jueves, 28 de enero de 2010

Peter Stein, a los 71 aún un rebelde y apasionado del teatro

Fue un rebelde y siguió siendo un apasionado del teatro: el nombre de Peter Stein al frente del Teatro Schaubühne de Berlín permanece ligado al resurgimiento de los escenarios contestatarios e innovadores que caracterizaron el movimiento teatral alemán en los 70, otorgándole trascendencia internacional.

Desde hace algunos años vive en Italia, pero actualmente está embarcado en un proyecto común con Claus Peymann, su antiguo compañero en la Schaubühne y hoy uno de los principales referentes del teatro alemán.

Con actores como Jutta Lampe, Bruno Ganz, Edith Clever y Otto Sander llevó a fama mundial a la Schaubühne en los 15 años que dirigió esta sala a partir de 1970. Claus Peymann calificó cierta vez a Stein como el “único maestro universal del teatro”.

Sin duda fue uno de los protagonistas de la “revolución teatral” de la segunda mitad del siglo XX. En cooperación buscada con su elenco, siguiendo el espíritu comunitario del 68, supo encontrar un acceso tanto psicológico como emocional a textos y épocas diversos.

Puso en escena a los grandes de la dramaturgia universal, Esquilo y Shakespeare, Ibsen (“Peer Gynt”), Chéjov (“Tres hermanas”) y Kleist (“El Príncipe de Homburgo”), tanto como a autores contemporáneos como Botho Strauss (“Trilogía del reencuentro”). Sobre todo el encuentro con Chéjov marcó profundamente la visión teatral de Stein. “El actor aprende allí a conocer el corazón del teatro, es la prueba máxima para cualquier actor.”

Peymann le abrió en 2008 a Peter Stein con el Berliner Ensemble la posibilidad de cumplir el sueño de su vida, una puesta en escena de la trilogía de “Wallenstein” de Schiller, de un total de diez horas de duración, en una antigua fábrica cervecera de Berlín. Este mes tuvo que reemplazar inclusive temporariamente a su lesionado protagonista Klaus Maria Brandauer, aunque con el texto en mano. “No soy actor, no sé hacer esto”, se disculpó. Pero Stein es conocido por sus lecturas públicas de obras monumentales como el “Fausto” de Goethe o el mismo “Wallenstein”.

En la Expo 2000 de Hannover puso en escena una versión completa del “Fausto” de casi 27 horas, que quedó grabada para la posteridad en dvd. Fue otro de sus sueños cumplidos, después de doce años de intentos frustrados. Su elenco de la Schaubühne se había negado en 1993 a seguirlo en este proyecto, posiblemente porque “sus” actores, educados en su “escuela antiautoritaria” y emancipadora, percibían a esa producción monumental como un bloqueo de sus posibilidades de desarrollo individual.

El mismo Stein había dado cátedra sobre la forma de sublevarse frente a las jerarquías en sus comienzos teatrales en Bremen y Múnich en los años 60. Su labor en la década siguiente en Berlín, ya como director consagrado, igualmente le reportó fuertes enemistades entre políticos conservadores.

A partir de 1991 fue el director de escena de los Festivales de Salzburgo, de donde se despidió triunfalmente en 1997 con una puesta en escena de la ópera “Woyzeck” de Alban Berg.

Stein advierte hoy contra la nueva generación de directores que intentan borrar todo lo previo: “¡Cuidado! Cuando el teatro no convencional, que es lo más bello que existe, se convierte en convención, cayó en una trampa.” El director nacido en Berlín el 1 de octubre de 1937 considera que el teatro alemán actual está en manos de “miedosos poco profesionales”.

Su definición sobre sí mismo, no exenta de orgullo: “No soy un conductor teatral, soy un artista”.

Fuente: Agencia dpa (Julio 2008)
Autor: Wilfried Mommert

Fuente: Trasescena