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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Emeraldance - Danzas Irlandesas La Plata

Emeraldance - Danzas Irlandesas La Plata - Presenta:

A Christmas in Ireland 2

Producción y Dirección General: Lisandro Rosales

Centro Asturiano de La Plata
42 Nº1233 (e/ 19 y 20)

Cuando se acercan las fiestas y comenzamos a desempolvar nuestras decoraciones navideñas, ¿Nos detenemos a pensar por qué iluminamos nuestras casas con luces de colores o por qué decoramos un árbol con adornos brillantes? ¿De dónde viene la tradición de colocar muérdago en las puertas y cuándo se habrán originado esos villancicos que solemos escuchar en las películas?

A Christmas in Ireland es un espectáculo de danza, música y canto que nos traslada en el tiempo hacia la Irlanda del siglo XIX, cuando muchas de las costumbres que llegaron a nuestros días comenzaban a tomar forma; para luego ser transmitidas por los inmigrantes que arribaban a las costas americanas en busca de nuevos horizontes.

Ritmo, alegría y emoción, hacen de A Christmas in Ireland un show único que contagiará a toda la familia de un renovado espíritu navideño.

Reservas:

emeraldance@hotmail.com

(0221) 451-8885

Entradas a domicilio sin cargo en la ciudad de La Plata y alrededores.

Preventas: $10
En Puerta: $15

http://www.facebook.com/l/0b5e14GBagYsd2QeZbqRy5PwfqQ;www.emeraldancelaplata.blogspot.com
www.facebook.com/emeraldance

lunes, 25 de octubre de 2010

Volvió el caballero de fina estampa

Lunes, 25 de octubre de 2010

DANZA › PRESENTACION DE MIKHAIL BARYSHNIKOV EN EL TEATRO COLISEO

El mítico bailarín, de 62 años, realizó dos únicas funciones de su espectáculo Tres solos y un dúo junto a la española Ana Laguna. Se mostró en gran forma, ya sin el despliegue aéreo de antaño, pero siempre sólido y con una capacidad expresiva que dejó con ganas de más.

Por Carolina Prieto

En el marco de una gira latinoamericana, Mikhail Baryshnikov se presentó por cuarta vez en Buenos Aires junto a la bailarina española Ana Laguna con el espectáculo Tres solos y un dúo, compuesto por cuatro piezas breves y contemporáneas hilvanadas en un montaje minimalista en el que primó la madurez de dos intérpretes intensos, muy expresivos y con un manejo técnico aún sorprendente. La sola aparición en el amplio escenario del Coliseo del bailarín de 62 años, vestido de blanco y con un físico impecable, generó la ovación del público que pagó hasta mil pesos por ver a una de las mayores estrellas de la danza internacional, que inició su carrera en la ex Unión Soviética y luego se radicó en Estados Unidos. La función comenzó con Valse-Fantasie (Vals Fantasía), con coreografía del ruso Alexei Ratmansky y música de Mikhail Glinka, una pieza romántica y juguetona en la que Misha desplegó su arte límpido con movimientos precisos e impecables, combinando el lenguaje clásico y el contemporáneo.

Ya no salta como lo hacía antes, pero su cuerpo sigue siendo un instrumento refinado, grácil y veloz que transmite los vaivenes de un hombre al darse cuenta de que ya no siente nada por la mujer que lo desveló años atrás. Su fina estampa y sus cambios de ritmo cautivan; y la platea, sobre todo femenina, lo agradece. Le siguió Solo for Two (Solo para dos), a cargo de Laguna, la artista que en el ’74 fue invitada a integrar el Cullberg Ballet de Estocolmo, desde donde se proyectó internacionalmente. Su figura contrasta con el modelo de la bailarina tradicional: esta mujer nacida en 1954 sólo lleva puesto un vestido rojo amplio, suelto y largo; el pelo negro y canoso atado en una colita y los pies descalzos. Con música de Arvo Part y coreografía del sueco Mats Ek (su actual pareja), la española transmite con vehemencia el tormento de una mujer que busca y sufre por un amor inasible que se cuela como una ráfaga en dos momentos. Ahí es cuando Baryshnikov asoma como un fantasma para dejarla a ella danzar un solo de dolor y desgarro.

El ex primer bailarín del American Ballet Theatre, célebre compañía de la que además fue director artístico, regresa al escenario con Years Later (Años después), pieza en la que dialoga con su misma imagen proyectada en una inmensa pantalla. En la primera función del sábado hubo algunos desajustes técnicos, que él resolvió con gracia y soltura cuando la imagen no aparecía. Pidió perdón, recibió por esto más aplausos, y volvió a empezar. En esta obra creada por el joven coreógrafo francés Benjamin Millepied sobre la Melodía para saxofones de Philip Glass, el artista mantiene una conversación danzada consigo mismo: imágenes en blanco y negro de un Misha jovencísimo en pleno ensayo (cuando tal vez no tenía ni veinte años) y el hombre actual ejecutan al unísono los mismos movimientos. Hasta que la imagen virtual se lanza en unos giros velocísimos y eternos que el Baryshnikov carnal ni intenta realizar. Se detiene y mira la pantalla, asombrado por lo que antes podía hacer. Luego, la imagen se triplica: Baryshnikov de carne y hueso, su sombra negra proyectada sobre la pantalla dialoga con un Baryshnikov más joven aunque no tanto como el del comienzo. Tres cuerpos de distintas materialidades, dos instancias temporales y un juego atractivo de simultaneidades y diferencias. Esta obra especular es un guiño simpático: deja en claro que el intérprete acepta con humor el paso del tiempo y que todo intento de volver a sus increíbles habilidades pasadas sería en vano. Hasta se queda parado mirando atónito la pantalla, como si fuera un espectador más.

Tras un breve intervalo, los dos bailarines se unen en el dúo Place (Lugar), también de Mats Ek. Una mesa de madera, una alfombra y tres reflectores son el marco para el encuentro de esta pareja que adquiere distintos climas: placidez, encanto, distancia, desesperación, furia. Ella (de pollera larga y camisa) y él (de traje) se enredan en juegos dulces y ásperos, que cambian de ritmo e intensidad, hasta terminar ella sola en el escenario temblorosa y sacudida por espasmos. El público se puso de pie para ovacionar al dúo que salió a saludar hasta cinco veces mientras los gritos, los flashes (aunque él pidió varias veces que no sacaran fotos) y los aplausos se mantuvieron durante minutos. Pero más allá de la adoración del público, esta visita dejó con ganas de más. No de saltos ni piruetas que un cuerpo de 60 años ya no podría dar, pero sí un mayor juego, riesgo y expresividad, que estuvieron presentes en varios pasajes pero que las coreografías no dejaron crecer del todo. Como si Baryshnikov pudiera entregar un arte más pleno, tal vez menos deslumbrante desde el punto de vista de las destrezas aéreas (giros, saltos y piruetas), pero siempre rico en cuanto a los matices, la carga expresiva y la justeza que lo convirtieron en una figura mundial.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/13-19710-2010-10-25.html

domingo, 10 de octubre de 2010

Día Nacional de la Danza


Ese día un accidente de aviación provocó la muerte de nueve bailarines pertenecientes al elenco estable del Teatro Colón. Se dirigían a la ciudad de Trelew para presentarse en el Teatro Español. Después de despegar de Aeroparque, el avión se precipitó sobre aguas del Río de la Plata, cuando intentaba regresar al aeropuerto por fallas en uno de sus motores. No hubo sobrevivientes.

La noticia conmocionó especialmente al ambiente artístico: el trágico accidente había truncado la vida de dos de los mejores bailarines argentinos y dejó incompletas muchas carreras brillantes. Norma Fontenla y Jose Neglia, las dos figuras principales del Colón que murieron, habían colaborado para que la danza llegue a niveles de popularidad insopechados.

Los demás integrantes del elenco fallecidos fueron: Antonio Zambrana, Carlos Santamarina, Carlos Schiaffino, Margarita Fernández, Martha Raspanti, Rubén Estanga y Sara Bochkovsky. Fue sin duda una de las más importantes pérdidas del mundo de la danza argentina. De hecho, durante el velatorio en el Salón Dorado del Colón, unas 3500 personas asistieron a despedir a los artistas. Esta desgracia trajo como rebote un retroceso en el nivel del ballet argentino, que perdió físicamente a sus figuras rutilantes. Además, afectó con gravedad a las familias de los bailarines desaparecidos, quienes también formaban parte del grupo que, desde el Colón, llevaba adelante este despertar del ballet a la masividad. Así, toda una generación se vio truncada por la muerte o por la angustia y hubo que esperar más de 15 años para retornar a un desarrollo de la danza como el de aquella época.

Fuente: http://www.satsaider.com.ar/

domingo, 22 de agosto de 2010

Pericón, zapateo y tango como una opción de estudio

Escuela de Danzas Tradicionales de La Plata

La institución data de 1948, y otorga títulos oficiales de tecnicaturas y profesorados. Cada año ingresan cientos de alumnos. Funciona en una casona de plaza Rocha.

Más de sesenta años después de su fundación, la Escuela de Danzas Tradicionales Argentinas “José Hernández” acaba de estrenar una nueva carrera: Tecnicatura Superior Intérprete Coreógrafo en Tango.

La institución, que funciona en avenida 7 casi plaza Rocha y depende de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia, dicta las carreras de Tecnicatura y Profesorado de Arte en Danza Folclórica, que habilitan a sus graduados para desempeñarse como docentes en todos los niveles de enseñanza.

Ahora, se suma la nombrada carrera de tango -primera en Latinoamérica-, que, sin embargo, se viene gestando desde hace mucho tiempo.

“Armé esta nueva carrera en 2002, y a partir de entonces comenzaron a inscribirse los alumnos, pero todo se fue demorando, y recién ahora, ocho años después, pudimos arrancar”, cuenta el director de la escuela, Roberto Colombo, en una charla con Hoy. Así, aunque en todos estos años llegaron a anotarse 1.200 personas, las clases empezaron la semana pasada con unos 400 alumnos.

“Muchos de los inscriptos ya se dedican a dar clases de tango, pero hasta ahora no tenían un título oficial de lo que saben hacer, por eso hay gran expectativa”, agregó Colombo, al frente de la escuela desde hace una década.

En total -sin contar a los que empezaon a estudiar tango-, los alumnos que cursan regularmente las carreras en este momento suman unos 700.

Según explicó el director, existe un primer año de formación básica común a todos los ingresantes, y luego otros tres años de la carrera propiamente dicha. No obstante, aquellos que ingresan con mayores conocimientos tienen la posibilidad de saltearse el curso introductorio si aprueban un examen nivelatorio. En tal caso, empiezan directamente a cursar el primero de los tres años de la carrera elegida.

El promedio de ingresantes a cada año lectivo ronda los 300 o 400, aunque existe cierto índice de deserción durante el primer año. “Siempre analizamos cada caso de abandono de la carrera, para detectar si hay algún problema en la enseñanza. A lo largo de los años, observamos que hay dos motivos principales: problemas económicos y falta de tiempo, porque muchos cursan también alguna carrera universitaria, y hacen esto como un estudio complementario”, señaló Colombo.
Por otro lado, los egresados son unos 40 por año.

Para entrar no se necesita saber bailar: para eso está la formación básica. El requisito es haber terminado el secundario al momento de cursar primer año, “aunque hay facilidades en los plazos de tiempo para rendir materias”, aclara.

Aunque históricamente las edades de los estudiantes fueron muy variadas, en los últimos años los ingresantes van de los 18 a los 25 años.

Consultado acerca de la movida folclórica que se vive actualmente, Colombo confesó que “nos encanta y moviliza mucho este resurgimiento de las danzas y músicas tradicionales, sobre todo entre los jóvenes, pero seguimos sintiéndonos relegados a la hora de insertarnos en el mercado”.

En ese sentido, lamentó que muchas veces el folclore sea considerado como algo del pasado, y enfatizó la necesidad de trabajar sobre la identidad para que los valores tradicionales cobren un sentido especial en la vida de todos los argentinos.

Espacio físico

El edificio de la escuela, en calle 7 entre 59 y plaza Rocha, consta de seis aulas, una biblioteca y sala de lectura, un departamento de medios audiovisuales, una sala de alumnos y profesores, y la dirección.

El lugar que ocupa es el primer piso de una casona en cuya planta baja funciona la Escuela de Estética n° 2 desde 1983. Cuando ésta encuentre un nuevo lugar, la Escuela de Danzas podrá expandirse.

Participación en congresos y eventos

Desde la Escuela de Danzas Tradicionales Argentinas participan de casi todos los eventos folclóricos que se llevan a cabo.

Precisamente ayer, su director, Roberto Colombo, partió hacia San Luis a tomar parte del Congreso Nacional de Folclore que se realiza los días 22, 23, 24 y 25 de este mes.

Por otro lado, la escuela organizará, en noviembre, el III Festival Nacional de Danza Folclórica, del que participarán destacados personajes del país y el mundo.

Fuente: http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-99582-titulo-_Pericn_zapateo_y_tango_como_una_opcin_de_estudio

martes, 3 de agosto de 2010

"Tatuaje", de Alfredo Arias en el Alvear

jueves, 15 de julio de 2010

Clase de contact improvisación

"Como el agua"
clase de contact improvisación por
docente: Eliana Bonard
sábado 17 de julio
Estudio "La Casa"
16 a 19 hs
Se requiere inscripción previa
cupos limitados
contacto: fernanda tappatá-rayos.centellas@gmail.com.ar

después de la clase de eliana bonard habrá jam!

diagonal 74 nº819 (3 y 4)

19 hs

Fuente: http://www.facebook.com/event.php?eid=138182316211103#!/photo.php?pid=31492284&id=1267368071

lunes, 12 de julio de 2010

Seminarios intensivos de Expresión Corporal

Coordinados por las profesoras Ada Saray Espiro y Tatiana Sajnin

En estos seminarios nos proponemos generar otras posibilidades de acercarse y descubrir el propio lenguaje de movimiento corporal. Tenemos como premisa devolverle al cuerpo su condición expresiva, sensible y de comunicación inherente a todo ser humano. Es por ello que te invitamos a reencontrar/te con la propia poética corporal.

En cada encuentro trabajaremos la Sensopercepción con el propósito de hacer conciente el registro de nuestra realidad corporal. Se trata de generar encuentros de relación entre el mundo interno y externo resignificando la emoción y los sentidos.

Esta experiencia nos lleva a profundizar la presencia corporal en la Improvisación de movimiento, dando lugar a la apropiación de imágenes creativas puestas al servicio de lo que se pretende expresar.

De este modo, abordaremos la Composición en Expresión corporal con la intención de plasmar lo transitado siendo creadores de nuestra propia obra. En tanto, esta experiencia nos invita a apropiarnos de nuestra realidad corporal.

Próximos encuentros:

Sábado 17 de Julio de 14 a 17 hs. “Esculturas”

Lugar: Espacio Abierto, calle 40 Nº 524 e/ 5 y 6- La Plata , Pcia de Bs. As.

Inscripción previa a los Tels. (0221) 417 7512 / 417 6671.

Cels (0221) 15-409 3307/ 15-618 0766.

Por e-mail: adasaray@ymail.com/

Para mayor información

Expresión Corporal - Ada Saray Espiro en Facebook

Taller de Danza Teatro

Abierta la inscripción // Segundo Cuatrimestre 2010

Laura Valencia


Técnica de Improvisación y Composición

Informes e inscripción: pajarocazador@gmail.com

Fuente: http://www.facebook.com/pages/Teatro/108277669196558?v=stream#!/profile.php?id=100000117466496&v=wall

domingo, 11 de julio de 2010

Mikhail Baryshnikov vuelve a Buenos Aires

En octubre, presentará Tres solos y un dúo

"Con el paso del tiempo tenés que dedicar más a tiempo a la fisioterapia, al gimnasio, al baile y, también, al descanso. Algunos hacen deporte, otros juegan al bingo. Pero el final se trata de una combinación física y mental adecuada, de ajustar todas las piezas muy bien", dijo el mítico bailarín Mikhail Baryshnikov el mes pasado en Madrid días antes de estrenar allí Tres solos y un dúo . Ahora bien, el señor en busca de la eterna búsqueda del equilibrio, volverá por cuarta vez a Buenos Aires con ese montaje de danza-teatro compuesto por cuatro piezas de destacados coreógrafos: dos solos que baila Baryshnikov, Valse-Fantasie , de Alexei Ratmansky, y Years L ater, de Benjamin Millepied; y dos pas de deux, Solo for two y Place , ambos firmados por el coreógrafo Mats Ek, y que artista ruso baila con la española Ana Laguna. De hecho Place es una pieza que Ek creó para ellos.

El esperado reencuentro con el público porteño será el 23 y 24 de octubre en el Teatro Coliseo. La primera vez que estuvo aquí fue en 1979. Aquella visita, con el paso del tiempo, se convirtió en leyenda. Bien, la leyenda, a sus 62 años, vuelve con toda su historia a cuestas: sus inicios en el Ballet Kirov, su compleja llegada al American Ballet Theatre en tiempos de Guerra Fría, su pasión por Cunningham y la danza más experimental, y sus trabajos en cine y televisión. Un recorrido tan intenso y ecléctico que sólo puede llevar su nombre.

Fuente: La Nación

sábado, 3 de julio de 2010

La Casa nuevo espacio

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjf-rUj0Vxua6ZWv7ozuBfcfJmLQFigaF_b_2gikvrFz23dGC-X5fiXs6lp5_OEwGBonl3vVpLcCBx7pTlap6d7V6zoqcyB97SsDUZADbc7LjqwXBScCD5W0ZUG7jMoI3erZcM08oeI0Vex/s1600/lacasa.htm

sábado, 26 de junio de 2010

El arte de construir nuevos lenguajes

El flamenco cobra vida. Se mueve, se siente y cuenta historias interpretadas por el ballet de Flamenco Ruptura, dirigido por Isabel Victorero y con coreografías de Alma Festa.

“El flamenco ruptura trabaja la danza de los antepasados, de los cantaores grandes que tuvo el flamenco, pero desde la nueva fusión, porque la danza, como todo, evoluciona, y no hay que quedarse atrás”, grafica Victorero, que tiene una extensa trayectoria como profesora de danzas españolas en la ciudad.

El ballet que se presentará esta noche está compuesto por nueve mujeres y un varón. “La experiencia del flamenco ruptura, una creación mía que mi hija, Alma, supo continuar con una visión aún más revolucionaria, fue despojar al flamenco de las flores, los peinetones y los volados para concentrarnos en la sobriedad y que el baile hable por sí solo, que no dependa de la imagen, simplemente para poder resaltar la fuerza del baile”, asegura Victorero, a la vez que adelanta que de esto se trata el espectáculo que pondrán en escena, por primera vez en el año, esta misma noche.

Flamenco Ruptura se presentará esta noche, a las 21, en el centro cultural Crisoles, calle 1 e/ 41 y 42.

Fuente: Hoy

martes, 15 de junio de 2010

"El piso del escenario está duro"

Foto del piso nuevo del escenario ejecutado por Reforma Escenotécnica (DYCASA)

Con sólo caminarlo, los bailarines advirtieron el cambio tras las reformas

El 24 de mayo reabrió el Teatro Colón, pero sus elencos estables aún no asisten a diario a allí, porque todavía resta terminar las dependencias donde trabajan. Así, yendo del Centro de Exposiciones al Colón, en los ensayos de El lago de los cisnes para la gala del Bicentenario, los bailarines habían advertido que el piso del escenario no es lo que era. "Está duro", dijeron con sólo caminarlo. Y lo repitieron tras la función. Cuando el martes último regresaron al teatro para el primer ensayo de Manon en escena, ratificaron tal observación. Y, el viernes, el Ballet Estable resolvió no ensayar en ese piso y pidió una solución que no se implementó al día siguiente, por lo que debieron ceñirse a la sala Filarmónica.

¿Qué significa que el piso está duro? "En un piso duro te lastimás. Y éste no está igual que hace cuatro años, aunque técnicamente digan que sí. No tiene la misma flexibilidad", explica Silvina Perillo, figura con más de 20 años de experiencia sobre esas tablas. Sin detenerse en cuestiones técnicas, que deja para los especialistas, el reconocido Alejandro Parente completa con una reflexión: "En las refacciones deberían haber pensado en lo importante que es el piso para el ballet. Cuidaron mucho la acústica y no tuvieron en cuenta que corresponde al teatro invertir en cuidar las piernas de sus bailarines".

Mientras tanto, el tapete fabricado para el Centro de Exposiciones estaría colocándose en el escenario del Colón, medida que podría disminuir el riesgo de lesiones. Eso se sabrá en el ensayo de hoy.

Fuente: La Nación

martes, 8 de junio de 2010

domingo, 30 de mayo de 2010

Una danzada visión de nuestra pampa

Estancia, del maestro Alberto Ginastera

El emblemático ballet Estancia, de Alberto Ginastera, en una peculiar versión de Carlos Trunsky

Estancia-Suite . Música: Alberto Ginastera. Coreografía: Carlos Trunsky. Vestuario y dispositivo escénico: Marta Albertinazzi. Iluminación: Carlos Greco. Ballet del Teatro Argentino; dir.: Rodolfo Lastra. Orquesta Estable; dir.: Rodolfo Fischer. Teatro Argentino de La Plata. Funciones: hoy, a las 20.30; y domingo, a las 17. Desde $ 15.
Nuestra opinión: bueno

Los aires pampeanos, en el plano académico, reconocen en la célebre Estancia , de Alberto Ginastera, una expresión emblemática. La conmemoración oficial del Bicentenario en la provincia de Buenos Aires, a través del Teatro Argentino de La Plata, encomendó al coreógrafo Carlos Trunsky una nueva versión de la obra para abrir la gala consumada anteanoche, y que se cerró con Ainadamar , la ópera de Osvaldo Golijov.

La visión de la pampa según "La mañana o danza del trigo", brota de una de las ocho danzas de Estancia (ballet estrenado en 1952 en el Teatro Colón) que Trunsky recortó para esta peculiar versión en la que, por lo demás, se eliminaron las arias para barítono y se incluyeron textos en off del Martín Fierro distintos de los elegidos inicialmente por Ginastera. "Los trabajos agrícolas", otra de las danzas, oficia de introducción para desplegar numerosas parejas en evoluciones distendidas. Esta experiencia singular se atreve a romper con la estética criollista tradicional y, también, a provocaciones escénicas (una pantalla de televisión a través de la cual el patrón observa sus dominios).

El coreógrafo desliza una sutil trama romántica, algo de Romeo y Julieta en versión criolla; la parte más débil la sobrelleva un peoncito con resabios indígenas, vedado de acceder -mano censora entre las bocas mediante- al beso de la inalcanzable amada terrateniente. En estos personajes lucen su depurada técnica Gustavo Marchionni y Angeles Cataldi en un dúo que resume el grácil manejo de Trunsky de lo contemporáneo. Entre ellos y en las amplias formaciones coreográficas que arma la compañía, un personaje alegórico (¿la patria?, ¿el trigo?) encuentra en Larisa Hominal una figura que se desliza con impecable fluidez.

El "Malambo" final posibilita expansiones del nutrido grupo y depara otro desafío de Trunsky: giros y leves saltos remplazan (con resultado parcialmente exitoso) la tradicional afirmación de "peso a tierra" con zapateos folklóricos. Apuestas que, si bien se debilitan en ambiciosos despliegues masivos, hay que rescatar como revisión anticonvencional de clásicos nacionales.

Néstor Tirri

Fuente: La Nación

Otoño en Fuga

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgz8cmYeDmqI0O1sxzQacaq7qm1aBVlhssCxO4V5UWgeGHyMW3Ayh008QUKZMiU6PD27E3PERgN4mc-cgtiiFEFLIRr_Zlo7r_gJTb6b6XfzU3j4djzvNvhqDyLyKlbHisS1HiQuoaapjtZ/s1600/a%2520%253DT%253D%25D1%253D.jpg

Contemporanea en Buenos Aires: El cuerpo y sus nuevas formas

En la cartelera porteña son muchas las salas reconocidas con ciclos referidos al arte del movimiento. En la aparente pluralidad, el factor común es una estética que prioriza lo intelectual y escapa a las emociones y la plasticidad.


Que la danza es bailar y que el movimiento conecta al cuerpo con las emociones, ya fue. En sintonía con modas europeas, eso parecen indicar muchos espectáculos de danza contemporánea en Buenos Aires. Hacer una serie de pasos ligados está demodé. En su lugar, agotados de una época en la que, por el contrario, la danza se relamía en gestos grandilocuentes, muchos coreógrafos se niegan a bailar, y rechazan todo: la danza, el bailarín, el coreógrafo, el acontecimiento teatral mismo… Horror por elementos sospechosamente bellos o extracotidianos, y una vocación intelectual apoyada en citas políticamente correctas son el punto de partida (y de llegada) para parte de la creación porteña. Pieza para pequeño efecto, de Fabián Gandini, en Sala Escalada, lo confirma. La programación en el Centro Cultural de la Cooperación cumple con lo mismo: El milagro, de Gabily Anadón, y meses atrás, Ouroboro, de Luis Garay, y El borde silencioso de las cosas, de Lucía Russo.

Otra versión del vacío y del agotamiento creativo fue la exitosa (doble temporada: 2009 y 2010) Maneries, de Luis Garay, en el Camarín de las Musas. Allí, la bailarina Florencia Vecino exhibe formas no simétricas y resistencia física, pero la larguísima obra no se dirige (¿voluntariamente?) a ningún lado. También en el Camarín de las Musas –donde pasó el original dúo Muaré, de Natalia López y Marina Quesada– Jujuy, de Ana Garat, lanza a sus dos intérpretes al movimiento. Pero, incluso trabajando la temática del amor y de la pareja, rehúsa a traslucir emotividad, interrumpiéndola con la irrupción de objetos bizarros, como una máscara de vaca o un flotador.

En el extremo opuesto a estas estéticas, la programación de danza del teatro El cubo prefiere shows bien bailados y con humor. Así son las funciones de Surmenage à trois, con tres obras: Vinilo, de Gustavo Wons; 3 episodios insistenciales 3, una parodia al ballet a cargo de Karina K, y Urbanopolis, y de Alejandro Ibarra. Por su lado, bailar y bailar es consigna que permanece en el Ballet del Teatro San Martín que, en medio de la crisis, repone Carmina burana, de Mauricio Wainrot. Por su parte, Tangokinesis, la compañía de Ana María Stekelman, cada día baila mejor, con bailarines límpidos y sumergidos en el puro placer de bailar, estuvo en el Teatro del Pueblo. Ahí la coreógrafa ahora programa a colegas: Soledades alternas, de Jorge Amarante, Venecia sin ti, de Mónica Fracchia, y 4 sustancias, de Teresa Duggan. Promete espectacularidad, también, la nueva versión de Cabalgata, de Oscar Araiz, que estará en el Teatro del Globo en junio.

¿Es posible un equilibrio entre perspectivas contemporáneas, originales, atrevidas, y el viejo oficio de moverse con un manejo diferencial del cuerpo, la mente y el corazón? Sí. Así lo demuestra La que sepamos todos, de Rakhal Herrero, con la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, en el Centro Nacional de la Música: una brillante revisión de cuestiones urgentes, como la idea de “patria” y las relaciones de poder entre hombres y mujeres, sin escaparle a las emociones pero sin mojigaterías. Lo mismo sucede con el enervante cuadro familiar de otra obra que hizo segunda temporada (2009-2010): Los esmerados, de Silvina Grinberg, en Teatro Del Perro. Impecable es Alaska, de Diana Szeinblum, en Espacio Callejón: una pieza con aires a Pina Bausch, que logra construir un universo propio, silenciosamente angustiante, sin perder la apasionada entrega de los intérpretes. Criollo, de Gerardo Litvak, en El Portón de Sánchez, llegó para festejar que la danza contemporánea incluye, además de elaborados conceptos, movimiento: cuatro intérpretes masculinos, reivindicando pasadas (¿?) nociones de masculinidad entretejidas con un vocabulario gestual contrastante, bailan durante 50 minutos sin parar, al ritmo del malambo, música electrónica, tango y pericón.

Barrios inquietos
El recorrido por más danza contemporánea pasa por algunos de los cien barrios porteños. Querida Elena, una antigua casona remodelada, en La Boca, con obras en su interesante arquitectura. El Portón de Sánchez, en el Abasto, es, cumpliendo diez años de vida, sede permanente de la danza. Actualmente: Ras, de Roxana Grinstein; Serán otros los ruidos, de Vivian Luz, y Objetos, de Inés Armas y Fagner Pavan. Tal vez el viento, de Cecilia Elías, está en el Teatro del Abasto; y hay una profusa cartelera de danza en Pata de Ganso. En el Borges siguen ciclos de flamenco, tango, butoh e improvisación. En Palermo, No avestruz, y el Teatro del Sur, ubicado entre Boedo y Once, tienen huequitos para la danza.

Las visitas internacionales sorprenden: hace semanas, el performancero de contact-improvisación Andrew Harwood, de Canadá, bailó Living instinct en Pata de Ganso; y el 27 de abril, en el Centro Cultural Rojas, la compañía de danza checa Nanoach. De Brasil, el 27 de mayo, se presentarán Rodrigo Cruz y Rodrigo Cunha, con Dúplice, en el Centro Cultural de la Cooperación, dentro de las Jornadas de Investigación 2010, del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).

Analía Melgar
Fuente: Perfi, Celcit

sábado, 29 de mayo de 2010

"Alina" y "Carmina Burana", por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín

Una rareza y un hit coreográfico

Aunque el San Martín no está pasando por su mejor momento, el cuerpo de baile que dirige Mauricio Wainrot sigue ofreciendo espectáculos de calidad. En el primer programa de la temporada, subieron a escena dos reposiciones de su director, muy distintas entre sí.

Por Alina Mazzaferro

En pleno Bicentenario, cuando la Ciudad ha destinado buena parte de sus recursos a hacer que el Colón vuelva a brillar y mientras todas las miradas se centran en él, pocos se acuerdan del Teatro San Martín, que cual hermano menor, ha sido hecho a un lado de la fiesta (a pesar de que, hay que recordarlo, él también cumple su aniversario: sus primeros cincuenta años). Luego del bochornoso alquiler de este teatro público para usos privados que fue denunciado por Página/12 –el cumpleaños del empresario Andrés Von Buch el pasado 2 de mayo, quien donó ochenta mil dólares para usar las instalaciones– y de la renuncia de su director histórico, Kive Staiff, el Ballet Contemporáneo estrena su primer programa, una vez más muy tarde, cuando ya hace un frío casi invernal. No hay que asombrarse si la presentación cuenta con dos reposiciones de su director, Mauricio Wainrot, que si bien son obras bellas y merecen ser montadas, dan cuenta de que a medida de que el presupuesto de este recinto oficial se va reduciendo, los coreógrafos invitados son cada vez menos.

Aun así, Wainrot hace lo que puede. Y para él, hacer lo que se puede implica siempre ofrecer un espectáculo de calidad, con gran despliegue coreográfico y toda la compañía trabajando en escena. Eso significa que los veinticinco bailarines que conforman este ballet son imprescindibles; no hay divisiones entre los que se lucen y “el relleno”. Aquí todos trabajan a la par y cada año hay audiciones para que el cuerpo de baile se mantenga joven y nadie se duerma en los laureles. Su director confía en el equipo, tanto que se ha animado a reponer Carmina Burana, una de sus obras más brillantes pero también más difíciles (priman los números grupales, con más de veinte personas bailando al unísono durante una hora). Y se ha animado a hacerlo en el primer programa, cuando varios de los bailarines, los recientemente integrados a la compañía, se suben por primera vez a ese escenario. Con excepción de unos pocos detalles de desincronización atribuibles a los nervios de la primera vez, todos ellos, orgullosos de pertenecer al ballet más prestigioso del país, no defraudan a su director.

El espectáculo estrenado constó de dos partes: en primer lugar, un solo de diez minutos llamado Alina, al que Wainrot calificó en el programa de mano de “verdadera rareza en mi carrera”, teniendo en cuenta que él es el gran amante de las obras largas y de los números grupales. Confiesa que creó esta pieza para Emilia Rubio, una ex integrante del Ballet Contemporáneo. Ahora es Elizabeth Rodríguez quien la interpreta. Hasta el año pasado, Rodríguez, que formaba parte del cuerpo estable, era una de las intérpretes más antiguas. Lánguida, ultradelgada, se destacaba por ser la menos “contemporánea”, con líneas más cercanas al clásico, un estilo lírico y súper liviana, sin ese peso específico de las nuevas generaciones de la danza contemporánea. Rodríguez construyó una Alina a veces temperamental, a veces ingenua. Curiosa, arrebatada. Y bella, como la música de Arvo Pärt que lleva su nombre.

A continuación, fue el turno para que se lucieran los números de conjunto. La versión de Wainrot de Carmina Burana, la cantata escénica de Carl Orff, fue creada para el Royal Ballet de Flandes en 1998. Llegó a Buenos Aires en 2001, cuando el coreógrafo la montó con su compañía argentina. Wainrot respetó las cinco escenas de la obra musical, aunque no se aferró a los textos originales. El primer número, “Fortuna Imperatrix Mundi”, es el musicalmente más conocido, ese que usan los programas televisivos de Discovery o History Channel cuando muestran algo imponente para poner la piel de gallina. La obra de Wainrot no cae en los típicos clisés y, sin embargo, su apertura y cierre producen el mismo escalofrío. Una veintena de bailarines con los torsos al descubierto y amplias faldas acampanadas se mueven con fuerza y vigor. Este cuerpo de baile arrogante y estridente se transformará en “Primo Vere”, el segundo cuadro, en uno más dócil y juguetón. A continuación, el mundo cálido, de formas y colores claros, se oscurece en “In Taberna”, cuando nuevamente aparecen los movimientos rígidos, la frialdad y la soberbia. La fluidez regresará con “Cour d’Amour” y los cuerpos perfectamente esculpidos se entrelazarán para danzarle al amor.

Cada una de las partes es bella de una manera distinta, aunque hay una belleza común que las hermana, que se vincula con el propósito mismo de la obra: la belleza de danzar el canto lírico. Se destaca especialmente el dúo de Sol Rourich y Leonardo Otárola, aunque toda la compañía se lleva el gran aplauso. Porque si algo caracteriza al Carmina Burana de Wainrot es que no da descanso al cuerpo de baile. De principio a fin, las series dificilísimas son sucedidas por otras aún más complejas. Piruetas, saltos y levantadas combinadas de un sinfín de maneras, interpretadas por más de veinte personas al unísono, dan cuenta de que esta compañía sigue siendo la misma, la más preparada de todas, a pesar de que el San Martín no esté pasando por su mejor momento.

9-ALINA Y CARMINA BURANA

Por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín

Coreografía y dirección: Mauricio Wainrot

Lugar: Sala Martín Coronado del Teatro San Martín (Corrientes 1530).

Fechas: Jueves a las 14, viernes y sábados a las 20.30 y domingos a las 17. Hasta el 13 de junio

Fuente: Página 12

La Independencia llegó a la Danza Contemporánea

DANZA: UNA QUE BAILEMOS TODOS

Por Pacha Brandolino

Una iniciativa de la Secretaría de Cultura de la Nación dio como resultado la creación de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, un conjunto con características muy poco habituales: tanto el consejo de dirección colegiada como el elenco están integrados por intérpretes provenientes íntegramente de la escena independiente.

Inauguraron su año de trabajo con el primer programa 2010 y La que sepamos todos (oda a nosotros mismos) de Rakhal Herrero.

Este excelente puestista ya nos había sorprendido o deslumbrado en Pathos, con su poética neobarroca de caos nada desordenado. Parece que encontró su propia fórmula, o más bien, su propia alquimia, y la puso a funcionar de nuevo. En La que sepamos todos los intérpretes desovillan una mesuradísima vorágine de acciones en una gramática de acumulación; se emplazan en una escena sobrecargada de signos: no es menor la decisión de que la pieza suceda en la ex sala de lectura de la antigua Biblioteca Nacional.

Un escenario abierto, completamente despojado, con luz fría, como de cine, y algunas sillas distribuidas en la periferia. Al ingresar los espectadores, los intérpretes están allí, conversando, moviéndose, en una escena de instantánea cotidiana. Cuando termina de acomodarse la audiencia, ellos se retiran, dejan el escenario vacío y blackout. Luego de unos segundos (bastantes) vuelven a entrar. Sin dudas, esto garantiza desde el comienzo la perspectiva de que no vamos a estar frente a otra pieza más de danza contemporánea.

Y así sucede. Esa gramática de acumulación de la que hablábamos pone en juego una cantidad de situaciones que podrían ser autónomas y tendrían sentido igual: una piropeada grosera a varias chicas por parte de uno de los varones, con su consecuente desquite por parte de las chicas; una escena de típica histeria femenina ante la aparición de un ídolo de desodorante en spray; un humorista al estilo stand-up norteamericano que hace bromas pesadas con los nombres de sus compañeros de elenco y un obsecuente del humorista; etcétera. Todo en clave de resolución escénica en estructuras coreográficas, para dúos, tríos y conjunto.

Y en el medio de ese espléndido término alto de calidad de ejecución y de apropiación y despliegue de los materiales irrumpe un tutti. Súbitamente, se hace presente una frase coreográfica, que se propone fragmentariamente y que recoge los materiales propuestos desde el principio. La frase, en cierto momento, proporciona una plataforma adoptada por un número no específico de bailarines. A medida que la frase continúa desarrollándose, los bailarines, por momentos, se separan de ella para realizar secuencias de movimientos alternativas y volver a adoptar la frase en su elaboración original, no en la anterior. Incluso si todos los bailarines se apartaran de la frase al mismo tiempo para realizar su propio movimiento, necesariamente rastrean la frase a medida que se desarrolla virtualmente, de manera de poder reunirse en el lugar apropiado. Una maravillita de la ingeniería coreográfica.

No es menor que para la creación de todo esto, Herrero contó con la colaboración activa del elenco. Como tampoco es menor que el propio Herrero es el diseñador de sonido, ni que el vestuario de Valeria Cook y la iluminación y escenografía (poquísima y acertadísima), de Agnese Lozupone.

Una espléndida pieza. Una gratísima sorpresa de la escena oficial. Una prueba de la conquista de los profesionales independientes. Y gratis. Las localidades se entregan por orden de llegada y se agotan.

Los miércoles 26 de mayo, 2 y 9 de junio, a las 20.30, en la Sala Williams del Centro Nacional de la Música, México 564.

Fuente: Página 12

viernes, 28 de mayo de 2010

Hugo de Ana: "Puccini es un gran especulador"

Hugo de Ana Foto: Carlos Monti

Entrevista. El prestigioso director argentino, responsable de la puesta, la escenografía y el vestuario de "La bohème" para la esperada reapertura, da su visión sobre el arte del compositor italiano y sobre el funcionamiento del Colón, en el contexto de los teatros de ópera del mundo.

El régisseur Hugo de Ana fue el elegido por la dirección del Colón para producir La bohème, con la que el teatro reabrió sus puertas.

Hugo de Ana nació y se formó en Buenos Aires. Los encargos de teatros europeos empezaron a ser una rutina diaria para él a partir de la década del 80 y lo llevaron a vivir en Europa. Los años en Madrid cargaron su lenguaje de giros ibéricos y zetas bien pronunciadas y seguramente también sean responsables de ese modo abierto con el que se permite hablar del Colón y sus eternos problemas.

De Ana habla mucho y en sus numerosas digresiones juzga y exonera a quien considere sin ninguna reserva ante el micrófono abierto, sin dubitaciones, sin preocuparle cuántos ni quiénes podrían ser afectados por sus palabras.

Los frentes de batalla en esta nueva producción han sido variados: el coro de niños, los arquitectos a cargo de la reforma del teatro y el personal de escenario fueron algunos de los damnificados por sus explosivos comentarios y controversiales decisiones. "Es que me he encontrado con niñitas que usaban la talla 44. Entiendo que sean niñas, pero ya están muy desarrolladas y se las ve absurdas siguiendo al Parpignol", se justifica. "Además, tampoco puedo tener a tantos niños en escena. Me quedé con 15 y el resto, afuera".

Usa el mismo tono cuando se le pregunta si ha tenido oportunidad de visitar los subsuelos del teatro, los sitios que para los detractores de esta gestión están en estado de abandono. "Mira, he bajado una sola vez y me peleé a los gritos con el arquitecto que me acompañó, le dije que no tenía ni idea de lo que era un teatro. También me peleé con los que hicieron la reforma del escenario, porque resulta que la tal reforma no ha existido. Han dejado el escenario como era. Y si uno quiere hacer obras del 2010 necesita un escenario del 2010".

En cambio, cuando nombra a Pedro Pablo García Caffi, el director del teatro, cambia su voz y se esmera en las imágenes. "El es un ser volátil, lírico. Camina como en el nirvana, cuarenta centímetros sobre el suelo. Es arrollador. Lo admiro", poetiza.

La producción es totalmente nueva y hecha aquí. ¿Funcionaron bien los talleres?

Con inconvenientes, porque están divididos. No hay un espacio completo para todos. Pero el área técnica funciona en un 70%. Hay talleres que andan muy bien, pero que se han quedado 10 años atrás en cuanto a materiales, forma de construcción. Tuve algunos roces por ese asunto.

¿Hay talleres dentro del teatro?

Los talleres están fuera del teatro. Eso es un hecho mundial y es mejor así. Esto empezó en los años 60 en la ópera de Viena, cuando construyeron grandes talleres para servir a todos los teatros oficiales. El resto de los teatros se fue plegando de a poco a esa modalidad. En la Scala muchos de los talleres se convirtieron en salas de ensayos finales. La sala de ensayos cotidianos está en el mismo lugar que los talleres de escenografía y de vestuario. En el teatro quedan unos pequeños depósitos, el de sastrería por ejemplo que es sólo para reparaciones inmediatas. El coro tiene la facilidad de probarse la ropa allí, sin tener que esperar hasta el pregeneral. Como sucedió con esta producción en el predio de Figueroa Alcorta.

¿Las condiciones acústicas de ese predio son buenas?

No, pero tampoco importa. La sala 9 de julio tampoco tenía buenas condiciones acústicas. ¡Si no hay ningún problema con eso!

¿García Caffi dice que las cosas se harán de este modo?

Para ellos la prioridad era que el teatro funcionara. No se pensó en los talleres. Los arquitectos han convertido la Saulo Benavente, de escenografía, en sala de ensayos. Pero no hay que olvidarse de que la reforma pasó por tres direcciones diferentes y distintos grupos de arquitectos. La visión general no es clara. Creo que lo ideal sería tener unos talleres en Figueroa Alcorta junto con la escuela de Artes y oficios del Colón, que estén vinculados, un lugar donde esté la cantera no sólo del Colón sino de Latinoamérica. Donde se aprenda a ser maquinista, a cortar un traje. También habría que mudar la escuela del instituto. Y ya que hablo de teatros y modalidades quiero apuntar que no veo cuál es el problema de que el San Martín se haya alquilado ¡Si se hace en todos lados! En Italia, en Estados Unidos. ¿O ustedes creen que el Met no se alquila? Claro que sí, y el Metropolitan Museum, ¡su sala egipcia!, se alquila también. Si no, no tienen forma de recuperar dinero. Cuando se alquila el teatro público el dinero vuelve a los contribuyentes.

Pero volvamos al Colón y a esta Bohème. ¿Es una versión hecha con urgencia?

En teatro no existen las urgencias. Hay teatros donde uno entrega la producción dos años antes y luego se arrepiente de lo que entregó porque, pasados esos dos años, todo lo que hizo le parece viejo. La inmediatez te pone en crisis pero a veces esa crisis es buena, te acelera el ritmo. De todas formas, esta fue una Bohème pensada para la reapertura del Colón. Sigue los lineamientos de un espectáculo clásico, sin molestias visuales. Lo que sí hay es mucho juego teatral, mucha caracterización psicológica. En eso es de agradecer que el elenco sea todo joven y que haya hecho muy pocas veces Bohème. Eso ayuda mucho, ya que uno puede moldearlo más fácilmente. Puccini es un gran especulador. A diferencia de Verdi, da siempre una gran cantidad de golpes bajos. Y esos golpes también vienen desde la melodía y desde la interrupción de situaciones diversas dentro de ella. Eso es lo que lo vuelve moderno, cinematográfico.

Fuente: Clarín
Por: Sandra de la Fuente
Fuente: Especial para Clarín

miércoles, 26 de mayo de 2010

En Ensenada a puro Pericón

250 PAREJAS: Con trajes típicos se bailó en el Fuerte Barragán durante una fiesta popular

Ensenada festejó con un masivo pericón nacional el Bicentenario del 25 de Mayo. El acto, organizado por la Municipalidad de Ensenada, la Asociación Cooperadora Museo Histórico Fuerte Barragán y la Comisión Permanente de la Tradición de La Plata, convocó a unas 4.000 mil personas en el fuerte histórico y comenzó a las 11 de la mañana con la presencia del intendente municipal Mario Secco y 250 parejas de baile de diferentes colectividades de la Región.

Con la llegada de la banda militar de música “Paso de los Andes” - Regimiento 7 de Infantería-, se izó la bandera nacional, se escucharon las estrofas del Himno Nacional y luego se descubrieron dos placas conmemorativas de la fecha patria.

Con palabras alusivas a los patriotas de Mayo de 1810 el jefe comunal dio comienzo a la celebración, en un escenario emblemático de la historia nacional, pues en el Fuerte Barragán se combatieron las primeras Invasiones Inglesas.

LA GRAN FIESTA

Más de 500 personas de todas las edades, vestidas con coloridos trajes típicos, bailaron el pericón para festejar los doscientos años de aquel acontecimiento político ocurrido en el Cabildo de Buenos Aires que llevaría, seis años más tarde, a la Independencia. La danza nacional fue interpretada por la banda “Paso de los Andes”. Como broche final de la jornada festiva se sirvió un locro criollo.

Fuente: El Día