miércoles, 26 de mayo de 2010

La bohème , en un esperado regreso

Antes del final. El director Stefano Ranzani, al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón, en uno de los primeros ensayos en la sala restaurada Foto: LA NACION / Maxie Amena

Tras su reapertura, hoy el Colón se apresta a recibir el primer título lírico de la temporada, que tiene como régisseur a Hugo de Ana, argentino radicado en Europa

Por Verónica Pagés
De la Redacción de LA NACION

El hombre se fue de la Argentina hace algo más de 18 años y cuesta reconocerle lo porteño. Los años en Italia le pegaron el modismo y muchas palabras, lo que sí llevó y trajo consigo en este regreso es el carácter fuerte y la determinación por llegar a buen puerto en los tiempos previstos. El desafío no era sencillo sobre todo para un director de escena, escenógrafo y vestuarista como él que está acostumbrado a entregar los trabajos, para que comience su realización, un año antes del estreno. Por eso, para Hugo de Ana, aceptar el convite que el director del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, le hizo en septiembre de tomar La bohème para iniciar la temporada era un gran desafío. "«¿Te interesa La bohème?» , me preguntó, a lo que le respondí: «Me interesa el Colón»". Y se puso a trabajar para poder entregrar el planteo escenográfico en diciembre. "La mayor parte de mi carrera ha sido internacional, pero el corazón siempre está en el Colón", sintetiza el régisseur que se fue cuando era jefe de producción escenotécnica del teatro. Es que por ahí empezó esta carrera que hoy lo tiene como uno de los más importantes directores escénicos de Europa (ha hecho cinco puestas en la Scala de Milán y está por realizar la sexta). Su formación primera remite a las artes plásticas, aunque su sueño era convertirse en director de cine (de hecho, uno de los comentarios más leídos sobre sus trabajos habla acerca de su concepción cinematográfica de las puestas). Algo lo llevó a entrar en el Instituto Superior del Teatro Colón para meterse en el mundo de la escenografía y ahí -como le advirtió un viejo maestro- el pulpo del teatro se lo devoró y lo convirtió en lo que es hoy: régisseur, escenógrafo y vestuarista. "Me hago cargo del trabajo completo, de la idea general del aspecto visual del espectáculo, soy muy detallista y me gusta estar en la terminación final de todos los aspectos; eso evita que me pelee con otros, aunque no es difícil que lo haga conmigo mismo", dice De Ana, y se ríe.

Matices

Así, con las muchas ganas y poco tiempo se hizo cargo de esta puesta que hoy sube a escena en el renovado Teatro Colón para abrir una temporada largamente esperada. Es la cuarta vez que se mete en la obra de Puccini, y cada vez que lo hace puede despegar de las imágenes anteriores porque el paso del tiempo lo hace descubrir matices y nuevas miradas que hasta a él mismo sorprenden. Además, en cada oportunidad tiene que enfrentarse a un nuevo elenco para el que debe pensar puntualmente cada puesta. "Esta vez tengo un elenco muy joven y con tres de los cantantes debutando en su rol, lo que me ayuda muchísimo, ya que no traen un concepto escénico preconcebido. Todos ellos se han dispuesto a trabajar muy bien. El mayor problema es que son de distintas escuelas (uno ruso, otro rumano, otro italiano, una argentina y dos estadounidenses), pero decidí que esas diferencias jueguen a mi favor."

Con ellos y para ellos creó esta puesta "neorrealista", como él mismo define, en la que siempre está el desafío de meterle mano a una obra muy conocida y muy querida por la gente. "Por eso es muy difícil hacer algo nuevo que al mismo tiempo conforme las expectativas del público. Es una obra complicada porque está sujeta a unos parámetros veristas, sí, pero muy poéticos, donde todo está un poco idealizado hasta las caracteres de los personajes. Además, la gente que viene a ver La b ohème quiere ver La b ohème, y si quiere verla actualizada van a ver Rent ", cuenta el director antes de aclarar que él la ubicó poco antes de la Primera Guerra Mundial, por ser ése el gran período de la bohemia parisina. Para ello creó un espacio que presenta un clima de "realismo poético, un realismo tamizado por una visión exageradamente soñada...".

-¿Supo que muchos criticaron que el Colón reabriera sus puertas con La bohème y no con una obra que implicara una apuesta más moderna, más rupturista?

-La verdad yo creo que debería haber reabierto con Ai da, la ópera del día de su inauguración, como se suele hacer en estas ocasiones en los grandes teatros del mundo, pero no es fácil encontrar una cantante para ese rol con tan poco tiempo. Y además no estoy tan de acuerdo en que la ruptura pase por hacer determinados espectáculos. Hay que pensar que el Colón siempre ha hecho grandes óperas del siglo XX, no es que se mantuvo al margen, no es un teatro que esté fuera de lo moderno. Además, tenés que abrir el teatro, pero también tenés que recuperar público, y honestamente no lo recuperás haciendo La carrera del libertino ,que es maravillosa y a mí me encanta, o Lulú , o Mahagonny . Tienen que estar en una temporada pero no en la inauguración. No podemos dejar de pensar que hoy una ópera contemporánea te llena la mitad de la sala.

PARA AGENDAR

  • El director Hugo de Ana contó con un elenco integrado por Virginia Tola (Mimí), Marius Manea (Rodolfo), Marco Caria (Marcello), Nicole Cabell (Musetta), Omar Carrión y Luciano Garay (Schaunard) y Denis Sedov y Kevin Burdett (Colline), entre otros. Junto a ellos actúa el Coro Estable, que dirige Antonio Domenighini, el Coro de Niños que dirige Valdo Sciammarella y la Orquesta Estable del Teatro Colón, con la dirección del italiano Stefano Ranzani. Está previsto realizar seis funciones: hoy y el viernes, a las 20.30; el domingo, a las 17; el martes 1° de junio y el viernes 4, a las 20.30; y el domingo 6, a las 17. Entradas individuales y abonos disponibles en la boletería del teatro.

MAS ECOS DE LA REAPERTURA

  • La noche de anteayer, la de la reapertura del Teatro Colón todavía resuena en los muchos que aman al maravilloso espacio porteño. "Me sentí muy bien -dijo Julio Bocca, que viajó directamente desde Montevideo-, disfrutando de la noche de la reapertura, al ver que los cuerpos artísticos están en su lugar, trabajando. Que se encendieron las luces. Que el teatro estaba lleno de gente. Eso es lo importante, y lo que cuenta ahora." Por su parte, Eleonora Cassano también se reconoció conmovida por la ocasión: "Subí las escalinatas y me agarró una emoción inmensa. De afuera el teatro se ve hermoso, el hecho de que esté abierto y tan lindo me emocionó muchísimo. Y el momento de cantar el Himno fue inolvidable".
Fuente: La Nación

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