domingo, 14 de noviembre de 2010

No fábulas, la posibilidad de volver a leer con ojos de niño

Poesía

13-11-2010 / El músico y poeta Eduardo Rezzano concibió un libro inquietante

Un libro apoyado sobre la mesa de un living perturba. Astor, que tiene cinco años y lee desde que tiene tres, recorre ese espacio físico poblado de sillones y bibliotecas. Cada vez que pasa cerca de la mesa mira de reojo el volumen que descansa en ella. La acción se repite una y otra vez hasta que decide encarar a su padre con una pregunta: "¿Papá, el libro que está ahí arriba es tuyo?". "Sí, hijo. ¿Por?". "No lo podemos dar vuelta porque la tapa es maso maso y me da miedo. Después a la noche voy a soñar", concluye el pedido Astor. Su padre sonríe y decide guardar el ejemplar en la biblioteca con los otros libros.

El libro en cuestión es No fábulas y lleva la firma del poeta y músico platense Eduardo Rezzano, pero como lo que inquietaba al pequeño eran sus ilustraciones vale la pena y debe decirse que pertenecen a Peca, también platense y radicado en Barcelona (España) desde 2001. Y ya desde la portada el libro resulta inquietante y si uno decide recorrerlo sin filtros, con ojos infantes puede volverse aterrador, toda una pesadilla que viene a refutar todas esas fábulas que de niños oíamos en la boca de nuestros padres antes de dormir. No fábulas inquieta por lo que muestra, por lo que cuenta, por lo que calla y por lo que sugiere. Y se sabe que la sugestión es una arma poderosísima.

“En el libro de Rezzano hay una escritura áspera, pero de un rigor sutil, sinuoso, retráctil. Como los juguetes de un creador desquiciado, los materiales con los que se compone no fábulas pertenecen a un funcionamiento sin origen patentado, pero donde puede verse la marca de una mueca en forma de bestiario, o mejor, de no bestiario, que es una manera proverbial de desmentir la fábula. Al no incluir una solución detrás del formato, Rezzano propone cierta ausencia de toda validez en sus poemas, porque estos textos no intentan convencernos de su propuesta, sino que la redistribuyen", observa con mucho acierto desde la contratapa del libro el poeta y escritor Mario Arteca, que el próximo miércoles a las 20, en el Centro Cultural Islas Malvinas (19 y 51) sumará su voz a la del autor en la presentación en sociedad de este magnífico libro.

La no certeza, la destrucción de todo un universo tan onírico como seguro como el que ofrecían esas fábulas que construyeron nuestra psiquis de pequeños, es lo que nos hace tambalear, que nos deja indefensos y en las manos de Rezzano. Así descubriremos en "Patito feo" un cisne que abandona la laguna para adentrarse en el bosque ante esa voz que retumba: "Retorcer el cuello de/ un cisne/ largo como de jirafa", y que la vida lo llevará a refundarse hasta arribar a la sentencia: "si me queda/ una pluma de cisne/ con ella redactaré/ mis memorias" o en "Ceremonia" ilustrar: "Será troceado y habrá/ para todos menos/ para el ciempiés// ocupados en traer/ los ecos del pasado/ los pasos perdidos/ de la noche".

No fábulas inquieta y seduce, tal como lo hacen todas las cosas prohibidas o cubiertas por un halo misterioso. Por eso a ese padre no le extraña que Astor siga recorriendo el living mirando de reojo la biblioteca, el lugar exacto donde está guardado el libro. Y a la noche habrá espacio para caer en el sueño y para que las historias cálidas devengan en estas inquietantes y bellas no fábulas.

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-114269-medios-122-No-fabulas-la-posibilidad-de-volver-a-leer-con-ojos-de-nino.html