Destinado a difundir la Actividad Cultural de la Ciudad de La Plata y promover el Intercambio Cultural
sábado, 28 de octubre de 2000
LA ESCENA INTERNACIONAL, EN EL FESTIVAL DEL MERCOSUR Córdoba, la capital del teatro
IVANA COSTA. Córdoba. Enviada especial
Mañana termina en Córdoba el primer Festival de Teatro del Mercosur, que desde hace nueve días conecta al público con expresiones propias y ajenas de calidad dispar. Más de 15.000 personas acudieron ya a las funciones; el Festival es un gran acontecimiento cultural en esta ciudad.
La muestra abarca 23 espectáculos de 15 países de Latinoamérica, Europa, Asia y Africa. En este marco, el teatro argentino está representado por dos elencos: la tradicional Comedia Cordobesa —que puso en escena Sacco y Vanzetti y hoy estrena Venecia— y el grupo Sísifo, de Buenos Aires, que presentó un Macbeth en la misma clave de exploración física y acrobacia de riesgo que la compañía viene trabajando desde 1997 (Ver El mundo en...).
El criterio de la selección nacional no resulta demasiado claro: sí se entiende, más allá de sus valores artísticos, la presencia de la Comedia Cordobesa en calidad de anfitriona. Pero la elección de Sísifo por Buenos Aires (o por el resto del país) no aparece tan evidente ni por representatividad ni por excelencia. Tal vez aquí se haya privilegiado, como en el resto de la muestra internacional, la posibilidad de mostrar una forma exótica de hacer teatro. De hecho, entre los espectáculos que aquí concentraron mayor expectativa figuran los de Corea, Costa de Marfil y Egipto, que fusionan elementos contemporáneos con una fuerte tradición de raíces religiosas.
"Es la primera vez que se presentan grupos de estos países en la Argentina" —dice la directora Cheté Cavagliatto, asesora del Festival y figura reconocida del teatro local—. "Y es así, definitivamente, como estamos recuperando el camino de los festivales internacionales."
Córdoba tiene una sólida tradición teatral que de 1984 a 1994 contó con una fiesta propia. Aquel Festival Latinoamericano no sólo reunía algunos de los trabajos más interesantes del teatro mundial sino que proyectaba internacionalmente a actores y directores de Córdoba. Por eso su suspensión (durante el gobierno de Ramón Mestre) se vivió aquí como verdadero duelo.
Desde esa perspectiva, entonces, el mayor logro de este primer Festival del Mercosur es recuperar ese espacio de confrontación que se creía perdido. "Esto es un brote para el teatro cordobés, y espero que vaya creciendo con los años", se entusiasma Bati Diebel, miembro de La Cochera y directora de Los Delincuentes, dos de los grupos independientes más legendarios y afortunadamente más vivos de Córdoba.
Los grupos independientes tienen muchas expectativas con este encuentro: para ellos el Festival es también una vidriera. Además de diez grupos seleccionados por un jurado nacional, 25 trabajos alternativos son centro de atención para productores y programadores de festivales de Francia, Alemania, Chile, Cuba, Colombia y España, invitados especialmente.
Elena Castro Díaz, que dirige en Cuba el área de teatro del Consejo de las Artes Escénicas y responsable del próximo Festival Internacional de La Habana, la chilena Hilda Arévalo, directora del Teatro Municipal de Valparaíso, y Juan Pagés, asesor del Festival de Nuevas Tendencias de Caracas, coincidían en rescatar, de los ya estrenados, los espectáculos Primero las damas, dirigido por Giovanni Quiroga y Guernica, de Marcelo Massa.
Entre el humor burlón del primero y la reflexión amarga y lúcida del segundo se abre un espectro amplio y muy interesante. Es una lástima que la atomizada realidad teatral argentina vuelva tan difícil la trascendencia, a nivel nacional, de trabajos como Hermanos de leche, del Teatro de la Luna (una síntesis de teatro físico y búsqueda antropológica), Por piernas y boca, reelaboración de La casa de Bernarda Alba a cargo de Los Delincuentes, o la muy curiosa "biopsia de Shakespeare" que llevan a cabo los actores de La Cochera dirigidos por Paco Giménez en Everyman.
Como es habitual, los programadores extranjeros, sobre todo los de países como Alemania y Francia, que subsidian la actividad teatral, se sorprenden de la distancia que existe aquí entre las mínimas condiciones para producir y las enormes capacidades manifiestas. Esto, si bien puede resultar un halago, abre un interrogante sobre la proyección futura de esta "metodología de supervivencia".
"Uno finalmente rescata algo agradable —dice Paco Giménez—; la tradición teatral independiente sigue en manos de otra gente a pesar de los obstáculos con los que se trabaja. Pero esto también provoca cierta conciencia sobre todo lo que nos falta."
A esa misma falta se refirió María Escudero. La directora del legendario Libre Teatro Libre hoy radicada en Ecuador, toda una visitante ilustre para los teatristas locales, comentaba con cierta melancolía: "Al teatro cordobés que veo actualmente le falta brillo, porque acepta al teatro tal como es. Y eso es lo que le impide crecer".
De los espectáculos internacionales ya estrenados, los más interesantes fueron la versión de Elektra de los españoles de Atalaya (que se vio recientemente en Buenos Aires) y La Negra Ester, del Gran Circo Teatro de Chile. El director chileno Andrés Pérez Araya, que el año pasado mostró una exquisita Madame de Sade en el Festival Internacional de Buenos Aires, trajo aquí el trabajo que hizo famosa a su compañía en todo el mundo. La Negra Ester es una explosión de ritmos, melodías y ricas historias de vida, de tres horas de duración, compuesta a partir de un poema de Roberto Parra que cuenta sus amoríos con una divina prostituta. De Chile también llegó el célebre Teatro de la Memoria, con Patas de perro. Pero la metáfora cruel que propone el director Alfredo Castro con el niño nacido mitad humano mitad perro no alcanzó la misma adhesión.
Graciela Ayame, directora general del Festival, ya consideraba cumplidos sus principales objetivos: "Las salas están en su mayoría llenas; las propuestas atraen a un público joven y todas las actividades realizadas en el interior de la provincia tuvieron una adhesión muy grande". Pero el objetivo implícito es, quizá, recuperar la mística de los festivales pasados.
"Yo no creo que se recuperen las cosas —dice Paco Giménez—. Como dice la canción, es mejor el verso aquel que no podemos recordar. Los festivales de antes son historia y los que vengan traerán lo nuevo."
Tal vez esta noche, cerca del final, con la presencia de expresiones diversas como La leyenda del Kaïdara, del grupo Ymako Téatri de Costa de Marfil, y del espectáculo de danza, música y teatro Donde las cosas suceden, del Teatro Joven de Egipto, el Festival del Mercosur abra la puerta a una nueva forma de ser Festival
Fuente: Clarín
domingo, 22 de octubre de 2000
EMPEZO EL FESTIVAL DEL MERCOSUR El teatro es una fiesta en Córdoba
MARTA PLATTIA. Córdoba. Corresponsal
Viernes a la noche. La temperatura se disparó hasta los treinta y pico y no hubo quien la bajara. Ligera de ropas, la ciudad era un enorme, bullicioso hormiguero multicolor. Un hormiguero expectante. En esa tórrida noche nació por fin el Festival del Mercosur: una mega reunión de 22 elencos de cinco continentes que —hasta el próximo domingo— tratará de reavivar la llama de aquellos otros, los legendarios festivales internacionales de teatro. Esos que alumbraron los octubres de Córdoba desde 1984 hasta 1994.
Miles de personas se agolparon en la Plaza España (un espacio a puro cemento a pocos pasos del microcentro) y estiraron sus cuellos para alcanzar las cimas de las 32 columnas grises que le nacen como ramas de piedra. Allí arriba, se desplegaron ramilletes de actores representando pequeñas escenas o, simplemente, haciendo ondular trajes y bandas de telas coloridas.
Breve discurso de un sudoroso gobernador José Manuel de la Sota, que llegó con retraso y fue silbado; y adelante: música, murgas, lanzallamas, un espectáculo de luces, coros y colores sobre la plaza y el clímax, siempre efectivo, de los fuegos artificiales estallando sobre las cabezas.
Mientras muchos se integraban a las columnas, murgas y batucadas que después invadieron el microcentro, otros corrieron a los teatros. A las 22 empezaban las primeras obras. Córdoba, la anfitriona, salió al ruedo con Sacco y Vanzetti, a cargo de La Comedia Cordobesa. Italia asomó algo más que la nariz con R come recital, de los Mateo Belli; y en un club de básquet, el Hindú, se vio la llamada "perla del festival": allí, el Gran Circo Teatro, de Chile, presentó La negra Ester, basada en las décimas autobiográficas escritas por Roberto Parra, hermano menor de Violeta.
Con los chilenos llegó la primera alegría: la de una puesta tan refrescante como entrañable. Imaginen. Los personajes de un burdel de mala muerte en un puerto paupérrimo, el de San Antonio. Allí, la bella, sensual Negra Ester florece y se consume de amor por Roberto, un cantor popular de bolsillos vacíos que arde por ella pero no sabe muy bien cómo asir la flama. Cómo ser feliz en un mundo que no parece haber sido hecho para eso y se desbarranca en la miseria y la guerra de los 40.
"Sin embargo —dice el director Andrés Pérez Araya, quien adaptó los versos y le pone el cuerpo a un tierno travesti— en la obra puedes ver cómo era el Chile de nuestros mayores. Ese en el que convivían posturas contrarias que se rechazaban, pero no se anulaban ni asesinaban. El Chile que mató la dictadura."
Y allí están, entonces, la regenta Doña Berta, mintiendo 50 años; la corte de los milagros de los clientes; la picaresca del circo criollo y ambulante, las lágrimas de prostitutas hinchadas de dignidad. Y la banda. La omnipresente banda de tres músicos todo terreno que, durante las tres horas —sí tres horas— que dura la obra, avanzan como topadoras sobre boleros, baladas, cuecas y una mixtura musical latinoamericana apabullante. Eso sin descuidar los efectos de sonido de un mar embravecido, o del viento.
El resultado es una gran fiesta. Una a la que todos los espectadores están invitados. Incluso en el receso, cuando los actores convidan a las casi 600 personas "a pasar a los camarines, detrás del decorado", para ver a los actores, todos sumergidos, como están, en los espejos de los tocadores de madera donde se pegotean estampitas de vírgenes, de santos y aparecidos, estrellas rojas y fotos del Che.
Fuente: Clarín
sábado, 21 de octubre de 2000
El Minestrón
La parte musical estará a cargo de Hernán del César (guitarra) y Diego Graciosi (teclados); danza contemporánea por Silvia Guantay, Nidia Martínez Barbieri y Julieta Ranno; Poesía a cargo de Ratón Losada y Felipe Chorén, flamenco con Carolina Russell "Carito", Maine García, Carmen Paroli, Felipe Chorén (percusión), teatro a cargo de José Pollo Canevaro y arte digital por el Mono Cieza.
Fuente: Diario El Día
miércoles, 18 de octubre de 2000
"Pepino de Oro" para Roberto Conte
Los premiados fueron: Irene Bianchi, Pablo Espinosa, Fabián Guimil,Gustavo Senese, Ana Larronde, Nora Oneto, César Palumbo, el elenco de la obra "Venecia", Noelia Mobilio, Juan Carlos de Barry, el elenco de la obra "Imágenes paganas", Nina Errecalde (premio a la trayectoria teatral), el elenco del la obra "Misterio azul", Juan Pablo Parodi, Enrique Cáceres, Luis Manfra y Chichi Labat, Mariana Woudwyk, Pollo Canevaro y Roma Mathieu.
Fuente: Diario El Día
Cosecharás tu siembra
En el Teatro del Pueblo, el ciclo convocó a figuras como Jorge Luz, Lydia Lamaison, María Rosa Fugazot, Gogó Andreu o Guillermo Rico para que transmitan su herencia a las jóvenes generaciones.
OLGA COSENTIN
El actor es, tal vez, el mejor preparado de los mortales para comunicar sin solemnidad la sabiduría que le llega con los años. Es lo que vienen mostrando los veteranos que participan del seminario organizado en el Teatro del Pueblo para transmitir la vigencia de los personajes clásicos del teatro argentino.
Figuras gloriosas de la escena como Osvaldo Miranda, Marcos Zucker, Elena Lucena o Pepe Soriano se alternan sábado a sábado, desde hace dos meses, para contar sus experiencias, intercambiar bromas, evocar anécdotas, sorprender con jugosas imitaciones, improvisar situaciones dramáticas o compartir la lectura de textos clásicos de sus repertorios.
Organizado por la Fundación Carlos Somigliana para el Autor Teatral, con auspicio del Instituto Nacional de Teatro, el ciclo fue una iniciativa del director y teórico Salvador Amore, quien consiguió sumar al proyecto al dramaturgo Roberto Cossa, al crítico Rómulo Berruti y al actor Luis Brandoni. La consigna es que el público, integrado por jóvenes actores y estudiantes de teatro, roben de los maestros sus rutinas y recursos del arte de interpretar.
EL CONVENTILLO. La sesión del último sábado empezó con la lectura de un pasaje de El conventillo de la Paloma, el sainete de Vaccarezza que le permitió a María Rosa Fugazot exhibir su dominio para recrear el habla de los inmigrantes. De su boca, una gallega, una turca y una porteña de los suburbios se enredaron en desopilante discusión, afanadas por ponerle límites a Paloma, la nueva inquilina del conventillo que, sospechaban con fundamento, tenía mareados a sus maridos.
"El sainete tiene la métrica y el colorido de los inmigrantes que mezclaban sus cocoliches y sus conflictos en las casas de inquilinato", describió Fugazot después de la breve introducción en la que el crítico Rómulo Berruti aludió a la sensibilidad y capacidad de observación que ejercía Vaccarezza: "Acostumbraba pasearse por los barrios más modestos de la ciudad para ver y escuchar personajes y situaciones que después trasladaba a sus textos".
A DESENTERRAR LAS RAICES. "Nosotros venimos de ahí, son nuestras raíces y es natural que nos reconozcamos en ellos", remarcó Fugazot. Aludiendo a su propia infancia, la hija de la legendaria actriz de teatro, revista y cine María Esther Gamas y del músico Antonio Fugazot recordó: "De chica, mamá vivió en un conventillo; decía que era como la casa grande de una gran familia. Había un matrimonio siciliano y otro napolitano cuyas mujeres vivían peleando. El marido de una era motorman de tranvía y el de la otra, portuario. ¡Ah, Santa Madonna!, que al marido di questa los strafuque il tranvia e que non quede niente di niente!, exclamaba la napolitana revolviendo su negra melena. E, que il tuo marito se caiga al aqua e se ahogue, contestaba la siciliana. Sin embargo, cuando llegaba un momento difícil, cuando un hijo se enfermaba o alguno se accidentaba todos se unían para proteger al que lo necesitaba."
Algunos de los participantes completaron el improvisado elenco. Mezclando oficio y diversión, Toni Lestingi disfrutó diciendo la parte del tano y Pelusa Suero arrancó carcajadas con su caricatura del gallego. Cada uno aportó su propio oficio a la clase magistral de la actriz y alguno desnudó su emoción, como la joven Cecilia Ocampo, a la que le temblaba la voz después de leer su papel de Paloma: "Yo soy una pichi en esto y me parece maravillosa esta oportunidad de hacer un personaje junto a una actriz como Fugazot".
Luis Brandoni, como uno de los impulsores de la experiencia, consideró que hay que ayudar a los más jóvenes a que descubran lo que forma parte de sus genes. "Hoy, no sólo es difícil para los nuevos actores abordar a Vaccarezza y el sainete; es difícil hasta hacer Cossa o Gorostiza. Creo que antes nos formaban como actores para acercarnos al personaje. Ahora, pareciera que el personaje es el que tiene que acercarse al actor. Por eso todos los trabajos se parecen", diagnosticó.
¿Hoy da vergüenza la identidad?, fue una de las preguntas que llegaron desde la platea. "Lo que pasa —respondió Brandoni— es que hoy se asocia la identidad con el ranking de los países, y no pertenecer al Primer Mundo se vive como una identidad menor. Es un error; nadie puede asumir una identidad que no sea la propia."
EL SUEÑO DEL PIBE. Para el mencionado Salvador Amore, la concreción de este encuentro es "el sueño del pibe", y cuenta por qué: "Yo conocí el escenario a los 4 años, cuando me subió mi padre, Antonio Amore, que era actor de teatro criollo en una compañía itinerante. Pero mi viejo se me murió cuando yo tenía 12 años. Recién a los 19 me volví a conectar con el teatro. Me fui a estudiar a la Universidad de las Artes de Rumania, donde me doctoré, trabajé con Peter Brook, actué, dirigí hasta que volví en los 80. Aquí trabajé haciendo docencia en el interior y pude hacer la síntesis entre mi formación europea y mis raíces. Por eso ahora, en todos estos maestros veo a mi padre. Creo en la herencia y quiero estimular a las nuevas generaciones para que se apuren a robar, a apropiarse de esta herencia de nuestros mayores".
Algo que vienen cumpliendo con puntual asistencia muchos participantes que exhiben con orgullo lo que les dejó cada sesión: "Bonet es un gran desacralizador, nos ayudó a recuperar el juego que conlleva el oficio del actor", valoró uno de los asistentes, el actor Nicolás de la Rosa, entusiasmado con la gracia de un relato del maestro: ¿Saben por qué los cohetes de Cabo Cañaveral tienen todos el mismo ancho? Porque tienen que entrar en los vagones del tren que los transporta. A la vez, el ancho de los vagones depende del de la trocha y el de la trocha reproduce la separación de las ruedas del carro. ¿Y por qué esa separación? Porque es el ancho de dos grupas de caballo. Todo tiene su explicación en el culo del caballo.
EL BOTIN. El clima festivo que caracteriza cualquier rito teatral alcanzó su cima cuando, al final, se incorporaron a la charla invitados de lujo como Jorge Luz, Gogó Andreu, Osvaldo Bonet, Lydia Lamaison, Guillermo Rico y Oscar Núñez. Cada uno en su estilo respondió preguntas del público e inició un contrapunto con sus pares que pasó con agilidad de la sabia opinión al chiste intencionado (ver Palabras mayores) en un despliegue acrobático de ingenio. El que consiguió robarles algo se alzó con un verdadero botín.
Fuente: Clarín
domingo, 1 de octubre de 2000
RICARDO III
El grupo La Gotera estrenó el clásico del célebre dramaturgo inglés, haciendo una revisión de lo que es y significa la estructura del poder.
Con el tema de la corrupción en el tapete, políticos rindiendo cuentas y millones de argentinos afectados por una crisis producto de un sistema perverso, tomar como tema central de un espectáculo el poder parece oportunista, sobre todo cuando se sabe que desde la ficción de un escenario, todo está permitido.
Aunque así fuera, el Ricardo III que estrenó La Gotera no es producto de la coyuntura sino de cinco años de trabajo de investigación. Los actores del elenco andaban con ganas de llevar a escena un clásico, alguien propuso que fuera el de Shakespeare y empezaron a leer.
Interrupciones, otros estrenos - varios- de por medio, el clásico cobró forma después de haber sido adaptado.
"En su versión original 'Ricardo III' dura tres o cuatro horas. Esa fue la primera adaptación. Y después, la de los personajes: hay un Ricardo central y otros cuatro que van apareciendo según la situación que se presente para mostrar todos los vínculos: el afectivo, el social, el político. Lo que nos interesaba era desarrollar el personaje en todas sus fascetas, porque todos los poderosos se manejan en distintas situaciones", adelantó el director Marcelo Demarchi.
El poder y el vínculo. Un Ricardo que se planta en escena y otro que aparece como su alter ego. El "Ricardo III" de La Gotera hace eje en el poder. El poder como estructura, cómo se mueven todos los personajes dentro de esa estructura y cómo se acomodan o eligen un lugar dentro de ella. Un modo de adaptarse -o sobrevivir- que siempre existió, que Shakespeare plasmó en su obra y que se mantiene vigente.
"El tema de la estructura es fundamental porque, dentro de una estructura corrupta, un ser humano se corrompe. Por eso no hay buenos ni malos", agregó la asistente de dirección Claudia López Lombardi.
Vigencia, universalidad, igual: clásico. Desde la palabra, desde la situación, "Ricardo III" la respeta. No así desde la imagen y la espacialidad, el vestuario y la escenografía, lugares donde ex profeso se buscó romper con la idea que el público tiene de un clásico.
En eso trabajaron Julieta Sargentoni (diseño de vestuario, diseño escenográfico y lumínico), Claudio Cogo, Marcelo Dermarchi y C. López (diseño escenográfico y lumínico), Matías Coleff (diseño de maquillaje) y Daniel Reinoso (música original).
Los actores, cuyo entrenamiento corporal estuvo a cargo de Liliana Iglesias, son Siro Colli, Alejandra Bignasco, Edgardo Desimone, Juan Pablo Pereira, Claudio Cogo, María Ibarlín, Fabián Andicoechea, Diego Aroza y Adriana Sosa. Todos ellos confoman el grupo La Gotera y todos ellos harán las veces de Ricardo y su entorno.
Fuente: El Día
viernes, 22 de septiembre de 2000
TEATRO: MANUEL IEDVABNI, DIRECTOR Del teatro de Brecht a la música de Schumann
Se estrena en el teatro Regina, Canciones maliciosas, una obra de Jon Marans con la que Bob Hoskins obtuvo un suceso que todo el mundo considera excepcional en el Gielgud Theatre de Londres. Aquí se la verá interpretada por Héctor Bidonde y Juan Manuel Gil Navarro. El director Manuel Iedvabni, un hombre asociado a la trayectoria del teatro independiente y reconocido como uno de los mayores cultores del teatro de Bertolt Brecht, define la dificultosa propuesta.
- ¿Qué es Canciones maliciosas?
- Un espectáculo que exige al espectador mucha concentración. Hay que descubrir qué es lo que vincula a un pianista prodigio con su viejo profesor, pues allí queda expresada la relación entre la vida cotidiana, la política y el arte.
- ¿Por qué transcurre en Viena durante 1986?
- Porque en ese año en Austria es elegido presidente Kurt Waldheim, un anticipo del rebrote nazista que se prolonga hasta nuestros días.
- ¿Es la primera obra musical que hacés?
- Por lo menos es la primera en que la música adquiere tanta relevancia. Pero sólo hay música y canto, no baile.
- ¿Cómo resultó la experiencia?
- Grata, sin problemas. Conté con la colaboración de Patricia Averbuj en lo musical. Pero en la obra la relevancia es compartida entre la música de Robert Schumann y la poesía de Heinrich Heine.
- ¿Qué pasa con el idioma?
- Muchos poemas están cantados en alemán, pero a través los personajes inducen a la comprensión del contenido.
- ¿Los actores sabían alemán?
- No; pero, casualmente, Héctor Bidonde estuvo un tiempo en Alemania, por lo que tiene idea de la fonética, y Juan Manuel Gil Navarro estudió en una escuela alemana. Algún concepto tienen.
- Fue un desafío bastante particular.
- La música es, para mí, una vieja conocida y, repito, lo esencial del conflicto es la relación entre alumno y maestro. Además, tampoco es un concierto, es una obra de teatro con todas las letras.
- ¿Te la propusieron o la elegiste?
- Me la propusieron. Es la única obra de Marsans, que es músico. Es un ejemplo perfecto de la habilidad que tienen los norteamericanos para concertar un conflicto y su desarrollo.
- ¿Es un punto de inflexión en tu carrera?
- El gran regista Peter Brook dijo que cada cinco años convenía cambiar de tema. Canciones maliciosas podría ser eso, aunque mi cambio, en estos últimos años. ha sido concentrarme en el trabajo con el actor, que es por donde pasa el teatro. Lo que propone el dramaturgo me interesa como estructura, pero a partir de ahí el espectáculo tiene su autonomía.
- ¿Brecht es la influencia mayor en tu carrera?
- Sin ninguna duda. Ya es un clásico y sobrevive a todas las cuestiones coyunturales. Su obra sigue dando respuestas a temas muy diversos, ya sea el de la ciencia o el nazismo.
- ¿Cuánto hace que empezaste?
- Cincuenta años, como alumnito del teatro IFT. Y he dirigido entre cincuenta o sesenta obras.
- ¿Has podido vivir de eso?
- En los primeros cuarenta años, no.
Fuente: Clarín
domingo, 17 de septiembre de 2000
Rubén Szuchmacher DIRIGE, ACTUA, DA CLASES Y ES RESPONSABLE DEL FESTIVAL DEL C.C. RICARDO ROJAS Hombre mirando al teatro
MABEL ITZCOVIC
Rubén Szuchmacher es director del festival teatral que se está realizando actualmente en el Centro Cultural Ricardo Rojas, da clases de dirección, actuación y puesta en escena en varios talleres, dirige y a veces sube al escenario como intérprete e imparte una maestría en la Universidad de San Martín y, sin agotar la lista de sus ocupaciones cotidianas, es también asesor del teatro San Martín.
- ¿Cómo hacés para dividirte?
- Tengo una suerte de orden mental que me permite saltar de una cosa a la otra. Y la fortuna de que todo tiene que ver con lo mismo. Cuando no tengo proyectos o tareas, me resulta inquietante.
- ¿Te alcanzan las veinticuatro horas?
- También tengo clases de inglés, voy al gimnasio y a mis dos sesiones de análisis.
Se inició con la música cuando tenía seis años. Después actuaba, estudiaba piano, danza y en 1970, a los 19 años, trabajó en el equipo de La vuelta manzana, de Hugo Midón. Lo curioso es que no tuvo ninguna formación como actor con los maestros de su generación. ¿Y cuándo sintió que ahí estaba su elección?
"Teatralmente el momento más fuerte y decisivo fue en el 75, a los 24 años, cuando hice Porca miseria con Lorenzo Quinteros, Tina Serrano y la coreografía era de Marilú Marini. Ahí, para mí fue claro: quería eso", dice.
Szuchmacher considera que los momentos más importantes en su carrera fueron cuando hizo Calígula, en 1992: "Tuve la sensación clara de que era director y que no tenía que hacer esfuerzos para asumir ese rol. Y creo que me pasó algo equivalente cuando el año pasado participé en Tenebrae, en el centro experimental del Colón, el darme cuenta de que era actor".
- ¿Y si tuvieras que elegir?
- Tienen sus pros y sus contras. Sé que me gusta actuar, pero eso requiere una energía impresionante. Es como el trabajo de un deportista: hay que cuidarse en la comida, no acostarse tarde, mientras como director puedo hacer lo que quiera porque es otro tipo de exigencia.
- Una vida menos saludable.
- Son placeres diferentes. En uno estoy oculto, en otro mostrándome. Soy una persona curiosa. Soy voraz en el saber.
- ¿Qué te gustaría hacer?
- Un espectáculo muy extenso, de seis o siete horas...
- ¿Por qué creés que es importante la duración de un espectáculo?
- Es como la diferencia entre un cuento y una novela larga.
- ¿No será que querés tener a los espectadores bajo tus alas hasta el respiro final?
- Si uno lograra eso y el espectador cayera seducido, no estaría mal. Ya tuve la prueba con la dirección de Galileo Galilei en el San Martín, que con los intervalos duraba tres horas diez. Hay espectáculos de veinte minutos que a los diez quisiera que terminen y otros larguísimos que no terminaran nunca.
- Sos experto en festivales de vanguardia y algunas obras que se dieron en el Rojas tuvieron una recepción muy buena en festivales europeos. ¿A qué lo atribuis?
- Básicamente a la sorpresa que producen nuestros medios de producción. Llama la atención que exista un teatro de formato pequeño, de producción independiente, absolutamente impensable afuera.
- En cualquier otro lugar del mundo que no sean los países periféricos.
- Pero ni siquiera hay una situación así en otros países latinoamericanos. En esta ciudad existe una gran inteligencia teatral. Aquí nos encontramos con teatros de ínfima producción y gran potencialidad expresiva. En los países desarrollados les resulta casi imposible creer que esto se hizo entre gallos y medianoche y con muy poca plata.
- ¿Como cuáles?
- Cachetazo de campo o Dens in dente, que costaron mil pesos. Y que haya, al mismo tiempo, un concepto plástico y actoral y una cierta temática que resulta contemporánea. Cualquier escritura teatral en Alemania se concibe para un escenario grande, a gran escala. Y hasta por ahí se quejan de que les falta plata y tienen un millón y medio de dólares.
- Es otro sistema.
- Aquí hay por temporada cinco o seis espectáculos que valen la pena. Buenos Aires es una ciudad con una diversidad enorme y eso es también sorprendente para los europeos. Hay obras de mayor densidad, son más conceptuales. Yo creo que está dada por esa filosofía de no tener nada por lo cual el artista levanta los hombros y se dice: "Ma sí, lo hago igual". El famoso no tengo nada que perder se transforma en algo creativo.
Fuente. Clarín
lunes, 11 de septiembre de 2000
Maratón Teatral por la integración
La maratón arrancará a las 19 con la obra "Hambres de luna" del grupo La Gotera con las actuaciones de Cynthia Aguirre, Luciano Guglielmino, Juan Pablo Pereyra y dirección de Claudio Cogo. Mañana a las 21 el grupo Stacatto pondrá en escena "Matando horas" con Betina Giorno y María Laura Belmonte y dirección de Cynthia Pierce.
El miércoles se pondrán ver dos obras: a las 19.30 "Cumbia, morena, cumbia" del grupo La Gotera y las actuaciones de Marcelo Demarchi y Diego Aroza y dirección de Daniel Dalmaroni; y a las 21.30, también del grupo La Gotera, "La gran Murga" con Fabián Andicochea, Diego Aroza, Alejandra Bignasco, Claudio Cogo, Siro Colli, Edgardo Desimone, María Ibarlín, Claudia López Lombardi, Juan Pablo Pereyra y Adriana Sosa, y la dirección de Marcelo Demarchi.
Cerrará la maratón el grupo Barataria, que el jueves a las 21 presenta la obra "Delmira, el alma incontenible" con Analía Aristegui y Ruth Attaguile y dirección de Nina Rapp.
APISA es una asociación sin fines de lucro creada con el objetivo de promover la integración de personas sordas en las áreas artísticas cuya expresión se concretó en la puesta en escena de las obras "Bodas de sangre" (1996 a 1999) y "Sueño de una noche de verano" (1999-2000) que dirige Mónica Laxague.
Cabe aclarar que la entrada a estos espectáculos cuesta dos pesos.
Fuente: El Día
sábado, 2 de septiembre de 2000
Under porteño en La Plata
Cabe destacar que este grupo de teatro fue seleccionado para el festival del Centro Cultural Ricardo Rojas con la obra "Pure de manto" que se presentará el 20 y 21 de setiembre.
Tanto Santiago Traverso como Laura López Moyano -que en nuestra ciudad formaron parte del elenco de "Eterna", la obra de Laura Valencia basada en el libro "La ciudad ausente" de Ricardo Piglia- se formaron actoralmente a las órdenes de Pompeyo Audivert, Daniel Veronese y Mariana Briski, entre otros docentes teatrales capitalinos y Moyano, por su parte, realizó trabajos con dirección de Rafael Spregelburd.
Ambos actores se desempeñan en un espacio denominado "El garaje", ubicado en el barrio de Palermo Viejo que funciona como una pequeña sala de 30 localidades, donde se han estrenado varias obras de teatro independiente porteño.También el grupo coordina un ciclo denominado VARAS (variaciones artísticas) en donde se combinan distintos trabajos de teatro, danza, música y plástica. Una propuesta con entrada libre y gratuita, con un escenario abierto a toda propuesta que no exceda los diez minutos y que le dio la posibilidad a que decenas de jóvenes artistas provenientes de diferentes lenguajes relacionados con el arte, se fusionen, pienses y practiquen sus ideas.
Fuente: El Día
viernes, 25 de agosto de 2000
El teatro independiente
En 1949 el autor Carlos Gorostiza estrenó su obra El puente, en la sala del mítico teatro La Máscara. El calificativo de "mítico" es necesario, en este caso, porque entre todos los "teatros independientes" que funcionaban en esa época, La Máscara fue una sólida usina generadora de grandes intérpretes, autores y directores.
En esa ocasión, la repercusión obtenida por El puente (el apoyo de la crítica y del público) propició su representación, simultánea, en ese pequeño teatro y en una sala comercial. Pero la historia le depararía nuevos "éxitos" a la obra y a su autor.
En 1998, bajo la dirección de Daniel Marcove, El puente se reestrenó en el teatro Cervantes (sala que integra el staff de teatros oficiales), en conmemoración a los cincuenta años de su debut. A un costado la oportunidad del festejo, el conflicto de clases que el texto situaba en los años 40 emergía, medio siglo después, como una lectura anticipatoria de los abismos sociales que atraviesan a la sociedad globalizada. Carlos Gorostiza tenía veintinueve años cuando sorprendió a sus compañeros de La Máscara con esta pieza en la que supo recoger situaciones y lenguajes de un barrio porteño.
Parafraseando a Jorge Luis Borges, se podría conjeturar que el teatro no comercial (de prosa, oficial o independiente, sobre Corrientes o en el off) es aquel cuyas obras resisten el paso del tiempo. Textos y representaciones que proporcionan al espectador alguna forma de confort emocional o estético. O las dos cosas al mismo tiempo.
Fuente: Clarín
miércoles, 9 de agosto de 2000
Alerta en la Casa del Teatro
La explotación de la sala ayuda a la subsistencia de más de 40 pensionados. El actual inquilino, Ricardo Darín, y el presidente de la institución, Roberto Dairiens, en busca de una solución.
MARIA IRIBARRE
La Casa del Teatro es una institución única en su género. La idea de crear una "Casa del Artista" —tal como se la llamó en un principio— fue concebida en 1927 por la cantante Regina Pacini (quien abandonó su carrera para casarse con Marcelo Torcuato de Alvear). Se trata de un pensionado gratuito, con habitaciones individuales, comida y servicio de enfermería (durante las 24 horas) para los actores mayores de edad o retirados de la actividad. El edificio emplazado en la avenida Santa Fe y Libertad, se inauguró el 4 de enero de 1938. En la actualidad, su capacidad está al tope: se hospedan allí más de cuarenta huéspedes. La entidad se sostiene con el alquiler de dos locales que dan a la calle, dos pisos y la sala del Regina (cuyo nombre celebra a la mecenas fundadora).
Según Dairiens, "Darín siempre cumplió muy bien y es una excelente persona. Recicló las instalaciones a nuevo y dejó la sala que es una maravilla. Alfombró, cambió butacas... El dinero que invirtió no lo pudo recuperar".
En cifras, el alquiler del Regina equivale a 5.000 pesos, más 1.200 en carácter de expensas, mensuales. "El costo de las expensas contempla la calefacción, la limpieza de algunas áreas, el pago de impuestos y servicios", especificó el titular de la entidad, y agregó: "Mi conclusión es que Darín no quiere dejar el teatro. Están viendo cómo sobrellevar estos cincos meses hasta marzo porque es probable que, en esa fecha, repongan Art en el Regina. Tuvimos una reunión la semana pasada que fue bastante extensa. No veo la intención por parte de ellos de dejar la sala. Yo pregunté: Si ustedes no encuentran la solución que esperan, ¿qué pasa?. Ricardo me contestó que, en ese caso, nos sentamos de nuevo a conversar. Honestamente, preferiríamos bajar los costos y tenerlo a él que es un señor".
Por su parte, Ricardo Darín le dijo a este diario que "el tema no es la Casa del Teatro. Lo que yo dije es que los costos son muy elevados para mí y estamos estudiando juntos la posibilidad de mantener nuestro contrato con el teatro. Yo no me quiero ir y ellos tampoco quieren que nos vayamos. ¡Esto no significa que los pensionados se van a quedar en la calle!" Afligido y molesto, el actor insistió: "Me llama la atención que sea más importante un teatro que se cierra que un teatro que se abre. En su momento, a la hora de poner un poco de énfasis y ayuda, la verdad es que no pasó nada en ningún lado. Ahora, de golpe, todo el mundo se espanta. No es cierto que la continuidad del teatro esté en peligro. El que peligra soy yo".
Fuente: Clarín
jueves, 3 de agosto de 2000
SEMANA DEL TEATRO REGIONAL
La obra "Delmira, el alma incontenible", de Omar Musa y dirigida por Nina Rapp, fue la ganadora de la Semana del Teatro Regional organizada por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires y la Subsecretaría de Cultura Platense. La pieza, protagonizada por Analía Aristegui, Ruth Attaguile, Norberto Attaguile y Gabriela López, resultó seleccionada entre otras 16 por el jurado que integraron Carlos Alvarenga, Gabriel Peralta y Juan Carlos Lamy.
Durante la ceremonia de entrega de diplomas, que se realizó en una de las salas del Pasaje Dardo Rocha, donde tuvo lugar el concurso, el jurado también otorgó las siguientes menciones especiales: Luciano Guglielmino por mejor música original de "Hambres de luna"; Ruth Attaguile y Analía Aristegui por mejor actuación en "Delmira"; Nina Rapp por mejor dirección de "Delmira"; Víctor Hugo Fernández por mejor escenografía de "Matando horas"; Alejandra Higa, Alejandra Camillón y Gustavo Luchesco por mejor escenografía de "Venecia"; Cora Ceppi por mejor actuación de "Venecia"; Mauricio Lozada por mejor actuación de "Los siete cabritos"; Marcelo Demarchi y Diego Aroza por mejor actuación de "Cumbia, morena, cumbia"; Horacio Rafart por actuación en "Treblinka"; Jazmín García Sathicq, Félix Blas Arrese Igor y Matías Vértiz por mejor actuación en "Detrás de las palabras"; Silvia Durante y Carolina Katz por actuación en "Troyanas"; Daniel Gismondi por música original en "Las troyanas" y Rita Pisani por maquillaje de "Las troyanas" y "Delmira".
Cabe señalar que como elenco suplente fue elegido "Agallas" por su obra "Venecia", de Jorge Accame.
Fuente: Diario El Día
martes, 1 de agosto de 2000
Finaliza hoy la semana del Teatro Regional
Así, a las 17 en la sala A se presentará el grupo La Gotera con la obra "Cumbia Morena Cumbia", dirigida por Daniel Dalmaroni; a las 18.30 en la sala B actuará el grupo La Cuarta Pared, con la obra "Treblinka" con dirección de Horacio Rafart, y a las 21.30 en la sala B se ofrecerá "Detrás de las palabras", con dirección de Arrese Igor, Vértiz y García Sathic.
Al término de la última obra el jurado integrado por Carlos Alvarenga, Gabriel Peralta y Juan Carlos Lamy, dará a conocer el elenco ganador, que participará de la Semana del Teatro Provincial que se realiza en La Plata en octubre en la Sala Armando Discépolo.
Fuente: El Día
sábado, 8 de julio de 2000
Hambres de luna en la Gotera
Ahora, ambos rondan el cuarto de siglo de una vida que ellos eligieron, a pesar de todo, para que, apoyados por sus familiares, se dedicaran a ser actores.
Juan Pablo Pereira ingresó a la Escuela de Teatro en el año '89 cuando tenía 13 años. "Yo ya venía 'insistiendo' de antes, cuando tenía 10 u 11 años, con hacer teatro; cuando vi en el Coliseo Podestá 'El diluvio que viene', me marcó para siempre. Más tarde hice obras infantiles y ahora estoy en 'La gran murga'".
También en "Hambres de luna", la obra que monta la gente de La gotera está Luciano Guglielmino quien afirma, a propósito de sus inicios teatrales, que: "anduve disfrazado hasta los 13 años. Cuando ingrese a la Escuela no fue por una cuestión de vagancia. Viví allí... estaba todo el día. Mi padre es pianista de jazz y yo soy de una familia de músicos. Soy músico, percusionista y estudié en el Conservatorio.
Los mismos deseos los llevaron a pergeñar junto a Claudio Cogo, esta obra que todos los sábados se puede ver en escena a las 21.30, en el local de 13 y 71.
Al elenco de "Hambres de luna" se sumó Cynthia Aguirre, los textos pertenecen a Pablo Pereira y Claudio Cogo -que también la dirige-, la música es de Luciano Guglielmino y la escenografía y vestuario de Julieta Sargentoni.
La obra narra el deseo de dos disminuidos físicos -uno ciego, el otro sin brazos- en corporizar algo que a ellos les falta y que no ha sido por un accidente, sino que fueron mutilados por la misma sociedad.
Fuente: El Día
"Siete cabritos": Los hermanos sean unidos...
Dos hermanos: Raúl y Paúl. El primero vive en la casa paterna, en un pueblo de provincia. El segundo hace años se fue (o más bien, "lo fueron") a la gran ciudad. Raúl le comunica por teléfono a su hermano menor que el padre de ambos acaba de morir. La madre había muerto antes. Necesita verlo: tienen cosas en común, asuntos pendientes, temas por resolver. La vida los había separado, y ahora la muerte los reúne nuevamente.
Durante el breve encuentro, ambos adoptan una actitud fría y distante. Son como dos extraños a la defensiva. Peor aún, como dos enemigos ancestrales; Caín y Abel, Raúl es todo menos hospitalario con su hermano: lo invita a dormir en el garaje, justamente donde están enterrados sus padres. Le reprocha haber tenido que hacerse cargo de ellos, mientras Paúl hacía su vida en la ciudad.
Paúl no se queda atrás. El también tiene sus buenos entripados con Raúl. Le enrostra haberse quedado con el dinero que le enviaba su padre a la pensión. Con ese dinero robado, Raúl le compró el auto al padre, sacándolo así de la sucesión. Y precisamente en ese auto, lo invita a pasar la noche al recién llegado, vaya a saber con qué maléfica intención.
Los recuerdos de infancia tampoco son gratos. Todo indica que Raúl era el preferido de papá. Acostados sobre las baldosas del patio, rememoran viejos tiempos, mientras contemplan el cielo estrellado. En una de esas estrellas está papá, en otra mamá, pero hay una estrella que Raúl no ve. Esa donde está el abuelito, muerto en un extraño accidente doméstico en enero del '45. Esa tarde de verano, un pequeñín travieso destrabó la silla de ruedas del anciano, y dejó que ésta se deslizara sin prisa y sin pausa hacia la piscina, con el resultado previsible. Paúl se lo recuerda al amnésico Raúl, que parece estar "ciego del abuelo", y no ve su estrella.
Esta misteriosa historia habla de pecados inconfesables, de extrañas alianzas, de intenciones perversas, de rencores y venganzas, de mentiras y falsedades, de odios y rencores, de cosas no dichas y secretos a voces. Nada se resuelve. Todo termina donde empieza, y hasta podría recomenzar, como un eterno drama circular.
Los recursos utilizados son originales e ingeniosos. A pesar de estar cara a cara, en varios momentos los personajes se comunican por teléfono, superponiendo pasado y presente, aportando de esta manera información reveladora y esclarecedora del vínculo.
Los personajes están bien contrastados: Raúl (Losada) es un estereotipo histriónico, mientras que Paúl (Spinola) adopta una deliberada inexpresividad. El efecto de luz de luna en la ventana y el canto de los grillos ambientan con acierto la noche campestre.
Como reparo, debemos decir que la obra es demasiado breve: dura escasos 40 minutos, y uno siente que la historia daba para más. Está bien resuelta formalmente, pero le falta algo de carnadura a la trama, que promete mucho más de lo que ofrece.
Es posible también que ésa haya sido la intención del autor: abrir interrogantes y dejarlos sin respuesta. Provocar al espectador, inquietarlo, para luego dejarlo encerrado en esa casona, junto al furioso y frustrado Raúl, mientras Paúl -¿la presa?- se le escapa, riéndose a carcajadas.
IRENE BIANCHI
Fuente: Diario El Día
sábado, 1 de julio de 2000
Castaña, publicado en diario El Día

Castaña cumple un año
Este fin de semana cumplirán un año en cartel en distintas salas de nuestra ciudad. La obra infantil "Castaña", una adaptación de Liliana Benítez del cuento de Anton Chejov "Kashantaka", ya fue vista por cerca de tres mil chicos de entre 3 y 10 años y ahora continúa su temporada los domingos a las 17 en la Sala 420, 6 Nº 420 hasta fines de julio.
"Castaña es la historia de una perrita y su amo Luca que es carpintero y que todas las primaveras va a vender sus productos a un pueblo. El dinero que saca lo usa para comer y para ir al circo. El pueblo es para ella un mundo desconocido ya que no tiene las condiciones del bosque que habita junto a su amo. Un día van al pueblo y se desencuentran y Castaña es adoptada por una adiestradora de circo que la lleva a su casa y allí deberá aprender a convivir con otros animales adiestrados, un gato, un ganso y una chancha. La adiestradora la adapta para su número y llega el día de la función. Aparece un presentador, payasos y luego el acto de Castaña y el gato. Pero ese día Luca había ido al circo y allí se encuentro. La adiestradora intenta convencerlos de que se queden a vivir en el circo pero ellos prefieren el bosque", así sintetiza la obra la directora del infantil, Erica Poncio.
Para Poncio el cuento habla de "la posibilidad que tiene cada ser humano de elegir a partir de condicionantes como el origen, la libertad y los afectos. El cuento de Chejov es muchísimo más crudo y mas cruel también porque la problemática que vivían los niños en Rusia era muy distinta en esa época: había guerra y también enfrentar el tema de la pérdida, es decir el bueno también tenía su cuota de crueldad".
En la adaptación que presenta este grupo denominado EOS, "hay que elegir la línea argumental y luego qué es lo que se quiere contar y cómo. Aquí es donde se pone en juego la estética. En la obra los animales son actores y si bien no hablan tienen todo un trabajo corporal y gestual muy importante. También tomamos diferentes cuentos de los dibujos animados y el vestuario y la escenografía tienen algo del color del pop".
Si bien no es una obra musical, tiene una banda original de Daniel Gismondi, y el elenco está integrado por Sonia Costa, en el papel de Castaña, Ernesto Meza, como Luca, Mariana Rolla como el gato y la niña, Melisa Di Paolo, como vecina, chancha y clown, Ana Mesina como vecina, ganso y clown y Ana Conti como la adiestradora.
viernes, 23 de junio de 2000
El callejón de los Deseos

Hace ocho años un grupo de artistas decidió compartir un espacio de trabajo que denominó Callejón de los Deseos (Humahuaca 3759), una sala que desde su inauguración cobijó las más diversas manifestaciones de teatro y danza, pero siempre con un sello: los espectáculos que allí se presentan muestran a veces investigación, otras transgresión, pero todos aportan aires de renovación al panorama del teatro porteño.
Hoy el Callejón está conducido por Azucena Lavin, Alicia Leloutre y Mariano Dobritz, y en lo que va del año ha mostrado una programación muy sólida, integrada por creaciones de Alejandro Tantanián, el grupo El descueve, Pablo Shilton, Ciro Zorzoli y Rodrigo Malmstein.
Azucena Lavin recuerda que "la sala se abrió siguiendo el deseo de un grupo de gente que ya no está. Después de un tiempo, los sueños de cada uno se fueron para otro lado y los que quedamos decidimos mantener el Callejón, porque indudablemente es nuestro espacio. Los tres somos personas con características y gustos diferentes. Alicia y yo nos encargamos de la programación, que sigue una tendencia acorde con nuestros intereses y gustos".
A ninguna de las dos les importa, cuando llega un proyecto, presenciar un ensayo o ver un video. Prefieren conversar con el creador, conocer su capacidad y hasta descubrir cuánto de pasión pone él en ese trabajo que quiere ofrecer en la sala.
"Cuando uno habla expone realmente su personalidad, a menos que tengas un fuerte entrenamiento en mentir, pero generalmente eso sólo se da en los políticos, no en los artistas. A nosotras nos gusta esto de manejar la intuición. Sin dudas a veces nos va bien y otras no. Con el espectáculo Kleines Heilnwein , por ejemplo, descubrimos a Rodrigo Malmsten, un joven apasionado, que no tiene prensa, pero desde que plantó el proyecto nos entusiasmó y decidimos acompañarlo: ahí había una clara definición de una estética y también una ética."
En los últimos años el Callejón de los Deseos albergó la producción de casi toda una nueva generación de teatristas. Grupos como El Periférico de Objetos o El Descueve sobresalieron en esa sala con espectáculos como Máquina Hamlet, de Heiner Müller, y Todos contentos , respectivamente. Dramaturgos como Daniel Veronese, Marcelo Bertuccio, Alejandro Tantanián, Rafael Spregelburd y Javier Daulte estrenaron sus textos o hicieron sus primeros intentos también en ese espacio.
"Nosotros tenemos claro que esto no es un supermercado donde o tenés todas las marcas o tenés determinadas marcas, nos interesa experimentar con lo que hay, sea nuevo o viejo. Y esto tanto en el teatro como en la danza. En el caso de esta última disciplina, tal vez programemos menos, pero no porque no nos interese; a mí particularmente me atrae mucho, pero sucede que los bailarines tienen un público pequeño."
Hoy la programación del Callejón de los Deseos está conformada por los siguientes espectáculos, que dan cuenta de esa línea ética y estética de la sala: los viernes, a las 21, Kleines Helnwein, sobre textos y dirección de Rodrigo Malmsten; a las 23, Ciudad canalla, sobre textos de Roberto Arlt, con la dirección de Susana Rivero.
Los sábados, a las 20.30, se presenta El huésped, con textos de Graciela Rodríguez y Pablo Shilton, con la dirección de Shilton; a las 23, Unos viajeros se mueren, de Daniel Veronese, con la dirección de Alejandro Tantanián, y a la 0.30, La historia de llorar por él, de Ignacio Apolo, con la dirección de Cristian Drut.
Los domingos, a las 21, puede verse Living, último paisaje , con la dirección de Ciro Zorzoli.
En julio se estrenará Secreto y Malibú , con coreografía de Diana Sheinblum, y se repondrá Faros de color , de Javier Daulte, con la dirección del autor y Gabriela Izcovich.
Todas las piezas en cartel han sido ya criticadas por La Nación , con calificaciones que en ningún caso son inferiores que "bueno".
"Hay un profundo amor y empecinamiento por que este espacio sea conservado -afirma Azucena Lavin-. No nos entusiasma la idea de poner una salsera o un templo evangelista. No sé si los deseos se cumplen, pero cada vez que se encienden las luces de una función, hay magia, estamos seguros de que ahí puede suceder algo grandioso. Hasta que ese espacio no es ocupado, a veces vivimos este lugar como una carga, pero cuando empieza a vivir, quedam os satisfechos."
sábado, 17 de junio de 2000
Recuerdos de familia
La trama argumental gira en torno al reencuentro de dos hermanos en la casa donde se criaron, en un pueblo de provincia. Uno de ellos vive en la Capital y se ha convertido en un hombre exitoso. El otro ha permanecido en su ciudad natal, a cargo de sus padres. La presunta muerte de un integrante de la familia provoca la reunión de los personajes centrales de la pieza. A partir de allí se pondrá en marcha un perverso mecanismo de relación, un juego de humillaciones y mentiras recurrentes, que fueron alimentando viejos rencores, tan viejos como la casona donde se desarrolla la acción.
La estructura dramática de Siete Cabritos pone especial énfasis en la conexión y el estallido de los sentimientos de sus personajes, como dos extremos que se llevan al límite constantemente y que pueden llegar a encontrar sus grises. La problemática conexión afectiva de estos dos hermanos está por detrás de cada uno de los pasajes de la obra. Se mantiene un cierto "tiempo real" que apela, por momentos, a la reconstrucción de algunos puntos oscuros del pasado familiar, incluido un crimen aún no resuelto.
De acuerdo al criterio teatral elegido por Canevaro (director y autor del texto) para el abordaje de la puesta en escena, el trabajo creativo de los actores ocupa un lugar primordial. De hecho, los "estados" de los personajes, que llegan a modificarse en forma vertiginosa, se convierte en el elemento que sostiene los climas por los que pasa la pieza.
En el proceso de gestación de esta nueva propuesta platense se partió de una primera idea de relación entre los hermanos. A partir de allí, por medio de las sucesivas improvisaciones se fue construyendo la estructura escénica y el soporte textual, en un trabajo de edición simultánea de ambas instancias.
Cabe acotar que la música original fue compuesta por Diego Madoery el asesoramiento escenográfico estuvo a cargo de Laura Valencia. La obra se presentará todos los sábados y domingos de junio a las 21 en La Fabriquera.
Fuente: Diario El Día
miércoles, 31 de mayo de 2000
El Experimento Damanthal, Javier Margulis
Javier Margulis es un importante director teatral argentino. Desde sus inicios, una de sus facetas es la experimentación. Ha dirigido muchas puestas donde intentó transgredir las supuestas normas y reglas de la escena. Hace unos años ha formado una dupla con Rubens Correa con el que ha puesto muchas obras de autores argentinos. También ha conformado con Correa una eficiente pareja para la formación de nuevos actores y directores.
Margulis es un importante director teatral argentino. Desde sus inicios,
una de sus facetas es la experimentación. Ha dirigido muchas puestas
donde intentó transgredir las supuestas normas y reglas de la escena.
Hace unos años ha formado una dupla con Rubens Correa con el que ha
puesto muchas obras de autores argentinos. También ha conformado con
Correa una eficiente pareja para la formación de nuevos actores y
directores. Su útimo trabajo, en este caso individual, se está representando
actualmente en La Barraca, el estudio que comparte con Rubens en la
calle Tacuarí 1677. Un lugar muy pequeño de alrededor de 20 a 3 0
espectadores posibles, y donde hay que solicitar con anticipación
una reserva para poder concurrir. Sin embargo "El Experimento
Damanthal" ha logrado una gran repercusión, que ha motivado que
sea incluida en la muestra argentina del II Festival de Buenos Aires.
Y resulta conmovedora, en el sentido de "mover" al espectador,
en varios sentidos. Y de esas variables fuimos a conversar con Javier,
y también de otros temas de candente actualidad, como por ejemplo
el rol de la crítica y los medios en el teatro contemporáneo.
Javier, qué es El Experimento Damanthal?
Es un espectáculo de teatro con un lenguaje específico que se dio
en llamar teatro de imagen;. Para mi todo teatro es de
imagen. Creo que lo que tiene el teatro es un lenguaje múltiple y
que produce un resultado en el espectador. A mi me interesa que el
espectador participe en la construcción de ese trabajo. Y cuando digo
participe del experimento muchos temen ser sujetos de experimentación.
Yo diría que sí, que van a ser sujetos de experimentación como lo
somos permanentemente todos los días. Pero en este caso van a ser
espectadores que están sentados mirando el espectáculo, nadie les
va a hacer nada.
Cúal es la historia que se cuenta?
Al principio cuenta la biografía de Damanthal, que es un médico contemporáneo
de Freud que, con supuesta buena voluntad, decide centrar sus investigaciones
en localizar zonas del cerebro donde quedan registrados los recuerdos,
para tratar de extirparlos y así hacer más felices a los seres humanos.
Esta es la idea de Damanthal. Pero sus métodos semejan mucho a la
tortura. Inclusive se dice en el programa que fue quizás el precursor
de los métodos que se usaron después en los campos de concentracién.
Cómo surgió la idea de esta obra?
que en realidad me lleva a escribir Damanthal es la preocupación que
tengo con lo que sucede ahora, que somos seres con los que cotidianamente
se está investigando, comprobando. Fijate ahora el tema de las encuestas.
Dicen: este mes vamos a ver como funcionó la imagen de este
tipo, y como lo hacen a través de los medios de comunicación
se la manipula. Cúal es entonces la realidad que vamos a conocer por
los medios? Que están cada vez más concentrados, que son cada vez
menos independientes. Entonces la realidad que conocemos es la supuesta
realidad que esos medios dan a conocer. La biografía de Damanthal
en realidad es una biografía apócrifa. Damanthal no existiió. En realidad
la idea de presentarla así es para que resulte creible para quien
la ve. Es una forma de hablar de como se puede presentar un hecho
como real y hacer creer que es real, cuando es concretamente una manipulación
de la información. Como pasa con los medios. El Espectáculo
en sí es eso.
Qué opinás del poco apoyo por parte de los grandes medios para la
difusión de espectáculos independientes?
medios más importantes dedican su espacio a espectáculos rentables
o que tienen una producción muy fuerte. Por ejemplo, El Experimento
Damanthano les interesa porque va dirigido a poco público
y no mueve gran cantidad de espectadores. Volvamos entonces a la concentración
de poder en algunos medios. Esto produce algo en el mercado que es
lógico. Se promociona lo que es rentable y desde el punto de vista
del mercado es entendible. Que Clarín promocione espectáculos
de la gente que paga sus avisos o de la gente que ellos mismos producen,
porque son actores de sus canales de televisión o protagonistas de
sus películas, es lógico y entendible. Pero entonces qué pasa con
los artistas que no pueden acceder a ese lugar?. Voy a dar un ejemplo.
Julio Cardoso, que es un director joven que está haciendo su tercer
espectáculo. Ya fue Premio Municipal con su primera obra, una versión
de la Mandrá gora. En este momento está haciendo una versión propia
de Saverio el Cruel de Roberto Arlt que se llama Idiota Procesión
del Tiempo en la sala Andamio 90. Julio es un tipo que trabaja
muy seriamente. En una carta me cuenta que está en rojo en más de
mil ochocientos pesos, que para alguien que labura en teatro es una
fortuna. Y no recibe espacios en ningún medio. Inclusive concretamente
una crítica de un multimedio le ha contestado que no van a ver el
espectáculo porque no está dentro de la línea que consideran que tienen
que verse. Entonces, cómo hace Cardoso, una persona que trabaja con
mucho rigor, para que su obra se difunda?.Y es importante que eso
suceda. Porque la realidad también incluye a Cardoso. Si no, es una
realidad acotada, manipulada. Decimos que vivimos en un pais democrático
pero las reglas no son democráticas, iguales para todos.
criticas también funcionan de esa manera?
si. Y está bien porque ellos cuidan su trabajo. Saben cuidar su trabajo.
Aunque a mi me parece que debería primar la lógica. Por ejemplo sale
una página entera sobre la Fura del Baus porque trae dinero y ponen
muchos avisos. Pero yo les discutiría a los críticos, porque el espectáculo
que trajeron este año fue malo.
Muchas gracias Javier y felicitaciones por el éxito de la obra y por
haber sido incluida en el Festival de Buenos Aires.
La Fabriquera: Mayo 2000
Fuente: Revista Dionisio
domingo, 28 de mayo de 2000
Nuestra cultura y el Teatro San Martín
La sede del teatro es el edificio vidriado de Corrientes al 1500, obra que devino en uno de nuestros más significativos ejemplos de la arquitectura modernista. Desde el 25 de mayo de 1960 se pudo contar con un complejo pionero en su tipo en toda la región sudamericana por su concepción cultural.
Concebido para promover el acceso a la cultura, el valor de las entradas siempre ha sido popular. Esta circunstancia posibilitó que jubilados y estudiantes gozaran de un trato privilegiado, y que año tras año el poder de convocatoria se fuera ampliando.
A la vez, el gusto de los espectadores se fue profundizando y pasó de las expresiones artísticas más consagradas y tradicionales a las más experimentales y contemporáneas. De esta manera, el Teatro San Martín ayudó al crecimiento tanto de nuestros artistas como de nuestro público.
Hasta en los tiempos más oscuros del país, el San Martín fue sede de representaciones que quedaron grabadas en miles de ciudadanos. Valga nombrar a los espectadores y a los artistas con la voz "ciudadanos", por poner ella un acento político en la actividad cultural, el mismo acento que tenía entre los griegos de la "polis" la participación en las representaciones teatrales de sus tragedias y comedias.
Un dato significativo es que el San Martín fue el primer teatro oficial que estrenó una obra del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, y que además lo hizo a comienzo de los años setenta, con un gobierno dictatorial de facto. Este es uno de los hechos que muestran que la contribución democratizadora del Teatro nunca ha estado limitada al precio de sus localidades.
El San Martín, como buen ejemplo de lo que debe ser la política cultural, enseñó un camino de tolerancia, de admisión de estéticas plurales, de compromiso con la seriedad, la inteligencia y el trabajo, evitando caer tanto en el facilismo superficial como en la arbitrariedad autoritaria o el dogmatismo.
La tarea del San Martín y su aceptación en la sociedad a través de los años pone de manifiesto, además, que la actividad del Estado en la promoción cultural es importante y puede tener frutos muy apreciables.
Fuente: Clarín
viernes, 26 de mayo de 2000
Un día de fiesta en el Teatro San Martín por sus 40 años
MABEL ITZCOVIC
A las 20.30 en punto, la voz de Betty Elizalde, que en todas las funciones indica severa y cortésmente todo lo que está prohibido en el transcurso del espectáculo —desde sacar fotos, grabar o responder a los celulares—, se corporizó en el escenario. Y para demostrar que ayer era todo diferente, anunció que las limitaciones estaban canceladas y que los espectadores podían hacer lo que quisieran.
Fue una de las tantas licencias que se permitió ayer el Teatro Municipal General San Martín como parte de la celebración de sus primeros 40 años de vida. Y su forma de festejarlos fue poniendo en primer plano la tarea de sus técnicos y de sus artistas.
La culminación de este acontecimiento estuvo precedida de espectáculos variados, que se fueron sucediendo en el amplio hall de entrada, las escaleras y hasta en los pasillos que balconeaban sobre el improvisado escenario.
Y aunque afuera el cielo estaba gris y garuaba, igual que en las estampitas del 25 de Mayo que ilustraban los tradicionales libros escolares, adentro se movía una multitud bulliciosa, colorida, que seguía los actos que se iban sucediendo, entre las columnas ornamentadas de globos de colores que trepaban hasta el techo.
Chicos, jóvenes y adultos se desplazaban por el hall, se sentaban en el piso a escuchar los conjuntos musicales o contemplaban el desfile del vestuario del teatro, lucido por los jóvenes estudiantes de Artes Dramáticas.
Un joven con el barroco traje lucido en El avaro de Molière se cruzaba con los encajes de Ivonne, princesa de Borgoña. Lulú, con su negra melenita corta y con corsage de lentejuelas negras y falda colorada, se desplazaba displicentemente entre la gente. Una coneja con estrafalario sombrero y falda con volados, de Los cuernos de don Friolera, bajaba por las escaleras.
Todo arrancó a las 15 en el hall central, con una variedad de presentaciones. La exposición El San Martín en fotos registró la mirada de reconocidos artistas que fijaron su historia. También tuvieron su momento la exhibición de títeres y técnicas de manipulación de los muñecos, la presentación de Rubén Carrasco y su grupo de proyección étnica argentina, el Dúo Vat-Macri y el trío jazzero de Jorge Navarro.
Un párrafo aparte merecen las visitas guiadas, que de las 15 a las 17.30 mostraron también la otra cara del San Martín. Grupos de espectadores, cuyos cupos estaban desbordados, recorrieron parte de esos 30.000 metros cubiertos que ocupa el San Martín, desde el taller de máquinas, el escenario donde se representa actualmente Mein Kampf, la sala del ballet en que unos 20 bailarines estaban ensayando hasta los inmensos talleres de escenografía, de tapicería y de zapatos, vestuario, peluquería y maquillaje.
En esta primera etapa, que se prolongó hasta las 19.30, el teatro cumplió lo que había prometido: mostrar a la gente un lugar que podía palpitar la emoción, el entusiasmo y el profesionalismo que tantas veces se comparte con los intérpretes, pero casi nunca con los que están detrás, en la trastienda.
Betty Elizalde dio por iniciada la segunda etapa del festejo. El cierre lo inició Osvaldo Bonet, el director que puso en escena la primera obra, con un collage de anécdotas de la trastienda de ese acontecimiento.
A partir de allí, otros intérpretes, desde Los Macocos hasta Juana Hidalgo, Alejandra Boero, Roberto Mosca, Alicia Berdaxagar, Alfonso De Grazia, Ingrid Pelicori, María Rosa Gallo, Jorge Petraglia y Alejandro Urdapilleta, hicieron referencias a ese otro lado del teatro, antes de arrancar interpretando algún momento de las obras que en diferentes épocas transitaron por esos escenarios.
Y los miembros del Ballet Contemporáneo, otro de los elencos estables del teatro, pusieron a la fiesta el toque de su gracia.
Fuente: Clarín
jueves, 4 de mayo de 2000
Dos concursos convocaron a más de 400 actores
En el primero de los casos, fueron 46 elencos -casi 200 personas- los que participaron de una prueba de selección para integrarse a la programación oficial de esta temporada, de los cuales fueron elegidos 8. De ellos, 4 pertenecen a la categoría "Adultos" y son "1999, Pequeño Testamento Apócrifo", del grupo de la Sala 420; "Treblinka", del grupo La Cuarta Pared; "Territorio Vacío", de La Rosa de Cobre y "Los siete cabritos" de La Fabriquera. En materia de "Teatro infantil y de títeres" resultaron ganadores "Relatos disparatados", dirigida por Roberto vega; "Y con ustedes los títeres", del grupo La Perdiz; "El velero desvelado", del grupo Tentenpié y "El viaje a la Isla del Agua Mágica".
Cada una de las obras realizará dos funciones en las salas A o B del Pasaje Dardo Rocha, a partir de julio, por la tarde para los chicos y por la noche para el público adulto.
En cuanto a la Comedia Provincial, se realizó una "prueba de aptitud" en el marco del Concurso de Actores, para cubrir los distintos roles de la obra "El despertar de la primavera", de Frank Wedekind, de próxima puesta en la sala Armando Discépolo. A ese teatro, sito en la calle 12 y 63, concurrieron 250 artistas para hacer el cásting, y de ellos fueron elegidos 18: Graciela Andrini, Mariel Bignasco, Carlos Juárez, Armando Di Cocco, Jorge De Marco, Diego Aroza, Bernardo Coloma, Juan Ignacio Bianco, Juan Ignacio Vivanco, bruno Martínez, Cruz Morena, Gonzalo Oyarzabal, Franco Di Placido, Sol Alba, María Emilia Goity, Andrea Cisneros, María Paz Olaciregui y María Emilia Alvidez.
Fuente: El Día
viernes, 28 de abril de 2000
Siga el baile, siga el baile...
Lluviosa noche de domingo, día melancólico si los hay. "Willy" (Demarchi) ensaya unos pasitos de cumbia, al son de "Mi compañera, Santander de Batunga", mientras su amigo "Rulo" (Aroza) dormita en un improvisado catre. Willy se emperifolla y acicala, obviamente preparándose para la llegada de alguna visita femenina. Su aspecto y su ánimo jovial contrasta con el de su compañero, a quien se lo ve desgreñado, pálido y desganado. El lugar: un local bailable, tristemente ambientado con unos descoloridos banderines.
Mientras el excitado Willy espera ansioso a las "borregas de Belgrano", a quienes ni la copiosa lluvia va a amedrentar porque viajan en taxi, el triste Rulo se deprime aún más recordando una cita a la que faltó hace nada menos que 30 años, perdiendo para siempre al gran amor de su vida, Marita. No sólo ese recuerdo lo acosa. Un mal innombrable le pisa los talones, consumiéndolo sin prisa y sin pausa.
Mientras Willy "mueve el esqueleto" y se ratonea con las rubias pulposas que están por llegar a la conga, Rulo se va apagando y fantasea con un viaje en colectivo que lo lleve a casa de su amada. Imagina su propia muerte en el bondi, su cuerpo tendido en el césped, y un morochón cerrándole los ojos.
Tal la línea argumental de esta obra de Kartun, texto que, a nuestro juicio, carece de profundidad dramática, y se queda en lo meramente anecdótico. Hay una clara referencia al tema de la espera, un favorito del teatro del absurdo, cuyo máximo exponente es "Esperando a Godot", de Samuel Beckett. Sin embargo, falta ese ingrediente de futilidad y vacío existencial, tan característico en las obras del género, que les otorga una dimensión que la pieza de Kartun no posee.
A pesar de lo dicho, las composiciones actorales de Aroza y Demarchi son muy logradas y convincentes, trabajadas y ricas en matices y sutilezas, sin duda lo más atractivo de la puesta. La dirección de Dalmaroni, en cambio, parece haber elegido un tono monocorde y lineal, en el que las acciones y el final se vuelven absolutamente previsibles. No hay lugar para la sorpresa. La primera escena, en la que Willy baila mientras Rulo agoniza, resulta excesivamente larga y reiterativa, perdiendo efectividad. Faltan climas y transiciones.
El vestuario y la ambientación pintan acertadamente a estos personajes detenidos en el tiempo, prisioneros de vanas ilusiones. El tono festivo de la música contrasta con lo trágico de la situación.
"Cumbia morena, cumbia": actuación de alto vuelo para una obra que, sin embargo, no logra despegar.
Fuente: El Día
martes, 21 de marzo de 2000
La Comedia de la Provincia arranca el 2000
Fuente: El Día
lunes, 20 de marzo de 2000
LAS DOS CARATULAS, EL TEATRO DE LA HUMANIDAD
El tradicional ciclo largó el sábado su temporada 2000. Con recursos módicos y un solo actor invitado por vez (antes eran cuatro), sigue transmitiendo la magia del teatro a través de la magia de la radio.
LUCILA OLIVERA
Casi cincuenta años ininterrumpidos pasaron desde la primera vez que el ciclo de teatro radial Las dos carátulas, el teatro de la humanidad, se ganó el micrófono de Radio Nacional y empezó a contar las historias más significativas de la literatura nacional y extranjera de todos los tiempos. Era el 9 de julio de 1950 y, desde el éter, se interpretó La flor del trigo (de José de Maturana) con un elenco estable que llevaba el nombre del ciclo pero que hoy ya no existe.IN SITU. En el estudio Mayor de Radio Nacional, con capacidad para 750 personas, el público asiste a la grabación en vivo (se hizo el lunes 13) de la obra que, con el reciente cambio de autoridades de la radio, pasó de los domingos a los sábados a las 22 (también se escucha en el interior con 40 emisoras a través de la Cadena Azul y Blanca; y en el exterior, los sábados y domingos por Radiodifusión Argentina al Exterior). Una grabación que el fin de semana se convirtió en la primera entrega de la temporada 2000. Allí, Rubén Stella fue el invitado del mes (ya no hay cuatro invitados, como antes) y se puso en la piel de un guapo: ni más ni menos que Un guapo del 900, una versión libre de la pieza clásica de Samuel Eichelbaum.Al fondo, y desde la cabina, se la ve a Nora Massi, productora y directora de Las dos carátulas... desde hace diez años (es actriz, pedagoga teatral, productora y directora), que, con un particular lenguaje de señas, les da el pie a los locutores Paulette Pochat y Leonardo Liberman para que hagan sus correspondientes participaciones.Sobre el escenario, los 14 actores que integran el equipo que, con los años, dejó de ser un elenco estable, trabajan de pie y gesticulan y se abrazan, como si alguna cámara los estuviese grabando.EL REPERTORIO. A lo largo de los años, el ciclo recorrió desde el sainete colonial (como El amor de la estanciera) y la comedia, hasta las creaciones de autores más contemporáneos como Roberto Cossa, Osvaldo Dragún o Carlos Gorostiza, entre otros destacados dramaturgos. En el plano universal se animaron obras de los clásicos Sófocles y Eurípides, hasta los más modernos Luigi Pirandello o Federico García Lorca, sin saltear a William Shakespeare, Lope de Vega, Goethe y Calderón de la Barca. Hay que adaptar las obras para 90 minutos de aire y no se cortan. Yvonne Fournery se encarga de los grandes clásicos y Paola Lavin, de las argentinas. También nos asesora el escritor Luis Ordaz, cuenta Nora Massi a Clarín.Dentro de la forma de encarar el repertorio, tal vez lo más llamativo sea lo que ocurre con las obras del teatro español. Ya no lo hacemos con fonética española, sino neutra, asegura Massi. ¿La razón? El bajo presupuesto para contar con un elenco que se pueda dedicar con exclusividad al programa. Esto quiere decir, entre otras cosas, que se ensaya menos. Es preferible eso a bajar la calidad, opina Massi. Con la llegada de la nueva ley de protección intelectual, no se puede hacer nada sin pagar derechos hasta que hayan pasado 70 años de la muerte del autor (donde pasa a ser propiedad de la humanidad). Ese es el motivo por el que el repertorio también se acotó.EL ELENCO. Trabajamos con un equipo de actores con características de elenco estable, pero no lo es, dice Massi. Y aclara: Muchos creen que es un radioteatro, pero tampoco. El radioteatro tenía un formato que consistía en una novela de 22 capítulos escrita para una pareja. Acá la estrella es la pieza. Por razones presupuestarias, de cuatro figuras invitadas por mes, quedó una. Pero no es lo único que cambió. En un principio, el grupo de las Las dos carátulas se dividía en tres subelencos según el tipo de teatro que hacían: La Ranchería (teatro argentino); La Sirena (universal) y El Corral (español), con tres directores distintos y un coordinador de teatro que, junto a un asesor literario, elegían las piezas. El equipo actual del ciclo está compuesto por: Carlos Almeijeiras, Gloria Antier, Gustavo Bonfigli, Andrea Cantoni, Rodolfo Caraballo, Mónica DAmico, María Danelli, Susana Fernández Anca, Luis Gianneo, Jorge Grasso, Natalio Hoxman, Alfredo Iglesias, Iris Morenza, Carlos Romero Franco, Alvaro Rufiner, Myriam Strat y Beatriz Vilamajo.LA PREPRODUCCION. Los actores buscan sus copias los jueves y no se juntan hasta el sábado donde, según la dificultad de la pieza, se ensaya entre cinco y seis horas que se dividen en dos turnos: primero se hace una lectura de la pieza y después el ensayo propiamente dicho, porque como van en vivo, tiene que salir armado con efectos sonoros de sala y otros que se disparan desde la cabina. El mismo día se hace la prueba de micrófono.LOS EFECTOS. La tecnología llegó a la radio. Ahora, armar los efectos y el clima de una pieza, si bien lleva un tiempo, es más práctico que artesanal. De la mano de la moderna aparatología, todo se arma con una compactera, un minidisc y otros chiches y se pasan a una cinta abierta donde se editan. De eso también se encarga Nora Massi, que está chocha con los CD que compró con efectos de última generación. Si un caballito relincha tres segundos -ejemplifica la directora- y en la obra está atado a un palenque, por ahí lo necesito más tiempo, y edito más segundos. Y no hay que olvidarse de cambiar los planos de, por ejemplo, los ladridos: hay que alejarlos y acercarlos porque un perro nunca está ladrando quieto. De la sala surgen los ruidos de las puertas y ventanas (diseñadas chiquitas y con rueditas) que se abren y se cierran, la vajilla que se usa en un bar, los pasos y las subidas o bajadas de escaleras (tienen una de diez escalones en el estudio), equipamiento artesanal que está a cargo de Patricio Schultze, un joven colaborador de la directora.LA HISTORIA. A José Ramón Mayo (el mismo que en 1943 cuestionó los libretos de Catita, de Niní Marshall y en el 50 era subdirector general de Radiodifusión) se debió la idea de dedicar un espacio en la por entonces Radio del Estado para la transmisión de obras de teatro. Con la formación de un elenco que se lo llamó Las dos carátulas, el 9 de julio de 1950 se puso al aire la primera transmisión. Figuras hoy muy recordadas como Violeta Antier, Eva Dongé, Blanca Lagrotta, Carlos Carella o Luis Medina Castro o los respetados Alfredo Alcón, Perla Santalla, Pepe Soriano, Lydia Lamaison, María Rosa Gallo, Onofre Lovero y Norma Aleandro, entre otros muchos , le han dado, con sus voces e interpretaciones, el prestigio que, cincuenta años después, Las dos carátulas... mantiene.EL FUTURO. Para el próximo sábado, hoy se grabará Marianela (de Benito Pérez Galdós), y el 4 de abril ya está programado El organito (de Enrique Armando Discépolo). Sé que nada es como fue -concluye Massi-, pero lo más importante se mantiene intacto y no se desvirtuó con el tiempo: las ganas de hacerle llegar al oyente teatro de calidad hecho con muchísimo respeto.
Fuente: Clarín
sábado, 11 de marzo de 2000
Un clásico de Twain cobra vida en escena
"Príncipe y mendigo", de Mark Twain. Adaptación y dirección: Mimí Harvey. Escenografía: Rafael Landea. Vestuario: Silvio Rodríguez. Música: Federico Mizrahi. Intérpretes: Adolfo Oscar Ferreyra, Rodrigo Borgón, Fabio Prado González, Freddy Magliaro, Gustavo Paoletti, Claudio Spin y Adriana Ferrer. Sala Alberdi, Sarmiento 1551, 6º piso, sábados y domingos a las 17.30.
Nuestra opinión: buena.
Texto literario y dramaturgia no son enemigos, todo lo contrario, pero hay que reconocer que no siempre van de la mano. Un adaptador, o autor de una versión teatral de un cuento o novela, se ve irremediablemente en el dilema de elegir, cortar, sintetizar. O sea, de partir de una forma de narrar una historia a otra, de pasar del libro a la acción dramática en caliente, sobre un escenario. Lo que se ve y lo que se imagina juegan papeles diferentes. Si se agrega el peso de que el libro es un clásico, el peligro de "tropezar en el intento" aumenta considerablemente. Una vez que se ha aceptado el compromiso, elegido las escenas, seleccionado los personajes, pensado en los puentes narrativos, una vez que se ha renunciado a muchas partes apasionantes del relato, aún falta entendérselas con la seducción del texto, el amoroso respeto a las palabras tan bien escritas... para ser leídas.
Uno podría pensar que un libro escrito en inglés en 1882, que siempre llegó hasta nosotros a través de traducciones, bien podría soportar una más. Pero los clásicos son así, hasta las traducciones se cristalizan.
A mediasMimí Harvey, que se da una libertad medida con la narración, se otorga la licencia de recurrir a dos actores físicamente muy distintos para jugar con las apariencias de los personajes principales que intercambian lugar.
Esta confusión complica la comprensión de lo que ocurre, ya que es muy difícil aceptar que un padre, una madre, un compinche o un criado no descubran que el que está allí es otro. El vestuario tampoco es suficientemente cómplice. Por ser como es la novela, una obra satírica de denuncia social, al espectáculo le falta humor. Carece de mayor acentuación en las caricaturas y un juego más ágil en la acción.
Tal como se lo percibe, el espectáculo está más allá del interés de los niños pequeños; puede llegar a captar a los niños mayores, pero con dificultad. Tal vez un narrador habría ayudado.
En cambio, los adultos se muestran atentos, tal vez porque gracias a películas, telenovelas y series están habituados a hacer concesiones a la poca credibilidad de escenas y personajes en aras de un presupuesto inicial, que plantea desde el principio la historia como un conflicto por resolver: uno quiere saber cómo termina. Lo que prueba que muchas veces una buena historia supera la manera de contarla.
Fuente: La Naciónviernes, 10 de marzo de 2000
Lujo y harapos
Sábado y domingo a las 17.30, en la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551, 6° piso. A la gorra.
El intercambio de roles entre el joven príncipe y un mendigo de su misma edad los enfrenta a situaciones en que el mundo parece regirse solamente por las apariencias. La calle está dura para Jonathan García, hijo de un ladrón de Villa La Pava, pero los almohadones del palacio del ilustre Eduardo sólo ponen sordina a enfrentamientos igualmente complejos.Aventuras a capa y espada hilvanan una historia que plantea algunas reflexiones. La puesta en escena de Mimí Harvey -directora en temporadas pasadas de El hombrecito del azulejo y Una aventura y dos armaduras- del clásico relato de Mark Twain elude la transitada opción de la comedia musical, para encarar un teatro basado en la relación entre la actuación y el texto. A partir de cinco años.
Fuente:Clarín