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viernes, 9 de agosto de 2013

"Marathón" de Ricardo Monti - Segunda Temporada!

"MARATHON" - Espectáculo Teatral -

SABADOS 10, 17 y 24 de Agosto 2013 a las 20:30hs, en Espacio44 (calle 44 N° 496 entre 4 y 5) 

14 actores en escena, un texto fascinante, una entrega actoral conmovedora.


En una prueba de resistencia, seis parejas bailan día y noche para obtener un premio incierto, hostigados por el presentador del evento y su guardaespaldas. Ambientada en la década del `30, en plena crisis mundial y en una sociedad devastada, la obra cobra una actualidad extraordinaria. A estos protagonistas nada los detiene, encerrados en sus propios anhelos y obedientes de las reglas de la Marathon, cargan sus fracasos y frustraciones, con el afán de llegar al final de la competencia. 

"... ciegos se dirigen hacia el final, hacia la exaltación o la derrota.
Señores, ¿quién entiende a los hombres? Se agitan, se mueven, mueren... Se destrozan ferozmente...
Y renacen, renacen, como insectos fugaces. Y sin embargo ellos, luchando a muerte contra la indiferencia y con la nada, construyen sus frágiles obras disponiéndose para la eternidad. Señores si no fuera ridículo, esto sería una tragedia...¡Siga el baile!"

* Actúan: Pablo Mancilla, Félix Aloé, Juan Aguilera, Ana Laura Mercader, Julián Poncetta, Lilén Cheruse, Ernesto Meza, Ana María Haramboure, Cristian Fernández, Marisol Tur, Carlos Alfaro, Yolanda García, Alejandro Santucci, Ricardo Perez Sbracini y Jimena Angelini.
* Diseño y Realización de Vestuario: Magalí Salvatore 
* Maquillaje y Peinados: Florencia Gangoiti 
* Escenografía: Catalina Oliva
* Diseño de Luces: Liliana Cáseres
* Operación de Luces: Gaby Diaz
* Dirección: Claudio Rodrigo

sábado, 10 de octubre de 2009

La "Compañía Devenir" festeja actuando

Para celebrar sus 28 años de creación, la Compañía de Teatro Devenir ofrecerá tres funciones de su obra "LIDLE, el correcaminos".Será los sábados 10, 17 y 24 de octubre, a las 22, en el Teatro Estudio de las Artes, de calle 3 N°386 (casi diagonal 74).

"LIDLE..." es un unipersonal escrito y actuado por Gustavo Vallejos, con dirección y dramaturgia escénica del italiano Renzo Casali y el auspicio del I.A.T.A.E. (Instituto Antropológico y Artes Escénicas).

Esta pieza es la construcción “casual” de un itinerario que no conoce puerto de arribo; un viaje permanente e ineluctable en la tambaleante geografía de la vida cotidiana. Un recorrido extravagante entre presentes difíciles y complejos, futuros inciertos y pasados trivialmente archivados en sombríos recovecos de la conciencia. Es el peregrinaje de un joven animal de teatro que, a pesar de los trancazos, de las dificultades, no obstante las solemnes promesas que no acaban de nacer, sigue convencido que encontrarse con los “otros”, mirarse a los ojos, interrogarse, examinarse, sea la mejor conducta ética para seguir vivos, despiertos y “útiles”.

Este año, fue la obra ganadora del VI Encunetro Nacional y III Encuentro Internaciona de Monólogos, que se llevó a cabo en La Trigra, Chaco.

EL GRUPO

Devenir nace en el año 1981 bajo la dirección de Gustavo Vallejos y desde entonces ha presentado ininterrumpidamente espectáculos de sala, de calle y eventos especiales. Ha representando al país en Festivales Internacionales; a nuestra Provincia en Festivales Nacionales y a su ciudad en diversos hechos artísticos de envergadura. Desde entonces realizó más de 40 espectáculos teatrales. Ha generado escuela y docencia.

Es representante fiel en el país de la disciplina Antropología Teatral, estudiando al cuerpo del ser humano como instrumento único de expresión y todo lo que conlleva la acción expresiva en el hombre. Dentro de la disciplina ha creado una nueva metodología de trabajo para actores denominada "Actor 0", tomando al cero como metáfora del equilibrio de las energías que provoca la acción de crear en los tres cuerpos que por excelencia se movilizan en el ser humano: físico, mental y sutil.

Desde 1984 dicta seminarios especializados en nuestra ciudad y en diferentes lugares del país y del mundo occidental. Realiza apoyo técnico a grupos formados y en formación. Desarrolla permanentemente foros de discusión dentro de las temáticas acordes a su especialidad. Desde hace más de 20 años, la compañía profundiza con el hecho teatral en lo humano y en la comunión entre los hombres.

"Con nuestra tarea -dicen- hemos recorrido distintos rincones de nuestra región, del país y del exterior (escuelas públicas, institutos de menores con causa penal, plazas, estaciones de colectivos y de trenes). Creemos que deben ser los artistas, según Aristóteles ´recuperadores del alma humana´, quienes nos acerquemos a las personas en este presente posmoderno que nos ha tocado vivir".

"Sabemos que el teatro es el más valioso vehículo para lograr un vínculo espontáneo entre los hombres a través de la emoción; porque éste arte lleva en sí mismo el poder de emocionar, capaz de hacer vibrar vigorosamente la conciencia y el alma, convirtiéndose en un puente por el cual el ser humano hace a un lado sus resistencias para dejarse invadir por la energía que provoca; porque a diferencia de otras expresiones artísticas, el teatro es un hecho vivo, único e irrepetible, estableciendo una ceremonia imposible de olvidar. Atendiendo al hecho teatral de esta manera y desde el punto de vista de la antropología teatral, observamos que el hombre necesariamente, da parte de su tiempo a la ceremonia que lo religa (en el sentido del religarum) a su ser interior más profundo, ubicándolo objetivamente frente a su conciencia sin juicio previo, es decir, sin prejuicio de sí mismo, alcanzando así una tranquilidad que lo devuelve a la acción de poder seguir creciendo en el devenir del tiempo", señalan desde el grupo.

Fuente: El Cubo (El Día)

viernes, 3 de julio de 2009

A los maestros con cariño

Por LALO PANCEIRA

En los años 60 viajaban semanalmente a La Plata para dar clases y formar actores. Gené, Gandolfo, Fernández, Alezzo, Fessler y Javier

Cuesta creer hoy, cuando "la soledad que implica la lectura es actualmente un hecho transgresor", al decir del español Juan Angel Juristo, y cuando también "la transgresión pasa por ser romántico", según Renata Shusheim, que hubo momentos distintos y no muy lejanos, en donde la persona disponía de su tiempo para formarse y para la tertulia con polémica incluida, en una suerte de comensalísmo que también alimentaba el espíritu y la inteligencia.

Y eso pasaba aquí, en nuestra ciudad de La Plata, cuando los horarios no presionaban de manera tan intensa sobre el hombre, el consumismo no había echado el ancla desde la pantalla chica y se sobrevivía al menos, con un solo empleo.

A esa ciudad inquieta, que se iba calentando bajo el fuego de los años sesenta, arribaron separadamente los grandes maestros del teatro argentino actual, esos que no faltan en las declaraciones de los actores que quieren sacar brillo a sus antecedentes: Carlos Gandolfo, Juan Carlos Gené, Augusto Fernandes, Agustín Alezzo, Francisco Javier a los que se sumó, por un tiempo, un maestro francés que escapó al nazismo y trajo en sus maletas al verdadero Bertold Brecht y a sus teorías sobre lo que debe ser el teatro, Oscar Fessler.

El Teatro de la Universidad y la Escuela Provincial

El primero de ellos en desembarcar en La Plata fue Juan Carlos Gené (foto derecha:wikimedia), en tiempos en los que militaba teatralmente con Roberto Durán en Buenos Aires. Fue a fines de los años 50 y ancló en la flamante Escuela de Teatro de la Universidad que funcionaba en la entonces Escuela de Bellas Artes, en plaza Rocha, para dirigirla. Un Gené distinto al actual, pero siempre lúcido, apasionado y tajante, generó una mística, impuso una disciplina casi de maestro de ballet, y encendió muchos carbones que todavía arden: Piri Lanteri, Rubi Monserrat y Mónaco, premiado todas las temporadas con la Estrella de Mar al mejor espectáculo marplatense, son algunos de sus discípulos de entonces.

Después Gene renunció y se quedó en Buenos Aires. Algunos platenses comenzaron a viajar y todavía hoy lo hacen, cuando ha retomado parcialmente al país desde su domicilio en Caracas en donde dirige el Grupo Actoral 80. Media su vinculación con el entonces Grupo Stivel a fines de los sesenta en Buenos Aires, su participación fundamental en aquel producto televisivo tan importante que fue "Cosa juzgada", el exilio, la formación del grupo caraqueño con el que visitó La Plata hace unos años y un testimonio de vida y compromiso que lo certifican como maestro.

Un tiempo después, con la conducción de Norberto Manzanos, la Escuela de Teatro de la Provincia (en donde habían dado clases nada menos que Milagros de la Vega y Carlos Perelli) sumó a su staff de profesores a Francisco Javier (foto),uno de los directores que introdujo el teatro de vanguardia en el país, tanto por sus puestas en escena como por sus traducciones y a Oscar Fessler, un francés radicado en Buenos Aires, quien dio a conocer en la Argentina la estética brechtiana con fidelidad y creatividad, tanto en su dramaturgia, como en el montaje de sus obras y en el trabajo del actor. Se le recuerdan memorables puestas en el legendario teatro IFT porteño, en donde sobresalió Cipe Lincovsky y un memorable soldado Schweyk de Miguel Ligero. Muchos platenses pasaron por la Escuela de aquel entonces, que supieron prolongar en la tertulia del viejo Cabildo la discusión sobre los "métodos" de trabajo con el actor y que todavía siguen haciendo del teatro su modo de vivir.

El desembarco de "La Máscara"

A fines de los años 50, Buenos Aires ardía con el combustible proporcionado por los teatros independientes. Surgidos de los núcleos culturales socialistas y anarquistas de los años 30, el movimiento independiente, que tiene en el país la suficiente trayectoria e identidad como para que no lo bauticen de manera snob como "off", tuvo sus años de esplendor en ese tiempo con agrupaciones como el Instituto de Arte Moderno que dirigía Marcelo Lavalle dedicado a puestas de vanguardia y de teatro del absurdo (de allí surgieron, entre otros, Emilio Alfaro e Ignacio Quirós); Fray Mocho, con su teatro militante de la mano de Oscar Ferrigno y Norma Aleandro; Nuevo Teatro, con Pedro Asquini, Héctor Alterio y Alejandra Boero y una estética realista, chejoviana y social; los ya mencionados Francisco Javier, por un lado y el dúo Gené-Durán y La Máscara, el reducto del paseo Colón que revolucionó el teatro de su tiempo al asociarse jóvenes dramaturgos.

Formados en el "método", como la jerga denomina a las lecciones del maestro Stanislavsky, por Hedy Crilla, Augusto Fernandes, Agustín Alezzo, Carlos Gandolfo, Flora Steimberg, Federico Luppi, Lito Cruz, Carlos Moreno, el dramaturgo Ricardo Halac, crearon un grupo que ejerció una influencia importantísima en el teatro nacional que se extiende hasta hoy. Luppi, Cruz y Moreno son, teatralmente hablando, platenses y Fernandes, Alezzo y Gandolfo viajaron semanalmente a dar clases a un puñado de actores en los galpones de la facultad de Arquitectura. Fernandes, Alezzo y Gandolfo a estudiantes de cine en la Escuela de Bellas Artes y también a actores que, conociendo que daba clases se "colaban" a escucharlas y gustosamente se prestaban a los ejemplos.

"Al teatro hay que cambiarlo ya porque se ha transformado en un arte para despues de cenar -enarbolaba entonces Gandolfo (foto). Cuando enfrento a mis jóvenes alumnos les enseño a asumirse a sí mismos, a ser auténticos. Les indico que no deben esconderse detras de los personajes, es decir, detrás de una u otra máscara, huyendo de sí mismos. Para ser actor no es importante un rostro agraciado o una buena voz. Lo realmente importante es la personalidad de cada uno. Yo sostengo que, en escena, el actor debe considerar a cada espectador como un interlocutor con quien dialogar y llegar a un punto de contacto. Por eso su entrega debe ser absoluta y total. A la vida hay que traducirla, profundizarla. No transformarla en crónica."

Llegaban a La Plata y se enamoraron de la ciudad y de su gente, al punto de prolongar en tertulias, cafetines y en la casa de alguno de los alumnos, aquellas clases que a los platenses le sonaban casi a cielo. Fernandes y Alezzo en los cafés de la calle 51, en auge bohemio en aquél entonces y Gandolfo en la casa de alumnos escuchando al negro Cabrera cantar "Malena" a capella y empujarlo para que se dedicara a cantar.

Cada uno de ellos fue importante no sólo para el teatro argentino, sino para la ciudad de La Plata. Fueron maestros en el sentido cabal de la palabra. Ejemplificaron (y aún lo hacen), con la vida. Supieron tejer una malla indestructible entre estética y ética. Transcurrió mucho tiempo desde entonces. Hoy el juego es distinto. Se ha instaurado el postmodernismo a caballo del egoísmo, la competencia, el consumismo, la caída de los sueños, la pérdida de los valores que históricamente han hecho al hombre. Pareciera que el alma no cabe. El espíritu sólo encuentra endiduras para expresarse. Sin embargo, como Lennon, muchos todavía repiten "Dirás que soy un soñador, pero no soy el único." Y puñados de jóvenes de nuestra ciudad que sienten el fuego vocacional y que quieren hacer teatro por las mismas razones que el español Luis Landero escribe, "porque estamos insatisfechos con la realidad. Hemos vivido, no hemos alcanzado la plenitud, y entonces tenemos un segunda oportunidad que es la literatura. Es el viejo asunto de vengarse de la realidad", que son las razones de todo artista, recorren el camino inverso y marchan a Buenos Aires a recibir las lecciones de estos maestros o las de sus discípulos.

Fuente: El Día 01/10/93

"SCHIKU (OSCAR FESSLER, BIOGRAFIA DE UN SEMBRADOR)"

Film homenaje al gran maestro de actores realizado por uno de sus discípulos dilectos, y comienzo de una serie dedicada al teatro argentino, reúne a un puñado de quienes lo frecuentaron junto a fotografías y películas testimoniales de su época.

Pueden verse documentales sobre la efervescencia cultural berlinesa antes del nazismo, donde Fessler se formó con Erwin Piscator y Max Reinhardt, así como sobre la Guerra Civil española, en la que el maestro integró las Brigadas Internacionales a favor de la República.

Dirección y guión: Ernesto Torchia - Género: documental - Apariciones de Oscar Fessler, Juan Carlos Gené, Pepe Soriano, Víctor Bruno, Héctor Tealdi, José María Paolantonio, Cristina Aroca, Juana Hidalgo - Origen: Argentina, 2002 - Idioma: castellano - Calificación: ATP - Duración: 88'.(Télam). Fuente: elcomercioonline

jueves, 28 de mayo de 2009

TEATRO INDEPENDIENTE EN LA PLATA

POR AMOR AL ARTE

En su ya larga historia ha atravesado períodos de esplendor y de derrumbe, de letargo y de resurgimiento. Pero siempre mantuvo vigentes el deseo de transmitir su mensaje y el afán de experimentar. Investigadores y protagonistas hablan de la trayectoria del notable movimiento teatral independiente de la ciudad. Además, los referentes de los principales grupos reflexionan sobre lo que hacen, cuentan cuándo y cómo nacieron, describen sus temáticas e intentan definir sus propuestas estéticas. Las coincidencias, las diferencias y los matices resultantes configuran un panorama tan rico como complejo.
Producción y entrevistas: Laureano Debat, María Eugenia Marengo y Daniela Camezzana
Redacción: Laureano Debat

Unos pocos datos son suficientes para demostrar la vitalidad del movimiento teatral independiente de La Plata: entre treinta y cuarenta espectáculos por fin de semana y una cifra similar de estrenos por año; un público que, sumando los espectadores de cada obra, alcanza un volumen nada despreciable; más de 600 actores involucrados y, trabajando junto a ellos, numerosos escenógrafos, vestuaristas, maquilladores e iluminadores. Una dotación que, por otra parte, va ampliándose y renovándose constantemente con los egresados de las distintas instancias de formación existentes, que abarcan desde profesores individuales y centros culturales hasta la Escuela de Teatro Provincial, que cuenta con 300 alumnos que cursan cuatro orientaciones diferentes: Actuación, Profesorado de Teatro, Escenografía y Maquillaje.

De entrada surge un interrogante: ¿de qué hablamos cuando nos referimos al teatro “independiente”? No es una pregunta que admita ser respondida mediante definiciones tajantes, dada la variedad y la riqueza que caracterizan a este movimiento.

Algunos hacen hincapié en la autonomía: el teatro independiente se define por su autogestión económica y por su independencia con respecto a cualquier institución de gobierno. Su motor son los grupos, que generan sus propios recursos para subsistir, aunque eventualmente cuenten con subsidios otorgados por algún organismo oficial. Se trata de directores, actores y técnicos que comparten criterios comunes y, por eso, se agrupan para producir obras. Esos grupos constituyen la columna vertebral del teatro independiente y pueden presentar muchas diferencias entre sí, aunque los unifica el hecho de ser vocacionales: salvo excepciones, no son “profesionales” en el sentido estricto del término. Sus miembros no viven por lo general del teatro sino de otros trabajos y se dedican a éste sin más incentivo que la vocación. Como dice uno de los actores más experimentados del movimiento, “le ofrecemos al teatro lo mejor de nuestros cansancios”.

Los grupos que cuentan con sala propia tienen ventajas sobre los demás, pero se les añade la dificultad de contar con un presupuesto fijo para mantenerla. Los que carecen de espacio dependen de que se lo preste otro grupo o de la cesión de salas oficiales, como el Coliseo Podestá o las existentes en el Pasaje Dardo Rocha, pertenecientes a la órbita municipal, o como los ámbitos de la Comedia de la Provincia, cuando los tuvo. Estos préstamos de salas y la adjudicación de subsidios hacen que existan diversas relaciones posibles entre el teatro independiente y el teatro oficial, que no pueden considerarse entonces como exentos de toda vinculación. Subsiste, sin embargo, la particularidad del teatro oficial de contar con infraestructura propia, elencos pagos y posibilidades económicas superiores.
Otros prefieren poner el acento en la inclinación a la innovación y al riesgo por parte del teatro independiente. Así, Gustavo Radice señala que “la renovación constante de grupos en este circuito hace que se incursione en nuevas formas teatrales, nuevas estéticas y puestas escénicas, que se mezclen cosas y se experimente con la dramaturgia. El teatro oficial, en cambio, suele montar obras más clásicas con una puesta más tradicional. No responder a ninguna entidad oficial permite una mayor libertad de creación”.

Radice y Natalia Di Sarli son dos escenógrafos platenses que integran el proyecto editorial de Osvaldo Pellettieri, abocado a la historia del teatro en las provincias argentinas, sobre la cual ya se escribieron dos tomos, que abarcan desde fines del siglo XIX hasta 1976. Ellos, junto a otro grupo de especialistas, se encargaron de la investigación referida a la historia del teatro en La Plata. Su intento constituye una de las primeras iniciativas que se plantea sistematizar la trayectoria del teatro independiente en la ciudad.

A través de estos investigadores y de algunos de los propios protagonistas, proponemos a continuación un recorrido por el pasado y el presente de esta actividad.

La campana, el puente y la universidad

En la década del ´30, Leónidas Barletta hacía sonar una enorme campana en la calle Corrientes para convocar a los porteños a la nueva propuesta escénica del “Teatro del Pueblo”. Ya en los ´40, el grupo por donde también pasó Roberto Arlt fue perdiendo protagonismo con el surgimiento de proyectos más renovadores como el de “La Máscara”, que en 1949 estrenó la obra considerada emblema del teatro independiente: “El puente”, de Carlos Gorostiza. Estos dos hitos marcan el nacimiento del movimiento en la Argentina, que es inseparable de cierto nombres que serán decisivos para empezar a configurar la escena: Alejandra Boero, Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Oscar Ferrigno, “Nuevo teatro”, “La Antorcha”. Todos fueron nucleados por la Buenos Aires cosmopolita que arrastraba la crisis desencadenada por la Gran Depresión.

En el capítulo dedicado a La Plata del primer tomo de la “Historia del Teatro Argentino en las Provincias”, Alicia Sánchez Distasio inicia su análisis a fines del siglo XIX y en los momentos posteriores a la fundación de la ciudad. Observa entonces un rico panorama cultural, con varias librerías funcionando como trastienda de reuniones intelectuales y donde distingue varias preferencias respecto del naciente teatro local: “Este complejo espectro social manifiesta desde un principio su afición por el teatro y se destacan en los gustos del público dos corrientes muy marcadas: una culta, que adhiere al repertorio de la lírica universal (óperas y zarzuelas) y una corriente popular, que asiste al desarrollo de espectáculos circenses”. En 1884 se fundan el Teatro Argentino del Salón de Conciertos de la Exposición Internacional, el Pabellón Argentino y el Teatro La Plata, y un año más tarde el Teatro Apolo y el Politeama Olimpo.

El fenómeno continúa en ascenso y hacia la década del ´20 del nuevo siglo se empieza a vislumbrar el germen del teatro independiente, “con los primeros grupos autogestionados que empiezan a abrirse de lo oficial, como el ‘Grupo Renovación’ y el ‘Teatro Universitario’”. Gustavo Radice marca así los dos hitos fuertes en la primera etapa de la historia del teatro independiente en La Plata. Son momentos en los que se forman distintos agrupamientos que contienen a la bohemia artística platense, mientras la bibliotecas ‘Sarmiento’ y ‘Euforión’ se suman al trabajo protagónico de las librerías en el desarrollo cultural. La universidad, por su parte, con un fuerte peso desde principios de siglo por las políticas académicas de Joaquín V. González, será madre de estos dos primeros intentos de la escena local.
Luego de la Reforma Universitaria de 1919 surgió la primera agrupación teatral estudiantil de La Plata: el ‘Grupo Renovación’, que al presentar “Santa Juana” de George Bernard Shaw, cambiará su nombre por el más específico de “Teatro de Arte Renovación”. Su repertorio estaba compuesto por obras de autores extranjeros generalmente desconocidos hasta entonces. Entre las obras que representaron se destacan “La más fuerte” de August Strindberg, “Espectros” de Henrik Ibsen y “La madre”de Máximo Gorki.

Natalia Di Sarli remarca lo novedoso de este momento: “Hay experimentación con nuevos dispositivos visuales, cosa que en el teatro oficial es poco común, ya que responde a una estética más naturalista o realista y apunta a géneros teatrales que ya están consagrados”. De manera que este grupo representa una bisagra: nueva puesta en escena y nuevos textos. Gustavo Radice dice que “durante el período del ‘30 se renueva la dramaturgia platense, merced a que los grupos están muy en contacto con la vanguardia de Buenos Aires, el ‘Teatro del Pueblo’ y el grupo ‘Boedo’”. Y agrega: “En esa época el teatro de La Plata funcionaba sincronizado con el de Buenos Aires: los cambios de cada uno iban en paralelo”. Tal es así que en 1933 “Renovación” vuelve a cambiar de nombre y se acopla al movimiento de Barletta, pasando a denominarse “Teatro del Pueblo”. Según Di Sarli, “lo que hacen es tomar obras del expresionismo y darlas en galpones obreros de Berisso y Ensenada; empiezan a politizarse intensamente a partir de las ideologías marxistas en boga por ese tiempo, con intelectuales de esto grupos que provienen de un ámbito universitario donde han prendido esas ideas”.

Alicia Sánchez Distasio señala una serie de características del grupo que “anuncian el advenimiento del teatro independiente”, entre las que destaca, además de contar con espacio propio y con un público estable, que se “constituyó como grupo apoyado en un manifiesto, concebido con criterio ético y estético”, trajo “nuevas técnicas de expresión de los actores influenciadas por el ‘Teatro de Arte de Moscú’ que, bajo la dirección de Duvan-Torzoff, visitó la ciudad en 1924”, estableció la idea de un teatro “que buscaba cultivar el gusto estético del público y transmitir valores sociales y éticos”, produjo “transformaciones escenográficas que se apartaron del realismo-naturalismo predominante en ese entonces y generaron una estilización de la imagen escénica a través de la superposición de planos, la iluminación y la incidencia del color” e incorporó a su repertorio “las obras más significativas del teatro clásico universal, en especial el drama ibseniano, como así también los autores rusos, latinoamericanos y nacionales”.

El peronismo, “Fray Mocho” y “La Lechuza”

El otro intento de teatro independiente en La Plata se da con Alfredo Palacios como Rector de la UNLP y la conformación en 1941, por iniciativa de algunos profesores, del “Teatro Universitario”. “En cuanto al repertorio que llevaron a escena hasta 1956, se basaron en dos fuentes culturales: clásicos y contemporáneos universales”, asegura Alicia Sánchez Distasio y marca una particularidad con respecto a las obras extranjeras: “La versión sobre la que concretaban las puestas, era, en la mayoría de los casos, fruto de traducciones realizadas por los mismos integrantes del grupo”. Así, “Las criadas” de Jean Genet fue ofrecida mediante una traducción de Roberto de Souza, “la primera que se realizó al español, a sólo tres años de su polémico estreno en París”.

Avanzada la década del ´40 se nota un desfasaje entre lo que se produce en La Plata y en Buenos Aires. La llegada del peronismo separa de una manera más tajante aún a la escena oficial de la independiente, al proponer un teatro mimético para formar al pueblo y contribuir a consolidar la cultura nacional. Radice se refiere a la postura oficial de entonces: “Se buscaban puestas en las que el espectador se viera identificado, con personajes y conflictos más cotidianos. Ello llevó a canonizar las ideas del realismo y del naturalismo, con textos típicos de los géneros nacionales”. Natalia Di Sarli, por su parte, especifica: “Se abandonó el impulso vanguardista y se intentó transmitirle al pueblo una determinada idea de lo nacional”. Con ese marco, el teatro independiente va a confrontar con la estética peronista y con sus puestas, dominadas por géneros nacionales como el sainete, la comedia y el grotesco.

“El 13 de octubre de 1956 visitó la ciudad el elenco del ‘Teatro Fray Mocho’, dirigido por Oscar Ferrigno, que llevó a escena ‘La fiebre viene de Melos’, de Osvaldo Dragún, hecho que significó un hito en la historia teatral local”, se indica en el libro. Su importancia tuvo que ver con la influencia que logró en muchos grupos locales que renovaron la escena como “Los duendes” o “Nuevo Teatro”, y que sobreviven hasta hoy, como “La Lechuza”, “el primer gran grupo, que sentó las bases para la futura consolidación”, en palabras de Natalia Di Sarli. Roberto Conte, un actor con más de treinta años de trabajo en La Plata, integró durante un tiempo el grupo y lo considera ”emblemático, el que más se desarrolla, crece y contagia”.
Juan Carlos De Barry es el actual director de La Lechuza y recuerda sus inicios: “Hacer teatro independiente en el ´56 era muy complicado y teníamos mucha deserción, pero nosotros no nos dábamos cuenta”. En tiempos de la “Revolución Libertadora” el teatro independiente pudo sobrevivir a las prohibiciones mediante ardides tales como la multiplicación de los centros de formación de actores, con tres casos nuevos: la Escuela de Teatro Experimental de la Provincia de Buenos Aires, el Departamento de Teatro de la Escuela Superior de Bellas Artes y el Conservatorio de Música y Arte Escénico.

En el segundo tomo –todavía inédito- del libro dirigido por Carlos Pellettieri, que comprende desde 1956 a 1976, hay un apartado dedicado a “La Lechuza”. Se lo considera el grupo paradigmático del teatro independiente y se rescatan sus variadas puestas en escena: “La sola mención de algunas puestas como ‘La Cantante Calva’ y ‘La Lección’ de Ionesco, ambas representadas en 1962, o ‘El Malentendido’ de Albert Camus (1965), ‘Panorama desde el Puente’ de Arthur Miller (1963) y ‘El Zoo de Cristal’ de Tennessee Williams (1958-1965), dejan ver la predilección del grupo por las textualidades de la neovanguardia europea o el realismo norteamericano de Miller”.

Alicia Sánchez Distasio marca una mengua en la gran efervescencia cultural de aquella época hacia “fines de la década del ’60, momento en que comienza una declinación que se debe principalmente a las intromisiones del campo de poder sobre el campo intelectual”. Se refiere al nuevo golpe de Estado protagonizado por Onganía, que constituyó una reacción violenta ante un contexto social y cultural convulsionado por distintas manifestaciones juveniles, producto del mayo francés y el compromiso sartreano, que iba ganando a los intelectuales, sobre todo desde las perspectivas abiertas por el triunfo de la revolución cubana.

No obstante, tanto “La Lechuza” como los restantes grupos, que fueron más de treinta, con sus rasgos particulares y sus perfiles comunes, dieron vida a una escena platense caracterizada por “Sentido didáctico del teatro, sin descuidar el propósito de lograr placer en el espectador; selección de un repertorio acorde con los temas vigentes; respeto profundo por el público, único depositario de sus propuestas; experimentación y búsqueda constantes de un lenguaje que los representara”.

Ana Sánchez Distasio destaca de este movimiento “su férrea organización; su entusiasmo; su tesón para asumir el desafío de intentar siempre empezar de nuevo, pese a los diarios embates de la realidad” y concluye que “todas estas características que lo han singularizado le han permitido erigirse, desde entonces, en referente insoslayable para quienes en las décadas siguientes apostaron por el resurgimiento del teatro en la ciudad”.
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El ocaso en dictadura

El golpe militar de 1976 encontró a la escena platense independiente en total repliegue, con muy pocas obras en cartel y dificultades tan severas que provocaron una desintegración que recién pudo remontarse con la recuperación democrática. Varios testigos conservan estos momentos muy presentes en su memoria. Juan Carlos De Barry, por ejemplo, no entiende aún cómo su teatro siguió abierto, mientras la mayoría eran barridos por la censura: “Antes de cada representación siempre nos íbamos a un bar de enfrente; un día cayeron los milicos y empezaron a pedirle documentos a todos. Nosotros estábamos preocupadísimos porque no llegábamos a tiempo a la función, sin darnos cuenta del peligro. No era de guapos sino de inconscientes”.

Roberto Conte, por su parte, recuerda las discusiones que por entonces se daban dentro del ámbito teatral: “Cada uno buscaba hacer arte como podía. Yo comparto la posición de Stanislavski y Bertolt Brecht, de que el teatro político no sirve. El teatro no te cambia la vida pero te ayuda a sobrellevarla. Nosotros buscábamos sensibilizar a través del teatro y no hacer la apología de ningún movimiento político”. Señala sus diferencias con otro tipo de teatro, de corte político partidario: “Había otra gente perteneciente a distintos movimientos políticos que creía realmente que la función del teatro era que la gente vea las obras y resulte persuadida de tal modo, que una vez fuera de la sala vaya corriendo a afiliarse. Eso no dio resultado; el teatro no nace con esa finalidad”.

Recién a fines de los ´70, cuando se atenúan la censura y la presión que la dictadura había impuesto en sus primeros años, empiezan a formarse nuevos grupos. El Teatro “La Rambla” surge en esta etapa y Mónica Greco rememora sus comienzos: ”como muchos de nosotros pasamos toda la época de la represión como estudiantes de teatro, cuando por fin pudimos estar arriba de un escenario, tuvimos una gran necesidad de hablar de eso”.

Gustavo Radice afirma que “los cambios políticos son fundamentales para la consolidación del teatro independiente: una vez que la dictadura se empieza a ablandar y llega por fin la reapertura democrática, se genera una lógica explosión, después de años en los que no se podía hacer prácticamente nada”.

.Fuente: La Pulseada

TEATRO INDEPENDIENTE EN LA PLATA

Producción y entrevistas: Laureano Debat, María Eugenia Marengo y Daniela Camezzana
Redacción: Laureano Debat

Democracia y vanguardia


Según Natalia Di Sarli, “con la reapertura democrática comienza a configurarse de lleno un campo teatral con una experiencia de vanguardia”. Gustavo complementa el concepto: “Es el momento de consolidación del teatro independiente: se da un retorno a los `60, se retoman esos ideales y se intentan recuperar los diez años de estancamiento. Por eso se produce un auge de la experimentación y de la renovación. Incluso las temáticas más políticas son abordadas mediante propuestas estéticas altamente experimentales. Se demuestra así como una temática real y concreta puede superar la barrera del naturalismo estético e ir mucho más allá en su búsqueda de nuevas formas”.

Roberto Conte expone el sentimiento colectivo que predominaba entonces: “te sentías como recién bañado; no debías pensar en otra cosa más que en lo que estabas haciendo con tu obra. En la dictadura tenías que estar pendiente de si te venían a buscar o no, trabajabas con todo ese temor latente. Pero ahora ya no había que gastar más vida, trabajo e inteligencia en el miedo”.

Uno de los grupos formados en los inicios de la democracia es “La Gotera”. Diego Aroza, uno de sus integrantes, recuerda la reapertura de la Asociación Argentina de Actores: “Que se haya abierto otra vez el sindicato en La Plata significó volver a juntarse, hubo una afiliación masiva, todos querían participar y debatir”. Pero no ve que todo haya sido color de rosas: “Se buscaban estéticas diferentes, pero la gente venía de una época oscura, donde lo único que tenía era la televisión y las películas de Palito Ortega. De repente se encontraron con todo un movimiento que no entendían qué les quería decir. Eso espantó un poquito al público, que dejó de apostar al teatro independiente. Fue un momento en el que se convirtió en una tarea durísima llevar gente al teatro”.

Ya en los ‘90 se va a notar, según Natalia Di Sarli, “un equilibrio entre las formas y una convivencia en muchos aspectos. Es una suerte de etapa posmoderna en la que cada grupo trabaja con lo suyo sin meterse en el camino del otro. Empieza a haber un campo teatral mucho más rico, nutrido y heterogéneo”. La particularidad de esta década será el crecimiento de la dramaturgia local, con una proliferación de textos escritos por los propios autores platenses para ser llevados a las tablas: “No sólo se experimenta con la estética sino con la propia dramaturgia. Se escriben obras platenses y se experimenta a partir de la propia producción. Antes lo normal era tomar una obra y hacer la puesta. Ahora lo habitual es montar lo que se ha escrito antes. De este modo se recupera el paralelismo existente con lo realizado por los grupos de Buenos Aires”, explica Gustavo Radice, que apunta cómo va cerrándose así el círculo que se había abierto en los años `30.

Con una institucionalización mayor, el teatro independiente platense permite que hoy “cuando uno va a ver una obra, se encuentre con que cada grupo tiene su impronta. Ya se sabe lo que se va a ver, porque cada grupo posee su propia identidad, y eso es muy bueno”, dice Radice, y concluye: “la existencia de un circuito de salas con un perfil estético y una búsqueda propia, es fundamental para que el sistema teatral se consolide y se mantenga en continuo crecimiento”.
Son cuestiones a tener en cuenta para entender por qué, tanto antes como ahora, es imposible entender la intensa vida cultural y artística de la ciudad de La Plata sin tener en cuenta el vigoroso movimiento constituido por los grupos que conforman al teatro independiente.

Gustavo Delfino *
Origen: “La compañía se formó en 1992, a cargo de Horacio Raffart, con 20 personas que tenían la voluntad de hacer algo sin saber bien qué. Empezamos a tomar obras clásicas (los griegos, Lorca, el costumbrismo) y a montarlas en colegios. En 1995 se juntó un grupo más reducido y emprendió un viaje por Latinoamérica, hasta Cuba, todo por tierra. Fuimos ofreciendo representaciones por los 13 países que recorrimos. Éramos tres personas que llevaban las escenografías de las obras en sus mochilas”.

Teatro Independiente: “El movimiento que arrancó y llevó el teatro a las plazas y a las salas alternativas tuvo una gran valentía. Ahora es cómodo hacer teatro: nadie te persigue, nadie tiene la razón, todo está permitido. El teatro se vació de discursos. Los artistas están más preocupados por exhibirse, por ver cómo pueden ponerse a tono con la moda y ser legitimados por la vanguardia, que por reflexionar sobre lo que nos pasa como sociedad y comunicarlo al público. También es cierto que existen profesionales de esta actividad que día a día luchan en nuestra ciudad por construir desde la teatralidad un poco de oxígeno, que desde su militancia artística proponen otras cosas, pero lamentablemente son los menos y quedan opacados por la cultura de la mediocridad”.

Estética: El arte por el arte mismo es posible en sociedades desarrolladas y económicamente ricas. Es ridículo pretender hacer un teatro filosófico y de puras formas en un país marcado por la violencia, el hambre y las injusticias cotidianas”.
* Compañía “La Cuarta Pared”

“Febe” Chávez *
Teatro Independiente: El teatro de autogestión de La Plata es muy fuerte y es un teatro muy bueno, con variedad estética, buenos trabajos, buena formación y buenos directores. La mayoría de mis alumnos desembocan en el circuito del teatro independiente, ingresan en los grupos que ya existen o crean nuevos grupos”.

Estética: Desde lo que puede comunicar, el teatro puede cumplir distintas funciones: desde el mero entretenimiento hasta una función política y social. Creo que todas esas opciones son válidas. No hay un arte apolítico, ni un teatro apolítico. Uno puede producir un espectáculo cuyo sólo objetivo sea entretener, aunque no es mi caso. En estos momentos en necesario respetar la diversidad y la convivencia de las distintas formas estéticas. Los distintos modos de producción deben coexistir sin recurrir a posturas fundamentalistas. La mirada última es la del espectador. A mí me gusta un teatro que levanta preguntas: ése es el teatro que me gusta ver y hacer. No es que yo tome una decisión a priori: lo que produzco se genera desde ese lugar. No es un teatro transgresor ni pretende ser un teatro vanguardista”.

Actor: El actor es un trabajador del arte, que se tiene que poner el overol y militar todos los días. Hay momentos en que la cultura es dejada de lado por los gobiernos por considerarla algo suntuario, cuando en realidad significa una instancia formativa y es parte de la educación de un pueblo. El trabajo del actor no es algo místico -si bien se genera una mística en escena- ni tiene que ver con seres especiales. Todo lo que significa un proceso creativo requiere una determinada aptitud y actitud: hay que formarse, hay que estudiar. Picasso decía una frase muy cierta: ‘No sé lo que es el talento, pero espero que me agarre trabajando’”.
* docente y dramaturga

“Quico” García *

Origen: El grupo se formó en 1992, desarrollando lo que yo llamo la “estética del espacio”: un trabajo de lo teatral-escénico en nivel plano y en nivel de altura, abarcando la totalidad del espacio. La idea en ese momento era confrontar con el realismo imperante en los teatros oficiales o con cierto naturalismo que yo veía también en los teatros independientes de acá y de la Capital Federal. Un naturalismo que achata las posibilidades que tiene el teatro de bucear por realidades diferentes a la cotidiana”.

Teatro Independiente: Hay mucho teatro independiente en La Plata, mucho más que en otras épocas. Lo que no veo es un desarrollo en profundidad, no se está pensando en una profundización del elemento teatral. Se toma un texto, se lo hace mejor o peor, y puede ser una obra interesante. Pero cada vez que voy a ver algo acá me quedo con la sensación de eso ya lo vi. No hay una preocupación por preguntarse qué ocurre con las obras que se hacen, por preguntarse si esa es la obra que es necesario hacer hoy. Sólo se repiten fórmulas de los libros. Hay buenos actores y buenos directores, pero no hay nada nuevo. Hay que volver a preguntarse para qué estamos haciendo teatro. Hay un miedo general al fracaso, cuando de lo que se trata, como decía Beckett, es de ‘buscar el mejor fracaso’”.

Estética: El arte no debe ser una mera copia de la realidad. Cuando uno piensa en el arte piensa en llevar los límites de esa realidad mucho más allá, de modo que surja una realidad nueva, una realidad que contenga todo un imaginario colectivo, sin que sea un teatro exclusivamente social. Hay teatros que son reaccionarios en su mensaje y teatros que son reaccionarios en su forma. El teatro que intenta ser pedagógico utiliza un formato reaccionario, intenta plantear una idea anticipada que tiene de la realidad. Y eso no es el teatro. Yo estoy en contra del teatro estratificado, del teatro organizado, del teatro que baja línea. El teatro está cerca del jazz, donde hay una pauta interpretativa que sirve como base pero a partir de ahí se empieza a improvisar. El teatro no es la verdad de la calle: es la verdad de la escena. Vos sabés que estás siendo falso, que estás construyendo una verdad propia. Pero sos totalmente sincero con el espectador respecto de lo que está pasando ahí sobre el escenario”.

* Teatro “La Hermandad del Princesa”

Celina Cascellia *
Origen: Arrancamos en 2001 ensayando una obra, cuando teníamos entre quince y dieciocho años. Ensayamos durante un año y medio “Impartidus infidelius”, con nuestro director Carlos Ayala, y estrenamos en 2002. Después nos surgió la inquietud de hacer teatro infantil y estrenamos “Hércules y el Fuego del Olimpo” en 2004 en el Coliseo. El nombre surgió como un chiste y lo paradójico es que resultó premonitorio, porque siempre que volvemos a un lugar es en julio, o por lo general estrenamos las obras en julio. Aunque nos encantaría tenerlo, no contamos con un lugar fijo: ensayamos las obras en el bosque, en las plazas, en el Parque Saavedra o en nuestras casas”.

Estética: Siempre complementamos a la actuación con distintas variantes del circo, el mimo y la danza. Tenemos una estética propia, que tiene que ver con buscar lenguajes nuevos dentro del teatro. A una obra convencional o a una temática ya trabajada intentamos darle una vuelta de rosca distinta. Nos interesa buscar distintos juegos escénicos tratando de no repetir. Porque hoy en día el teatro en La Plata es un fenómeno masivo y lo constante en el grupo es tratar de no reiterarse”.

Actor: “Sentirse artista o sentirse trabajadores del arte es una ideología. Nosotros, sin dejar de lado lo que es ser un trabajador, pensamos darle para adelante con en el arte. Priorizamos el trabajo teatral por sobre la movida política”.
* Grupo “Vuelve en Julio”

Omar Musa *

Origen: Aquí funcionan el grupo de danzas “Danzacción” y el grupo de teatro “Barataria”. Con el grupo de danza ya veníamos trabajando juntos. Como compartíamos la necesidad de tener un espacio propio nos decidimos a juntarnos y empezamos a reunirnos en asambleas y discusiones. La primera vez que nos juntamos fue hace cinco años y nos planteamos esto: nosotros estamos haciendo teatro hace tanto tiempo y siempre ocupando salas ajenas. A veces nos decían: “no, acá no pueden”. O sea que sólo podíamos hacer una obra una vez cada tanto. Les planteamos eso a las compañeras de danza, que tenían un problema parecido, porque tampoco tenían lugar para ensayar. Finalmente, en mayo de 2003, encontramos este lugar, donde había funcionado la Sala 420, y nos quedamos acá. El nombre llega como resultado de una discusión en una asamblea: era la palabra que nos agrupaba a todos, más allá de nuestras diferencias; era el lugar donde podíamos trabajar, discutir y proyectarnos”.

Estética: “Yo creo que cada grupo tiene su estética y en eso tiene mucho que ver el director. La personalidad del director es la que aporta el perfil estético de los laburos. Una de las cosas que comenzamos a discutir fue con la ideología, con los nombres de algún actor o de algún grupo que ya tienen un significado establecido, para no quedar pegados a nada. En nuestro caso tenemos una ideología afín y compartimos ciertos criterios políticos. Pero la idea fue permitir que fuera creciendo un lenguaje propio a partir de la diversidad. Nos proponemos poder ser y lograr construir”.

* Centro Cultural “El Núcleo”

Diego Aroza *

Origen: “El grupo tiene 20 años y surgió a partir del propósito de construir espacios de dignidad laboral para el actor. Una de nuestras definiciones más fuertes es considerarnos trabajadores. En el resumen que ponemos en nuestras carpetas decimos que buscamos “desarrollarnos como trabajadores” y tranquilamente podríamos decir también que perseguimos “desarrollarnos como artistas”. Esa también hubiese estado bien, pero es toda una decisión llamarnos “trabajadores”, sobre todo en nuestro país”.

Teatro Independiente: “¿Qué es ser independiente? Siempre se está de algún lado. Entonces, de lo que se habla es de la independencia de pensamiento, de no estar condicionado por cuestiones monetarias o subvenciones. De rechazar el: "a vos te subvenciono, pero yo te pongo el discurso", para reivindicar el ejercicio del propio discurso. El teatro independiente ha pasado por varios lugares de definición. Ahora se suele llamar “teatro de autogestión”, por tratarse de grupos que se autoabastecen, que buscan sus recursos para poder producir. Grupos que, aunque cuenten con subsidios, buscan su propio sustento. A mí me sigue cerrando lo del teatro independiente que tiene que ver con lo autogestivo, que está fuera de la estructura oficial o del estado, en cuanto a independencia económica. En la Plata se ha crecido mucho en cuanto a producción y calidad. Pero ahora se está en una suerte de meseta. No hay ningún espectáculo emblemático que genere algo en el público. Sí hay mucha actividad, pero menos productividad y menos riesgos”.

Estética: Nuestro grupo no se define desde una estética, sino desde la concepción ideológica de concebir al actor como un trabajador. Es desde ese lugar de donde también empieza a aparecer el discurso. Podemos plantear los lugares de contradicción, de manejos del poder, los lugares de lucha. Yo creo mucho en la identidad como autor, en la necesidad de que cada uno encuentre qué quiere decir y cómo lo quiere decir. Siempre hay, en ese sentido, un período de búsqueda. Cuántas más ofertas, lugares y tendencias existen, más cuesta encontrar el camino propio”.

Actor: “El grupo nunca perdió de vista el hecho de concebir al actor como un trabajador. Nunca se habló del actor como un artista puro ni del artista como un iluminado. Muchas veces no se lee profundamente lo que está pasando: si uno está demasiado inmerso en lo que pasa en la sociedad, puede llegar a quedar en un plano que no da adecuadamente cuenta del entorno social que lo está conteniendo”.
* Grupo “La Gotera”

Juan Carlos De Barry *

Origen: “Yo venía de una experiencia llamada Teatro Experimental, que se cortó con el golpe del `55. Entonces la idea de uno de los muchachos de ahí, Juan Carlos Canedo, fue armar un teatro independiente y nos juntamos para darle forma a esa idea. Así nació “La Lechuza”. El 24 de junio del ´57 salimos oficialmente al público con “Legítima defensa”. Después hicimos “Esquina Peligrosa”, que fue un éxito total. Antes de tener sala, alquilábamos un sotanito enfrente de la Catedral, que apenas nos servía para reunirnos, porque no tenía ni siquiera un baño. Y un día dijimos ¿qué nombre le ponemos al teatro? En esa época la catedral estaba llena de lechuzas. Lidia Pérez Losavio sugirió la lechuza, por miedo a la mala suerte. Todos le dijimos que estaba loca y Canedo trajo al otro día una moneda griega que era una lechuza. Luego fuimos a La Protectora, 48 entre 8 y 9, donde estuvimos 30 años. Y después nos trasladamos adonde estamos ahora, una casa tradicional convertida en teatro. Así nació el nido de “La Lechuza”, el 31 del diciembre del ´90, mientras que en el ´91 fue la primera función”.

Teatro Independiente: “La definición que yo tengo es muy lírica: para mí –lamentablemente- el teatro independiente ha dejado de serlo. “La Lechuza” no tiene ninguna subvención del Estado, a pesar de que somos el teatro más viejo y de que la tramité dos veces para el mantenimiento de la sala. Pero archivaron olímpicamente nuestro pedido. El teatro se mantiene gracias al público y eso es el teatro independiente. Y es también aquel teatro que se hace sin pensar en ganar dinero. Ahora es distinto: una vez Federico Luppi me dijo: “Como cambió todo, flaco”. Claro, los chicos, ahora, están pensando en el casting y en la televisión. Nosotros antes poníamos todo: ordenábamos y limpiábamos si era necesario. No critico a esos chicos que lo ven como “un puente hacia”. Pero no es lo que en su momento nos movió a nosotros”.

Estética: “Nunca tomamos una decisión sobre qué estéticas íbamos a trabajar. Hacíamos la obra que nos gustaba y aquella para la que contábamos con un elenco suficiente. Por eso el repertorio de “La Lechuza” reúne más de setenta obras de todo tipo. Además han desfilado muchos directores distintos entre sí. Quizás haya una frase de Discépolo que define nuestra búsqueda: ‘Si no lográs hacer reír, hacer llorar o emocionar, no corras el telón’”.

Actor: “Para llegar a ser actor en el teatro independiente tenés que estar dispuesto a ponerle el hombro, porque de algún modo hay que suplir la falta de dinero. En cambio en el teatro profesional te contratan para hacer tu papel y punto. Es más, cuando intentas hacer algo más, te frenan, porque le estás sacando su trabajo al técnico, al asistente o a quien sea”.

* Teatro “La Lechuza”

Laura Valencia *

Origen: El “Pollo” Canevaro y yo compramos la casa en diciembre del ´95 porque necesitábamos un lugar propio. Veníamos trabajando en lugares prestados y surgió la necesidad de un lugar propio para investigar. Nos dábamos cuenta que no había ningún espacio en la ciudad que nos representara estéticamente. Teníamos una visión más pretenciosa: no queríamos una sala típica, sino un ámbito adecuado para elaborar una línea de trabajo diferente, un grupo de investigación, una búsqueda personal. Elegí ponerle “La Fabriquera” porque me gustó mucho por dos cosas: escuché la palabra en un par de tangos y me contaron que a las obreras del frigorífico Swift les decían despectivamente “fabriqueras”. Y además me gustaba porque era un nombre que tenia que ver con fabricar, pero con una connotación más artesanal.

Teatro Independiente: “En principio hay mucha movida y producción. En general acá es menos exigente que en Buenos Aires. La gente que hace teatro en La Plata realiza además otra actividad, entonces eso le quita muchas horas de dedicación. Entiendo que la gente que más se dedica al teatro, se termina yendo a Buenos Aires para intentar trabajar exclusivamente en esto o para perfeccionarse”.

Estética: “El teatro pasa por la actuación y el texto es una suerte de relato que corre. No me gusta trabajar con textos de teatro escritos previamente, porque después sé que no los voy a respetar tal cual están. Me interesa lo que me permite llegar a otro tipo de narración vinculada a lo que sucede en la escena en ese momento. Hay un relato que tiene que ver con la actuación en sí. Mientras escucho al actor que me cuenta y me habla de algo, el actor me cuenta y me habla de algo con su físico. Yo todo el tiempo sé que el actor es un actor y no un príncipe. Pero a la vez se me cruzan esas dos informaciones y eso es lo que más me interesa. Siempre nos gustó hacer un tipo de teatro donde la actuación estuviera muy adelante y el texto fuera casi una excusa. Cuando empezó “La Fabriquera” laburamos una onda que tenía que ver con la actuación exacerbada y muy caricaturesca, como lo que hacía Urdapilleta en el “Parakultural”. Tenía que ver con romper con el teatro convencional o el que tiene pretensiones de bajar un discurso político. Pero esa movida ya pasó y ahora tengo la necesidad de encontrar un nuevo lenguaje. Yo, en particular, soy un bicho de laboratorio: me gusta estar encerrada ensayando y eso es lo que más disfruto de la idea de hacer teatro”.

Actor: “La otra vez una persona me decía: “si te va bien en la vida, si sos feliz, si está todo tranquilo, entonces serías agrimensor, no harías teatro”. Con la gente con la que arrancamos siempre tuvimos esa sensación: que “La Fabriquera” era un búnker de la resistencia. Que era donde veníamos a juntarnos los que teníamos las mismas locuras, para poder trabajarlas y bancárselas. Acá se muestra en tanto se estudie y se prepare para eso, porque el mostrar también hay que entrenarlo. La formación tiene que ser técnica pero también tiene que incluir la elaboración de un pensamiento crítico. El actor debería ser más curioso, interesarse por otras disciplinas, investigar mucho, ver fotos, pinturas, escuchar música, leer mucho. Porque todo eso asociado es lo que te permite construir un discurso propio como actor. Me molesta un poco la idea de que el actor es un intérprete del discurso de otro”.
* “La Fabriquera”

César Palumbo *
Origen: “Todo esto nace con un grupo inicial de chicos, a los que yo les daba clases de teatro, y que luego fue creciendo. Entonces decidimos abrir el Altillo donde ahora yo tengo la librería, en el año 1980. En 1984, el Club Banco Provincia me convocó para dar un taller de teatro para los hijos de los asociados. Y ahí hicimos una fusión entre las dos salas, que aunque existen por separado, trabajan juntas. En 1997 le pusimos el nombre de “Tito Cossa” porque yo trabajo mucho con sus obras, es un poco el perfil de nuestro grupo. Por su parte, “El Altillo”, a partir de 2002, consiguió otro espacio que funciona sólo con actividades propias, con el nombre de Casa Teatro, porque era mi casa familiar. Ahí trabajamos con chicos y adultos, hacemos talleres y montamos obras, que incluso llegan a presentarse en otras salas”.

Teatro Independiente: “Lo que diferencia a los grupos independientes es que buscan romper con lo convencional. Yo creo en el teatro independiente y me considero parte de él. Somos independientes no en lo comercial, porque de algo hay que vivir, obviamente, y eso no desmerece nuestras producciones. Somos independientes porque, si bien a la hora de pedir subsidios nos exigen una cierta cantidad de funciones por año, nadie nos impone el repertorio ni se mete con los contenidos de las obras. Que sean rigurosos respecto de que tenemos que ofrecer obras con continuidad, me parece bárbaro y no lo veo como una atentado a la independencia. Es algo que contribuye a mejorar el trabajo. Además, no se puede pretender cobrar un subsidio si no se montan obras”.

Estética: “El teatro es principalmente una herramienta. Si te gustan la música, la pintura o la fotografía, está muy bien, también son herramientas. Si a eso se le suma la vocación y la verdadera pasión por alguna de estas gamas del arte, ya podemos hablar de una profesión.. Desde esa óptica, el teatro me ubica en un determinado lugar dentro de este mundo globalizado. Teniendo en cuenta para qué trabajo yo, que es el fortalecimiento de la identidad, me ubica como un argentino que es producto de la inmigración. A partir de eso podemos hablar de una cierta estética. Puede que me divierta, sienta y sufra. Puede que haya cosas que me gusten: unos olores, unos perfumes, la calle. Pero si no sé quién soy, si no sé que soy un hijo de inmigrantes, es difícil que pueda representar bien un personaje. Puedo estar muy bien parado, tener buena voz y recitar bien, pero es muy probable que no sepa en profundidad cuál es el origen de ese personaje”.
* Casa Teatro “El Altillo del Sur” y Sala “Tito Cossa”

Roberto Conte *
Teatro Independiente: “En el teatro, 2 mas 2 nunca da 4 y cada grupo tiene sus matices. Las obras independientes se definen por cuatro cosas básicas: no son comerciales, están dirigidas a la comunicación, están queriendo transmitir un mensaje y pretenden transformar al hombre y a la sociedad. Nosotros, en el Colegio de Abogados, tenemos gente que no cobra por lo que hace y que le ofrece a las obras lo mejor de su cansancio. El que hace teatro tiene, en ese sentido, un carácter muy especial. Creo que el teatro de La Plata es muy rico. Pero me llama la atención que los directores teatrales no vayan a ver teatro a La Plata y permanezcan en una especie de ensimismamiento. Y eso que ahora hay mucho más teatro para ver, muchísimo. Pero los directores, y me incluyo, no vamos a ver obras acá. Somos un poco sectarios”.

Actor: “El actor tiene que hallar su propio método de trabajo, su propio proceso de creación. Debe encontrarse los botones adecuados para apretar y tiene que lograr que lo que haga sea verosímil. El director de teatro es un invento cultural, no existía antes, es como el director técnico de fútbol. Lo impuso la instrucción académica. Moliére, Shakespeare, escribían y dirigían sus obras, las montaban ellos mismos. No había un tipo especializado en montar y preparar una obra. La figura del director nace con Stanislavski, para mejorar las puestas en escena y las posibilidades expresivas del actor”.

Estética: El teatro es una gran mentira que tiene que parecer verdad. Y para el espectador tiene que ser una gran verdad aunque arriba estés haciendo una gran mentira: las paredes del castillo son de papel prensado, la muerte de fulano es una muerte fingida. Cada actor debe buscar su manera de practicar esa mentira. No hay peor cosa que ser sectario, que creer que hay una sola verdad y un sólo método, que pensar que si no se sigue a rajatabla el método de Grotowski, o el de Stanislavski, o el de Artaud, se están haciendo mal las cosas. Después están los gustos: unos prefieren la comedia, otros se quedan con la farsa y otros eligen al realismo socialista. Cada uno tiene que hacer lo que le gusta. Lo más importante que tenemos que tener en cuenta es que no hay fórmulas definidas para nada: ni para montar una obra, ni para desarrollar determinada forma. Eso es lo que hace rico y variado al teatro”.
* Grupo “Cirrosis” y Grupo de Teatro del Colegio de Abogados

Mónica Greco *
Teatro Independiente: “Hay distintas categorías de compromiso con la actividad teatral: por una lado están aquellos que tienen sala y están peleando para sostenerla; por el otro están los grupos que no tienen espacio propio y deben renegar con eso. Todos hacemos teatro independiente, aunque sean situaciones muy distintas. Los grupos que no tienen un espacio propio se encuentran con el problema de yirar de una sala a la otra o de mendigarle una sala al Estado. A pesar de todo, hay una gran movida cultural, que es la de las salas independientes, que lo hacen como pueden y que muchas veces tienen que pelear el espacio hasta en los medios de comunicación”.

Origen: “Antes de estar acá, donde vinimos en el 79, estuvimos en un club, donde nos prestaban un pequeño auditorio, muy mono. Pero nunca terminaron de entendernos la onda y éramos extraños allí. Un día se acercó el presidente del club y nos preguntó: “¿qué pasó chicos, que los vecinos del club llamaron a la policía?”. Claro, estábamos ensayando una escena donde uno de los protagonistas gritaba “¡socorro!” y los vecinos se lo creyeron. De ahí pasamos a un sótano y de ese lugar nos mudamos acá, una típica casa con zaguán, patio, con una sala pequeñita y muy vieja. Nosotros somos fundamentalmente un taller de formación actoral e hicimos las salas con la idea de albergar nuestras propias producciones”.

Estética: “Yo creo que cada texto que uno elige, por diversas razones, tiene una estética. No podés traicionar al autor y hacer un clásico desdiciendo lo que en esencia es. Entonces, lo que me parece más interesante, en vez de aferrarte a una estética, es probar todo. ¿Por qué no? Algunas cosas no las haría porque no tengo la capacidad o porque no me gustan. Pero uno debe tratar de ser un poco más amplio. Acá pasaron desde obras de texto, casi de cámara, hasta obras sin texto, que se basaban exclusivamente en lo corporal, el movimiento, las luces, el sonido. Como espectadora he ido a ver cosas que yo no hubiera hecho pero que de todos modos puedo admirar”.
* Teatro “La Rambla”

Diego De Miguel *

Origen: “Nuestro Centro Cultural se fundó en 1996. Actualmente lo integramos once personas y contamos con tres espectáculos propios: “Antígone”, “Bitácora 14” y “Lo que trae la lluvia”. Pero en el mismo espacio se ofrecen además obras de otros grupos o elencos. También estamos ensayando algunos espectáculos nuevos que esperamos estrenar durante este año”.

Teatro independiente: El teatro independiente es un fenómeno típicamente argentino y, por extensión, latinoamericano. No existe en otras partes del mundo. En Europa, por ejemplo, tienen otro criterio de producción, aún para proyectos de pequeño formato. Esta identidad se relaciona con sus antecedentes, vinculados con los teatros obreros, de tendencia anarquista, socialista y comunista, que dieron pie a un teatro de ideas, con una poética clasista o cuestionadora. Y se vincula también, por otro lado, con las vanguardias (surrealismo, expresionismo, absurdo, etc.), que le dieron sustento en el plano formal a esa poética emergente. De esa mezcla surge un teatro heterogéneo y difícilmente clasificable, que aporta a la cartelera nacional cerca del noventa por ciento de los espectáculos en oferta, es decir, casi todo el teatro existente. En nuestra ciudad, esta realidad se profundiza, porque salvo los espectáculos porteños que salen de gira y llegan hasta el Coliseo Podestá, en La Plata no hay un desarrollo del teatro comercial. Esta producción se asienta en el esfuerzo de los teatristas y también de las salas, que no obtienen ningún tipo de financiación por parte de los estados provincial y municipal y cuya supervivencia peligra constantemente”.
* Centro Cultural “Viejo Almacén El Obrero”

Fuente: La Pulseada

Proyecto Azul


Nacimos en el año 1978 en la Argentina de plenitud en la Alternativa Teatral y de Vanguardia. Fuimos como profesionales de transgresión los actores que iniciamos la corriente barbiana llamada allí y entonces "Del Tercer Teatro". Muchos de nuestros amigos y compañeros de trabajo argentinos, residen hoy en el extranjero, fieles a su ideología, y escribiendo su historia a su modo, tan personal como privada es la historia del teatro mundial.

Somos la generación del Setenta, que como primer mensajero, se inspiró en las investigaciones de Strasberg y el modo de inspiración de la ética estadounidense de la formación del actor.

Mi formación, como mujer de la escena, es mucho más anterior. Comenzó, ciertamente, a mis seis años de edad, cuando comprendí el cine, la música, la danza, y la dramática, gracias a la poética de mi padre, Rolando Serra, y al romanticismo de mi madre, Yolanda Lagos, dos seres humanos maravillosos que aún conviven en mi cotidianeidad, para continuar recordando aquellos entrañables éxitos americanos, mundialmente famosos y muy dolorosos, porque se expresaron entre ambas guerras mundiales.

Convertí mi vida en una muy acelerada forma de aprendizaje, gracias a ellos y por entrega, muy aferrada a esas intuiciones mías que mis padres dolorosamente, sabían comprender.
Es allí donde acepté tempranamente como proyecto para mi vida, ser una mujer que pudiese transgredir de todas las formas probables, una construcción social Argentina atávica, demagógica, misógina, y encerrada culturalmente en conceptos lamentables de hostigamiento hacia lo que ocurriese científica y artísticamente en los países del desarrollo.

En SAL MINEO leí a mis siete años de edad, en un pequeño pueblo de crianza, la exactitud de la transformación del alma del actor. Y era ya, la caracterología de MARLON BRANDO y FRANK SINATRA una manera de ser actriz en la casa, y doméstica en la pantalla, bailarina de Jazz en el Parque, y dueña de la belleza coreográfica con los extraños dramas de baile de FRED ASTAIRE.

Mis mujeres favoritas, además de mi madre, fueron mis dos abuelas entonces: ellas se fortalecieron en la Argentina pobre, amenazada por las corrientes inmigratorias, y fueron enormemente inteligentes para transmitir cultura artística desde una vida de clase media trabajadora. De ellas, trágicamente, recibí la memoria del cine español y nacional, toda la antología de la música americana, y argentina, considerando el tango como literatura y como danza.

En 1978, junto a Eduardo Hall, creamos INYAJ TEATRO. Un sonido de trabajo incansable que ciertamente, sigue vivo. Ese fue el momento de ensamble, en nuestra ciudad, LA PLATA, con los maestros teatrales que nos dieron el ambiente intelectual propicio para profundizar en el trabajo: JERZY GROTOWSKI y EUGENIO BARBA. Ambos, han escrito la espaciosa modernidad del teatro actual, renunciando siempre a la próxima gloria, y esforzándose cada vez mejor, por la última lograda alternativa.

Para ustedes, soy Graciela Serra. Y en la forzada caminata de investigación, Eugenio Hall, mi hijo, siempre sostuvo con su sensibilidad y compleja comprensión del mundo de sus padres adultos, este maravilloso estado profesional de actriz. Supo comprender el actor, el director, los viajes,los idiomas, la amistad, el exilio elegido, y ha llegado a su delicada juventud, absolutamente formado con criterio de creador, y sensibilidad transgresora de profesional de los Medios de Comunicación. Su vida es a INYAJ TEATRO y PROYECTO AZUL, la única luz que me sostuvo en los momentos más difíciles. Y siempre serán en mi camino, en esta etapa final, que se anuncia cada día más breve, sus capacidades humanas, sus reflexiones intelectuales, su talento creativo de excelencia, los estímulos vitales para abrir el próximo camino, y emprender un nuevo estilo.

PROYECTO AZUL, es la síntesis de treinta años de profesión. Se produce para el espacio de Internet, exclusivamente en idioma Castellano.

Graciela Serra
Directora General del Proyecto

Fuente: proyectoazul

miércoles, 27 de mayo de 2009

MICROPOÉTICAS TEATRALES EN LOS COMIENZOS DE LA DEMOCRACIA: EL TEATRO INDEPENDIENTE

Lic. Gustavo Radice; Prof. Natalia Di Sarli FBA - UNLP

El teatro Independiente en La Plata se halla comprendido por grupos que se desarrollan mayoritariamente por autogestión. La trama del teatro Independiente es la más dinámica y extendida del campo teatral, en tanto las micropoéticas proliferan a lo largo de los ciclos históricos, manteniendo la diversidad (micropoéticas derivadas al teatro de corte social, la preservación de la tradición teatral o al teatro de arte experimental con referencias al teatro de Arte europeo). Propugnan el canon de multiplicidad (Dubatti denomina canon de multiplicidad al conjunto de prácticas teatrales que conforman la identidad múltiple del campo teatral surgido en la postdictadura. Por esta multiplicidad puede entenderse la coexistencia pacífica y variada de tendencias estéticas (micropoéticas) en un mismo momento histórico, con el mismo nivel de legitimación, sin necesidad de alinearse a una poética externa a sí para ser aceptado. Esta concepción es antagónica del canon de univocidad o hegemonización de las tendencias en un estilo dominante. Cfr. Ibid. Dubatti, p. 10 y sgs.) que permite la movilidad cultural y la reproducción de nuevas textualidades.

Define sus propios parámetros estilísticos y prioriza repertorios afines a estos parámetros, adaptando textos y puestas en pos de un objeto propio de creación. No es masivo en sus objetivos, pero como resultado de su montaje poético termina construyendo una proyección selectiva en su circulación. Mantiene una relación intermitente con las instancias de teatro oficial, no exclusivamente antagonista. Al constituirse en núcleos centrífugos de producción y recepción, depende indirectamente de la historia externa.

Uno de los debates que se establecen hoy en día acerca del concepto de teatro Independiente, parte de la idea de circunscribir este subsistema dentro del concepto de teatro neo independiente o teatro de Arte. El problema que se suscita acerca de estos dos conceptos es que cada uno conlleva una carga tanto estética como ideológica que, en algunas ocasiones, impide abarcar al subsistema en su totalidad. El concepto de teatro de arte se puede utilizar más como antecedente del teatro independiente que como categoría actual para definir su funcionamiento, ya que el teatro de Arte remite al movimiento surgido en Europa a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX en Argentina. Con el surgimiento de las vanguardias teatrales europeas del siglo XX, el concepto de Teatro de Arte se ve modificado por la multiplicidad de tendencias teatrales que, en algunos casos, cuestionan la noción misma de Teatro de Arte (el expresionismo, el Teatro político de Piscator y el Teatro de la Crueldad de Artaud).

Con respecto al concepto de teatro neo independiente planteado por Osvaldo Pelletieri ( hace referencia al concepto de neo independiente tomando como eje las manifestaciones teatrales de la década del 80 en adelante en la ciudad autónoma de Buenos Aires, para diferenciarlas del teatro Independiente o Teatro del Pueblo de Leonidas Barletta. Cfr. Pelettieri, O. Una historia interrumpida. Buenos Aires: Galerna. 1997.) hablar de teatro neo independiente platense es negar los orígenes de la tradición teatral independiente de La Plata. En este caso, la validez del paradigma no legitima una periodización autónoma del sistema platense. El concepto de neo independiente es válido si se lo toma desde el paradigma del sistema teatral porteño, trasladando el eje a una periodización teatral que no halla su correspondencia con el sistema teatral platense, ya que cada sistema tiene sus propios paradigmas de emergencia, canonización y retracción.Por otro lado, dentro de la historia del sistema teatral platense, el correlato estaría dado por el surgimiento a principios del siglo XX de grupos que funcionaban en paralelo al teatro comercial (Grupo de Teatro Universitario Renovación, Teatro de Arte Renovación y Teatro del Pueblo) cuyos objetivos no estaban centrados en la masividad, sino en la crítica intelectual al tratamiento superficial y “conciliador” que se desarrollaba en el sainete y la comedia de costumbres.

Campo teatral platense en los comienzos de la democracia.

A partir de la división del campo teatral en tres subsistemas (El autor define como sistema teatral al conjunto de prácticas y experiencias que caracterizan las dimensiones de la producción, la circulación y la recepción teatral, integradas todas ellas en un campo de fuerzas de productividad simbólico - expresiva. Pelettieri, O. Una historia interrumpida. Buenos Aires: Galerna. 1997. Pelettieri. Op. Cit. p. 14 -20.), el circuito teatral platense estuvo constituido por el subsistema oficial, comercial e independiente. Dentro de este último, podemos citar a los siguientes grupos: Grupo de Teatro Popular, Club Gente de Teatro de La Plata, Teatro Independiente La Plata (TILP), La Lechuza, Grupo Dares y Tomares, Grupo Teatro Siete, Taller de Actores de La Plata, Grupo El Ombú, Grupo Sol y Luna, Grupo La Antorcha, Taller de Investigación Dramática (TID), Grupo de Teatro Talía, Grupo Máscaras, Teatro Rambla, Grupo TESPIS, Linconl Drama Group, Grupo CLIM, Grupo Dromedario, Grupo DEVENIR, Grupo de teatro Encuentro, Teatro La gorra, Compañía de Farsantes Ltda., Grupo de Teatro del Colegio de Abogados, Teatro de La Taperola, Teatro de Arte Popular, Grupo INYAJ teatro, Grupo Voces, Grupo Teatro para el Hombre, Teatro del Barrio, Grupo Independiente de Teatro, Grupo Los Comediantes, Grupo VERTEA, Grupo Rataplan, Grupo Raices, Grupo Sol y Luna, Taller de Teatro MACABI, Compañía Teatral Malajunta, Grupo Fénix, La Gotera, Grupo Pachorra, Grupo El Sótano, Estudio de Teatro Tablarasa, Grupo NTD, Grupo Mimesis, Grupo de Teatro La Calesita, Grupo Teatral Dominguito, Grupo Nuevo Teatro del Pueblo, Grupo Humoris Causa, Cooperativa Teatral Los Viejos Comediantes, Agrupación de Teatro Experimental, Grupo F.A.D., Sala 420, Grupo Deladiez, Grupo Raos, Grupo Teatro de la Gruta, Grupo Pelvis, Grupo teatral Banja Luka.

El Teatro Independiente puede dividirse entre los grupos que cuentan con una profesionalización del actor y de la práctica escénica; y los elencos, que se conforman como entidad efímera para realizar un proyecto pero no se constituyen como grupo estable. Este tipo de elenco se estableció a partir de la concertación de sus miembros, los cuales, formados en
distintas estéticas y provenientes de diferentes teorías y poéticas teatrales, se unieron para concretar diferentes experiencias teatrales.

El circuito de teatro comercial estuvo conformado por una única sala que fue la del Teatro Ópera (hoy desaparecido), ya que durante estos años el Teatro Coliseo Podestá estuvo clausurado hasta su apertura en el año 1986. Durante los años de la dictadura, el auge de la comedia comercial y los espectáculos de revista (provenientes en su mayoría de Buenos Aires)
constituyeron el circuito de mayor éxito en las carteleras platenses. Las troupes porteñas de Dringue Farías, Darío Vittori y Pedro Quartucci convivían con repertorios dramáticos cultos procedentes de la Capital y a la vez, con las manifestaciones locales de grupos independientes y de las instituciones oficiales. Durante la década del 80 se mantuvo el éxito del teatro de revista y de la comedia. Estos géneros teatrales estaban dirigidos a un público masivo, ya que
la influencia de la televisión motivó a la conformación de elencos de actores “populares” cuyas puestas oscilaban entre lo picaresco y la comedia de costumbre, tal es el caso de Nora Cárpena y Guillermo Bredeston, Mabel Manzotti, China Zorrilla, Emilio Disi, Doris del Valle, etc, y las presentaciones de los llamados “galancitos” (Ricardo Darín, Carlos Calvo, Arnaldo André, Boris Rubaja, Germán Graus, etc).

En paralelo a la actividad de los grupos y elencos independientes, el Teatro Oficial contó en estos años con nuevas instituciones: la Comedia Municipal y el TULP (Teatro Universitario de La Plata) Grupo de Teatro Clásico de la UNLP, y a mediados de los 80 el Taller de Teatro de la Universidad. La Comedia de la Provincia de Buenos Aires, la Escuela de Teatro, el Grupo de Teatro del Colegio Nacional Rafael Hernández continuaron su labor durante la década del 70 y 80.


Bibliografía de consulta.
A.VV. Historia del Teatro Argentino en la Provincias. Volumen I. Osvaldo Pellettieri (Director)
Buenos Aires: Galerna – Instituto Nacional del Teatro. 2005.
AA.VV. Historia del Teatro Argentino en la Provincias. Volumen II. Osvaldo Pellettieri (Director).
Buenos Aires: Galerna – Instituto Nacional del Teatro. 2006.
Bourdieu, Pierre. Campo intelectual y proyecto creador, En: AA.VV. Problemas del
estructuralismo. México: Siglo XXI, 1967.
De Toro, Fernando. Semiótica Teatral. Del texto a la Puesta en Escena. Buenos Aires: Editorial
Galerna. 1987.
Dubatti, Jorge. El teatro de grupos, compañías y otras formaciones (1983 –2002). Buenos
Aires: Centro Cultural de la Cooperación, 2003.
Pellettieri, Osvaldo. Cien años de teatro argentino. Buenos Aires: Galerna. 1991.
-------------------------Teatro Argentino contemporáneo (1980-1990). Crisis, transición y cambio.
Buenos Aires: Galerna. 1994.
-------------------------Una historia interrumpida. Buenos Aires: Galerna. 1997.
Fuentes primarias de consulta.
Diario El Día.

Fuente:www.fba.unlp.edu.ar

Teatro Independiente en La Plata

Lic. Gustavo Radice; Prof. Natalia Di Sarli FBA - UNLP

La multiplicidad de micropoéticas que se desarrollaron durante este período estuvieron ligadas a la apertura y desarrollo del campo intelectual y cultural del momento. La década del 70 marcó una homogeneidad en las micropoéticas del Teatro Independiente, ya que los referentes y estéticas se desarrollaron conjuntamente en pos de “decir lo que no se dice” sobre
la situación imperante. El uso de la metáfora marcaba el ritmo de las puestas y los repertorios, cuidadosamente elegidos, oficiaban de mensaje implícito, partiendo desde el teatro del absurdo en un aparente despolitización, que sin embargo contenía una fuerte carga ideológica en el uso del lenguaje teatral.

Micropoéticas teatrales en los comienzos de la democracia.

Comenzados los ochenta, la experimentación y la búsqueda de nuevos lenguajes corporales se instalaron en los grupos de Teatro Independiente, generando la formación de una serie de micropoéticas teatrales donde los perfiles de cada grupo se definieron en torno a lineamientos estéticos e ideológicos que se distanciaron de la macropoética de los 70. Esta última puede leerse como un intento de comunicar desde lo corporal aquello que en los tiempos de censura no se puede verbalizar. En estos inicios se inscribieron las primeras búsquedas del teatro centrado en la acción corporal antes que en el texto, tendencia que a lo largo de la década del 80 será prioritaria en la construcción de la especificidad micropoética.
Dentro de la multiplicidad de poéticas desarrolladas dentro del período estudiado, muchos grupos construyeron una poética remanente deudora de los discursos teatrales pasados.

Como por ejemplo La Lechuza, Grupo de Teatro Popular, Club Gente de Teatro de La Plata, Teatro Independiente La Plata (TILP), Grupo Dares y Tomares, Grupo Teatro Siete, Taller de Actores de La Plata, Grupo El Ombú, Grupo Sol y Luna, Grupo La Antorcha, Grupo de Teatro Talía, Grupo Rataplan, Grupo Raices, Grupo Sol y Luna, Taller de Teatro MACABI, Grupo Fénix, Grupo Pachorra, Grupo El Sótano, Estudio de Teatro Tablarasa, Grupo NTD, Grupo Mimesis, Grupo de Teatro La Calesita, Grupo Teatral Dominguito, Grupo Nuevo Teatro del Pueblo, Grupo Humoris Causa, Cooperativa Teatral Los Viejos Comediantes. Todos ellos continuaron con una línea de trabajo que tendió establecer una marcada estética realistamimética, no pudiendo apropiarse de las nuevas formas teatrales que se estaban desarrollando dentro del subsistema del teatro independiente de La Plata. Si bien el campo teatral platense comenzados los 80 fue un ámbito favorable para la experimentación y la expresión de diferentes ideologías, cada grupo eligió el camino propicio para construir un discurso propio que sustentara los principios, tanto estético como ideológicos, que les permitiera seguir
produciendo. Cabe señalar que la mayoría de estos grupos mencionados se fueron diluyendo por diferentes motivos: ya sea por falta de presupuesto, por la falta de un espacio propio, por la ausencia de una política cultural concreta o simplemente porque como toda tendencia remanente queda en la periferia de los discursos emergentes y tiende a desaparecer.

La apertura democrática estableció diferentes líneas de acción del teatro independiente, marcando dos tendencias diferenciales en cuanto al referente estético de cada una de sus micropoéticas. La aparente homogeneidad dio paso a una multiplicidad que promovió el surgimiento de los diferentes grupos teatrales, complejizando el subsistema teatral independiente por estos años. En este resurgir, se pueden encontrar algunas tendencias más preocupadas por establecer líneas de acción que tendían a la puesta en conciencia de lo sucedido en los años de la dictadura (Teatro Rambla, Devenir) a partir de un teatro de denuncia de corte más explícito en su referente. Por otro lado, surgió otra línea que tendió a la
experimentación en lo formal, sin descuidar lo ideológico, pero que en cuyo entramado estaba implícito lo sucedido en la década pasada. De esta manera, ambas vertientes apropiaron la incipiente libertad de expresión para potenciar los lenguajes teatrales desde la construcción de micropoéticas particulares. Los actores y directores que en su momento habían viajado al exterior introdujeron las nuevas poéticas que iban a dar curso al Teatro Independiente, a partir del contacto con las experiencias de la neovanguardia teatral europea y norteamericana: Living Theater, el Odín Threatre y las escuelas de Grotowski y Kantor.

En este período, la revalorización del rol del actor, como elemento estructurante de la puesta, estableció el camino por el cual iba a transitar el Teatro Independiente en su camino entre lo performático y lo netamente teatral. Se establecieron líneas estéticas que tendían a movilizar al espectador para la toma de conciencia como sujeto histórico, y de acuerdo a los principios del Teatro Épico, ejercitara la toma de postura sobre el pasado reciente. A diferencia de las instituciones oficiales, el teatro independiente tendió a desarrollar su propia matriz de pensamiento, lo cual implicó, en vez de reproducir un modelo preestablecido, poner en conflicto al sujeto con su entorno. En dicho contexto, la revalorización de los postulados de la década del 60 cobró vigencia, en un intento de resignificación y puesta en sentido del hecho teatral.

Teniendo en cuenta los hechos políticos que caracterizaron la década del ’80, el subsistema teatral independiente puede dividirse en dos períodos. Estos dos períodos están relacionados a dichos cambios sociopolíticos del país: desde el 82 hasta el 85 es el período en el que se puede observar la conformación y mayor efervescencia de grupos teatrales y el surgimiento de nuevos repertorios y poéticas teatrales. Los primeros años de la democracia permitieron una apertura expresiva, el advenimiento de nuevas formas estéticas e ideológicas, la experimentación escénica y por consecuencia la reproducción de nuevos grupos. Dentro de esta coyuntura cabe señalar que la Escuela de Teatro aportó el mayor número de actores con una formación dentro de las artes escénicas. Esto posibilitó la conformación de elencos y grupos teatrales con la necesidad de establecerse como tales dentro del circuito teatral platense.

El período que se desarrolla a partir de 1986 es de retracción del teatro independiente hasta comenzado la década del ’90. Es un período en donde asistimos a un proceso de estabilización del circuito teatral independiente platense. Durante 1986 y como consecuencia de la crisis económica, de la falta de promoción de los espectáculos, de la desaparición de salas teatrales y de la ausencia de una política cultural, el circuito del teatro independiente sufre una progresiva disolución y merma de público, quedando dicho circuito aislado a unos pocos grupos que cuentan con sala propia y amplia trayectoria.
Al respecto, Amilcar Moretti, en un artículo reseñado en el diario El Día señala: “Se me dice, además, que la situación es tan dura que resulta prácticamente imposible sostener la actividad teatral independiente, ya por lo inhóspito de los lugares de ensayo, ya por las penurias financieras, ya por las comprensibles necesidades personales. Dicho de otra forma: para dedicarse al arte, primero hay que comer. (…) se corresponde simétricamente con el descuido de la gente de teatro local por la venta de su propio trabajo, es como si no existiera la necesidad de incorporar el producto en el mercado local.” (El Día 25-6-1986).

Por otro lado, el crítico teatral Carlos Pacheco, acentúa esta crisis en el teatro independiente platense cuando afirma lo siguiente: “Cuando en 1982 saludábamos el nacimiento de un fuerte movimiento teatral independiente en La Plata lo hacíamos con la expectativa de que su consolidación sirviera no solo al afianzamiento del arte local, sino que además tuviera la potencia suficiente que lo defendiera de cualquier viento que lo hiciera tambalear. A casi seis año de aquello, la realidad es tan patética (…) La mayoría de los grupos están disueltos, la salas que con muchos esfuerzo se habían conseguido se han transformado en otros ámbitos que nada tiene que ver con lo teatral, se repiten espectáculos desde hace tres temporadas, y lo que es peor se acepta trabajar en lugares que por si mismo nada tienen que ver con
lo artístico.” (El Día 15-5-1988).

El resultado de este proceso de retracción del teatro independiente local impactó en las diversas poéticas que se desarrollaron durante los comienzos de la década del ’80. La multiplicidad de estéticas y la posibilidad de experimentación que otorgaron los comienzos de la democracia se fueron desgastando paulatinamente. Los objetivos de los que partieron los diversos grupos teatrales se perdieron en un afán por la posibilidad de libertad de expresión que dio la democracia en sus comienzos. Lo que no se tuvo en cuenta fue, que todo proceso democrático conlleva también en su interior las imposibilidades que da el cambio de un sistema político cerrado y autoritario a otro abierto. Esto es, crisis económicas, crisis en los diversos estamentos institucionales, poca claridad en los lineamientos de la política cultural y lucha de poderes partidistas. Tal vez la crisis del teatro independiente se pueda hallar no solo en estas relaciones, sino también en la búsqueda infructuosa, por parte del teatro independiente, de un intento por recuperar los principios idealistas que sostuvieron al teatro durante la década del ’60.

En noviembre de 1982 se realizó el Primer Encuentro de Espectáculo Platense, el cual se repone el año siguiente. Estas manifestaciones, así como los cursos y talleres de formación actoral de los distintos grupos, marcan la importancia del resurgir del teatro platense en los primeros años de la democracia. Al respecto, la prensa local destaca en un artículo con fecha del 10 de junio de 1984: “Hoy, actores, directores, escenógrafos, iluminadores y todos aquellos que ponen en marcha un apuesta en escena, nos muestran una rama del arte que tiende a crecer en cantidad y calidad cada día más. El panorama desolador de años anteriores se vio superado en el último tiempo cuando distintos grupos llevaron a escena numerosas obras, y a la vez, por dos Encuentros del espectáculo platense, realizados en los años 82 y 83, que marcaron un hito en el panorama teatral de la ciudad.”

Durante la primera etapa los grupos y elencos de mayor trascendencia dentro del subsistema independiente que produjeron una sustancial modernización del mismo fueron: el Grupo Devenir (Gustavo Vallejos, Armando Di Cocco, Edgardo Molina y Peque Valle), Taller de Investigaciones Dramáticas (TID- Carlos Lagos, Quico García, Nora Oneto, Cora Ceppi), el Taller de Teatro Rambla (José Luis de Las Heras y Mónica Greco), el grupo TESPIS (Omar Musa, Nina Rapp) Grupo INYAJ (Eduardo Hall y Graciela Serra) Teatro del Bosque – Equipo de Trabajo Encuentro (Carlos Aprea, Cora Ceppi, Jorge Perez Escalá, Quico García) y Grupo de Teatro de Arte Popular (Rafael Cellini).

En la segunda etapa, el Teatro Rambla continúa con su actividad, lo mismo que el TID, Tespis y Devenir. Otros grupos de relevancia fueron: grupo Malajunta (Omar Sánchez, Nora Oneto), La Rosa de cobre (Omar Sánchez, Nora Oneto) Sala 420 (Rubén Monreal), La Gotera (María Ibarlín, Marcelo Demarchi). Por otro lado continúa desarrollando su actividad el grupo La Lechuza, de histórica trayectoria, continuando con su característica poética de trabajo y realizando obras de Oscar Viale, Ionesco, Neil Simon, además de reposiciones de obras anteriores. Para ejemplificar lo expuesto, fueron seleccionadas tres tendencias diferenciales de la multiplicidad teatral platense. Cada grupo desarrolló, desde la reflexión y la acción, una línea de trabajo que estableció una matriz de producción para nuevas tendencias y textualidades en
la década posterior.

Bibliografía de consulta.
A.VV. Historia del Teatro Argentino en la Provincias. Volumen I. Osvaldo Pellettieri (Director)
Buenos Aires: Galerna – Instituto Nacional del Teatro. 2005.
AA.VV. Historia del Teatro Argentino en la Provincias. Volumen II. Osvaldo Pellettieri (Director).
Buenos Aires: Galerna – Instituto Nacional del Teatro. 2006.
Bourdieu, Pierre. Campo intelectual y proyecto creador, En: AA.VV. Problemas del
estructuralismo. México: Siglo XXI, 1967.
De Toro, Fernando. Semiótica Teatral. Del texto a la Puesta en Escena. Buenos Aires: Editorial
Galerna. 1987.
Dubatti, Jorge. El teatro de grupos, compañías y otras formaciones (1983 –2002). Buenos
Aires: Centro Cultural de la Cooperación, 2003.
Pellettieri, Osvaldo. Cien años de teatro argentino. Buenos Aires: Galerna. 1991.
-------------------------Teatro Argentino contemporáneo (1980-1990). Crisis, transición y cambio.
Buenos Aires: Galerna. 1994.
-------------------------Una historia interrumpida. Buenos Aires: Galerna. 1997.
Fuentes primarias de consulta.
Diario El Día.

Fuente: www.fba.unlp.edu.ar