Nuetsra opinión: muy bueno
Difícil tarea la de introducirse en el mundo de Witold Gombrowicz. Encontrarles la justa teatralidad a sus textos narrativos; descubrir, casi, el límite exacto que separa la realidad del delirio, en algunos de sus personajes. Y mucho más complejo reflejar ese pensamiento tan determinante que aparece en Transatlántico y Diario , donde el autor es tan contundente a la hora de hablar del ser polaco, a mediados del siglo XX, en una Argentina que lo recibe sin ofrecerle demasiadas posibilidades de fortalecerse en lo laboral y económico.
Trans-Atlántico , el espectáculo que acaba de estrenarse en el Teatro Nacional Cervantes con dirección de Adrián Blanco, resulta una muy ajustada síntesis del mundo Gombrowicz: extremadamente inteligente, de reflexiones apabullantes, extravagante a la hora de construir ciertas imágenes, patético para pintar la simpleza de los defensores de una tradición que veían quebrarse; siempre entero para ver su contemporaneidad, aunque ciertas libertades lo provocaran y prefiriera entregarse a ellas antes que dejarse acorralar por un tiempo polaco en destrucción.
En la puesta, el texto fluye de manera acabada. Blanco, continuamente propone a sus actores un juego que sorprenderá y esto hará que el espacio se transforme de escena en escena y demuestre que todo y más, siempre es posible; porque, precisamente, para Gombrowicz así lo era.
Personajes y más personajes irán asomando y vitalizarán la acción en un transcurrir que crece y provoca reflexiones y cuestionamientos; aceptaciones y rechazos; mientras un elenco muy homogéneo se encarga de construir conductas que se van esfumando y, a la vez, dejan huellas muy profundas.
Trans-Atlántico es un espectáculo construido, también, desde una concepción plástica bien atractiva. En este sentido es muy destacado el trabajo de Marta Albertinazzi (diseño de vestuario y escenografía) y la iluminación de Leandra Rodriguez. Retazos de la teatralidad de Stanislaw Witkiewicz y de Tadeusz Kantor (tan opuestos en el tiempo y tan cercanos estéticamente) también aparecen en esta cuidada versión de las obras de Gombrowicz.
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