domingo, 31 de enero de 2010

Tupac Amaru: “¡Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza!”

CRÓNICA: LA JUJUY DE MILAGRO SALA

Por Sandra Bustamante.

Casi 18 horas para llegar a San Salvador de Jujuy. Mucho calor en una de las ciudades más pobres de la Argentina. A través de las ventanillas vemos muchas pintadas con una frase que se repite al lado de la figura del Tupac Amaru: “¡Campesino, el patrón no comerá más de tu pobreza!”.

...Fuerte, casi revolucionaria, conocida, pero ¿de dónde? Google nos guía hasta el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado en Perú, donde se utilizaba esta frase casi como un eslogan de la “Revolución Peruana”. La frase estaba claramente ligada al proceso de reforma agraria que el general Velasco emprendió, y a las organizaciones campesinas que, como la Confederación Nacional Agraria (CNA), emanaron de ese proceso. Pero esta frase a quien pertenecía en realidad era a José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II, el kuraq'a indígena que protagonizó una enorme sublevación indígena a finales del siglo XVIII. Algunos historiadores dicen que no se ha encontrado evidencia, pero el olvido, como la memoria (falsa o real), forman parte del conocimiento histórico. Milan Kundera, en El libro de la risa y el olvido, escribía: “La lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

Otras paredes nos revelan frases como “Cuando existe la voluntad existen mil recursos. Cuando no existe la voluntad, existen mil excusas”. Algo está pasando en Jujuy. Y se llama Milagro Sala. Con su movimiento, construyeron 3.000 casas, escuelas, un centro de salud con un tomógrafo, un centro de rehabilitación para chicos discapacitados, fábricas textiles, siderúrgicas y un parque acuático con una enorme pileta, cascadas y toboganes. Según la organización, todo eso se logró usando de manera eficiente el dinero que el Estado destina para construir viviendas. Pero a Milagro algunos resquicios de poder la acusan de muchas cosas, de montar un Estado paralelo, de narcotráfico, de comandar un ejército de 70 mil rebeldes armados. ¿Qué habrá de cierto? ¿O es sólo parte de la estigmatización del pobre que existe en la Argentina?

En los 90’, la Tupac era un grupo de 20 militantes que luchaba junto al Perro Santillán, hoy es una organización con 70 mil afiliados dirigidos por esta mujer. Cuentan que ya no puede salir sola porque la amenazaron de muerte y que ahora la custodian los muchachos de La Banda de La Flaca, parte de la hinchada de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Dicen que todo le consultan y todo lo sabe. Que administra justicia por mano propia. A fines del 2009 a una mujer el marido le pegó tanto que la fue a ver a Milagro. Ella reunió a todas las mujeres del Alto Comedero y aplicaron justicia en una de las canchas de fútbol del barrio. La historia la cuentan como una leyenda, no podemos probarla, dicen que al marido además lo condenaron al ostracismo.

A la entrada de la sede de la CTA, en la calle Alvear, nos reciben a la derecha un busto del Tupac y a la izquierda, uno del Che. ¿Será una reivindicación de la lucha armada? Quien nos recibe nos explica que en realidad de estos dos personajes el movimiento tomó solo algunas cosas, algunas experiencias. Del Che la disciplina, de Tupac la recuperación de su cultura. Y que en la bandera incluyen a Evita, y de ella recuperan la ternura. Dicen también que a Milagro le dicen Mamita. Porque siempre piensa en los excluidos, especialmente en los niños que son los más vulnerables. Y además trabaja por la recuperación de los pueblos que han perdido sus orígenes. Y que es la única que pudo unir a “la izquierda” en las marchas: Quebracho, la CTA, el MST, el MTL, Madres.

En la sede, además de un Museo con miniaturas que recrean la historia de Tupac Amaru y costumbres y rituales de los pueblos originarios hay una pileta climatizada con un cartel: “El deporte delega virtudes, audacia y perseverancia”. Se construyeron dieciocho polideportivos en distintos barrios humildes de la provincia. Dicen que el más conmovedor es el que se construyó donde estaba el Hogar Escuela Eva Perón. En la antigua pileta había una Iglesia. Hoy disfrutan sobre todo los niños, en un espacio que les era negado.

Frente a la CTA está el centro Germán Abdala, donde una de las asignaturas de la escuela primaria para adultos es autoestima (alguna vez declaró Milagro: “Cuando te discriminan tanto como mujer, como colla, te hacen creer que no sos nadie; al hacer esas cosas sentís que sos alguien”). Pero la sorpresa es que también estudian la Historia del Movimiento Obrero y la Cultura e Identidad de los Pueblos Originarios. Además aprenden oficios, perfectamente organizados en sus trayectos formativos.

A pocos metros, se venden las prendas que se hacen en la cooperativa textil, uniformes y ropa sencilla pero bien hecha y a buenos precios. Preguntamos dónde queda la cooperativa. Partimos en un taxi con un joven que se convirtió en guía voluntario al Barrio Alto Comedero. El “cantri tupaquero” son cerca de mil seiscientas casas pintadas de colores verde, celeste, amarillo, naranja. Las casas son mejores que la de cualquier FONAVI y tienen agua y pronto una red de gas. Un taller metalúrgico y la cooperativa textil. Nos dicen que los sueldos promedio de los trabajadores son de 1.200 pesos. Un buen centro de salud y lugares para hacer deportes. En el Barrio se está construyendo una réplica del Templo del Sol de Tiahuanacu. Es la manera de reivindicar el origen indígena de Milagro y de la mayoría de los que viven ahí. Ahora no van a tener sólo la Wipala (la bandera multicolor), sino un espacio ritual donde celebrar sus creencias.
Todavía no creemos lo que vimos. No pudimos conocerla, estaba en Tucumán buscando los juguetes para entregar a los niños el Día de Reyes. Pero su obra es ella.

Un compañero nos lleva de regreso en su taxi y nos cuenta que está leyendo a un tal Jauretche, dice que le impresionó algo que leyó sobre la juventud. Nos lee: “La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan”. Creo que estamos llorando. Hacía mucho que nadie citaba a Jauretche con tanta pasión.

(Foto: Sandra Bustamante)