sábado, 30 de enero de 2010

Inventor de instrumentos

Varela con la guitarra gigante, una de sus creaciones Foto: Andrea Knight

Hugo Varela, con un nuevo show


En Mar del Plata, el humorista y músico invita al público a participar

Por Verónica Pagés
Enviada especial

MAR DEL PLATA.- Hugo Varela sorprende cuando dice que no le gusta trabajar. Disfruta de las funciones, pero siente molesto todo aquello que las rodea. Paradójico si se piensa que si no hiciera todo lo que rodea a la función, sencillamente ésta no existiría. Y más paradójico aún si se toma en cuenta que el hombre se hace cargo -él solo- de un espectáculo que lo obliga a poner en juego una multiplicidad de roles. Varela escribe los textos, las canciones, piensa y le da vida a los personajes, compone la música y construye los instrumentos. Mucho trabajo para alguien a quien no le gusta trabajar. Pareciera entonces que la paradoja es parte de su encanto, de su gracia. Eso explica, también, que una de las fuentes primarias de su humor sea, precisamente, la seriedad.

Todos esos ingredientes -como le gusta decir a él- son los que viene poniendo en juego en sus espectáculos desde hace 25 años, obviamente en distintas proporciones. Y son los mismos que -renovados- vuelve a utilizar en el show que presenta en Mar del Plata, Al que le toca... le toca , que hace referencia a uno de los juegos que Varela le propone al público: aceptar los instrumentos que llegan desde el escenario para improvisar una orquesta o simplemente actuar de solista.

"El formato con el que trabajo es el de una ristra de chorizo; eso sí, con algún criterio. Es que cada elemento tiene peso propio pero, de alguna manera, responde a una continuidad", cuenta Varela sobre su manera de hacer humor mímico-musical, por llamarlo de alguna manera. Es que, precisamente, esos son las tres patas en las que se sustenta cada una de sus propuestas.

"La verdad es que hasta a mí me costó darme cuenta qué soy. Lo primero que apareció fue lo musical ya que desde muy chico tocaba la guitarra, luego empecé a actuar -fueron muchos años de payasear en el colegio- y después surgió lo de la fabricación de cosas", detalla el actor.

Nada de todo lo que fue haciendo tenía un propósito "serio" para Varela, de hecho cuando terminó el secundario empezó a estudiar arquitectura pero en unas vacaciones -cuando ya iba por cuarto año- abrió con unos amigos una suerte de café concert en Villa Gesell donde empezó a hacer juegos con el público, canciones humorísticas, sacó a relucir el mimo que ya era, y se olvidó de la arquitectura: "Yo era un chico raro, aclaremos", dice.

La cosa fue tomando forma hasta que un día logró presentarse precisamente en Mar del Plata en una sala mínima, a la que una noche se acercó Jaime Potenze. "Era el crítico más temido por la gente de teatro -según recuerda Varela- pero yo no lo conocía." Resulta que a Potenze el espectáculo le gustó tanto que lo recomendó con vehemencia desde las páginas de La Prensa . Ese año Varela terminó nominado a los Estrellas de Mar junto a Les Luthiers y a Juan Carlos Mesa.

Luego vinieron otras nominaciones que se convirtieron en premios, surgieron otros unipersonales, las participaciones en music hall, en grandes revistas, su inolvidable composición de Inodoro Pereyra y más. Así las cosas, Hugo Varela sigue trabajando -mal que le pese- para llegar al punto alto de disfrute que significa cada función tanto para él como para sus espectadores.

PARA AGENDAR

  • Al que le toca... le toca , unipersonal de Hugo Varela.

  • Teatro Enrique Carreras , Entre Ríos 1828, Mar del Plata. Jueves a domingos, a las 21 y a las 23.30
Fuente: La Nación