martes, 28 de octubre de 2003

El Suicidio, Apócrifo I

El Periférico propone reflexionar con el público sobre el tema tabú por excelencia: el suicidio. Adelantar la propia muerte: no hay una postura moral, ni apología, se muestra el suicidio posible, el posible en medio de la permanente búsqueda de sentido - sin sentido.

Cuatro actores rozados por el suicidio. De algún modo al drama individual lo atraviesa el drama colectivo de la Argentina, país que en el decenio de los sesenta era el más desarrollado, culto y de mayor porcentaje de clase media de Hispanoamérica. Hoy tiene a la mitad de la población sumergida en la pobreza. De ser un país agroganadero pasa a ser un país en donde se ataca a los animales vivos en el campo para paliar el hambre.

Suicidio colectivo: un país autodestructivo pero con poca ayuda de otros que lo empujan con su indiferencia, como a muchos suicidas.

"La compañía explora sin complacencia morbosa todos los rincones de una formidable reserva de imágenes".
(Libération)

"El grupo escala en ropa de trabajo la cara oscura de la risa".
(Le Monde)

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA:

DIRECCIÓN: Daniel Veronese / Ana Alvarado / Emilio G. Wehbi

Autoría: Ana Alvarado, Daniel Veronese
Actuan: Guillermo Arengo, Alejandra Ceriani, Fernando Llosa, Laura Valencia, Julieta Vallina
Vestuario: Roxana Bárcena
Escenografía: Alejandro Bracchi, Carolina Ruy
Iluminación: Alejandro Le Roux
Musicalización: Daniel Veronese
Video: Daniel Veronese
Fotografía: Daniel Veronese
Asistencia técnica: Adrián Canale
Asistente de producción: Nayla Pose
Asistencia de dirección: Felicitas Luna
Teatro: EL PORTON DE SANCHEZ, 2003

Fuente: ubu

viernes, 24 de octubre de 2003

Festival de Teatro x la Dignidad:

Apertura Festival por la Dignidad. La Plata, 24 de Octubre al 2 de Noviembre 2003: La Adaneva. Teatro. Cecilia Coleff, Juan Manuel Castiglione, Pablo Chanquet Escenografía Mariana Saenz, Juan Manuel Castiglione, Dramaturgia y dirección Emiliano Núñez. Tres tres tres. de Diego de Miguel, grupo La Gotera. Con Edgardo Desimone, Marcelo Arena y Marcelo Demarchi. Escenografía Claudia Suarez. Direccion Diego de Miguel. Quietito Pericles. de Gustavo Vallejos, con Javier Guereña. Dir. Gustavo Vallejos. El Hacha. creacion colectiva. Actuación: Delia Aguinaga - Marcelo Blanco. Dramaturgia y Dirección: José Pollo Canevaro. Noche Cerrada. (ensayo abierto) - Elenco: Delia Aguinaga, Fernanda Lopez Camelo, Monica Fernandez y Patricia Rios. Direccion: Laura Valencia. Teatro Breve. Elenco: Eduardo Campo, Laura Peres, Monica Fernandez, Cristina Secchi, Cecilia Fallesen y Alejandro Santucchi. Coordinación: Laura Valencia. Danzadelejos (un solo sobre danzas del mundo). de Cecilia Hoppkins. Actriz y directora: Cecilia Hopkins. Un señor alto, rubio, de bigotes. de Humberto Constantini. Grupo La Palanca. Actor y Director: Ricardo Gil Soria.

Fuente: La Fabriquera

jueves, 23 de octubre de 2003

“La danza independiente debe tener un desarrollo teórico y técnico”

“Las infantas”, de Analía Thiele, una de las obras que se presentará en el Centro Cultural San Martín.

El ciclo “Buenos Aires danza independiente”, que se desarrollará desde hoy y hasta el 29 de noviembre, sirve para unificar las tareas de varias entidades dedicadas a un género que sigue creciendo.

Por Silvina Friera

“No me atrevo a hablar de un boom de la danza, pero hay mucho más movimiento que hace dos años. Ahora se están produciendo más espectáculos y de mejor calidad”, dice Marcelo Isse Moyano, director ejecutivo de Prodanza, en diálogo con Página/12. Es cierto que sólo Julio Bocca, Eleonora Cassano o Maximiliano Guerra conquistaron la masividad, en un arte que suele ser esquivo con las multitudes. Pero la sostenida ampliación del público en los espectáculos de danza contemporánea –indispensable para expurgar a la danza de esa condición de ghetto– parece revelar una tendencia saludable. Con entrada gratuita o a precios muy populares, hoy comienza el primer ciclo “Buenos Aires danza independiente”, organizado por la Secretaría de Cultura del gobierno de la ciudad, a través de Prodanza, y con la colaboración de las asociaciones de danza independiente CocoA-DaTeI, Armar Artes Escénicas y el Centro de investigación, experimentación y estudio de la danza argentina (Cieeda). Hasta el 29 de noviembre, este ciclo ofrecerá un puñado de espectáculos, jornadas de intercambio de procesos creativos, un taller a cargo de la profesora Marina Giancaspro –para estudiantes avanzados– y un ciclo de videodanza, entre otras actividades (ver aparte).


Hace unos meses, las asociaciones de danza independiente se dieron cuenta de que cada una tenía un inventario de actividades preparadas para el transcurso de este año de modo fragmentario y muy anárquico. Entonces optaron por aunar esfuerzos y proyectos que tenían por separado. “El ciclo no muestra sólo bailarines bailando, porque la danza independiente tiene que tener un desarrollo teórico y técnico muy importante”, añade Isse Moyano. El grupo Surdance se presentará hoy a las 20 (y hasta el sábado) con un doble programa, Momento y Cíclico, coreografiado por Jorge Amarante, en la sala Ernesto Bianco del C. C. San Martín (Sarmiento 1551), con una entrada a 3 pesos. La próxima semana, en la misma sala, será el turno de la compañía Duggandanza con De rebote, que cuenta con la dirección y coreografía de Teresa Duggan. Durante noviembre, la sala Bianco recibirá, además, a la compañía La Marea, con tres espectáculos en cada función: Cómeme, bébeme (de Diana Rogovsky), Vistas, de Florencia Olivieri, y Las infantas, de Analía Thiele. También estarán las coreógrafas Melina Martín (Tras), Carla Berdichevsky (Undertow) y Alejandra Ceriani (Tolouse).

Para Isse Moyano, la puesta en marcha de Prodanza y el festival de danza, que se realizó el año pasado con un éxito de público notable, fueron movilizando al ambiente y a los espectadores. “Percibo una singular recepción en el público, pero también en quienes dirigen salas de teatro alternativas, que empiezan a incorporar piezas coreográficas en sus programaciones”, precisa el director ejecutivo de Prodanza. Una segunda opción es el ciclo “De Bolsillo”, organizado por el Cieeda. Todos los sábados de noviembre a las 15 (con entrada libre y gratuita) se exhibirán obras que no superan los 15 minutos en todos los estilos de danza: tango, ballet, neoclásico, folklore estilizado, butoh, contact improvisación, afro brasileño y flamenco, entre otros, en la sede del IUNA (Loria 443).

“Es la informalidad en estado puro –señala Isse Moyano– porque el escenario es un aula, el público estará sentado sobre almohadones en lugar de butacas, y la mayoría de los coreógrafos es la primera vez que muestran en público una obra.” Un nuevo género, en tanto, se expande en el mundo de la danza: el videoarte. El 14 y 21 de noviembre se proyectarán trabajos de Paula de Luque, Marcelo Epstein, Sabrina Farji, Carlos Trilnick, Brenda Angiel y Sofía Mazza, entre otros, en el microcine del C. C. Recoleta (Junín 1930), con entrada libre. Al final de la proyección, el público tendrá la posibilidad de dialogar y debatir con los realizadores. “Los bailarines y coreógrafos disponen de mayores recursos para crear y producir montajes. Los subsidios de Prodanza no sólo estimulan la creación, sino que fueron mejorando las condiciones de producción para los artistas”, aclara Isse Moyano.

Fuente: Página 12

martes, 21 de octubre de 2003

Otro balance positivo para el Festival del Mercosur

El encuentro cordobés tuvo una asistencia de 38 mil personas, que celebraron un nivel artístico parejo.

Por Cecilia Hopkins

Con un formato acorde a la realidad del país (una semana de duración y sólo diez elencos internacionales), cerró la cuarta edición del Festival Internacional de Teatro Mercosur, organizado por la Agencia Córdoba DACyT (Deporte, Ambiente, Cultura y Turismo). Aunque la programación no ofreció tantas opciones como en años anteriores, se observó un nivel artístico más parejo, al menos en comparación con el 2002. Se acrecentaron las propuestas al aire libre, una tendencia ya afirmada en los festivales europeos: hubo 70 intervenciones públicas en hospitales, centros comerciales, plazas y terminales de ómnibus y trenes.

La cifra de concurrencia difundida por los organizadores fue de 38 mil personas, mientras que la fiesta inaugural, a cargo del grupo La Piaf, con dirección de Renata Gatica, reunió unos 4 mil asistentes en torno a los silos de un molino abandonado para seguir las alternativas de Fastos, performance-homenaje al teatro cordobés de los últimos 50 años. La muestra se completó con presentaciones de libros y revistas, foros y seminarios, funciones en el interior de la provincia y hospitales y cárceles de la capital. En el establecimiento penitenciario Nº 2 se ofreció Moroco, espectáculo musical con títeres del grupo rosarino Caray Carapé, mientras que en la cárcel de mujeres del Buen Pastor el grupo Om, de Dinamarca, divirtió a las internas instaladas en el patio del penal con Summa summarum, una sucesión de gags clásicos del clown, engarzados en una historia de rivalidades con final feliz.

En cuanto a las obras de sala, salvo excepciones, primaron la experimentación visual y el cruce de disciplinas. El espectáculo de mayor despliegue técnico fue el de España, Amloii, como lo dijo Hamlet, con dirección del chileno Mauricio Celedón, una versión de Shakespeare impactante pero inconsistente, a fuerza de duplicar personajes y recortar textos. La presencia de Hanna Schygulla con Ella! Louise Brooks, dirigida por el italiano Roberto Tricarri, generó más expectativas que adhesiones debido a un exceso de bajo perfil por parte de la diva quien, a un costado y a espaldas del público, acompañó con canciones y textos la proyección del film mudo Diario de una perdida, de Georg W. Pabst, protagonizada en 1929 por Brooks.

Con dirección de la cordobesa Marta Monzón, Nuestro último refugio (por el grupo boliviano La Rodilla del Telón) se basó en el cuento “Aguas”, de Humberto Mata, sobre la tragedia sucedida en La Paz en febrero del 2002. No obstante las imágenes de las calles arrasadas por las lluvias, el espectáculo no puso el humor de lado y sumó una instancia fantástica. Por el éxito de la representación (y la imposibilidad del elenco de volver a su país) hubo nuevas funciones. Otro que logró una excelente recepción fue El húsar de la muerte, de los chilenos La Patogallina, con dirección de Martín Erazo. Inspirado en el film de Pedro Sienna (1925), los actores trabajaron los códigos del cine mudo para reversionar las andanzas del guerrillero Manuel Rodríguez. A lo largo del regocijante racconto de las luchas entre realistas y milicias populares, el espectáculo contó con música en vivo, soluciones espaciales imaginativas y elementos no convencionales en objetos y vestuario. La segunda apuesta chilena llegó con el grupo La Puerta. Con dirección de Luis Rafael Ureta Letelier, Heidi Hoh ya no trabaja aquí, del alemán René Pollesch, se introduce en la realidad de tres mujeres con el deseo de ingresar al mundo del trabajo altamente calificado. Dispuesto a proyectarse a través de sus relaciones laborales, indiferentes a la esfera de lo afectivo, el trío tradujo sus obsesiones creando un clima de histeria y descontrol.

En un registro opuesto, el pampeano Silvio Lang buscó en Kadish (basada en la novela de la rosarina Graciela Safranchik) tensar el límite entre literatura y teatro. En la antesala de un café, los personajes concretaronsus monólogos en ronda de confesiones y recuerdos. Por su parte, cuatro sólidos intérpretes trajo la Comedia Nacional de Uruguay, dirigida por el joven Mario Ferreira, en la última pieza de Arthur Miller El último yanki, una exposición de la locura como emergente de presiones familiares y sociales. Apelando a lo cómico, el grupo ecuatoriano La Trinchera introdujo en La travesía la realidad del exiliado latinoamericano. Los espectáculos de Buenos Aires (Cachafaz, de Copi, con dirección de Miguel Pittier; Lengua madre sobre fondo blanco, de Marina Obersztern) llenaron sus salas. De las propuestas dedicadas a transgredir fronteras entre la realidad y lo ficcional, la más comentada fue Félix. María. De 2 a 4, con idea y dirección de Beatriz Catani: mediante auriculares, los espectadores fueron testigos de las peleas de una pareja (María Cecilia Coleff y Juan Esquerré) a quien siguió en su recorrido por la ciudad a pie, en taxi y en colectivo, y hasta acompañó a los protagonistas durante su reconciliación en un hotel alojamiento.

Fuente: Página 12

miércoles, 15 de octubre de 2003

Una obra en movimiento

IV FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO MERCOSUR 2003: "FELIX. MARIA. DE 2 A 4"
La pieza que dirige Beatriz Catani transcurre, durante dos horas, por la ciudad de Córdoba.

Durante toda la semana, a las 14, se lleva a cabo la obra Félix. María. De 2 a 4, con dirección y dramaturgia de la teatrista platense Beatriz Catani, dentro de la sección Arte Público del IV Festival Internacional de Teatro Mercosur 2003. Catani es dramaturga, directora y docente teatral. Entre los títulos que dirigió se encuentran Los 8 de julio (en el ciclo Biodramas del Teatro Sarmiento), Ojos de ciervo rumanos, Perspectiva Siberia, La desdicha y Las presidentas. En esta oportunidad propone un espectáculo itinerante, que problematiza el espacio escénico. Se trata de un trabajo realizado en el marco del taller de experimentación escénica auspiciado por la Fundación Antorchas, que se representó dos veces en La Plata en mayo de este año y ahora está en Córdoba. "La premisa era trabajar en los bordes entre la ficción y la realidad", explicó a Clarín la directora, quien siempre apuesta a la renovación de procedimientos y a crear lenguajes nuevos. "Una posibilidad para lograrlo es abandonar la sala", señala. De eso se trata Félix. María. De 2 a 4: un teatro fuera de la sala, que no sucede en un solo espacio físico.

Doce espectadores es el limitadísimo cupo que admite este espectáculo. Cecilia Coleff e Iván Esquerré son los actores que interpretan a los personajes principales, secundados por actores de roles secundarios (un taxista, un médico, entre otros). Actores y público se encuentran en el Centro Cultural Alta Córdoba y juntos comienzan un itinerario que se extiende por dos horas y que obliga a los espectadores a seguirlos, con rumbo incierto, por las calles de la ciudad. El público debe sintonizar la radio (elemento obligatorio para la función) en la frecuencia que se le indica y caminar tras Félix y María.

La pareja transita en tiempo real por lugares cotidianos: una esquina, una peña, un hotel, un hospital y el público escucha los diálogos a través del sistema de audio de frecuencia modulada. El punto de partida del recorrido por distintas locaciones es un locutorio —frente al Centro Cultural—, al que entra Félix, mientras los espectadores observan su conducta. Ingresa a una cabina y habla por teléfono. Los doce "intrusos" escuchan absolutamente todo lo que los actores conversan y, primero tímidamente, luego con mayor confianza, van involucrándose en la historia. Félix ve a María y cruza a su encuentro. La pareja decide movilizarse en taxi y hay que seguirlos. Entonces el desconcertado público sube a taxis cómplices del espectáculo y se embarca en la aventura que lo llevará, incluso, hasta la habitación de un hotel alojamiento.

Hay una historia que se cuenta: los encuentros y desencuentros de una pareja de jóvenes. Hay actores espontáneos que se suman involuntariamente a la propuesta cuando, por ejemplo, Félix le pregunta a un transeúnte la hora. Entra en juego también lo accidental: en una de las funciones, la policía intervino llamada por vecinos que notaron sonidos muy fuertes. También hay un desenlace para ese relato. Pero la historia es sencilla, porque los procedimientos para contarla concentran la mayor riqueza de esta propuesta.

"Es una producción compleja para llevar a cabo. Hay que establecer contactos con cada locación, organizar los traslados de la gente. Es costosa", explica Catani. "La gente sigue una historia ficcional, pero además recibe los estímulos de la realidad en cada lugar. Se da una zona confusa o borrosa que es la que más me interesa; pensar qué de lo que sucede es realidad o ficción: es difícil de determinar. Porque hay hechos de la realidad que intervienen en la obra, por una pregunta o un hecho azaroso. O cuando el mismo público es mirado como actor por los que está desprevenidamente afuera", agrega.

¿Por qué la necesidad de poner en conflicto ficción y realidad?

Me interesaba que el espectáculo sucediera en un tiempo real y con desplazamientos reales. Además, a la realidad se la puede percibir a partir de la existencia de un lenguaje. Y lo que no existe en lo real es precisamente un lenguaje. Todo sucede y es, pero sin algo que lo organice. Al recortar una porción de la realidad con un organizador, lo real empieza a poder ser percibido y uno empieza a ponerle un sentido. Pero no soy militante del trabajo realista. Tomo esto como parte de una experiencia para ver cómo se puede generar lenguaje en la realidad.

¿Quién no puso la oreja alguna vez para escuchar una conversación ajena? En Félix. María. De 2 a 4, el público es invitado a explorar la ciudad y meterse sin culpas en una historia pequeña. En el recorrido, viaja en taxi y en colectivo, es convidado con una taza de café y hasta con comida regional. Y cuando la función termina, no sabe si su parte fue la de un espectador o la de un actor.


María Ana Rago
Fuente: Clarín

sábado, 11 de octubre de 2003

Un hito del teatro independiente

"PASION SUDACA"

La presentación de esta noche a las 22.15 en el Teatro Rambla (2 e/48 y 49) de la obra "Pasión Sudaca" marcará todo un acontecimiento dentro del teatro independiente de nuestra ciudad ya que será su presentación número 200 en forma continuada.

“Luego de tantas funciones queremos seguir actuando sin perder la pasión”, afirma José Luis de las Heras, el protagonista masculino. Junto a él comparte el escenario Mónica Greco y ambos se ponen en la piel de dos viejos actores que invitan a resistir. La dirección es de Alejandro Bilbao.

Fuente: http://pdf.diariohoy.net/2003/10/11/pdf/19.pdf

Entregan los premios "Pepino el 88" al teatro independiente platense

Los premios "Pepino el 88" a la labor desarrollada en los Teatros Independientes de la ciudad, se entregarán este lunes a las 19.30, en el Teatro Coliseo Podestá, y este año el "Pepino el 88 de Oro" a la trayectoria lo recibirá el director Quico García.

La entrega se viene efectuando desde 1984, cuando fue instituido por el escritor y poeta Héctor Rivera, fundador del Club Gente de Teatro, institución que otorga el premio.

Durante el acto el profesor Hugo Negri y la poetisa Meneca Negri tendrán a su cargo una evocación del escritor Héctor Rivera.

Los galardonados de la temporada 2002 son los siguientes: Carlos Juárez por "Fragmentos"; Adhemar Bianchi (dirección) por la obra "Venimos de muy lejos" del grupo Catalinas Sur; Elenco de la obra "Hotel Ritz" con dirección de Carlos Falomir; Olga Waldman por "Bodas de sangre" con dirección de Nelly Güimil; Febe Chávez (dirección) por "El claudicante"; Leonardo Almiento (dirección) por "Baruc"; Oscar Bianconi por "La tragedia de las equivocaciones" con dirección de Nelly Güimil; Horacio Rafart (dirección) por "La orgía"; Polo Lofeudo (dirección) por "Estación de Campaña, Km 38 Trocha Angosta"; Fabián Andicoechea (dirección) por "El culebrón"; Diego de Avila por "La zapatera prodigiosa", dirección Nelly Güimil; Eugenia Musa por "El médico a palos" con dirección de Nina Rapp; Omar Musa (dirección) por "El líquido táctil".

En tanto que los premiados por la temporada 2003 son: Isabel Victorero por "La casa de Bernarda Alba" (ballet flamenco); Delia Aguinaga por "El hacha" dirección de Pollo Canevaro; Analía Velis por "Esperando la carroza", dirección de Alberto Leonforte; Gabriel de la canal por "Monos con navaja"; Juan Esquibela por "Familia de tango".

Fuente: Diario El Día

sábado, 27 de septiembre de 2003

ALBERTO URE, DIRECTOR TEATRAL Y POLEMISTA

Aquel teatro sin máscaras

Su teatro sacudió la estética realista y fue de las experiencias culturales más potentes y perdurables de los años 80. Ahora un libro reúne los artículos de este intelectual sin rivales.

MATILDE SANCHEZ.

E que sería decisiva en su lenguaje escénico, dice que tul describir una obra vo "por primera vez en la vida terror dentro del teatro. Y fue la única vez que, al dormirme ya de mañana, soñé la misma obra que acababa de ver como una pesadilla cómica." Sin sospecharlo, Alberto Ure cifra en este comentario el código de su obra. Quizá eligió el teatro por ser una disciplina capaz de producir y reproducir una pesadilla, de programar efectos de sugestión masivos. Sacate la careta reúne sus artículos sobre teatro publicados en diversos medios, desde los diarios Clarín y Tiempo argentino hasta revistas como Crisis. La antología, que saldrá en Norma, fue preparada por María Moreno y tiene un prólogo de Cristina Banegas. Incluye dos textos inéditos, "Métodos de actuación y entrenamiento actoral en Argentina" y los notables apuntes de "Lo personal", donde Ure cuenta su educación escénica. (Hay que celebrar en la gestión del secretario de Cultura J. Telerman el financiamiento de la investigación, realizada por Paula Motto, que condujo a este libro.) La edición de estos recuerdos resulta particularmente afortunada: Ure perdió su memoria en la navidad de 1997, a raíz de un accidente cerebral que afectó su motricidad de manera irreversible.

¿Adónde va a parar todo el teatro que uno ve? ¿A qué parte de la experiencia se agregan las imágenes que por uno u otro motivo se convirtieron en acontecimientos colectivos, o en hitos de la subjetividad? Ure tiene una hipótesis: sostiene que uno es la suma de sus propios gestos, más los de sus padres, más los gestos y palabras de los abuelos mirados por éstos, más todos los gestos del teatro que hemos visto en la vida... Cada uno de nosotros es —según él— una recopilación teatral, lo que convierte al teatro en una familia sustituta —o mejor, una familia electiva—, y por ende en una masa de material ofrecido al psicoanálisis. Así las cosas, ¿la violencia absorbida en el teatro de Ure habrá impregnado nuestras propias relaciones reales? ¿Y de dónde salió el teatro de Ure?

Hijo de un comisario muerto en acción, Ure se convirtió en alumno de los cursos de filosofía de Oscar Masotta entre el 62 y el 63. "En casi tres años de tormentosa relación pedagógica —escribe en Sacate la careta—, me había obligado no sólo a leer desaforadamente sino también a conocer lo que podía llegar a significar una enseñanza"(...). "El solía utilizar a sus alumnos de guardaespaldas en sus explosivos enfrentamientos privados pero haciendo circular lo que sabía incesantemente y a la máxima velocidad posible". Después de trabajar durante unos años como asistente de Carlos Gandolfo, hizo su primera puesta en febrero del 68. Con las actuaciones de Arturo Maly y Roberto Carnagui, Palos y piedrasLibertad y otras intoxicaciones, que el poeta Mario Trejo venía de poner en el Instituto Di Tella con gran resonancia, Ure lo recuerda como "una sucesión de escenas y números musicales como en una revista". En una escena se invocaba el espíritu de Sabato y en otra se festejaba la campaña de Rácing en 1966.

Es en setiembre del 68 cuando le llegó un reconocimiento express, devocional, a la porteña. Sobre la experiencia de hacer Atendiendo al Sr Sloane, de Joe Orton y con Eduardo Pavlovsky, escribe: "Yo era el depositario de una maraña de malentendidos, calumnias, enamoramientos y recriminaciones que comenzaron fascinándome y terminaron por deshacerme. En esa época yo era más bien tranquilo. Durante buena parte del día era un brillante creativo publicitario, tenía un matrimonio que simulaba ejemplaridad e ingería abundantes dosis de LSD en un pseudotratamiento psicológico "

Se refiere a su terapia con Alberto Fontana. En la clínica que éste dirigía en los 60, Ure coordinaba además las sesiones de psicodrama: era, en sus propias palabras, "psicodramista". De hecho, el teatro de Ure es impensable sin la enorme influencia del psicoanálisis en la cultura argentina. El mismo observa que "el llamado psicoanálisis argentino parecía contener en su tejido ese hilo rojo que siempre une el verdadero psicoanálisis con el teatro". También en parte del psicoanálisis se derivaba su cualidad de gurú: Banegas sostiene en su prólogo que el quid incomparable del maestro era su modo de "transferenciar" con los actores.

En 1973 comenzó a dar cursos de actuación. Ese mismo año hizo una versión itinerante de Casa de muñecas, representada en casas de familia. Pero ese fue, ante todo, el año de Hedda Gabler, con Norma Aleandro, Leonor Manso y Emilio Alfaro. Desde la diversidad actual de lenguajes escénicos, es difícil imaginar la enorme resonancia que tuvieron estas puestas. Arriesgaría que un impacto profundo y de largo plazo de "la estética Ure" no fue ajeno a la actual riqueza del teatro argentino, que creció de manera exponencial en los últimos años con los intercambios del Festival Internacional de Teatro.

Dice Mirta Busnelli, una de las protagonistas de El campo, de Griselda Gambaro: "Sloane fue brillante. Si bien había algunas búsquedas interesantes por el lado del Di Tella, por esos años el teatro estaba muy sofocado por el realismo. Ure fue casi el único que le dio continuidad y que constituyó una obra. Y ser dirigida por él significó un antes y un después. Era la clase de director que te hace repensar todas tus coordenadas." Hoy sorprende que la puesta de El campo, escrita en 1967 y estrenada en 1984, haya motivado críticas de Vicente Zito Lema por su "carga ideológica —ambigua—", por no ser más explícita al abordar el terror de Estado: "las metáforas intelectuales ya no sirven."

Si hay un "período clásico" en el teatro de Ure, este se extiende en los años de Gambaro-Banegas, es decir, entre Sucede lo que pasa (del 74) y Los invertidos, el dramón de José González Castillo estrenado en 1990.

En nuestro diálogo con Ernesto Korovsky, hoy guionista de Son amores y su asistente en dos puestas de Gambaro, confirma que "existía el mito de que Ure se metía con la gente, fundado en que la Manso había escapado de los ensayos de Hedda Gabler. También se decía, y era cierto, que el actor Roberto Durán volvió a la bebida empujado por sus maldades. La política explícita de Ure con los actores era: 'Si no los psicopateas primero, te psicopatean ellos'. Doy fe de que en cada obra damnificaba a alguno." (Quien calificó a Ure de "auténtico pope de la psicopatía teatral" fue el crítico de Clarín, al fusilar su Puesta en claro con argumentos insignificantes.)

Psicopatear a los actores quiere decir, según Korosky, que en los ensayos les seguía los pasos diciéndoles cosas espantosas al oído, "los moscardoneaba para ponerlos en la zona del lapsus, una técnica del psicodrama." Korosky asistió a Ure en la primera versión de Puesta en claro, en los Galpones del sur.y después en la obra completa en el Payró, con escenografía del pintor Juan José Cambre. Esta fue la primera, brillante participación de Banegas, quien se convertiría en su musa.

Consultada para este artículo, Griselda Gambaro coincide en que la singularidad de Ure era su modo de conducir a los actores: "Se adentraba en la persona del actor y en esas sesiones, muchas veces feroces, los convertía en instrumentos afinadísimos. Les hablaba de los secretos que él conocía y los usaba para manejar su fragilidad. El resultado compensaba los momentos arduos". Gambaro recuerda que Ure no se sujetaba al texto. Seguía un camino paralelo en el que sacaba aspectos de la pieza desconocidos hasta para la autora: "Me pasó con Puesta en claro a la que le cambió el tono, que yo había imaginado por uno canyengue".

Recuerdo que el principal argumento de quienes rechazaban las puestas de Ure era que sus actores gritaban mucho... Ure sabe ser también una de las personas más encantadoras del mundo. Su sonrisa siempre fue de una sinceridad desarmante y te obligaba a creer en ella a pesar de la mali cia que cultivaba sin tregua. Korosky señala, no sin maldad también, que Ure nunca dejó de ser un publicista, un seductor. Otros recuerdan el énfasis con que usaba el epíteto de "tarado", palabra que debía sonarle muy porteña y que en su libro aparece para calificar algo sin interés o una actitud como de estigma físico.

En "Métodos de actuación y entrenamiento actoral en la Argentina", uno de los inéditos incluidos en Sacate la careta, Ure demuestra haber caracterizado precozmente un rasgo del campo teatral dominante hoy: "a diferencia de los países desarrollados, no hay (en Argentina) un teatro tan comercial, ni un teatro tan oficial, ni un teatro tan artístico ni un teatro tan marginado ni un teatro tan de vanguardia. (...); un actor podría circular entre varios de ellos, como de hecho lo hacen muchos actores, y esto lleva a atenuar las diferencias en la intimidad y descreer de los estrictos". El mismo sería un buen ejemplo de ello: su magistral puesta de El padre, de Strindberg, que en el 87 había arrancado en el off, en la sala que Banegas armó a una cuadra de la casa de Ure, pasó al San Martin en abril de 1990. La actriz, que interpretaba al Capitán Adolfo, recuerda el clima en el que siete mujeres actuaban roles femeninos y masculinos: "Ure gozaba enormemente con esta especie de harén, aunque también le dimos mucho trabajo: los elencos estallaban y hubo que reemplazar a tantas actrices que hasta intentamos escribir un libro sobre la experiencia." Después llegó Antígona, cuyos ensayos se extendieron por un año con el trasfondo político del abortado golpe de los carapintadas, La Tablada, el punto final y la obediencia debida. El resultado fue un Sófocles que hablaba sobre las anomalías de la familia argentina, con sus entenados e insepultos.

Ure ha sido un director sin recetas. Así como eligió a Banegas para el papel del Capitán Adolfo, se puso lombrosiano al elegir a Antonio Grimau ("carne de actor argentino", en cruce con la telenovela) para Los invertidos. Corrido por la economía —siete hijos de cuatro esposas—, incursionó en la comedia shakespereana y en Neil Simon como si fuera lo mismo (Noche de reyes y Todas las mujeres de Juan), dirigió actores en TV. Aunque su arrojo permaneció intacto, en los 90 su obra se volvió más errática. Ahora este libro revalida su título de polemista. María Moreno emparenta su eficacia con la prosodia de Germán García y Fogwill, en quienes "el estilo salta de la prosa a la oralidad" y en los que también el oficio publicitario se funde con la oralidad de los bares.

En "¿Usted dejaría que su hermana se case con un brechtiano?", Ure lamenta que el teatro argentino haya sentido más afinidad por Karl Valentin que por Jorge Luz." Y al despedir a Hugo el Carril en el 89, dice que "alguien en este timbre absolutamente argentino sentirá las resonancias de la patria, la altivez que exige pronunciarla, el placer de su sonido". El cuerpo de los argentinos fue una de sus inquietudes: sus voces, su grito. Su psicopateada criminal terminaba en un grito mudo en la película Sinfín. Pero quizá su gran tema fue el resentimiento. Ha sido de los contados artistas que en las últimas décadas iluminó con elocuencia las manifestaciones más idiosincráticas y convencionales del país. Y que al proferir ese clisé abusivo que es el "cómo-somos", dio respuestas diagnósticas y cómicas, a la vez arbitrarias y precisas subió en la sala Planeta. Aunque la crítica detectó en ella la influencia del teatro de la crueldad de Antonin Artaud y de .

Fuente: Clarín

viernes, 29 de agosto de 2003

Movida teatral en el Galpón de la Comedia

La Movida Teatral Platense, organizada por la Comedia de la Provincia, continúa este fin de semana en el Galpón de la Comedia, 49 entre 3 y 4, siempre a las 20.30, con distintas obras de elencos platenses. Así, hoy se podrá ver el "Match de Improvisación", que coordina Cabe Mallo, un original espectáculo de humor en el que dos equipos compiten realizando las más disparatadas improvisaciones en una pista.

El grupo accidental de teatro presentará mañana "Espérame en el cielo, corazón o una historia no contada", con dirección de Omar Sánchez, una creación colectiva sobre sueños, fracasos, la muerte, el deseo, la sobrevivencia, la espera y la incertidumbre. Una historia interrumpida en torno a la vida de un escritor apócrifo. "El cerco de Leningrado" del autor español José Sanchís Sinisterra, subirá a escena el domingo con dirección de Omar Musa y a cargo del grupo Barataria. La obra plantea a través de una anécdota cargada de humor, el naufragio de una generación que luchó por un nuevo orden político y económico que cambiara el mundo.

La Movida continúa el martes con "El Claudicante", escrita y dirigida por Febe Cháves, y ganadora del primer premio de la Fiesta Provincial de Teatro 2002 (Torquist), interpretada por el grupo La Gotera. El miércoles será el turno de "Tres, tres, tres", escrita y dirigida por Diego de Miguen, una coproducción del Teatro La Gotera y la Compañía de Teatro Cínico, y el jueves, finalizará con "El Culebrón", de Fabián Andicoechea, sobre textos de Roberto Fontanarrosa y también a cargo del grupo La Gotera. Al finalizar esta función se realizará un debate entre los 9 directores que participaron de esta iniciativa sobre el tema "El proceso creativo".

martes, 26 de agosto de 2003

TEATRO: ANA ALVARADO "El teatro está dialogando con la gente"

Fundadora e integrante de El Periférico de Objetos y puntal del Grupo de Titiriteros del San Martín. Dirige Los débiles, de su trilogía De La Deformidad.

María Ana Rago

Ana Alvarado se siente una privilegiada dentro del circuito off, porque —ni más ni menos— puede vivir de su trabajo. Fundadora e integrante de El Periférico de Objetos, teatrista de múltiples roles, es la directora de Los débiles, que acaba de estrenarse en el Espacio Callejón. Es la segunda obra de la trilogía "De la deformidad", proyecto que inició el año pasado con Guillermo Arengo, autor de la pieza y también actor de El Periférico. Juntos ya estrenaron Gloria y Marcelo. "Era sobre el amor y sus zonas deformes. La tercera obra será sobre la vejez", anticipa.

¿Cómo encararon el trabajo con Los débiles?

Arrancamos improvisando sobre la debilidad mental. Guillermo fue escribiendo a medida que ensayábamos. Primero armó una escena de dos personajes, dos huérfanos débiles, y de ese momento inicial surgió la obra. Ese proceso me parece el mejor, porque el producto nace genuinamente por sí mismo, como una alquimia, sin un punto de partida preciso.

Los débiles es la historia de dos chicos que después de un accidente en el que mueren sus padres, se quedan solos en el mundo. "Estos débiles mentales son rescatados por una instructora, una maestra que los lleva a una comisaría en el campo y decide iniciar un proyecto mesiánico y delirante con ellos", explica Alvarado.

¿Qué debilidades abordaron?

Primero investigamos el personaje de la maestra, qué debilidad tenía ella que es un ser en apariencia normal. Trabajamos su locura, su mesianismo, sus hipótesis sobre lo que era la salvación del mundo. Ella evoca a su padre muerto, representado por un actor enano (Miguel Fontes, de 65 años, que trabajó en el circo). En el caso de él, la elección del tipo físico tuvo que ver con la propuesta también.

Completan el elenco Arengo, Gaby Ferrero y Eliana Niglia. La puesta circula por los vínculos de los personajes. "Es un mundo particular, poético, que nos sirve como autorreferencia. Vemos en esta instructora la fragilidad o debilidad de los que nos dedicamos al campo artístico. Nos encerramos igual que ella en un lugar, a generar un proyecto que nos parece que va a ser trascendente y va a cambiar algo en el mundo y después lo tiramos al mundo y no ocurre nada de eso...".

¿No cambia nada?

Cambia poco... No en la medida mesiánica que uno quisiera. Los actores me decían que las obras del off en Buenos Aires son proyectos débiles, porque ellos le dan todo su tiempo a algo que económicamente no es redituable. Los actores que laburan conmigo, laburan como si se les fuera la vida ahí. Es una zona loca... Es una situación de debilidad total con respecto a la supervivencia.

¿Qué se proponen decir con la obra?

La intención no es dar un mensaje. No estoy tratando de comunicar algo sobre la diferencia, no es la idea decir nada sobre cómo debemos tratar al diferente. El tema puede favorecer ese tipo de discurso, pero esta obra no lo tiene. No es un espectáculo progre sobre cómo tratamos al diferente. Creamos un mundo y metimos adentro personas con esas características. No hay una tesis sobre el tema.

En 1989 Alvarado fundó con Daniel Veronese y Emilio García Wehbi el grupo El Periférico de Objetos, y a partir de ahí construyó una trayectoria intensa. Otroproyecto actual de Ana es la dirección de un espectáculo de narración de cuentos fantásticos —uno de su hermana, Maite Alvarado, y otro de Ruth Kaufman—, que va a estrenarse en La Maravillosa. También, va a dirigir al grupo Panthalasa, con "textos desmembrados, sobre hijos del exilio". Además, quiere hacer Pulgarcito con el Grupo de Titiriteros del San Martín, del que forma parte desde el 87 donde es intérprete, directora y dramaturga.

"No me hubiera dedicado al teatro de actores si no hubiera atravesado el teatro de imagen, de objetos", asegura quien viene de las "bellas artes" y se dedicó a la pintura hasta los 29 años. "Actualmente el teatro está dialogando con la gente de una manera que no hacen otras artes. Es un fenómeno. La formación y el tipo de entrega que tiene el actor del off es definitorio a la hora de que pueda existir tanta oferta de teatro en ese circuito", sentencia.

Fuente: Clarín

viernes, 22 de agosto de 2003

“Los argentinos somos xenofóbicos”

EL AUTOR Y DIRECTOR JOSE MARIA MUSCARI ESTRENA HOY “GRASA”
La nueva obra del autor de “Mujeres de carne podrida” se sitúa en una Argentina del futuro, destruida y moderna a la vez. Allí, los nuevos líderes no son los estadounidenses sino los bolivianos.

Por Silvina Friera

José María Muscari es uno de los dramaturgos y directores más imprevisibles de la escena argentina. Sus montajes proponen un lenguaje provocativo y original por el modo de jugar con los conceptos de distancia y cercanía. Desde que sus emblemáticos espectáculos del off Mujeres de carne podrida y Pornografía emocional, entre otros, se transformaron en objetos de culto, Muscari coqueteó, con esa misma irreverencia que lo caracteriza pero con resultados disímiles, en el teatro comercial (Desangradas en glamour, Alicia Maravilla y Pareja abierta) sin claudicar en sus concepciones estéticas, pero incomodando a la ortodoxa y muchas veces prejuiciosa comunidad teatral. “Pareciera que la gente que está en la cultura es profunda. Mi papá, que es verdulero, es mucho más profundo que yo, que me dedico al teatro. Tiene un nivel de poesía y sensibilidad –aunque hable de la papa– al que no puedo acceder”, señala Muscari a Página/12. En Grasa, que se estrena hoy a las 23, en el recientemente inaugurado Abasto Social Club (Humahuaca 3649), una mujer boliviana agasajará con vino caliente y chipá a los únicos 30 espectadores que podrán ingresar a la sala, donde estarán esperando los actores Leonardo Saggese, Natalia Gardineri, Fernando Sagayo, Florencia Sacchi, Juan Manuel Méndez, Javier Pomposiello, Natalia Segre y Vanesa Maja.

Esta creación de Muscari convive en la cartelera con dos de sus espectáculos: Derechas, estrenado en el 2002, que se presenta los domingos a las 20 en Templum (Ayacucho 318) y Catch, que estrenó hace un mes, los sábados a las 23, en el C.C. Adán Buenosayres (Parque Chacabuco), un espectáculo de boxeo femenino, 17 actrices en escena, un travesti, un chancho vivo y un ring. Grasa, ganadora del subsidio a la creación artística de la Fundación Antorchas, expone una Argentina del futuro, destruida, pero moderna. Entre las ironías de Muscari, no son los estadounidenses imperialistas los que manejan las vidas y destinos de los únicos ocho sobrevivientes argentinos: un niño de 12 años y 7 jóvenes de entre 20 y 30. En ese deshilvanado futuro donde todos están encerrados y aterrorizados, una nueva raza, los bolivianos, controla y domina a esas resquebrajadas criaturas que, sin saber que la puerta está abierta y pueden salir cuando lo deseen, se sienten más seguras recluidas en ese cuarto inmaculado, que se parece a los que ilustran las revistas de decoración minimalista.

“No me gusta esto, no me gusta hablar como ellos, estoy hablando como ellos, ¿cuándo me moriré?”, dice el nene. “Con este texto en la boca del chico, me cayó la ficha de que el espectáculo es una metáfora de la Argentina: hace mucho que los argentinos se preguntan cuándo me moriré”, explica Muscari. “El nene, que es el más puro, se termina pudriendo, cuando se reconoce como igual a los adultos.”

–¿La violencia con la que se relacionan los personajes es consecuencia de esa devastación?

–El espectáculo plantea dónde está la violencia: si en el adentro o en el afuera. De los siete sobrevivientes, la única que sale del encierro es la ciega que, a pesar de que no ve, trae una visión diferente del mundo exterior. Ella comenta que afuera no hay peligros, que es amiga de los bolivianos. Grasa surgió con el trabajo de los actores, que estaban viviendo en el país del 2002 y necesitábamos hablar de lo que pasaba sin hacer teatro político. La violencia está latente en nosotros porque estamos atravesados por la vehemencia de la historia. Los argentinos somos xenofóbicos, no es necesario compararnos con un nazi para admitir que tenemos actitudes discriminatorias.

–¿Qué diferencias existen entre Grasa y sus otros espectáculos?

–No hay grotesco ni subrayado, y el registro del humor es más sutil, con una actuación diferente. Habitualmente trabajo con la sobredimensión, pero en Grasa prevalece una especie de hiperrealismo a ultranza, en lamedida en que el espectador no comprende si los actores están actuando o eso está sucediendo. No me gusta comprometerme con los temas y las estéticas de actuaciones; voy viendo qué me pide la escena. Grasa tiene una mirada finamente irónica sobre la modernidad y el futuro: los actores, que manejan la luz y el sonido del espectáculo, están descalzos, pero con ropa hipermoderna. Esto genera un extrañamiento muy perturbador, pero este extrañamiento no está trabajado desde la densidad sino con humor y con una fuerte impronta estética, que integra la escenografía, la luz, el vestuario, la forma en que están peinados, lo que sucede antes de entrar a la sala, como parte del signo de lo que se cuenta y no como un adorno.

–¿En qué aspectos ironiza sobre la modernidad?

–Al espectador lo atiende una boliviana, Ana, que trabaja en una verdulería, antes de participar en la función. La obra se presenta en un teatro divino, pero en el Abasto, donde la casa de al lado está tomada. Ironizo sobre la modernidad en el contexto de la superposición de signos. Ana, que no es actriz, genera otro signo. Además, hay una ironía respecto de nuestras posibilidades de hacer teatro europeo. No me gusta el teatro europeo hecho con la intención de que parezca europeo, en Buenos Aires. Cualquiera que quiera ser algo que no es, es un grasa.

–¿La modernidad, entonces, es una especie de aquelarre?

–En algún momento las personas que hoy parecen retro fueron modernas. Lo moderno es la boliviana que vende en la calle y la chica con piercing comprándole un corpiño. Existe una idea de la modernidad muy estética con la que la obra no concuerda. Un personaje dice: “Soy descendiente de europeo, soy gaucha, soy criolla”. Algo no funciona en esta definición. Si un argentino tiene ascendientes latinoamericanos, los oculta; si son europeos, los ventila con orgullo. Lo legitimado es lo que no nos pertenece porque la Argentina, me parece, está más cerca de Latinoamérica que de Europa.

Fuente: Página 12

sábado, 16 de agosto de 2003

DRAMATURGIA El teatro pendenciero

Declaraciones, escritos, críticas, entrevistas y textos de las obras para entrar en la constelación Bartis
ANA AMADO
DRAMATURGIA
CANCHA CON NIEBLA

de Jorge Dubatti
Atuel. 379 páginas. $ 23


El fútbol, para el director teatral Ricardo Bartís, es la primera escena política. Una caja de resonancia de la que rescata identificaciones con la escena teatral (el juego mismo, sus límites, el espacio, los cuerpos la exigencia, la pasión), y también la inspiración para el título de este libro: "A veces hay niebla en la cancha. Se hace difícil ''jugar''. Las distancias cambian (...)". Incluso su forma de concebir el juego escénico puede encontrar antecedentes en su pasaje de juventud por potreros con iluminación precaria: "Dependía de que lado jugabas y por momento tenías una sensación surrealista de poder perderte. De que en ese partido organizado, si la pelota se iba muy lejos, podías ''cruzarte'' a otra escena, otro campo, otra cancha". La situación teatral semejante, en suma, a una niebla que convoca a todos los fantasmas y la certeza del límite que una vez atravesado lleva a otro juego. Podría decirse que en esa otra área, él construye una de las poéticas más radicales y singulares del teatro local de los últimos 20 años.

Cancha con niebla es un libro que se estructura en base a retazos: declaraciones, escritos, críticas, fragmentos de entrevistas, anotaciones, y textos de las obras montadas y dirigidas por Bartís conforman una constelación de la que emerge una clave sólida para acceder a las ideas, el pensamiento político y la peculiar dramaturgia del director. Este principio constructivo del libro se relaciona en el fondo con la concepción que Bartís tiene con respecto a la palabra escrita. En la base de su trabajo está la negación del texto dramático como algo previo a la puesta en escena, por lo que no resultó sencilla la tarea de recuperación que se impuso Jorge Dubatti, autor además de una docena de libros sobre el teatro argentino más reciente (compilaciones de obras, aportes de la nueva crítica, además de ensayos con análisis y teoría teatrales), casi todos en esta colección imperdible de Editorial Atuel. Del "teatro perdido" de Bartís rescata en esta ocasión seis muestras: Postales argentinas (1988), Hamlet o la guerra de los teatros (1991), Muñeca (1994), El corte

(1996), El pecado que no se puede nombrar (1998) y Donde más duele (2003). En el caso de Postales, obra que marcó un quiebre en el lenguaje y la narración teatral, se trata del mismo texto incluido en Otro teatro. Después de Teatro Abierto (Libros del Quirquincho, 1991), agotado hace tiempo. Dubatti recuerda la resistencia de Bartís a esa publicación, una negativa que apuntaba desde entonces al núcleo de su concepción del teatro: no cree en una escritura dramática previa al acontecimiento teatral, o en el predominio de la lógica del texto por sobre la materia viva y volátil de la obra. Y si finalmente aceptó el reto, lo hizo mediante un procedimiento peculiar: el dictado. Bartís deshilvana de memoria. Su publicación es acompañada ahora por una minuciosa "escritura-registro" de los ensayos de Postales. Un conjunto de notas, recogidas y mecanografiadas por su asistente, que permite acceder al proceso fascinante por el cual "un grupo de expedicionarios perdidos en el desierto en busca de una especie de talismán" —como define él al grupo durante el período de búsqueda— lleva a cabo con su acción la verdadera obra.

Teatro no representativo, ni psicológico, que en vez de secuencias ligadas en términos de sentido privilegia "el instante" co mo acontecimiento ("tema que Badiou y el pensamiento francés toman del teatro", interpreta Bartís) y establece su poética bajo el signo de la sustracción. De la idea de obra escrita, en primer lugar, en beneficio de lo performático. Sustracción del texto, por lo tanto. No importa cuán legitimada esté su escritura por la autoría de origen: Shakespeare (Hamlet), Arlt (El pecado que no se puede nombrar), Discépolo (Muñeca) o los sucesivos Donjuanes (Donde más duele), deben desaparecer para fundarse de nuevo.

En la serie de restas no desaparece la importancia del "decir" en el teatro, sólo que ese decir no está ligado al enunciado de parlamentos sino a la combinación de distintos relatos, en tanto "escritura" que va ganando lugar a través de los actores como portadores absolutos de teatralidad. De ahí que sus definiciones insistan en la cuerda pulsional que liga actuación y sexualidad. Y sobre todo actuación y artificio. El teatro —o el cuerpo— es un campo teórico donde el valor de la mentira como elemento central en la construcción poética produce en sí una resonancia de significaciones políticas.

El montaje que Dubatti hace de estas intervenciones junto con la escritura dramática, con la "letra" de las obras, deja asomar esta voluntad política. El inventario de mitos que restituyen esas escenas (la conspiración, la debilidad, el progreso, la invención técnica, la imaginación literaria, el mandato paterno), y su relación con las ruinas de nuestra identidad más profunda y encarnada, fundan un lenguaje estallado, donde la lógica responde a la ley de la pendencia. Un lenguaje repleto de significaciones múltiples y de ecos políticos que sobrevuelan las obras y anuncian el desliz hacia otro territorio, como aquellas voces lejanas que entre la niebla anunciaban a Bartís el traspaso al sector no iluminado de la cancha.


Amado es investigadora y docente (UBA).


Fuente: Clarín

viernes, 15 de agosto de 2003

Como las nieves del tiempo

S/T (detalle, 2003), masilla epoxi pintada, de Cabutti.

PLÁSTICA. MARCELA CABUTTI EN LA GALERIA LUISA PEDROUZO

A través de objetos de cuidada y poética realización, la artista evoca su vida presente y su infancia en City Bell.

Por Fabián Lebenglik

Marcela Cabutti (La Plata, 1967) se formó como escultora en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y se especializó en diversas técnicas en Europa, especialmente en Milán, donde obtuvo un master en “diseño y biónica”, en el Centro di Ricerche Istituto Europeo di Design.

Desde comienzos de la década del noventa, su obra –que suele evocar la naturaleza, particularmente los insectos– se caracteriza por una impecable realización, muchas veces cercana al símil industrial y un cuidado rigor formal, que no sólo aprendió a lo largo de su completa formación como artista, sino también –y anteriormente– en el antiguo taller de plomería y soldadura de su abuelo, fuente familiar y técnica de su pasión por la “fabricación” de objetos y esculturas. Ese cruce entre el objeto industrial y artesanal es un dato constante en el trabajo de la artista.

Desde la primera muestra individual que registra quien firma estas líneas, “Insectos de la vida cotidiana” –una muestra que la propia artista borró de su catálogo tal vez por autoexigencia, o por considerarla “temprana” en cuanto a su realización o fuera de circuito por llevarse a cabo en plena calle Corrientes, en las paredes del bar de la librería Liberarte, hace diez años–, Cabutti presentaba un conjunto de esculturas inflables en PVC vulcanizado y pintado que evocaban insectos –algunos de ellos con nombres y apodos, comenzando por Gregorio, en homenaje a Gregorio Samsa, el personaje kafquiano de La metamorfosis. Entre el humor, la reflexión y la “temprana” calidad en la realización, la escultora tomaba la naturaleza como punto de partida de su trabajo, al tiempo que proponía, siguiendo a Deleuze y Guattari en Kafka, por una literatura menor –quienes allí reflexionan sobre la desestructuración del pensamiento y de la escritura a través de las líneas de fuga erráticas e impredecibles que trazan los insectos en su huida–, un pensamiento desestructurado contra una parte de la pesada tradición escultórica argentina.
En su nueva exposición la artista presenta obras complejas no sólo en realización –por la combinación entre fotografía y modelado de piezas– sino también en la construcción de sentido.

Ya no se trata de una obra esencialmente juguetona –como la inicial– sino de un trabajo que reflexiona nostálgicamente acerca del pasado y de la infancia en City Bell, donde se superpone perfectamente el tiempo de la niñez –cuando frecuentaba el mundo de sus abuelos–, con la cotidianidad de la City Bell de hoy: el contraste de tiempos marca, formalmente, diferentes escalas, ausencia de colores, presencia constante de insectos, rincones, plantas y jardines, etc. Hay un corte y al mismo tiempo una continuidad con ese pasado que se evoca. Se trata de una memoria localizada, que recupera lugares, escenas, detalles mínimos.

Parte de la complejidad de la obra surge por la combinación de técnicas y materiales: fotografía en blanco y negro enmarcadas y colocadas en cajas que al mismo tiempo son cuadros u objetos; pequeñas piezas modeladas (que a su vez se incluyen en las fotografías) y luego plateadas para ser exhibidas como partes de la obra.

En otra obra –todas sin título– también la artista apela al dibujo para evocar telas de araña en una secuencia. Hay algo teatral, notoriamente escénico, en la construcción del sentido de cada obra. Varias etapas sucesivas que van sumando complejidad sin transformarse en densidad. Fiel al virtuosismo que la caracteriza, Cabutti trabaja obsesivamente la imagen: desde el granulado de las fotografías, pasando por la ajustada composición (técnica y visual) hasta la combinación entrelos diferentes pulidos de sus hojas, frutos e insectos plateados, en sus variantes opacos y brillantes.

En varios casos esa teatralidad es lo primero que se revela al ojo del espectador. Una de las piezas un cachorro plateado mete la cabeza dentro de la regadera en una imagen contrastante tanto por su forma como por el encuentro de materiales, texturas y grados de opacidad o transparencia. Otra pieza –también plateada–, duplicada en diferentes escalas, consiste en la figura de un niña arrodillada en el jardín, en la búsqueda de tréboles. Un conjunto de dos piezas pequeñas escenifican el encuentro en el abuelo y la nieta a punto de intercambiar flores recién cortadas.

La búsqueda del pasado, en el caso de Marcela Cabutti, no es exclusivamente nostálgica, porque hay una recuperación de ese pasado volviéndolo, en algún sentido, presente. La geografía, los jardines, los árboles y plantas, los insectos, conservan una identidad y una permanencia que establecen un eje de continuidad entre aquello que se evoca y el presente desde el cual se ejerce la memoria.

Por otra parte, hay una toma de distancia especialmente subrayada en cada obra. Una memoria que recorta, enmarca, cambia de escala, transforma los colores en escalas de grises... Hay todo un mecanismo de formalización de la memoria que supone códigos comunes de representación del paso del tiempo. En este punto, la memoria personal e íntima, aquello que se supone intransferible se vuelve colectivo a través de los procedimientos técnicos, tanto de aquellos más usuales, como de los introducidos por la artista. La memoria afectiva puede ser también, como demuestra la exposición de la artista, una memoria compartida.

En alguna de sus aristas –en las de mayor ternura–, las piezas plateadas de Cabutti tienen como antecedente las obras plateadas de Alberto Heredia, quien trabajaba sus “roperos” de plata como condensación del relato de una vida ejemplar, en el sentido de las ejemplaridad tomada como oscilación entre lo personal y lo social.

“¿Y respecto de la memoria del arte? ¿A cuál convoca? –se pregunta Daniela Koldobsky en el catálogo de la exposición–. Sin dudas, la de ese género post Duchamp que es el objeto, y más directamente, la de ese mundo extraartístico que son los objetos plateados de bazar; y quizás también en eso funciona la memoria de un arte reciente que convoca a esos mundos otros”.

Debe destacarse el montaje de la muestra, tanto en el caso de las “cajas”, como en el de las obras compuestas, fuera de caja –ellas mismas pueden ser consideradas un efecto de montaje–, en las que la fotografía está colocada sobre el suelo, como una pequeña escenografía delante de la cual se ubican teatralmente las plantas. En este caso, la relación entre lo complementario y lo necesario se confunde de modo que el conjunto adquiere una lograda autonomía dada por el grado de contextualización de toda la obra. (Galería Luisa Pedrouzo, Arenales 836, hasta fin de mes.)
Fuente: Página 12

jueves, 14 de agosto de 2003

Una lección con los grandes

BUENOS AIRES
LA OFERTA DE TALLERES DEL IV FESTIVAL INTERNACIONAL
El encuentro multidisciplinario que se llevará a cabo entre el 9 y el 28 de setiembre incluye una agenda de seminarios y workshops en múltiples actividades. Ya se abrió la inscripción.

Por Hilda Cabrera
Foto: Carlos Casella, creador e intérprete del grupo El Descueve, ofrecerá un taller sobre el riesgo físico.

Mientras Buenos Aires prepara sus escenarios para dar cabida al IV Festival Internacional de Teatro, Danza, Música y Artes Visuales, que se realizará entre el 9 y el 28 de setiembre, organizado por la Secretaría de Cultura, se confirman los workshops y seminarios que dictarán durante esos días personalidades extranjeras y del ámbito nacional. Las actividades están destinadas, según sea la especialidad, a actores, directores, bailarines, cantantes, escenógrafos, músicos, iluminadores, estudiantes de teatro y teóricos, a quienes se les entregarán certificados. Para asistir a estos talleres es necesario inscribirse en el 8º piso del Teatro General San Martín, de Corrientes 1530, donde los interesados podrán anotarse a partir de las 10 de la mañana. Se aclara que el cupo de los workshops es limitado, que los aranceles oscilan entre los 20 y 120 pesos y la inscripción (abierta para esta semana y la próxima) será por orden de llegada y previo pago en efectivo.

La lista de los artistas que participan de estos talleres conformará a la mayoría. La integra, entre otros, el vasco Juan Cruz Diaz de Garaio Esnaola, bailarín e intérprete de piano y acordeón, y contratenor especializado en música antigua en una prestigiosa academia de Amsterdam, quien desde 1996 trabaja junto a la bailarina y coreógrafa alemana Sasha Waltz. Actualmente es codirector de la Schaubühne am Lehniner Platz de Berlín y miembro del Dance Ensemble de esa compañía. Su taller está dirigido a bailarines con nivel avanzado. El coreógrafo y bailarín suizo Gilles Jobin es otra de las figuras visitantes, que se referirá a la técnica de trabajo que desarrolla en sus obras. Un ejemplo es The Moebius Strip. En su taller, los bailarines (con preparación avanzada) deberán moverse dentro de los límites de una cuadrícula marcada en el piso y “componerse” a sí mismos en ese espacio. La lista sigue con el bailarín y coreógrafo argentino Carlos Casella, creador e intérprete del grupo El Descueve, cuyo tema será el riesgo físico. En los tres casos, el arancel es de 30 pesos.
Diana Szeinblum, directora y creadora de la premiada Secreto y Malibú, estimulará a sus alumnos en su workshop “La composición” con el propósito de que éstos encuentren “un lenguaje propio a través de un trabajo práctico basado en ejercicios de improvisación”. Guillermo Angelelli, otro de los artistas-docentes, desarrollará su técnica en “Angeles y demonios”, taller dirigido a actores, bailarines y cantantes con experiencia en trabajo físico y vocal. La cuota correspondiente, en ambos casos, es de 40 pesos.

En la lista figura la actriz, directora y autora Cristina Castrillo, quien integró en la década del 70 el Libre Teatro Libre de Córdoba, y en 1980, fundó, en su exilio europeo, el Teatro delle Radici, en Lugano (Suiza), creando una Escuela Laboratorio. En este regreso, auspiciado por Armar Artes en el marco del Encuentro Magdalena Latina, que tendrá lugar durante el Festival, denomina a su taller “Lenguaje de la memoria” (el arancel es de 100 pesos). Otros visitantes de relieve son el actor, narrador, músico, bailarín y director africano Hassane Kouyate (para cuyo workshop habrá que abonar 60 pesos), y el director estadounidense Robert Woodruff, estudioso de los clásicos y renovador de la escena. Entre sus numerosos créditos se encuentra el de haber cofundado en los ‘70 el innovador Eureka Theatre de San Francisco, su actividad docente en la Universidad de Columbia (desde 1997) y la conducción del American Repertory Theatre de Boston. El arancel es de 20 pesos para asistentes, y 10 para oyentes.

El arquitecto y escenógrafo francés Jean-Guy Lecat, quien se desempeñó durante veinticinco años junto al director inglés Peter Brook, titula a su taller “Toda simplicidad es muy sofisticada”. Se podrá asistir a su seminario inscribiéndose a partir de mañana y pagando una cuota de 120pesos. Otro arquitecto, el escenógrafo Gastón Breyer, dirigirá un taller cuyo tema es “La osadía, otra vez, para una escenografía”, y el iluminador Jorge Pastorino junto al músico, compositor y arreglador Marcelo Moguilevsky, coordinarán un seminario sobre las disciplinas de su especialidad. En ambos casos, la cuota es de 40 pesos. Otro artista que hará docencia es el escritor, músico y docente Stephen Nachmanovitch, quien presentará un seminario sobre el tema “La improvisación: un camino hacia la libertad creativa” (la cuota es de 70 pesos y la inscripción se inicia el jueves 21). A esta lista se suman los seminarios de dirección a cargo de Alejandra Boero (“La dirección ¿se enseña?”), Rubén Szuchmacher (“La puesta en escena, el despliegue de un mundo”), Ricardo Bartís (“Relaciones, actuación, dirección”), Roberto Villanueva (“Lo dicho y lo indecible: una práctica de composición teatral”), Augusto Fernandes (“Desasosiego en el teatro de hoy”) y Laura Yusem (“Los modos de producción determinan la estética del director”). Para todos estos trabajos el arancel es de 50 pesos y la inscripción se inicia el viernes 22. A los interesados en ampliar esta información se ofrece el teléfono 0800-3-33784825, el correo electrónico prensa@festivaldeteatroba.com.ar y el sitio www.festivaldeteatro ba.com.ar.

Fuente: Página 12

martes, 12 de agosto de 2003

"A veces, necesito ver teatro liviano"

TEATRO: ENTREVISTA CON DANIEL VERONESE
Reconocido como un creador de vanguardia, dirigirá a Gerardo Romano. Tiene varias obras en cartel e invitaciones a giras locales e internacionales.

María Ana Rago

Del teatro independiente al comercial, pasando por puestas locales, giras internacionales y un biodrama, se anima a todo. "Mis obras parecen de distintos autores", reconoce Daniel Veronese. Su estudio está poblado de objetos. Muñecos, maniquíes, un viejo monopatín, figuras de animales, velas, carteles componen la escenografía del espacio en el que trabaja este integrante de, precisamente, El Periférico de Objetos.

La última noche de la humanidad (de El Periférico, dirigida por Veronese, Ana Alvarado y Emilio García Wehbi) estuvo en Brasil y ahora va al Festival de Escocia. El suicidio (Apócrifo I) (también de esa compañía) concluyó su gira por España y se repuso en El Callejón. Y fuera del grupo, dos obras escritas y dirigidas por Veronese están en cartel, en el circuito independiente: Mujeres soñaron caballos y Open house. "Es una obra que no se va a dejar de hacer nunca. A medida que los actores la abandonen, se va a ir transformando", explica el autor con respecto a Open.... Otra pieza dirigida por él, Dramas breves 2, de Philippe Minyana, bajó el mes pasado de la cartelera y sale de gira a fin de mes.

Los actores de Open house —se presentó en España, Bélgica e Italia—, son diez jóvenes egresados de la carrera de actuación del IUNA (Instituto Universitario de Arte). Cuando tuvieron que realizar su residencia para obtener el título, lo eligieron a Veronese como su director. Y a él se le ocurrió experimentar con ellos la ruptura de las convenciones. "Quise hacer algo que se opusiera a todo lo que habían aprendido. La escolástica aleja del arte", asegura. Por eso los intérpretes encarnan a seres "extranjeros en el territorio de los artistas, no hablan el idioma del arte".

Pero como si hasta aquí la actividad teatral de este hombre fuera poca, hay más. Y sus proyectos son a corto y largo plazo. En octubre se estrena en el Teatro Sarmiento una obra de su autoría y bajo su dirección, dentro del ciclo Biodramas. "La forma que se despliega es sobre fantasmas míos. Tiene que ver con la pérdida de un hijo. No es algo que yo pasé, pero cuando se tiene un hijo también se piensa en la posibilidad de la pérdida. Va a ser totalmente ficcional", dice. Para el año próximo está prevista la reposición de Máquina Hamlet, después de una gira por España. Además, El Periférico prepara un nuevo espectáculo para el 2004, sobre cuentos de Andersen, para un festival en Dinamarca. A fin de este año se estrena un unipersonal de Gerardo Romano, que dirige Veronese junto a Susana Torres Molina. "Se llama Padre Nuestro. Es una obra compuesta a partir de textos que hemos ido juntando, sobre el tema del padre. También estreno el año que viene una versión de Tres hermanas, de Chéjov en el Centro Cultural de la Cooperación", concluye.

¿Qué recepción tuvo Open House en el exterior?

Les fascinó la poca utilización de recursos técnicos. En Europa, en festivales grandes, el público está acostumbrado a ver pantallas de video, multimedia, etc. Y aquí hay un piano eléctrico, un conejo y dos micrófonos; con eso está armado el espectáculo. Les producía mucha empatía la temática del abandono, la muerte, la desilusión. Producía un efecto desolador.



¿Por qué nunca va a bajar de cartel?

Porque son testimonios individuales sobre la pérdida y si alguien abandona el proyecto, se puede seguir haciendo. Si algún actor deja el proyecto no va a ser reemplazado. Quiero que la obra se convierta en un organismo vivo, que se modifique en función de las posibilidades de los actores.

¿Qué dijeron los actores cuando les propusiste este contrato?

De todo... Les produjo revolución.

¿Pensás que el texto tiene que subordinarse a otros aspectos de las obras?

En mis textos, la autoría tiene que subordinarse a la dirección. Con textos ajenos a veces me da un poco de pudor.

Los proyectos que encara son muy diversos. No descarta la posibilidad de la mirada prejuiciosa sobre su trabajo con Romano, en el circuito comercial. "Yo soy espectador de tipos de teatro distintos, a veces necesito ver teatro liviano. No podría ver sólo el teatro que yo hago. Tampoco creo que haya que hacer el teatro que yo hago. Hago el teatro que puedo".


Fuente: Clarín

viernes, 18 de julio de 2003

La leyenda de El Gran Circo

TEATRO: UN ESPECTACULO QUE CUMPLE 20 AÑOS
Es un emblema del Teatro San Martín. Lleva 662 funciones y la vieron 327.416 personas. Fue una creación del recordado Ariel Bufano.

Gaspar Zimerman
Respetable público, muy buenas tardes. Yo, don Maese Trujamán de los Caminos, director de esta extraordinaria compañía, les presento este maravilloso espectáculo. Hoy, convocados por Ariel Bufano, nos acompañan las sombras luminosas de Pepino el 88, Raffetto 40 onzas, Alejandro Scotti, Anselmi, los hermanos Rivero, los Podestá. Y todos ellos, respetable público, bajo la inmortal lona de El Gran Circo... Cuando el títere de capa azul salga mañana a escena y pronuncie estas palabras, estará empezando una nueva función de una obra que cumple 20 años y se convirtió en un clásico del teatro argentino. Será la función 662 de un espectáculo que, desde el día de su estreno (12 de marzo de 1983 en la misma sala donde se presentará ahora, la Martín Coronado del San Martín), fue visto por 327.416 espectadores: una generación de niños convertidos en padres y de padres devenidos abuelos que iniciarán a otros chicos en el ritual, para seguir agigantando la leyenda de El Gran Circo.

Al principio, El Gran Circo era El gran circo criollo y duraba más de una hora y media. "Nace a partir de inquietudes nuestras, que coincidieron con las de la dirección del teatro, en temas que se refieren a la búsqueda de nuestras raíces teatrales. Pretendemos hacer una reconstrucción no arqueológica y rendir un homenaje al circo criollo que dio origen al teatro nacional. Tomamos la misma estructura de ese circo, llamado popularmente circo de primera y segunda parte", contaba su creador, Ariel Bufano, en dos entrevistas de 1982 y 1983. En su obra, esa primera parte tenía números circenses tradicionales, con animales, acróbatas, payasos. En la segunda, se representaba Vida, padecimiento y gloria del gaucho Santos Morales, drama gauchesco inspirado en el Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez, que se actuaba en los primeros circos criollos a fines del siglo XIX (ver Un camino...).

El proceso de investigación histórica, estudio y preparación duró un año largo: Bufano contaba que, por ejemplo, el número de la familia de trapecistas Scottoni Cañete demandó tres meses de puesta a punto. Finalmente, los preestrenos de la obra fueron el 18 y 19 de diciembre de 1982, en la fiesta anual del San Martín, y no resultaron muy alentadores. "Estuvieron llenos de accidentes. Aunque habíamos trabajado mucho el espectáculo, necesitábamos pulirlo más. Estaba mal calculado el tiempo, y cada uno duró como dos horas y media", se agarra la cabeza Adelaida Mangani, actual directora de la obra y del Grupo y Taller de Titiriteros del San Martín, entonces codirectora y encargada de darles vida a varios de los personajes. El verano sirvió para ajustar detalles y el estreno definitivo sí, fue todo un éxito.

La repercusión fue inmediata: durante el 83 se presentaron a sala llena y el espectáculo se siguió dando ininterrumpidamente durante cuatro temporadas más. En el 84 empezaron las giras: ese año El gran circo criollo viajó al Festival de Nancy, en Francia, y también se presentó en Alemania y España. El desplazamiento era casi el de un circo verdadero: en el primer viaje, los baúles con los muñecos y la escenografía pesaban tres toneladas. "Todo lo que conozco del mundo lo conozco por este espectáculo", se emociona Roberto Docampo, el único de los titiriteros del elenco actual que está en el grupo desde el estreno, y a quien la obra también lo llevó a Canadá, Puerto Rico, México,Uruguay y otros países latinoamericanos.

Después de un descanso de dos años, El valiente Goletto, Merlino el magnífico y el resto de la troupe volvieron en 1990 y 1991, los dos últimos años de Ariel Bufano al frente de sus criaturas cirqueras. Luego de la muerte de su marido, en 1992, Mangani se hizo cargo de que la función continuara. Pero con un cambio: el circo perdió su segunda parte y, con ella, la palabra "criollo" de su título. "Ariel hacía muy bien al Diablo, un personaje que se enfrentaba con Santos Morales. Y después de que él murió ya nada era igual, por más que otro lo podría haber hecho tan bien como él. Por eso decidí que se dejara de hacer esa parte. Además, lo ideal para una obra de títeres es que no dure más de setenta minutos", explica Mangani.

Ese golpe hizo entrar al circo en otro paréntesis, hasta que entre el 96 y el 98 volvió como El Gran Circo. En el 2001 y 2002 se mudó al Teatro de la Ribera, y por primera vez se presentó en Buenos Aires fuera del San Martín. Y ahora volvió a su casa para mantener el hechizo que alguna vez le endilgó Bufano: "Es una especie de maldición de la que estamos absolutamente orgullosos y agradecidos", decía en 1990. "Es que había que reponerlo, reponerlo y reponerlo. Y a él le parecía que era una obra que no podía superar, no había otro espectáculo que tuviera más éxito. Hicimos, por ejemplo, La historia de Guillermo Tell y su hijo Gualterio, pero le volvían a pedir el circo", sonríe Mangani.

Tanto ella como Docampo y Maydée Arigós —encargada del diseño de títeres, escenografía y vestuario—, los tres históricos que trabajan en la obra desde su origen, prefieren otra palabra para definirla: emblema. También elige ese sustantivo Kive Staiff, director del San Martín entonces y ahora: "El Gran Circo es un emblema de esta institución, un caso único. No hay antecedentes de una obra de semejante perdurabilidad en este teatro, y muy pocos en la escena argentina en general".

¿Cómo es posible que una obra de títeres estrenada hace 20 años siga siendo tan cautivante? Para Mangani, el secreto está en la alegría y el ida y vuelta: "Es que es una fiesta y propone la complicidad del público como un juego compartido. Todo el tiempo se está mostrando cómo son los trucos, y los títeres tienen un aspecto que interesa a la gente que no es ver qué se hace sino cómo se lo hace". Sea por la razón que fuere, el show despierta fanatismos y recuerdos en miles de porteños, a quienes pensar en El Gran Circo los retrotrae automáticamente a la infancia. Del otro lado del mostrador, Docampo también se emociona: "Es como tu barrio, en el que viviste y viste pasar un montón de gente mientras la vida transcurría. Es un espectáculo que pertenece a todo el San Martín... Todos los técnicos tuvieron algo que ver en algún momento. Y hay gente que me dice yo vine de chico y ahora vengo con mis hijos, alumnos que me cuentan yo estoy aquí porque me trajeron a ver el circo y me empezaron a gustar los títeres. Ha perdurado tanto tiempo... Lo que dice al final el presentador en la despedida es una premonición: Adiós, querido público, hasta la próxima función. Porque El Gran Circo, querido público, siempre vuelve".

Fuente: Clarín

sábado, 12 de julio de 2003

La conjura Sveikas

En París ha estallado la Revolución. Los insurrectos intentan derrocar el orden universal. El plan es complejo y riesgoso: cambiar el sistema de símbolos cerebrales de las clases dirigentes para así trastocar su discurso, una suerte de lobotomía ideológica. El sofisticado laboratorio de reconversión de símbolos cerebrales está instalado en las cloacas de la Ciudad Luz, las "catacumbas del proletariado". Allí engendrarán un ser nuevo, capaz de hablarle a las masas en su propio idioma, pero conservando el carisma y glamour de la nobleza. El experimento no resulta tal como se esperaba. Hay traiciones, dudas, delaciones, imprevistos, que desbaratan la misión original. El resultado es un engendro de peligrosa ambigüedad y dualidad, de imprevisibles consecuencias. La obra de Susana Tale, que nos remite a la temática de "El Aguila de Dos Cabezas" de Jean Cocteau (una reina de espíritu anarquista y un anarquista de espíritu real), cuenta con la impactante puesta en escena de Jazmín García Sathicq, y una interpretación precisa y contundente a cargo del elenco integrado por la propia Susana Tale, Nora Oneto, Rosario Berman, Pablo Chanquet e Iván Esquerre. La escenografía de Margarita Dillon es ingeniosa y versátil, mientras que el vestuario de Analía Seghezza enriquece la caracterización de los personajes. Hoy a las 21 en la Sala A del Pasaje Dardo Rocha. Ultima función.

Fuente: Diario El Día

viernes, 11 de julio de 2003

El claudicante vuelve a subir a escena

Luego de ganar el Festival Provincial de Teatro y presentarse en la Fiesta Nacional de Mendoza , donde fuera destacada por la prensa como una de las mejores producciones del país, vuelve a la ciudad la obra teatral del Grupo La Gotera "El claudicante", escrita y dirigida por Febe Chaves, con las actuaciones de Alejandra Bignasco, Siro Colli y Diego Aroza, escenografía y vestuario de Ana Zucheri y música original de Daniel Reinoso.

Esta obra, que cala profundo en las emociones del espectador, está encuadrada en lo que se denomina teatro de ideas, pero más allá de encerrarse en un relato realista, la acción está atravesada por fuertes trazos expresionistas, proponiéndonos desde allí el recorrido por una historia personal que se entronca con la historia colectiva. La caída de los mitos, la necesidad de una mirada sobre la claudicación personal o histórica dejando una matriz intersticial para que otros sigamos proyectando desde la fragmentada esperanza.

Estas funciones se llevarán a cabo los sábados de julio, a las 23, en el Centro Cultural Viejo Almacén "El obrero", de calle 13 esq.71, antes de iniciar una gira por el sur del país.

Fuente: El Día

lunes, 30 de junio de 2003

Se viene una movida teatral platense

Elencos y directores de larga trayectoria en La Plata se presentarán a partir de este jueves y hasta el domingo 13 de julio en una "movida teatral" denominada "Nueve miradas platenses" que se llevará a cabo en la sala Armando Discépolo, ubicada en calle 12 entre 62 y 63, de la Comedia de la Provincia.

La idea es "recuperar el público y hacer de este encuentro una fiesta de la ciudad". El cierre será el domingo 13 con la presencia de los nueve directores quienes abordarán el tema "El proceso creativo", en un intercambio con el público a partir de las 21.30.

El cronograma será el siguiente: "Quietito Pericles", unipersonal con Javier Guereña con dirección de Gustavo Vallejos, grupo Devenir (jueves); "El ojo en la grieta" con dirección de Siro Colli, grupo La Gotera" (viernes); "La muy excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta", dirección de Cynthya Pierce, Grupo Stacatto (sábado); "La conjura Sveikas", dirección de Jazmín García Sathicp (domingo); "La Adaneva", dirección de Emiliano Núñez (martes); "Burkina Faso", dirección de Nina Rapp, Grupo Barataria (jueves); "Melancólicas vacas", dirección de Omar Sánchez, Grupo Accidental de Teatro (viernes); "Agua de puñaladas blandas de agua", dirección de Diana Amiama (sábado); y "El hacha", dirección de José "Pollo" Canevaro, Grupo La Fabriquera (domingo).

El costo por función es de $5 y $3 para estudiantes y jubilados y $2.50 con carnet de la Comedia de la Provincia, y el abono por nueve funciones costará $20.

Fuente: Diario El Día

viernes, 16 de mayo de 2003

Una "road movie" teatral

Un grupo de artistas muestra el resultado de una propuesta de Antorchas
Se inauguró con "Félix. María. De 2 a 4" dirigida por Beatriz Catani en La Plata; y hoy y mañana, Mónica Van Asperen, hará "La inauguración" en el pasaje subterráneo de Belgrano y Lima. El ciclo continuará hasta fin de mes.

El "Taller de experimentación escénica" se realizó entre el 2001 y el 2002 y fue coordinado por el director Rubén Szuchmacher, el músico Edgardo Rudnitzky y el artista plástico Jorge Macchi. Reunió a artistas de diferentes disciplinas: Beatriz Catani, Lola Arias, Mónica Van Asperen, Mariano Pensotti, Ana Foutel, Nushi Muntaabski, Luciano Suardi y Alejandro Tantanián. Releer el hecho teatral a partir de las confluencias de distintas disciplinas: el teatro, la danza, el cine y la literatura, permite a los artistas mostrar sus trabajos en diferencias espacios. Beatriz Catani lo hizo en La Plata, de la que es oriunda y convocó al público a seguir a una pareja de actores por distintos puntos de la ciudad de las diagonales. Otros espacios elegidos son la sala Centro de Experimentación del Teatro Colón, ubicada en el subsuelo del pasaje Toscanini que da a la calle Viamonte; el pasaje subterráneo Merk, ubicado en Belgrano y Lima y el auditorio del Instituto Goethe. La iniciativa surgió de la Fundación Antorchas, con el apoyo del Instituto Goethe y el Centro Rojas.


.AMORES EN CONFLICTO "Félix. María. De 2 a 4" de Beatriz Catani se realizó el sábado 3 y domingo 4 de este mes. Esta obra le permitió a la directora continuar su experimentación sobre cómo insertar la realidad -¿"teatro-verdad"?- en el campo de una historia de ficción. Bajo este mismo concepto Catani había trabajado, con Mariano Pensotti en "Los 8 de Julio", que presentó el año pasado, en el ciclo Biodrama que se realiza en el teatro Sarmiento. Inspirada en "Cléo de 5 a 7" (Francia, Agnés Varda, 1962), en la que su joven protagonista espera el resultado de un examen médico, cree estar al borde la muerte y se encuentra con un hombre común, que está enamorado de ella, Catani consigue entrecruzar las fronteras del cine, el teatro y el documental.

Su "Félix. María. De 2 a 4", es un divertido y por momentos conmovedor relato de una pareja, que vive un desencanto amoroso, pero se sienten atraídos uno por el otro, aunque ella sabe que está al borde de la muerte. Un sensible estudio sobre la intimidad de dos personajes, su entorno y el modo en que la identidad del lugar -la ciudad de La Plata- al que pertenecen influye en su pequeña y cotidiana vida de seres anónimos, impregna esta interesante propuesta de la directora de "Ojos de ciervo rumanos". Para participar de su singular propuesta, Catani citó a los espectadores -no más de doce o quince personas- en la esquina de las calles 2 y 69 de La Plata. El público debía llevar una radio o un walkman y auriculares y sintonizar el aparato en el 87.5 del dial; y como si fuera una especie de radioteatro le permitiría después escuchar los diálogos amorosos, discusiones y confesiones de los protagonistas de la pieza. Al comenzar esta "road movie" teatral, el público ve y escucha -mediante los auriculares- a uno de los actores que habla en un teléfono público con unos amigos.

EL INSTANTE DESPUES Instantes después el mismo personaje, Félix, cruza una calle y se encuentra con María, él le dice que quiere mostrarle una oficina. Ella duda y se queda pensativa, como si intentara querer decirle algo que no se anima. Félix y María toman un taxi y los espectadores hacen lo mismo. Actores y público recorren las calles de La Plata. La mujer intenta tirarse abajo del auto, la pareja discute y luego deciden ir a tomar algo a un bar. Allí son invitados a una peña folclórica por una chica que reparte volantes. Poco después y siempre seguidos por los espectadores los protagonistas cruzan una plaza, se seducen, se besan, ante la mirada de los desprevenidos conductores de los vehículos que bordean el espacio verde. Luego la pareja decide consumar su amor en un "albergue transitorio" y en ese edificio de luces tenues, los espectadores también son invitados de a dos a encerrarse en algunas de las habitaciones, desde las que continuarán escuchando a la pareja de actores, que dialogan en otro cuarto.


P
oco después un viaje en colectivo hacia el Policlínico de La Plata, en el que un médico le indicará a la protagonista el tratamiento para su enfermedad, será el "anuncio" de los minutos finales de esta singular performance. El the end vendrá con la chica parada en la platea vacía de un cineclub en el que ve las escenas finales de Cléo de 5 a 7 de Agnés Varda. na narración ágil, dinámica, que se deshilvana en “tiempo real” y un acercamiento a los aspectos sociológicos de los personajes y su entorno, conforman este interesante cruce de disciplinas propuesto por Beatriz Catani.

Valiosas fueron las interpretaciones de Blas Arrese Igor y Cecilia Coleff. El actor consigue la ductilidad, inescrupulosidad y hasta ese tono de desencanto que su papel requería. Mientras que Coleff convierte a su María, en una heroína misteriosa, existencial y romántica.

Juan Carlos Fontana
Fuente:
La Prensa