domingo, 15 de octubre de 2006

Las últimas fotos de Marilyn Monroe para Vogue

Hoy, la revista del diario Clarín publica una interesante historia sobre las últimas imágenes de Marilyn Monroe, en vida. Con una prosa que da vertigo, el secretario de redacción del diario, Norberto Angeletti, sostiene el flash para iluminar la última sesión de fotos que Bert Stern le arrancó a una Norma Jean Baker, ya quebrada.
La nota coincide no sólo con un libro que está por salir sobre la revista que encomendó las fotos a Stern, escrito por Angeletti, sino también con una exposición que se exhibe en el Museo Maillol de París, con 59 de estas fotos.
La eterna sesión de fotos que tuvo que padecer Monroe superó las 2500 imágenes y formó parte de un número de la revista Vogue que apareció en 1962, a los pocos días de la muerte misteriosa de la rubia.

Según el relato de Angeletti, en la revista de Clarín, el fotógrafo no sólo utilizó las típicas palabras que suele imponerse en este tipo de circunstancias para lograr los primeros desnudos de la actriz, sino que se valió de varias botellas de Dom Perignon, para apurar el trámite.
Con una apertura muy interesante de revista que se abre en otra revista, la entrega de imágenes sensuales de Marilyn Monroe brillan por su ausencia.
A continuación te mostramos las fotos de las que se habla en la crónica de Angeletti, pero que no se publican. Todas forman parte de un especial que aparece en el excelente portal francés PixelCreation, del genial Thierry Le Boité.

Fuente: visualmente

sábado, 14 de octubre de 2006

CHICOS : II FESTIVAL ATINA Una panzada de teatro

CUENTOS DE NIÑOS REALES. Por la compañía Le Carrousel, un prestigioso grupo canadiense, país que se destaca en obras para chicos.


Desde el lunes y hasta el domingo 22 se hará este encuentro teatral para niños y adolescentes. Hay elencos locales e internacionales.

Laura Gentile

Desde el lunes y hasta el domingo los chicos porteños podrán darse una panzada de teatro nacional e internacional. Es que la Asociación de Teatristas Independientes para Niños y Adolescentes (ATINA) organiza el II Festival Nacional e Internacional de Teatro para Niños y Adolescentes ATINA 2006.

El Festival contará con la presencia de elencos extranjeros, porteños y del interior del país.

En cuanto a los elencos extranjeros, su selección se centró en una premisa: "que lo de afuera mostrara trabajos y estilos no habituales para la cartelera porteña". Así lo afirma el Director Artístico del Festival, Juan Garff, encargado de la selección.

Entre los espectáculos extranjeros elegidos figuran Cuentos de niños reales, por la Compañía Le Carrousel, un prestigioso grupo canadiense (país especialmente destacado en teatro para niños), que suele montar obras de Suzane Lebeau. "Una autora —explica el propio Garff— que se mete mucho en los conflictos más fuertes de la vida infantil, como la muerte, separaciones en general, la violencia". Para chicos a partir de los 8 años.

Tanto Ha Hamlet, de Markus Zohner Theater Compagnie, Suiza como La Vaca RosamaríaHa Hamlet está dirigido al público adolescente, La Vaca Rosamaría

Por su parte Paracaidistas, de la Compañía Mala Scena, de Croacia es una interesante obra para chicos de dos años en adelante "que muestra cómo se puede hacer algo muy sutil y complejo y ser, sin embargo, perfectamente apto para los más chiquitos". Con una escenografía muy ingeniosa la obra sin palabras se centra en distintas variaciones alrededor de cómo caen las cosas, un concepto que suele "maravillar" a los más pequeños.

Finalmente se podrá ver Circo de Sombras de la Compañía Cachiporra, Uruguay, un grupo fundado en 1973 que "muestra con qué profesionalidad se trabaja también en el tercer mundo".

Entre los espectáculos y elencos nacionales seleccionados están: Cosas de payasos, por el Grupo Papón y Tonino; Elemental, de la Compañía Clun; Calidoscopio, del Grupo Kukla; Cuatro noches, de Puro Grupo; La fila, por la Compañía Mumu Lavac; El soldadito de plomo, de la Compañía Omar Alvarez Títeres; Opereta prima, por el Grupo La Pipetuá; El redondel, por la Compañía El Redondel; Historias con caricias, de Héctor Presa; y Brisas enaguas, del Grupo Jícara.

También habrá espectáculos de Córdoba, como Con bombos y platillos, por el Grupo Cirulaxia Contra Ataca Teatro. De Neuquén La niña invisible, por el grupo Atacados por el art.

Durante el encuentro se realizarán talleres dictados por profesionales argentinos y extranjeros, mesas redondas y debates, que permitirán el intercambio de experiencias.
de la Compañía Paideia, de Brasil, son obras en las que se trabaja mucho sobre el texto. "Algo que no suele suceder tanto en el teatro local —afirma Garff—. Acá hay poca palabra dicha en el teatro para chicos. Sí hay un gran desarrollo de lo lúdico, pero se perdió la dramaturgia más textual". Mientras que es para chicos desde los seis años.

Fuente: Clarín

jueves, 5 de octubre de 2006

Variaciones Meyerhold en La Plata

El Domingo 1 de Abril a las 20hs., se presenta - por única vez en La Plata - Variaciones Meyerhold, de Eduardo Pavlovsky. Este espectáculo formó parte del evento: V Festival Internacional de Buenos Aires. Las entradas estarán a la venta a partir del jueves 15 de marzo de 9 a 11 y de 19 a 21hs en La Fabriquera (no se reservan entradas).

Meyerhold es sin duda uno de los nombres claves de la dirección de escena y la teoría teatral de todos los tiempos. Ligado en un primer momento al Teatro de arte de Moscú dirigido por otro grande del teatro ruso: Stanislavki. Abandonó pronto la vía naturalista para indagar en su propia concepción dramática - que denomino "teatro de la convención conciente" (1913) y sus trabajos experimentales le permitieron desarrollar la teoría de la Biomecánica (1922) un riguroso método de preparación del actor que intenta explotar al máximo sus posibilidades físicas y psíquicas. Meyerhold elaboro a si mismo una dramaturgia revolucionaria e instauro los principios del moderno concepto de puesta en escena. Tardo un tiempo en comprender la revolución pero cuando lo hizo su ardor y su entusiasmo fueron enormes e ingreso en el partido comunista - llegando a ser una figura prominente como militante cultural durante la revolución.

"Variaciones Meyerhold" intenta captar la forma en que este extraordinario hombre de Teatro nos "afecta" a nosotros hoy. Lo que mas nos involucra. Lo que mas nos conmueve. La lucha ardorosa de ciertos principios de su teatro que supo defender hasta el final y que expuso en el primer Congreso de Directores (1939) donde fue extensamente criticado por no adaptarse al realismo socialista - estética que predominaba en esa época.

Lo recordamos: como uno de los hombres mas importantes de teatro del siglo y por su brutal asesinato y el de su mujer, durante el stalinismo.
Allí nos sentimos afectados e involucrados como argentinos: nuestra dictadura también supo sembrar el crimen y la tortura en los defensores de la imaginación y la critica en nuestro país. Allí Meyerhold deviene argentino y allí nosotros devenimos Meyerhold.

Cada función será distinta - no hay texto escrito - Improvisamos sobre las ideas que él defendió y sobre su martiriloquio y crimen final - defendiendo la improvisación creadora en cada función - defendiendo la imaginación creadora como arma revolucionaria en su máxima expresión.

Actúan: Susana Evans, Eduardo Misch, Eduardo Pavlovsky, Martín Pavlovsky
Diseño de vestuario: María Claudia Cure
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Martín Pavlovsky
Asistencia de dirección: Eduardo Misch
Prensa: Adriana Schottlender
Dirección: Martín Pavlovsky

Fuente: Cultura La Plata

domingo, 1 de octubre de 2006

Teatro abierto

PERSONAJES > EL TEATRO SEGUN MARIANO PENSOTTI
Con tres obras en cartel –Vapor, Laura y Los muertos–, Mariano Pensotti se perfila como uno de los directores y dramaturgos más interesantes y prolíficos del momento. Y esto a pesar de que, en sus inicios, quiso ser cineasta. Aunque quizá por eso su trabajo sea tan diferente.

Por Margarita Hernández

Mientras habla, Mariano Pensotti intenta, sin éxito, sacar con la cucharita una ínfima hebra de té que flota en su taza. Aunque no interrumpe su discurso, el movimiento permanece hasta que, segundos más tarde, deposita victorioso la briznita a un costado del plato. Este gesto obsesivo –casi de señora, podríamos decir–, de búsqueda de la pureza en la infusión, no tiene nada que ver con su obra, tan volcada a la mezcla de disciplinas, tan bastarda como el mismo teatro. Mariano Pensotti es un director raro. Tiene una formación en cine y todos sus trabajos en teatro lo dejan ver. Sin embargo, hoy está completamente dedicado a las artes escénicas y es uno de los jóvenes directores-dramaturgos más interesantes y productivos de Buenos Aires; tanto es así que tiene simultáneamente tres obras en cartel: Los muertos, que codirige con Beatriz Catani y fue subsidiada por el Hebbel am Ufer de Berlín; Laura, que codirige con el coreógrafo Luis Biasotto –ambas estrenadas este año–, y Vapor, que ya va por su tercera temporada.

Comenzó estudiando cine, hizo un largometraje en video, varios cortos en fílmico, otro largo que fue subsidiado por Antorchas y que quedó inconcluso, y puso un freno. Ahora cuenta de aquel tiempo: “Hasta los 24 más o menos estuve tratando de hacer cine. Ahora tengo 33. Y la verdad, en un momento se me hizo tan cargoso esto de la plata y gente que necesitás para hacer cine que a partir de ahí empecé paralelamente a hacer cosas en teatro. Cuando me empecé a meter me di cuenta de que en el teatro había un imaginario mucho más amplio”. Y claro. No sólo con precariedad y fans de Bertolt Brecht se encontró Pensotti sobre el escenario. “Entendí que ahí había una posibilidad de construir mundos más atractivos, textualidades de mayor complejidad y un imaginario más amplio y poético de lo que suele ser el lenguaje audiovisual más clásico. Lo que me gustó del teatro fue eso, un lugar de cruce de disciplinas, de la literatura, las artes visuales y elementos narrativos del cine, todo junto.” Y una vez instalado en territorio teatral, a Mariano Pensotti no le fue tan mal. Viajes, becas y subsidios confirmaron su decisión. Primero a Italia becado por la Unesco para estudiar dramaturgia. Más tarde a España, subsidiado por Casa de las Américas. A la vuelta de esos destinos comenzó su trabajo en Buenos Aires.

UNA, DOS, TRES

Poco tienen en común el trío de obras que Pensotti tiene en cartel simultáneamente. Tal vez lo único que se podría decir es que las tres, como en una estructura de mamushkas, encierran historias pequeñas dentro de una mayor. El dice que se trata de sinopsis de películas. O de trailers de futuras películas que aparecen infiltradas en la narración. Y hay algo de eso. Vapor, por ejemplo, es una sucesión de monólogos que se dicen en un lugar no muy determinado, una ruta, un hotel bajo un cielo estrellado, espacios abiertos. Ahí, un cowboy, una mujer tan patética como fatal y un joven en traje, son los personajes que alternadamente van contando cosas que les pasaron y que no consiguen olvidar. Entonces se cuenta la vida de una mujer que trafica droga dentro de su pierna ortopédica, un joven que es aficionado a visitar moribundos en los hospitales y un cowboy que sueña con ñandúes incendiados corriendo por la pampa, aunque él, claro, nunca haya estado ahí. Relatos que poseen un sustrato cinematográfico, que recuerdan el cine americano de los ’70, las road movies, Wim Wenders en esa época.

En Los muertos, la relación con el cine marcha por otro carril. Esta obra, que codirigió con Beatriz Catani, se propuso desde un comienzo reflexionar sobre las formas en que se representa la muerte en la Argentina. Una vez elegido ese tema y puestos a buscar información, surgió un actor, Alfredo Martín, que había hecho en su juventud una obra donde adaptaban el cuento de James Joyce, “Los muertos”. Entonces decidieron incluir la reconstrucción de esa obra del pasado donde muchos de los actores están (y sí) muertos, y Alfredo Martín, básicamente, tiene que interpretar todos los papeles. Al mismo tiempo, o de forma alternada, un televisor proyecta imágenes documentales de distintos cementerios de Buenos Aires, hay entrevistas, imágenes de muertes en el cine argentino, entre otras cosas. En su aspecto de “semimontada”, la obra intenta comparar la muerte con el teatro. Así equipara, por ejemplo, el trabajo de los sepultureros con el de los utileros de una sala teatral. ¿Qué significa la muerte y cómo se representa en una cultura de cuerpos ausentes como la nuestra? Es la pregunta que la obra intenta responder. Curiosamente, Pensotti define Los muertos como un “documental en vivo”.

La tercera puesta de este joven director es Laura, un trabajo para el que fue convocado por el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Artes) para dirigir la residencia de los alumnos de teatro que egresaban este año. La dirección está compartida con Luis Biasotto, coreógrafo y bailarín de la compañía Krapp. Mariano aceptó sin conocer al grupo de alumnos y cuando llegó el primer día, para su sorpresa, se encontró con un varón y nueve mujeres. Después de improvisar durante algunos meses, entre coreógrafo y director decidieron utilizar esa asimetría a su favor y contar la historia de un hombre obsesionado con el recuerdo de quien fue su novia –Laura– y que contrata a actrices para intentar representar los momentos felices de la relación. “Nos quisimos hacer cargo de que ellos están empezando a ser actores al final de la carrera; a mí me interesaba que quede presente que son mujeres que están actuando”, explica. Laura es el relato de un hombre que quiere convertirse en flashback. Algo que sólo en un escenario puede suceder.

LA GENERACION

Es probable que lo único que tengan en común las tres obras sean la pluma y el ojo de donde salieron esas historias y esas imágenes. Un chico que piensa el teatro con palabras del cine o de la plástica o inclusive del rock. Algo que él entiende casi como una marca generacional. “Veo que hay una camada de directores y dramaturgos de los que me siento cerca. Pero no sé si hay una estética común, más bien creo que no. El concepto de generación no está tan metido en nosotros. Creo que ésos son nombres casi de marketing, como lo fue ‘nueva dramaturgia’ hace unos años. Lo que nos hace diferentes es que nuestra generación pasó por todos lados; antes era gente que venía de la dramaturgia o eran actores que se ponían a escribir. Ahora hay personas que vienen de las artes visuales, o de la danza, o de la poesía, o del cine como es mi caso; hay una mezcla más rara. Nuestro punto de partida o nuestros intereses son mucho menos teatreros de base”, define, y es exactamente eso lo que vuelve su mirada interesante.

Como si quisiera confirmar estas marcas autorales, generacionales, Pensotti cuenta que la obra que está preparando para el año próximo será más bien musical y la codirigirá con Ana Frenkel, bailarina, coreógrafa, hermana del cantante de La Portuaria y una de las fundadoras del grupo de danza-teatro El Descueve. ¿Qué saldrá de esta nueva mezcla? Pensotti se ríe y no agrega nada más. Un poco de misterio para esa fusión tan impura. Todo lo contrario del té, ya sin hebras, pero helado, que no deja de tomar.

Los muertos, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, viernes a las 22.

Laura, en El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, domingos a las 20.

Vapor, en Espacio Callejón, Humahuaca 3759, sábados a las 22.

Fuente: Radar

sábado, 30 de septiembre de 2006

Mister America - Nada Bueno

Del dvd Mister America Develado .Grabado en vivo entre el 23 y 30 de Setiembre de 2006 en el teatro La Fabriquera de la ciudad de La Plata - Argentina. http://www.misteramerica.com.ar


Mister America - Superacion

Recital de Mister America interpretando el tema Superacion.Grabado en um recital Setiembre 2006 en La Fabriquera.Del Dvd Mister America- Develado. Ciudad de La Plata.www.misteramerica.com.ar


viernes, 22 de septiembre de 2006

Lisístrata, en versión muy festiva

Paula Rasenberg, como Lisístrata, y sus mujeres atenienses

Lisístrata , de Aristófanes, en versión de Rodolfo Roca. Con Paula Rasenberg, Inés Cejas, Inda Lavalle, Tamara Kiper, Rita Armani, Ana Scannapieco, Vanina Montes, María Colloca, Magdalena Grondona, Malisa Hermida, Manuel Vignau, Lautaro Perotti, Lisandro Penelas, Diego Faturos, Gonzalo Ruiz, Máxime Seuge, Juan Manuel Camara y Jonathan Zak. Colaboración artística: Rita Armani. Diseño de luces: Omar Posemato. Vestuario: Florencia Lamanna. Música original: Federico Marrale. Coreografía: Marcelo Cartes. Asistente de dirección: Laura Tentori y Joana Rija. Dirección: Claudio Tolcachir. Funciones: los viernes, a las 21.30 y a las 23.30, en Timbre 4, Boedo 640. Teléfono: 4932-4395.

Nuestra opinión: muy bueno

A Lisístrata, a Calónice, a Mirrina, a Cinesias y toda la banda de espartanos y atenienses, el barrio de Boedo le sienta bien. Sí, no hay con qué darles. Allí, al fondo de un largo pasillo donde está ubicada la sala Timbre 4, Claudio Tolcachir, el mismo que el año pasado montó La omisión de la familia Coleman , ahora se largó con una inteligente vuelta de tuerca de Lisístrata , el texto de Aristófanes estrenado, según dicen y deducen algunos estudiosos, hace 2418 años.

En esta versión a cargo de Rodolfo Roca, el mismo de Paraísos olvidados , la trama planteada por este gran poeta cómico de la antigüedad explota en sentidos. En la puesta de Tolcachir y en la actuación de cada uno de los intérpretes, la obra toma constantes giros que hacen que nunca disminuya su ritmo. Por eso podrán estar hablando de algo lejano en el tiempo, pero, sin embargo y sin necesidad de las típicas traslaciones a la actualidad, la trama es sumamente efectiva.

Veamos un poco. La obra cuenta la historia de una tal Lisístrata (o Lisis, como la llaman en este montaje). Ella, cansada de lidiar con los males de la guerra, reúne a otras mujeres de su pueblo y a las mujeres de los pueblos beligerantes y las compromete a abstenerse de mantener relaciones sexuales con sus maridos hasta que no se declare la paz. Simultáneamente, estas chicas de armas tomar se apoderan de la ciudadela y del control del dinero. Claro que, con el control en sus manos y con el desafío de mantener la abstinencia sexual, el descontrol acecha en un bando como en el otro y hace estragos.

Trasladado a escena por esta gente, por momentos el espectáculo apela a gags al mejor estilo inocentón de Pepe Biondi. Claro que, de buenas a primeras, Lisis y sus chicas se parecen a Roxie y Velma, las protagonistas de Chicago , cuando bailan según las directivas de Bob Fosse. En otros momentos, tiene algo de El gato de Verdaguer en la versión más guarra de Roberto Pettinato. Por la energía que contagia, cierto delirio constitutivo de la obra y la resolución en lo que hace a la producción, bien podría ser un montaje del cordobés Paco Giménez. Todo esto, imaginemos, con la estética de un café berlinés decadente que acecha por ahí.

En otras escenas, el montaje es un thriller en los que las idas y venidas no disminuye en intensidad con personajes que todo el tiempo están lidiando con sus propias contradicciones, sus deseos sexuales más primarios y grandes ideales escritos en mayúscula. Todo muy licuadito, con tonos contrastados para marcar más la cosa.

El, ellas y ellos

Para que el cóctel tome cuerpo, Claudio Tolcachir, el mismo que el año pasado arrasó con los premios que están en oferta, juntó a algunos actores de los que integraron La omisión de los Coleman (trabajo que los sábados y domingos se presenta en la misma sala) y convocó a otros. Así armó una troupe de 18 intérpretes que da para todos los gustos. Coralmente, el trabajo es sumamente compacto y cada uno de ellos se suma al juego propuesto con convicción, delirio, desparpajo y talento. Y como hace unos dos meses que la obra comenzó su ruta, Lisístrata ya superó el típico proceso de ablande.

Entre el elenco es justo destacar las actuaciones de Paula Rasenberg, como Lisístrata; Inda Lavalle, como una de las chicas incontrolables, y Lautaro Perotti, como Cinesias. Estos dos últimos ya habían brillado en La omisión... y acá demuestran que aquello fue mucho más que una pegada.

El combo se completa con el diseño de luces de Omar Posemato, el vestuario de Florencia Lamanna, la música original de Federico Marrale y la coreografía de Marcelo Cartes. Cada uno de ellos hace que esta vieja casona del barrio de Boedo se convierta en la mejor caja de resonancia para este texto clásico que, a priori , puede generar cierta distancia. Por suerte, la rigurosa dirección de Claudio Tolcachir y la versión de Rodolfo Roca toman con mucho rigor y libertad la obra y montan una verdadera fiesta.

Alejandro Cruz

Fuente: La Nación

jueves, 14 de septiembre de 2006

Centro de salud de prostitutas en la ciudad de La Plata

Inauguran en La Plata
Centro de salud de prostitutas

LA PLATA.- Las prostitutas de la ciudad de La Plata podrán atenderse desde hoy en un centro de salud que orientado específicamente la problemática de las trabajadoras sexuales.

Se trata del Centro Provincial Integral “Sandra Cabrera”, ubicado en las calles 1 entre 63 y 64, en plena “zona roja” de la capital provincial, que fue inaugurado hoy con la presencia del ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, y la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR-CTA), Elena Reynaga.

El centro, sin antecedentes en el país, nació a partir de una encuesta realizada por el Ministerio de Salud bonaerense a 740 trabajadoras sexuales (TS) de la capital provincial que reveló que más del 90 por ciento de las prostitutas no acceden al sistema de salud.

Horarios especiales

Las razones de esta inaccesibilidad están en el desfasaje entre el horario de trabajo de las prostitutas -por las noches- y la grilla de atención de los centros de salud del primer nivel, que por lo general permanecen abiertos de día. A ese problema se agrega que las meretrices tienen miedo a sentirse discriminadas.

El centro funcionará todos los días, especialmente en el horario nocturno, y estará atendido por un equipo de salud compuesto por un médico generalista, un especialista en ginecología, un especialista en infectología, un psicólogo y una trabajadora social.
El ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, justificó la creación del centro en la necesidad de “no tolerar la exclusión en ningún ámbito y menos la exclusión en salud”.

“Es difícil romper la rigidez del sistema sanitario. Es la primera vez que abrimos al centro de la discusión que es el sistema sanitario el que debe cambiar y preguntarse cómo hacer contacto con la gente”, reclamó. Elena Reinaga, presidenta de AMMAR, sostuvo que “es la primera vez en 12 años de existencia de AMMAR y en miles de años que existen las trabajadoras sexuales que hay una respuesta seria a este sector”.

“Cuando nos llamaron para participar del proyecto (de organizar un centro) creíamos que nos tomaban el pelo, hasta que tuvimos 2 o 3 reuniones y nos presentaron otra gente, empezamos a creer y dijimos que íbamos a ponerle toda la fuerza”, recordó.
Susana Martínez, titular de AMMAR La Plata, se mostró emocionada y destacó que “somos trabajadoras y tenemos que tener derecho como todas las trabajadoras a la salud”.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Tantanián en el Sarmiento

Alejandro Tantanian Foto: Gustavo Seiguer

Hoy se estrena Bestiario Grimm

El actor, el cantante, el director y el autor Alejandro Tantanian realiza una precisa radiografía de sí mismo. "Me gusta cruzarme de géneros. Me gusta forzarme a cierta adrenalina, creo que eso está bueno. Por ejemplo, de mi generación creo que soy el que más colaboró con un montón de gente: Luis Cano, Javier Daulte, Rafael Spregelburd, El Periférico de Objetos, Daniel Veronese, Luciano Suardi... Esa situación es lo que me mantiene en movimiento", reconoce.

Y tiene razón. Porque ha demostrado ser un excelente coequiper, un magnífico conductor de sus propios montajes y un trabajador incansable. De hecho, en estos momentos tiene en cartel Los mansos , que lleva más de un año en cartel; hoy estrena, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, Bestiario Grimm , proyecto del cual es coordinador/curador; ensaya Cuchillos de gallina , de David Harrower, con Gaby Ferrero, Juan Minujín y Diego Velázquez, y Recital Ibsen , con Elena Tasisto y Alfredo Alcón (ambos proyectos en el Teatro San Martín). O sea, de lo alternativo al circuito oficial, desde trabajos con teatristas emergentes hasta lo más granado entre los actores de prestigio, pasando por lo experimental.

Por eso, en situación de entrevista, es complicado hacerle un reportaje porque siempre tiene tanto entre manos que es complejo focalizar en algo. Pero, por suerte, él la hace fácil y comienza hablando del estreno de hoy: Bestiario Grimm .

"La cosa lleva dos años y surgió de un curso de nueva dramaturgia que doy en la Escuela de Arte Dramático. Con los alumnos comenzamos reflexionando sobre Brecht para hacer eje en el tema del miedo. A partir de ciertas necesidades del grupo, empezamos a pensar si podíamos encontrar un objeto sobre el cual seguir pensando. Entonces se me ocurrió pensar en la idea de una serie que pudiera dividirse en tantas partes como gente. Lautaro Vilo, uno de los que hizo el curso, propuso trabajar a partir de los cuentos de los hermanos Grimm que, si bien no conforman una serie, son más de 150 y la gran mayoría está vinculada con el miedo".

Repasemos. Cuando Tantanian habla de los hermanos Grimm se refiere a los alemanes Jacob (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1788-1859), quienes desempeñaron un inmensa labor en la filología alemana. Claro que, como pocos, también rescataron las leyendas, las historias de tradición y transmisión oral transformándolas en cuentos de consumo masivo. De última, a ellos les debemos cuentos como Caperucita Roja o La Cenicienta .

Tantanian, como la mayoría, tomó contacto con esas historias cuando era adolescente. Y en la obligada revisión que hizo para este proyecto, descubrió otras capas en la producción de estos hermanos. "Sus cuentos son tremendos. Eran una suerte de personajes muy raros, tenían una voluntad enciclopedista que era bastante afín a la época, fueron una especie de bisagra entre el iluminismo y el romanticismo", cuenta.

A partir de leer una y otra vez sus libros, tomaron medidas necesariamente caprichosas para darle a forma a esta colección de animales performática. Lo explica él: "Lo que se verá son nueve microsituaciones que no llegan a construir un relato. La cosa dura casi dos horas. Comienza con dos obritas en la sala Pujato, luego se pasa por una instalación en el hall del Rojas para terminar en la sala Batato Barea, en donde se presentarán las últimas seis obras".

Cada obra fue realizada a partir de quince textos "grimmianos". "El chiste es que si uno ve el espectáculo entero estarías viendo los 150 y pico de cuentos de los Grimm. Lo cual es falso pero da un idea de totalidad", apunta. Los responsables de cada una de estas situaciones son Paula Bartolomé, Ximena Espeche, Milagros Ferreyra, Ariana Harwicz, Pablo Iglesias, Bea Odoriz, Sol Pérez, Mónica Salerno, Lautaro Vilo y Susana Villalba. Ellos harán estas ocho únicas funciones del Bestiario Grimm en el Rojas.

De un recital y un cuchillo

Mientras ese proceso de investigación llega a su fin, Alejandro se encierra en el Teatro San Martín porque allí ensaya dos montajes. Cuchillos en gallinas , obra de David Harrower, un proyecto suyo que, como dicen los canales, se estrenará "próximamente". Por otra parte, Recital Ibsen (fragmentos, cartas y misceláneas) es un espectáculo dedicado al dramaturgo noruego en el año del centenario de su muerte. Tantanian pone especial énfasis en poner en caja a este último proyecto que se estrenará el 3 de octubre. "Como Un enemigo del pueblo no pudo hacerse por cuestiones presupuestarias -explica-, Kive Staiff, director del Complejo Teatral, me convocó para hacer algo en relación a Ibsen. Será algo casi informal. Para la dramaturgia llamé a Nicolás Schuff, que tiene especial debilidad por el trabajo de Ibsen, y armamos algo. Como Ibsen no es muy conocido, buscamos también materiales periféricos, algunas cartas, escenas emblemáticas de sus obras y construimos un texto. Va a ser una lectura de esos materiales con la presencia y la magia que tienen Alfredo Alcón y Elena Tasisto. Eso alcanza".

Amante de los actores, Tantanian suele convocar a intérpretes de enorme talento. Es lo que hizo en Los mansos y lo que planea hacer en Cuchillos en gallinas , producción que ya tuvo algunos cambios en los planes originales. "Inicialmente, la actriz iba a ser Analía Couceyro, pero como la producción tuvo muchísimos problemas, ella no pudo. Ahí apareció Gaby Ferrero, que es un actriz que adoro."

-Con ninguno de ellos habías trabajado, ¿por qué los llamaste?

-Tenía ganas de probar. Por lo pronto, los admiro. Diego Velázquez y Juan Minujín tienen un acercamiento a la actuación muy distinto a mis formas. Ellos son muy físicos y yo hago algo que pasa por otro lado, por eso me gustaba el desafío de hacer algo juntos. Y está bueno porque, para mí, la obra está exactamente en tensión entre una fuerza profundamente material, como de tierra, y algo muy espiritual, como de aire. Por eso necesitaba a esos actores.

-¿Cómo es estar dirigiendo a dos elencos tan distintos entre sí en lo generacional, la formación y sus implicancias en el medio?

-Teniendo en cuenta que son experiencias muy diferentes, Cuchillos... es algo más complejo por el tipo de material. Pero cuando trabajo ocupo un lugar muy horizontal. Cada vez llego al primer ensayo sabiendo un montón de cosas sobre la obra pero pensando casi en nada en lo que voy a hacer. Claro que cuando Alcón o Tasisto leen un relato lo increíble es que empezás a ver absolutamente todo lo que está en el texto. Claro, son ellos... Pero tampoco pasa por quedarme mirándolos y aplaudir. Hay una zona en la que tenés que cruzar cierta barrera que uno tiene con uno mismo. Y cuando sentís que empezás a probar, empezás a jugar. Y eso es siempre igual, no hay con qué darle.

Y sean sus compañeros de Bestiario Grimm , el mismo Alcón, sus tres actores de Cuchillos en gallinas y el intenso terceto de Los mansos , él, Alejandro Tantanian, juega sus mejores cartas y hace más fácil aquello que parece sumamente complejo.

Por Alejandro Cruz

Fuente: De la Redacción de LA NACION

viernes, 1 de septiembre de 2006

DIEGO TORRES FILMÓ UN VIDEO CLIP EN BERISSO.

Diego Torres Abriendo Caminos (C) 2006 SONYBMG Music Entertainment (Argentina ) S. A.

“Abriendo Caminos” de Diego Torres y Juan Luis Guerra

Letra de la cancion “Abriendo Caminos” de Diego Torres y Juan Luis Guerra

Voy abriendo caminos para dejarte
Las cosas buenas que aprendo mientras camino mis calles

Me llevare
Las buenas luces que tiene la gente
Que me iluminan la vida y me regalan mi suerte

[Como un rio que camina hacia el mar]

Quiero ver la risa del sol por las mañanas
Que venga siempre a golpearnos la ventana
Yo quiero un sol, yo quiero un sol que me acompañe
Hablando siempre de frente, tirando todo lo malo

Voy abriendo caminos para encontrarte
En este mundo perdido tambien hay buenos amigos

Y me llevare
Las buenas luces que tiene la gente
Y cuando me sienta solo me cuidaran para siempre

[Como un rio que camina hacia el mar]

Quiero ver la risa del sol por las mañanas
Que venga siempre a golpearnos la ventana
Yo quiero un sol, yo quiero un sol que siempre me acompañe
Hablando siempre de frente, tirando todo lo malo

[Como un rio que camina hacia el mar]

Saca el dolor afuera, y no te quedes a esperar

[Como un rio que camina hacia el mar]

Ríe, llora
Que aun queda mucho por andar.

Y anunque en el mundo hay personas tan grises
Hay otras que no paran de brillar.

En esta vida que se me termina
No quiero ya dejarte de cantar

[Como un rio que camina hacia el mar]

Saca el dolor afuera
Y no te quedes a esperar

[Como un rio que camina hacia el mar]

Ríe, llora
Que aun queda mucho por andar

[Como un rio que camina hacia el mar]

Ojala que llueva cafe en el campo

[Como un rio que camina hacia el mar]

Saber que se puede, querer que se pueda, sacarlo todo pa’ fuera.

[Como un rio que camina hacia el mar]

Cuando tu cantas conmigo Juan Luis, ay me sube la bilirrubina a mi

[Como un rio que camina hacia el mar]

Pero deja Diego que tus sueños sean olas que vienen y van

[Como un rio que camina hacia el mar]

Quisiera ser un pez y no perderme en este mar

[Como un rio que camina hacia el mar]

Y a pesar de los errores tratare de estar mejor

[Como un rio que camina hacia el mar]

Visitá cualquiera de estos links y vas a encontrar un video de Diego Torres con Juan Luis Guerra filmado en la Calle Nueva York de Berisso.

http://www.youtube.com/watch?v=YijW-BQh7qY&feature=fvst

http://www.diegotorres.com/video/abriendo_camino.html

BERISSO, Julio 27, 2006 (PUNTO CERO) La tradicional calle Nueva York de la localidad de Berisso será escenario de un nuevo video clip del artista Diego Torres, que llegará este jueves (27 de julio) para filmar algunas escenas de las imágenes que incluirá el video de su último corte “Abriendo caminos”. Los lugares fueron elegidos por la productora Mashinima Grupo Audiovisual, con la coordinación de logística y la tramitación de permisos para rodar por parte de BA Film, la Comisión de Filmaciones del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Entre las 7 y las 18, siete locaciones berissenses verán alterada su vida cotidiana con un gran despliegue de cámaras, técnicos y equipos audiovisuales. Las escenas que se filmarán, dirigidas por el realizador Facundo Españon y encabezadas por Diego Torres, buscan retratar con una estética documental, imágenes costumbristas de barrio. Por eso se eligieron, entre otros sitios, el Bar Open, el Bar Inglés y distintas veredas y frentes de domicilios privados de la zona, que se destacan por su colorido y tipo de construcción.

El video clip llega a rodarse en Berisso como resultado del contacto entre la productora y BA Film, la Comisión de Filmaciones del Instituto Cultural, que brinda asistencia gratuita a las producciones que se asientan, o pretenden hacerlo, en el territorio bonaerense y promueve las potencialidades paisajísticas y productivas de sus locaciones y de la Provincia.
El rodaje del video clip, como ocurre en todos los casos asistidos por BA Film, generará, además, un inversión directa en la zona a través del alquiler de lugares, contratación de equipos técnicos, servicio de catering y convocatoria de extras.

En este caso, la productora que realizará el video clip, fue asistida por BA Film en la elección de los mejores lugares del territorio bonaerense, de acuerdo a las imágenes y locaciones que se buscaban, y además, en la logística de producción. Las asistencias, la principal característica de las comisiones de filmaciones de todo el mundo, son una herramienta de gran importancia para todos los productores audiovisuales ya que facilita el proceso realizativo.

La Comisión de Filmaciones de la Provincia de Buenos Aires fue creada en 2003 y ya asistió a más de 60 producciones cinematográficas y audiovisuales, trabajando con las más importantes productoras y directores de la Argentina y el exterior; entre ellas, el film “Tatuado”, de Eduardo Raspo; “Maradona”, de Emir Kusturica; “Familia Rodante”, de Pablo Trapero y publicidades como la reciente de la empresa Coca Cola para el Mundial Alemania 2006. (PUNTO CERO).

Fuente: puntocero

lunes, 28 de agosto de 2006

Ciclo de Nueva Dramaturgia

Nadar perrito - Andrea Garrote

TEATRO SEMIMONTADO

Presentado por el Goethe-Institut y las Embajadas de Austria y Suiza, con el apoyo de Pro Helvetia.

desde el lunes 28 de agosto hasta el martes 3 de octubre
lunes y martes 20hs.
Goethe-Institut | Corrientes 319
entrada gratuita | se podrán retirar hasta dos entradas por persona desde una hora antes de cada función

El Ciclo de Nueva Dramaturgia busca continuar con la línea de investigación de su antecesor, 4x4. Como su nombre lo indica, no es tanto el montaje final lo que importa sino más bien la exploración por parte de directores argentinos de textos que se inscriben en la nueva dramaturgia contemporánea de habla alemana. En esta primera edición, que el Goethe-Institut organiza en conjunto con las Embajadas de Austria y Suiza, y que cuenta con el apoyo de Pro Helvetia, se presentarán en formato semimontado las siguientes obras:

Programa
*lunes 28 y martes 29 de agosto
Nadar perrito de Reto Finger por Andrea Garrote
charla abierta con Reto Finger al finalizar la función. Presentado por la Embajada de Suiza y Pro Helvetia

"Nadar perrito no es la manera más segura, efectiva o estética de nadar para un ser humano. Es lo que hacemos cuando aún no hemos a aprendido ningún estilo o cuando ya no damos más", dice la actriz y directora Andrea Garrote, "toda la obra es atravesada por un triste humor que nos plantea alguno de los siguientes interrogantes: ¿Es la indiferencia una estrategia efectiva para anestesiar todo lo que se supone que nos podría doler? ¿Y la huida del mundo? ¿De la preocupación por el sustento, por el cuerpo, por la propia vida, es una opción?"

Nadar perrito (S. Fischer Verlag) es una pieza del dramaturgo suizo Reto Finger (1972), quien llegará en agosto a Sudamérica para participar del Festival de Nueva Dramaturgia Europea en Santiago de Chile. De paso por Buenos Aires, asistirá al montaje de su texto en el Goethe y dialogará con el público.


*lunes 4 y martes 5 de septiembre
SEX
de René Pollesch por Luciano Cáceres

Dice Luciano Cáceres: "Según René Pollesch, Sex no es una obra de teatro. Es un texto que debe ser usado como instrumento. Fue escrito para Sophie, Caroline e Inga, tres actrices de su compañía que compartían este discurso desde el deseo. Nuestro trabajo es que Dolores (Ocampo), Ideth (Enright) y Cecilia (Rainiero) deseen decir este texto. Con esta premisa el Instituto Goethe nos convoca a trabajar en un proyecto en tres etapas: una primera instancia de intercambio entre el autor y el equipo argentino en Buenos Aires, la realización de este semimontado que nos permita poner a prueba procedimientos que se consolidarán en la tercer etapa: un montaje definitivo programado para el mes febrero de 2007 en ELKAFKA espacio teatral."

La obra Sex, según Mae West (editorial Rowohlt) es una adaptación libre del alemán René Pollesch (1962), quien a tiene a su cargo nada menos que la sala Prater del teatro Volksbühne de Berlín y que en mayo pasado visitó por primera vez la Argentina.

*lunes 18 y martes 19 de septiembre
Tiempo para amar, tiempo para morir de Fritz Kater por Mariana Chaud

"Pienso que el texto da cuenta de una dramaturgia muy personal que resulta a la vez triste y graciosa. Hasta ahora el encuentro con esta obra me genera bastante desconcierto y diversión al mismo tiempo", confiesa Mariana Chaud acerca de esta historia grotesca y dialéctica que da cuenta de una preocupación recurrente de su autor, el alemán Armin Petras: la división de Alemania.

Con esta obra publicada por Henschel Schauspiel Verlag, el alemán Petras (1964) -alias Fritz Kater- se llevó en 2003 el famoso premio de Nueva Dramaturgia del Festival de Mühlheim, el más reconocido de Alemania.

*lunes 25 y martes 26 de septiembre
Queremos al mesías ya, o la familia acelerada de Franzobel por Matías Feldman. Presentado por la Embajada de Austria

"En la obra de Franzobel conviven la claridad y la simpleza en el relato con un grotesco y barroco uso de los diálogos. Esta combinación es la que más me interesó a la hora de elegirla", asegura Matías Feldman (...), "Mesías en un principio nos pareció hecha para ser montada en los grandes teatros europeos, con enormes presupuestos, pero poco a poco descubrimos sus posibilidades y virtudes en el transcurso de los ensayos. Decidimos trabajar en pos de esa simplicidad del relato, esa claridad casi infantil: frontal, legible, pero a la vez oscura y brutal", dice Matias Feldman sobre esta obra publicada por el Passagen Verlag.

Galardonado con numerosos premios como el Ingeborg Bachmann en 1995 y el premio al humor grotesco de la ciudad de Kassel en 1998, la medalla Brecht en 2000 y el premio Adalbert von Camisso en 2005, el austríaco Franzobel (1967) es uno de los autores jóvenes del momento en Europa.


*lunes 2 y martes 3 de octubre
Las neurosis sexuales de nuestros padres de Lukas Bärfuss por Fernando Rubio. Presentado por la Embajada de Suiza y Pro Helvetia

"Las neurosis sexuales de nuestros padres" ( editorial Hartmann & Stauffacher) despliega, a partir de una situación trágica, un concadenado de abusos y costumbres silenciados por una idiosincrasia del poder que habita todos y cada uno de los espacios de relación y filiales", dice Fernando Rubio sobre el texto que tiene a su cargo. Nacido en Zuiza, el autor Lukas Bärfuss (1971), fue elegido por la revista Theater Heute "autor dramático del año" en 2003. En el mismo año, la puesta europea de Las neurosis... fue invitada al Festival de Teatro de Mülheim. En la edición 2005 de ese festival, Bärfuss se llevó el primer premio por su última obra Der Bus.

Obras que forman parte del evento

>Sex Autor: René Pollesch - Director: Luciano Cáceres

domingo, 27 de agosto de 2006

El actor y director argentino, residente en Francia, presentó tres espectáculos que giran en torno a Copi.

EN AVIGNON. Marcial Di Fonzo Bo supo lucirse en el festival con obras de su admirado Copi. El argentino es un personaje en Francia. (AFP)

Marcial Di Fonzo Bo está sentado en un jardín de Avignon y enseguida uno se da cuenta de que este muchacho, con su extraña dulzura, su elegancia, su parte de niño inmediatamente perceptible, personificó por sí solo al Festival de Avignon 2006, abierto este año a los vientos de todos los países.

Marcial Di Fonzo Bo y la troupe des Lucioles (Compañía de las Luciérnagas) presentaron en el Festival tres espectáculos en torno al escritor argentino Copi, en una vertiginosa exploración del tiempo y el espacio del teatro que lleva al público tras los pasos de una misteriosa cosmonauta llamada Loretta Strong, lanzada al vacío intersideral.

Viajes y exilios: como Copi, el argentino de París, muerto en 1987 a los 48 años, la vida de Marcial Di Fonzo Bo quedó definida por la partida de su Argentina natal. Esta se produjo también en 1987. Tenía 19 años y un pasaje sin retorno. Llegó a París un día de diciembre, unos días antes de la muerte del autor, a quien no conocía. Como si la vida le hubiera dado una pequeña señal, que recordaría más tarde.

“El exilio es un período de la vida en el que el hombre se abre a la libertad” le gusta decir a Marcial Di Fonzo Bo citando a Copi, siempre Copi, que lo acompaña desde entonces. Casi como una brújula que indica el rumbo, el de una imaginación viva y sutil.

“Este año, me di cuenta de que había pasado la mitad exacta de mi vida en la Argentina y la otra mitad en Francia: diecinueve años en cada una” señala el joven actor con aire soñador. “Pero parece —dice— que los años de infancia cuentan doble”.

La infancia es la Argentina, y más exactamente Buenos Aires, una ciudad abierta al mundo por excelencia. “Es un puerto —la define— que se fundó sobre una mezcla de culturas, con una inmigración importante entre las dos guerras”. Dice que, en los recuerdos de su niñez, siempre hay algo vinculado a otra cultura, en todos los aspectos de la vida cotidiana, “ya se tratara de la comida o de la atmósfera tan diferente de los barrios de la ciudad”. Marcial creció en Palermo, un barrio popular y de clase media, en el piso 18 de una torre. El padre es algo crápula, algo poeta: la familia, de origen italiano, a veces debe mudarse en medio de la noche.

El teatro es su madre, que se va cuando él tiene 6 años. El tío y la tía maternos, Facundo y Marucha Bo, habían emigrado a Francia en 1968, el año de su nacimiento. Marcial se reencontrará con todo ese pequeño mundo, que vive y trabaja en el grupo TSE de Alfredo Arias, en 1987. Entretanto, es un chico que sueña frente a las fotos, los afiches o los discos que llegan de París. “Era mágico. Recuerdo sobre todo las imágenes de Luxe, uno de los espectáculos cultos del grupo TSE”.

Un chico que sueña y tiene ganas de pelear. El fin de los años 70 y el comienzo de los 80 son también la época de “la guerra sucia” y aunque nadie de su familia sufrió directamente la dictadura, Marcial Di Fonzo Bo guarda el recuerdo de un “clima de plomo”, con una presencia militar y policial obsesiva en la ciudad, con detenciones incesantes y miles de exiliados. “Yo era un adolescente bastante vital, bastante deslenguado. Crecí con la idea de partir”.

Entretanto, empieza a hacer teatro, desde los 14 años, como algo que no podía ser de otra manera. “Nunca imaginé hacer otra cosa” se sonríe. Para él, el teatro siempre fue “un lugar de resistencia”. Formó parte de una familia teatral muy comprometida políticamente, afín a las ideas del Living Theatre, grupo experimental estadounidense creado a comienzos de la década del 50. “Nos dejaban más o menos tranquilos: nuestro trabajo era demasiado confidencial” para constituir una prioridad para la policía o los militares.

“No entré al teatro por las lentejuelas” agrega, él que, como Copi y con Copi, practica con una soltura desconcertante la subversión por las lentejuelas. Una manera de “mirar la vida desde lo alto de sus tacos altos”. Quizá bajo la influencia lejana de otro género del espectáculo típicamente argentino, el de las revistas encabezadas por grandes cómicos, muy populares y suficientemente poderosos para permitirse atacar en público a la junta militar.

En 1987, por fin la partida. Marcial Di Fonzo Bo se encuentra en París con la familia materna y empieza a trabajar con Alfredo Arias. Ejerce todos los oficios: asistente, iluminador, utilero e incluso vestuarista, como su madre. Después vienen el deseo de “cruzar otras familias de teatro”, la escuela de Rennes y la creación, por los alumnos de esa promoción, del Thé»átre des Lucioles, ni una troupe ni una compañía en el sentido clásico del término, sino una especie de plataforma que vuelve a colocar al actor en el centro del teatro.

Marcial invoca a Pier Paolo Pasolini. “En un artículo, Pasolini dice que, con el nuevo siglo, se predice la desaparición de las luciérnagas a causa de la evolución de las condiciones meteorológicas que, a su vez, se deben a la actividad de las multinacionales. Se pregunta sobre la utilidad de las luciérnagas y sobre la de las multinacionales. Nosotros queremos ser esas luciérnagas que lograrían sobrevivir al nuevo siglo…” Desde entonces, Les Lucioles se ha convertido en una de las aventuras teatrales más apasionantes de los últimos años en Francia, llevada adelante por la energía, el deseo de juego y de expresión de estos hijos de los años 70, que se sienten herederos del espíritu gozoso y libertario de aquella época. Para el actor Marcial Di Fonzo Bo, también hay grandes papeles con directores consagrados como Matthias Langhoff, Claude Régy o Luc Bondy. Papeles que sostiene con su presencia intensa y poética.

“El teatro sigue siendo para mí el lugar donde todavía se puede comentar el mundo” dice, tranquilamente instalado en su identidad de exiliado. Conserva su pasaporte argentino. Odia los trámites, las citas en la jefatura de policía, los enredos administrativos, pero se empeña en seguir siendo un extranjero.

La mirada única de Copi


Cuando comenzó a firmar sus trabajos, Raúl Damonte —nacido en Buenos Aires en 1939— decidió llamarse Copi, como lo nombraba su madre, que era la hija menor de Natalio Botana. En 1962, Copi se instaló definitivamente en París para formar parte del grupo Pánico, en el que también estaba Fernando Arrabal. Vendió dibujos en la calle y mucho después llegó a tener una tira semanal en Le Nouvel Observateur donde creó ese personaje célebre e inquietante, La Mujer Sentada. Escribió doce obras teatrales, incluido el sainete Cachafaz, pieza que se estrenó tras su muerte.

Fuente: La argentinidad al palo

Un "Tío Vania" conmovedor

"Espía a una mujer que se mata" . Autor: Daniel Veronese. Versión de "Tío Vania" de Antón Chéjov. Intérpretes: Osmar Nuñez, María Figueras, Claudio Quinteros, Fernando Llosa, Silvina Sabater, Marta Lubos, Julieta Vallina. Diseño de escenografía: Daniel Veronese. Diseño de luces: Sebastián Blutrach. Asistencia de dirección: Felicitas Luna. Dirección: Daniel Veronese. En El camarín de las musas.

Nuestra opinión: muy bueno

La nueva experiencia teatral del autor y director Daniel Veronese vuelve a tomar como punto de partida una pieza de Chéjov (su anterior investigación fue "Un hombre que se ahoga", a partir de "Las tres hermanas") y dos ejes dan forma a su trabajo. Por un lado coloca, una vez más, su mirada sobre seres que crecen en un profundo marco de indefensión y, por otro, reflexiona sobre la representación teatral haciendo especial hincapié en la actuación.

La escenografía de un espectáculo anterior "Mujeres soñaron caballos" sirve de marco para esta relectura del "Tío Vania". Los seres que juegan dentro de ella poseen algunas cualidades similares. Han pasado algunos años de aquel estreno (aunque la obra se ha repuesto y mantenido en cartel), pero los personajes no han terminado de superar sus dificultades. Ahora han mudado de nombres pero, cuando hablan, siguen dando cuenta de una profunda desesperanza.

Vania, Sonia, Astrov, Serebriakov y Elena han atravesado algo más de un siglo con sus conflictos y encajan perfectamente en esta contemporaneidad. Tal vez por ello Daniel Veronese necesite, por momentos, imponerles comentarios que tienen que ver con el teatro, con ese lugar donde los personajes -hombres y mujeres- expresan sus sueños, temores y esperanzas con el fin de ¿ayudar? a los espectadores en sus búsquedas de verdad.

Que extraño resulta que Serebriakov, el administrador, quien ha marcado con fuerza la conducta de Vania y Sonia a través de sus especulaciones, sea en esta puesta un profesional del arte que cita a Alexander Ostrovsky y a Constantín Stanislavsky, ambos influencia directa en el teatro chejoviano. El primero enseñándole, quizá, que puede abrevar en seres desprotegidos, pequeños en apariencia, pero cargados de un mundo que merece ubicarse en el centro de la escena; el segundo, mucho más tarde, ayudando a iluminarlos desde la interpretación.

Veronese observa y reflexiona sobre eso, cruza influencias, historias de países, personajes a los que aporta nueva carnadura, bucea en el teatro contemporáneo, también, y descubre en las dos criadas de Jean Genet un sabroso material por explorar y viste con algo de sus ropas a Vania y a Astrov, con muy destacados resultados. Lanza todo eso a su espacio. La síntesis, un espectáculo inquietante que deja muy en claro no sólo la conflictiva de Tío Vania, sino a un entorno también convulsionado que sobrevive sin certezas, sin sueños; sabiendo - y hasta lo experimentan- que existe la pasión, la rebeldía. Pero imposibilitados de que ellas los modifiquen verdaderamente. Cuánto les cuesta la vida entonces y cómo hacer desde un escenario para dar trascendencia a unos actos que los reflejen y desde la pura verosimilitud.

Un magnífico elenco toma a su cargo ese desafío. Los resultados son una acabada muestra dramática donde la teatralidad aflora de continuo. Algunas escenas son la precisa síntesis de esta investigación, como todas las que juegan Vania (Osmar Núñez) y Astrov (Claudio Quinteros), Serebriakov (Fernando Llosa) y Vania, Elena (Julieta Vallina) y Astrov. La desprotección de Sonia (María Figueras) resulta sumamente conmovedora, como las figuras de Teleguín (Silvina Sabater) - sus intervenciones aportan una rica cuota de humor - y María (Marta Lubos) un ser muy pequeño que la actriz impone con fuerte presencia.

Si por un lado esta investigación sobre el Vania chejoviano posee una profundidad que puede deparar fuertes análisis, sus resultados sobre el espacio son sumamente vitales y la historia fluye con una singularidad tal, esos personajes son tan ricos, que el espectador solo deberá dejarse llevar por ellos y saldrá de la sala con muchas ganas de soñar un mundo mejor.

Carlos Pacheco
Fuente: La Nación

domingo, 30 de julio de 2006

No hay rumbo, laura valencia

Una casa... Una dérive, ceder a los impulsos y luego torcerlos...
Recorrer y develar lo que sea.
Un modo de homenaje a los narradores argentinos en cuyos libros, releídos una y otra vez hemos navegado sin rumbo fijo.
Universos únicos de los que nos resistimos a salir, sin dejar al menos una huella en cada una de estas paredes.
El recorrido invita a descifrar posibles lecturas.

Ficha técnico artística
Actúan: Delia Aguinaga, Anahí Carnevale, Luciana Lima, Cabe Mallo, Aurelia Osorio, Patricia Ríos, Marina Taconi, Roberto Tettamanti, Juan Pablo Thomas.
Música: Diego Madoery
Fotografía: Enzo Brutti
Asesoramiento literario: Cabe Mallo, Patricia Ríos, Esteban Rodríguez
Asesoramiento técnico: Diego Madoery
Asistencia general: Mariana Paccotti, Luz Rubio
Dirección: Laura Valencia

En el marco de los festejos de los 10 años de La Fabriquera
Noviembre y Diciembre 2005
Mayo, Junio y Julio 2006

Fuente: La Fabriquera

jueves, 20 de julio de 2006

"Decibel": Mucho ruido y pocas nueces

Por IRENE BIANCHI

"Decibel", con Juan Bozzarelli, María Laura Albariño y Emilio Ruperez. Música original y sonido: Diego Madoery. Escenografía: Julieta Sargentoni. Vestuario: María del Carmen Butler. Asistencia artística y voz en off: Federico Aimetta. Asistente de dirección: Nélida Otero. Dramaturgia y dirección: José Canevaro. Sala Astor Piazzolla del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino, calle 51 entre 9 y 10.

El sistema nervioso de "Juan" (Bozzarelli) ha sido sistemáticamente minado por la implacable invasión sonora a la que parece haber estado sometido a lo largo de su vida. Ruidos de máquinas, de artefactos, de motores, de colectivos, de tornos, de turbinas, chirridos irritantes, odiosos zumbidos, que lo obligan a aislarse, a encerrarse, a protegerse de la hostilidad del entorno, que lo agrede sin prisa y sin pausa, impiadosamente.

Su vida es gris, chata, rutinaria, monótona, como un engranaje más de esas máquinas que lo atormentan. El subsuelo en el que vive con su mujer, y la oficina del taller donde trabaja, comparten esa monocromía deslucida, marchita, desabrida como la comida que ingiere, insípida e intrascendente como sus vínculos. El tecleo de su máquina de escribir resulta inofensivo comparado con los ensordecedores ruidos de su entorno.

Juan no vive; más bien vegeta, dura, o tal vez sueña que vive, y su sueño es tan sombrío como su existencia. Su mujer, Nina (Albariño) y su amigo, Besarión (Ruperez), son los personajes secundarios de su vida-sueño, víctimas y victimarios, como el propio Juan.

Más allá del germen interesante y prometedor que derivó en esta "creación colectiva", la idea de "Decibel" no se desarrolla plenamente, y queda en un boceto, un borrador al que le falta carnadura, progresión, "crescendo". Termina donde podría empezar. Todo resulta plano, pobre desde el punto de vista dramático, más allá de la lograda ambientación y algunos certeros efectos de puesta en escena. Al faltar una estructura, un marco bien delineado y potente que los contenga, los personajes deambulan sin rumbo y no evolucionan. La historia se estanca, y con ella, el interés que pueda suscitar.

Por otra parte, el ruido que aturde y tortura a Juan, hace lo propio con los espectadores, cuya tolerancia auditiva se pone a prueba sin necesidad alguna.

Al salir de la Sala Piazzolla uno podría apreciar la muestra de la Sala Pettoruti "Convivencia y Desarme" (esculturas realizadas con armas de fuego). Podría, digo, si los encargados del lugar no se apresuraran a apagar las luces prestamente, como sutil indicación de que el público debe hacer "mutis por el foro".

Al subir a tientas las escaleras (aunque siempre es más peligroso bajarlas), uno se pregunta si -en lo que respecta a las muy estrictas medidas de seguridad post-Cromañón vigentes -se medirá con la misma vara a las salas privadas y a las oficiales.

Pero mejor no distraerse. Lo importante es llegar sano y salvo a la salida.

Fuente: El Día

lunes, 26 de junio de 2006

"Parate y hablá": Dejenlo solo, solito y solo

Por IRENE BIANCHI

Si bien el género "stand up comedy" parece haberse puesto muy de moda últimamente, es lícito afirmar que la escena rioplatense cuenta con una larga tradición de monologuistas quienes, paraditos delante de un micrófono, desgranaban textos picarescos o sátiras de corte político. Baste citar a algunos de los grandes capocómicos del legendario teatro de revista, como Dringue Farías, Adolfo Stray, Barbieri, Pelele, el inefable Tato Bores y el aún vigente y verborrágico Enrique Pinti. En algunos casos, esos monólogos funcionaban como una suerte de separadores entre los cuadros musicales, y permitían los cambios escenográficos y de vestuario. Para los "fans" de "Seinfeld", el último segmento del programa es una perlita del género.

De un tiempo a esta parte, la cartelera de la Calle Corrientes viene ofreciendo una profusa variedad de espectáculos denominados "Cómico Stand Up", con cultores del rubro como Diego Reinhold, Martín Rocco, Sebastián Wainraich, Peto Menahem, Damián Dreizik, Gustavo Garzón. Los comediantes, solitos con su alma, le ponen el cuerpo y la voz a relatos costumbristas, cotidianos, que tienen como denominador común el reirse de si mismos. Pintan retratos de anti-héroes, de anti-galanes, siempre al borde del ridículo, del fracaso, de la frustración. Nunca un "winner"; más bien, "losers". Describen situaciones tragicómicas, emparentadas con el absurdo y el grotesco, con las que se puede identificar cualquier hijo de vecino. De ahí la buena química y complicidad que logran con un público más que fiel y seguidor. Son producciones de muy bajo costo, rendidoras y taquilleras.

El actor platense Cabe Mallo cuenta con una gran ventaja para animársele al "Stand up": su familiaridad con el "Match de Improvisación", azaroso género que desarrolla en quien lo frecuenta una enorme ductilidad y versatilidad, rapidez mental, capacidad de sacar conejos de la galera, inventar situaciones a partir de un estímulo o consigna; un estado de alerta máxima, anclado en el "aquí y ahora", que obliga al intérprete a disponer de y utilizar un arsenal de recursos para convertir cualquier nimiedad en material teatral.

En la primera función, que seguramente diferirá de las subsiguientes en cuanto a su contenido, Mallo relata las peripecias de un viaje a Barcelona en vísperas de la Nochebuena, la aventura de encontrar la casa de un amigo escondida en ignota cortada, las curiosidades del idioma y los inevitables malentendidos, sus jugosas anécdotas como sufrido docente en Bellas Artes, el hecho de sentirse un extraterrestre en pleno Mundial por no compartir el fanatismo colectivo, su adicción a la Coca Cola, etc.

El actor es elocuente y articulado, tiene un muy buen manejo corporal y gestual, voz potente no desprovista de matices. Creemos que el espectáculo ganaría en efectividad si se prescindiera del intervalo, dado que la pausa enfría el divertido y distendido clima logrado.

"Parate y hablá": no siempre es malo que el hombre esté solo.

Fuente: El Día

martes, 6 de junio de 2006

"Caballeros andantes": un Quijote de barrio

Por IRENE BIANCHI

"Caballeros andantes eran los de antes", de Mimí Harvey y Fabio Prado González. Elenco: Rossana Tenencia, María Carolina Painceira, Oscar Ferreyra, Fabio Prado González y Pablo de la Fuente. Vestuario y escenografía: Rafael Landea. Música: Rigo Quesada. Ilustración: Sara Sedrán. Asistencia de dirección: Laura Elisabet Otero. Dirección: Mimí Harvey. Sala Astor Piazzolla, del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino.

Don Atilio (Fabio Prado González) es un ratón de biblioteca. Su cabeza está poblada de personajes de ficción, de amigos invisibles que conforman su mundo imaginario. Habla solo y de su boca brotan palabras de otros, sus venerados autores. Tan inmerso está en sus devaneos literarios que "Amalia" (Rossana Tenencia), la señora que lo cuida, debe hacer malabares para que su patrón al menos "tome la leche".

Tal vez por contar con el "physique du role" del Quijote, Atilio se identifica con el "Hidalgo de la Triste Figura", y logra escapar de la tutela de su criada, la "bruja". Se topa con "Juancho" (Oscar Ferreira), el diariero, a quien confunde con Sancho Panza, su fiel escudero. Aunque el canillita tiene los pies en la tierra, se deja tentar por la delirante propuesta de largarse a la aventura, recuperando así sus arrumbados sueños de infancia.

Tras procurarse la armadura y el yelmo de rigor, y ser oficialmente nombrado Caballero por un vagabundo (Pablo de la Fuente), a quien Atilio vislumbra como Rey, la extraña pareja recorre el barrio y sus alrededores, en busca de malhechores que vencer y "entuertos" que resolver. Pero antes de emprender la larga y riesgosa travesía, ambos se aprovisionan en la verdulería de "Lucinda" (María Carolina Painceira), a quien el romántico empedernido confunde con "Dulcinea del Toboso", el ama de sus sueños.

Pronto se topan con tres malvados "gigantes", que no son los molinos de viento de las llanuras de la Mancha, sino los "fósforos" de acero del Polo Petroquímico. Del enfrentamiento, sale bastante maltrecho este Quijote de barrio, que no escarmienta y también arremete contra una Górgona, que no es otra cosa que una antena de televisión, que se le incrusta en la armadura. Esta confusión no parece antojadiza, ya que las Górgonas eran tres hermanas (Medusa, Euríale y Esteno) que tenían la facultad de convertir en piedra a quienes las miraban, igual que la tele de hoy en día.

Entretanto, Atilio escribe floridas misivas a su Ama de llaves y a su dulce Dulcinea, relatando los pormenores de la travesía, con lujo de detalles. Dichas misivas son diligentemente entregadas a sus expectantes destinatarias por el enamoradizo cartero del pueblo (Pablo de la Fuente).

La frutilla de la torta es que la "locura" del hidalgo contagia saludablemente las rutinarias y pedestres vidas de los otros personajes, y los invita a volar, o más bien, a cabalgar a lomo de Rocinante, rumbo a Utopía.

Esta fresca recreación de la obra literaria más importante de la lengua española, es una muy buena ocasión para acercar a los chicos a este clásico de los clásicos. La puesta es ágil y entretenida y rescata los valores esenciales de la genial novela de caballería. Los personajes son simpáticos y queribles. El más agradecido: el Juancho-Sancho de Ferreyra. El vestuario y escenografía, ingeniosos y funcionales.

"Caballeros andantes": aguante la ficción!

Fuente: Diario El Día

lunes, 5 de junio de 2006

El melodrama de la vida

TEATRO : "NOVELA", DE MATIAS UMPIERREZ

En su debut como dramaturgo, el director aborda la cotidianeidad familiar a partir de motivos de tiras televisivas.

Juan José Santillán

La madre (Susana Tale) ingresa al espacio y anuncia que todo lo venidero será un juego "entre mis hijos... yo... y un hombre ausente". Luego, suena una canción de Nancy Sinatra y aparecen sus tres hijos. Todos serán secuenciados por la resonancia de telenovelas de las décadas del cincuenta y sesenta. El ambiente donde se presentan los protagonistas se recrea con decorados de paneles televisivos. Es decir, la cotidianeidad de un hogar como set de filmación, donde halla eco una friolera de motivos telenovelescos.

Novela (Elkafka, Lambaré 866, jueves a las 21) es el debut como director y dramaturgo de Matías Umpierrez (1980). Fue actor en El pan de la locura y Panorama desde el puente, ambas del Complejo Teatral de Buenos Aires. Su primer propuesta, inscribe un entramado teatral atravesado por una agilidad coreográfica que, en la puesta en escena, revisita la telenovela para dislocarla en la reconstrucción de una fractura biográfica. Un padre ausente y la soledad de una mujer con sus tres hijos es el acontecimiento acribillado por el discurso televisivo.

Pero el disparador no es la intervención a la telenovela como ejercicio paródico. Aquí, lo melodramático, más allá de su exceso, se potencia como artificio para la reconstrucción de un estado de cosas. Es decir, un mismo hecho —la huída del padre tras golpear a la madre— se reconstruye con los mecanismos propios de la telenovela. La reiteración de una cachetada a la madre y las últimas palabras del padre, son acciones reconstruidas en distintos idiomas y en tercera persona por las dos hijas ( Eugenia Mercante-Delia Folgueira) y el hijo (Julián Vilar).

Todos los personajes tienen un punto de fuga dentro de cada situación al mimetizarse, durante su relato, con algún galán o heroína del momento en la tele. Sin embargo, a la hora de reconstruir un encuentro familiar, las voces se entrecruzan hasta que la madre pregunta: "¿Qué pasaría si todo esto fuera una novela?". Lo real es camuflado por el artificio hasta la incertidumbre. En ese estado, los personajes se desgastan por el mismo artificio que despliegan.

Umpierrez maneja en el armado de su obra un criterio de construcción audiovisual. Desde la iluminación hasta las coreografías, realizadas por Felicitas Luna. El mecanismo escénico aprovecha una espacialidad que funciona acorde al sentido creado por el director en su inmersión al campo de la telenovela. Aunque la obra puede ser un link con la estética de Nunca estuviste tan adorable, de Javier Daulte, Umpierrez logra, por momentos, un código propio a bordo de un buen registro elaborado por los actores.

Fuente: Clarín

sábado, 3 de junio de 2006

ENTREVISTA A JORGE LAVELLI "El teatro no debe caer en lo abstracto"

Con la puesta de "Rey Lear" en el San Martín, el prestigioso director argentino, radicado en París, vuelve a Shakespeare y a su vigencia a escala global en un mundo dividido, corrupto, lleno de violencia, miseria y lucha por el poder. La obra se mueve, a su juicio, entre la tragedia y una visión grotesca y desesperada.

PABLO INGBERG.

Recordar que el historiador de teatro Michel Corvin, en un libro de hace más de treinta años, lo incluyó entre los mayores directores de la renovación escénica francesa junto a Jean-Louis Barrault, Peter Brook y otros pocos, tal vez baste como muestra de lo que significa el argentino Jorge Lavelli, que emigró a Francia a principios de 1960 y supo ganarse allí aplausos y honores. Entre sus últimas puestas de las que se pudo gozar en Buenos Aires se cuentan las de Pelléas et Mélisande, de Debussy en el Colón (1999) y La hija del aire, de Calderón de la Barca en el Teatro San Martín (2004), adonde ahora viene nada menos que por Rey Lear, de Shakespeare. En sobria habla porteña en que se cuela a veces algún detalle francés, se refiere a su trabajo con sencillez, y recuerda sus experiencias shakespeareanas: "Con Mucho ruido y pocas nueces inauguré en París el Teatro de la Ville a fines del 68, el año del lindo mes de mayo, que influyó en mi puesta, porque despertó algo particular. Lo que pasó no conducía a ninguna parte, y está de moda desprestigiarlo, pero produjo algo moral."

- —¿Siguió - Cuento de invierno- ?

- —En 1980. Iba a hacer una obra de Copi en el Festival de Aviñón, pero leyendo en vacaciones me entusiasmó la de Shakespeare y la idea gustó. Busqué antecedentes de puestas, pero sólo encontré una de la Royal Shakespeare Company aburrida como para dormirse de pie, con decorados pintados y actores recitando adelante. Me pareció que faltaba pensar qué puede decirnos hoy ese teatro. ¿Para qué hacer una obra clásica, si no? Esta me interesaba por cosas que me preocupan personalmente: el tema del tiempo, la imaginación, el personaje que resucita treinta años más tarde, cosas que en un mundo razonable no se comprenden. Un libro del polaco Jan Kott (a quien conocí personalmente a través de su admirado Gombrowicz) había creado un nuevo interés en Shakespeare, porque lo relacionó con el teatro contemporáneo, Beckett, que estaba en la cúspide de su gloria, Ionesco, autores cuyos temas eran también shakespeareanos: el poder, la seducción, la mentira, la descomposición de la familia. Rompió con la "antigüedad" de Shakespeare, más concretamente que los "expertos", o que esas traducciones que anotan al pie "esto es muy divertido, aquí la gente se reía porque se aludía a no sé qué". Hizo pensar también en cómo traducir, no para transformarlo en algo cotidiano, que sería otra tontería, sino para precisar.

- —¿Cuál vino después?

- —La tempestad en el 83, en Barcelona. Me despertó un interés personal, porque sobrepasa el naturalismo y por su humor basado sobre el desgarramiento; y por ese personaje fabuloso, que trae a todos a la isla para vengarse y, cuando tiene el poder, deja todo y perdona; casi una idea cristiana. Aunque tenga sobre el hombre una mirada terrible, vuelve al punto de partida, la sociedad corrupta. Creo que es de lo más optimista que leí de Shakespeare. Luego, en el 86, en la Comédie Fran©aise, hice Sueño de una noche de verano, que también forma parte de ese mundo onírico, traspuesto, alucinado. Piazzolla compuso la música. Me decía: "¿Shakespeare, le parece que yo puedo?" Yo dije: "¿Cómo no?", es esa transición entre dos cosas que Shakespeare hacía tan bien, donde hay alucinación, sexo, dolor, sufrimiento, humor, todo al borde de lo grotesco. Después, cuando comencé con el Teatro de la Colline, me prohibí salirme del repertorio contemporáneo.

- —Entonces - Rey Lear- es un regreso a Shakespeare.

- —Sí, aunque después de La hija del aire hice una obra muy shakespeareana, diría: Merlín o la tierra devastada, de Tankred Dorst, basada en mitología celta. Historias de poder, crimen, traición, amores. Y está esa idea de los caballeros de la mesa redonda, que sentados todos al mismo nivel creían hablar más libremente e imaginar una sociedad equilibrada. Luego, una guerra devastadora. Y al final, como si fuera de Monteverdi, vienen a buscar al rey unos que vuelven de la muerte.

- —¿Por qué Rey Lear?

- —Es una obra en la que pensé hace tiempo, por un actor amigo mío, Michel Aumont, que hizo de Macbett cuando vine a hacer Macbett de Ionesco. Un actor extravagante, con gran capacidad de transformación, y al mismo tiempo de humor, y que lleva en sí una herida profunda. Es el único humor que me interesa, el de la desesperación. El que requiere Shakespeare, ¿no?

- —Kott señala que - Rey Lear- anticipa el grotesco y el absurdo, que si a esa escena en que Edgar disfrazado conduce a su padre ciego se le saca la acción, lo que queda es - Fin de partida- de Beckett.

- —Efectivamente. Es una escena genial, fuera de todo orden. En ese mundo imaginario Shakespeare es insuperable. Ahí es grotesco, pero también trágico. Ese abismo donde va a arrojarse Gloucester se crea sólo con una descripción concreta pero falsa. Un poco como el teatro, ¿no? Hacer creer que algo es verdad sin mostrarlo.

- —¿Qué actualidad ve en Rey Lear?

- —Se puede ver el mundo sin verlo, como ese personaje ciego. La ciudad está invadida por mendigos. Anoche tarde iba caminando por Corrientes y la calle que nunca duerme era un gran dormitorio. Es doloroso. Lo mismo se ve en otras partes: el capitalismo devastador crea esa increíble riqueza para pocos y la ilusión de que todos pueden gozar de ella, y abajo de la pirámide quedan esas personas como gusanos en la calle. Lear es también un símbolo de la Europa decadente. Aquella idea de un gran territorio común está comida por la burocracia, cada uno sigue con lo suyo. ¿Quién se siente europeo? Millones se sienten americanos en tres años; algo los mueve a eso, no importa de dónde vengan. Pero nunca oí a nadie decir que se sentía europeo. Yo, tal vez: por mi ascendencia italiana, lo italiano me parece como mi familia. España puede ser como aquí. Aquí, vivimos entre la cultura judía y la italiana, que hacen esta gran ciudad, como Nueva York. Y eso parece capacitarnos para ver más amplio el panorama. Allá están los catalanes y los vascos y aquél con Galicia y éste con Córcega; falta amplitud, generosidad.

- —- La hija del aire- es una obra en verso, como las de Shakespeare en su mayor parte, algo que en las traducciones suele perderse.

- —Claro, o no se hace porque es difícil. En Madrid oí decir sobre La hija del aire: "no entendí porque era en verso". Y acá igual. Sorprende. En esta ciudad se hizo tanto de interés, aun de ese teatro, por ejemplo Lope de Vega. Venían compañías con esa cultura del verso, que se perdió también en España, aunque no tanto como acá. Pero yo veía al público comprendiendo, y eso me dio una señal, porque no sé dónde estamos con esta lengua.

- —En su puesta había además cierta llaneza de recursos escénicos propia del teatro de aquella época, pero usados de modo complejo y sutil.

- —Sí, era un castillo, pero sin ninguna referencia histórica. Adentro pasaban cosas, o aparecían personas, o músicos. O se abría y se veía lo que pasaba fuera, la guerra civil. Era bastante neutro, pero con posibilidades de utilización dramática. Se trabajó fuera de la historia, no en una reconstrucción de época, porque no había ninguna: Calderón escribió sobre una leyenda. Entonces, ¿cómo relacionarla con lo que vivimos? Está el tema del poder, la mentira, el personaje que se desdobla; y las historias paralelas, como sabían hacer estos autores, que equilibraban la solemnidad con alguna distensión.

- —En Shakespeare es frecuente la distensión en medio de situaciones trágicas, pero en - Rey Lear- lo trágico y lo cómico se unen, ¿no?

- —A veces, y ahí estamos al borde de lo grotesco, esa forma bastarda de lo trágico. Uno puede caer de un lado o del otro. Y Lear está a menudo próximo a eso, por su falta de reflexión, su egoísmo, su nihilismo, el culto de su personalidad, esa ceguera. Nunca vio vivir a los otros; se vio vivir él mismo, y aun así de qué manera. Entonces todo lo sorprende; y cuando cae, cuando se baja del pedestal, empieza su reencuentro consigo mismo.

- —Ahí es importante la ayuda del bufón.

- —Sí, yo lo llamo loco, para que no se crea que está para hacer reír. Es un personaje difícil, que le trae a Lear una especie de reflejo. Tiene la libertad de decir lo que le parece. Es también una manera de crear una distancia entre lo doloroso y lo contrario. Todos los personajes caen a menudo en un exceso que los lleva al borde de lo grotesco. Es lo que se ve en los políticos: la ceguera y la incapacidad de conducir un Estado, la exaltación de sí mismo. En la Argentina o en Europa, la gente va a entenderlo, salvo que el vacío de la televisión lo haya demolido. Pero igual, ése es el privilegio del teatro, su dominio propio. Si no, ¿qué sentido puede tener? Hoy es minoritario en todo el mundo, aun donde está reconocido, como en Francia, donde todo político, de derecha o izquierda, tiene un proyecto cultural. Pero se puede plantear a esa minoría una interrogación; eso bastaría; que no se aburra, que se plantee un problema. Es el único sentido que podemos darle a esta actividad; si no, sería una actividad de museo, una reconstrucción de la historia, y aun así, qué aburrimiento fatal. Creo que ésta es una obra muy moderna, por esos comportamientos, la ceguera de este personaje, el egoísmo de esas hijas, la dualidad en todos; es una obra sobre la multiplicidad del ser, sobre cómo las situaciones modifican el comportamiento, cómo los personajes se desdoblan; no hay ninguno simple, comenzando por el rey, que no sabe quién es: "¿soy yo el rey?", dice, "¿así habla, así camina Lear?" Y los otros, con trazos más gruesos, usan la mentira, usan...

- —El disfraz.

- —Esa es la forma, consecuencia de la forma, diría Gombrowicz. Esos personajes que están en la forma tienen un lenguaje de forma, vacío, no alimentado por la pasión, ni el dolor, ni la esperanza, sólo por la mezquindad. Y de pronto se desnudan, aparecen de otra forma. Me parece atractivo en este mundo de la simulación, la forma, la mentira sobre la cual se construye toda una sociedad que la toma como parte del patrimonio; y con ese instrumento se puede seducir, hacer creer.

- —La hipocresía en Edmund y las dos hijas "malas".

- —Las perversas; y la otra, la pura, a la que nadie comprende, porque dice "no tengo nada que decir", y entonces no recibe nada, "nada es igual a nada".

- —Como si la franqueza no tuviera lugar en el mundo.
- —Cierto, es una obra sobre la descomposición de la familia y la caída de una sociedad, porque en esa desnudez se juega la suerte del mundo, ¿no? Y se tiene que sentir. Ahí está la dificultad del teatro, de Shakespeare en particular.

- —Kott dice que el grotesco concurso oratorio que hace al prin cipio Lear, si se hace de manera realista, fracasa teatralmente.

- —Sí, esta obra precisa actores bien preparados culturalmente, técnicamente, intelectualmente, sensiblemente. Y cómo contar esta historia, primer problema de un director, al menos para mí; cómo contar ese desdoblamiento. Yo sentí enseguida que tenía que reflejar a los personajes de algún modo; por eso hay un muro de espejos en el decorado, que está dividido en dos partes, con tres entradas: una mayor, una media y una pequeñita, por la que significativamente cuesta pasar; nada es sólo decorativo. Y así se reflejan de modo oblicuo estos restos de personas, que debaten si es mejor cincuenta caballeros que veinticinco, si hay comida para tantos, si hay que aguantar esa mala educación. Además el rey es más bien antipático. Y es importante la guerra civil, aunque no se ve: personas hechas para ser enemigas de pronto se unen contra el otro; como en política, lo que se lee casi todos los días en los diarios. No es que la puesta deba evidenciar esas significaciones, sino que al modo dialéctico del teatro el espectador va a plantearse algún interrogante: qué pasa, qué es esta sociedad que se descompone. Y después esa búsqueda de sí mismo, que va más allá de todo, porque, aunque le quede el remordimiento, el dolor, este rey tiene el humor un poco negro de querer hacerles un juicio a sus brujas, sus hijas, que él ve ya como producto de una propia maldad personal.

- —De lo peor de sí mismo.

- —Exacto. Creo que de eso hay que hablar. El teatro tiene que servir para algo, ¿no? Esa reflexión la tuve los diez años del Teatro de la Colina. No se puede entrar en lo puramente abstracto; la relación con la realidad es concreta. No importa que la forma sea como la de un sueño; es un modo de contar una historia. Y Rey Lear, tan admirada, a veces se pone de moda, pero en general se deja aparte, porque es difícil. Las dos versiones conservadas tienen demasiado material, hay que despojar; si no, se hace interminable, y no sé si hoy la gente puede seguirlo, apasionarse por eso. Es doloroso pero se puede constatar. Tal vez es la perversión de la televisión, que condiciona a los que mientras miran una cosa, hablan de otra y lavan platos. Entonces, en el teatro no comprenden; una palabra que sale de las doscientas del lenguaje cotidiano ya no se entiende. Siempre me preocupó la comprensión, también como espectador, porque lo que no se comprende aburre.

- —¿Qué otros personajes lo atraen particularmente?
- —Oswald es formidable: todo se le cae encima, tan vanidoso y tan pobre persona, se puede reconocer en todos lados.

- —Un tercerón de la política.

- —Esos intermediarios a quienes se les confiesan cosas. La hija de Lear le confiesa su amor a Edmund, le confía cartas personales para que lleve. Y está Edmund, esa figura negra, con el resentimiento absoluto de no ser legítimo. Creo que eso es fuerte, porque hay millones de bastardos en el mundo, puestos aparte de la sociedad. Este plantea dificultades muy grandes, porque anuncia lo que va a hacer y después lo hace; y en los otros hay una cierta inocencia, o tontería. Es enorme lo que Shakespeare le hace hacer a este Ricardo III de segunda. Tiene una gran ambición, y enseguida obtiene lo que quiere. A mí me impacta, porque lo encuentro contemporáneo, como si viera todos los días a ese tipo de personajes, que nadie sabe de dónde vienen, y que ven la oportunidad de aprovechar una situación. Es curioso que algo tan fácil de comprender sea tan difícil de realizar, porque anuncia lo que va a hacer. Es la prueba fatal del teatro, la prueba fatal del actor.

Fuente: Revista Ñ