jueves, 27 de marzo de 2003

Una obra platense en dos festivales internacionales

Considerada como una obra de teatro experimental, "Ojos de ciervo rumano" escrita y dirigida por la platense Beatriz Catani, participará en mayo de dos importantes festivales internacionales: el Kunder Festival des Arts de Bruselas y el Festival de Theatre des Ameriques de Montreal. La pieza es una coproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires y el Theaterformer de Hannover, Alemania y el año pasado tuvo la posibilidad de presentarse en el festival que organiza esa entidad alemana. Antes de emprender esta gira realizará cuatro funciones en La Hermandad del Princesa (diagonal 74 entre 3 y 4) los domingos a las 20.30.

Catani cuenta que la obra fue seleccionada por los programadores de esos festivales cuando la vieron en Alemania y se interesaron mucho en la propuesta. "Esta es prácticamente una forma de vida para los que hacemos teatro en la Argentina, porque no hay muchas posibilidades de subsidio para el teatro experimental. En estos festivales no sólo se encargan de pagar los gastos de traslados y estadías sino que también de realizar la producción".
La directora explica que el éxito de este tipo de obras surge porque el énfasis está puesto en la actuación. "Cuando existen carencias económicas, los que hacemos teatro experimental no tenemos otra alternativa que realizar producciones a bajo costo, con escenografía despojada y pocos elementos. A partir de esa carencia, cuando hay una propuesta que se sustente, el eje pasa por una actuación muy fuerte que exige una gran cuota de verdad. El actor trabaja en espacios reducidos, con el público muy cerca y eso le confiere una gran potencia a la obra. Lo que se busca es que el público se sienta 'golpeado' en sus sentidos más que en su comprensión racional".

"Ojos..." es una obra compleja que requiere un espectador atento y muy abierto a dejarse llevar por los estímulos sensoriales que se proponen. De forma sutil plantea un juego entre el mundo de la fantasía y el real. La historia problematiza sobre quienes somos, el mito del nacimiento, la confusión de los roles familiares, pero también hace hincapié en la relación del hombre con la madre tierra, a la que se la presenta devastada y por lo tanto lo único que queda son viejos relatos que hablan de una prosperidad pasada.
"Me produce mucho placer cuando en el espectador entra en juego todo lo que le propone la obra y tiene la sensibilidad de poder armar en su cabeza una imagen propia. 'Ojos...' no tiene una única lectura posible, sino que está construida con capas muy barrocas y distintos niveles de comprensión. Pero no se trata de una obra hermética donde nadie entiende nada, al contrario el espectador queda incluido y puede gustarle o no, pero no ser indiferente", agrega.

La obra cuenta con las actuaciones de Paula Ituriza, Blas Arrese Igor y Ricardo González, la iluminación de Gonzalo Cordova, la música de Carmen Balliero, la escenografía, dramaturgia y dirección de Beatriz Catani, la asistencia técnica de Margarita Dillon y la asistencia de dirección de Jazmín García Sathicq.

Fuente: Diario El Día

miércoles, 26 de marzo de 2003

Después de la Vendimia, una gran fiesta teatral

A partir de hoy se desarrollará en Mendoza la decimoctava edición de la Fiesta Nacional de Teatro, que se extenderá hasta el domingo 6 de abril. Participarán 34 obras seleccionadas, de todo el país.

Por Hilda Cabrera
Foto: Un pasaje de la puesta de “El grito”, que representa a Tucumán.


Siempre a la búsqueda de propuestas que reflejen, aunque sea parcialmente, la creatividad y el entusiasmo de los teatristas del país, se inicia hoy la 18ª edición de la Fiesta Nacional de Teatro, un encuentro que se viene desarrollando desde mediados de los ‘80, y que este año tiene como sede la ciudad de Mendoza. Organizada en forma conjunta por el Instituto Nacional del Teatro, creado en 1997, y la Subsecretaría de Cultura de Mendoza, la fiesta se extenderá hasta el 6 de abril. Reúne a elencos elegidos por concurso y permite a los participantes confrontar realidades sociales, económicas y políticas diferentes. En esta edición, los espectáculos no quedan circunscriptos al teatro para adultos. Además de piezas de danza y mimo se programaron otras destinadas a los niños.

Entre los artistas participantes se encuentra el autor, actor y director Eduardo Bonafede. Este arquitecto rosarino, radicado en el sur, mostrará junto al elenco de Tres x Tres, en representación de Tierra del Fuego, Banderita mía, retrato del dolor y de los ideales perdidos de un padre ante el cuerpo muerto de su hijo. Otro calificado aporte hará el grupo Fra Noi de Córdoba con La Friche, creación colectiva sobre los carnavales de Colonia Caroya. Neuquén se hará presente con Esas eran hadas, pieza destinada al público infantil. La dirige su autor, Javier Swedzky, junto a Dardo Sánchez. Interpreta el elenco de la Escuela Provincial de Títeres, conducida por Jorge Onofri, artista con experiencia en el Marionet Teatret de Suecia. La otra propuesta neuquina pertenece a Fernando Aragón, quien aplica técnicas del teatro antropológico de Eugenio Barba. Presentará La noche devora a sus hijos, de Daniel Veronese, actuado por Maite Aranzábal (del grupo Después de Todo).

Jamuychis (El grito) es el resultado de una investigación de Patricia García, también intérprete junto a Flavia Molina. Esta obra representa a Tucumán, al igual que Mujercitas eran las de antes, de Graciela Cabal y puesta de Jorge Pérez Lucena (h) (grupo Mandrágora). El gorro de cascabeles, de Luigi Pirandello, es otra contribución de Rafael Nofal, director del elenco de la Universidad de Santiago del Estero que viene realizando montajes de teatro político. Betty Good, del chaqueño Daniel Sasovsky, se enmarca en la línea del humor absurdo con influencias del teatro de Copi. Este es un trabajo de Marcelo Padelín y su grupo Actores Unidos de Chaco. El sanjuanino Juan Carlos Carta y el mendocino Walter Neira presentarán La causa (obra de la que Carta es autor junto a Eduardo Rodríguez) y La edad de la ciruela (por la compañía Sobretabla), del mendocino-ecuatoriano Arístides Vargas, todos ellos renovadores en sus respectivas provincias.

El entrerriano Teatro del Bardo mostrará El hombre acecha, de Gabriela Trevisani y Valeria Folini, la historia de dos mujeres que se encuentran en la sala de espera de una cárcel. Una es Josefina, esposa de un poeta preso, y la otra, Milagros, una muchacha que aparece vestida de novia. Dirige Gustavo Bendersky. El Grupo Libres de Río Negro llevará U-27, una tragedia radial, inspirada en la novela 1984 de George Orwell. Dirigen Luis Sarlinga y Pablo Otazú. La problemática de la salud es el tema de Fragmentos hospitalarios, creación colectiva de Efectos Colaterales de Chubut. La dirección pertenece a Nelda Scoltore y María E. Guitart.

La programación continúa con El Corso, de Manuel Cruz (por Ideart, de Santa Cruz, dirigido por Mario Morici); Postales argentinas, de Ricardo Bartís (grupo Uñaiche Auka, de La Pampa, dirigido por Isabel Montesi y Luis Maza); Cachafaz, versión y dirección de Miguel Pittier de la obra homónima de Copi, representando a Buenos Aires, lo mismo que Mujeres soñaron caballos (sobre dramaturgia y dirección de Daniel Veronese), y Perras, dirigida por Enrique Federman. La provincia de Buenos Aires participa con El claudicante, de Feve Chaves (por La Gotera de La Plata), Sueño de una noche de verano, versión de William Shakespeare, según una puesta deNelson Valente (Banfield Teatro Ensamble, de Lomas de Zamora); La secreta obscenidad de cada día, de Marco Antonio de La Parra, por Equipo La Granada, de Mar del Plata, dirigido por Hugo Kogan.

Hasta probar lo contrario es el título de un espectáculo de danza proveniente de Jujuy. Dirige el elenco Emilce Scilingo. La Comedia Municipal de Catamarca llevará una versión de La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne. La dramaturgia pertenece a Víctor Hugo Cortés y la dirección a Leonardo Gavriloff. Divorciadas, evangélicas y vegetarianas, de Gustavo Ott, es la apuesta del Teátrico Suburbano de Salta, conducido por Daniela Villalba. Otros títulos de la programación son El juego del poder, de Azucena Fontán (por El Antifaz, de Misiones); Matar (creación colectiva), por la chaqueña Fábrica de Artes, dirigida por Alejandro Parmetler; Dionisia, la menor, de Mauro Santamaría, por el grupo Litea de Formosa, que lidera Aldo René Cristanchi; Un mundo raro, de Thierry Calderón de la Barca, por el equipo correntino El Aleph; El velero en la botella, de Jorge Díaz, por El Candado Teatro de San Juan, dirigido por Ariel Sampaolesi; y Yezucristi, de Daniel Acuña Pinto (Kamar de La Rioja); Agosto, de Sergio Martínez (La Libélula de Mendoza), obra inspirada en la villa La Favorita y en el cura Contreras, trabajador social. Dirigen Adriana Gigena y Claudio Martínez. También Rápido nocturno, aire de foxtrot, de Mauricio Kartun (compañía Las Sillas de Mendoza, conducida por Darío Anís); y La verdadera historia de la aparecida embarazada, de Javier Vivas y Luis Palacio por La Cosa de San Luis, obra que cruza estéticas teatrales y televisivas.

Fuente: Página 12

miércoles, 19 de marzo de 2003

Se conocieron los ganadores de la Comedia Municipal

Tras la evaluación de más de cincuenta obras teatrales que fueron presentadas a lo largo de la semana pasada, el jurado del Concurso de la Comedia Municipal 2003 seleccionó a los ocho grupos ganadores en los rubros de espectáculos infantiles y para adultos, así como también a las dos compañías suplentes. Como es habitual, los triunfadores serán premiados con 16 funciones pagas por la dirección de Cultura.
El jurado, que este año estuvo compuesto por Raúl Dargoltz, Néstor Amarilla y Cecilia Cenci, premió en el rubro infantil a las obras "Circo en pequeña escala", del grupo Allegreto; "El Avaro", del grupo Los Trotamundos; "Un vagón de Canciones", del grupo homónimo; y "Hecho a mano", del grupo El Sombrero. En esta categoría se seleccionó como ganadora suplente a la obra "Príncipe y mendigo", del grupo Teatro Estudio.
En el rubro adultos, los ganadores fueron "El Claudicante", del grupo La Gotera; "La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta", del grupo Staccato; "Tres, tres, tres", del grupo La Gotera; y "Buenas gracias, muchas noches", del grupo Ridiculum Vitae. En este caso, el grupo ganador suplente fue Vuelve en Julio por su obra "In-partibus Infidellium".

Fuente. El Día

martes, 18 de marzo de 2003

PERSONAJE:STEFAN KAEGI Un animal de teatro

El dramaturgo y director alemán estrena ¡Sentate! Es la cuarta obra del ciclo Biodrama, dirigido por Vivi Tellas. Se trata de una obra interpretada por diversas mascotas y sus amos.

Qué tienen en común un joven alemán, una iguana, dos tortugas, una perra y unos cuantos conejos? La respuesta es simple: todos son parte de ¡Sentate! - Un zoostituto de Stefan Kaegi, la obra que se estrenará el sábado 22 en el teatro Sarmiento, ubicado en el Jardín Zoológico, valga la redundancia.

La "culpable" de haber juntado a este grupo tan dispar es Vivi Tellas, la directora del Centro de Investigación del Complejo Teatral de Buenos Aires. La funcionaria ideó el año pasado el ciclo Biodrama, una propuesta que intenta poner en escena historias de personas argentinas vivas.

El joven alemán Stefan Kaegi, de 31 años, es el director y autor de ¡Sentate!. Se encuentra en Buenos Aires desde diciembre, cuando vino a participar en un seminario sobre teatro. Llegó invitado por el Instituto Goethe, y enseguida comenzó a trabajar en la obra. Al igual que su anterior trabajo en la Argentina —el director ya había montado Torero portero en Córdoba—, decidió dejar afuera a los actores: sólo mascotas y sus dueños protagonizarán ¡Sentate!.


¿Cómo se te ocurrió hacer esta obra?

La temática surgió cuando abrí esa puerta y vi el zoológico acá atrás.

Stefan señala la salida lateral del teatro, que da a un patio que está pegado al zoo porteño, desde donde se ve y se escucha a todo tipo de animales. Sentado, junto a sus nuevos "actores", Kaegi se divierte al ver a dos conejos intentando consumar un amorío.

¿Qué cosas te interesan contar con ¡Sentate!?

Básicamente lo que está sucediendo ahora, aquí, con el perro que mira al conejo. ¿No es grandioso el teatro de los bichos? Los animales son como pantallas para nosotros. Proyectamos en ellos nuestras ideas y fantasías. De alguna forma, el ser humano se prolonga en su bicho.

Para armar la historia, el director investigó en la Rural; "pesquisó", como él dice, a los paseadores de perros que andan por ahí y se interesó en los test de inteligencia de los monos. "No sé por qué la gente tiene animales", comenta en un español fluido, y agrega: "A mí me interesan ciertas intimidades que tienen las personas con sus animales. Hay de todo".

Para reclutar a su elenco, Stefan utilizó la misma estrategia que para Torero porte ro: publicó un aviso clasificado en Clarín a principios de enero, sin demasiadas pistas al respecto. Acudieron más de 40 postulantes, y finalmente quedaron cuatro personas y sus mascotas. Por ejemplo, está Enrique Santiago, desocupado de 67 años, con Julieta y Manolo, sus tortugas. También Stella Maris Romero, ama de casa de 53, junto a Garotita, su perra. Y Martín Fernández, el dueño de Lacan III, la iguana que ya rasguñó a Kaegi en una oportunidad. "No sé cómo va a ser la obra. El prueba y prueba, pero recién esta semana vamos a conocer el contenido", cuenta Stella Maris.

¿Por qué trabajás otra vez con gente que no tiene experiencia actoral?

Me interesan mucho las personas como Enrique, quien cuenta con su cuerpo un montón. Porque no es un actor formado. El sabe contar chistes o historias, pero su cuerpo se mueve de una forma diferente a la que él quiere.

En anteriores reportajes, Stefan contó que alguna vez estudió periodismo. "Mi trabajo es mucho como un periodista (sic), sólamente que yo puedo mentir. Supongo que tú no puedes".

¿Pensás que ningún periodista miente?

Espero que no (risas). Yo tengo otros medios. Puedo mezclar. Trabajo con video para documentar historias, con palabras y con signos de teatro. Hay cosas que sólo se pueden hacer en teatro. Me interesa la tensión de cuando un golpe (aplaude) puede cambiar la obra. Aquí mucho más, porque un movimiento brusco puede hacer que la iguana se suba a la cortina y no baje más.

Ahí anda Stefan Kaegi entre gente común y sus mascotas, tratando de no aburrirse nunca.

¿No es posible que este tipo de experiencias termine por aburrirte?

Debería decir que no, porque siento que no es ni un poco lo mismo que hice con los porteros. Pero claro que hay sistemas que uno repite porque vio que funcionaron. Eso a veces me asusta un poco. Por eso el próximo trabajo, en Hannover, va a ser con actores.

Fuente: Clarín

martes, 4 de marzo de 2003

Federico León, en la huella de Dostoievski

Federico León ha trabajado, el año último, con Bob Wilson Foto: Fernando Massobrio

Ensaya "El adolescente", obra inspirada en novelas del autor

Entre los proyectos que este año se darán a conocer en el Complejo Teatral de Buenos Aires y que han comenzado a ensayarse en el San Martín figura "El adolescente", trabajo dirigido por Federico León inspirado en novelas de Feodor Dostoievski. El espectáculo se verá en Buenos Aires a fines de julio, pero antes se ofrecerá en el Kunster Festival des Arts, de Bruselas (Bélgica), en el Hebbel Theater Festival de Berlín (Alemania) y en el Holland Festival de Amsterdan (Holanda). La gira se iniciará el 21 de mayo.

"El adolescente" es la cuarta producción artística de León (en teatro creó "Cachetazo de campo", "1500 metros sobre el nivel de Jack" y en cine "Todo juntos" -sic-), y su concepción, como en las anteriores, resulta de un largo proceso creativo. El autor y director se muestra por eso algo agobiado. Cuenta que lleva cerca de un año y medio de ensayos y aún no conoce el final del espectáculo. Pero eso siempre ha sido así, como su forma pausada de hablar sobre su trabajo o las largas pausas que hace durante la conversación porque se toma su tiempo para pensar lo que va a decir.

El día de la entrevista con LA NACIÓN, León estaba casi sin dormir. Cuenta que la noche anterior se despertó muchas veces: "Di vuelta el colchón, cambié las sábanas y nada". Inmediatamente habla del teatro que vio últimamente. Nada lo satisface. En su relato hay cierto enojo. Y tal vez por eso durante toda la entrevista repite una palabra: "proceso". Para él no hay otra manera de entender la creación teatral. "Me gusta producir cuando tengo ganas y el tiempo es el que requiere la obra. No me interesa hacer una obra, sino atravesar un proceso de investigación, no quiero que el resultado sea simplemente esa obra."

León leyó a Dostoievski cuando era adolescente y muchos de los textos que subrayó entonces hoy le sirven para construir esta experiencia. En "El adolescente" usa fragmentos de la obra homónima, "Los demonios", "Humillados y ofendidos", "El idiota", "El eterno marido" y "Los hermanos Karamasov". "No hacemos un trabajo sobre el autor -aclara-, hacemos asociaciones y luego improvisamos. Por eso no aparecen sus personajes ni tampoco ninguna situación concreta de alguna novela."

El espectáculo muestra tres adolescentes y dos adultos que se infiltran en el mundo de los primeros. Uno de esos mayores quiere adquirir la energía adolescente que, según explica el director, "tiene que ver con volver a sudar, a cansarse, a apasionarse por algo, a enamorarse, a perder la cabeza. Dostoievski tiene una especie de locura romántica que me interesa. Sus personajes están continuamente confrontándose y poniéndose a prueba, sus comportamientos son adolescentes".

Más profundo

Al director también le interesa algo mucho más profundo quizá, lograr lo que él define como el "travestismo" de Dostoievski. "Pareciera -aclara- que sus novelas están escritas por los personajes, hay ahí una especie de presente que me interesa trabajar en el teatro. Sus obras parecen avanzar más a partir de lo que les sucede a los personajes que por la historia en sí misma. Por eso en mi obra busco que los actores se apoderen del relato y de la estructura de la pieza. Propongo un texto y éste se irá modificando en relación con lo que está en juego y la interacción de los actores en el espacio. Cuando leo una novela de Dostoievski siempre siento que se crea un presente, algo sucede ahí, en el momento en que abro el libro y lo leo. Y después eso me lleva a otro lugar que no sé cuál es. En el teatro debería pasar lo mismo. Si no, una obra no podría designarse como teatral."

Esta propuesta está muy ligada a una experiencia personal de León. No quería dirigir un texto suyo sino trabajar sobre otro autor. El no es un escritor activo, sólo escribe cuando va a producir un nuevo trabajo. Así fue con "Cachetazo de campo" y también con "1500 metros sobre el nivel de Jack". Su tercera obra, "Ex Antuán", sólo está publicada y cree que nunca va a montarla. Algo similar sucede con la experiencia cinematográfica. Por el momento no piensa en volver a un guión cinematográfico. Tuvo ganas de hacer "Todo juntos" y lo hizo. La película hoy circula por algunos festivales internacionales y se estrenará en octubre en Buenos Aires. Las funciones se concretarán en el Malba, los fines de semana. "Lo que pasa -cuenta- es que, una vez que filmaste, eso queda ahí y podés ir a verla y reconocer lo que sucede con los espectadores. En el teatro en cambio todo es diferente. Elegís relacionarte con un grupo de gente por lo menos durante tres años. Vas a ver las representaciones y estás permanentemente nombrando lo mismo de diferente manera para que eso siga sosteniéndose. Continuamente estás revitalizando un trabajo."

El año pasado Federico León fue convocado para participar de una experiencia de trabajo junto al director norteamericano Bob Wilson. El director ha creado un centro de experimentación en los Estados Unidos en el que busca que diferentes creadores artísticos desarrollen sus proyectos ahí. León viajó primero durante tres semanas, luego una semana, y resta un nuevo encuentro. Por ahora -salvo algunos encuentros esporádicos con Wilson- sólo ha visto la metodología de trabajo del director. Particularmente los comienzos de ensayo de "Leonce y Lena", de George Büchner, que montará en Berlín, Alemania. Oportunamente, Bob Wilson verá la puesta de "El adolescente" y el Centro a su cargo coproducirá un próximo espectáculo de Federico León.

Al creador argentino estos encuentros no lo movilizaron demasiado. "Yo estaba muy cargado con lo que estaba haciendo y es muy difícil que una persona se pueda abrir cuando está en pleno proceso. Además mi lugar fue de observador pasivo. Y lo que vi del trabajo de Wilson es totalmente opuesto a lo que hago. Y confirmé algo, que la obra siempre refleja un proceso. El ensaya en un espacio enorme, entra y sale de los ensayos y los actores no saben si está o no porque se relacionan con asistentes. Y esa relación de distancia es la misma que se produce después en sus espectáculos. Nosotros, en cambio, estamos todos en un espacio chico, atravesamos ese espacio y hay una interacción que después se traslada al espectador. Mi relación con el espectáculo será después la relación que establezcan los espectadores con mi obra."

León se detiene en algo que le resulta llamativo como creador. "Wilson está muy jerarquizado, no rebota con nadie. Y eso es lo que me interesa, poder encontrarme en lugares diferentes. Así como el actor tiene que resbalar y tiene que poder encontrar esos lugares inesperados para él, el director tendría que estar observándose y trabajar en contra de sus tendencias y lograr mantener un intercambio con los actores, el asistente, el escenógrafo. En Estados Unidos sólo vi la puesta en escena de las ideas de una persona a quien respetan mucho, entonces cada una de sus palabras es sagrada."

-¿Te suele pasar eso cuando te encontrás con un maestro de la generación del 70, como en este caso?

-Creo que la formación más importante tiene que ver con el hacer y atravesar un proceso creativo. Este tipo de contactos no me genera mucho interés. También es cierto que es difícil saberlo inmediatamente. Pasa lo mismo cuando estás ensayando, la ficha cae después, la cosa funciona como acumulación y nunca sabés cómo decantará. En general soy bastante negativo. Digo, `no, esto no me aporta nada´, pero en verdad no sé qué pasará. Quizás en unos meses algo suceda.

En principio, se va a producir el estreno de "El adolescente" y seguramente como el autor y director relaciona ese tiempo vital con "creencias, apasionamiento y hasta con perder la cabeza por cosas insignificantes", todo su mundo interior va a estar a pleno sobre el escenario y hasta tal vez encuentre algo que además busca, un guiño cómplice con el espectador, pero que tenga un carácter definitorio.

Carlos Pacheco
Fuente: La Nación

sábado, 1 de marzo de 2003

Mujeres Soñaron Caballos

Autor: Daniel Veronese - 3° Temporada dede el 1° de marzo de 2003
Elenco: Jimena Anganuzzi, Fernando Llosa, Osmar Núñez, Silvina Sabater, Marcelo Subiotto, Julieta Vallina.
Lugar: El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960 - 4862-0655)
Horario: Viernes y sábados a las 23 horas
Precio de las localidades: $10.- y $ 5.- a Jubilados y estudiantes.

Sinópsis:
Ivan, Rainer y Roger son tres hermanos. Lucer, Urica y Bettina sus respectivas parejas. Rainer, menor que Iván y mayor que Roger, es el encargado del negocio familiar que ha heredado por la muerte del padre. Es para hablar de un tema concerniente a la empresa que las tres parejas se reúnen luego de largo tiempo. En principio, la reunión se plantea como formalmente amigable, aunque los personajes dejen entrever un trasfondo oscuro en sus relaciones. Con el transcurrir de la obra las diferencias entre todos los presentes empiezan a aflorar cada vez más hasta que la reunión se torna tan incómoda como dolorosa.Dirección: Daniel Veronese.

Otros datos:
Reposición: Sábado 1° de marzo de 2003 a las 23 hs.
Fuente: duchezarateJustificar a ambos lados

jueves, 30 de enero de 2003

En busca de un ser humano nuevo

“La última noche de la humanidad”, de Emilio García Wehbi y Ana Alvarado a partir del universo de Karl Kraus. Intérpretes: El Periférico de Objetos (Maricel Alvarez, Federico Figueroa, Emilio García Wehbi, Román Lamas y Eliana Niglia). Música primer acto: Cecilia Candia. Iluminación: Alejandro Le Roux. Escenografía: Norberto Laino. Asistentes de dirección: Felicitas Luna y Ezequiel Steinman. Puesta en escena y dirección: Ana Alvarado, Emilio García Wehbi y Daniel Veronese. En el Espacio Callejón.

Nuestra opinión: bueno.

El espectáculo fue concebido a pedido del Wiener Festwochen de Austria, y estrenado en ese festival en mayo de 2002. La propuesta parte de una pieza escrita en cinco actos, un prólogo y un epílogo, “La última noche de la humanidad” del austríaco Karl Kraus. Texto imposible de llevar a escena que fue escrito casi en su totalidad durante la Primera Guerra Mundial y que muestra a pleno el pensamiento de su autor. Un visionario que en las primeras dos décadas del siglo XX pudo imaginar cómo sería el mundo contemporáneo, sobre todo después y a causa de las guerras.

Kraus escribía un periódico que se llamaba La Antorcha, en él bajaba su pensamiento y no aceptaba otros escritos que no fueran los producidos por él. Lo leían los intelectuales de su época: Sigmund Freud, Alban Berg, Bertolt Brecht, Walter Benjamín y Theodor W. Adorno, entre muchos otros. Tenía tantos enemigos como detractores. Y si lo vemos desde este presente debemos afirmar que pocos como él intuyeron que el mundo iba hacia la barbarie, la degradación del ser, la devaluación del lenguaje, la decadencia de los medios de comunicación.

“La última noche de la humanidad” es un texto muy emblemático. Para concebirlo, Kraus no hizo más que escuchar las distintas voces de su sociedad. Porque indudablemente cada quien opinaba, a su manera y desde su posición cultural, sobre la guerra que estaba por estallar. El tomó todas esas voces y armó su texto. Convencido, además, de que los medios de comunicación eran capaces de anular el pensamiento general en su alabanza a la guerra. Llegó a decir: “Al principio era la prensa, después apareció el mundo”. Y como las voces eran tantas, en su pieza están todos los géneros y todos los estilos, conviven la risa con el horror.

Kraus fue tan visionario que en el prólogo de su obra escribió sobre la falta de posibilidades de estas sociedades por comprender lo suyo. Porque, según decía, su pieza estaba escrita con sangre y eso nadie iba a poder soportarlo. “Y el contenido –agregaba– es el de todos estos años irreales, impensables, inasibles para una mente despierta, inaccesibles para la memoria.”

En verdad no estuvo mal que los productores vieneses buscaran recuperar un material tan escondido como “La última noche de la humanidad”. Posibilita enfrentarnos a una verdad: al cabo de las décadas no hicimos más que matarnos unos con otros, estúpidamente (esta última palabra le gustaba mucho a Kraus). Después de la Primera Guerra Mundial vinieron muchas guerras y según parece faltan muchas más. El gran tema es ¿cómo estamos en estos tiempos? ¿Qué voces podrían hacerse cargo hoy de esa representación? ¿Hay tantas voces como en el tiempo de aquella preguerra en Viena?

Opereta decadente

En su puesta El Periférico de Objetos parecería decir que no. Es más, ni siquiera les interesa tomar todo el texto. Se quedan con las ideas, muchas imágenes, con el sarcasmo de Karl Kraus y muestran una primera parte de opereta –por cierto muy decadente– sombría y hasta desafiante, y otra segunda donde la actualidad –este presente– no aporta muchas posibilidades.

En la primera aparecen unos hombres y mujeres después de la guerra, mezclados con el barro, intentando sobrevivir a la destrucción y a la muerte. Todo parece haber terminado, pero a la vez todo parece empezar.

Cuando llega la segunda parte –después de veinte minutos de intervalo en los que mientras uno puede tomar algo escucha una voz en off que habla de los horrores de la guerra, y uno escucha y dice: “¡Qué terrible!”, pero sigue hablando o sigue tomando– muestra a los cinco actores en un ámbito totalmente blanco. Allí experimentan con ellos, con los restos de aquella civilización. Una sociedad avanzada parecería investigar qué puede pasar con lo que quedó. Y pasa lo mismo. Todos se destruyen. Sólo queda un hombre y una mujer. ¿Todo volverá a empezar?

Indudablemente, mucho ha cambiado desde los tiempos de Kraus. Todo ha sido mayor degradación. Y encima en esta parte del mundo nos obligan a hablar en inglés. El mapa de la Argentina aparece en el interior de la puerta de una heladera (¿se habrá congelado?) y se baila el tango casi desnudo y sin pasión. Pero a la vez todos los objetos de consumo nos dominan, no nos dejan hablar, pensar, actuar, pensar, discernir, pensar, hablar en español, pensar. Tenemos hambre, pero la televisión no hace más que mostrarnos a chefs preparando exquisiteces. Habitamos ese espacio, en el que por otro lado no hay pasión posible. Y la vida se perdió... tal vez en tiempos de Karl Kraus.

Pero a la vez esta experiencia no está lejos de ese hombre. El mismo Kraus escribió en su época (1920) frases como: “Mientras más cerca vemos las palabras, desde más lejos nos hablan” o “Nunca antes había visto tal militancia en la banalidad como ahora”.

El Periférico se Objetos sigue esa línea.Y es extraño dentro de sus trabajos. Pero hay que tener en cuenta que desde “Monteverdi, método bélico” la compañía ha modificado, y mucho, su búsqueda. Cada vez son más actores, cada vez se dejan manipular más por los objetos (ellos que manipulaban objetos como nadie), cada vez son más siniestros al hablar de un presente que sólo expone la destrucción del hombre. Como espectadores estamos participando del cambio de una de las compañías más fuertes de Buenos Aires. La misma que en los años 90 representaba, ellos desde afuera, como actores, el “Acto sin palabras”, de Samuel Beckett, pero que hoy demuestra que el ser humano ha caído en la misma trampa.

Aquel muñequito del espectáculo “Variaciones sobre B...” se llamaba Fernández. Hoy, según el grupo, todos somos Fernández, hasta los propios intérpretes. ¿Dónde está Karl Kraus?, en un ideal: “Si no puedo seguir adelante –escribió el autor– he topado seguro con la pared del lenguaje. Y, entonces, me retiro sangrando, y quiero seguir adelante”. Pero mientras tanto –puede agregarse– busco, investigo, lo intento, en una de esas aparece otro hombre.

Carlos Pacheco

Se repone otra obra de El Periférico

  • “El suicidio (Apócrifo I)”, el inquietante trabajo de El Periférico de Objetos vuelve este fin de semana a El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034). Luego de presentarse en diversos festivales internacionales, esta propuesta estrenada el año pasado en el marco del Theater der Welt, que tuvo lugar en Alemania, a partir de mañana hará funciones los viernes y sábados, a las 21. “El suicidio” es la producción número once del grupo y cuenta con la dirección de Ana Alvarado, Daniel Veronese y Emilio García Wehbi (los fundadores del grupo), y las actuaciones de Guillermo Arengo, Alejandra Ceriani, Laura Valencia, Julieta Vallina y Fernando Llosa.

Fuente: LA NACION

martes, 21 de enero de 2003

“Lamentablemente, somos parte del establishment”

El director y actor Emilio García Wehbi anuncia el estreno local de El Periférico de Objetos, “La última noche de la humanidad”, de Karl Kraus, una obra presentada con éxito el año pasado en Viena.

Por Cecilia Hopkins

Mientras El suicidio aún está en cartel, El Periférico de Objetos se apresta a estrenar La última noche de la humanidad, en un teatro remodelado. La obra, con dirección y dramaturgia de Emilio García Wehbi y Ana Alvarado, está basada en Los últimos días de la humanidad, obra escrita por el austríaco Karl Kraus durante la Primera Guerra y publicada cuando concluyó, en 1919. Coproducida por el grupo y el Wiener Festwochen de Austria, el espectáculo ya fue estrenado en Viena, en mayo del 2002. La versión local cuenta con las actuaciones de Maricel Alvarez, Federico Figueroa, el propio García Wehbi, Román Lamas y Eliana Niglia. La música es obra de Cecilia Candia, el diseño de iluminación pertenece a Alejandro Le Roux y la escenografía a Norberto Laino. El estreno coincide con el relanzamiento del Teatro Callejón –ahora Espacio Callejón– que ha remodelado su sala y construido un ámbito pensado para exposiciones, además de un bar. La idea es ofrecer “un perfil ecléctico, abierto a todas las disciplinas”, según asegura García Wehbi, flamante director artístico del teatro, en una entrevista con Página/12.

El espectáculo que se estrenará el sábado toma como eje fundamental a la mencionada obra de Kraus, una tragedia en cinco actos, con prólogo y epílogo que ocupa unas 600 páginas, y que según Wehbi “hace una crónica del universo austríaco de la pre-guerra, en el que Viena aparecía como el centro del mundo”. Pero el director y actor aclara que El Periférico se inspiró en el clima que presenta toda la producción del autor austríaco, “un personaje anti-todo, una especie de justiciero que estaba en contra de la intelligentzia vienesa, que denunció con una sátira feroz los mecanismos de propaganda y la industria montadas a favor de la guerra, así como la imbecilidad y la ceguera del Imperio Austro-Húngaro”, según define.

Nacido en el seno de una familia judía que se trasladó a Viena cuando él era niño, Kraus (1874-1936) se dedicó desde muy joven a la escritura satírica, empecinado en criticar las costumbres de su ciudad de adopción, centro artístico e intelectual de la época de Francisco José I, la misma de Sigmund Freud, Arnold Schönberg y Alban Berg. Las controvertidas apariciones públicas de Kraus y sus textos actuaron a modo de conciencia crítica: el escritor saltó a la fama con la publicación de su artículo “La literatura demolida”, en el que, a raíz de la demolición del por entonces famoso café Griensteidl (Megalomanía, en alemán), criticó a muchos de los artistas plásticos, escritores y gente de teatro que solía reunirse en torno a sus mesas. Las ironías de Kraus subrayaron las ansias de reconocimiento público de muchos de sus asistentes, quienes parecían más preocupados por hacerse ver en el café que por dar a conocer sus obras. “Allí se recogerán con prisa –escribía– todos los utensilios de la literatura: falta de talento, poses, manías de grandeza, chicas de suburbio, corbatas, amaneramiento, monóculos y nervios secretos.”

A los 24 años, Kraus –que disertaba acerca de la pureza de las palabras y la impureza del discurso público– comenzó a editar La Antorcha, una revista de aparición quincenal que salió 12 años consecutivos, en la que aparecieron artículos de Frank Wedekind, Franz Werfel y August Strindberg, entre otros. Hasta que no aceptó más colaboraciones de nadie y se dedicó a sacar la revista él solo sin ni siquiera llegar a contestar las cartas de sus lectores. Por aquellos años, también organizó conferencias en las que leía sus escritos con vehemencia teatral: aseguraba ser “el primer caso de escritor que vive lo que escribe como un actor de teatro”.

–¿Cómo surgió el proyecto de hacer “La última noche...”?

–El Wiener Festwochen nos propuso producir una obra y nos dio a leer La noche italiana, de ödön von Horvarth, un material que, aunque tiene que ver con el pensamiento progresista, no nos interesó. Como siguieron insistiendo, luego de algunas conversaciones surgió el nombre de Kraus.Nosotros conocíamos el texto y enseguida aceptamos porque pensamos que una obra que tiene mil y pico de personajes es pertinente a nuestro “mundo Periférico”: es una obra que lleva implícito un monstruo y necesita una adaptación. Así que la dividimos en dos partes: la primera tiene un clima de posguerra o post-humanidad, pero con un formato humorístico. La llamamos “Opereta apocalíptica e hidrocefálica”, en referencia a la idiotez que manifiestan los personajes de Kraus. Por otra parte, encontramos que la opereta (un género ingenuo y muy popular en Austria) tiene un estilo de música en el que, al primar el sonido del acordeón, nos permitía incluir al bandoneón como un sonido afín. Para “White room”, la segunda parte, el espacio se renueva y aparecen personajes que pueden ser sobrevivientes en un bunker o seres destinados a pruebas de laboratorio. Sobre ellos actúan unos personajes que parecen seres extraterrestres o una especie de Big Brothers orwellianos que obligan a todos a hablar en inglés.

–¿Existen diferencias entre la obra estrenada en Viena y la que presentarán aquí?

–Para su estreno nosotros buscamos tematizar en la obra una situación que vincula estéticamente el norte con el sur y que tiene que ver con los festivales teatrales de Europa, que fueron imponiendo modas y exotismos destinados a satisfacer a su público. En una época se había impuesto Asia, luego el universo musulmán, después descubrieron Latinoamérica, y la Argentina, con sus puestas de “caja de zapatos”, como las llaman ellos, es decir, espectáculos pequeños, ubicables en cualquier espacio y con un nivel de producción muy barato para Europa. Así empezamos a viajar nosotros, así como el teatro de Ricardo Bartis, Federico León o Beatriz Catani. Creemos que en los festivales europeos se pone en juego una mecánica mercantilista y que, de algún modo, nosotros sabemos que estamos siendo comprados. Pero en la versión que estrenamos acá, sacamos esa crítica a la compra-venta de espectáculos, de manera que lo que se vea podrá ser tomado más como una crítica a la globalización.

–¿El teatro debería estar subsidiado?

–Los subsidios son vitales para el ánimo de los que hacen teatro: es poco dinero el que se reparte, pero si no se tiene nada, todo es mucho más difícil. Creo que el teatro debe ser subsidiado por el Estado o por fundaciones privadas. Debería ser fomentado todo aquel que lo merece, a partir de una selección hecha por un jurado respetable que tenga en cuenta la importancia que significa la idea de renovación. Lamentablemente, somos parte del establishment teatral y por eso sé que si pido un subsidio, voy a tener muchas más oportunidades de ser favorecido que otros. Hablar de un diseño de política cultural y no hablar de dinero es muy difícil. Más allá del tema económico, creo que en un hipotético plan cultural estaría a favor de fomentar un internacionalismo en el arte, que de ningún modo tiene que ver con la globalización sino con un arte sin fronteras que no pierde sus raíces.

Fuente: Página 12

jueves, 16 de enero de 2003

PREMIOS CLARIN ESPECTACULOS: GRISELDA GAMBARO El desafío permanente de hacer teatro

Es autora de obras que no se pueden encasillar por género. Reivindicó, con su larga labor, el texto como un elemento esencial en el escenario.

Ivana Costa

Decir que Griselda Gambaro es la más importante autora teatral argentina, si bien es cierto, no es una buena definición porque no expresa toda la verdad. El lugar de dramaturga mujer no es el sitio que Gambaro haya buscado enfatizar. Aunque muchas de sus obras fueron puestas en escena por mujeres —principalmente por Laura Yusem, también por Helena Tritek— esta elección estuvo siempre determinada por razones de calidad y afinidad estética. La importancia de Gambaro no está dada por su género femenino: Gambaro es una de las voces más fértiles y sobresalientes del teatro argentino.

Gambaro nació en 1928 en La Boca, en una modesta familia de inmigrantes. En 1955, junto a su marido, el escultor Juan Carlos Distéfano, fijó residencia en Don Bosco, al sur del Gran Buenos Aires. En cierto modo, la relación de Gambaro con el ambiente teatral local es análoga a la situación de relativa periferia de su morada, acentuada por su confesa reticencia al uso de contestador telefónico, fax, internet y demás instrumentos de la comunicación. Aunque casi todas sus obras fueron estrenadas, Gambaro no es una típica teatrista que frecuente sótanos, talleres y cafés del ambiente: su vínculo con el teatro está dado casi exclusivamente por la escritura.

Sus primeros trabajos conocidos no fueron teatrales sino relatos: los de Madrigal en la ciudad (1963), a los que siguieron El desatino (1964) y Una felicidad con menos pena (1967). Pero ellos fueron fuente de sus primeras producciones teatrales y también del guión cinematográfico La infancia de Petra, inspirado en un relato de Madrigal... y premiado en su momento por el Instituto de Cine. En agosto de 1965, el director Jorge Petraglia —el mismo que nueve años antes había estrenado a Beckett en la Argentina— estrenó su pieza El desatino en el Instituto Di Tella. A ella siguieron Las paredes (otro relato de Madrigal..., con puesta de José María Paolantonio), Los siameses (dirigida por Petraglia), El campo (metáfora atroz del autoritarismo, con puesta de Augusto Fernandes), Nada que ver (Petraglia) y Sucede lo que pasa (dirigida por Alberto Ure).

En los diez años que van desde el estreno de El desatino y el de Sucede lo que pasa, la obra de Gambaro encontró auspiciosa repercusión en el público, creciente interés de los directores por llevarla a escena y reacción adversa (alguien tituló una vez El desatino hace honor a su nombre) o por lo menos desconcertada de un importante sector de la crítica. Se formulaban entonces vagas comparaciones con Pinter, Beckett, Ionesco, Brecht para poder elaborar un discurso sobre la obra de Gambaro. El especialista Jaime Potenze, que fue uno de sus detractores, reconoció años después, cuando las obras de Gambaro comenzaron a ser publicadas por Ediciones de La Flor, la muy grata impresión que causaba la lectura de esos textos, al margen de sus correspondientes puestas en escena.

En 1977, la dictadura militar prohibió su novela Ganarse la muerte por considerarla "subversiva". En el exilio, en Barcelona, continuó con su producción narrativa —afirmada en los años más recientes con la publicación de nuevos relatos y una novela autobiográfica—, pero no cultivó su producción dramática: "Pensaba que no iba a escribir teatro nunca más. Porque no tenía mi público. No sabía cómo se les hablaba a los españoles, qué se les decía".

A su regreso, participó en Teatro Abierto con Decir sí, y luego Puesta en claro (legendaria experiencia escénica de Ure), Morgan (con dirección de Roberto Villanueva) y La malasangre, que marcó el comienzo de un estrecho vínculo profesional con Yusem, quien dirigió otras de sus obras como Del sol naciente, Antígona furiosa y las más recientes De profesión maternal y Lo que va dictando el sueño.

Lo que va dictando el sueño, que le valió a Gambaro el Premio Clarín Espectáculos 2002 como mejor autor teatral, desafía al escenario ya que su pregunta por la autonomía del sueño respecto de lo real y por la posibilidad de reproducir lo soñado, pone el problema de la representación de lo onírico. Estos desafíos son habituales en el teatro de Gambaro: no sólo por la dificultad de encasillar cada texto suyo en un género —absurdo, farsa, grotesco— sino por una cierta resistencia del medio a absorber lo diverso en toda su singularidad. "A los diálogos muertos del teatro nacional, Gambaro no opuso un teatro de acción pura ni de pura imagen. Aspiraba a un teatro que fuera, sobre todo, poesía", escribió hace poco el novelista Leopoldo Brizuela. Es una buena definición.

Fuente: Clarín

viernes, 3 de enero de 2003

Este año, el teatro no se toma vacaciones

ENERO ESTA LLENO DE PROPUESTAS DE TODO TIPO PARA EL PUBLICO NACIONAL
Tanto en Capital Federal como en Mar del Plata, desde la Quebrada de Humahuaca hasta Puerto Madryn, la actividad teatral parece haberse revitalizado luego de las fiestas. La oferta presupone que la gente no deja de consumir cultura por el calor o las vacaciones.

Por Hilda Cabrera

Que haya en un mismo mes un encuentro teatral en la jujeña Quebrada de Humahuaca (entre el 7 y el 17 de enero, coordinado por El Baldío Teatro que dirige Antonio Célico) y un Festival de Teatro y Títeres en Puerto Madryn (entre el 14 y el 21, organizado por el grupo 5 Sesiones) no es una rareza en un comienzo de año que promete una intensa actividad teatral. En Buenos Aires lo demuestra la cantidad de estrenos y reposiciones que se sucederán durante enero. En Mar del Plata, una cartelera que contiene propuestas como Made in Lanús, de Nelly Fernández Tiscornia, esta vez adaptada y dirigida por Manuel González Gil, Lejana tierra mía, de Eduardo Rovner, según la puesta de Oscar Barney Finn, Siempre lloverá en algún lugar, de Manuel Maccarini, y Aeroplanos, de Carlos Gorostiza.

En principio se han previsto dos maratones en Buenos Aires: en el Teatro Colonial, desde hoy hasta el domingo, y en Liberarte, desde hoy hasta el 9. Coordinado por Adrián Di Stéfano, el elenco del Colonial (de veinte intérpretes) intentará batir el record de 48 horas de permanencia en un escenario, representando (a partir de la hora 20, y con un margen de 5 minutos entre uno y otro trabajo) fragmentos de obras de autores de diferente época, lugar y estilo, como William Shakespeare y Molière, Lope de Vega, Federico García Lorca, Gregorio de Laferrere, Agustín Cuzzani, Leopoldo Marechal, Carlos Gorostiza y Roberto Cossa, incluyendo además un apartado para teatro infantil. El nombre del fallecido dramaturgo Osvaldo Dragún da título a la convocatoria, con participación de elencos de estética variada, que mostrarán sus creaciones en Liberarte.

Conducida por Virginia Lombardo (que fue actriz, entre otras obras de una segunda puesta de Sueños a la hora de la siesta, inquietante pieza de Roma Mahieu, prohibida en los años de la dictadura militar), se repone hoy Acaloradas, de Cristina Wargon y Esther Feldman, en Multiteatro. Mañana ocurrirá lo propio con El Pelele, por La Banda de la Risa. Esta pieza de Claudio Gallardou, inspirada en El señor Badanas, del español Carlos Arniches, vuelve al Lorange con entrada a la gorra. Por esto mismo, las localidades podrán retirarse desde una hora antes del inicio de la función. También mañana el grupo de circo-teatro barilochense Kasalamanka iniciará funciones de teatro aéreo (clown, danza, malabares, humor y música) en El Galpón de las Artes (Rawson 3073, en el horario de las 23.30). Integran el elenco: Mariano Sebesta, Demián Iglesias, Andrés Folatelli y Maxi Altieri.

Mañana regresa otra pieza de interés, El farmer (Rosas en el destierro), versión de Susana Nova sobre una novela breve de Andrés Rivera, en una puesta de Adrián Blanco. Los días 7 y 8 se estrenan El televidente, con Rodolfo Ranni y Pepe Monje, y El camino a la Meca, con Thelma Biral, China Zorrilla y Juan Carlos Dual, dirigidos por Santiago Doria (las dos obras en Multiteatro). Se anticipan tres reposiciones para el jueves 9: Smoke, espectáculo musical sobre idea, actuación y dirección de Aníbal Pachano (en Metropolitan 2); Monólogos de la vagina, con Graciela Dufau, María Leal y Florencia Peña, conducidas por Lía Jelin (en La Plaza), y Mi querido mentiroso, del estadounidense Jerome Kilty, con dos intérpretes de amplia convocatoria y carisma: Norma Aleandro y Sergio Renán. Esto será en el Maipo, de Esmeralda casi Corrientes.

En esa misma fecha, Gabriel Goity y Mauricio Dayub estrenan ¡Adentro!, una nueva obra de Dayub (autor de la premiada El amateur) que inaugura el Chacarerean Teatre, de Nicaragua 5565. Se trata de otro intento por radiografiar (en este caso con humor) el “desacuerdo nacional”. Lleva escenografía de Graciela Galán y la dirige Sergio D’Angelo. La pieza se verá también en La Subasta, de Mar del Plata (a partir del lunes 6). El sábado 9 el público tendrá la oportunidad de acceder a un trabajo que el director Román Caracciolo propone a modo de asamblea popular, incluido un recorrido por el patio, el claustro y la Sala de Representantes de lahistórica Manzana de las Luces. Dirigiendo a un elenco de avezados intérpretes, presentará Un león bajo el agua, de Alicia Muñoz, violinista y autora, entre otras piezas y monólogos, de El día que no se puso el sol, Alcen las barreras, El pobre Franz y La chalequera (memorias de una inmigrante italiana).

En el polo opuesto a este tipo de teatro al aire libre (programado por el Cervantes), subirá esa misma noche a escena (en este caso, en el Teatro Opera) el Drácula imaginado por Pepe Cibrián Campoy, autor y director de este musical del que participa Angel Mahler e interpretan Juan Rodó y Cecilia Milone. La jornada se completa con otra apuesta: Ronda (una fiesta de circo rioplatense), de Gerardo Hochman, creador de Emociones simples, Bellas Artes y Gala, entre otras piezas en las que la actuación es parte fundamental en el trabajo del artista de circo. Ronda podrá verse en la Sala A/B del Centro Cultural San Martín. Para el día siguiente queda una reposición: La celebración del cuerpo, de Humberto Rivas, con puesta y dirección de Ariel Bonomi (en El Vitral), y el estreno de Como si fuera esta noche, de Gracia Morales, en el Celcit. Este es un montaje de Carlos Ianni, también director de La secreta obscenidad de cada día, de Marco Antonio de la Parra (que se verá en el mismo teatro-taller a partir del 19). A continuación (el sábado 11, en La Trastienda) sube a escena Te digo más, adaptación de relatos de Roberto Fontanarrosa (tomados de su último libro de igual título), con actuaciones de Manuel Vicente y Pablo Brichta, también a cargo de la versión y dirección.

Para la segunda quincena del mes se esperan nuevos anuncios. Entre los ya confirmados figuran La demolición, de Ricardo Cardoso, dirigida por Manuel Iedvabni, en Andamio 90; Porteñas, con Betiana Blum, Virginia Lago, Susú Pecoraro, Carolina Peleritti y María Valenzuela, conducidas por el ubicuo Manuel González Gil (en La Plaza). Dos obras que suben a escena el jueves 16, cuando retorna a la Sala María Guerrero del Teatro Cervantes la destacable Stéfano, de Armando Discépolo, en una puesta de Juan Carlos Gené, ahora con un cambio en el elenco. Acompañando al protagónico de Luis Brandoni, la actriz Silvina Colombo reemplazará a Beatriz Spelzini en el papel de Margarita. En esa semana vuelve al Teatro San Martín la convocante Copenhague, de Michael Frayn, dirigida por Carlos Gandolfo y actuada por Alicia Berdaxagar, Juan Carlos Gené y Alberto Segado. Para la misma fecha se estrenará Pareja abierta, de Dario Fo y Franca Rame, en el Picadilly. Esta obra de humor filoso será interpretada por Daniel Fanego y Ana Acosta, dirigidos por José María Muscari. Otra apuesta de la fecha es El Himno, de Claudio Nadie, también director de esta obra que se verá en el Margarita Xirgu y quiere ser, según palabras de Nadie a Página/12, reflejo de “la situación casi terminal que se está viviendo en la Argentina”.

En otra línea, Glorias porteñas, espectáculo musical con Soledad Villamil, Brian Chambouleyron, Silvio Cattáneo y Carlos Viggiano, retoma el viernes 17 sus funciones en el San Martín. Entre los montajes que generan mayor expectativa se encuentra La última noche de la humanidad, de El Periférico de Objetos, cuyo estreno se prevé para el 18, en el Callejón de los Deseos. De este mismo grupo se reestrenará luego El suicidio, en El Portón de Sánchez. La última noche... se basa en la tragedia de igual título (Die letzten Tage der Menschheit, escrita entre 1918 y 1919) del escritor y ensayista austríaco Karl Kraus (1874-1936). Se trata de un texto antibelicista, calificado por los estudiosos de Kraus de drama satírico, por su negro humor y cuestionamiento político y ético. Promediando enero, sube a escena (el jueves 23) otra aplaudida puesta: El zoo de cristal, de Tennessee Williams, dirigida por Alicia Zanca, en una versión del dramaturgo Mauricio Kartun, quien expone –a partir del 16, y por segunda vez– su colección de estampas sobre disfraces de carnaval, enuna muestra de carácter histórico, en la Fotogalería del San Martín, bajo el título de ¡Mascarita...!

Fuente: Página 12

martes, 31 de diciembre de 2002

Cuerpos A banderados

Ya en el mismo título de Cuerpos A banderados se pone de manifiesto la yuxtaposición de lo natural de los cuerpos con lo forzado de la historia, a la que aluden las banderas. Éstas, rodeando el cuerpo muerto de Oli, son la marca de lo político sobre los cuerpos; la historia natural adopta la forma de una extraña alegoría. Toda la obra gira en torno a estas marcas, aunque nadie las haya podido ver directamente, porque en este lugar perdido los cadáveres desaparecen. En esta alegoría de otros lugares históricos más reales, como la propia Argentina, no se agota sin embargo el sentido de una obra que reflexiona sobre la voluntad de seguir adelante en contra de ese extraño impulso a la detención que preside todo el escenario.


Los emprendimientos de las dos hermanas son observados atentamente por Amina. El tono con el que ésta habla y la distancia desde la que observa lo que está ocurriendo la sitúan en otro nivel: por un lado, pertenece a la historia, erigiéndose en una suerte de maestra de ceremonias, pero, por otro, su “enraizamiento” —como se dice en la acotación inicial— en el lugar, su escasa movilidad, sus continuas reflexiones sobre temas de la naturaleza, incluido el funcionamiento del lenguaje, que se trata de naturalizar, sus juegos de palabras y, ligado a todo esto, su mirada desde fuera de la trama, pero por ello todavía más dentro de ésta, como una parte natural de esa misma historia, le confiere un componente instintivo y lúdico a la vez, que hace pensar en esa paradójica naturaleza de la historia, guiada por un perverso instinto de crueldad, que le lleva a torturar las ratas hasta ahogarlas en una pecera. Ya al comienzo de la obra Amina insiste en la conveniencia de que las cosas sean naturales, aunque su insistencia en lo natural no deja de subrayar un inquietante artificio, lo inhumano de esa otra naturaleza —de la historia—:

Cuidas los dientes para conservarlos naturales. Se debe poner el esfuerzo en las cosas duraderas. Eso trae beneficios… rinde. El pelo, los dientes, las uñas no mueren. Ley de sobrevivencia celular. Creo que el semen tampoco. Naturalidad.

Amina se refiere a una naturalidad que está unida a lo duradero, lo que no cambia, lo que es siempre igual, pero también, como dirá a menudo, a una Ley de Rendimiento, una ley que aplica al propio lenguaje, dando prioridad a los nombres bíblicos que parecen estar en la historia desde siempre, como Ravino, Mateo o Poncio. La Cooperativa donde se desarrolla la acción de Cuerpos es un espacio gobernado por esta idea de la rentabilidad, presentada también como una siniestra tendencia natural de la historia.


Al final de Cuerpos Ángeles defiende a toda costa su intención de hacer algo con su hermana, "hacer algo juntas", algo que las perpetúe, que deje rastro de ellas, de su amor recién descubierto, y para ello alude a la Ley de sobrevivencia expuesta por Amina. En contraste con lo efímero de lo histórico, que afecta necesariamente a la realidad escénica en su continuo estar-transcurriendo, lo natural es lo que siempre vuelve a repetirse, lo que siempre está muriendo, pero también naciendo, volviendo a ser. Frente a la arbitrariedad de la historia, la naturaleza apunta a una suerte de orden ciego que gobierna todas las cosas, las humanas y las que están más allá de lo humano, un orden que se proyecta sobre esta Historia naturalizada.


Como ocurre con la representación (de la historia), la naturaleza se hace más visible al ser llevada al límite; entonces se hace presente en toda su potencia, una potencia extraña que atraviesa al ser humano, pero también amenaza con disolverle; le constituye al tiempo que le destruye. La naturaleza se convierte en imagen paradójica de una historia teñida de igual modo por lo inhumano. A menudo esta naturaleza se rescata desde los espacios de lo abyecto, aquello que ha sido excluido del campo cultural más visible, justamente como un requisito que permite la construcción de los sujetos y los discursos sobre los que se van a levantar las estrategias de poder que articulan la historia. Proyectando ese oscuro plano interior del sujeto hacia el plano colectivo, las numerosas referencias a elementos escatológicos iluminan un espacio marginal, con un enorme efecto de realidad, desde el que arrojar una mirada transversal a la Historia.


Aurora encarece el sacrificio hecho por su hermana al desprenderse del cuerpo de Oli, que era la prueba, la verdad de una historia, el centro (real) que da sentido a una trama, la de su propia vida. Los términos que utiliza para explicar la importancia que este cuerpo debía tener para ella, un hecho necesariamente histórico resultado de un asesinato, resultan muy significativos, porque apuntan a un imaginario profundamente natural, vinculado a la posesión de un origen, no ya solo histórico: el cuerpo de Oli sería "el elemento unitivo, asociativo, lo más intrínseco a tu ser; el fondo de la trama; el secreto de tu telaraña; la baba hilante y espesa que va tejiendo la crisálida delicada de tu espiral; el festón tegumentoso del embrión…". Más adelante la misma Aurora califica las proposiciones de su hermana como una "carrera de degradación, de decreciente descascaramiento", lo que permite pensar la trama en términos de descomposición natural, como si no fuera solamente la materia orgánica de los cuerpos la que inevitablemente termina pudriéndose, sino también la misma Historia (de Argentina) como terrible maquinaria de represión y representación.


Ángeles apela a su condición natural de mujer para llevar a cabo sus planes de seducción de víctimas. Éstas deben prestar sus cuerpos con el fin de hacerles las correspondientes marcas y fotografiarlas, de modo que quede constancia de la realidad; pero finalmente es la propia Amina la que dirige, según el estricto ordenamiento (escénico) con el que debe funcionar todo en la Cooperativa, la escena final en la que Ángeles y Aurora orinan cada una en un tarro a fin de descomprimir la uretra y preparar el óvulo para recibir el semen extraído del cuerpo muerto de Oli; en otras palabras, el intento desesperado de hacer algo juntas, un gesto de amor del que quede huella, termina siendo guiado con inquietante precisión por Amina, encarnación de una pasión natural por la historia como ejercicio de ordenación, es decir, de poder, pero en un sentido también biológico que se va acentuando hasta llegar a esta escena final.

(Extraído de Beatriz Catani, Acercamientos a lo real. Textos y escenarios, edición y estudios Óscar Cornago, Buenos Aires, Ediciones al Sur, 2007.)

Ficha Técnica:

Beatriz Catani Dirección Dramaturgia

Actuación: Victoria González Albertalli, Rosario Berman, Susana Tale, Blas Arrese Igor
Iluminación: Alfredo Núñez
Escenografía: Cuerpos A banderados
Asistencia: Patricia Ríos, Tania Coletti, Diana Amiama, Magdalena Arau
Subsidio a la creación artística de la Fundación Antorchas (1998)

Presencia en festivales: Festival Wiener Festwochen (Viena, 2001), Porto Alegre Em Cena (2001), Festival Internacional de Buenos Aires (2001), Festival Theater der Welt (Colonia, Bonn, Duisburg, Dusserldorf, 2002)

Fuente: http://artesescenicas.uclm.es

jueves, 19 de diciembre de 2002

Se estrena "Burkina Faso", una obra sobre estos tiempos difíciles

El próximo sábado a las 22.30 en el Centro Cultural "Viejo Almacén El obrero", 13 y 71, se estrenará una obra del director y escritor platense Daniel Dalmaroni. Se trata de "Burkina Faso", que será presentada por el Grupo Barataria, con la dirección de Nina Rapp y las actuaciones de Omar Musa y Susana Perdichizzi.
Dalmaroni ha dirigido más de veinte obras teatrales y en el último año y medio ha puesto en escena en nuestra ciudad "Jugando con el General", de César Genovesi, para la Comedia de la Provincia de Buenos Aires; "Cumbia, morena,cumbia", de Mauricio Kartun, y "Los corderos", de Daniel Veronese, con el grupo La Gotera. Por otra parte, en forma paralela al estreno de "Burkina Faso" en La Plata, comenzaron los ensayos de otra de sus obras, "New York", que se estrenará en el mes de marzo en un teatro céntrico de capital federal bajo la dirección de Villanueva Cosse y con las actuaciones de Jorge Suárez, Juan Palomino, María José Gabín y María Figueras.
"Burkina Faso es un país africano de una pobreza enorme, cuyo nombre significa, paradójicamente, 'Tierra de esperanza'. El título de la obra tiene que ver con el punto de miseria al que arriban los protagonistas", cuenta Dalmaroni, quien prefiere no adelantar mucho de la trama porque teme que le reste sorpresa a la obra que transcurre en un barrio consolidado de la zona Sur del Gran Buenos Aires. "Se puede decir que es una especie de 'comedia negra' y que la situación en que se encuentran los personajes los lleva a tomar una drástica decisión que será el motor de la historia", señala.
La escenografía en la puesta que se estrenará el sábado estará a cargo de Julieta Sargentoni y Valeria González; el vestuario, de Julieta Sargentoni, las luces, de Gustavo De Marco; y la música, de Nina Rapp.
Respecto a la obra que se ha comenzado a ensayar en Buenos Aires, "New York", Dalmaroni adelantó que "se trata también de una comedia. En este caso se muestran ciertas formas de relacionarse que tiene la familia argentina actual y las dificultades que plantea el lenguaje oral en la comunicación".
Con relación a esta puesta cabe destacar la jerarquía de sus responsables. Villanueva Cosse viene de dirigir con éxito en el Teatro San Martín "La venganza de Don Mendo", donde también protagonizó Palomino, a quien podrá verse en unos días en "Soy Gitano", la nueva producción de Pol-ka. Jorge Suárez, aquel actor que brillara en "Mein Kamp", junto a Alejandro Urdampilleta en el San Martín, recientemente recibió elogios y varios premios por su último trabajo en "La Bernard", bajo la dirección de Eduardo Gondell. Por su parte, María José Gabín, además de estar realizando un trabajo televisivo destacado, es recordada con placer como una de las integrantes de las "Gambas al Ajillo". María Figueras, una joven actriz, se destacó últimamente en trabajos en teatro entre los que cabe mencionar su participación en "Teatro por la identidad".
Consultado sobre el panorama de autores argentinos en el teatro, Dalmaroni se define claramente: "Prefiero aquellos autores que recuperan lo mejor de la tradición teatral argentina: lo popular. Los hay muchos. Respeto a aquellos talentosos y creativos autores o autores/directores que a través de coproducciones con otros países, construyen muy buenas obras, pensadas para otros públicos, no el argentino. Los respeto pero no me interesan, personalmente, esas búsquedas. Mucho menos aquellas que toman al actor como objeto, como un elemento más dentro del teatro, aquellos que se enorgullecen cuando les dicen que sus actores 'no actúan'. No me interesan los trabajos de "eurófilos", pensados para festivales, subsidios y coproducciones extranjeras. Y me preocupa el 'pensamiento único' de ciertos críticos teatrales que en sus medios pontifican estas búsquedas como si fueran, sólo ellas, únicamente ellas, las que construyen el teatro argentino".

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martes, 10 de diciembre de 2002

“Soy un genio que cree en conciliar disciplinas”

A sus 44 años, Jan Fabre es un controvertido creador que despierta tanta admiración como rechazo. Su trabajo no se circunscribe a la escena, sus pinturas, esculturas e instalaciones multimedia son muy apreciadas; también escribe e incluso tiene su propia revista, ‘Janus’. Es autor de un universo tan peculiar como fácilmente reconocible, habitado por animales, especialmente escarabajos, y cuerpos humanos que destilan sus propios fluidos. Un mundo que el público español podrá descubrir, del 17 al 19 de octubre, en el teatro Liceo de Salamanca, donde estrena Loros y cobayas, un espectáculo de diez actores y bailarines en el que indaga sobre el valor del alma de los animales y de los hombres.

De origen belga, Jan Fabre es uno de los creadores escénicos europeos de más impacto de los últimos tiempos, aunque hace un par de años todavía se la adscribía a la vanguardia más radical. En nuestro país ha actuado un par de veces, en Madrid y Sitges. Ahora, el consorcio Salamanca 2002 ha coproducido Loros y cobayas, un espectáculo que sitúa la acción en un laboratorio donde el hombre busca su sensorialidad perdida a través de los animales. Cuenta con compañía propia, Troubleyn, afincada en Antwerp (Bélgica), donde reside.

–¿Qué ideas inspiraron Loros y Cobayas?

–Fueron un par de ideas iniciales que tuve durante el working process de mi segunda pieza de teatro, en 1982. Tuve que enseñar a decir a dos loros la frase “esto es teatro tal y como se espera ser visto”, además del año y mi nombre. Yo repetía estas frases todos los días durante tres meses y al final ellos solo decían: “esto es teatro”, así que me sentí más loro que ellos. El loro es el símbolo de la repetición y resulta un comentador irónico. Una segunda fuente de inspiración fue Wetskamer (Lawchamber), una instalación que ideé en 1978. Era una habitación llena de jarras de vidrio que contenían muñecas, animales e insectos, según mi propia sistema de clasificación basado en las relaciones entre biología, sociología y entomología. Una tercera fuente fue Konrad Lorenz, uno de los primeros etiólogos que iniciaron las investigaciones sobre la conducta de los animales y sus rituales comparándolas con la de los humanos. Una de las preguntas principales durante el working process fue la de preguntarme quién era una cobaya. ¿Son los animales cobayas de los humanos o son los humanos cobayas de los animales?

Ver, oler y sentir

–Entonces, ¿qué vamos a ver en este espectáculo?

–No tanto al hombre como un animal enfermo sino a la enfermedad como herramienta para profundizar entre las relaciones entre animales y humanos. Se verá, olerá y sentirá un inteligente y vital reparto de diez actores y bailarines que investigan sobre la ceremonia de los instintos y el circo de las emociones. ¿Domesticó el hombre salvaje al loro o fue el loro salvaje quién domesticó al hombre? Se verán animales enormes de peluche, como el oso Franklin Rooselvelt intentando encubrir las reacciones en torno a la pasión del hombre por la caza del oso. Juguetes, osos de peluche, se convierten en vendas para las heridas que los adultos han provocado.

–Los animales inspiran su trabajo, especialmente los escarabajos. ¿Por qué los encuentra tan fascinantes? ¿Son los animales más humanos que los hombres?

–Las personas son hermosos animales y los animales son hermosas personas. A veces parece como si cada animal escondiera un ser humano que se está riendo como nosotros. Todo mi trabajo, tanto mis instalaciones y pinturas como mi teatro está inspirado por la metamorfosis. Las transiciones, el estar constantemente en un estado de cambio. Insectos y escarabajos representan los ordenadores más antiguos del mundo, son pequeños y hermosos monstruos llenos de información. Insectos y particularmente escarabajos son en muchas culturas el puente entre la vida y la muerte. La muerte no como un campo de energía negativa, sino positiva.

–¿Cómo despertó su interés por la entomología?

–Como cada chaval quitándole las patas a una araña y viendo cómo andaba primero con siete patas, luego con seis, cinco, etcétera. Asombrándome y maravillándome con el mecanismo de la vida. Cuando era estudiante de la Escuela Real de Artes Visuales de Antwerp el estudio del arte flamenco clásico provocó mi interés por el valor simbólico de los insectos. En el mismo periodo descubrí el trabajo del entomólogo francés Jean Henri Fabre, quien me descubrió la poesía en la naturaleza, en la literatura y en el arte.

El cuerpo como laboratorio

–Su otro gran foco de interés es el cuerpo humano, que ha centrado su trabajo en los últimos 20 años. ¿En qué sentido han cambiado sus ideas sobre el cuerpo en este tiempo?

–Entiendo el cuerpo como un laboratorio, a veces mecánico, otras mental, otras químico. El cuerpo es un extraño instrumento, me levanto con él, ando con él, y me voy a la cama con él. Por estas razones este extraño instrumento plantea un montón de preguntas e indagaciones. En los últimos veinte años, tanto en mi arte como en el teatro, he investigado el aspecto físico, erótico y espiritual del cuerpo en sus diferentes maneras. En Loros y cobayas intento indagar en el aspecto animista del cuerpo: dar al alma del animal y del hombre el mismo valor, y desde un único punto de vista moral.

–¿Cómo define su trabajo: arte, performance, teatro, danza? ¿Cuáles son sus ideas sobre el arte?

–En primer lugar, me considero un siervo de la belleza. Una idea siempre exige el soporte adecuado. A veces, una idea exige un texto nuevo, otras una escultura. Segundo, soy un genio que cree en la “conciliación” (él emplea el término ‘consilience’). La “conciliación” se da cuando coinciden cosas procedente de diferentes disciplinas basadas en la experiencia, los hechos o la teoría. Usando el concepto de “conciliación” se encuentran nuevas interpretaciones y se gana en conocimiento. El arte es como una mariposa, muy vulnerable, y por esta razón siempre hay que defenderlo y hacer un esfuerzo para darle el espacio y el tiempo adecuado. Creo en el arte pero sobre todo en la belleza. La belleza es el color de la libertad, la belleza es generosa, nunca cínica.

–Hace dos años estrenó en Aviñón Je suis sang, en el que la sangre era la protagonista. El pasado año representó Sanguis/Mantis, en la que utilizaba su propia sangre. ¿Qué influencia tiene de los accionistas vieneses, como Nitsch o Muelh? Emplear el cuerpo como herramienta artística ¿no tiene un límite?

–Conozco el trabajo de los accionistas vieneses muy bien pero ellos no han influenciado mi trabajo. La influencia más destacada viene de las pinturas de los flamencos primitivos. Por ejemplo, los retratos y crucifixiones de Cristo. En la Historia del Arte encontramos los mejores y más grandes ejemplos del body art. La sangre en estas pinturas es tan poderosas que siento como si se metiera bajo mi piel. Y por supuesto que la sangre es uno de los líquidos corporales más importantes. Es una de las razones por las que dibujo y escribo con mi propia sangre. En Loros y cobayas los líquidos corporales son un importante elemento de la performance.

–Usted ha trabajado con coreógrafos como Forsythe, escritores como John Berger, con los filósofos alemanes Dietmar Kamper y Peter Sloterdijk o el artista ruso Ilya Kabakov ¿de qué dependen sus colaboraciones?

–Del respeto, la amistad y la “conciliación”.

–Y ahora, ¿que prepara?

–Durante los últimos meses he estado poniendo al día Loros y cobayas. En las últimas tres semanas he estado trabajando por la noche en la exposición que me hace el Museo de Arte Contemporáneo de Gante. Su título es Enjoy to give assistance to life (Disfruta para darle seguridad a la vida). Se trata de un selección de películas y dibujos realizados en los últimos 20 años, del periodo que va de 1978 al 2002.

Liz PERALES

miércoles, 20 de noviembre de 2002

"El claudicante" ganó el primer premio en la Fiesta Provincial de Teatro

El primer premio de la Fiesta Provincial de Teatro, que este año se llevó a cabo en Tornquist, organizado por la Comedia de la Provincia, fue para el espectáculo "El claudicante", presentado por el grupo platense "La Gotera", con dirección de Febe Chaves, también autora de la obra, y un elenco conformado por Alejandra Vignasco, Ciro Colli y Diego Aroza. La escenografía e iluminación estuvo a cargo de Ana María Zuccheri y la musicalización corrió por cuenta de Daniel Emilio Reinoso.
La primera mención correspondió a "Sueño de una noche de verano", de William Shakespeare, por el Banfield Teatro Ensamble, de Lomas de Zamora, con dirección de Nelson Valente; y la segunda mención fue para "La secreta obscenidad de cada día", de Marco Antonio de la Parra, dirigida por Hugo Kogan, del grupo La Granada de Mar del Plata.
Otras distinciones fueron en las categorías "dramaturgia bonaerense", a Jorge Paladino, por la obra "Horas de visitas", grupo Teatro de las Ollas, de San Miguel; "revelación masculina", Gustavo Teijeiro, por "The Partener", de Mauricio Kartum, de Gente de Teatro, de Bragado; "revelación femenina", Florencia Sacchi, por "Cuentos de amor", de Lanús; "labor actriz", Susana Delgado, por "Coronación", Grupo Alquimia de San Isidro; "labor actor", Gustavo Pardi, por "Sueños de una noche de verano", de Lomas de Zamora; y "labor dirección", Febe Chaves por "El claudicante", de la ciudad de La Plata.

Fuente: El Día

sábado, 16 de noviembre de 2002

La atracción de vivir en el mundo animal

"Quietito, Pericles". Intérprete: Javier Guereña. Ambientación y vestuario: Analía Seghezza. Dirección, musicalización y puesta en escena: Gustavo Vallejos. En El Doble.

Nuestra opinión: bueno

Esta propuesta del grupo Devenir llega de la ciudad de La Plata. Devenir comenzó su actividad en la década del 80 formando parte de un fuerte movimiento de teatro independiente que se consolidó después de la dictadura militar. Sus trabajos siempre han estado ligados a la investigación y en los últimos años, Gustavo Vallejos, su director, desarrolla un trabajo cuya base está en la antropología teatral pero que sigue ciertas líneas que lo emparientan con el entrenamiento del fútbol.

"Quietito, Pericles" forma parte de una trilogía de textos creada por el mismo Vallejos. Esta es la segunda de esas producciones y aquí el autor propone reflexionar sobre la condición del ser contemporáneo a partir de la historia de un hombre que ha decidido transformarse en perro.

El protagonista, a través de escenas breves, va mostrando su nueva realidad y deja muy en claro su necesidad de apartarse de los hombres para entrar en un mundo animal donde algunos valores parecerían rescatar, todavía, la condición de un ser viviente.

El espectáculo se apoya básicamente en el actor y es su cuerpo el que continuamente vitaliza una acción que aporta más y más datos sobre la conducta de ese nuevo animal (no termina de ser humano, ni tampoco perro) que ocupa la escena.

Si bien el texto pierde por momentos contundencia dejando de lado la metáfora y aludiendo a la realidad argentina en forma directa, el espectador será sorprendido por el trabajo del intérprete, que alcanza picos verdaderamente interesantes.

Profunda investigación

Javier Guereña ha realizado una muy profunda investigación sobre la conducta perruna. Sus movimientos, sus pequeños gestos, así lo demuestran. Sintetiza en su cuerpo, de manera llamativa, las contradicciones de ese personaje que sale de una condición para meterse en otra, pero debe aprender a convivir con sus nuevos compañeros de ruta y hasta descubre que algunas cosas no puede incorporarlas, porque no tienen que ver con su idiosincrasia.

La dupla Vallejos/Guereña expone una fuerte experiencia de trabajo que ubica al actor en el centro de la representación y demuestra que su capacidad de transformación basta para dejar reflexionando a una platea.

Carlos Pacheco
Fuente: LA NACION

viernes, 15 de noviembre de 2002

El teatro como un documental

“LOS 8 DE JULIO”, DE B. CATANI Y M. PENSOTTI

Por Cecilia Hopkins


El escenario aún está vacío cuando se ingresa a la sala. Pero en la pantalla ya están proyectándose los testimonios en video. Todas las personas consultadas hablan acerca de cómo está desarrollándose su día. Es 8 de julio y, por lo visto, para ninguna de ellas es un día especial. En cambio, esa fecha es el día del cumpleaños de Alfredo Martín, el actor elegido por los directores Beatriz Catani y Mariano Pensotti para darle forma a éste, el último biodrama del año que se presenta en la Sala Sarmiento, a saber, una propuesta a medio camino entre teatro y documento.

Catani y Pensotti se propusieron trabajar sobre el tema del paso del tiempo. Y para obtener material escénico realizaron singulares preparativos: fueron convocadas dos personas nacidas el mismo día que Martín, a quienes luego se asignaron diferentes tareas a realizar durante seis meses. Desde el escenario, el actor cuenta la experiencia de filmar a toda hora la vida de María Rosa, con la fantasía de encontrar en ella algún eco de sí mismo, en virtud de haber nacido el mismo día. Así, muestra las imágenes obtenidas de esta mujer que, a su vez, fue instada por los directores a pedir que la fotografíen en paseos públicos.

Silvio, el tercero de los participantes, en cambio es incluido en el espectáculo a través de su esposa, la no actriz Alicia de Francini. En su caso, el piloto aeronáutico y también artista plástico debió pintar un cuadro por mes tomando al mismo árbol como modelo. Para todos aquellos que la transitaron, la experiencia debe haber resultado, al menos, pintoresca. En cuanto al resultado escénico, a pesar de la simpatía de Martín y la buena disposición de Alicia, el espectador no encuentra demasiados motivos como para interesarse en los materiales expuestos que, a pesar del tema en común, quedan dispersos sin la contención de un entramado atractivo.

Fuente: Página 12