miércoles, 4 de noviembre de 1998

La directora opina

Por German R. Zaupa
Especial para "Hoy"

Laura Valencia empezó a estudiar Plástica en la Facultad de Bellas Artes (U.N.L.P.) y Escenografía en la Escuela de Teatro local, pero al poco tiempo, disconforme con el carácter metódico de las instituciones, abandonó: "Resulta absurdo recibirse de artista", explicó.

Viste de entrecasa, sin pintura, sin pose y revela infinitas ganas de hablar. Es capaz de vivir sin un mango por defender sus ideales. Reconoce que su trabajo es marginal... y se hace cargo.
En La Plata, estudió varios años con Nora Oneto, a quien calificó como una gran maestra: "Hice una obra con ella, donde actuaba y bailaba. Después empecé a estudiar con Bartis, Veronese y Tantanián en Capital Federal.

Decidió abordar al teatro desde la dirección...

No exclusivamente. En este momento me dedico más a la dirección que a la actuación. Desde el '91 vengo realizando varios trabajos de danza, teatro y música. "Manuscritos", la obra anterior basada en textos de Poe, fue una de las más importantes; con ella fuimos a Uruguay y ganamos el concurso de la Comedia Municipal.
Donde trabajo más con el cuerpo es en la danza; tengo un grupo de danza-teatro que se llama "Media-Chilena", allí sí soy intérprete.

¿Cómo se formó el elenco de "Eterna"?

Hay una opinión sobre el teatro que nos une: producir algo sensible es el objetivo. La transformación es lo que más valorizamos. Ser un actor versátil y tener capacidad de adaptación es indispensable.

¿Cómo trabaja la puesta en escena?

Nos ejercitamos mucho a partir de improvisaciones. En esta obra en particular, tomamos temas o capítulos de "La ciudad ausente" que creímos trascendentales en cuanto a lo que dicen, pero no le dimos importancia a quien lo decía.
Cuando Piglia vio la obra, le llamó la atención este aspecto: los personajes de su obra no dicen lo mismo que los de la mía; los textos son dichos por todos y se repiten. Le resultó interesante que hayamos podido crear cierta ficción en el teatro; el creía que era imposible.

¿Qué opinión tiene sobre el teatro de investigación?

A mí no me interesa la clasificación ni discutir si esto es o no es teatro; yo quiero hacer algo que conmueva. Tampoco me interesa representar simplemente un texto; éste debe ser un lugar del cual se pueda ir y venir, no una cosa rígida que te condiciona. Los textos tienen que ser afrontados desprejuiciadamente. Son multiplicadores.
En Capital tenía un ayudante que decía: "En este estudio, si tienen que representar a un pianista no vayar a encargar un piano de cola, dibújense las teclas en los dientes". No debo representar la realidad, debo opinar sobre ella. Los espectadores pueden decir no entiendo... pero me gusta.

Foto:
Ernesto Meza, Jorge Caballero,Julieta Vallina y Eugenia Milani- Fotografía: Enzo Brutti
Fuente: Diario Hoy 4/11/98

sábado, 24 de octubre de 1998

Cómo será el nuevo Pasaje Dardo Rocha

Cirujía mayor. Según prometieron, el histórico edificio lucirá como en sus mejores épocas

Historia del edificio

En 1883, el arquitecto italiano Francisco Pinaroli levantó el edificio, hoy denominado Pasaje Dardo Rocha, como la estación de trenes de la ciudad, ampliando el recorrido del ferrocarril que hasta ese momento terminaba en Tolosa. Al lugar se le dio el nombre de Estación 19 de noviembre, por la conmemoración del aniversario de La Plata.

El estilo arquitectónico combinaba elementos del neorrenacentismo italiano y del clasicismo francés de Luis XIII, de orden dórico. La ubicación estratégica de la estación, delimitada por la avenida 7 y las calles 49, 6 y 50, permitió un adelanto no sólo respecto del transporte y la comunicación, sino también vinculado al progreso global de la región capital de la provincia.

En 1902 comenzaron a realizarse los estudios para la construcción de una nueva estación ferroviaria. De este modo, hacia 1906 quedó definitivamente inaugurada la actual Estación La Plata en la intersección de la avenida 1 y diagonal 80. Desde ese momento, la antigua estación sirvió como sede del Telégrafo de la Provincia, el Boletín Oficial, la Caja Popular de Ahorros, la Dirección General del Registro Civil y otras reparticiones provinciales, además de albergar al Distrito Militar y una Junta de Excepciones y a la Secretaría del Tiro Federal de La Plata.

El gobernador Luis Monteverde ideó, en 1928, la construcción de un pasaje “cuyo aspecto exterior sería el de un sobrio palacio francés, para destinarlo a salas de concierto, pequeños teatros y un gran vestíbulo central para exposiciones”, se explicaba en aquella época. Ese mismo año se iniciaron las remodelaciones generales del edificio, según el proyecto preparado por los arquitectos Enrique Quincke y Darío Cooke, que consistió en cerrar la antigua embocadura de la calle 6, con la que se transformó su tipología en “U” en forma cuadrangular.

El complejo comenzó a llamarse “Pasaje Dardo Rocha” y pasó a servir de sede al Archivo Histórico de la Provincia, al Museo de Bellas Artes, al Telégrafo y a otras reparticiones siempre provinciales. La remodelación de la planta baja consistió en formar locales comerciales, que fueron rematados hacia el año 1931.

En 1944 se instaló el Correo. En esta etapa histórica el edificio sufrió los daños imaginables teniendo en cuenta sus múltiples usos. Más tarde, hacia 1982, el año del Centenario de La Plata, las autoridades de entonces buscaron recuperar aquella idea de Monteverde y recrear el Pasaje como un gran Centro Cultural, tal como hoy se plantea.

La intención de la Comuna local es volver a los orígenes

La idea con la que la Municipalidad de La Plata impulsa las mejoras en el Pasaje Dardo Rocha no se agota en la necesidad de recuperar uno de los edificios históricos mas queridos y respetados de la ciudad. En realidad lo que también se busca, y con el proyecto en ejecución pretende alcanzarse, es revertir el actual corrimiento de la actividad social hacia las afueras de la ciudad. En los últimos tiempos resulta evidente el traslado de cada vez mayor cantidad de personas hacia las afueras.

Es en ese contexto que se intenta volver a establecer un importante polo de movimiento en el centro de la ciudad, especialmente para los fines de semana cuando al area mas urbanizada se vacía abruptamente. La intención oficial es reposicionar lo que es el centro de La Plata, a partir de la habilitación de un edificio totalmente remodelado, y que ofrezca todos los servicios en el marco de la promoción de la cultura.

Asimismo, dicho espacio también será el lugar de concreción de reuniones y convenciones, algo de lo que en la actualidad carece la ciudad, según la opinión de quienes encararon la obra en ejecución.

ANTES DE FIN DE AÑO TERMINAN LA REMODELACION DE LA PLANTA BAJA Y EL EXTERIOR

Construyen bares temáticos y literarios. Además instalarán una sala de cine arte y una librería. Refaccionan toda la planta baja y el exterior del edificio.

En el Pasaje Dardo Rocha están aplicando cirugía mayor: desde mediados de año se trabaja en la recuperación de la totalidad de la planta baja del edificio céntrico, al tiempo que ya se iniciaron las tareas de limpieza y refacción de su parte externa. Según las estimaciones oficiales, antes de fin de año la mayor parte de estos trabajos estará concluida, con lo que la estructura lucirá preservada, pero con todos los adelantos en cuanto a servicios para el visitante.

En concreto, se está trabajando en las cuatro alas de la planta baja del Pasaje Dardo Rocha. Sobre la intersección de 6 y 49 se construye un complejo de bares temáticos con bar literario y de las artes; mientras que en el ala que da a 50 se realizan las mejoras para que allí se ubique el Museo Latinoamericano de Arte Contemporáneo, al tiempo que se amplía el actual Museo de Bellas Artes. Por otro lado, sobre 7 y 49 van a ser localizados algunos museos del pasaje y también funcionará el sector de fotogalería.

Fuentes municipales indicaron a este medio que “lo que se hace es un reciclaje profundo”. Esto incluye atender las paredes, reponer los pisos, así como concretar la apertura y la conexión de salas. Además se está llevando a cabo el tendido de infraestructura básica para instalar un sistema de transmisión de datos, una cámara de transformación de media tensión para abaratar los costos de suministro de energía, aire acondicionado y la telefonía más avanzada.

En síntesis, se está dotando al Pasaje Dardo Rocha, aunque se mantenga su estructura original, de los últimos adelantos. De este modo, está establecido que en el corto plazo -se habla de un máximo de cuatro meses- el histórico edificio luzca totalmente renovado, aunque manteniendo sus características originales.

Las fuentes consultadas sostuvieron que también se realizan mejoras en los sanitarios del complejo, demoliendo los baños existentes y haciendo los desagües cloacales a nuevo. A partir de diciembre, para cuando se estima que los trabajos enumerados anteriormente habrán concluido, se pondrá manos a la obra en el completamiento del emprendimiento, en lo que respecta a la construcción de una sala de cine arte y una sala de teatro experimental en el primer piso del Pasaje Dardo Rocha.

Cabe acotar que estas mejoras en el inmueble céntrico son financiadas en forma conjunta por la Municipalidad de La Plata y la empresa Maccarone, que donó el monto de dinero necesario para completar parte de las reformas proyectadas. Las mismas fuentes municipales dejaron trascender que, en realidad, la inversión que realizó la Comuna platense en esta oportunidad ascendió a los 200 mil pesos, mientras que Show Center donó 600 mil pesos. La obra completa en sí significará una erogación de aproximadamente un millón de pesos.

Por ese monto, los platenses contarán en el Pasaje Dardo Rocha antes de que termine el ´98 con nuevas salas de exposiciones, un microcine, bares temáticos, un Museo de Bellas Artes ampliado, un teatro y una librería, entre otros espacios dedicados a las distintas expresiones de la cultura. Dichas atracciones constituirán el eje de una obra que apunta a rejerarquizar uno de los edificios característicos de la ciudad.

Fuente: Diario Hoy

jueves, 1 de octubre de 1998

ETERNA


Una obra basada en "La ciudad ausente" de Ricardo Piglia

Espectáculo coproducido por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires

Con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro

Estrenada en La Fabriquera en octubre de 1998, presentada en el Centro Cultura Recoleta de la ciudad de Buenos Aires

Elenco: Julieta Vallina
Eugenia Milani/Laura Lopez Moyano
Ernesto Meza
Jorge Caballero
José "Pollo" Canevaro

Asesoramiento literario: Leopoldo Brizuela

Proyecto escenográfico: José "Pollo" Canevaro, Enzo Brutti, Laura Valencia

Realización escenográfica: José "Pollo" Canevaro, Enzo Brutti, Fabián Gimenez, Andrés Tattativo

Vestuario, iluminación y sonido: Grupo de Teatro La Fabriquera

Fotografía: Enzo Brutti

Música original: Diego Madoery, Voz cantada: Melina Marchioni, Saxo: Raúl Oxalde

Asistencia general: Diego Madoery, Enzo Brutti

Adaptación y dirección: Laura Valencia

Programa "Eterna"


viernes, 21 de agosto de 1998

El teatro globalizado

POR ALEJANDRA BOERO, DIRECTORA
¿Qué es una producción argentina, hoy? La globalización llegó al teatro. Hay fusiones de productoras extranjeras y nacionales para montar grandes espectáculos. Frente a eso, quienes valoramos a los grandes autores sin reparar en su nacionalidad y los queremos llevar a escena con producción íntegramente local e independiente, nos enfrentamos a una competencia desigual. A veces, nuestros actores se van, para presentarse a los castings de megaproducciones, fascinados por condiciones técnicas y económicas propias del Primer Mundo. Frente a este nuevo fenómeno sólo tengo interrogantes: ¿Qué es una producción argentina? Una obra extranjera dirigida por extranjeros, aunque con actores locales, ¿puede reflejar nuestro modo de entender un gran texto universal? Un Shakespeare hecho en Buenos Aires jamás se parecerá a uno hecho por ingleses, y me parece que es bueno que sea así. La globalización tiende a anular identidades, a neutralizar diferencias. Pero está provocando reacciones igualmente extremas. Me pregunto si el nacionalismo exacerbado frente a un Mundial de fútbol o el fundamentalismo brutal no responderá a la necesidad de la gente de ser quien es. El teatro, donde el actor pone su intimidad, su visceralidad, también sufre esa despersonalización a manos de un concepto multinacional del espectáculo. Me pregunto cuál será el costo. Un costo que no se contabilizará en cifras, pero que puede llegar a ser enorme.

Fuente: Clarín

martes, 18 de agosto de 1998

Cómo lavaran la cara al viejo Pasaje Dardo Rocha, podría volver a ser el orgullo de los platenses una vez concluidos los trabajos que se encararán

Invierten 800.000 pesos en reformas

La Municipalidad de La Plata trabaja intensamente en el inicio de los trabajos de refacción -complementario de los realizados a fines de 1997- en el Pasaje Dardo Rocha. Los mismos se centrarán básicamente en la planta baja y en el subsuelo de dicho edificio, lo que implicará una inversión cercana a los 800 mil pesos.

El subsecretario de Obras
Públicas de la Comuna platense,
Ariel Iglesias, ofreció un detalle de
las tareas tendientes a mejorar el
aspecto y la funcionalidad de la
histórica estructura.
En este sentido indicó que la
idea es “recuperar la estructura
original del edificio sacando todo lo
que sea tabiquería, entrepisos,
y obstáculos que fueron apareciendo
con el tiempo. Queremos
que cuando finalice esta obra
hayamos logrado ponerlo en valor,
recuperar las cosas que tenía y
ha ido perdiendo con los años”,
completó el funcionario.
Parte de los trabajos proyectados
serán licitados pasado mañana.
Otro tanto correrá por cuenta de la
empresa Maccarone S.A., la cual
contrajo dicha obligación -además
de la construcción de un nuevo
centro comunal para Altos de San
Lorenzo- a cambio de la posesión
de las tierras ubicadas en 516 y
Camino Belgrano.
Allí esta proyectado instalar un
megacomplejo con juegos electrónicos
y virtuales, un bar temático,
paseos de comida, casas de
venta de ropa, juegos al aire libre y
canchas de bowling.
Iglesias explicó que “vamos a
encarar la remodelación de toda la
planta baja (del Pasaje Dardo Rocha)
desde la esquina de 6 entre 49
y 50 donde se va a trabajar hasta la
mitad de dicho tramo, donde se
encuentra el acceso”.

Las reformas previstas se centran
en el mejoramiento del estado del
anillo perimetral, esto teniendo en
cuenta que el hall central ya fue
refaccionado. La otra U de 7 y 49 y
parte de 7 y 50 también se va a terminar
de remodelar, teniendo en
cuenta que en este último caso se
encuentra el Museo de Bellas Artes
instalado a nuevo.

Además en todo el edificio
-sector por sector intentando
provocar las menores molestias
posibles- se iniciarán trabajos de
recambio de pisos, revoques,
carpintería y pintura a nuevo.
También se anunció la instalación
de un sistema de aire acondicionado
en toda la estructura, instalando
todas las instalaciones embutidas.
En el subsuelo del sector de
calle 49 entre 7 y el acceso
principal también se recuperará
una zona de depósitos y tableros
ya existente.

Utilidades
Una vez que, según las estimaciones
oficiales, para los primeros
meses de 1998 se estrenen los nuevos
ambientes del Pasaje Dardo
Rocha, la distribución de actividades
en la planta baja responderá
al siguiente ordenamiento: la
esquina de 6 y 49 estará destinada a
la gastronomía, mientras que el sector
de 7 y 49 estará disponible para
exposiciones fotográficas. La parte
de 7 y 50 funcionará para la exposición
de muestras de arte, para que
finalmente el espacio situado en la
esquina de 6 y 50 sea destinado a
las esculturas.

También está proyectado llevar a
cabo refacciones en la planta alta.
Allí se recuperarán dos enormes
salas para construir allí dos
microcines. Mientras tanto en la
parte central del antiguo edificio se
refaccionarán los ascensores y
baños a nuevo.

Estas remodelaciones se completarán
con el mejoramiento de todo el
exterior del edificio céntrico. En
especial el frente que da sobre la calle
49, el cual se encuentra practicamente
abandonado. Posteriormente
también iluminará todo el exterior.
Las autoridades comunales confían
en que con estas reformas el
Pasaje Dardo Rocha recuperará su
lugar en el paisaje de la ciudad de
las diagonales.

Como dos caras de una misma
moneda, por estos días el Pasaje
Dardo Rocha muestra unJustificar a ambos lados panorama
muy disímil en cada uno de
sus frentes. El que da a la calle 50
se muestra renovado, limpio e
imponente. Muy distinto es lo que
ocurre con la fachada ubicada
sobre la calle 49, que parece
sumergida en un estado de abandono
al cual se intenta ponerle
término.

Sede de la Asamblea
Constituyente que reformó la
Constitución en el ´94, del cierre
de campaña del Duhaldismo en
octubre pasado e innumerables
acontecimiento vinculados con el
arte y la ciencia, la estructura es
atacada constantemente: pintadas
con aerosol, pegatinas de carteles
e incluso vidrios y persianas rotas
son una constante en gran parte
del exterior.
El frente de calle 50 se destaca
por la presencia de una imponente
escalera por la que ingresan
las personalidades en las grandes
ocasiones.

Del otro lado, sobre calle 49, el
abandono dice presente en cada
rincón de la vereda, y amenaza
con extenderse instalándose
definitivamente en caso de no
encararse acciones concretas en lo
inmediato.

Cabe consignar que el Pasaje
Dardo Rocha ocupa un lugar muy
caro en el recuerdo platense.
Allí por ejemplo funcionó
hasta principios de este siglo
de Estación de Trenes local y
en ese espacio se contactaron con
la cultura y la ciencia generaciones
enteras de habitantes de
esta ciudad.
Ahora, con un plan de obras
que se ejecutará en dos etapas
comprendiendo tanto el interior
como la parte externa de la estructura,
se intenta recuperar el sector
del Pasaje Dardo Rocha que se
encuentra olvidado en el tiempo.

De esta forma se considera que,
de no producirse algún tipo de
demoras, para mediados del año
próximo los platenses contarán
con un edificio totalmente renovado
y en el cual no se evidencia la
dicotomía entre un sector puesto
a nuevo -el de 50- y otro que prácticamente
puede decirse que se
encuentra en total estado de abandono
-tal es el caso del que da a la
calle 49-.
Seguramente la recuperación
de un monumento local así,
redundará en beneficios no sólo
estéticos sino también educativos
y culturales.
Esto será posible en caso de
que, más allá de las reformas
anunciadas y que ya se iniciaron,
se ponga las manos a la obra en la
tarea de devolverle vida al sector
del Pasaje Dardo Rocha que en la
actualidad prácticamente parece
estar muerto.

Aunque al Pasaje Dardo
Rocha le hacen falta numerosas
refacciones para verse recuperado,
hay un sector del mismo
que ya se encuentra “a punto”,
al menos desde lo edilicio. Se
trata del Museo de Bellas Artes,
institución que fue trasladada
el año pasado al ala de 7 y 50,
luego de que la misma fuera
recuperada en su totalidad.
La institución, creada en
1959, tiene sus objetivos orientados
en destacar el valor
intrínseco de las Artes
Plásticas; y constituye uno de
los lazos mas importantes entre
los artistas locales y la comunidad
platense.

En cuanto a las tareas llevadas
a cabo en aquella
ocasión, puede decirse que se
levantaron todos los pisos de
las dos salas ubicadas sobre el
ala izquierda del Pasaje Dardo
Rocha, procediéndose luego a
la construcción del nuevo piso
y contrapiso en una superficie
aproximada de 320 metros
cuadrados.

Asimismo se reparó el
cielorraso, y fueron atendidos
numerosos problemas de
humedad que poseía el sector.
La refacción de todo el sistema
de iluminación y aire
acondicionado fue otra de las
tareas encaradas de lleno, al
igual que el pintado de los
ambientes.

Para realizar estas refacciones,
fue necesario trasladar
las obras artísticas a las bodegas
del edificio y numerosas
oficinas ubicadas en
los pisos superiores y otros
pertenecientes a la Dirección
de Cultura.

Fuente: Diario Hoy

sábado, 11 de julio de 1998

Fiesta Rusa


Para recaudar fondos para la producción de la obra de teatro infantil "Castaña"
Grupo de Teatro "EOS"
Integrado por Erica Poncio, Sonia Costa, Ernesto Meza, Melisa Di Paolo,Ana Conti, Paulina Zabala Suárez, Pata Silva, Luis Segade, Mariana Rolla.

FIESTA RUSA. El Regreso.
Durante la fiesta se realizarán algunas escenas de teatro.
LI.BE.RA.
Calle 43 Nº 928 e/13 y 14 La Plata
23 horas - Entrada $ 3

viernes, 10 de julio de 1998

Temo profundamente que me pierdan de vista, publicado diario El Día


TEATRO
Temo profundamente que me pierdan de vista: Espectáculo de danza-teatro realizado por el grupo Media Chilena e interpretado por Alejandra Ceriani, Jorge Caballero, Ernesto Meza y Julieta Ranno. Mañana a las 22 en La Fabriquera (2 Nº 477)

miércoles, 17 de junio de 1998

El teatro no perdió la memoria

LA DICTADURA Y LA VIOLENCIA DE LOS 70 EN LOS ESCENARIOS DE LA ACTUAL TEMPORADA
Paula.doc, Cuestiones con Ernesto Che Guevara, El Viejo Criado, Maniobras o Casino son algunos de los títulos que vuelven sobre un tema que inquieta por igual a la gente de teatro y a la sociedad toda.

OLGA COSENTINO

La hija de una desaparecida en desesperada búsqueda de su identidad es la protagonista de Paula.doc, de Nora Rodríguez. El Che discute sobre la violencia con un intelectual de los 90 en Cuestiones con Ernesto Che Guevara, de José Pablo Feinmann. En Casino, de Javier Daulte, se habla del sadismo y la homosexualidad que subyacen bajo el autoritarismo de un grupo de militares. Maniobras, de David Viñas, reflexiona dramáticamente sobre los comportamientos de los militares. Cocinando con Elisa, de Lucía Laragione, transforma la historia de una cocinera y su discípula en una metáfora feroz de las torturas y los asesinatos cometidos por la dictadura militar. La reposición de El viejo criado, de Roberto Cossa, redescubre cómo la cristalización de ciertos mitos como el tango, el fútbol o los estereotipos porteños sirvieron -¿sirven?- para paralizar la percepción de la realidad política. En Des/enlace -experimentación escénica de Mónica Viñao basada en el método del japonés Tadashi Suzuki- el fantasma de una desaparecida insepulta atormenta a un viejo general represor. También en Lulú ha desaparecido, de Alberto Félix Alberto, Cinco puertas, de Omar Pacheco, en Potestad, de Eduardo Pavlovsky, en Ese antiguo espíritu de venganza, de Verónica Oddó -obras teatrales actualmente en cartel-, la Argentina de los años 70 tiene, de modo explícito o tácito, una presencia sustantiva. Y todos esos títulos fueron estrenados antes que la realidad de las últimas semanas pusiera en las tapas de los diarios y en las pantallas de los noticieros de TV las imágenes ominosas de asesinos todavía impunes como Videla o Astiz.¿Vuelve el teatro-documento? Y si vuelve, ¿por qué vuelve? ¿Tienen interés, para los espectadores de los 90, los temas vinculados al genocidio desatado hace más de 20 años por la dictadura militar?No hay una sola respuesta para cada uno de esos interrogantes. Es indudable que en algunos de los títulos mencionados al comienzo sus autores introducen, voluntariamente o no, situaciones de ficción que responden con escalofriante transparencia a la realidad en la que se inspiran. Es el caso de Paula.doc, que acaba de estrenarse en el Teatro del Pueblo con dirección de Hugo Urquijo. La historia de la muchacha que da nombre a la obra reproduce en clave realista de fuerte impacto emocional los hechos reales de unos cuantos casos que alcanzaron difusión pública a través de testimonios y procesos judiciales o de investigaciones llevadas a cabo por los organismos que nuclean a madres, abuelas o hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar padecida por este país. Pero la pieza galardonada en España con el premio María Teresa León 1997 no se agota, sin embargo, en el relato naturalista de la anécdota. Una cantidad de señales de destacable sutileza levanta vuelo por encima de las circunstancias narradas y roza con cierto lirismo algunos de los grandes y permanentes dramas humanos. El padre ausente, la hipocresía del poder político y de la Iglesia, la cobardía asociada al miedo, la imposibilidad de dar vida cuando se desconoce de quién se la ha recibido son asuntos que asoman entre los pliegues de un argumento menos lineal que lo que parece y donde, al menos en forma explícita, no se hacen enunciados ideológicos; ni siquiera se nombra a los represores y asesinos.En el Complejo Margarita Xirgu, Cuestiones con Ernesto Che Guevara descarga sobre el escenario una discusión teórica sobre la violencia durante los años de la guerrilla latinoamericana. Sin una estructura teatral demasiado elaborada, el interés dramático del espectáculo radica en el enfrentamiento dialéctico que sostienen los personajes. El discurso ideológico enfrenta al guerrillero argentino asesinado en Bolivia -tan honesto y pasional como dogmático- y a un oponente intelectual bastante light que intenta representar el pacifismo débil de este fin de siglo. Aunque no se trata de un estreno -El viejo criado se conoció en 1980- la obra se repuso hace un mes en el Teatro Presidente Alvear en una elogiada puesta de Roberto Villanueva. Allí, un compadrito, un boxeador fracasado y un poeta del estaño ponen en primer plano la metáfora de una sociedad que elige ignorar el horror. Del exterior llegan ecos del Mundial del 78, de operativos policiales, de torturas en centros de detención. Pero nada consigue distraer a esos amigos aferrados a sus porteñas e inofensivas rutinas. Como en la mayoría de los textos dramáticos de la época, las referencias a la realidad están asordinadas, porque así lo exigía la cultura amordazada por un estado censor. La ruptura del naturalismo era, antes que una libertad expresiva, una condición imprescindible para poder denunciar injusticia y abusos del poder o para reflexionar sobre los comportamientos sociales que facilitaron aquella injusticia y aquellos abusos. Pero la urgencia por encontrar canales para esas denuncias llevó a los escenarios obras de indudable necesidad política pero que en muchos casos perdieron interés una vez superadas aquellas condiciones. Las que perduran son las que, además de su pertinencia en el momento de su estreno, tenían valores artísticos propios. Es el caso de El viejo criado.Su vigencia confirma la condición de clásico y podría argumentarse que esa razón -antes que el tema- explica su vuelta a un escenario y su éxito. Lo curioso lo constituye, en todo caso, que nuevos textos dramáticos y hasta jóvenes autores vuelvan sobre esos asuntos. La casi totalidad de los autores que escribieron durante la dictadura mantienen su interés en ese núcleo temático, aun cuando varíen lenguaje y recursos. Eduardo Pavlovsky, de quien en el teatro el Vitral se está ofreciendo una versión de Potestad (sobre la apropiación de hijos de desaparecidos), reconoció semanas atrás, en un seminario sobre dramaturgia latinoamericana que se celebró en Florencia, Italia, que su teatro sigue siendo político. Y se refirió a su última obra estrenada, Rojos globos rojos, en la que se plantea la resistencia cultural a la globalización como el necesario compromiso de un intelectual hoy. Pero también reconoció a Clarín que su obra Potestad no tuvo, en ocasión de su estreno en Argentina, mayor repercusión: Estábamos demasiado cerca del impacto. Necesitábamos un tiempo de elaboración. En cambio el año pasado, cuando la repuse, la sala se llenó de espectadores jóvenes que necesitan información sobre aquellos temas. Pero también es cierto que los nuevos autores y los nuevos espectadores tienen exigencias de mayor nivel estético y mayor objetividad.En ese mismo encuentro participaron autores de la generación que empezó a escribir en democracia, como Rafael Spregelburd, quien desde sus comienzos se define como ajeno al teatro político y defiende la posición personal y de otros autores (originalmente reunidos en el ya disuelto grupo Carajaji). Según la agencia EFE, Spregelburd sostuvo allí que es pesimista, que sabe que escribe para pocos amigos y que no tiene idea de qué es el teatro popular porque antes tendría que entender qué es el pueblo. Sin embargo, varios de los integrantes de ese grupo han estrenado textos que relativizan tan taxativa afirmación. El año pasado Jorge Leyes estrenó en el San Martín Bar Ada, donde la referencia a la guerra de Malvinas es insoslayable. Y actualmente prepara Cabaret, un espectáculo que incluirá referencias al Holocausto, a Hiroshima y también al Che Guevara. Aunque establece una diferencia con cierta dramaturgia militante: Me parece que lo ideológico puede aparecer en boca de un personaje, pero no me gusta que el autor baje línea. Ahora sí, si a mí me hubiese tocado escribir teatro durante la dictadura hubiese estado en Teatro Abierto. Por otra parte, en el teatro Payró, sigue en cartel la mencionada Casino. Su autor, Javier Daulte, declaró en ocasión de su estreno que la historia le fue inspirada por su experiencia personal de conscripto de la clase que estuvo bajo bandera durante la guerra de Malvinas.Hace más de dos décadas, los dramaturgos respondieron con el teatro a la violencia. Hoy, con el realismo heredado de sus maestros o con nuevos códigos estéticos, los nuevos autores reclaman la misma libertad por la que, durante la dictadura, otros llegaron hasta a jugarse la vida. Y esa libertad incluye el derecho de no crear a partir de una alineación política, temática o estética determinada. Aunque la cartelera teatral demuestra que los crímenes de los 70 siguen inquietando a autores y espectadores. Por una razón elemental: siguen inquietando a la sociedad.

Fuente: Clarín

domingo, 24 de mayo de 1998

ENTREVISTA CON EL DRAMATURGO ROBERTO COSSA Escribir teatro es antinatural

Sus obras tienen absoluta vigencia. El Viejo Criado se muestra tan actual como en su estreno, hace 18 años. Yepeto llega al cine dirigida por Calcagno. Y La Nona será una comedia musical.

OLGA COSENTINO

A 18 años del estreno de El viejo criado, la obra regresa y deslumbra por su actualidad. A 11 del de Yepeto, la historia nacida para el escenario está siendo trasladada al cine por Eduardo Calcagno. A 22 del de La nona, Ernesto Acher eligió ese texto para convertirlo en una comedia musical. Y, aunque Roberto Cossa es un autor que sigue escribiendo teatro (el año pasado estrenó Tiempos difíciles en el ciclo Teatro Nuestro), el interés por reponer sus textos no conoce fronteras. Algunas de sus obras conocieron versiones internacionales y fueron traducidas al inglés, francés, portugués, italiano y alemán.El viejo criado se estrenó en el 80 con su propia dirección.


¿Qué coincidencias y qué discrepancias le inspira esta elogiada versión actual dirigida por Villanueva Cosse?

La primera diferencia es el espacio. Para mí, el ámbito era un pequeño café. Ahora, el escenario permite trabajar como si la acción ocurriera en la confitería Ideal. El Alvear es un gran teatro, con más de 800 butacas, y facilita un trabajo escenográfico fascinante como el de Tito Egurza. Mi versión era más estática y ésta tiene más movimiento.¿No envejecen los mitos porteños aludidos en sus obras?Por una parte, en la condición del mito está el haber muerto joven -como Gardel, como Evita, como el Che- y haberse transformado en modelos, en referentes culturales que encarnan valores y que despiertan afectos. En ese sentido, creo que la sociedad hoy no puede reemplazarlos, no tiene nuevos modelos. Es cierto que cuando se ensayaba El viejo criado tuve dudas acerca de su vigencia. Pero me bastó ver uno o dos ensayos. La verdad es que prefiero no ver los ensayos de mis obras.


¿Por miedo a verse traicionado?

Porque creo que hay que dejar hacer. Es imposible pretender custodiar la fidelidad a un texto que pasa a un escenario. Y ni hablar si se hace en distintos idiomas, ­qué te vas a meter! La única versión ajena que vi fue La nona, de Lavelli, en París, pero tenía el reaseguro de que el director es argentino. Pero el dramaturgo no es, por naturaleza, un literato respetado. Ahora le dieron el premio Nobel a Dario Fo y ahí cambió un poco...

¿Le duele, lo enoja que se corten sus frases o se cambien palabras?

Ya lo asumí. No me quejo. No niego que alguna vez me disgustó que me cambiaran algo, pero tiene que ver con que escribir teatro es antinatural.¿Antinatural?Bueno, si alguien me dice que le gusta escribir, jamás le aconsejaría que escribiera teatro. Quien escribe teatro no es un escritor puro, es alguien que viene, conscientemente o no, de la actuación. MoliŠre, Shakespeare, también empezaron siendo actores, aunque después mostraron su genio como autores.

El dramaturgo escribe para sí mismo, como Dario Fo. Su palabra pasa por su cuerpo.Pero la mayor parte de las veces terminan haciéndola suya otros actores.Y eso, a pesar de todo, me gusta. Hace de la dramaturgia una cosa viva. Los directores y los actores toman el texto como una partitura básica sobre la que se pueden introducir modificaciones. Una obra teatral anda por ahí para que alguien la tome y haga con ella otra cosa. En cambio a un editor, por ejemplo, no se le ocurriría decir, sobre un poeta o un novelista: Ah, esta frase o este verso no me gusta, lo tacho. Sin embargo, una buena novela de hoy puede quedar definitivamente olvidada dentro de 100 años, mientras que una obra de teatro puede ser redescubierta y llevada a escena de aquí a mucho tiempo.Sus obras reflejan una mirada aguda sobre nuestra identidad.

¿Esa identidad tuvo cambios sustanciales respecto de sus comienzos como autor?

El gran cambio, para mí, es la derrota del socialismo como sistema de pensamiento para explicar la sociedad. Aunque creo que el socialismo sigue vivo. Quienes fracasaron fueron los socialistas. La idea de una sociedad solidaria sigue siendo la única alternativa de futuro. La otra opción es la destrucción. Por eso me da bronca cuando, frente al fracaso de aquellos ideales muchos parecen ponerse contentos. Yo lo acepto, pero con dolor, con desconcierto. Y me sigo preguntando: ¿Se podrá hacer alguna vez?


Fuente: Clarín

miércoles, 13 de mayo de 1998

Rosana Vignoni: En la dulce espera


Nació en Bahía Blanca, estudió teatro en La Plata y formó parte de "La Comedia de las equivocaciones". Ahora busca nuevos desafíos.

Rosana Vignoni nació hace 23 años en Bahía Blanca. Cuando era niña, su madre y su padre estuvieron vinculados con un teatro que había en Ingeniero White. Allí Rosana comenzó a vivir aquello que la llevó luego de terminar el secundario a continuar con sus estudios en la Escuela de Teatro de nuestra ciudad.

Ahora recuerda que hace seis años que vive en La Plata. Y dice: "La escuela de teatro de Bahía Blanca estaba por cerrar. Más tarde vino un subsidio y continuó funcionando, pero en ese momento yo no quería esperar. La Plata fue el lugar elegido, por su cercanía con la ciudad de Buenos Aires y también porque aquí tenía una hermana que esudiaba".

Rosana Vignoni hace un año y medio que egresó de la Escuela de Teatro. Allí representó La comedia de la equivocaciones de William Shakespeare, obra con la que recibió junto a sus compañeros algunos premios y el estímulo que se genera al trabajar en grupo.

Estos resultados son los que la llevan a recordar que para ella esto lo heredó de su madre -de carácter alegre y divertido-, quien le dio el apoyo suficiente como para elegir una carrera que no consistiera tan sólo en una actividad remunerada.

Después de trabajar con el elenco de la Escuela de Teatro "hicimos 18 funciones por la Comedia Municipal, donde rotamos durante 2 meses. Participamos en el último encuentro organizado por la Comedia de la Provincia y allí fuimos elegidos junto a otros grupos. Además, ganamos premios al mejor actor: Jorge Caballero, vestuario y escenografía", recuerda.

Vignoni considera que con La comedia de las equivocaciones se cerró una etapa para ella. "Y ahora estoy ansiosa. Me estoy "desayunando" con esto de hacer casting en Buenos Aires y presentando antecedentes. Esto de no hacer nada en teatro me sucede por primera vez en cuatro años. Sé que el camino es difícil, pero claro tengo tiempo".

Fuente: El Dia (13/05/98)

domingo, 10 de mayo de 1998

EL PERIFERICO DE OBJETOS MATARA UNA EN CADA FUNCION ¿Primero el teatro o la gallina?

l La obra se llama Zooedipous y aquí se verá en junio. Antes será estrenada en Bruselas. Está basada en la tragedia de Edipo. Los actores no quieren anticiparse a las reacciones del público.

IVANA COSTA

Para que la noche los vea brillar, los teatros deben ser, de día, sitios oscuros y acechantes. Por eso, durante los ensayos de Zooedipous, próximo espectáculo de El Periférico de Objetos inspirado en el personaje trágico Edipo, el escenario de Babilonia se preserva del sol que inunda el Abasto.Allí prepara el grupo una obra que sin duda levantará polémicas. Es que matar gallinas en el escenario, tal como está previsto (a una por función), puede erizar la piel a más de un espectador, incluso independientemente del contenido del espectáculo. No será la primera vez que animales vivos sean utilizados en experiencias teatrales , y cada vez hubo distintas reacciones sociales al respecto. Mucho más cuando, como en este caso, el animal vivo deje de estarlo durante el curso de la obra.Sigue el ensayo. Hay en el teatro cables que cruzan peligrosamente y de punta a punta la platea (ese espacio todavía no le pertenece al público). Las voces y una melodía de Schumann se expanden entre tinieblas. Una mosca gigante se proyecta en el fondo de la escena. Un actor parece comer insectos. La tensión se hace más densa. Y estalla contra el piso cuando cae el cuerpo de un animal degollado. Fin del ensayo.Esta vez, la bestia sacrificada es un bicho de plástico flexible. Pero el simulacro no llega a disipar la impresión que causa entre los presentes el ser testigos del tránsito súbito y violento de la vida a la muerte. A

penas termina la pasada, antes de quitarse la ropa gris y ponerse los zapatos, los actores están discutiendo quién comprará la gallina, dónde se conseguirá la cantidad necesaria a buen precio, y cómo guardarán al animal hasta que llegue el momento de su redención en escena.Hay algunas cuestiones prácticas a resolver antes de que El Periférico de Objetos, quizás el más prestigioso de los grupos argentinos de teatro independiente, emprenda su viaje a Bruselas, especialmente invitado al Kunsten Festival des Arts, para el estreno internacional de Zooedipous.Allí, el grupo fundado por Daniel Veronese, Ana Alvarado y Emilio García Whebi también ofrecerá cuatro funciones de Máquina Hamlet, la obra de Heiner Müller que ya lleva cuatro años a sala llena en la cartelera off porteña, y que -a través de siete giras- les dio un singular reconocimiento internacional.Después viajarán con Máquina Hamlet a París (harán temporada internacional en el Teatro de la Bastilla y en una sala de Estrasburgo). Y recién a finales de junio, de vuelta en Buenos Aires, mostrarán a los porteños su última criatura edípica.

No parecen preocupados por anticiparse a las reacciones del público europeo, de las organizaciones de defensa del animal que allí abundan o de los organizadores del festival que los invita y coproduce Zooedipous. Emilio García Whebi (por la tarde trabaja en el grupo de titiriteros del San Martín, y por las noches será el encargado de pegarle el tirón al cogote de la gallina) explica: En Bruselas saben cómo viene la mano en Zooedipous. Se los faxeamos y no obtuvimos respuesta negativa. Este es el espectáculo que llevamos y allá veremos.Es parte de la dinámica grupal, cuenta Ana Alvarado, eso de buscar un clásico y volverlo periférico. En este caso, del antiguo mito y del posterior texto de Sófocles sólo quedan algunos guiños (los pies hinchados que están en la etimología del nombre del personaje y la alusión a cierta condena sexual que sufre Edipo por culpas ancestrales).

Tampoco hay concesiones a lo que se supone que son las fórmulas clásicas de representar tragedia griega: Habíamos comprado diez muñecos para hacer el coro griego, pero los eliminamos porque no cumplían ninguna función dramática, cuenta García Whebi.En realidad, la trágica historia de Edipo funcionó como estímulo por su género dramático, por su analogía con la perversidad de la célula social (tema siempre presente en los trabajos del grupo) y por la radicalidad de su infortunio.Por un lado, dice Veronese, había una necesidad de abordar un género distinto. Pero necesitábamos ideas formales que sirvieran como guía de unas cuantas ideas propias, ideas de mesa. Siempre partimos de lecturas transversales para construir un espectáculo, y en el caso de Edipo estuvimos trabajando más de un año (leyeron a Deleuze y a Kafka por sugerencia del profesor de filosofía Tomás Abraham) buscando la forma de convertir la tragedia en un hecho teatral contemporáneo.Por otro lado, dice Alvarado, la muerte, que es un tema que nos viene rondando hace tiempo, está representada por excelencia en esta tragedia. Al matar al padre y acostarse con su madre, Edipo rompe con las reglas de la tribu y comienza un proceso de separación y animalización.Estas ideas de muerte y animalización inspiraron a El Periférico de Objetos el hecho teatral de mostrar en vivo la muerte de un animal. En todos nuestros espectáculos es central la idea de manipulación.

La experimentamos con actores, con muñecos y con otros objetos que sorprenden porque no fueron fabricados para ser manipulados de esa manera, a la vista de otros. Un día nos preguntamos ¿por qué no con animales? Creemos que es una forma de radicalizar esta idea: hay algo de herético, corrosivo e inesperado en presentar al ser vivo como un objeto manipulable más.En la práctica, no habrá gallina degollada hasta que el espectáculo llegue a ser estrenado. Y eso ocurrirá muy lejos de aquí. No habrá ensayo final del sacrificio. Solemos estrenar sin una última pasada -cuenta García Whebi-. En verdad, con ninguno de nuestros espectáculos sabíamos de antemano qué es lo que iba a pasar. Hay algo de inconciencia en esa forma de trabajo. No es despreocupación, sino la certeza de que lo nuestro también consiste en caminar sobre una cuerda floja.A fines de esta semana, parte a Europa la delegación periférica: Veronese, García Whebi, con Alejandro Tantanián, Román Lamas (también miembros orgánicos del grupo) y tres muñecos suecos construidos por el artista Arne H”egssander. Margarita Mantelo irá en reemplazo de Ana Alvarado. A la vuelta trabajarán en la retrospectiva con la que el grupo celebrará, en 1999, sus primeros diez años.


Fuente: Clarín

martes, 7 de abril de 1998

ESTE AÑO REPARTIRAN 11 MILLONES EN SUBSIDIOS Ya está en marcha el esperado Instituto Nacional del Teatro

El acto de presentación fue dirigido por Lito Cruz
  • Explicó los mecanismos para que los artistas reciban ayuda económica
  • Y dijo que este año harán un censo de salas y grupos
  • Anunciaron distintos festivales

  • PATRICIA KOLESNICOV

    El objetivo fundamental es recuperar al público que perdimos. Conseguir que la gente cierre la puerta de su casa del lado de afuera y venga a ver un espectáculo, dijo ayer el señor Oscar A. Cruz, Director Ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. El mismo hombre, que también es el actor Lito Cruz, agregó ayer en la presentación de la entidad: Tenemos que gastar toda la plata para que el año que viene no nos den menos.El acto tuvo el clima de Lito, no el del señor Oscar A. De manera informal y relajada, todos parados alrededor de una mesa, Cruz presentó al consejo de dirección de este organismo creado por la Ley del Teatro y que tendrá entre sus funciones una fundamental: repartir dinero -subsidios, préstamos, becas- para hacer crecer la actividad teatral en todo el país.Seguramente el corazón era grande, porque la sala era bastante chica para todos los que querían estar en la largada del Instituto. Actores como Pepe Novoa (presidente de la Asociación Argentina de Actores) o Cipe Lincovsky, entre muchos otros. Gente de CoCoa (Coreógrafos Contemporáneos Asociados). Gente del MATE (Movimiento de Apoyo al Teatro) y de otras agrupaciones de teatristas.El INT funcionará, por ahora, en el séptimo piso de la Casa del Teatro, que está recién pintado y con los pisos brillosos. Allí, Cruz habló de su emoción por la puesta en marcha de algo por lo que se venía peleando desde hacía tiempo y explicó por qué caminos se usarán los aproximadamente 11.143.000 pesos con los que cuenta este año. Parece mucha plata -aclaró el Consejo de Dirección- pero es menos de la mitad de lo que tiene el Teatro San Martín.En 1998 no habrá préstamos ni becas, sólo subsidios. Los aspirantes deberán presentar sus pedidos hasta el 31 de mayo. En ese período también harán un censo para saber cuántas salas y cuántos grupos hay. Mientras tanto, ya se abrió el concurso para elegir jurados. Los que ganen formarán un cuerpo que evaluará los proyectos presentados.Además del director ejecutivo, el Consejo está formado por dos secretarios generales -Rafael Barrientos y César Carducci-, cuatro representantes nacionales del Quehacer Teatral -Rafael Bruzza, Rubens Correa, Carlos Catalano y Alejandro Finzi, una representante por Secretaría de Cultura de la Nación -Alicia Saab- y seis representantes regionales: Rafael Barrientos (Región Centro), Luis Andrada (Nordeste), José Asfora (Noroeste), Alejo Sosa (Cuyo), César Carducci (Centro-Litoral) y Concepción Roca (Patagonia).En cada región habrá una delegación del Instituto. Los proyectos llegarán a través de estas delegaciones y pasarán al jurado, que les dará un orden de prioridad. Como criterios, ya se sabe que los autores nacionales y regionales están primero y que se evaluará cuál es el interés cultural de cada propuesta, cuando el Consejo se ponga de acuerdo en el significado de esta expresión.En el Consejo -confesó Rafael Bruzza- nos llevamos mal. Eso garantiza que las resoluciones son el resultado de un equilibrio de fuerzas. Por ahora, se pusieron de acuerdo en unas cuantas cosas. En que abrirán concursos para editar obras de teatro, unos 25 libros por año. En que declaran de interés cultural todas las salas reconocidas de teatro independiente. En que harán la Fiesta Nacional del Títere, en La Pampa; la del teatro danza, en la Capital; la nacional del teatro, en Córdoba; el festival latinoamericano de mimo, en Santa Fe y el evento 300 ciudades cuentan su historia, sus mitos y sus leyendas, en todo el país.

    Fuente: Clarín

    sábado, 7 de marzo de 1998

    El teatro se llena de chicos

    Vuelve Stan y Oliver, habrá una nueva versión de Cantando Sobre la Mesa y una ópera titiritesca.

    JUAN GARFF
    Comenzaron las clases y el fin de semana vuelve a adquirir ese valor de contrapunto de salidas frente a la semana laboral. Así, en marzo comienza a llenarse la cartelera de espectáculos para chicos, primero con reposiciones de las obras más exitosas de la temporada anterior, luego con los estrenos que apuntan ya a la gran concurrencia de vacaciones de invierno.El primero en lanzarse al ruedo fue Hugo Midón, con el reestreno de Stan y Oliver en la Sala Pablo Neruda, del Complejo La Plaza. La comedia musical sobre las andanzas en el set de filmación del célebre dúo cómico juega con la actuación en vivo de un notable elenco pasando en perfecta sincronización a las imágenes filmadas por el Gordo y el Flaco, sobre una partitura memorable de Carlos Gianni.

    Midón prepara a la vez para estrenar a mediados de mayo en el Teatro Maipo una nueva versión de Cantando sobre la mesa, otra comedia musical escrita en conjunto con Gianni, que deslumbró a la generación de quienes son los padres de su público de hoy.En el Teatro San Martín, donde sigue hasta mediados de abril El Gran Circo, de Ariel Bufano, se aceleran los ensayos para que el Grupo de Titiriteros, siempre dirigido por Adelaida Mangani, estrene a fines de mayo El árbol, de la prestigiosa escritora Graciela Montes.

    El primer fin de semana de abril se repondrá asimismo en el San Martín La tempestad, la versión humorístico-musical del drama de Shakespeare ganadora del premio ACE, puesta en escena por Claudio Hochman, con la participación de los saxofonistas del grupo Cuatro Vientos, convertidos en graciosos duendes alados.El Grupo Libertablas repondrá el sábado 14 en el Teatro Cervantes su versión de Gulliver, en la que comparten el escenario Luis Rivera López, como protagonista de la historia, con una infinidad de pequeños y gigantescos títeres, cuyo despliegue se hace particularmente atractivo en el diminuto mundo de los liliputenses. El mismo elenco de titiriteros está preparando una puesta en escena de los cuentos de Las mil y una noches.

    En el Teatro de la Ribera, en la Boca, se presentarán en abril y mayo las grupos musicales nucleados en el Movimiento de Música Infantil (Momusi): Los Musiqueros, Sonsonando, Los Pandiya y Caracachumba, junto a otros grupos invitados.Con más tiempo se está preparando un proyecto singular: Una voz en el viento, una ópera titiritesca, con partitura de Pablo Ortiz, músico argentino radicado en los Estados Unidos, guión de Silvina Reinaudi (autora del único precedente en el género en la Argentina, Sietevidas) y Tito Lorefice, dirección de títeres del mismo Lorefice y dirección musical de Gerardo Gandini.Otro titiritero de prestigio, Carlos Martínez, estrenará próximamente en el Auditorio UPB, de Belgrano, Una vuelta al mundo, segunda parte de las andanzas del muppet Zoquete, siempre dispuesto a largarse más allá de los límites que intenta imponerle su titiripapá.


    Fuente: Clarín

    El teatro se llena de chicos

    Vuelve Stan y Oliver, habrá una nueva versión de Cantando Sobre la Mesa y una ópera titiritesca.

    JUAN GARFF

    Comenzaron las clases y el fin de semana vuelve a adquirir ese valor de contrapunto de salidas frente a la semana laboral. Así, en marzo comienza a llenarse la cartelera de espectáculos para chicos, primero con reposiciones de las obras más exitosas de la temporada anterior, luego con los estrenos que apuntan ya a la gran concurrencia de vacaciones de invierno.El primero en lanzarse al ruedo fue Hugo Midón, con el reestreno de Stan y Oliver en la Sala Pablo Neruda, del Complejo La Plaza. La comedia musical sobre las andanzas en el set de filmación del célebre dúo cómico juega con la actuación en vivo de un notable elenco pasando en perfecta sincronización a las imágenes filmadas por el Gordo y el Flaco, sobre una partitura memorable de Carlos Gianni. Midón prepara a la vez para estrenar a mediados de mayo en el Teatro Maipo una nueva versión de Cantando sobre la mesa, otra comedia musical escrita en conjunto con Gianni, que deslumbró a la generación de quienes son los padres de su público de hoy.En el Teatro San Martín, donde sigue hasta mediados de abril El Gran Circo, de Ariel Bufano, se aceleran los ensayos para que el Grupo de Titiriteros, siempre dirigido por Adelaida Mangani, estrene a fines de mayo El árbol, de la prestigiosa escritora Graciela Montes. El primer fin de semana de abril se repondrá asimismo en el San Martín La tempestad, la versión humorístico-musical del drama de Shakespeare ganadora del premio ACE, puesta en escena por Claudio Hochman, con la participación de los saxofonistas del grupo Cuatro Vientos, convertidos en graciosos duendes alados.El Grupo Libertablas repondrá el sábado 14 en el Teatro Cervantes su versión de Gulliver, en la que comparten el escenario Luis Rivera López, como protagonista de la historia, con una infinidad de pequeños y gigantescos títeres, cuyo despliegue se hace particularmente atractivo en el diminuto mundo de los liliputenses. El mismo elenco de titiriteros está preparando una puesta en escena de los cuentos de Las mil y una noches.En el Teatro de la Ribera, en la Boca, se presentarán en abril y mayo las grupos musicales nucleados en el Movimiento de Música Infantil (Momusi): Los Musiqueros, Sonsonando, Los Pandiya y Caracachumba, junto a otros grupos invitados.Con más tiempo se está preparando un proyecto singular: Una voz en el viento, una ópera titiritesca, con partitura de Pablo Ortiz, músico argentino radicado en los Estados Unidos, guión de Silvina Reinaudi (autora del único precedente en el género en la Argentina, Sietevidas) y Tito Lorefice, dirección de títeres del mismo Lorefice y dirección musical de Gerardo Gandini.Otro titiritero de prestigio, Carlos Martínez, estrenará próximamente en el Auditorio UPB, de Belgrano, Una vuelta al mundo, segunda parte de las andanzas del muppet Zoquete, siempre dispuesto a largarse más allá de los límites que intenta imponerle su titiripapá.

    Fuente: Clarín

    Regresos de temporada

    "Stan y Oliver" y "El Hombrecito del Azulejo" son dos interesantes éxitos de la temporada última que descorren el telón para los chicos en 1998.

    En la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, este sábado vuelven a darse cita para todas las generaciones las tiernas y desopilantes ocurrencias de dos cómicos del cine mudo, en las actuaciones de Omar Calicchio (el Gordo) y Gustavo Monje (el Flaco). Como lo hicieron el año último, jugarán desde su set las escenas que se incorporarán a la pantalla, de donde entran y salen para permitir a los adultos regustar, y a los niños descubrir, ese humor insuperable que divierte hasta las lágrimas. La música de esta comedia musical es de Carlos Gianni y la coreografía de Ricky Pashkus.

    A su vez, "El Hombrecito del Azulejo", basado en el cuento homónimo de Manuel Mujica Láinez, retorna a la Sala Alberdi, en Sarmiento 1551, 6o. piso. En este caso la entrada será gratuita. Se pasa la gorra a la salida.

    Con cautivantes escenografía y vestuario que aprovechan la sugestión de la época, el cuento cobra vida presentando la vigilia de los médicos que luchan por la vida de un niño y la fantástica aventura de ese pequeño duende que entretiene y distrae con sus juegos a la muerte.

    La versión de Mimí Harvey y Favio Prado González tiene ternura y humor, y las interpretaciones de Adolfo Oscar Ferreyra, como el pequeño duende Martiniano, y Walter Daniel Freire como Madame La Mort son enormemente logradas. Prado González completa el elenco. El espectáculo cuenta con música de Enrique Landea, escenografía de Rafael Landea, realización de vestuario de Analía Invernizzi y dirección general de Mimi Harvey. Todos integran el grupo La Tila Platense.

    Fuente: La Nación

    jueves, 8 de enero de 1998

    ARTISTAS Y COMPAÑIA: JORGE LEYES, DRAMATURGO El teatro y lo oculto

    Está nominado al Trinidad Guevara, prepara una obra para el Cervantes y otra en coproducción con el San Martín. Además, publicó un horóscopo.

    IVANA COSTA
    Puedo fumar? Las fotos me ponen nervioso. Jorge Leyes fuma y distrae los nervios mirando el vitral de la confitería Las Violetas, delicioso rincón sustraído al paso del tiempo. Allí transcurre su obra Tenesy, que estrenará en marzo en el Cervantes. El protagonista de Tenesy es un poeta que dice ser el mismísimo Tennessee Williams, mientras una mujer lo desmiente e intenta extorsionarlo.En abril, Leyes puede alzarse con el premio Trinidad Guevara al mejor autor por Bar Ada, la obra que estrenó en el 97 en el San Martín y que fue la que más nominaciones (cinco) reunió para este premio. En julio pondrá en escena en El Callejón de los Deseos, y en coproducción con el San Martín, Fin de siglo Cabaret. Además está colaborando con Ernesto Korovsky y Gustavo Barrios en los guiones de Gasoleros. Pero a la hora de hacer el balance del año más productivo de su vida, es cauto.Es difícil hacer un balance: fue un año muy bueno para mí porque me está yendo bien, pero no sé si a la actividad le va bien.

    ¿Por qué lo decís?

    Mirá, por cuestiones de trabajo estoy en contacto con una realidad muy dura: la de los artistas del circuito off. ­Es tanta su demanda de expresión, tanta la desesperación para que lo suyo tenga algún registro!

    Leyes, entrerriano nacido hace 35 años en Chajarí, ya puede considerarse librado de la incertidumbre del artista cachorro. Hablando se le escapa un Cuando yo estaba en el supuesto off (dicho por él, queda eliminada toda sospecha de autobombo), y es cierto que no tiene mucho de off el que tiene varias ofertas desde el teatro oficial y escribe para la productora de Adrián Suar.En octubre, después de la publicación de un volumen colectivo, se deshizo el grupo Caraja-ji,

    ¿es una pérdida?

    No. Creo que se disolvió en el punto justo. Lo que producíamos juntos necesitaba un cambio, los roles estaban un poco cristalizados, y yo también necesitaba encontrarme con mi laburo a nivel personal, porque a veces uno sabía de antemano que, al leer, Fulanito iba a decir que no y Menganito que sí.Y de Tenesy

    ¿qué opinó el grupo?

    Hubo aplausos. ­Y ojo que no era habitual!

    ¿Por qué Tenesy transcurre en Las Violetas?

    Porque cuando llegamos con mis padres a Buenos Aires vivíamos en el hotel Lezica, una pensión que está acá a la vuelta, donde mamá era la encargada. Eramos muy pobres y Las Violetas era un lugar de fascinación. Tenesy está llena de referencias a lugares que despertaban mi curiosidad en aquélla época: la Biblioteca Argentina para Ciegos que está sobre la calle Lezica, la Escuela Científica Basilio, y la Federación Argentina de Box, donde íbamos a ver peleas con mi viejo.

    ¿También ibas a la Escuela Basilio?

    No, pero en la pensión vivía un tipo muy mugriento, Venancio, que siempre nos hablaba de su mujer. Mi mujer dice esto, Mi mujer dice aquello. Hasta que un día nos dimos cuenta de que no tenía mujer. Se había muerto. Y Venancio se comunicaba con ella en la Basilio.A Jorge Leyes lo atrae otro costado de lo oculto. Su tío Nene, el que lo llevaba al cine a ver Mary Poppins, el que le confiaba su álbum con recortes de Gina Lollobrigida, lo inició en la astrología. Hasta febrero, Leyes fue colaborador en los horóscopos de Sonia Larsen, y Editorial Alcaba publicó ahora su propio Horóscopo 98. Una cosa muy sencillita, predictiva, dice.

    ¿No es muy grande el contraste entre el dramaturgo y el astrólogo?

    No hay contraste. Son dos vías de conocimiento y realización, y en las dos se trabaja con antiguos mitos. Shakespeare era astrólogo: las fuerzas que luchan en sus tragedias son fuerzas astrales. Yo también a veces las uso en mi escritura. Por ejemplo Ada, la protagonista de Bar Ada, es una escorpiana típica, que fulmina a su presa después de hacerle el amor.

    ¿Y el protagonista de Tenesy?

    Supongo que debe ser un geminiano embaucador, caído en desgracia, pero que al final decide transformar su mentira en verdad y afrontar las consecuencias.

    ¿Qué te dice el horóscopo sobre el 98?

    Tiene que ser un muy buen año. Porque a los cancerianos con ascendente en Libra como yo se nos va a activar un gran trígono en la Casa 6.

    ¿Cuál es la Casa 6?

    La del trabajo.

    Fuente: Clarín

    martes, 30 de diciembre de 1997

    La Dote

    1997 | Videodanza
    Teatro Argentino - BsAs.
    Performance ALEJANDRA CERIANI
    Música DIEGO MADOERI
    Vídeo MARIO CHIERICO


    jueves, 11 de diciembre de 1997

    LA ESCENA INDEPENDIENTE MUESTRA SUS MEJORES PRODUCCIONES DEL 97 Termina el Festival de Teatro Off

    Hasta el domingo se ofrecen en El Vitral obras que ya merecieron la aprobación de crítica y público.

    MABEL ITZCOVICH

    El escenario independiente porteño está presente en el Festival de Teatro Off que se está realizando en El Vitral, de Rodríguez Peña al 300. En 85 funciones ofrecidas entre el 14 de noviembre y este domingo, están presentándose las 15 mejores producciones de 1997, algunas de las cuales ya merecieron en su momento la aprobación del público o la crítica. Tal es el caso de Sardinas ahumadas, dirigida por Kado Kostzer, o Potestad de Pavlovsky, con dirección de Elio Gallipoli. El repertorio abarca diferentes géneros que van desde el sainete (El duende del conventillo) al humor negro (Las hermanas Tatín) o la presentación del Grupo Integrado de Teatro, formado por discapacitados.También se exhiben diferentes búsquedas expresivas como es el caso de Los siete locos, por el Teatro Físico, donde la coreografía expresionista se constituye a la vez en coro y escenografía. O como los dos trabajos presentados por Nora Moseinco: Cosa de varios, una recreación del tema de solos y solas realizada con desopilante desprejuicio por un grupo de avezados actores adolescentes, y Anteboda, que logra aliar la acrobacia, el mimo y la magia con sorprendente plasticidad y rara perfección.Cada vez se les hace más difícil a los grupos de teatro independiente, llegar a montar un espectáculo. Y no sólo por problemas de producción sino por la imposibilidad de realizar promoción y publicidad, dice Jorge Guada, secretario de la Asociación de Teatros Independientes (ATI), organizadora de la muestra.¿A qué se llama hoy teatro independiente? En lo técnico, y según una vieja ordenanza municipal, son salas de no más de 300 localidades. En la práctica es el teatro que carece de sponsor o productor. Para un montaje -sólo en publicidad y prensa- hay que pensar, por lo menos, en 30 mil dólares. Y aquí los recursos son mínimos. Quizá por eso se logra a veces una síntesis de ideas y renovación.¿Qué resultados esperan de este Festival?Bastaría con que de aquí surgiera un actor o un director para que fuera positivo. No podemos esperar ayuda más que de nosotros mismos. El Vitral tiene 17 años de existencia y nunca pisó el teatro ningún funcionario de cultura. Así que preferimos confiar en nuestro propio esfuerzo.¿Cuál es la situación del teatro independiente?En los últimos años se abrieron de 70 a 100 teatros, pero se cerraron otros tantos. La permanencia es cada vez más corta, se hace difícil subsistir. Pero hay gente con voluntad y amor al oficio y algunos logran montar un escenario y hacer su aporte al desarrollo teatral.

    Fuente: Clarín

    jueves, 20 de noviembre de 1997

    EL DIRECTOR FRANCISCO JAVIER REPRESENTO AL PAIS EN UN CONGRESO INTERNACIONAL

    El teatro argentino estuvo en Seúl
    En la capital de Corea deliberaron teatristas de todo el mundo. De regreso, el enviado local se reparte entre las clases que dicta en la universidad, la investigación y tres montajes para la temporada 98.

    OLGA COSENTINO

    Despliega libros, revistas y otras publicaciones recién sacados de la valija, como quien exhibe souvenirs y valiosas antigüedades de un viaje por geografías exóticas. Y lo cierto es que sus papeles -que no son souvenirs ni antigüedades- sí llegan desde lejanas latitudes. Más precisamente de Seúl, donde Francisco Javier representó a la Argentina en el XXVII Congreso del Instituto Internacional de Teatro (IIT), dependiente de la UNESCO.¿El IIT subsidia el teatro de los países integrantes o los viajes a ese congreso?No. Pero en la mayoría de los países miembros el gobierno subsidia a su filial local del IIT. No es el caso de la Argentina. Este viaje lo pude hacer porque -como para los anteriores congresos- me paso todo el año ahorrando para darme este gusto.El gusto de Javier por el teatro es muy fuerte. Y lo saborea siempre que le es posible: dirigiendo, enseñando, investigando. Profesor de Análisis y Crítica Teatral en la carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, actualmente prepara, para estrenar en enero, Dibujo sobre un vidrio empañado, del joven autor Pedro Sedlinsky. Todo ocurre -anticipa Javier- en una especie de cabaret que se llama Sagitario. Por lo que estoy pensando en ponerle ese nombre al espectáculo, porque el original es muy hermoso, pero largo y difícil de recordar. Y Sagitario no sería una elección caprichosa: está tomado de Shakespeare, que en su tragedia Otelo llama así a la posada donde pasan su primera noche de amor Otelo y Desdémona.

    ¿Dónde nace ese interés por aspectos tan diversos de lo teatral?

    El recuerdo más remoto es una experiencia de la infancia. Todas las navidades visitábamos a mis abuelos maternos, que eran holandeses y vivían en Liniers, en una casa que era muy escenográfica, casi un pedacito de Holanda: paredes al laqué, muñecos con vestidos regionales, pipas de espuma de mar. Además, había un disco de pasta que para esas fiestas siempre se pasaba por el gramófono: se llamaba Arturito, el risueño y era -después lo supe- una historia recitada por Angel Villoldo con acompañamiento de guitarra.Son memorias llenas de teatralidad.

    Pero, ¿cómo fue la iniciación profesional?
    A los pocos días de ingresar al Nacional Buenos Aires, el profesor de castellano nos mandó a ver Ollantay y quedé deslumbrado con el teatro. Más adelante, a los 19 o 20 años, conocí a Margarita Xirgu en el estreno de La casa de Bernarda Alba y a Rafael Alberti en el de El adefesio. Saulo Benavente, que los frecuentaba, me llevó a la casa de Alberti. Y a Bernardo Canal Feijóo lo conocí en una función de su drama Pasión y muerte de Silverio Leguizamón. El y Saulo, además de hacerme conocer esos fascinantes personajes, fueron mis maestros de teatro más importantes.

    ¿Y quiénes fueron sus pares, sus compañeros de ruta?

    En el Nacional, mi compañero de banco era Valdo Sciamarella, hoy director del coro de niños del Colón. Con él me sumergí en la música. Ibamos a ver todo lo que daban en el Colón.Usted también dirigió ópera...Sí, con Valdo hicimos Marianita limeña, una versión operística basada en una adaptación de Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma. Además hice las régie de Le jongler de Notre Dame, Hansel y Gretel y La italiana en Londres. Pero es muy cruel la régie de ópera. No hay tiempo para pensar, hay que hacer mucho en muy poco tiempo. Y para un director que dedica el mismo obsesivo cuidado a todos y cada uno de los detalles de sus puestas en escena, el tiempo se traduce habitualmente en trabajos impecables. Su última puesta, El gato y su selva (nominada para los premios ACE 97), fue la prueba más reciente. Ahora, ya lleva 4 meses de ensayos en la versión de Greek, una obra de Steven Berkoff (Decadencia) que en París estrenó Jorge Lavelli, y que espera montar en la próxima temporada. Y hay más: también viene trabajando en Asesinato sin paga, de Eugene Ionesco. La improvisación es, para Francisco Javier, sólo un ejercicio para actores.

    Fuente: Clarín

    lunes, 3 de noviembre de 1997

    HOY, EN CATAMARCA Comienza la Fiesta del Teatro

    Con elencos de todo el país y fuerte presencia de textos argentinos.

    Con el desfile de una murga que recorrerá la zona céntrica de la ciudad, comienza hoy en Catamarca la única reunión anual que tiene como protagonista al teatro de todo el país. Durante dos semanas, la capital catamarqueña no sólo concentrará su atención en el histórico juicio por el caso María Soledad: también habrá espacio para la poesía, porque hasta el 17 de noviembre allí se realizará la decimotercera edición de la Fiesta Nacional de Teatro.El encuentro, que organiza la Secretaría de Cultura de la Nación a través de la Dirección Nacional de Teatro, convoca a grupos de todas las provincias y tiene carácter competitivo.Cada elenco, seleccionado previamente en certámenes locales, tendrá oportunidad de mostrar su producción en dos funciones. El lunes 17, al finalizar las exhibiciones, un jurado de especialistas en las distintas áreas de la actividad escénica otorgará un Premio Nacional al Mejor Espectáculo, que consiste en la contratación del elenco elegido para realizar siete funciones en distintos lugares del país. También se designarán ganadores zonales que deberán presentar cinco funciones dentro de la región a la cual pertenecen. Finalmente, el espectáculo más votado por el público recibirá una estatuilla.Tres salas están afectadas al festival: el Cine-Teatro Catamarca, el Complejo Cultural Urbano Girardi y el anticonvencional Unko-Rancho. Allí se podrán ver obras de los argentinos Sergio De Cecco, Griselda Gambaro, Roberto Cossa, Mauricio Kartun, Rafael Spregelburd y Patricia Zangaro. Allí mismo se realizarán seminarios de actuación, dirección e iluminación, dictados por Alejandro Tantanián, Néstor Raimondi y Federico Rowek.La fiesta también será marco para el vigesimoprimer Taller de la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe, destinado al perfeccionamiento de actores y directores. Estos talleres estarán a cargo de la argentina Cristina Moreira (Buscando al propio clown), del cubano Víctor Varela (padre del método de creación conocido como teatro-obstáculo), y del mexicano Abraham Oceransky, que promoverá un debate sobre técnicas modernas de actuación.

    Fuente: Clarín

    viernes, 10 de octubre de 1997

    La comedia de las equivocaciones, publicado diario El Día



    TEATRO

    La comedia de las equivocaciones.- De William Shakespeare. Adaptación y dirección general de Yirair Mossian. A cargo del grupo La Comedia. Hoy a las 23 en el Coliseo Podestá (10 entre 46 y 47) en el marco del V Encuentro Bonaerense de Teatro. Entrada libre y gratuita.

    miércoles, 8 de octubre de 1997

    El toque argentino en el encuentro de teatro

    FESTIVAL INTERNACIONAL DE BS. AS.
    Artistas de reconocida trayectoria en la escena local, Inda Ledesma y Juan Carlos Gené participan del festival con dos clásicos del teatro del siglo XX: La Visita de la Vieja Dama y Un Guapo del 900.

    IVANA COSTA

    Muestran la saludable incomodidad del que está a punto de dar un salto. Ella estudia la letra mientras se acomoda para la foto. El parece contar cada minuto que pasa sin poder reunir a sus actores en un nuevo ensayo general. Entre los veinte estrenos nacionales de teatro que propone el Festival Internacional de Buenos Aires, todos fuertemente apegados al sello nueva tendencia, ellos constituyen la única presencia de la generación del 60: que marcó (y sigue marcando) una forma de hacer el teatro en la Argentina.Inda Ledesma, directora y protagonista de La visita de la vieja dama, que estrena mañana en el Cervantes, y Juan Carlos Gené, que el domingo cerrará el festival en el San Martín con su puesta de Un guapo del 900, se reunieron para hablar sobre el significado de este evento y el uso, no siempre inconveniente, de la palabra tradición.Se muestran suficientemente profesionales (o demasiado curtidos) como para caer en la exaltación eufórica. Al hablar del primer festival internacional porteño, Gené profundiza los rasgos racionalistas de su personalidad y Ledesma insinúa el recuerdo de otros sueños que no fueron. Por otra parte, los dos se han identificado a lo largo de sus vidas con ideas políticas bien opuestas a las que encarnan los organizadores del festival.¿Cuáles son sus expectativas respecto de este encuentro?Gené: No tengo absolutamente ninguna. Dirijo este espectáculo por invitación que me formuló en el 96 la dirección del San Martín. Nada que ver con el festival.Ledesma: Nosotros también llegamos al festival por casualidad. En enero, cuando se definió este proyecto, yo ni sabía que se hacía. Luego nos invitaron a participar y nos sentimos muy halagados: es una verdadera fiesta del teatro que implica un gran esfuerzo para los organizadores.Gené: Hace mucho tiempo que todos sentimos la necesidad de concretar este proyecto, que tiene beneficios importantísimos. Pero no me crea ninguna expectativa especial.¿Ni siquiera los nervios de ser el cierre?Gené: Son los nervios de todo estreno, con el agregado extra, en este caso, de que hice mi último ensayo general el sábado 29 (como las salas del San Martín se usan durante el festival no tengo dónde ensayar). Esto de estrenar 15 días después del último ensayo no me ocurrió nunca. Y hasta llegué a proponer que no se estrenara en el festival por esta circunstancia.Ledesma: Para nosotros el festival tampoco era la meta. Ni siquiera sé si esta era la obra ideal para hacer en este contexto, donde somos los dueños de casa. Habría sido mejor una obra nacional o un estreno real. Espero no estar robándole el lugar a ningún otro experimento más interesante.Los dos coincidieron en la aspiración histórica de la gente de teatro para que Buenos Aires tuviera su festival internacional. ¿Cómo los afecta en lo personal su llegada?Ledesma: Llega. Tarde, pero llega. Cosas como el Berliner Ensemble alguna vez me abrieron la cabeza en mis viajes por Europa. Otras, no me dieron ni me quitaron nada... en fin. Digo tarde porque, a esta altura, uno para aprender está duro. También va a ser importante poder vernos y descubrirnos a nosotros mismos.Gené: Yo no entiendo bien la pregunta.Esperaron mucho tiempo este evento, y llega en un momento particular de sus vidas.Gené: Bueno, de los festivales de Bogotá y Caracas participé (porque viví allí) a lo largo de muchísimas ediciones, y al Iberoamericano de Cádiz asistí desde su primera edición, en el 86. Yendo a tu pregunta: en décadas pasadas no existía la moda de los festivales. Esto arrancó en los 50, con el de Avignon. Hoy ya se hizo un circuito que no se detiene, pero considerado mundialmente, es un fenómeno de las dos últimas décadas. Festivales aparte, desde el punto de vista profesional, hoy la cosa se ve mucho más difícil para las jóvenes generaciones que hace 30 años.Ledesma: Totalmente de acuerdo. Sin embargo, también recuerdo cosas injustas. En el 69 fuimos invitados a Avignon para presentar la obra El campo, de Griselda Gambaro, y era una oportunidad importantísima (­quién sabe cómo habría variado nuestra vida!). Pero no conseguimos apoyo estatal para viajar y no pudimos ir.¿Ustedes eligieron estas obras?Ledesma: No tanto, no.Gené: La propuse yo. El San Martín me convocó para que dirigiera un espectáculo en el 67...En el 97, dirá.Gené: ­Ay, sí! No sé por qué doy vuelta ese 9 y lo hago 6.Ledesma: Yo pensé que era por coquetería de actor...Gené: Claro, me rejuvenece 30 años. Pero es verdad que siempre me pasa de dar vuelta el 9 por el 6.Ledesma: También puede ser porque la del 60 fue nuestra década. Para mí lo fue.Gené: Y para mí, claro.Ledesma: Para el país también.La visita de la vieja dama fue una obra posible, propuesta por la dirección del Cervantes entre otras posibles con actrices adultas, dice Ledesma. Pensábamos que era bueno que yo no me muriera sin actuar en el Cervantes. Era algo históricamente penoso para el teatro. Quería actuar, en una palabra. En esta obra actúo pero no es fundamental el personaje sino la resonancia actual de la pieza.En el caso de Un guapo del 900, se trata -cuenta Gené- de un viejísimo amor, imposible de satisfacer si un teatro oficial no se hace cargo de su numeroso elenco. Gené habla de obra raigal, se entusiasma con sus personajes míticos. La considera un ilustrativo drama histórico de este país, que se construye sobre muchos cadáveres. Lo relaciona con su propia historia: Todavía estoy volviendo al país. Viví 18 años afuera y en estos cuatro años, desde mi vuelta, estoy haciendo el desexilio. Espero que esta obra cierre esta etapa.A Ledesma la atrae el humor sangriento de La visita..., donde se cruzan una historia de amor con el drama de una deuda eterna. Y programó una puesta muy despojada, sin falsas riquezas, decididamente no tradicional y con un escenario pelado. No se puede decir en cambio que Un guapo... tenga un escenario pelado: Porque la idea de la puesta es que los López, familia protagonista de la obra, son vencidos por la ciudad que avanza.Dentro del espectro nacional del festival ustedes son los hermanos mayores, ¿se sienten responsables de ser la tradición?Gené: Si hermano mayor quiere decir más viejo, sí (de hecho, el día en que sacamos una foto con todos los directores del festival, a la única que yo conocía era a Inda). Pero si hermano mayor significa darle consejos a alguien: no, de ninguna manera. En cuanto a la tradición, yo opino que quien está totalmente desgajado de la tradición no existe, porque todos somos hijos de ella. Si no hay juego dialéctico con la tradición es muy difícil que haya hecho artístico.Ledesma: La palabra tradición confunde un poco. A mí me preocupan mucho las fracturas en la transmisión de los logros y progresos actorales de ruptura. Siento que el teatro profesional muestra hoy una gran debilidad actoral en gente valiosa que no termina de recibir las enseñanzas sobre el oficio forjadas en el pasado. Es una pena.En algún momento ustedes estuvieron políticamente enfrentados. ¿Siguen creyendo en el teatro político?Gené: Inevitablemente todo lo que uno hace es político. La elección ideológicaa se manifiesta más allá de lo que uno quiere. Pero cuando uno se propone ser político por lo general no es artístico.Ledesma: En alguna época quizás nosotros hayamos discrepado. Una vez, en una mesa redonda yo tal vez estuve agresiva con vos, discutiendo sobre el Mal de Chagas.Gené (riendo a carcajadas): ¿Cómo íbamos a discutir y vos estar grosera conmigo por ese tema?Ledesma: No sé, no era con maldad. Y pasó tanto tiempo...Gené: Uno puede discutir por cualquier cosa, inclusive para divertirse, ¿no?

    Fuente: Clarín

    domingo, 5 de octubre de 1997

    FANGO NEGRO INVITA A MEZCLAR FICCION Y REALIDAD Cuando el teatro sale a la calle en colectivo

    Un grupo de actores interpreta situaciones tragicómicas durante un viaje por la ciudad.
    La gente se divierte en los asientos o es atrapada en la calle por la acción.

    CAROLINA BRUNSTEI

    Sobre la vereda, una cola de unas treinta personas espera para subirse a un colectivo. Muchos jóvenes, en pareja o en grupo, algunos matrimonios. Una rubia platinada, con una minifalda cortísima y un teléfono celular en la mano, protesta por la demora para empezar a acomodarse en el micro. Otra señora, de unos 60 años, con los labios y los ojos muy maquillados, se queja de los gritos de la rubia y se acerca al colectivo para ser la primera en subir.

    La escena no parece muy inusual en el centro porteño, pero tiene una particularidad: es el comienzo de la obra Fango Negro, uno de los espectáculos de teatro callejero que se están realizando, todas las noches, como parte del Festival Internacional de Buenos Aires, que organiza el Gobierno de la Ciudad hasta el 12 de este mes y que reúne a grupos de teatro, danza, música y artes visuales de varios países.Fango Negro transcurre sobre un colectivo que recorre algunas calles porteñas. Actores y público comparten los asientos y el estrecho pasillo se convierte en escenario de situaciones dramáticas, cómicas, absurdas y trágicas, todo al mismo tiempo.

    El paseo se interrumpe por momentos y la obra continúa en la calle y, durante un rato, en un cabaré muy particular.El micro no es diferente de cualquier colectivo de línea que circula por la ciudad, pero no tiene un número que lo identifique, sino una bandera colgada entre las puertas trasera y la delantera debajo de las ventanillas, con el título del espectáculo.La obra empieza a las 21, en la puerta del Teatro General San Martín, en Corrientes al 1500. Algunos se sorprenden al ver la cola que espera con ansiedad para subir al colectivo rojo y verde.Desde la puerta, el conductor, con una camisa de colores estridentes, anuncia la próxima partida del chárter: Vamos, hagan una cola derechita y empiecen a subir que el micro ya sale. Y enuncia lugares de destino inexistentes como Cata, Chola y Cascote.El público sube y ocupa los asientos, donde también se acomodan algunos de los actores. Antes de arrancar, ya empiezan a desarrollarse las escenas.

    El reencuentro entre una profesora y un viejo alumno, un militar que sufre por una pena de amor y una rubia refinada que se queja por la música tan vulgar que el conductor escucha a todo volumen, son algunas de las situaciones que capturan la atención de los espectadores.Dentro del colectivo, la profesora Tovar recuerda las aventuras de su alumno Manuel, mientras el conductor -que no maneja sino que es el acompañante- lee en voz alta las noticias sangrientas de un diario sensacionalista.Afuera, en la vida real, el chofer de un camión recolector de basura mira con asombro el caos que parece reinar en el micro. Los actores se mueven por el estrecho pasillo y recurren a sus dotes de equilibristas para no caerse sobre los pasajeros en alguna frenada brusca (porque, a no olvidarse, es un colectivo).

    Escándalo barrial. En una esquina de Palermo el coche se detiene para dar lugar a una escena en la calle: una corrida y una violenta discusión entre una prostituta y su marido engañado, que llama la atención de los vecinos y de quienes caminan por allí. Una viejita que pasea a su perro se ve repentinamente envuelta en la pelea, sin saber que se trata de un espectáculo. Ubicados otra vez en sus asientos, los espectadores se ríen y hacen comentarios como está bárbaro. Pero lo que llama la atención no es tanto el argumento de la obra sino la idea de invadir lugares y situaciones de la vida cotidiana porteña con escenas absurdas y hasta un crimen en plena calle. Ficción y realidad no dejan de confundirse y, por momentos, el público no tiene clara la línea que divide actores y espectadores.El Grupo Clan Destino Fango Negro está integrado por trece actores, que ensayaron durante más de dos meses para poder estrenar la obra en este Festival, según explicó el director, Norman Santana.Fango Negro termina una hora y cuarto después frente al Obelisco y sorprende, una vez más, a los porteños y turistas que pasean por el Centro un viernes a la noche. El colectivo no tiene capacidad para un gran público, pero cualquier persona que circule por Buenos Aires puede convertirse, sin planearlo, en espectador de este teatro circulante.

    Colectivo Fango Negro (05/10/1997)
    Av. Corrientes 1530 (mapa)
    Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
    Teléfonos: 15-4037-9092

    Fuente: Clarín