domingo, 21 de julio de 2002

DETRAS DE LAS PALABRAS

Dos hombres idénticos, de la misma talla, sin rostro. Un accidente de guerra. La hierba quemada, esquirlas atravesando sus caras. Una mujer refugiada en un pequeño lugar, contenida. Desesperada por vaciar su estado en un tiempo presente, con sensaciones presentes.

Funciones: Jueves 5 de Septiembre a las 22.30hs Sábado 21 de Septiembre a las 22.30hs (Sala Batato Barea)

Por la compañía teatral Romanelli
Actuación y dramaturgia
Jazmín García Sathicq, Blas Arrese Igor y Matías Vértiz
Coordinación Beatriz Catani
Asistencia Técnica Roberto Romanelli
Iluminación Mariana Paccotti


Fuente: mediosindependientes

sábado, 29 de junio de 2002

"El Culebrón": ¡¡¡La vieja ve los colores!!!

"El Culebrón", de Fabián Andicoechea, sobre textos de Roberto Fontanarrosa, por el Grupo de Teatro La Gotera.
Elenco: Marcelo Demarchi, Liliana Iglesias, Marcelo Arena, Edgardo Desimone, Sergio Peretti, Claudio Cogo. Vestuario: Julieta Sargentoni. Puesta de luces: Paco Suárez, Claudio Cogo. Escenografía: Paco Suárez. Dirección: Fabián Andicoechea. Centro Cultural Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71. Sábados 21 hs.

Esteban (Desimone) mantiene una relación edípica con su anciana madre (Arena), por quien daría la vida sin mosquear. La susodicha está perdiendo la vista (pero no las mañas), y deberá ser sometida a una costosísima operación en la Tierra del Sol Naciente. El joven tiene que conseguir la friolera de dos millones de dólares de donde sea y como sea.
Por su parte, Amapola (Iglesias) se convierte intempestivamente en una apetecible viudita millonaria, al accidentarse su marido, Itsvan (Demarchi), a quien dan por muerto. Amapola carga con otra cruz: su hermana menor, la caprichosa Irene (Arena), adolescente bulímica con tendencias suicidas, que le hace la vida imposible.
Esteban decide arrastrarle el ala a Amapola, al solo efecto de agenciarse el dinero para la operación de su mamá, única dueña de su amor incondicional. Pero no le será tan fácil: Irene lo desenmascara como un casafortunas, y el misterioso y polifacético Hombre del Traje Marrón (Cogo) se encargará de embarrarle la cancha.
Tal el planteo de "El Culebrón", divertida adaptación teatral de "La gansada" de Roberto Fontanarrosa, que se mofa de un género popular por antonomasia: la telenovela, con algunas referencias al radioteatro y a la fotonovela, sus legítimos precursores. No falta ningún ingrediente; situaciones forzadas, personajes absurdos, desenlace inverosímil que complace a todos por igual, y un final feliz, como corresponde.
Un destacable acierto de la puesta de Andicoechea es la selección de los antológicos temas musicales que ilustran las distintas escenas.
Los personajes -a cual más disparatado- son graciosas caricaturas, que por momentos parecen dibujitos animados. El sastre-oftalmólogo y la Irene de Arena: desopilantes.
El vestuario aporta su indispensable toque kitsch a la caracterización.

Fuente: El Día

martes, 25 de junio de 2002

"Solsticio de Trigales": la lógica de los sueños

Por IRENE BIANCHI
"Solsticio de Trigales" de Cabe Mallo. Intérpretes: Ileana Acosta, Laura Albornoz y Leonardo Losardo. Música original: Gustavo Caccavo, Sergio Loudet. Coreografía: Fernanda Tapatá. Diseño de maquillaje: José Herrera. Fotografía: Fernando Massobrio. Arte y asistencia de dirección: Gabriel Hamamé, Fabio Oliveto. Dramaturgia y Dirección: Cabe Mallo. Espacio Teatral del Juglar, 59 entre 12 y 13. Domingos 20.30.

Enigmática pieza la de Cabe Mallo, de la que sólo podemos aventurar algunas arriesgadas interpretaciones.
Dos mujeres y un hombre matan el tiempo jugando a las cartas. "Dolores" (la dueña de casa); una joven profesora de inglés, y el apático "Román", tal vez un huésped ocasional. Hay un cuarto personaje, "Aurorita Echagüe", cuya urna cineraria preside la mesa, contundente presencia invisible alrededor de la cual gira la acción.
Aurorita, hija de Dolores, promisoria artista plástica, muere prematuramente, episodio que trastorna a su madre, hasta hacerle perder la razón. Como mecanismo de supervivencia, "Dolly" se inventa una ficción: su hijita se ha ido lejos a perfeccionarse. Sus pinturas son muy bien recibidas en las exposiciones y "vernisages"; está de novia con el joven curador de una galería de arte (también llamado Román), desde donde le envía asiduas cartas a su orgullosa madre (cartas que -demás está decirlo- Dolores escribe de su propio puño y letra).
Hasta ahí, la historia entra dentro de un marco racional y previsible. Pero, de ahí en más, los acontecimientos empiezan a desarrollarse en un plano de características oníricas, en una dimensión desconocida.
La profesora de inglés, muy cultivada y articulada ella, expone ante una audiencia imaginaria la aniquiladora reacción en cadena que provocaría la explosión de una bomba atómica. Román, por su parte, se queda dormido durante un viaje en tren, y al despertar descubre que está absolutamente solo: todos se han ido, hasta el mismísimo conductor. Román baja y atraviesa un campo sin toparse con nadie. Los vecinos de Dolly también han desaparecido. Casas y calles vacías; ciudad desierta. ¿Dónde se han ido todos? ¿Serán ellos acaso los únicos habitantes de la Tierra? ¿Los únicos sobrevivientes de vaya a saber qué catástrofe?
Por si hay que reinventar y refundar la civilización, Dolly se dedica a tejer los símbolos patrios, empezando por la bandera. La profesora se embarca en la escritura de una novela en inglés ("Wheatfields Solstice"), mientras que Román -tras embarazar a la profesora- se larga a los caminos a explorar el mundo, para luego reaparecer en una suerte de reencarnación de la difunta Aurorita.
Soledad, dolor, pérdidas infinitas, amores torturados, locura, muerte, cuestionamiento del lenguaje como eficaz medio de comunicación, ceguera (en sentido literal y figurado), percepción nihilista de la realidad, el inexorable paso del tiempo, la relativización de los sentidos, todo esto está presente en la obra de Cabe Mallo, que parece suscribir a los lineamientos y temática del teatro del absurdo (Ionesco, Pinter, Beckett). Seres solitarios, desamparados, que no se conectan entre sí, que no logran hallar su lugar en el mundo.
Los personajes compuestos por Ileana Acosta, Laura Albornoz y Leonardo Losardo son por momentos patéticos y dignos de lástima, y a la vez desopilantes. Tragicómicos, sería el término que mejor los describe. La escena del baile romántico en el que la profesora deja de lado su compostura y flema inglesa y Román sale de su apatía, es una perlita. Por su parte, la locura creciente de Dolly, genera espanto y risa. Su vieja decrépita del final es todo un hallazgo, como lo es la "niñita" que dibuja monigotes a lo Picasso.
"Solsticio de Trigales": la extraña lógica de los sueños.

Fuente: El Día

La cultura en clave solidaria

ESTAN EDIFICANDO EL CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACION
“Nosotros planteamos una socialización del hecho artístico”, dice Juanjo Villafañe, coordinador del megaproyecto que se levanta en la avenida Corrientes, cuyo funcionamiento será autogestionario.

Por Oscar Ranzani

El Centro Cultural de la Cooperación (CCC), un proyecto nacido bajo la órbita del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos que preside Floreal Gorini –autor intelectual del proyecto– comenzará a funcionar en octubre, tras cuatro años de etapa prefundacional. La nueva sede del CCC está en proceso de construcción, en Corrientes al 1500, frente a otro gigante de la cultura porteña: el Teatro San Martín.

El edificio, una obra arquitectónica de 12 pisos, reunirá alrededor de 650 personas, entre artistas y empleados estables. El presupuesto para la realización del proyecto asciende a los 4 millones de dólares, producto de la inversión realizada por el Instituto, que nuclea a 60 cooperativas de créditos, servicios y trabajo. La mecánica de funcionamiento del CCC estará regida por la autogestión y el cooperativismo, principios a partir de los cuales los organizadores buscarán fomentar la investigación, experimentación y difusión de las artes, las letras y las ciencias sociales. “Ante la privatización brutal del hecho artístico de hoy en día, nosotros planteamos una socialización del hecho artístico. Pero socializamos todo. Desde lo más exquisito de Pessoa y Borges hasta los tangos de Discépolo”, señala el coordinador artístico Juanjo Villafañe en diálogo con Página/12.

La estructura orgánica del CCC estará compuesta por doce departamentos: Artístico, Historia, Economía Internacional, Economía Política, Cooperativismo, Ciudad del Tango, Ideas Visuales, Ciencias Sociales, Comunicación, Derechos Humanos, Unidad de Informaciones (biblioteca virtual y física), Estudios Políticos, Educación y Literatura. Para Villafañe, los objetivos de los departamentos serán “difundir y producir todo lo que sea el pensamiento crítico, la búsqueda de propuestas alternativas en un campo democrático de discusión abierta. A nosotros nos interesa relacionar las artes, las ciencias sociales y las letras con la sociedad, abrir los discursos desde un criterio crítico y alternativo con la propia experiencia del movimiento cooperativo, que tiene banderas como la solidaridad y la participación.

Entonces son lineamientos muy generales, donde cada departamento buscará investigar, experimentar y difundir”. A su vez, cada departamento comprenderá diversas áreas y contará con una comisión asesora de personalidades vinculadas con el mundo intelectual y artístico. “También existirá un espacio de extensión cultural”, indica Villafañe. “Partimos de una obligación: cada departamento tendrá que hacer cuatro debates públicos por mes en función de sus investigaciones, de sus problemáticas o de algún tema de coyuntura del mes”, destaca el coordinador artístico quien, además, es poeta, ensayista y periodista.

Las áreas que abarcará el departamento artístico serán: artes escénicas (teoría, comunicación y crítica), teatro, títeres y espectáculos infantiles, varieté, música, artes audiovisuales y danza. Entre las personalidades que formarán su comisión asesora figuran Alejandra Boero, Tato Pavlovsky, Ricardo Bartís, Lorenzo Quinteros, Héctor Malamud, Tito Cossa, Norman Briski, Cristina Banegas, Ricardo Talento, Raúl Serrano, Hugo Midón, Sara Bianchi, Cora Roca, Nora Lía Sormani, Liliana Herrero, Juan Falú, Adrián Abonizio, Pino Solanas, Miguel Pérez, David Blaustein, Carlos Alonso, Felipe Noé, Horacio González y David Viñas.

El espacio del CCC estará conformado por cuatro salas: una con capacidad para 300 espectadores, dos para 100 y otra de 60, que serán utilizadas para los espectáculos de teatro, varieté y trabajos experimentales. También se instalará un estudio de radio desde donde se transmitirá al aire, junto a una sala de grabación y una isla de edición. El CCC también contará con un videoclub, una librería con ediciones de ciencias sociales, artes y letras, un centro de música de sellos alternativos, una videoteca, una galería de arte y una editorial que publicará el material de investigación y producción de lo que se realice. Pero la actividad del CCC no se verá reducida al espacio que ocupe. “También vamos a salir a los barrios, a trabajar con la gente. La idea es vincular los barrios, launiversidad, los centros de estudio, la actividad popular con el CCC”, afirma el coordinador artístico.

–Cuesta imaginarse en la Argentina actual la puesta en marcha de un megaemprendimiento de estas características. ¿Es posible sostenerlo en el marco de esta crisis?

–Yo diría más aún. Creo que este proyecto surge en el mejor momento. La gran crisis del capitalismo, la concentración del capitalismo que se ha generado en este país, la entrega del patrimonio, la privatización de la vida cultural, toda la vida pública se privatiza o desaparece. Esta idea de reconstruir el espacio cultural en forma solidaria y con la participación de los protagonistas es el único camino que nos queda. El desafío que tiene el CCC es que ante la gran crisis que se produce en la sociedad se pueden conseguir las grandes aperturas, las grandes posibilidades. Creo que el desafío que ha lanzado el movimiento cooperativo es replantearse la posibilidad de que en el trabajo común, en la solidaridad, en la participación y en el protagonismo colectivo están las soluciones.

Fuente: Página 12

miércoles, 19 de junio de 2002

Una vida consagrada al teatro

Ernesto Bianco: mañana se cumplen ochenta años de su nacimiento
Hoy, a las 18, habrá un homenaje en el Salón Dorado del Cervantes

Fue actor y director; su último y recordado trabajo fue “Cyrano de Bergerac”

En el tributo participarán, entre otros, Jorge Rivera López, Luis Brandoni y Osvaldo Bonet

Detallista, intuitivo, dúctil, talentoso. Estos son los calificativos que definieron al actor Ernesto Bianco, que mañana cumpliría 80 años.

“Soy minucioso –dijo en una oportunidad–, elaboro racionalmente los personajes y nunca termino de componerlos. Pienso todo el tiempo en mi papel porque el trabajo no termina el día del estreno, sino que más bien comienza allí.”

Con esta premisa transitó la cuerda cómica y dramática. Y no tuvo miedo de encarar ningún género. Cuando incursionó en un programa cómico de televisión “El botón” vivió la experiencia de verse criticado por haberse involucrado en un producto de menor calidad.

“El trabajo en TV –afirmaba–, además de solucionar el aspecto económico (los actores también tienen hijos que educar, por ejemplo), permite elegir la obra interesante y estar vigente, presente en la memoria de los productores y directores. Soy serio y hago seriamente los números cómicos y los acepté porque pienso que tengo ductilidad suficiente, que puedo hacerlos bien, y, además, que son auténticos.”

Pero, además, la carrera de Bianco tuvo destellos de talento, en esos arrebatos intuitivos que le permitían revelar la profunda esencia de los personajes más diversos, experiencias que se registraban sobre todo en su labor teatral. Prueba de esto es el premio Argentores que le fue adjudicado en 1960 por su actuación en “Hombre y superhombre”, de Shaw.

Inteligente y sensible, salió airoso de los compromisos más difíciles. Su entrega al gran teatro no le impidió el lucimiento en otros géneros como la comedia y el vodevil, pruebas indiscutibles de su ductilidad, a la que enriquecía con su simpatía personal.

Ernesto Bianco (Oscar Ernesto Pelicori), porteño nacido el 20 de junio de 1922, había estudiado en el entonces Conservatorio Nacional de Arte Dramático, que dirigía el gran maestro de actores Antonio Cunill Cabanellas. Fue por sugerencia de éste que el actor adoptó el apellido materno Bianco para realizar su debut, en 1946, en “La rosa azul”, de Eduardo Borrás, que ofrecía la compañía de Luisa Vehil en el teatro Empire.

A partir de ahí inició una largo periplo que lo llevó a protagonizar diferentes obras de la dramaturgia universal. En un repertorio ecléctico, Bianco encontró una fuente de nutrición para su oficio.

“Sería absurdo decir que me he trazado un camino, pues éste se ha presentado por sí solo –expresó en una entrevista–. Creo que un actor debe prestarse a todo tipo de papeles, sin predilección por ninguno, aunque por supuesto me gustan los clásicos, como Molière, Shakespeare, Anouilh, por ejemplo. Pero no porque reflejen a un tipo de personaje sino todo lo contrario, porque reflejan la diversidad.”

Con estos principios interpretó al caballero Hans en “Ondina”, de Giraudoux; a John Tanner en “Hombre y superhombre”, de Bernard Shaw,una de las interpretaciones más aplaudidas de su carrera; al propio Shaw en “Mi querido mentiroso”, de Jerome Kilty; a Carlos de Moor en “Los bandidos”, de Schiller; al atormentado protagonista de “Después de la caída”, de Arthur Miller, o al hidalgo “Cyrano de Bergerac”, de Rostand, que fue su último trabajo.

Títulos como “Can-Can”, de Cole Porter; “La dama de Maxim’s”, de George Feydeau; “El hombre de la Mancha”, de Dale Wasserman, le permitieron demostrar su histrionismo para la comedia brillante y llegar a un publico mayor.

No se privó del gusto de dirigir “El hombre, la bestia y la virtud”, de Pirandello, en la que también actuaba. “Prefiero actuar –dijo en una entrevista–. Me dan ganas de dirigir cuando veo que el director (incluso “grandes” directores) no entiende la cosa. Yo estoy pendiente de todo. El teatro es eso, ritmo, escenografía, luces, todo.”

Entre el cine y la pantalla chica

Pero, sin lugar a duda, fue la televisión (“El botón”, “Mi cuñado”, “Mamá tenía alas”) la que le dio popularidad. “No son espectáculos pretenciosos y de mala calidad –afirmaba con unas palabras que aún hoy tienen vigencia–, como muchas telenovelas, o espectáculos populacheros perniciosos o denigrantes para el público, sino que tienden buenamente a hacer reír, cosa nada fácil, por otra parte. Desearía poder hacer en televisión programas de alta calidad, como “Cosa juzgada” (dirigida por David Stivel), pero imponer uno de esos programas frente al desgraciado fantasma del rating tampoco es fácil.”

En cambio, el cine no le ofreció su gran oportunidad a pesar de contar con una filmografía de más de 20 títulos. Debutó en “La cuna vacía”, de Carlos Rinaldi (biografía del doctor Ricardo Gutiérrez), y continuó con, entre los más destacados,“Bajo un mismo rostro”, de Daniel Tinayre; “El conde de Montecristo”, de León Klimovsky; “La dama del mar”, de Mario Soffici; “La película”, de José María Paolantonio, y en un párrafo aparte, “Psique y sexo”, de la que Bianco fue guionista y director.

Integrante, junto a Orestes Caviglia e Inda Ledesma, del grupo Gente de Teatro Asociados, Bianco alternaba su actividad interpretativa con otras tareas. Una de ellas fue su compromiso gremial, que lo llevó a ocupar la secretaría general de la Asociación Argentina de Actores. La otra, la pintura, una vocación no postergada, llegando a realizar la exposición “El actor”.

Pero, indiscutiblemente, su gran amor era el teatro, del cual Ernesto Bianco opinaba que era una liberación curativa. “Tan curativo es que, a veces, he entrado al teatro enfermo, con fiebre, y he salido perfectamente sano y feliz. Será porque soy muy niño y todo esto es un juego.”

Cuando estaba representando “Cyrano de Bergerac”, Bianco subió al escenario con síntomas de un trastorno cardíaco. En esta oportunidad el teatro no pudo aliviar su lesión y el 2 de octubre de 1977 (se cumplirán este año 25 años de su desaparición) su corazón decidió bajar el telón.

Susana Freire

Fuente: La Nación

domingo, 9 de junio de 2002

En busca de la historia perdida de La Plata

Histórica. La foto de la casona fue recuperada tras una ardua tarea

UNA EXCAVACION EN LO QUE FUERA LA ESTANCIA DE LA FAMILIA IRAOLA

Antes de la fundación de la ciudad, ya estaba afincada mucha gente. Entre otros los integrantes de la familia Iraola, que vivían en el actual Bosque

Asombroso
Antes de que La Plata fuera La Plata, ya había gente viviendo en estas tierras. En rigor, había muchas estancias en la región. “Había mucho más movimiento de lo que la historia en general puede suponer”, subrayó la coordinadora del equipo “Arqueología Histórica en el Bosque”, Ana Igareta. De hecho, en el trabajo arqueológico realizado donde estaba la casona de la familia Iraola- “estamos encontrando materiales de construcción, vajilla, cosas relacionadas con caballos, botellas, elementos en que se puede leer el paso del tiempo en esta estancia desde mediados de siglo XIX”, dijo.

Toda ciudad tiene su historia. Y La Plata, lógicamente, no es la excepción. Pero sucede que en la ciudad de las diagonales aún quedan sucesos del pasado sin esclarecer del todo. Uno de ellos gira en torno de la estancia de la familia Iraola, que estaba emplazada en lo que actualmente es el Paseo del Bosque. Poco y nada se sabe de este lugar. A tal punto, que ni siquiera se conoce la fecha exacta en la que fue demolido el inmueble que supo ocupar una de las familias más emblemáticas de la región. Para desempolvar el pasado, un grupo de profesionales de la Universidad Nacional de La Plata (que conforman el Proyecto “Arqueología Histórica en el Bosque” coordinado por la Licenciada en Antropología, Ana Igareta) realizó un trabajo de excavación en el predio del Observatorio Astronómico. Los resultados fueron asombrosos: encontraron cientos de piezas que permitirán armar parte del rompecabezas de esa pequeña -pero importante- página de la historia platense.

Todo lo obtenido ahora es expuesto en la muestra “Acá cerca y hace tiempo: arqueología en la estancia Iraola”, que puede visitarse de lunes a viernes en el Observatorio. Igareta dialogó con Hoy. Habló sobre la historia del predio en el que está el actual Paseo del Bosque, el trabajo que realizaron y la necesidad de recuperar la historia.

-¿Cómo era el Bosque de La Plata antes de la fundación?

-La idea generalizada de los platenses es que era un área verde y natural. Pero cuando empezamos a estudiarlo nos dimos cuenta de que es un bosque plantado y anterior a la fundación de La Plata. Además, toda la historia de este lugar tenía que ver con la historia de una familia -los Iraola- y con la estancia que ellos habían tenido en este sitio. Encontramos muy pocas imágenes de la casa. Era un edificio impresionante de dos pisos con galería, balcón y azotea que era mirador. Tenía
una cantidad considerable de dependencias y nos llamó la atención que de todo eso no queda casi ningún registro: no hay en la superficie del Bosque nada que indique la presencia de esa estancia y quisimos saber su historia desde la construcción hasta su demolición.

-¿Cuándo fue demolida?

-La fecha es incierta, pero está cercana a 1917. Se transformó, pero es un misterio el motivo exacto de esta demolición; no existen casi registros de la existencia de este sitio. La historia de La Plata y la memoria popular no registran ese edificio, siendo que si preguntás a cualquier platense sobre el Arco del Bosque, algo recuerdan que le contaron, a pesar de que duró menos tiempo y no podía competir visualmente con la estancia. Es algo extraño, nos interesa saber qué pasó con el edificio; no se registra históricamente en qué momento se derribó y nadie lo recuerda. En eso se centra nuestro trabajo y la otra parte es ver cómo se puede reconstruir la vida de esta gente, que vivía en un lugar en que la historia dice que no había nada antes de La Plata. La historia de La Plata dice que ésta fue construida sobre la nada, pero vemos que había mucho más de lo que se dice, y de dimensiones considerables. Había caminos: el trazado de las actuales Avenidas Centenario e Iraola -que eran el ingreso a la estancia Iraola y el camino hacia el río, donde estaba el ganadoes previo a la fundación.

-Es decir, que antes de la fundación vivía gente en lo que hoy es La Plata...

-Claro que sí.

-¿Qué elementos encontraron en las excavaciones que realizaron?

Hay halladas alrededor de 2 mil piezas, muy pocos fragmentos enteros, algunos son únicos. Lo que caracteriza al sitio como sitio arqueológico es la variabilidad de objetos. Hay unos 800 fragmentos de loza y por lo menos hay 80 variedades diferentes dentro de ellas, sólo considerando las históricas. Y uno se pregunta qué pasó en la vida de esta gente, la familia, la servidumbre. Hay objetos que usó la gente de servicio, como por ejemplo restos encontrados de cerámica criolla, cerámica mestiza, pertenecientes a clases sociales más humildes, y hay también cerámica importada de Inglaterra, España, etc. Nos interesa contarle a la gente qué se está haciendo, porque tiene que ver con la memoria del lugar y en esto coincidimos todo el equipo: no hacer una arqueología que quede dentro del Museo sino que sea útil para nuestra memoria.

Fuente: Diario Hoy

lunes, 20 de mayo de 2002

Otra Argentina en escena

EL JUEVES COMIENZA LA 17ª FIESTA NACIONAL DEL TEATRO
El encuentro se realizará en Mar del Plata, con mucho esfuerzo y un ajuste en los costos. Participarán 35 grupos teatrales de todo el país.

Por Cecilia Hopkins
Foto: “Ganado en pie” representará a la ciudad de Buenos Aires.

Luego de idas y venidas, órdenes y contraórdenes impuestas por la crisis, la tradicional Fiesta Nacional del Teatro que no pudo celebrarse en noviembre del año pasado, finalmente se concretará en Mar del Plata, desde el próximo jueves hasta el 2 de junio. Se trata de la edición número 17 de un evento que viene realizándose a partir de 1984, con la participación de los elencos provinciales que lograron imponerse en los encuentros de selección organizados en cada una de las seis regiones del mapa teatral argentino (Centro, Centro-Litoral, Noroeste, Nordeste, Cuyo y Patagonia). Esta vez serán 35 los grupos que integrarán esta muestra no competitiva que el Instituto Nacional del Teatro organiza juntamente con la Subsecretaría de Cultura de la provincia de Buenos Aires.

“La fiesta costará un 15 por ciento menos de lo que se había presupuestado el año pasado –adelantó a Página/12 José María Paolantonio, titular del INT– porque su costo se había calculado en 115 mil pesos y la haremos por 88 mil, mediante una redistribución de partidas y contando con gente que aceptó colaborar con nosotros”, detalló. Paolantonio, que asumió su cargo en marzo, subrayó que para concretar el encuentro “se ha decidido bajar los costos drásticamente, por más que contamos con la reserva con que iba a financiarse este evento el año pasado, lo cual impide que su costo caiga dentro del actual ejercicio”.

El funcionario anunció la concreción de la fiesta a fin de “no dejar vacíos los espacios logrados”. Asimismo aprovechó la ocasión para describir el plan de acción que seguirá su gestión: “En momentos en que el espíritu no está para fiestas –puntualizó–, el Instituto se ha fijado metas precisas para llevar a cabo su actividad anual”. Según detalló, se buscará “adecuar el funcionamiento del INT a la nueva situación económica del país y se honrarán las deudas contraídas antes de seguir acumulando nuevas”, lo cual significa que se pagarán los subsidios, becas y premios ya otorgados en anteriores convocatorias antes de realizar nuevos llamados. También adelantó que serán jerarquizados los elencos de todo el país que se propongan un trabajo social: “Esta modalidad teatral que toma la solidaridad como base de su actividad se puede desarrollar en distintos espacios –hospitales, cárceles, geriátricos– para sectores sociales determinados”.
Con el objeto de bajar los costos en el campo pedagógico, Paolantonio anunció que se implementarán planes de educación a distancia con la colaboración del Consejo Federal de Inversiones, el Consejo Nacional de Bibliotecas Públicas y Argentores. Por último, adelantó que ya está en marcha un programa para recuperar fiestas, ceremonias y tradiciones populares, “haciendo un primer hincapié en la provincia de Misiones, a partir de las festividades guaraníes”.

En cuanto a la programación de la fiesta, la ciudad de Buenos Aires estará representada por el grupo La Noche en Vela que dirige Paco Giménez, con Ganado en pie; La masa neutra, con dirección de Jorge Sánchez; y la obra de teatro para niños Pido gancho, de Héctor Presa. Por la provincia de Buenos Aires se ofrecerá Sabina y Lucrecia, de Alberto Adelach; La China, de Sergio Bizzio y Daniel Guebel; y Babilonia, de Armando Discépolo, por la Comedia Universitaria del Centro. Córdoba, por su parte, presentará Purolope, obra del grupo Cirulaxia Contraataca; y La Pampa, Tango Nómade, por el grupo Andar. La provincia del Chaco estrenará dos versiones de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; y Matar el tiempo, de Carlos Gorostiza. En tanto, como representante de Formosa, se verá Cuesta abajo, de Graciela Fiore; y por Misiones se presentará Julia Brandán, basada en una obra del propio Paolantonio, y La invención de la ausencia (teatro-danza). Santa Fe se hará presente con Catedrales (danza-teatro), Perurimá (obra para niños) y Almas fatales (Melodrama patrio), de Juan Hessel, mientras que Corrientes hará lo propio con Elguiso caliente, de Oscar Quiroga; y con el clásico Romeo y Julieta adaptado para un público infantil.

Por la región Noroeste, estará el Grupo Universitario de Tucumán con una obra de Daniel Veronese; los riojanos del Teatro de la Luna con Fuenteovejuna, de Lope de Vega; Jujuy con El familiar, obra de danza-teatro; Santiago del Estero con una puesta de la premiada Venecia, de Jorge Accame; Salta, con Quijote Títeres; y Catamarca, con Los Mirasoles, de Sánchez Gardel, y Cuerda para rato, teatro para niños. Por San Juan se presentará la obra de teatro-danza Flores en la cartera, mientras que el grupo puntano Revenir estrenará Ulf, de Juan Carlos Gené. Por su parte, los mendocinos de los grupos de teatro Mentitas y La Libélula harán sus respectivas puestas de La Mandrágora, de Maquiavelo, y Postales Argentinas, de Ricardo Bartís. De Neuquén se verán Guapos... eran los de antes y Kasalamanka.com. De la provincia de Santa Cruz se verá ¿Si mañana crepo?, mientras que Chubut y Tierra del Fuego estarán representados con Possessed y H & H, respectivamente.

Fuente: Página 12

sábado, 27 de abril de 2002

"El ojo en la grieta": rebelión en el burdel

Por Irene Bianchi

"El ojo en la grieta", de Siro Colli, con María Ibarlin y Adriana Sosa. Escenografía e iluminación: Claudio Paco Suárez, Julieta Sargentoni. Vestuario: Julieta Sargentoni. Música original: Luciano Guglielmino. Asesora de peluquería: Mariana Saenz. Fotografía: Fernando Massobrio. Producción general: Grupo de Teatro La Gotera. Dirección: Liliana Iglesias, Siro Colli. Centro Cultural Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71.
En la década del veinte, Albert Londres publicó un libro, "El camino de Buenos Aires", que describía detalladamente el floreciente negocio de la prostitución, alimentado por una vasta "importación" de mujeres europeas. En 1906 se constituyó la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos "Varsovia", que en 1929 pasó a llamarse Sociedad de Socorros Mutuos y Cementerio "Zwi Migdal". La entidad operaba con familias judías de Polonia, a las que convencía de que su objetivo era casar a las muchachas con inmigrantes radicados en la Argentina. Estas "esclavas blancas" eran virtualmente compradas y al poco tiempo llegaban en barco al Río de la Plata en grupos de diez o doce, generalmente desembarcaban en Montevideo, y luego, por Paysandú, pasaban a Colón y de allí a Buenos Aires. Aquí se las "remataba", y luego eran sometidas a un proceso de "ablandamiento" para que se adaptaran sin rebeldía a su nuevo estado, tan diferente del que habían imaginado. Si manifestaban resistencia, se las enviaba a prostíbulos "de castigo" en la provincia (Ensenada, Tres Arroyos, entre otros).

Aunque parezca mentira, hoy en día, en pleno siglo XXI, la "trata de blancas" sigue existiendo en nuestro país. Organizaciones mafiosas comandadas por rufianes, que cuentan con la cómplice protección de algunos sectores del poder, sacan partido de la crisis económica y del flagelo de la desocupación, para "importar" muchachas de países limítrofes, con la promesa de emplearlas en casas de familia. Tal lo visto no hace mucho en televisión, como resultado de una pormenorizada investigación periodística a través de una cámara oculta.


De ahí que "El ojo en la grieta" cobre tal vigente y dolorosa actualidad en el 2002, aunque describa una situación que transcurre en la década del '30. En la obra de Siro Colli, "Sara" y "Raquel", dos hermanas judías polacas, víctimas de la siniestra Zwi Migdal, traman su venganza y liberación, ensayando una y otra vez el asesinato de la madama del burdel en el que han sido despojadas de sus sueños y de su juventud. En este sentido, el autor entrelaza su historia con la trama de "Las Criadas" (1947), obra de Jean Genet en la que dos "siervas" planean ultimar a su "ama". Este legítimo paralelismo se apoya en la situación de cautiverio y sometimiento que padecen las mujeres en cuestión, y se expresa en el juego de roles en el que se embarcan los personajes. Así como las criadas se van turnando para interpretar el papel de la patrona, buscando su identidad en un medio que fluctúa entre la realidad y la fantasía, también Sara y Raquel juegan a ser la Madama, creyendo futilmente que con su muerte recuperarán su identidad perdida.
La puesta de Iglesias y Colli es de fuerte impacto visual, impacto que se ve realzado por la escenografía, con ese efecto onírico y ambiguo que provocan los espejos. El blanco del sofisticado vestuario, símbolo de virginidad e inocencia, genera un clima de ceremonia religiosa, una atmósfera ritual.
La labor actoral de María Ibarlin y Adriana Sosa conmueve y estremece. Sus criaturas son una rara mezcla de pureza y lujuria, ingenuidad y perversión, omnipotencia y desamparo, virtud y pecado. Casi podría decirse que sus personajes se inmolan, se sacrifican sobre la tina de baño de la madama, tina que -por una extraña alquimia- se transmuta en una suerte de pila bautismal.
"El ojo en la grieta": cuerpos que compran cuerpos; almas que no se venden.

Fuente: El Día

sábado, 16 de marzo de 2002

Juego de identidades en la sala de La Gotera

Con la reposición de "El juego" dirigida por Marcelo Demarchi hoy a las 22, el centro cultural Viejo Almacén El Obrero, ubicado en 13 y 71, comenzará su temporada en la que ya está prevista la puesta en escena las obras "El ojo en la grieta", "El claudicante" y "El Culebrón".

La obra de la autora venezolana Mariela Romero, plantea un juego de identidades, "una cuestión muy moderna de sacar un montón de cosas que cada uno tiene escondidas para convertirse en la identidad de un otro. La obra juega constantemente a asumir distintos roles, y el único tipo de relación posible es a partir de asumirse como otra persona, pero nunca con lo propio. En todo momento al espectador le queda la duda de si en la obra existen dos personajes o son el mismo desdoblado porque los dos se llaman igual: Ana. En este juego hicimos mucho hincapié y nos pareció que si bien la obra fue escrita en 1977 tenía el material justo para la búsqueda de la identidad en la que estamos", explicó Demarchi.

La idea de la obra correspondió a las actrices Verónica Stevcoff y Valeria Novello que "la encontraron en la biblioteca del Teatro Cervantes. Claro que tuvimos que hacer un trabajo de investigación sobre la dramaturga y el contexto social de Venezuela en el momento en que la escribió. La obra plantea siempre relaciones de dominante-dominado donde una siempre 'teóricamente' domina a la otra, pero durante el transcurso las situaciones cambian constantemente".

Demarchi indicó que no se trata de una obra de teatro convencional sino que si bien es "bastante naturalista, nosotros rompimos con eso y hicimos una puesta con muchos signos que no estaban en el texto original. Espejos, mostrar, pasear y hasta vender los distintos personajes resumen un poco esta propuesta".

El vestuario estuvo a cargo de Julieta Sargentoni, la iluminación de Claudio Cogo, la escenografía de Claudio Suárez y la música original de Federico Reyna e Ignacio Vitale.

Según Demarchi este año, la sala -que comenzó a funcionar en 1996 y está a cargo del grupo de teatro La Gotera formado en 1985- continuará con la tendencia de la temporada pasada de presentar producciones propias aunque no se descartó que también pasen distintos elencos de la ciudad y de otras partes del país.

Fuente: El Día

jueves, 28 de febrero de 2002

"La crisis económica no va a terminar con el teatro argentino"

Jazmín García Sathicq es una de las creadoras más jóvenes del ámbito teatral argentino. Con sólo veinte años escribe, actúa y dirige sus obras y se consolidó como directora con ‘Hasta que el agua me lleve’. Muchos proyectos y una visión original del hecho artístico hace que sus producciones sean atractivas y novedosas. El año pasado fue becada por el Centro de Investigación Teatral en la Scquola Europea di Teatro e Cinema di Milano. Este año vuelve a Italia para perfeccionarse pero asegura que a pesar de la crisis elige su país y en este estado de cosas "el teatro es más necesario que nunca para poder seguir viviendo".

Blas Arrese Igor, BUENOS AIRES

¿A partir de qué estímulos surgen tus obras?

Para escribir yo me baso en imágenes. Generalmente parto de una situación muy real y concreta. Desde allí despego y desarrollo un imaginario que surge de esa misma imagen. A veces tengo dos o tres imágenes y le doy hilaridad para construir una historia. Concretamente me dejo llevar por estímulos sensitivos: olores, imágenes, recuerdos.

¿Existe un universo común en todas tus obras?

No exactamente. Sí hay un común denominador: la angustia de los personajes. Generalmente aparecen oprimidos por una sociedad de consumo, establecen relaciones que los saturan y los ahogan. Descargan su agresividad en el mismo ámbito que genera ese malestar. Son personajes son monstruos que de repente estallan revelando un estado que crece dentro de sí por la saturación. Los universos son ficcionales y particulares. Mis obras tienen elementos de absurdo, de realismo pero, sobre todo, son universos verosímiles en tanto lo son para los personajes.

¿Cómo defines tu estética?

Dramatúrgicamente mis obras tienen una forma muy particular. En mis textos se ve la influenciada de mi madre que es escritora. Hay un trabajo muy cuidadoso con la textualidad de los personajes, una textualidad poética y fragmentaria. Nunca están dichas las cosas en una hilaridad continua, sino que se van mezclando las ideas y produciendo diferentes lógicas y formas de articular los pensamientos. Es una modalidad de texto extrañada pero muy orgánica a cada personaje. El personaje de Dolores en Hasta que el agua me lleve, por ejemplo, puede ayudarnos a pensar esto. Es irreal que una persona por pedir agua construya una divinidad que la persiga y que como consecuencia de eso le llueva sobre su cabeza toda su vida pero, sin embargo, para este personaje tan fantástico es real y de hecho lo padece, además escénicamente ocurre eso, durante toda la obra está cayendo agua en forma de lluvia sobre ella.

¿Cómo fue el proceso de producción de Hasta que el agua me lleve, tu opera prima?

Partí de una imagen muy fuerte para mí. Un baño con casillas en las cuales se veían los pies de una persona, y de repente aparecían un par botas rojas. Por eso construí el personaje de Soledad, que está en el baño encerrada. Tiene una historia personal que si bien tiene que ver con la obra, no se desarrolla ni tiene mucha incidencia en el argumento. Ella acaba de ser violada y por esa misma circunstancia se encuentra en el baño. Allí llega Dolores con un par de botas rojas. Ella es perseguida por una divinidad que la castiga por haber prendido fuego a un local, esa divinidad hace que le llueva sobre su cabeza hasta la muerte. El trabajo comenzó con un entrenamiento muy fuerte para lograr que las actrices unifiquen el lenguaje de actuación que a mí me interesaba trabajar en la obra.

¿Cómo defines ese lenguaje de actuación?

Me interesa que cualquier texto u obra esté sostenida por estados, es por eso que construyo para los personajes una estructura interna muy sólida, creo que si el actor encuentra esa lógica propia del personaje puede sostener cualquier historia por más fantástica o irreal que sea. Es necesario abordar los textos con variedad de estados de actuación para que tome vitalidad, es la única forma de que un universo muy ficcional sea creíble.

¿Cuáles son tus gustos teatrales?...¿Qué es lo que te interesa ver en un escenario?

No tengo un gusto definido, sí tengo un criterio por el cual me guío, es un criterio mas bien sensitivo que me dice cuándo una obra me gusta o no. Me parece esencial que una obra proponga cosas nuevas a esto que es el teatro, que pruebe ideas escénicas, dramatúgicas, lenguajes de actuación, códigos visuales y estéticos. Creo que una obra que no contempla la investigación es una propuesta muerta. Particularmente me gustan las obras que tienen mucha plástica visual y que logran alcanzar la síntesis. Me gusta la poesía en la escenografía.

¿Cuáles son tus influencias a la hora de producir?

Creo que mis influencias más importantes han sido mis maestros. Gustavo Vallejos, por ejemplo. Él me enseñó a pararme como actriz en un escenario y tener conciencia del espacio, los objetos, la relación con los compañeros, y con todo lo que tiene que ver con la plástica visual, me dio la apoyatura filosófica para abordar el teatro. Me estimuló para tener una actitud crítica frente a un método muy clásico como el que uno aprende en la Escuela de Teatro. Como en toda institución te enseñan lo que luego tenés que destrozar, no te enseñan a investigar o a pensar sobre lo teatral sino que te enseñan una fórmula. Pero eso en el arte no funciona. Precisamente el proceso creativo consiste en todo lo contrario. Se tratar de romper, de violentar esos cánones establecidos para encontrar otros nuevos. Otra maestra fue Beatriz Catani. Me enseñó muchísimo. Sobre todo desde la dramaturgia. Empecé a escribir a partir de estar trabajando con ella. Aprendí a arriesgarme, a ir más allá.Dramatúrgicamente también me ayudó mucho la beca de estudios que realicé con Renzo Casali en el Centro de Investigación Teatral en la Scquola Europea di Teatro e Cinema de Milán, allí sistematicé nociones estructurales sobre la escritura escénica. Esas son algunas de las personas con las cuales me formé y siento que de ellos aprendí mucho.

¿Tenés referentes en los clásicos del teatro contemporáneo?

Claro que sí. Siento la influencia de Ionesco, Ibsen, Eugenio Barba, Grotovsky, Artaud, entre otros. Estos grandes del teatro influyeron en mí desde muchos lugares. Los espectáculos del Odin, por ejemplo, me aportaron mucho desde el tratamiento espacial y el abordaje de un mito, o Peter Brook, con la lectura de sus libros o en la obra que vi de él en el II Festival Internacional de Buenos Aires, The Man Who... Fue una puesta muy sintética espacialmente. La obra proponía muchas cosas que él persigue en su planteo y tratamiento del espacio. En ese sentido el teatro inglés me parece muy interesante.

¿Cómo ves el teatro en Argentina y en el mundo?

En Argentina varía mucho según la parte del país en la que estés produciendo. Se juega con tiempos distintos en lo que es una región céntrica, como puede ser capital federal, Rosario o Córdoba, no pasa lo mismo en el interior del país. Hay desigualdades en el acceso a la información, esa falta de información produce ciertos estancamientos. De hecho en capital se maneja más información y hay más contacto con el teatro del mundo, por eso mismo se puede ver una diversidad de propuestas estéticas muy amplias en las ciudades capitales, desde teatro clásico, hasta performances, instalaciones. Esto es muy importante para el enriquecimiento de lo sensitivo, de la recepción del público. En algún punto coincido con aquello de que en Argentina, al no contar con apoyo privado o estatal, estamos obligados a ser más creativos. Uno tiene que ser sintético y despojado necesariamente. Claro que esto no siempre garantiza que el espectáculo sea bueno, sí es cierto que estimula la creatividad...

¿Entonces vos crees que la crisis no frena la producción de teatro?

Creo que la crisis no impide hacer teatro, sí dificulta los procesos. La crisis por sí sola no aborta ningún proyecto teatral independiente. De todos modos la falta de medios económicos está como marco general, es una variable más que incide a la hora de generar cosas. Pero creo que nada puede contra la fuerza de la energía creativa. El teatro está sostenido por la pasión y eso es una fuente inagotable. La crisis económica no va a hacer que el teatro se extinga, ni en Argentina ni en el mundo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora estoy como asistente de dirección de Beatriz Catani para Ojos de Ciervo Rumanos, una obra corpoducida por el Complejo Teatral de Buenos Aires y THEATERFORMEN de Hannover, Alemania. Con esa obra saldremos de gira en junio, pero antes de eso quiero dejar estrenadas dos obras. Una es Los Pétalos que te recubren, es de mi autoría y pienso dirigirla, voy a trabajar con un elenco formado por la Compañía Teatral Romanelli y actores invitados. La otra obra es La Conjura Sveikas, un texto de Susana Tale, con un grupo de actores que me convocaron para dirigir el proyecto, este último está en proceso de ensayo.
Como actriz estoy en un proyecto, Anotaciones sobre Pólvora que lo realizaremos también con la Compañía teatral Romanelli. Y sigo con Detrás de las Palabras, que próximamente saldremos de gira.
Además estoy escribiendo textos dramáticos cortos. Participo en Letras de Medianoche, un ciclo de teatro semimontado que se realiza en la Fabriquera. Es un espacio muy interesante porque es de prueba de textos, pueden ser leídos o actuados, lo importante es que se muestran los materiales para ver si funcionan con el público, con determinado espacio, con determinada propuesta estética. Es un formato de teatro chico, menos pretencioso. Eso me exige escribir ya que presento obras cortas con mucha regularidad. La dramaturgia me parece apasionante, es un desafío nuevo con cada texto que uno imagina. Es crear pequeños mundos diferentes a este en el cual vivimos. Creo que es una de las únicas formas de soportar esta realidad tan irracional y hostil.

Fuente: http://www.artezblai.com

lunes, 31 de diciembre de 2001

Cuerpos A banderados, Beatriz Catani

Ya en el mismo título de Cuerpos A banderados se pone de manifiesto la yuxtaposición de lo natural de los cuerpos con lo forzado de la historia, a la que aluden las banderas. Éstas, rodeando el cuerpo muerto de Oli, son la marca de lo político sobre los cuerpos; la historia natural adopta la forma de una extraña alegoría. Toda la obra gira en torno a estas marcas, aunque nadie las haya podido ver directamente, porque en este lugar perdido los cadáveres desaparecen. En esta alegoría de otros lugares históricos más reales, como la propia Argentina, no se agota sin embargo el sentido de una obra que reflexiona sobre la voluntad de seguir adelante en contra de ese extraño impulso a la detención que preside todo el escenario.

Los emprendimientos de las dos hermanas son observados atentamente por Amina. El tono con el que ésta habla y la distancia desde la que observa lo que está ocurriendo la sitúan en otro nivel: por un lado, pertenece a la historia, erigiéndose en una suerte de maestra de ceremonias, pero, por otro, su “enraizamiento” —como se dice en la acotación inicial— en el lugar, su escasa movilidad, sus continuas reflexiones sobre temas de la naturaleza, incluido el funcionamiento del lenguaje, que se trata de naturalizar, sus juegos de palabras y, ligado a todo esto, su mirada desde fuera de la trama, pero por ello todavía más dentro de ésta, como una parte natural de esa misma historia, le confiere un componente instintivo y lúdico a la vez, que hace pensar en esa paradójica naturaleza de la historia, guiada por un perverso instinto de crueldad, que le lleva a torturar las ratas hasta ahogarlas en una pecera. Ya al comienzo de la obra Amina insiste en la conveniencia de que las cosas sean naturales, aunque su insistencia en lo natural no deja de subrayar un inquietante artificio, lo inhumano de esa otra naturaleza —de la historia—:

"... Cuidas los dientes para conservarlos naturales. Se debe poner el esfuerzo en las cosas duraderas. Eso trae beneficios… rinde. El pelo, los dientes, las uñas no mueren. Ley de sobrevivencia celular. Creo que el semen tampoco. Naturalidad..."

Amina se refiere a una naturalidad que está unida a lo duradero, lo que no cambia, lo que es siempre igual, pero también, como dirá a menudo, a una Ley de Rendimiento, una ley que aplica al propio lenguaje, dando prioridad a los nombres bíblicos que parecen estar en la historia desde siempre, como Ravino, Mateo o Poncio. La Cooperativa donde se desarrolla la acción de Cuerpos es un espacio gobernado por esta idea de la rentabilidad, presentada también como una siniestra tendencia natural de la historia.

Al final de Cuerpos, Ángeles defiende a toda costa su intención de hacer algo con su hermana, "hacer algo juntas", algo que las perpetúe, que deje rastro de ellas, de su amor recién descubierto, y para ello alude a la Ley de sobrevivencia expuesta por Amina. En contraste con lo efímero de lo histórico, que afecta necesariamente a la realidad escénica en su continuo estar-transcurriendo, lo natural es lo que siempre vuelve a repetirse, lo que siempre está muriendo, pero también naciendo, volviendo a ser. Frente a la arbitrariedad de la historia, la naturaleza apunta a una suerte de orden ciego que gobierna todas las cosas, las humanas y las que están más allá de lo humano, un orden que se proyecta sobre esta Historia naturalizada.

Como ocurre con la representación (de la historia), la naturaleza se hace más visible al ser llevada al límite; entonces se hace presente en toda su potencia, una potencia extraña que atraviesa al ser humano, pero también amenaza con disolverle; le constituye al tiempo que le destruye. La naturaleza se convierte en imagen paradójica de una historia teñida de igual modo por lo inhumano. A menudo esta naturaleza se rescata desde los espacios de lo abyecto, aquello que ha sido excluido del campo cultural más visible, justamente como un requisito que permite la construcción de los sujetos y los discursos sobre los que se van a levantar las estrategias de poder que articulan la historia. Proyectando ese oscuro plano interior del sujeto hacia el plano colectivo, las numerosas referencias a elementos escatológicos iluminan un espacio marginal, con un enorme efecto de realidad, desde el que arrojar una mirada transversal a
la Historia.

Aurora encarece el sacrificio hecho por su hermana al desprenderse del cuerpo de Oli, que era la prueba, la verdad de una historia, el centro (real) que da sentido a una trama, la de su propia vida. Los términos que utiliza para explicar la importancia que este cuerpo debía tener para ella, un hecho necesariamente histórico resultado de un asesinato, resultan muy significativos, porque apuntan a un imaginario profundamente natural, vinculado a la posesión de un origen, no ya solo histórico: el cuerpo de Oli sería "el elemento unitivo, asociativo, lo más intrínseco a tu ser; el fondo de la trama; el secreto de tu telaraña; la baba hilante y espesa que va tejiendo la crisálida delicada de tu espiral; el festón tegumentoso del embrión…". Más adelante la misma Aurora califica las proposiciones de su hermana como una "carrera de degradación, de decreciente descascaramiento", lo que permite pensar la trama en términos de descomposición natural, como si no fuera solamente la materia orgánica de los cuerpos la que inevitablemente termina pudriéndose, sino también la misma Historia (de Argentina) como terrible maquinaria de represión y representación.

Ángeles apela a su condición natural de mujer para llevar a cabo sus planes de seducción de víctimas. Éstas deben prestar sus cuerpos con el fin de hacerles las correspondientes marcas y fotografiarlas, de modo que quede constancia de la realidad; pero finalmente es la propia Amina la que dirige, según el estricto ordenamiento (escénico) con el que debe funcionar todo en la Cooperativa
, la escena final en la que Ángeles y Aurora orinan cada una en un tarro a fin de descomprimir la uretra y preparar el óvulo para recibir el semen extraído del cuerpo muerto de Oli; en otras palabras, el intento desesperado de hacer algo juntas, un gesto de amor del que quede huella, termina siendo guiado con inquietante precisión por Amina, encarnación de una pasión natural por la historia como ejercicio de ordenación, es decir, de poder, pero en un sentido también biológico que se va acentuando hasta llegar a esta escena final.

(
Extraído de Beatriz Catani, Acercamientos a lo real. Textos y escenarios, edición y estudios Óscar Cornago, Buenos Aires, Ediciones al Sur, 2007.)

Fuente: artes escenicas

domingo, 30 de diciembre de 2001

La Frontera(o tan ávidos de amor como de sangre)




"Dos personajes masculinos. Un discurso cerrado, obsesivo, casi carcelario. Hartz: sus viajes por el mundo, los medios de transporte, su mujer y su hija. Osvaldo: el cine, sus muñequitas recortadas, su obsesión por multiplicar los finales. Dos personajes anclados en una misma historia, y en el fondo de esa historia una madre mítica, blanca y hermosa, que muere en el nacimiento, no sin antes besar a su primogénito: Hartz, el genio. En el doblez de ese hecho, Osvaldo nacido sin un solo beso, sin la mirada de su madre." - Patricia Rios

ramaturgia

y dirección:
Patricia Rios
Elenco:
Cococho Abatángelo

Diego Peralta
Asistencia de

dirección:
Laura Valencia
Iluminación:
Laura Valencia
Vestuario:
Karina Carballo
Fotografía:
Enzo Brutti
Prensa:
Eduardo Spinola
Escenografía:
Laura Valenci
bra estrenada en julio del 20
Estrenada en julio de 2000
Obra ganadora concurso de la comedia municipal 2001
Foto:Cococho Abatángelo y Diego Peralta - Fotografía: Enzo Brutti

Fuente: La Fabriquera

La escala humana

Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente." Thomas De Quincey La obra Casi sin proponérselo, una madre de familia se convierte en asesina serial. Un crimen casual que conduce a otro, y luego tal vez a muchos más. La repetición es –y más si se trata de matar- grave, pero es la única forma humana de ordenamiento que más o menos se conoce. Y tranquiliza. Un plan, también casual, para no tener que pagar por esos crímenes. Un plan que, salvo por algunos detalles en menor escala, funcionará a la perfección. El peligro se cierne sobre todos. Y el peligro es que las cosas poco importantes nunca se presentan como lo que son: boludeces. Muy por el contrario, las cosas poco importantes ocupan todo el tiempo el lugar de las cosas muy importantes, y hay que estar muy despierto para poder distinguir unas de otras. Esta es la historia de una familia a la que le tocó en suerte una extraña lucidez...

Los autores
Trabajar en casa de otro Escribir y dirigir una misma obra entre tres personas supuso muchas cosas en especial y a la vez ninguna. No hubo en este proceso una multiplicación de las estéticas individuales de cada uno de los tres, ni concesiones de ningún tipo, ni negociaciones de tolerancia. Lo que hubo fue una rara sintonía en la que tres personas visitan un territorio desconocido y ajeno: el fabuloso territorio del “otro”. Una vez puesto en marcha el sistema de reglas y contrarreglas que hacen al procedimiento de esta obra, alguien que no parece ser en realidad para nada el producto de la suma de los tres escribe y luego dirige el espectáculo. Como quien está de viaje en un país extraño, pero bien acompañado por otros, otros que supuestamente son los que llevan el mapa que, como todo mapa, es falso. Javier Daulte, Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian La Escala Humana es una producción del Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires (CTBA) y el Hebbel-Theater Berlin, Alemania.

Ficha técnico artística

Autoría: Javier Daulte, Rafael Spregelburd, Alejandro Tantanian
Actuan: Héctor Díaz, Gabriel Levy, Monica Raiola, María Inés Sancerni, Rafael Spregelburd
Voz en Off: Cristina Banegas, Mirta Busnelli, Max Edelstein, Mauricio Kartun, Nina Righi, Alberto Segado
Letra de “Dulce escalera “y “Siete formas de Blanco”:Nicolás Varchausky.
Letra de “La escala Humana”: Audio LP.

domingo, 23 de diciembre de 2001

Despertares

La Comedia de la Provincia de Buenos Aires trajo por tres días al Cervantes la obra “Despertar de primavera”, del alemán Wedekind, interpretada por actores adolescentes y amateurs de La Plata, 25 de Mayo y Trenque Lauquen. Su director, Horacio Pigozzi, explica en esta entrevista por qué un texto que habla del despertar de la sexualidad y de la falta de información no pierde vigencia.

Por Sandra Russo

Wendla (Sol Alba) se queja porque su madre no quiere decirle cómo es que su hermana recibe la visita de la cigüeña tan seguido. Wendla sospecha que la cigüeña no existe. Su madre que, como todos los padres y las madres de esta puesta de Despertar de primavera –del alemán Wedekind, que fue estrenada en 1906– le habla a través de una puerta translúcida y jamás tiene contacto físico con ella, se rinde ante la insistencia de la adolescente.

Concede y le confía, entonces, que los bebés vienen al mundo cuando la gente ama con todo el corazón y se casa. Mauricio (Juan Ignacio Bianco) y Melchor (Bruno Martínez) son íntimos amigos. Mauricio se atormenta porque no ha estudiado y debe dar examen. “Si no me aprueban, me mato”, dice. Y le pregunta a Melchor si sabe cómo es el cuerpo de las mujeres. Está intrigado y nadie le habla de eso. Melchor se ofrece a explicarle. Pero Mauricio le pide que no le diga nada, que se lo escriba y se lo deje como al descuido entre sus libros, de modo que cuando él esté por estudiar, el azar quiera reunirlo con esa información que lo desvela.

La culpa de no satisfacer a sus padres y de tener la mente poblada por ideas sucias no le permite hacer preguntas ni escuchar respuestas. La suerte de Wendla, Melchor y Mauricio está echada: sus padres, a través de esas puertas metálicas que los separan de ellos, que a veces se abren, pero nunca del todo –en la escenografía de Claudia Billourou–, y a través de esas luces que vuelven enigmático lo obvio y siniestro lo familiar –en la iluminación de Nicolás Trovato– han instrumentado los tres destinos trágicos.

Mauricio se mata. Melchor, a quien culpan de haber corrompido a su mejor amigo y de haber embarazado a su mejor amiga, va a un instituto correccional. Y Wendla, quien ha tomado al pie de la letra las palabras de su madre y no cree estar embarazada porque “ni amo con todo mi corazón ni me he casado”, muere en un aborto instigado por su madre y mal hecho. Despertar de primavera, producida por La Comedia de la Provincia de Buenos Aires, vino tres días al Teatro Nacional Cervantes.

Sus protagonistas adolescentes no son actores profesionales, sino estudiantes de La Plata, 25 de Mayo y Trenque Lauquen que abordaron un texto complejo y una obra que a simple vista parece vieja, pero renace cada día en las dudas atormentadas de chicos y chicas que despiertan al deseo. El director Horacio Pigozzi tuvo a su cargo esta puesta y el entrenamiento de los actores que surgieron de una audición. Y dice esto:

–La obra la eligió Daniel Suárez Marzal, que es el director de La Comedia de la Provincia de Buenos Aires. Y me convocó para dirigirla. El quería una obra con un elenco numeroso y con actores jóvenes. Quiere reactivar el teatro y el público de teatro. Tiene un proyecto, que se llama Hagamos la Comedia, que lleva a especialistas y pedagogos a los colegios de La Plata con las obras de la Comedia, las presentan, les hacen una sinopsis, les dan los textos y dejan abierta la posibilidad de que los que quieran tengan un espacio para hablar más, hacer un análisis más profundo, o representar una escena que ellos elijan. Yo ya conocía la obra, y cuando me lo propusieron dije que sí.

–¿Qué le interesaba de la obra?

–En principio Wedekind me interesaba porque formó parte de un grupo de pensadores de fin del siglo diecinueve, que generaron la ideología y la estética del siglo veinte, lo que podría llamarse modernismo. Munich y Viena estaban muy en contacto en ese momento. Y lo que me interesaba de esta obra es que Wedekind toma aquí ideas de Freud y con eso hace teatro. Básicamente me interesaba la cuestión del inconsciente. Saber que existe el inconsciente. Si uno sabe que existe eso, sabe que hay que trabajar sobre uno mismo.

–¿En qué partes de la obra le parece que ese saber se manifiesta?

–En la escena final, cuando aparece el Desconocido, Melchor, uno de los protagonistas, dice: “Siempre podré elegir”. También pensé que las crisis adolescentes tienen mucho de hormonales, pero hacen que el inconsciente sube y bajé de potencia.

–Las compuertas están mucho más abiertas que en los adultos.

–Sí. Como estos personajes recién comienzan su adolescencia, tienen catorce, quince años, pensé también que todavía no han cortado sus lazos con su infancia, y por eso aparecen en algunos momentos los juguetes, porque los chicos lanzan su inconsciente a través del juego.

–En la obra, o en la puesta, no sé, los chicos no parecen hijos de sus padres. Son frescos, inocentes, van camino a ser inadaptados, tal vez por eso dos de ellos mueren.

–Bueno, trabajé a propósito eso. Se trata de padres que no están atentos a sus hijos. Los padres no los miran. Por eso en la puesta los padres hablan a través de puertas, no hay contacto físico. Están atrás de algo, una pared, algo. Si no, no hay tragedia. Si hay amor, no hay tragedia. La tragedia sobreviene porque los padres quieren controlar a los chicos, pero los chicos están permanentemente solos. La madre de Wendla es un poco tonta...

–La madre de Melchor tiene un arranque de instinto maternal, defiende a su pichón, pero su sometimiento a su marido lo sofoca.
–Se rinde ante el fascismo del marido.

–¿De dónde son los actores adolescentes?

–La Comedia tiene como costumbre hacer audiciones. A esas audiciones se presentan actores de toda la provincia. Viene muchísima gente. Hice la audición y quedaron cuatro chicos de 25 de Mayo, uno de Trenque Lauquen y cinco de La Plata.

–¿Cómo fue esa audición?

–Los vi, sin saber de dónde eran, y los elegí. Presté atención a la imagen, que dieran chicos bien chicos, y lo son, tienen entre quince y diecisiete años. Que tuvieran imágenes frágiles, y sobre todo voces. Básicamente los elegí por las voces. Les di un texto bastante complejo para que dijeran.

–El texto de la obra es muy complejo.

–Sí, no es coloquial; son oraciones muy largas. Y hay que comprenderlo, si no no se puede decir.

–¿Cuándo empezaron a trabajar?

–Tuvimos dos meses de ensayo, estrenamos el 21 de setiembre del año pasado en La Plata, después hicimos una pequeña gira que incluyó 25 de Mayo y Trenque Lauquen, que es de donde son los chicos. Nos fue llamativamente bien.
–Es que debe ser fuerte. No es una obra estudiantil. La puesta no es de las que se pueden montar en un colegio.

–No, no, es otra cosa. Eso llamó mucho la atención especialmente en los chicos más jóvenes del interior de la provincia, que están demandando que les lleven más teatro. Si esto empieza a funcionar, puede surgir algo muy bueno.

–Mientras estaban ensayando, ¿qué temas surgieron con los actores sobre un texto en el que dos adolescentes pagan con su vida el haber despertado a su propia sexualidad?

–Cada personaje tiene cosas distintas. Mauricio, que es como el más border, tiene una relación con la muerte muy fuerte. Por eso se mata. De entrada dice: “Si no apruebo los exámenes, me mato”, y se mata. Entonces, era un poco difícil abordar esto con los actores, especialmente con estos actores, que son chicos activos, estudiosos, deportistas, vitales, cultos, que hacen tareas solidarias, que leen muchísimo... Me era muy difícil llevar a ese actor adolescente a ese tema, así que lo sustituí con algunas penas suyas, algunos estados que él no conocía.

–¿Y el personaje femenino? Wendla es una adolescente que cree absolutamente en la palabra de su madre, a tal punto que cuando su madre le dice que sólo se pueden tener hijos cuando una está casada, ella se resiste a creer que está embarazada porque todavía no se casó.

–Con ella fue más fácil. Sol es una chica muy inteligente. Comprendió que el personaje era menor y muy inocente, y recurrió a sus partes infantiles. También a ella la ayudó la puesta, en el sentido de no ver jamás a su madre, el hecho de que la madre siempre le hable como de lejos.

–Pese a ser un texto del siglo diecinueve, el debate sobre si la patria potestad está por sobre el derecho a la información de los adolescentes sigue vigente. Para muchos padres, sus hijos adolescentes no tienen derecho a saber todo lo que quieren saber.

–Eso salió en una función que hicimos sólo para psicólogos. Porque esta obra es muy consultada todavía por especialistas en adolescencia. Ya Freud la discutió y Lacan también. Freud discutió la tendencia masoquista de Wendla y Lacan escribió sobre la leyenda de la Reina sin Cabeza de la que habla Mauricio, y el tema del Desconocido. Y en esa función se empezó a hablar de que tal vez el texto fuese anacrónico, pero una vez que entramos en debate, nos dimos cuenta de que no, que los padres siguen sin saber cuáles son los límites de la información que dan a sus hijos. Nos pasó con los mismos actores, que son superdespiertos, pero cuando empezamos a manejar textos de Freud, de Reich y de otros, algunos terminaron preguntándonos qué era el clítoris...

–Lo que pasa es que uno como padre y también como hijo a veces se pregunta cuál es la información que debe dar o recibir, y cuál es la información que hay que ganarse por uno mismo. Hay cosas de la sexualidad que no parecen ser transmisibles.

–Claro. Ese es otro debate. Pero hay que tirar las puntas. Se puede sugerir, se puede acercar bibliografía, y no sólo en materia de sexualidad. En otro orden, con estos chicos, me ha pasado de acercarles ante una duda textos de Shakespeare, y ellos se sorprendían, porque nadie cree estar nunca a la altura de Shakespeare, y menos cuando tiene dieciséis años.

Fuente: Página 12

jueves, 20 de diciembre de 2001

Premios a la actividad teatral del 2001

El viernes a las 19, en Córdoba 1199. la revista Teatro XXI, del Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano de la Universidad de Buenos Aires, entregará los premios a la actividad teatral del 2001. Entre otros, serán galardonados los actores María Onetto y Carlos Belloso, los directores Pompeyo Audivert, Marcelo Chaparro y Andrés Mangone, la autora Lola Arias, y el espectáculo infantil Historia de un amor exagerado, de Leo Dyzen. Habrá menciones para el grupo de teatro comunitario Los chicos del cordel, al actor Guillermo Angelelli y a la bailarina Gabriela Alberti.

Fuente: Clarín

domingo, 16 de diciembre de 2001

Un grupo que canta los ochenta

"Las Indepilables del Parakultural. Biografía no autorizada de Gambas al Ajillo"

El libro publicado por el Centro Rojas es el testimonio de una década y detalla anécdotas de la "troupe" conformada por la autora, María José Gabin, y por Alejandra Flechner, Verónica Llinás y Laura Markert, una compañía teatral más que transgresora.

En el ´86 se inauguró el Parakultural. Ubicado en Venezuela y Balcarce, el mítico sótano y sala multimedia, "cuna" del movimiento teatral underground porteño, se identificó a partir de algunos de los grupos y solistas ("Gambas al Ajillo"; Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y Alejandro Tortonese que hacían "Las poetisas"; "Los Melli", Omar Viola, Vivi Tellas, "Los redonditos de ricota" cuando todavía no eran tan conocidos), que convocaban a un público heterogéneo cada uno de los fines de semana en los que actuaban.

En esas noches en que convivían las crestas punk, con rockeros, noctámbulos y señoras con tapado de piel, "Gambas al Ajillo", integrada en su última etapa por María José Gabin, Alejandra Flechner, Verónica Llinás y Laura Markert, conformaban una de las compañías más transgresoras del ambiente cultural porteño. Demás está decir que luego de la separación definitiva del grupo en el ´94, ninguna otra compañía fue capaz de imitar ese estilo neogrotesco, desenfado que desafiaba ácidamente algunos de los arquetipos sociales establecidos.

Para su autora María José Gabin "Las Indepilables del Parakultural. Biografía no autorizada de Gambas al Ajillo", editado por "Libros del Rojas" -dependiente de la Universidad de Buenos Aires- no es un registro melancólico de un grupo que ya no funciona como tal, aunque cada una de sus integrantes han conquistado un reconocimiento popular a través de sus magníficas actuaciones individuales. "En principio escribir el libro surgió como un juego de reunir anécdotas, historias que nos habían pasado y resultaba muy cómico contarlas. Poco después de convirtió en una especie de ejercicio, un recuerdo de lo que habíamos vivido y disfrutado juntas", dice la actriz y bailarina María José Gabin, a la que últimamente se la vio actuar en televisión en "Buenos vecinos" y en "Provócame" y se prepara para debutar en enero con Verónica Llinás y Alejandra Flechner en "Monólogos de la vagina", en el Paseo La Plaza. EL PRINCIPIO DEL FIN El detonante de este primer trabajo literario que cuenta con fotos, críticas, bosquejos de algunos de los guiones del grupo y una espontánea pintura de la época, además de un prólogo escrito por Alejandro Urdapilleta, surgió después de uno de los últimos shows que la troupe hizo en Mar del Plata en el 91. "Llevamos "La debacle show" que había sido un éxito en el Empire de Buenos Aires (contó con puesta en escena de Antonio Gasalla) y en esa ciudad se convirtió en un fracaso -afirma la actriz-. Volvimos sin trabajo, sin un peso y quebradas entre nosotras. Ponerme a escribir las primeras dieciocho páginas de este libro en aquel momento fue algo así como un acto de salvataje.

Más tarde con la colaboración de María Moreno y Tamara Kamenszain desarrollé historias, inventé situaciones e intenté comunicar lo que se vivía artísticamente en aquel momento en Buenos Aires, por eso al libro podría leérselo como un material bibliográfico de la época", analiza la actriz. Al principio, en el ´86, las "Gambas al Ajillo" fueron cinco: Alejandra Flechner, Viviana Pérez, María José Gabin, Laura Markert y Verónica Llinás. Al año siguiente Vivian Pérez desertó y pasaron a ser un cuarteto. "Nunca dijimos hasta acá llegamos -añade la autora-, los hechos fueron indicándonos que era hora de dejar e iniciar cada una otro camino.

Eso sucedió después de hacer "Las gambas gauchas", en el Maipo, en el ´94, en el que ya no estaba Verónica (Llinás) y Andrea Politti reemplazo a Laura (Markert)", indica Gabin, quién es hija del pintor Pérez Celis y a la que se considera una heredera de la tradición humorística de Niní Marshall. -¿Cómo se conocieron? -Las cinco teníamos una formación en teatro, danza, clown, acrobacia, piano y canto y con Alejandra, Verónica y Laura nos conocimos en algunos cursos en los que habíamos coincidido, en el taller de Angel Elizondo y por haber participado del Grupo de teatro fantástico de Silvia Vladimivsky.

Fuente: La Prensa

sábado, 1 de diciembre de 2001

"El velorio de angelito" con dirección de Manuel Maccarini


Recreación teatral sobre el texto de Carlos R. de Paoli, con escenas de Alberto Novion, Enrique Buttaro y Alberto Vacarezza.

"Angelito de mi vida,
llorando gotas de vino,
en el cielo y en la tierra
rogarás por tu padrino.
Madrecita de mi vida,
ya basta para llorar,
no me mojes las alitas
que no he de poder volar"


COPLA ANÓNIMA

Inmigración europea y emigración interna son la clave de una identidad criolla: un movimiento que inicia con la conquista española sumando etnias. Se trata entonces de la confrontación de culturas diferentes en proceso de síntesis.
"El velorio del angelito" es una muestra de estos componentes americanos y europeos, reflejados en el juego de espejos cóncavos y convexos de un conventillo. La ceremonia de la muerte en el sorpresivo espacio del patio, devuelve una imagen extravagante: la tragicómica historia argentina tratada bajo la forma del sainete.
Para la realización de esta muestra se cuenta con el apoyo del curso de guitarra criolla que conduce el profesor Sebastian Marin, de igual manera colaboran las actrices María Rodríguez y Silvia Hidalgo: el actor Leonardo Nápoli y las escenógrafas Lisi Gonzalez y Fernando Salinas.
A todos ellos, nuestro agradecimiento. Manuel Maccarini

REPARTO

Fortuna : Nicolas Battistelli
Leiva : Gastón Rossi
María : Romina Coundray
Doña Checha : Mónica Lagomarsino
El negro : Gustavo Arandano
Magdalena : Paulina Zabala
Doña Luisa : Marta Porrino
Nora : Nora Oyola
Los Músicos : Sebastian Marin-Adriel Maio
Julian : Mario Orellana
Tanguito : María Rodríguez
El Tano : Leonardo Nápoli
La Gallega : Silvia Hidalgo
Lisandro : Ernesto Meza

Efectos sonoros
Ana Conti
Diseño de programa
Mario Retik
Maestro de música
Sebastian Marín
Escenografía y vestuario
Lisi Gonzalez - Fernanda Salinas
Dirección y dramaturgia
Manuel Maccarini

Anexo de la Secretaría de Extensión
calle 7 Nº 1475 e/62 y 63
Facultad de Bellas Artes
Universidad Nacional de La Plata