sábado, 3 de octubre de 2009

MANERIES, sugestiva estética

Florencia Vecino conmociona en un notable trabajo dirigido por Luis Garay

Maneries.- Este sábado 3 y domingo 4 de octubre a las 21 hs. en el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino, con acceso por 10 y 53, se presentará este espectáculo de danza contemporánea dirigido por Luis Garay.

Calzada en un par de rojas botitas All Star como toda vestimenta, Florencia Vecino revela su cuerpo, lo exige hasta límites indecibles, se arrastra, salta, gira, camina hacia atrás y hacia adelante como si de un mecanismo de precisión se tratara, sin salir jamás de la línea demarcada por la coreografía, expresando muchos sentimientos y dejando en el misterio otros tantos. Su dominio corporal es tan impactante que parece imposible.

Sin embargo, con movimientos que muy pocas actrices bailarinas podrían ejecutar, Florencia demuestra que es capaz de eso y mucho, muchísimo más. Corre contra su destino, se arrodilla, se yergue, se quiebra, se detiene impasible, explora, vuelve a la carga, se congela en el aire y se sumerge en la tierra, nada detiene su búsqueda por los meandros interiores en donde juega sin preconceptos, allí donde gateará, reptará o se deslizará por imaginarias aguas a veces turbulentas, a veces expectantes. También el espacio escénico está desnudo. Nada más hace falta. Un cuerpo habla. Un cuerpo dice. Un cuerpo se expresa y embelesa.

La exigente performance ideada por el coreógrafo Luis Garay y la misma bailarina tiene un comienzo agotadoramente estático y notablemente estético. Durante los primeros 18 minutos de esta experiencia -como él la define- parecería querer experimentar también con la paciencia del espectador. Los movimientos de ella son tan lentos como el minutero de un reloj. La música que la acompaña -si es que se puede llamar así- es inarmónica, con sonidos que semejan más a una radio fuera de sintonía, repetitivos, latosos, disonantes.

Pero es evidente el maravilloso dominio de su cuerpo que comienza gradualmente a ajustarse a notas que devendrán -al fin- en música rítmicamente minimalista, mientras sus movimientos de polichinela pasarán -sin pausas- del breakdance furioso a la silente inactividad de quien parece haber muerto, hasta que otra vez moverá su dibujado abdomen, inflará sus mofletes y resurgirá despojada a la manera de un manantial. Martin Wullich

Fuente: martinwullich