domingo, 6 de diciembre de 2009

"La música tiene una veta actoral"

Además de teatro, Villamil estudió música desde los seis años Foto: MARTIN FELIPE

Entrevista / Soledad Villamil

A punto de presentar su segundo disco, y tras el éxito del film El secreto de sus ojos , la artista cuenta de qué modo la cantante y la actriz se combinan cuando sube a un escenario para interpretar las canciones de su repertorio criollo.

Por Natalia Blanc
De la Redacción de LA NACION

No es una actriz que un día decidió cantar ni una cantante que, de repente, se animó a actuar. Soledad Villamil es las dos cosas: una talentosa actriz de cine, teatro y televisión, y una deliciosa cantante de repertorio criollo. Estudió música desde los seis años y teatro, desde los quince. En la última década presentó dos espectáculos de canciones ( Recuerdos son recuerdos y Glorias porteñas ) y dos discos como solista, Canta y Morir de amor . Esta noche presenta su segundo álbum, editado en agosto y próximo a salir en España.

Pocos días antes del concierto, Villamil recibió a adncultura en su estudio de Palermo, donde ensaya con un grupo de actores y dicta clases de teatro. En contraste con la piel apenas maquillada para la sesión de fotos, resaltan sus labios colorados y sus ojos verdes de mirada intensa. Mientras tararea algo en voz baja, prepara mate con miel y se ocupa de cebar durante toda la entrevista.

"Vivo este show como un festejo de fin de año. Dos mil nueve se recorta en mi biografía porque fue muy intenso. Salió el segundo disco y se relanzó el primero, que grabé en 2007, con un bonus track . A eso se sumó el éxito de El secreto de sus ojos , la película de Juan José Campanella. Mi trabajo como cantante creció mucho y a un lindo ritmo. Por eso quiero festejar. Es mi premisa básica", dice.

Villamil mira hacia atrás y señala Glorias porteñas como un punto de inflexión en su trayectoria. "Siento que en mi carrera, en la que por muchos años predominó la actuación, se ha dado una especie de curva: se fue reorientando y la música empezó a tener una presencia importante. En Glorias porteñas , mi herramienta de comunicación básica era la canción. Desde entonces, hubo una especie de transición hasta este momento, en el que la música y la actuación están cabeza a cabeza."

En sus shows, la cantante y la actriz se combinan para interpretar las canciones. "Para mí, subir al escenario es un hecho teatral. Haga lo que haga. Creo que el espectador tiene una lectura total de lo que ocurre allí arriba. No importa solamente lo que escucha, sino también lo que ve y los climas que se generan."

-Cuando canta una milonga como "Se dice de mí", ¿hace un personaje?

-Sí, creo que siempre aparece la veta actoral, y más en ese caso. Cuando decidí que quería cantar esa milonga dudé, porque la versión de Tita Merello está grabada a fuego. Pero después me animé. Es el homenaje de una actriz a otra actriz.

-La temática del disco parece elegida para que se la represente en un escenario. ¿Fue así?

-Sí, cuando armo un repertorio para un espectáculo o un disco, lo pienso como un todo. Selecciono las canciones de acuerdo con la temática, el clima, el desarrollo que puedan tener dentro de un show. Aquello que tiene que ver con el teatro está muy vivo en mí. Me apasiona y no puedo dejarlo a un lado.

Compuesto por doce temas de distintos géneros y autores, el disco comienza con "La canción y el poema", con letra de Idea Vilariño y música de Alfredo Zitarrosa, que le da título y unidad conceptual al álbum. El estribillo dice: "Quisiera morir ahora de amor/ para que supieras cómo y cuánto/ te quería". "Las canciones están unidas por el tema del amor y las elegí porque, al ser de géneros diferentes, permiten abordarlo desde diversos puntos de vista. Así como hay un clima más festivo en una chamarrita, hay una actitud más pasional y desgarrada en la copla española ´Ojos verdes´, y profundidad y dramatismo en ´La canción y el poema´. También hay un bolero, y todos esos diferentes ritmos van permitiendo cambiar el foco, traducir la pena de amor de distintas maneras. Eso tiene mucha potencia en el nivel expresivo."

Al preguntarle qué surgió primero, si el tema del desamor o el repertorio, la cantante asegura que, antes que nada, aparecieron las canciones. "Desde que empecé con el proyecto solista, hicimos muchas presentaciones. El repertorio del primer disco, más campero y criollo, se fue ampliando al recorrer varios escenarios: todo el tiempo probábamos canciones nuevas, que empezamos a tocar en vivo antes de grabar. En algún momento me di cuenta de que la temática amorosa se había impuesto por sobre cualquier otra. Empecé a sentir que las funciones estaban invadidas por oleadas pasionales. Entonces, tuve la sensación de que ahí había un disco. Eso reorientó la búsqueda del repertorio."

En Morir de amor aparecen dos canciones con letras suyas: el vals "La medida" y la chamarrita "Santa Rita". "Cada tanto bajo ideas al papel, y a veces me acuerdo de que están y pruebo si funcionan. Tenía la letra y la melodía del vals, y el director musical, José Teixidó, hizo los arreglos. Trabajamos a la par en el proyecto y vimos que nos faltaba una canción más festiva. Entonces, él compuso la música de la chamarrita y me pidió que escribiera la letra", cuenta.

En los ensayos, cuando prueba cómo se comporta su voz con una canción, Villamil se lleva varias sorpresas: "Hay temas que me parece que son ´clavados´ y después de darles muchas vueltas, vuelven a quedar en el banco de suplentes, y hay otros que me resultan más lejanos pero entran. Me pasó con el repertorio de Zitarrosa, que conozco bien porque se escuchaba en mi casa. Me costó pensar que esas canciones podían ser cantadas por mí o por cualquier otro que no fuera él".

Para Villamil, la clave para elegir un género es sentirlo propio o, en su defecto, lograr apropiarse del tema. "Mi búsqueda tiene que ver con el repertorio que en otra época fue el del cantor nacional, el que se puede identificar con Carlos Gardel o Nelly Omar. Si bien tiene el tango como protagonista, incluye muchos otros ritmos. Me encanta la bossa nova y la canto todo el día. Pero estoy lejos de sentirla propia. Eso no significa que no pueda pasarla por el tamiz que unifica mi repertorio y encontrarle una vuelta. No estoy cerrada a ningún género. Así como canto un bolero y una copla española, tal vez en el futuro haga rock o una canción de Charly García. Mi aspiración es ampliar cada vez más el espectro. Es parte de mi búsqueda artística."

Fuente: La Nación

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