sábado, 30 de enero de 2010

Apuntes de una plegaria nocturna

UN ANHELO Y UNA PRESENCIA LUISA KULIOK HACE UN GRAN TRABAJO CON UN TEXTO DIFÍCIL DEL RABINO NILTON BONDER.

El alma inmoral Una gran entrega de Luisa Kuliok, con dirección de Lía Jelín, en el teatro Payró.
Por: Camilo Sánchez

La mujer que fue famosa en serio, con ganas, y andaba a las cachetadas con Arnaldo André en las tiras televisivas más vistas de la década del ochenta está ahí, sola, en escena, reconstruida, tirando por la borda de lo profano su versión de la verdad más descarnada. Tiene presencia Luisa Kuliok. Se banca poner el cuerpo, y jugar a la desnudez, y envolverlo en agua atravesada por la luz, y abandonarlo en telas o almohadones de colores diversos, para emprender -desde ahí- el relato de una historia o una palabra que cuestiona eso que llamamos, de apuro, lo religioso (en el sentido de religarnos) o lo abstracto. Eso que está ahí, al borde mismo de todo lo que no somos.

El texto de Nilton Bonder -un rabino brasileño que anda en moto y es karateca- tiene la gracia de su lado para poner ciertas cuestiones derechas al revés: la contracara de la infidelidad, el alma ansiosa de experiencias y no el cuerpo, la soledad como favor divino y no como castigo bíblico, la sexualidad, en fin, como un espacio de indagación y vértigo y no como una versión posible del pecado.

Un texto cargado de verdades aunque, para decirlo pronto, en lo que concierne al hecho teatral es un hueso duro de roer: no hay un cuerpo dramático sino una sucesión de epifanías y oscuridades que a veces abren el vacío de sentido y otras lo cierran en demasía.

Luisa Kuliok y Lía Jelín, encargada de la puesta en escena, se encerraron meses para otorgarle a la palabra de Bonder la intencionalidad necesaria, hay una labor para que cada cosa que se dice en escena tenga su encuadre espacial y el soporte de un cuerpo cargado de sugerencia.

Pero son extraños los intersticios del proceso artístico. Sucede a veces con las reverberaciones nocturnas del piano de Bill Evans: alcanzan un punto de belleza y sabiduría más intenso que una serie de mantras importados de la India. Cuando Bonder relata historias hasta colarse en ellas una verdad, es mucho más interesante que cuando las plantea con una dirección inequívoca. Entonces, lo que se cuenta pierde cierta peripecia teatral y la palabra de Bonder no alcanza el punto de perplejidad que requiere el hecho artístico y que la dupla que integran Kuliok y Jelín buscan, jugando este juego con seriedad. El alma inmoral que quede claro, es una apuesta del binomio muy generosa.

La música original en vivo del contrabajo de Luciano Dyzenchauz, ni encima ni acompaña, sino que interactúa con lo que se dice en escena. Este es un punto más a favor de la puesta de Jelín, que también se asienta en la escenografía y vestuario de Alejandro Mateo y sobre todo en el diseño de iluminación de Jorge Leyba. «

El alma inmoral

Autor Nilton Bonder

Interprete Luisa Kuliok Direccion Lía Jelín Musica Luciano Dyzenchauz Lugar Teatro Payro San Martín 766

Buena GGG

Nilton Bonder es brasileño. Rabino graduado en Jewish Theological Seminary de Nueva York. Dirige talleres sobre espiritualidad en la dirección de grandes empresas. Es conocido en Brasil como el Rabi Verde, por sus actividades a favor del medio ambiente. Es rabino en la mayor sinagoga de Brasil y secretario adjunto del Instituto de Estudios Religiosos. Es autor de 17 libros.

Fuente: Clarín