
Ser un prodigio adolescente no es tarea sencilla. "Es un gran sacrificio. Cimentar una carrera como solista en un mercado en el que hay mucha competencia demanda mucho estudio y dedicación exclusiva", asegura Xavier, oriundo de Bahía Blancha, para quien "talento, esfuerzo, posibilidades y suerte" son condiciones que se tienen que dar para lograr la trascendencia.
Con una larga trayectoria que incluye a reconocidos maestros en su formación (Sergio Lazarev, Fernando Hasaj, Rafael Gíntoli), conciertos nacionales e internacionales (el año pasado, cuarenta) y participaciones en destacadas orquestas (Musikverein Pressbaum Orchester, por ejemplo), el joven, que desde los doce años rinde libre las materias escolares, se visualiza en el futuro tocando el violín. "Es lo que más disfruto", sostiene.
A punto de recibirse del secundario, Xavier relata cómo fue que descubrió su pasión por este instrumento: "Tuve una experiencia con el piano pero no me sentía muy identificado. Y me empecé a interesar en el violín y sentí que tenía otra intensidad. La obra para violín me llamó mucho la atención". Y nunca lo dejó.
Para él, el reconocimiento más grande es la convocatoria para presentarse en conciertos, algo a lo que está muy acostumbrado. Y el haber sido pedido especialmente por el maestro alemán Schelle, para interpretar como solista la obra de Bloch, lo llena de orgullo. Esta noche, a las 20, en la Sala Astor Piazzolla del Teatro Argentino, 51 entre 9 y 10, una buena oportunidad para conocer a una de las promesas más firmes de esta disciplina en el país.
Fuente: El Día
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