Begérez. Intérpretes: Marcelo Iglesias, Carlos Linale, Hana Fleischman y Julieta Bottino. Asesor de vestuario: Martín Sal. Dirección cinematográfica: Horacio Reyes Páez. Coreografías: Karina Kogan. Asistente de dirección: Agustina Barbosa. En La Comedia (Rodríguez Peña 1062). Lunes, a las 20.30. Duración: 120 minutos.

Nuestra opinión: regular

Una folletinesca historia de amor entre una travesti y un militante de izquierda, atravesada por los tumultuosos días en los que la dictadura del general Augusto Pinochet guiaba los destinos políticos de Chile y un atentado contra su vida se preparaba en las sombras. Tengo miedo, torero es una novela que se destaca por el cruce de unos personajes intensos en sus convicciones que, de forma singular, transitan sus vidas y las exponen de manera muy llana. Sus protagonistas, sobre todo, expresan una ternura particular y ello los torna muy atractivos.

Apoyándose en ese texto y siguiendo su argumento de manera muy respetuosa, Gerardo Begérez construye una estructura dramática con escenas breves y muchos diálogos eficaces. Sobre el final, utiliza el relato para describir las circunstancias del frustrado atentado contra Pinochet.

El espectáculo expresa una profunda intención: que la historia fluya con claridad y hasta en sus mínimos detalles, pero ciertas fisuras lo imposibilitan. El tratamiento del espacio es un tanto caótico y continuamente las situaciones parecen fugarse hacia una extra escena que las debilita. En lo actoral, los personajes no terminan de definirse con la potencia necesaria y así trascienden más por lo que dicen que por quienes son verdaderamente. Aquello que les sucede no termina de inquietar y realmente debería hacerlo porque están inmersos en un mundo de tensiones muy interesantes, ya sean las meramente románticas o las políticas.

La versión de Tengo miedo, torero tiene, además, un defecto, su autor observa la historia de Lemebel con mucho interés, pero pareciera no dejarse atravesar por ella y esa emoción que supuestamente le produce no logra ser instalada en el escenario.

Carlos Pacheco

Fuente: La Nación

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estaria bueno, asi como citan la critica de La nacion, que citen otras criticas teatrales, que opinaron de forma diferente al Sr. Pacheco.
Sin mas saludo atte.

Ernesto Beltran Meza dijo...

Los comentarios están disponibles para que vos publiques todas las críticas que quieras sobre dicha obra que serán publicados con toda amabilidad. Saludos