domingo, 27 de septiembre de 2009

El arte que late en la sangre

La nieta que tomó sus palabras. La actriz dominicana presenta en Buenos Aires al poeta que fue su abuelo, más conocido por su rol de político, sociólogo e historiador Foto: LA NACION / Marcelo Omar Gómez

La actriz dominicana que reside en Buenos Aires

María Isabel Bosch rescata a quien fue uno de los referentes del realismo
mágico

Sus ojos azules despiden destellos cuando se refiere, con evidente pasión-afecto-orgullo, a su abuelo Juan Bosch (1909-2001). La actriz dominicana dice que presentar la obra en la que entrelaza tres de los cuentos del poeta significó, por mucho tiempo, un sueño que por fin pudo concretar.

"Fue mágico. Mi gran necesidad de presentarlo aquí fue dar a conocer su veta literaria, porque se lo conoce más como político, historiador y sociólogo", dice. Y, además de todo eso, el dominicano Juan Bosch fue uno de los precursores del realismo mágico en este continente. La actriz cuenta que cuando Gabriel García Márquez publicó Cien años de soledad, le envió un ejemplar a su abuelo, quien en ese momento estaba exiliado.

Durante la dictadura de Rafael Trujillo, Bosch vivió exiliado en varios países, desde donde trabajó por el retorno de la democracia a su país, al que pudo volver, luego de la muerte del dictador. Fundador del Partido Revolucionario Dominicano y del Partido de la Liberación Dominicana, fue elegido Presidente con el 60 por ciento de los votos en 1962. El mandato de Bosch duró siete meses y fue depuesto por otro golpe militar. "Todo su trabajo, también el literario, siempre tuvo un alto contenido social", destaca María Isabel.

"Me enteré de su muerte por la CNN, en 2001. Son las cosas raras de la vida... Miles de personas en mi país lo lloraron; fue algo parecido a lo que pasó con Alfonsín aquí", dice, a modo de referencia.

María Isabel presentó allí, en la República Dominicana, Contando a mi abuelo Juan Bosch para el centenario de su nacimiento. "Fue increíble darme cuenta de lo mucho que lo quisieron", expresa.

La teatrista, como se define, presenta en este unipersonal tres cuentos de su abuelo: "Dos pesos de agua", "Los amos" y "El algarrobo" se fusionan sobre el escenario y narran historias de amor, de fortaleza, de esperanza.

"Cuando niña, tuvimos un vínculo más desde la cultura y los textos -recuerda sobre su relación-. Cuando fui más grande, él ya estaba enfermo. Pero creo que no me lo perdí, porque lo conocí ahora a través de toda su obra", expresa con su amplia sonrisa.

María Isabel llegó a Buenos Aires en 1997 con sus padres, que trabajaban en el área cultural de la embajada dominicana. Más tarde se casó con un argentino, Diego Schiavini, quien junto a ella y a Verónica Belloni integra el grupo Tibai.

En la embajada pudo ver la situación de esclavitud que viven cientos de mujeres dominicanas que son víctimas de la trata de personas, y eso la inspiró para escribir Las viajeras , que luego presentó en varios festivales .

Cuando se la consulta sobre su preocupación por lo social, sonríe y dice: "En mi país, se dice «hijo de tigre sale rayado». Está en los genes. Soy la nieta del «loco Bosch» y no concibo la vida si no es en el intento permanente de generar cambios desde mi espacio".

Paula Gingins

Para agendar

Contando a mi abuelo Juan Bosch, unipersonal de María Isabel Bosch.

Silencio de negras, Luis Sáenz Peña 663. Domingos, a las 18.45. Desde 15 pesos.

Fuente: La Nación

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