sábado, 30 de mayo de 2009

Fabián Vena: “Los canales de aire están lejos de apostar al arte”

Obra en construcción está grabado en la sala principal del teatro Nacional Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires

A partir del martes 26 de mayo a las 21, Fabián Vena conducirá Obra en construcción, un ciclo producido por Canal (á) y el teatro Nacional Cervantes, donde se analizarán obras clásicas de distintos autores.

"Es la excusa para que tengamos clases maestras, un poco de análisis por encima de lo que es la obra de teatro que se concentra en los principales textos de la dramaturgia universal", definió Vena. Cada episodio se centrará en la interpretación de los autores, de textos y los códigos que se utilizan para llevarla a escena. La intención del ciclo también implica llevar la obra al contexto en que fue creada. El programa propone una suerte de "ensayo de mesa", un espacio en el que se intercambian conceptos sobre los que gira la obra o se buscan los códigos fundamentales que hacen que la puesta funcione.

“Cuando empecé en la televisión, en Socorro, Quinto año, tenía 17 años y la fama no era ninguna virtud ni un punto de llegada. Con lo que es la gran explosión pública que genera nuestro trabajo en televisión no sé si me he curado, me parece que por ahí tengo más experiencia y sé cómo manejarme, es algo que uno va adquiriendo con los años. Parece que estar en la televisión es sinónimo de andar contando intimidades, es algo con lo cual la pasé mal, pero considero que de a poco fui armando mi propio camino y supe conseguir el cariño y un cuidado de la prensa, porque saben que tengo un apasionamiento muy grande por lo que hago, y eso se reconoce después de 20 años de trabajo”, dijo el actor respecto de us popularidad.

El actor aseguró que Obra en construcción sería difícil que se emitiera por un canal de aire, debido a las circunstancias reales en las que vivimos: "Los canales de aire están lejos de apostar a algo que tenga que ver exclusivamente con el arte, ya casi ni se apuesta a la actuación, a las ideas ni a los libros", dijo. Pero también destacó que algunos canales de televisión está realizando una apuesta diferente, “tanto canal 7, como Canal (a) o Encuentro apuestan a otro tipo de programación”, esopecificó. Además de su emisión de los martes a las 21, Obra en construcción tendrá repeticiones los sábados a las 21 y los domingos a las 23.30, por Canal (á).

El programa está grabado íntegramente en el porteño teatro Cervantes y la escenografía se centrará en una mesa sobre un escenario vacío en la sala principal de ese coliseo. Bajo la dirección de Fabián Vena, estarán presentes en los 13 capítulos de este ciclo, destacados actores y directores, como Fernán Mirás, Daniel Fanego, Laura Novoa, Valentina Bassi, Rubén Szuchmacher, Darío Grandinetti, José María Muscari, Malena Solda, Graciela Duffau, Pompeyo Audivert, Raúl Serrano y Mauricio Kartún. "Son 13 capítulos y 13 clásicos. En esta selección tenemos a Armando Discépolo que es nuestro Shakespaere”, subrayó Vena. “Y habrá un elenco rotativo encabezado por un director reunido en la mesa", explicó el actor.

PROGRAMA X PROGRAMA. Los autores y obras analizadas en Obra en construción serán:
Carlo Goldoni, Arlequino por Claudio Gallardou. Actúan: Osky Guzmán, Valentina Bassi, Cristina Fridman y Daniel Fanego. Calderón de la Barca, La vida es sueño por Daniel Suárez Marzal. Actúan: Malena Solda y Sergio Surraco. Bertolt Brecht, Madre coraje dirigido por Rubén Szchumacher. Actúan: Ingrid Pelicori, Horacio Peña, Alicia Berdaxagar y Horacio Roca.
Antón Chéjov, La Gaviota por Laura Yusem. Actúan: Ana Yovino y Fabián Vena.

Tenesse Williams, Zoo de cristal por Hugo Urquijo. Actúan: Fernán Miras, Graciela Dufau y Laura Novoa. William Shakespeare, Hamlet por Ricardo Bartís. Actúa: Pompeyo Audivert.
Enrique Santos Discépolo, Babilonia por Mauricio Kartún. Actúan: Roberto Castro, Antonio Ugo, Osqui Guzmán, Mariela Castro Balboa y Verónica Piaggio. Johann Wolfgang von Goethe, Fausto por Javier Daulte. Actúan: Darío Grandinetti y Juan Leyrado. Henrik Ibsen, Casa de muñecas por Manuel Iedvabni. Actúan: Ingrid Pelicori , Horacio Roca y Ana Yovino.

Moliere, El enfermo imaginario Raúl Serrano.
Roberto Tito Cossa, La nonna por Carlos Moreno.
Sófocles, Edipo Rey por José María Muscari.
Federico García Lorca, Bodas de sangre por Villanueva Cosse.

Fuente: Diagonales

viernes, 29 de mayo de 2009

Protesta de la Escuela de Teatro frente a la Casa de Gobierno

Los alumnos manifestaron sobre la calle 6 y entregaron un petitorio a las autoridades en reclamo de mayor presupuesto y nombramientos de docentes y auxiliares

Estudiantes de la Escuela de Teatro manifestaron esta tarde frente a la Casa de Gobierno bonaerense, en reclamo de mayor presupuesto para infraestructura y personal en esa dependencia educativa. La protesta se realizó a fin de entregar un petitorio a las autoridades provinciales para exigir mejoras edilicias en la sede de la institución dependiente de la Dirección de Enseñanza Artística, en 51 entre 3 y 4, en el que, según sus alumnos, hace dos años sufrió un accidente la directora Margarita Vázquez, “cuando un pedazo de cielo raso se le cayó en la cabeza”. “Es por eso que no tenemos directora desde entonces porque tiene carpeta médica desde entonces”, dijo el alumno Ricardo Pérez, al tiempo que señala la falta de cargos para auxiliares y docentes. Además, el estudiante indicó: “necesitamos material pedagógico, mejorar el estado de la iluminación, así como solucionar la cuestión sanitaria, ya que muchas veces estamos trabajando acostados en el piso y las ratas nos pasan por al lado”. Pérez explicó además que en 2007 se destino una partida para la reparación del edificio de la Escuela de 1.700.000 pesos, pero que no han tenido noticias de a dónde fue ese dinero. “En cualquier momento va a ocurrir otro accidente por el estado en el que se encuentra el lugar en el que estamos estudiando”, agregó Luego de realizar “aulas” con apoyo escolar y talleres de malabares y escritura, los estudiantes entregaron el petitorio a funcionarios de la privada del Gobernador y liberaron el corte de la calle 6, frente a la Plaza San Martín, pasadas las 16.

Fuente: El Día

Agenda Teatro La Plata

Las Abbas.- Hoy a las 22.30 en Caetano Bar, 47 entre 10 y 11, show de transformismo y humor junto a Julio Piteck y Javier Cardini.

Juan Acosta.- Hoy a las 21.30 en el Teatro Café Concert, 43 entre 7 y 8, presenta "Acosta de lo legal" junto a Legal, el sex appeal del stand up. Con la participación especial de Pilar Smith.

Escenas de la vida familiar.- Hoy a las 22 en el Centro Cultural El Núcleo, última función de esta obra dirigida por Juan Manuel Mannarino.

Polenta seca para la señora Dupont.- Hoy a las 22 en 10 entre 54 y 55, melodrama de fieras a cargo de Martín Kasen. Presenta, Taller de Teatro de la UNLP.

Cosas que pasan.- Hoy a las 22 en el Centro Cultural y Estación Provincial Meridiano V, 71 y 17, títeres para adultos.

Sacco y Vanzetti.- Hoy a las 21 en la sala Armando Discépolo, 12 entre 62 y 63, obra de Mauricio Kartun con la dirección de Viviana Ruiz.

Match L.P.- Hoy a las 24 en El Teatro Café Concert, 43 entre 7 y 8, match de improvisación.

Cosas que pasan.- Hoy a las 22 en el Centro Cultural Estación Provincial Meridiano V, 71 y 17, presentado por "Cuentos y Títeres para adultos".

Decir sí.- Hoy a las 21.30 en el Pasaje Dardo Rocha, 50 entre 6 y 7, representación del cuento de Griselda Gambaro, bajo la dirección de Emiliano Martinelli.

Fuente: El Día

Claudio Tolcachir: "Quiero tener el ojo cada vez más afilado"

EQUILIBRIO. "No hay que sacralizar el teatro independiente ni pensar que el teatro comercial es necesariamente malo, cuantos menos prejuicios uno tenga, mejor", señala Tolcachir.(Foto archivo)

El realizador de La omisión de la familia Coleman vuelve a la avenida Corrientes con "Agosto", una superproducción que ya probó su éxito en Broadway. En un diálogo con Ñ le resta importancia a las diferencias entre el circuito independiente y el comercial y advierte: "el teatro independiente tiene que tomar riesgos".
Por: Guido Carelli Lynch

En la penumbra del teatro Lola Membrives todos están nerviosos. Falta menos de una hora para que comience la primera función de "Agosto" abierta al público, la primera función real (sin amigos, personajes de la farándula ni periodistas) y desde el boletero hasta Norma Aleandro caminan más apurados que en los días anteriores por los pasillos del teatro. El pánico y el estrés sobrevuelan la sala pero no afectan ni un poco al director, Claudio Tolcachir, uno de los realizadores más festejados del teatro independiente nacional.

El hacedor de la multipremiada"La omisión de la familia Coleman" y "Tercer Cuerpo" tiene empapelada la ciudad de Buenos Aires con su adaptación del suceso de Broadway del año pasado y, tal vez por que es su cumpleaños espera confiado. "Que vengan muchas personas y te digan que esta es la mejor obra que vieron en su vida es algo muy hermoso y muy fuerte para nosotros", dice. Cuesta creer entonces que algunos de los conmovidos espectadores de las avant-premiere de Agosto hayan visto algunas de las anteriores obras de Tolcachir.

La calma chicha del director y la respuesta del público para ver en escena la apuesta de Daniel Grimbank están a la vista, al menos por ahora. Versátil, Tolcachir salta del off al on, de su sala propia, –Timbre 4- en una casa chorizo de Boedo a las luces de Corrientes. "Si fuera muy conciente no podría salir de casa, entiendo que es mi trabajo, lo hago con el mayor placer, me comprometo y pongo el corazón y el cuerpo en esta obra y en cualquier muestra con alumnos o en Timbre 4, porque a mí lo que me gusta es el teatro", dice sobre sus incursiones en uno y otro ámbito.

-Agosto trabaja como muchas de sus obras las relaciones interpersonales en una familia "disfuncional". ¿Notó ese paralelismo?

-Sí, yo creo que lo que pasa con el teatro en sí desde Edipo Rey en adelante es que la familia es una forma de núcleo que nos representa a todos. Todos mal que mal, mal que bien tenemos nuestra familia y es adonde te formas, lo que te hace ser quien sos. Pero siempre es una excusa, no es el centro de estas obras. A través de esas historias aparece la sociedad, aparece el país. Agosto es una obra muy llena de historias y cada espectador desde su edad, según lo que esté viviendo puede reconocerse con alguno de los personajes. Los actores trabajan con mucha verdad y –por eso- el público entra en los personajes.

-Pero "Agosto" sí tiene tal vez ese perfil tragicómico de sus obras anteriores?

-Cuando uno dirige la obra de otro, tiene que apropiársela, pero –sobre todo - tiene que tener la sensibilidad para ver lo que el texto pide. Ese límite entre el dolor y el humor de Agosto a mí también me sale cuando escribo. Así que en definitiva tuve la sensación de dirigir una obra escrita por mí, me sentía muy identificado con los recursos del autor.

-¿Le dio temor no volver al "circuito comercial" después de la experiencia tan breve de "Atendiendo al Sr Sloane", en el Konex?

-Eso fue una experiencia muy buena artísticamente y mala por otras razones. Pero como yo no tengo ninguna ambición en particular de llegar a ningún lado, no sentía miedo porque no tengo interés en hacer otras cosas. Esto (Agosto) es mucho más que teatro comercial es uno de esos proyectos que uno haría gratis.


Actor, director, dramaturgo, discípulo de Alejandro Boero y Juan Carlos Gené, construyó su cosmovisión escénica trabajando bajo las órdenes de directores tan reconocidos y disímiles como Norma Aleandro, Daniel Veronese, Sergio Renán, Luciano Soardi. "Fui formando un espectro lo más amplio posible de recursos, porque no hay dos actores iguales, no hay dos momentos iguales. El talento del director más allá de ver lo que no funciona es tratar de descubrir el arma de lo que el actor necesita para desenredar el nudo. Esa mezcla humana y técnica es mi búsqueda. Quiero tener el ojo cada vez más afilado y recursos para cada situación", anticipa.

-Se habla mucho del momento del teatro argentino: ¿se siente parte de un movimiento en particular?

-(Duda y afirma) Sí, me siento parte, pero sobre todo heredero de gente que comenzó esto hace 80 años, que fueron los primeros en abrir teatros independientes. Y también me siento heredero de los que se jugaron la vida haciendo teatro en la dictadura. Creo que ahora más que una hermandad artística, hay una hermandad en las formas de producción, una filosofía de trabajo en común Todos hacemos, hacemos y hacemos y de esa máquina de generar van saliendo cosas interesantes: obras, productores, actores, directores, iluminadores. Es como el fútbol hay tantos jugadores que siempre sale uno bueno.

-¿Pero qué cambia a la hora de pensar una obra comercial y una independiente?

-Las búsquedas son distintas. Una cosa es teatro comercial, otra cosa es un texto como éste, una comedia profunda y cínica, con actores de la c...de su madre, maravillosos. A veces vas a ver teatro independiente que es de una frivolidad absoluta, o totalmente snob, o no ves cosas tan genuinas que te emocionen. No hay que sacralizar el teatro independiente ni pensar que el teatro comercial es necesariamente malo, cuantos menos prejuicios uno tenga, mejor. El teatro independiente tiene que ser para tomar riesgos, para que podamos probar cosas nuevas y creo que se puede pensar que también el teatro comercial puede ser un lugar donde puede haber cosas de nivel.

Fuente: Revista Ñ

Rottemberg, amo y señor del teatro en la costa

Repondrá Brujas a 20 años de su estreno

Cansado de esperar a que el gobierno porteño le apruebe los planos para (re)construir en Buenos Aires el teatro Argentino, Carlos Rottemberg, el señor de los teatros, acaba de adquirir a la familia Spadone las salas Neptuno y Lido, de Mar del Plata. Es más, piensa poner en funcionamiento el Astral, otra de las salas, que está ubicada en el mismo predio.

Al Neptuno y al Lido el empresario promete hacerles chapa y pintura para dejarlas en buenas condiciones para la próxima temporada de verano. Para el Neptuno, de 1100 butacas, ya cerró contrato para que Antonio Gasalla presente allí Más respeto que soy tu madre , el éxito de la temporada porteña. Al Atlas irá Fantástica , la nueva revista de Carmen Barbieri.

Como a veces Rottemberg se aburre de comprar teatros, nueve años atrás publicó el libro No hay más localidades. En él, dedicó un capítulo a Brujas, una de sus producciones más exitosas. Decía: "Seguro que Brujas volverá muy pronto a continuar su derrotero, impulsada por las cifras de concurrencia del último ciclo, la presión de innumerables pedidos para que siga representándose y lo fundamental: las cábalas, que son demasiado respetadas en el ambiente artístico. Se dice que a un éxito no se lo puede dejar, que no sé qué dios te castiga si abandonás una temporada, salvo por motivos de fuerza mayor".

Aquel derrotero tuvo su fin no porque las actrices se hayan agarrado de los pelos (algo con lo que siempre se especuló), sino que, luego de tanto acumular millaje, las ex chicas se cansaron y dijeron basta. Claro que ya sea por temor a un castigo divino o ya sea porque tiene que recuperar el dinero invertido con una ficha ganadora, Rottemberg decidió reponer Brujas con el mismo elenco de su estreno: Graciela Dufau, Moria Casán, Nora Cárpena y Thelma Biral. El quinteto original se completaba con la fallecida Susana Campos, que, hasta el momento, no tiene reemplazante.

Así es que a 20 años de su estreno, al Neptuno irá esta obra que estuvo 7 años en cartel, que llegó a hacer temporada simultánea en Mar del Plata y en Carlos Paz, que por cantidad de años en cartel sólo fue superada por Salsa c riolla y que dio mucho, muchísimo para hablar, escribir, analizar y debatir sobre eso que comenzó a llamarse "teatro de mujeres" (y que tuvo, y tiene, infinidad de clones).

Con esta movida, el productor suma las llaves de tres nuevos teatros a un llavero que ya incluye -tanto en Buenos Aires como en Mar del Plata- al Multiteatro (con sus tres salas), el Liceo, el Tabarís (con sus dos espacios), el América, el Atlas, el Corrientes y el Mar del Plata. De esta forma, La Feliz recupera del olvido un teatro y pone en mejores condiciones dos salas clásicas de la ciudad.

Alejandro Cruz
Foto: archivo
Fuente: La Nación

jueves, 28 de mayo de 2009

Presidenta Bachelet asistió al estreno de Neva en Francia

Justificar a ambos ladosLos actores junto a la presidenta Bachelet y la Ministra de Cultura Paulina Urrutia.

La obra de Guillermo Calderón es parte de las actividades que realiza la delegación chilena en la visita a Francia.

Ante más de 300 invitados del medio cultural, artístico, político, e intelectual de París, se estrenó con gran éxito el montaje chileno Neva, de la compañía chilena Teatro en el Blanco y dirigida por Guillermo Calderón.

La presentación de la obra del ganador del¨Premio Altazor por Clase, fue en la Ferme du Buisson de París, y estuvo enmarcada en la visita oficial que la Presidenta Michelle Bachelet se encuentra realizando en la capital francesa.

La Fundación Festival Internacional Teatro a Mil (Fitam) fue la institución encargada de organizar la agenda cultural teatral de esta visita.

La puesta en escena del montaje de la compañía Teatro en el Blanco -en este espacio y en el contexto de la visita presidencial- es significativa considerando que dicho centro cultural francés ha sido estructurado para promover las nuevas tendencias de las artes escénicas y ha mantenido una política de apertura y de oportunidades hacia los artistas, tanto europeos como latinoamericanos. Por este lugar han pasado directores de renombre como Peter Brook, Oliver Py, Guy Cassiers, Vanessa Paradis, Marcial Di Fonzo Bo, Royal de Luxe, Bruno Beltrao, Laurent Garnier, entre muchos otros.

La Ferme du Buisson nace a partir de la recuperación de un edificio patrimonial de la época industrial, ubicado en un barrio periférico de Paris: una fábrica de galletas del siglo XIX. El lugar es un modelo de gestión a ser replicado en Chile como una manera de incentivar la promoción cultural en sectores alejados del centro de la ciudad.

En este lugar, la Presidenta Bachelet clausuró la "Mesa de Trabajo Bicentenario: proyecciones e intercambios en el ámbito de las artes escénicas Chile-Francia", a la que asistieron altas personalidades de la escena nacional francesa y la delegación cultural chilena que viajó con la Presidenta.

En la ocasión, se plantearon iniciativas concretas en ámbitos como la itinerancia de obras, intercambios y pasantías para artistas chilenos y desarrollo de proyectos conjuntos, entre otras. Se destacó además la importancia que tiene la existencia de una política cultural de estado asertiva y coherente, para sustentar eficazmente cualquier iniciativa de promoción cultural y campaña de imagen país en el exterior.

Paralelo a la mesa redonda y a la presentación de Neva, hoy se firmó además un Acuerdo de Cooperación entre la Oficina Nacional de Difusión Artística (ONDA), dependiente del Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia, y el Festival Internacional de Teatro Santiago a Mil. Este consistirá en la visita de programadores franceses de importantes festivales a teatros nacionales, en el marco de la edición Bicentenario de Santiago a Mil.

La iniciativa permitirá que compañías chilenas puedan ser parte de las programaciones europeas a partir del segundo semestre del 2010.

Firmaron el convenio Fabien Jannelle, Director de ONDA y Carmen Romero, Directora General del Festival Santiago a Mil. "Este es un gran paso en el camino que estamos desarrollando, para hacer que el teatro chileno sea conocido más allá de nuestras fronteras", señaló Romero.

Fuente: La Tercera

TEATRO INDEPENDIENTE EN LA PLATA

POR AMOR AL ARTE

En su ya larga historia ha atravesado períodos de esplendor y de derrumbe, de letargo y de resurgimiento. Pero siempre mantuvo vigentes el deseo de transmitir su mensaje y el afán de experimentar. Investigadores y protagonistas hablan de la trayectoria del notable movimiento teatral independiente de la ciudad. Además, los referentes de los principales grupos reflexionan sobre lo que hacen, cuentan cuándo y cómo nacieron, describen sus temáticas e intentan definir sus propuestas estéticas. Las coincidencias, las diferencias y los matices resultantes configuran un panorama tan rico como complejo.
Producción y entrevistas: Laureano Debat, María Eugenia Marengo y Daniela Camezzana
Redacción: Laureano Debat

Unos pocos datos son suficientes para demostrar la vitalidad del movimiento teatral independiente de La Plata: entre treinta y cuarenta espectáculos por fin de semana y una cifra similar de estrenos por año; un público que, sumando los espectadores de cada obra, alcanza un volumen nada despreciable; más de 600 actores involucrados y, trabajando junto a ellos, numerosos escenógrafos, vestuaristas, maquilladores e iluminadores. Una dotación que, por otra parte, va ampliándose y renovándose constantemente con los egresados de las distintas instancias de formación existentes, que abarcan desde profesores individuales y centros culturales hasta la Escuela de Teatro Provincial, que cuenta con 300 alumnos que cursan cuatro orientaciones diferentes: Actuación, Profesorado de Teatro, Escenografía y Maquillaje.

De entrada surge un interrogante: ¿de qué hablamos cuando nos referimos al teatro “independiente”? No es una pregunta que admita ser respondida mediante definiciones tajantes, dada la variedad y la riqueza que caracterizan a este movimiento.

Algunos hacen hincapié en la autonomía: el teatro independiente se define por su autogestión económica y por su independencia con respecto a cualquier institución de gobierno. Su motor son los grupos, que generan sus propios recursos para subsistir, aunque eventualmente cuenten con subsidios otorgados por algún organismo oficial. Se trata de directores, actores y técnicos que comparten criterios comunes y, por eso, se agrupan para producir obras. Esos grupos constituyen la columna vertebral del teatro independiente y pueden presentar muchas diferencias entre sí, aunque los unifica el hecho de ser vocacionales: salvo excepciones, no son “profesionales” en el sentido estricto del término. Sus miembros no viven por lo general del teatro sino de otros trabajos y se dedican a éste sin más incentivo que la vocación. Como dice uno de los actores más experimentados del movimiento, “le ofrecemos al teatro lo mejor de nuestros cansancios”.

Los grupos que cuentan con sala propia tienen ventajas sobre los demás, pero se les añade la dificultad de contar con un presupuesto fijo para mantenerla. Los que carecen de espacio dependen de que se lo preste otro grupo o de la cesión de salas oficiales, como el Coliseo Podestá o las existentes en el Pasaje Dardo Rocha, pertenecientes a la órbita municipal, o como los ámbitos de la Comedia de la Provincia, cuando los tuvo. Estos préstamos de salas y la adjudicación de subsidios hacen que existan diversas relaciones posibles entre el teatro independiente y el teatro oficial, que no pueden considerarse entonces como exentos de toda vinculación. Subsiste, sin embargo, la particularidad del teatro oficial de contar con infraestructura propia, elencos pagos y posibilidades económicas superiores.
Otros prefieren poner el acento en la inclinación a la innovación y al riesgo por parte del teatro independiente. Así, Gustavo Radice señala que “la renovación constante de grupos en este circuito hace que se incursione en nuevas formas teatrales, nuevas estéticas y puestas escénicas, que se mezclen cosas y se experimente con la dramaturgia. El teatro oficial, en cambio, suele montar obras más clásicas con una puesta más tradicional. No responder a ninguna entidad oficial permite una mayor libertad de creación”.

Radice y Natalia Di Sarli son dos escenógrafos platenses que integran el proyecto editorial de Osvaldo Pellettieri, abocado a la historia del teatro en las provincias argentinas, sobre la cual ya se escribieron dos tomos, que abarcan desde fines del siglo XIX hasta 1976. Ellos, junto a otro grupo de especialistas, se encargaron de la investigación referida a la historia del teatro en La Plata. Su intento constituye una de las primeras iniciativas que se plantea sistematizar la trayectoria del teatro independiente en la ciudad.

A través de estos investigadores y de algunos de los propios protagonistas, proponemos a continuación un recorrido por el pasado y el presente de esta actividad.

La campana, el puente y la universidad

En la década del ´30, Leónidas Barletta hacía sonar una enorme campana en la calle Corrientes para convocar a los porteños a la nueva propuesta escénica del “Teatro del Pueblo”. Ya en los ´40, el grupo por donde también pasó Roberto Arlt fue perdiendo protagonismo con el surgimiento de proyectos más renovadores como el de “La Máscara”, que en 1949 estrenó la obra considerada emblema del teatro independiente: “El puente”, de Carlos Gorostiza. Estos dos hitos marcan el nacimiento del movimiento en la Argentina, que es inseparable de cierto nombres que serán decisivos para empezar a configurar la escena: Alejandra Boero, Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Oscar Ferrigno, “Nuevo teatro”, “La Antorcha”. Todos fueron nucleados por la Buenos Aires cosmopolita que arrastraba la crisis desencadenada por la Gran Depresión.

En el capítulo dedicado a La Plata del primer tomo de la “Historia del Teatro Argentino en las Provincias”, Alicia Sánchez Distasio inicia su análisis a fines del siglo XIX y en los momentos posteriores a la fundación de la ciudad. Observa entonces un rico panorama cultural, con varias librerías funcionando como trastienda de reuniones intelectuales y donde distingue varias preferencias respecto del naciente teatro local: “Este complejo espectro social manifiesta desde un principio su afición por el teatro y se destacan en los gustos del público dos corrientes muy marcadas: una culta, que adhiere al repertorio de la lírica universal (óperas y zarzuelas) y una corriente popular, que asiste al desarrollo de espectáculos circenses”. En 1884 se fundan el Teatro Argentino del Salón de Conciertos de la Exposición Internacional, el Pabellón Argentino y el Teatro La Plata, y un año más tarde el Teatro Apolo y el Politeama Olimpo.

El fenómeno continúa en ascenso y hacia la década del ´20 del nuevo siglo se empieza a vislumbrar el germen del teatro independiente, “con los primeros grupos autogestionados que empiezan a abrirse de lo oficial, como el ‘Grupo Renovación’ y el ‘Teatro Universitario’”. Gustavo Radice marca así los dos hitos fuertes en la primera etapa de la historia del teatro independiente en La Plata. Son momentos en los que se forman distintos agrupamientos que contienen a la bohemia artística platense, mientras la bibliotecas ‘Sarmiento’ y ‘Euforión’ se suman al trabajo protagónico de las librerías en el desarrollo cultural. La universidad, por su parte, con un fuerte peso desde principios de siglo por las políticas académicas de Joaquín V. González, será madre de estos dos primeros intentos de la escena local.
Luego de la Reforma Universitaria de 1919 surgió la primera agrupación teatral estudiantil de La Plata: el ‘Grupo Renovación’, que al presentar “Santa Juana” de George Bernard Shaw, cambiará su nombre por el más específico de “Teatro de Arte Renovación”. Su repertorio estaba compuesto por obras de autores extranjeros generalmente desconocidos hasta entonces. Entre las obras que representaron se destacan “La más fuerte” de August Strindberg, “Espectros” de Henrik Ibsen y “La madre”de Máximo Gorki.

Natalia Di Sarli remarca lo novedoso de este momento: “Hay experimentación con nuevos dispositivos visuales, cosa que en el teatro oficial es poco común, ya que responde a una estética más naturalista o realista y apunta a géneros teatrales que ya están consagrados”. De manera que este grupo representa una bisagra: nueva puesta en escena y nuevos textos. Gustavo Radice dice que “durante el período del ‘30 se renueva la dramaturgia platense, merced a que los grupos están muy en contacto con la vanguardia de Buenos Aires, el ‘Teatro del Pueblo’ y el grupo ‘Boedo’”. Y agrega: “En esa época el teatro de La Plata funcionaba sincronizado con el de Buenos Aires: los cambios de cada uno iban en paralelo”. Tal es así que en 1933 “Renovación” vuelve a cambiar de nombre y se acopla al movimiento de Barletta, pasando a denominarse “Teatro del Pueblo”. Según Di Sarli, “lo que hacen es tomar obras del expresionismo y darlas en galpones obreros de Berisso y Ensenada; empiezan a politizarse intensamente a partir de las ideologías marxistas en boga por ese tiempo, con intelectuales de esto grupos que provienen de un ámbito universitario donde han prendido esas ideas”.

Alicia Sánchez Distasio señala una serie de características del grupo que “anuncian el advenimiento del teatro independiente”, entre las que destaca, además de contar con espacio propio y con un público estable, que se “constituyó como grupo apoyado en un manifiesto, concebido con criterio ético y estético”, trajo “nuevas técnicas de expresión de los actores influenciadas por el ‘Teatro de Arte de Moscú’ que, bajo la dirección de Duvan-Torzoff, visitó la ciudad en 1924”, estableció la idea de un teatro “que buscaba cultivar el gusto estético del público y transmitir valores sociales y éticos”, produjo “transformaciones escenográficas que se apartaron del realismo-naturalismo predominante en ese entonces y generaron una estilización de la imagen escénica a través de la superposición de planos, la iluminación y la incidencia del color” e incorporó a su repertorio “las obras más significativas del teatro clásico universal, en especial el drama ibseniano, como así también los autores rusos, latinoamericanos y nacionales”.

El peronismo, “Fray Mocho” y “La Lechuza”

El otro intento de teatro independiente en La Plata se da con Alfredo Palacios como Rector de la UNLP y la conformación en 1941, por iniciativa de algunos profesores, del “Teatro Universitario”. “En cuanto al repertorio que llevaron a escena hasta 1956, se basaron en dos fuentes culturales: clásicos y contemporáneos universales”, asegura Alicia Sánchez Distasio y marca una particularidad con respecto a las obras extranjeras: “La versión sobre la que concretaban las puestas, era, en la mayoría de los casos, fruto de traducciones realizadas por los mismos integrantes del grupo”. Así, “Las criadas” de Jean Genet fue ofrecida mediante una traducción de Roberto de Souza, “la primera que se realizó al español, a sólo tres años de su polémico estreno en París”.

Avanzada la década del ´40 se nota un desfasaje entre lo que se produce en La Plata y en Buenos Aires. La llegada del peronismo separa de una manera más tajante aún a la escena oficial de la independiente, al proponer un teatro mimético para formar al pueblo y contribuir a consolidar la cultura nacional. Radice se refiere a la postura oficial de entonces: “Se buscaban puestas en las que el espectador se viera identificado, con personajes y conflictos más cotidianos. Ello llevó a canonizar las ideas del realismo y del naturalismo, con textos típicos de los géneros nacionales”. Natalia Di Sarli, por su parte, especifica: “Se abandonó el impulso vanguardista y se intentó transmitirle al pueblo una determinada idea de lo nacional”. Con ese marco, el teatro independiente va a confrontar con la estética peronista y con sus puestas, dominadas por géneros nacionales como el sainete, la comedia y el grotesco.

“El 13 de octubre de 1956 visitó la ciudad el elenco del ‘Teatro Fray Mocho’, dirigido por Oscar Ferrigno, que llevó a escena ‘La fiebre viene de Melos’, de Osvaldo Dragún, hecho que significó un hito en la historia teatral local”, se indica en el libro. Su importancia tuvo que ver con la influencia que logró en muchos grupos locales que renovaron la escena como “Los duendes” o “Nuevo Teatro”, y que sobreviven hasta hoy, como “La Lechuza”, “el primer gran grupo, que sentó las bases para la futura consolidación”, en palabras de Natalia Di Sarli. Roberto Conte, un actor con más de treinta años de trabajo en La Plata, integró durante un tiempo el grupo y lo considera ”emblemático, el que más se desarrolla, crece y contagia”.
Juan Carlos De Barry es el actual director de La Lechuza y recuerda sus inicios: “Hacer teatro independiente en el ´56 era muy complicado y teníamos mucha deserción, pero nosotros no nos dábamos cuenta”. En tiempos de la “Revolución Libertadora” el teatro independiente pudo sobrevivir a las prohibiciones mediante ardides tales como la multiplicación de los centros de formación de actores, con tres casos nuevos: la Escuela de Teatro Experimental de la Provincia de Buenos Aires, el Departamento de Teatro de la Escuela Superior de Bellas Artes y el Conservatorio de Música y Arte Escénico.

En el segundo tomo –todavía inédito- del libro dirigido por Carlos Pellettieri, que comprende desde 1956 a 1976, hay un apartado dedicado a “La Lechuza”. Se lo considera el grupo paradigmático del teatro independiente y se rescatan sus variadas puestas en escena: “La sola mención de algunas puestas como ‘La Cantante Calva’ y ‘La Lección’ de Ionesco, ambas representadas en 1962, o ‘El Malentendido’ de Albert Camus (1965), ‘Panorama desde el Puente’ de Arthur Miller (1963) y ‘El Zoo de Cristal’ de Tennessee Williams (1958-1965), dejan ver la predilección del grupo por las textualidades de la neovanguardia europea o el realismo norteamericano de Miller”.

Alicia Sánchez Distasio marca una mengua en la gran efervescencia cultural de aquella época hacia “fines de la década del ’60, momento en que comienza una declinación que se debe principalmente a las intromisiones del campo de poder sobre el campo intelectual”. Se refiere al nuevo golpe de Estado protagonizado por Onganía, que constituyó una reacción violenta ante un contexto social y cultural convulsionado por distintas manifestaciones juveniles, producto del mayo francés y el compromiso sartreano, que iba ganando a los intelectuales, sobre todo desde las perspectivas abiertas por el triunfo de la revolución cubana.

No obstante, tanto “La Lechuza” como los restantes grupos, que fueron más de treinta, con sus rasgos particulares y sus perfiles comunes, dieron vida a una escena platense caracterizada por “Sentido didáctico del teatro, sin descuidar el propósito de lograr placer en el espectador; selección de un repertorio acorde con los temas vigentes; respeto profundo por el público, único depositario de sus propuestas; experimentación y búsqueda constantes de un lenguaje que los representara”.

Ana Sánchez Distasio destaca de este movimiento “su férrea organización; su entusiasmo; su tesón para asumir el desafío de intentar siempre empezar de nuevo, pese a los diarios embates de la realidad” y concluye que “todas estas características que lo han singularizado le han permitido erigirse, desde entonces, en referente insoslayable para quienes en las décadas siguientes apostaron por el resurgimiento del teatro en la ciudad”.
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El ocaso en dictadura

El golpe militar de 1976 encontró a la escena platense independiente en total repliegue, con muy pocas obras en cartel y dificultades tan severas que provocaron una desintegración que recién pudo remontarse con la recuperación democrática. Varios testigos conservan estos momentos muy presentes en su memoria. Juan Carlos De Barry, por ejemplo, no entiende aún cómo su teatro siguió abierto, mientras la mayoría eran barridos por la censura: “Antes de cada representación siempre nos íbamos a un bar de enfrente; un día cayeron los milicos y empezaron a pedirle documentos a todos. Nosotros estábamos preocupadísimos porque no llegábamos a tiempo a la función, sin darnos cuenta del peligro. No era de guapos sino de inconscientes”.

Roberto Conte, por su parte, recuerda las discusiones que por entonces se daban dentro del ámbito teatral: “Cada uno buscaba hacer arte como podía. Yo comparto la posición de Stanislavski y Bertolt Brecht, de que el teatro político no sirve. El teatro no te cambia la vida pero te ayuda a sobrellevarla. Nosotros buscábamos sensibilizar a través del teatro y no hacer la apología de ningún movimiento político”. Señala sus diferencias con otro tipo de teatro, de corte político partidario: “Había otra gente perteneciente a distintos movimientos políticos que creía realmente que la función del teatro era que la gente vea las obras y resulte persuadida de tal modo, que una vez fuera de la sala vaya corriendo a afiliarse. Eso no dio resultado; el teatro no nace con esa finalidad”.

Recién a fines de los ´70, cuando se atenúan la censura y la presión que la dictadura había impuesto en sus primeros años, empiezan a formarse nuevos grupos. El Teatro “La Rambla” surge en esta etapa y Mónica Greco rememora sus comienzos: ”como muchos de nosotros pasamos toda la época de la represión como estudiantes de teatro, cuando por fin pudimos estar arriba de un escenario, tuvimos una gran necesidad de hablar de eso”.

Gustavo Radice afirma que “los cambios políticos son fundamentales para la consolidación del teatro independiente: una vez que la dictadura se empieza a ablandar y llega por fin la reapertura democrática, se genera una lógica explosión, después de años en los que no se podía hacer prácticamente nada”.

.Fuente: La Pulseada

TEATRO INDEPENDIENTE EN LA PLATA

Producción y entrevistas: Laureano Debat, María Eugenia Marengo y Daniela Camezzana
Redacción: Laureano Debat

Democracia y vanguardia


Según Natalia Di Sarli, “con la reapertura democrática comienza a configurarse de lleno un campo teatral con una experiencia de vanguardia”. Gustavo complementa el concepto: “Es el momento de consolidación del teatro independiente: se da un retorno a los `60, se retoman esos ideales y se intentan recuperar los diez años de estancamiento. Por eso se produce un auge de la experimentación y de la renovación. Incluso las temáticas más políticas son abordadas mediante propuestas estéticas altamente experimentales. Se demuestra así como una temática real y concreta puede superar la barrera del naturalismo estético e ir mucho más allá en su búsqueda de nuevas formas”.

Roberto Conte expone el sentimiento colectivo que predominaba entonces: “te sentías como recién bañado; no debías pensar en otra cosa más que en lo que estabas haciendo con tu obra. En la dictadura tenías que estar pendiente de si te venían a buscar o no, trabajabas con todo ese temor latente. Pero ahora ya no había que gastar más vida, trabajo e inteligencia en el miedo”.

Uno de los grupos formados en los inicios de la democracia es “La Gotera”. Diego Aroza, uno de sus integrantes, recuerda la reapertura de la Asociación Argentina de Actores: “Que se haya abierto otra vez el sindicato en La Plata significó volver a juntarse, hubo una afiliación masiva, todos querían participar y debatir”. Pero no ve que todo haya sido color de rosas: “Se buscaban estéticas diferentes, pero la gente venía de una época oscura, donde lo único que tenía era la televisión y las películas de Palito Ortega. De repente se encontraron con todo un movimiento que no entendían qué les quería decir. Eso espantó un poquito al público, que dejó de apostar al teatro independiente. Fue un momento en el que se convirtió en una tarea durísima llevar gente al teatro”.

Ya en los ‘90 se va a notar, según Natalia Di Sarli, “un equilibrio entre las formas y una convivencia en muchos aspectos. Es una suerte de etapa posmoderna en la que cada grupo trabaja con lo suyo sin meterse en el camino del otro. Empieza a haber un campo teatral mucho más rico, nutrido y heterogéneo”. La particularidad de esta década será el crecimiento de la dramaturgia local, con una proliferación de textos escritos por los propios autores platenses para ser llevados a las tablas: “No sólo se experimenta con la estética sino con la propia dramaturgia. Se escriben obras platenses y se experimenta a partir de la propia producción. Antes lo normal era tomar una obra y hacer la puesta. Ahora lo habitual es montar lo que se ha escrito antes. De este modo se recupera el paralelismo existente con lo realizado por los grupos de Buenos Aires”, explica Gustavo Radice, que apunta cómo va cerrándose así el círculo que se había abierto en los años `30.

Con una institucionalización mayor, el teatro independiente platense permite que hoy “cuando uno va a ver una obra, se encuentre con que cada grupo tiene su impronta. Ya se sabe lo que se va a ver, porque cada grupo posee su propia identidad, y eso es muy bueno”, dice Radice, y concluye: “la existencia de un circuito de salas con un perfil estético y una búsqueda propia, es fundamental para que el sistema teatral se consolide y se mantenga en continuo crecimiento”.
Son cuestiones a tener en cuenta para entender por qué, tanto antes como ahora, es imposible entender la intensa vida cultural y artística de la ciudad de La Plata sin tener en cuenta el vigoroso movimiento constituido por los grupos que conforman al teatro independiente.

Gustavo Delfino *
Origen: “La compañía se formó en 1992, a cargo de Horacio Raffart, con 20 personas que tenían la voluntad de hacer algo sin saber bien qué. Empezamos a tomar obras clásicas (los griegos, Lorca, el costumbrismo) y a montarlas en colegios. En 1995 se juntó un grupo más reducido y emprendió un viaje por Latinoamérica, hasta Cuba, todo por tierra. Fuimos ofreciendo representaciones por los 13 países que recorrimos. Éramos tres personas que llevaban las escenografías de las obras en sus mochilas”.

Teatro Independiente: “El movimiento que arrancó y llevó el teatro a las plazas y a las salas alternativas tuvo una gran valentía. Ahora es cómodo hacer teatro: nadie te persigue, nadie tiene la razón, todo está permitido. El teatro se vació de discursos. Los artistas están más preocupados por exhibirse, por ver cómo pueden ponerse a tono con la moda y ser legitimados por la vanguardia, que por reflexionar sobre lo que nos pasa como sociedad y comunicarlo al público. También es cierto que existen profesionales de esta actividad que día a día luchan en nuestra ciudad por construir desde la teatralidad un poco de oxígeno, que desde su militancia artística proponen otras cosas, pero lamentablemente son los menos y quedan opacados por la cultura de la mediocridad”.

Estética: El arte por el arte mismo es posible en sociedades desarrolladas y económicamente ricas. Es ridículo pretender hacer un teatro filosófico y de puras formas en un país marcado por la violencia, el hambre y las injusticias cotidianas”.
* Compañía “La Cuarta Pared”

“Febe” Chávez *
Teatro Independiente: El teatro de autogestión de La Plata es muy fuerte y es un teatro muy bueno, con variedad estética, buenos trabajos, buena formación y buenos directores. La mayoría de mis alumnos desembocan en el circuito del teatro independiente, ingresan en los grupos que ya existen o crean nuevos grupos”.

Estética: Desde lo que puede comunicar, el teatro puede cumplir distintas funciones: desde el mero entretenimiento hasta una función política y social. Creo que todas esas opciones son válidas. No hay un arte apolítico, ni un teatro apolítico. Uno puede producir un espectáculo cuyo sólo objetivo sea entretener, aunque no es mi caso. En estos momentos en necesario respetar la diversidad y la convivencia de las distintas formas estéticas. Los distintos modos de producción deben coexistir sin recurrir a posturas fundamentalistas. La mirada última es la del espectador. A mí me gusta un teatro que levanta preguntas: ése es el teatro que me gusta ver y hacer. No es que yo tome una decisión a priori: lo que produzco se genera desde ese lugar. No es un teatro transgresor ni pretende ser un teatro vanguardista”.

Actor: El actor es un trabajador del arte, que se tiene que poner el overol y militar todos los días. Hay momentos en que la cultura es dejada de lado por los gobiernos por considerarla algo suntuario, cuando en realidad significa una instancia formativa y es parte de la educación de un pueblo. El trabajo del actor no es algo místico -si bien se genera una mística en escena- ni tiene que ver con seres especiales. Todo lo que significa un proceso creativo requiere una determinada aptitud y actitud: hay que formarse, hay que estudiar. Picasso decía una frase muy cierta: ‘No sé lo que es el talento, pero espero que me agarre trabajando’”.
* docente y dramaturga

“Quico” García *

Origen: El grupo se formó en 1992, desarrollando lo que yo llamo la “estética del espacio”: un trabajo de lo teatral-escénico en nivel plano y en nivel de altura, abarcando la totalidad del espacio. La idea en ese momento era confrontar con el realismo imperante en los teatros oficiales o con cierto naturalismo que yo veía también en los teatros independientes de acá y de la Capital Federal. Un naturalismo que achata las posibilidades que tiene el teatro de bucear por realidades diferentes a la cotidiana”.

Teatro Independiente: Hay mucho teatro independiente en La Plata, mucho más que en otras épocas. Lo que no veo es un desarrollo en profundidad, no se está pensando en una profundización del elemento teatral. Se toma un texto, se lo hace mejor o peor, y puede ser una obra interesante. Pero cada vez que voy a ver algo acá me quedo con la sensación de eso ya lo vi. No hay una preocupación por preguntarse qué ocurre con las obras que se hacen, por preguntarse si esa es la obra que es necesario hacer hoy. Sólo se repiten fórmulas de los libros. Hay buenos actores y buenos directores, pero no hay nada nuevo. Hay que volver a preguntarse para qué estamos haciendo teatro. Hay un miedo general al fracaso, cuando de lo que se trata, como decía Beckett, es de ‘buscar el mejor fracaso’”.

Estética: El arte no debe ser una mera copia de la realidad. Cuando uno piensa en el arte piensa en llevar los límites de esa realidad mucho más allá, de modo que surja una realidad nueva, una realidad que contenga todo un imaginario colectivo, sin que sea un teatro exclusivamente social. Hay teatros que son reaccionarios en su mensaje y teatros que son reaccionarios en su forma. El teatro que intenta ser pedagógico utiliza un formato reaccionario, intenta plantear una idea anticipada que tiene de la realidad. Y eso no es el teatro. Yo estoy en contra del teatro estratificado, del teatro organizado, del teatro que baja línea. El teatro está cerca del jazz, donde hay una pauta interpretativa que sirve como base pero a partir de ahí se empieza a improvisar. El teatro no es la verdad de la calle: es la verdad de la escena. Vos sabés que estás siendo falso, que estás construyendo una verdad propia. Pero sos totalmente sincero con el espectador respecto de lo que está pasando ahí sobre el escenario”.

* Teatro “La Hermandad del Princesa”

Celina Cascellia *
Origen: Arrancamos en 2001 ensayando una obra, cuando teníamos entre quince y dieciocho años. Ensayamos durante un año y medio “Impartidus infidelius”, con nuestro director Carlos Ayala, y estrenamos en 2002. Después nos surgió la inquietud de hacer teatro infantil y estrenamos “Hércules y el Fuego del Olimpo” en 2004 en el Coliseo. El nombre surgió como un chiste y lo paradójico es que resultó premonitorio, porque siempre que volvemos a un lugar es en julio, o por lo general estrenamos las obras en julio. Aunque nos encantaría tenerlo, no contamos con un lugar fijo: ensayamos las obras en el bosque, en las plazas, en el Parque Saavedra o en nuestras casas”.

Estética: Siempre complementamos a la actuación con distintas variantes del circo, el mimo y la danza. Tenemos una estética propia, que tiene que ver con buscar lenguajes nuevos dentro del teatro. A una obra convencional o a una temática ya trabajada intentamos darle una vuelta de rosca distinta. Nos interesa buscar distintos juegos escénicos tratando de no repetir. Porque hoy en día el teatro en La Plata es un fenómeno masivo y lo constante en el grupo es tratar de no reiterarse”.

Actor: “Sentirse artista o sentirse trabajadores del arte es una ideología. Nosotros, sin dejar de lado lo que es ser un trabajador, pensamos darle para adelante con en el arte. Priorizamos el trabajo teatral por sobre la movida política”.
* Grupo “Vuelve en Julio”

Omar Musa *

Origen: Aquí funcionan el grupo de danzas “Danzacción” y el grupo de teatro “Barataria”. Con el grupo de danza ya veníamos trabajando juntos. Como compartíamos la necesidad de tener un espacio propio nos decidimos a juntarnos y empezamos a reunirnos en asambleas y discusiones. La primera vez que nos juntamos fue hace cinco años y nos planteamos esto: nosotros estamos haciendo teatro hace tanto tiempo y siempre ocupando salas ajenas. A veces nos decían: “no, acá no pueden”. O sea que sólo podíamos hacer una obra una vez cada tanto. Les planteamos eso a las compañeras de danza, que tenían un problema parecido, porque tampoco tenían lugar para ensayar. Finalmente, en mayo de 2003, encontramos este lugar, donde había funcionado la Sala 420, y nos quedamos acá. El nombre llega como resultado de una discusión en una asamblea: era la palabra que nos agrupaba a todos, más allá de nuestras diferencias; era el lugar donde podíamos trabajar, discutir y proyectarnos”.

Estética: “Yo creo que cada grupo tiene su estética y en eso tiene mucho que ver el director. La personalidad del director es la que aporta el perfil estético de los laburos. Una de las cosas que comenzamos a discutir fue con la ideología, con los nombres de algún actor o de algún grupo que ya tienen un significado establecido, para no quedar pegados a nada. En nuestro caso tenemos una ideología afín y compartimos ciertos criterios políticos. Pero la idea fue permitir que fuera creciendo un lenguaje propio a partir de la diversidad. Nos proponemos poder ser y lograr construir”.

* Centro Cultural “El Núcleo”

Diego Aroza *

Origen: “El grupo tiene 20 años y surgió a partir del propósito de construir espacios de dignidad laboral para el actor. Una de nuestras definiciones más fuertes es considerarnos trabajadores. En el resumen que ponemos en nuestras carpetas decimos que buscamos “desarrollarnos como trabajadores” y tranquilamente podríamos decir también que perseguimos “desarrollarnos como artistas”. Esa también hubiese estado bien, pero es toda una decisión llamarnos “trabajadores”, sobre todo en nuestro país”.

Teatro Independiente: “¿Qué es ser independiente? Siempre se está de algún lado. Entonces, de lo que se habla es de la independencia de pensamiento, de no estar condicionado por cuestiones monetarias o subvenciones. De rechazar el: "a vos te subvenciono, pero yo te pongo el discurso", para reivindicar el ejercicio del propio discurso. El teatro independiente ha pasado por varios lugares de definición. Ahora se suele llamar “teatro de autogestión”, por tratarse de grupos que se autoabastecen, que buscan sus recursos para poder producir. Grupos que, aunque cuenten con subsidios, buscan su propio sustento. A mí me sigue cerrando lo del teatro independiente que tiene que ver con lo autogestivo, que está fuera de la estructura oficial o del estado, en cuanto a independencia económica. En la Plata se ha crecido mucho en cuanto a producción y calidad. Pero ahora se está en una suerte de meseta. No hay ningún espectáculo emblemático que genere algo en el público. Sí hay mucha actividad, pero menos productividad y menos riesgos”.

Estética: Nuestro grupo no se define desde una estética, sino desde la concepción ideológica de concebir al actor como un trabajador. Es desde ese lugar de donde también empieza a aparecer el discurso. Podemos plantear los lugares de contradicción, de manejos del poder, los lugares de lucha. Yo creo mucho en la identidad como autor, en la necesidad de que cada uno encuentre qué quiere decir y cómo lo quiere decir. Siempre hay, en ese sentido, un período de búsqueda. Cuántas más ofertas, lugares y tendencias existen, más cuesta encontrar el camino propio”.

Actor: “El grupo nunca perdió de vista el hecho de concebir al actor como un trabajador. Nunca se habló del actor como un artista puro ni del artista como un iluminado. Muchas veces no se lee profundamente lo que está pasando: si uno está demasiado inmerso en lo que pasa en la sociedad, puede llegar a quedar en un plano que no da adecuadamente cuenta del entorno social que lo está conteniendo”.
* Grupo “La Gotera”

Juan Carlos De Barry *

Origen: “Yo venía de una experiencia llamada Teatro Experimental, que se cortó con el golpe del `55. Entonces la idea de uno de los muchachos de ahí, Juan Carlos Canedo, fue armar un teatro independiente y nos juntamos para darle forma a esa idea. Así nació “La Lechuza”. El 24 de junio del ´57 salimos oficialmente al público con “Legítima defensa”. Después hicimos “Esquina Peligrosa”, que fue un éxito total. Antes de tener sala, alquilábamos un sotanito enfrente de la Catedral, que apenas nos servía para reunirnos, porque no tenía ni siquiera un baño. Y un día dijimos ¿qué nombre le ponemos al teatro? En esa época la catedral estaba llena de lechuzas. Lidia Pérez Losavio sugirió la lechuza, por miedo a la mala suerte. Todos le dijimos que estaba loca y Canedo trajo al otro día una moneda griega que era una lechuza. Luego fuimos a La Protectora, 48 entre 8 y 9, donde estuvimos 30 años. Y después nos trasladamos adonde estamos ahora, una casa tradicional convertida en teatro. Así nació el nido de “La Lechuza”, el 31 del diciembre del ´90, mientras que en el ´91 fue la primera función”.

Teatro Independiente: “La definición que yo tengo es muy lírica: para mí –lamentablemente- el teatro independiente ha dejado de serlo. “La Lechuza” no tiene ninguna subvención del Estado, a pesar de que somos el teatro más viejo y de que la tramité dos veces para el mantenimiento de la sala. Pero archivaron olímpicamente nuestro pedido. El teatro se mantiene gracias al público y eso es el teatro independiente. Y es también aquel teatro que se hace sin pensar en ganar dinero. Ahora es distinto: una vez Federico Luppi me dijo: “Como cambió todo, flaco”. Claro, los chicos, ahora, están pensando en el casting y en la televisión. Nosotros antes poníamos todo: ordenábamos y limpiábamos si era necesario. No critico a esos chicos que lo ven como “un puente hacia”. Pero no es lo que en su momento nos movió a nosotros”.

Estética: “Nunca tomamos una decisión sobre qué estéticas íbamos a trabajar. Hacíamos la obra que nos gustaba y aquella para la que contábamos con un elenco suficiente. Por eso el repertorio de “La Lechuza” reúne más de setenta obras de todo tipo. Además han desfilado muchos directores distintos entre sí. Quizás haya una frase de Discépolo que define nuestra búsqueda: ‘Si no lográs hacer reír, hacer llorar o emocionar, no corras el telón’”.

Actor: “Para llegar a ser actor en el teatro independiente tenés que estar dispuesto a ponerle el hombro, porque de algún modo hay que suplir la falta de dinero. En cambio en el teatro profesional te contratan para hacer tu papel y punto. Es más, cuando intentas hacer algo más, te frenan, porque le estás sacando su trabajo al técnico, al asistente o a quien sea”.

* Teatro “La Lechuza”

Laura Valencia *

Origen: El “Pollo” Canevaro y yo compramos la casa en diciembre del ´95 porque necesitábamos un lugar propio. Veníamos trabajando en lugares prestados y surgió la necesidad de un lugar propio para investigar. Nos dábamos cuenta que no había ningún espacio en la ciudad que nos representara estéticamente. Teníamos una visión más pretenciosa: no queríamos una sala típica, sino un ámbito adecuado para elaborar una línea de trabajo diferente, un grupo de investigación, una búsqueda personal. Elegí ponerle “La Fabriquera” porque me gustó mucho por dos cosas: escuché la palabra en un par de tangos y me contaron que a las obreras del frigorífico Swift les decían despectivamente “fabriqueras”. Y además me gustaba porque era un nombre que tenia que ver con fabricar, pero con una connotación más artesanal.

Teatro Independiente: “En principio hay mucha movida y producción. En general acá es menos exigente que en Buenos Aires. La gente que hace teatro en La Plata realiza además otra actividad, entonces eso le quita muchas horas de dedicación. Entiendo que la gente que más se dedica al teatro, se termina yendo a Buenos Aires para intentar trabajar exclusivamente en esto o para perfeccionarse”.

Estética: “El teatro pasa por la actuación y el texto es una suerte de relato que corre. No me gusta trabajar con textos de teatro escritos previamente, porque después sé que no los voy a respetar tal cual están. Me interesa lo que me permite llegar a otro tipo de narración vinculada a lo que sucede en la escena en ese momento. Hay un relato que tiene que ver con la actuación en sí. Mientras escucho al actor que me cuenta y me habla de algo, el actor me cuenta y me habla de algo con su físico. Yo todo el tiempo sé que el actor es un actor y no un príncipe. Pero a la vez se me cruzan esas dos informaciones y eso es lo que más me interesa. Siempre nos gustó hacer un tipo de teatro donde la actuación estuviera muy adelante y el texto fuera casi una excusa. Cuando empezó “La Fabriquera” laburamos una onda que tenía que ver con la actuación exacerbada y muy caricaturesca, como lo que hacía Urdapilleta en el “Parakultural”. Tenía que ver con romper con el teatro convencional o el que tiene pretensiones de bajar un discurso político. Pero esa movida ya pasó y ahora tengo la necesidad de encontrar un nuevo lenguaje. Yo, en particular, soy un bicho de laboratorio: me gusta estar encerrada ensayando y eso es lo que más disfruto de la idea de hacer teatro”.

Actor: “La otra vez una persona me decía: “si te va bien en la vida, si sos feliz, si está todo tranquilo, entonces serías agrimensor, no harías teatro”. Con la gente con la que arrancamos siempre tuvimos esa sensación: que “La Fabriquera” era un búnker de la resistencia. Que era donde veníamos a juntarnos los que teníamos las mismas locuras, para poder trabajarlas y bancárselas. Acá se muestra en tanto se estudie y se prepare para eso, porque el mostrar también hay que entrenarlo. La formación tiene que ser técnica pero también tiene que incluir la elaboración de un pensamiento crítico. El actor debería ser más curioso, interesarse por otras disciplinas, investigar mucho, ver fotos, pinturas, escuchar música, leer mucho. Porque todo eso asociado es lo que te permite construir un discurso propio como actor. Me molesta un poco la idea de que el actor es un intérprete del discurso de otro”.
* “La Fabriquera”

César Palumbo *
Origen: “Todo esto nace con un grupo inicial de chicos, a los que yo les daba clases de teatro, y que luego fue creciendo. Entonces decidimos abrir el Altillo donde ahora yo tengo la librería, en el año 1980. En 1984, el Club Banco Provincia me convocó para dar un taller de teatro para los hijos de los asociados. Y ahí hicimos una fusión entre las dos salas, que aunque existen por separado, trabajan juntas. En 1997 le pusimos el nombre de “Tito Cossa” porque yo trabajo mucho con sus obras, es un poco el perfil de nuestro grupo. Por su parte, “El Altillo”, a partir de 2002, consiguió otro espacio que funciona sólo con actividades propias, con el nombre de Casa Teatro, porque era mi casa familiar. Ahí trabajamos con chicos y adultos, hacemos talleres y montamos obras, que incluso llegan a presentarse en otras salas”.

Teatro Independiente: “Lo que diferencia a los grupos independientes es que buscan romper con lo convencional. Yo creo en el teatro independiente y me considero parte de él. Somos independientes no en lo comercial, porque de algo hay que vivir, obviamente, y eso no desmerece nuestras producciones. Somos independientes porque, si bien a la hora de pedir subsidios nos exigen una cierta cantidad de funciones por año, nadie nos impone el repertorio ni se mete con los contenidos de las obras. Que sean rigurosos respecto de que tenemos que ofrecer obras con continuidad, me parece bárbaro y no lo veo como una atentado a la independencia. Es algo que contribuye a mejorar el trabajo. Además, no se puede pretender cobrar un subsidio si no se montan obras”.

Estética: “El teatro es principalmente una herramienta. Si te gustan la música, la pintura o la fotografía, está muy bien, también son herramientas. Si a eso se le suma la vocación y la verdadera pasión por alguna de estas gamas del arte, ya podemos hablar de una profesión.. Desde esa óptica, el teatro me ubica en un determinado lugar dentro de este mundo globalizado. Teniendo en cuenta para qué trabajo yo, que es el fortalecimiento de la identidad, me ubica como un argentino que es producto de la inmigración. A partir de eso podemos hablar de una cierta estética. Puede que me divierta, sienta y sufra. Puede que haya cosas que me gusten: unos olores, unos perfumes, la calle. Pero si no sé quién soy, si no sé que soy un hijo de inmigrantes, es difícil que pueda representar bien un personaje. Puedo estar muy bien parado, tener buena voz y recitar bien, pero es muy probable que no sepa en profundidad cuál es el origen de ese personaje”.
* Casa Teatro “El Altillo del Sur” y Sala “Tito Cossa”

Roberto Conte *
Teatro Independiente: “En el teatro, 2 mas 2 nunca da 4 y cada grupo tiene sus matices. Las obras independientes se definen por cuatro cosas básicas: no son comerciales, están dirigidas a la comunicación, están queriendo transmitir un mensaje y pretenden transformar al hombre y a la sociedad. Nosotros, en el Colegio de Abogados, tenemos gente que no cobra por lo que hace y que le ofrece a las obras lo mejor de su cansancio. El que hace teatro tiene, en ese sentido, un carácter muy especial. Creo que el teatro de La Plata es muy rico. Pero me llama la atención que los directores teatrales no vayan a ver teatro a La Plata y permanezcan en una especie de ensimismamiento. Y eso que ahora hay mucho más teatro para ver, muchísimo. Pero los directores, y me incluyo, no vamos a ver obras acá. Somos un poco sectarios”.

Actor: “El actor tiene que hallar su propio método de trabajo, su propio proceso de creación. Debe encontrarse los botones adecuados para apretar y tiene que lograr que lo que haga sea verosímil. El director de teatro es un invento cultural, no existía antes, es como el director técnico de fútbol. Lo impuso la instrucción académica. Moliére, Shakespeare, escribían y dirigían sus obras, las montaban ellos mismos. No había un tipo especializado en montar y preparar una obra. La figura del director nace con Stanislavski, para mejorar las puestas en escena y las posibilidades expresivas del actor”.

Estética: El teatro es una gran mentira que tiene que parecer verdad. Y para el espectador tiene que ser una gran verdad aunque arriba estés haciendo una gran mentira: las paredes del castillo son de papel prensado, la muerte de fulano es una muerte fingida. Cada actor debe buscar su manera de practicar esa mentira. No hay peor cosa que ser sectario, que creer que hay una sola verdad y un sólo método, que pensar que si no se sigue a rajatabla el método de Grotowski, o el de Stanislavski, o el de Artaud, se están haciendo mal las cosas. Después están los gustos: unos prefieren la comedia, otros se quedan con la farsa y otros eligen al realismo socialista. Cada uno tiene que hacer lo que le gusta. Lo más importante que tenemos que tener en cuenta es que no hay fórmulas definidas para nada: ni para montar una obra, ni para desarrollar determinada forma. Eso es lo que hace rico y variado al teatro”.
* Grupo “Cirrosis” y Grupo de Teatro del Colegio de Abogados

Mónica Greco *
Teatro Independiente: “Hay distintas categorías de compromiso con la actividad teatral: por una lado están aquellos que tienen sala y están peleando para sostenerla; por el otro están los grupos que no tienen espacio propio y deben renegar con eso. Todos hacemos teatro independiente, aunque sean situaciones muy distintas. Los grupos que no tienen un espacio propio se encuentran con el problema de yirar de una sala a la otra o de mendigarle una sala al Estado. A pesar de todo, hay una gran movida cultural, que es la de las salas independientes, que lo hacen como pueden y que muchas veces tienen que pelear el espacio hasta en los medios de comunicación”.

Origen: “Antes de estar acá, donde vinimos en el 79, estuvimos en un club, donde nos prestaban un pequeño auditorio, muy mono. Pero nunca terminaron de entendernos la onda y éramos extraños allí. Un día se acercó el presidente del club y nos preguntó: “¿qué pasó chicos, que los vecinos del club llamaron a la policía?”. Claro, estábamos ensayando una escena donde uno de los protagonistas gritaba “¡socorro!” y los vecinos se lo creyeron. De ahí pasamos a un sótano y de ese lugar nos mudamos acá, una típica casa con zaguán, patio, con una sala pequeñita y muy vieja. Nosotros somos fundamentalmente un taller de formación actoral e hicimos las salas con la idea de albergar nuestras propias producciones”.

Estética: “Yo creo que cada texto que uno elige, por diversas razones, tiene una estética. No podés traicionar al autor y hacer un clásico desdiciendo lo que en esencia es. Entonces, lo que me parece más interesante, en vez de aferrarte a una estética, es probar todo. ¿Por qué no? Algunas cosas no las haría porque no tengo la capacidad o porque no me gustan. Pero uno debe tratar de ser un poco más amplio. Acá pasaron desde obras de texto, casi de cámara, hasta obras sin texto, que se basaban exclusivamente en lo corporal, el movimiento, las luces, el sonido. Como espectadora he ido a ver cosas que yo no hubiera hecho pero que de todos modos puedo admirar”.
* Teatro “La Rambla”

Diego De Miguel *

Origen: “Nuestro Centro Cultural se fundó en 1996. Actualmente lo integramos once personas y contamos con tres espectáculos propios: “Antígone”, “Bitácora 14” y “Lo que trae la lluvia”. Pero en el mismo espacio se ofrecen además obras de otros grupos o elencos. También estamos ensayando algunos espectáculos nuevos que esperamos estrenar durante este año”.

Teatro independiente: El teatro independiente es un fenómeno típicamente argentino y, por extensión, latinoamericano. No existe en otras partes del mundo. En Europa, por ejemplo, tienen otro criterio de producción, aún para proyectos de pequeño formato. Esta identidad se relaciona con sus antecedentes, vinculados con los teatros obreros, de tendencia anarquista, socialista y comunista, que dieron pie a un teatro de ideas, con una poética clasista o cuestionadora. Y se vincula también, por otro lado, con las vanguardias (surrealismo, expresionismo, absurdo, etc.), que le dieron sustento en el plano formal a esa poética emergente. De esa mezcla surge un teatro heterogéneo y difícilmente clasificable, que aporta a la cartelera nacional cerca del noventa por ciento de los espectáculos en oferta, es decir, casi todo el teatro existente. En nuestra ciudad, esta realidad se profundiza, porque salvo los espectáculos porteños que salen de gira y llegan hasta el Coliseo Podestá, en La Plata no hay un desarrollo del teatro comercial. Esta producción se asienta en el esfuerzo de los teatristas y también de las salas, que no obtienen ningún tipo de financiación por parte de los estados provincial y municipal y cuya supervivencia peligra constantemente”.
* Centro Cultural “Viejo Almacén El Obrero”

Fuente: La Pulseada

Una norma para apoyar las actividades culturales

Lugar donde funciona la "Casa Teatro el Atillo del Sur".
Foto: El Altillo del Sur
Cultura y Educación
Ley Provincial de Teatro Independiente

Por Clarisa Fernández | Desde la Redacción de APM

El ante proyecto de ley será tratado en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Una propuesta interesante a la espera de una definición.

“La actividad teatral, por su contribución al afianzamiento de la cultura, será objeto de la promoción y apoyo del Estado nacional”. Artículo 1º de la Ley Nacional de Teatro.

El
teatro independiente tiene características singulares que lo convierten en una actividad por demás atractiva. Sin embargo, esas mismas particularidades condicionan su existencia.

Abierto a todo público, las salas de teatro independiente suelen ser autogestionadas y sus miembros buscan por sus propios medios mantener esos espacios. Los que llevan adelante estos proyectos teatrales suelen tener otros trabajos aparte de la actividad de la sala. Es decir, esta actividad les demanda mucho esfuerzo y dedicación vocacional.


Ante este panorama poco prometedor para el presupuesto de las salas independientes,
los subsidios y ayudas económicas desde los sectores oficiales son unas de las pocas formas que tienen estos artistas para llevar adelante un teatro abierto e inclusivo.

La Ley Provincial de Teatro Independiente
en Buenos Aires, es una propuesta pensada desde hace varios años, pero que recién ahora está en vistas de ser puesta en marcha.

La idea de base que da origen a la ley, es la convicción de que es necesario proteger el
“derecho a la cultura” de todos los ciudadanos. El teatro como actividad cultural que promueve la creatividad, con un contenido rico y complejo, debe ser un bien protegido y valorado como tal.

Partiendo de esta consigna, se propone la creación de un
Consejo Provincial del Teatro, entidad que estaría destinada a la motivación y el apoyo económico de los grupos de teatro independiente. En estos momentos, el proyecto de Ley cumple los últimos pasos antes de ser enviado por la Gobernación de Buenos Aires a la Legislatura provincial.

César Palumbo es director de teatro
, ocupó varios cargos en diversos organismos culturales relacionados con el teatro y lleva adelante la Casa Teatro “El Altillo del Sur”. En conversación con APM, explicó las bases y fundamentos de esta ley.

“La Ley Provincial de Teatro Independiente surgió a partir de una propuesta de la Federación de Teatristas independientes bonaerenses (FETIBO). Esta es una organización que nuclea a grupos y salas de teatro. Desde hace aproximadamente ocho años que viene luchando para que haya un apoyo desde el ámbito oficial a las actividades culturales, en este caso las teatrales”
, afirmó Palumbo.

Otro de los aspectos que pone de relieve la Ley, tiene que ver con revalorizar las historias regionales y poder ayudar a la actividad de los autores que traten problemáticas locales. Al respecto Palumbo comentó que
“hay teatros muy viejos que han sido en su momento sociedades de fomento o de socorro mutuo, que son un patrimonio riquísimo para la provincia. A veces los regentean grupos de teatristas y a veces las mismas asociaciones. También hay casos como el del Altillo que son pequeños emprendimientos”.

Es importante tener en cuenta que
en la Provincia hay seiscientas salas y más de dos mil actores censados. Muchas de estas salas pertenecen a pequeñas localidades que no poseen las condiciones mínimas de infraestructura, como por ejemplo un acceso pavimentado o conexiones confiables de luz y gas.

En este sentido
“el espíritu de la Ley es fomentar lo que ya está, apoyar todas las actividades de los teatros independientes, de los grupos, de los escritores, de todo tipo de espectáculo. Hablamos de bailarines y titiriteros, todo lo que involucra la palabra actor”, detalló César Palumbo.

Todo es cuestión de plata
Como todo proyecto que se quiere convertir en ley, es necesario pensar el aspecto económico que respaldará la propuesta. En el caso de la Ley Provincial de Teatro Independiente, la idea que se plantea es la utilización de fondos genuinos que no estén atados a vaivenes de tinte político o apoyo de mandatos incompletos.

“Los fondos propios que provendrían de Loterías, con un porcentaje del 0,04 por ciento, harían un piso de 5 millones”
, explica Palumbo. De esta forma se mantendría cierta independencia económica, evitando la posibilidad de que haya cambios en los subsidios provocados por cuestiones políticas.

En este momento son pocos los organismos que brindan algún tipo de apoyo económico a la actividad teatral independiente. A nivel nacional, el
Instituto Nacional de Teatro otorga subsidios a grupos y salas, becas de investigación y además produce algunas publicaciones.

En la Ciudad de
La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, después de varios años de lucha desde diversas instituciones (entre las cuáles además de las de teatro, se encuentran los centros culturales municipales), se logró la aprobación de una ordenanza –que todavía se está reglamentando- que reconoce la actividad y otorga un subsidio del 50 por ciento del sueldo mínimo de un empleado municipal. “Todos aquellos espacios culturales donde se hagan distintas actividades que tengan abierta la puerta a la comunidad y que estén habilitados por la municipalidad, tienen el equivalente de ese subsidio”, aclara Palumbo.

En el mismo sentido, entrevistado comentó a
APM que en la ciudad de Buenos Aires existe algo similar, cuyo modelo tomaron como base los grupos de La Plata. Buenos Aires Proteatro es un instituto que depende del Gobierno de esa ciudad. “Ellos con una ordenanza sacaron una ley que tiene por finalidad especifica a los teatros y consiste en un subsidio para aquellos que garanticen una trayectoria determinada”.

“Muchos estudiantes, pocos espectadores”
El teatro independiente es una de esas actividades que cuesta sostener en pie no sólo porque es difícil el mantenimiento económico del espacio físico, sino también porque el tránsito de alumnos varía constantemente.

Ante el interrogante del estado actual del teatro independiente, César Palumbo destaca que el público que va al teatro queda reducido a gente que considera que se trata de una especie de artesanía y lo utiliza como una forma distinta de ver la realidad.


“El teatro independiente tiene cada vez más alumnos pero cada vez menos espectadores. Es un problema, porque se ha tomado mucho el teatro como una actividad más y mucha gente va a estudiar teatro pero después no va a ver teatro. Es como que entró una moda. No todo el mundo se interesa más sobre teatro que lo que ve en el momento, ni se nutre de otros espacios”
, comenta Palumbo.

La idea entonces es poder realizar un intercambio cultural y económico con sectores oficiales para que esta actividad no sólo continúe sino también que genere
nuevos espacios y propuestas. No olvidemos que el teatro, como cualquier actividad cultural, aporta a la creatividad, al conocimiento y, principalmente, al espíritu.

Fuente: prensamercosur

Proyecto Azul


Nacimos en el año 1978 en la Argentina de plenitud en la Alternativa Teatral y de Vanguardia. Fuimos como profesionales de transgresión los actores que iniciamos la corriente barbiana llamada allí y entonces "Del Tercer Teatro". Muchos de nuestros amigos y compañeros de trabajo argentinos, residen hoy en el extranjero, fieles a su ideología, y escribiendo su historia a su modo, tan personal como privada es la historia del teatro mundial.

Somos la generación del Setenta, que como primer mensajero, se inspiró en las investigaciones de Strasberg y el modo de inspiración de la ética estadounidense de la formación del actor.

Mi formación, como mujer de la escena, es mucho más anterior. Comenzó, ciertamente, a mis seis años de edad, cuando comprendí el cine, la música, la danza, y la dramática, gracias a la poética de mi padre, Rolando Serra, y al romanticismo de mi madre, Yolanda Lagos, dos seres humanos maravillosos que aún conviven en mi cotidianeidad, para continuar recordando aquellos entrañables éxitos americanos, mundialmente famosos y muy dolorosos, porque se expresaron entre ambas guerras mundiales.

Convertí mi vida en una muy acelerada forma de aprendizaje, gracias a ellos y por entrega, muy aferrada a esas intuiciones mías que mis padres dolorosamente, sabían comprender.
Es allí donde acepté tempranamente como proyecto para mi vida, ser una mujer que pudiese transgredir de todas las formas probables, una construcción social Argentina atávica, demagógica, misógina, y encerrada culturalmente en conceptos lamentables de hostigamiento hacia lo que ocurriese científica y artísticamente en los países del desarrollo.

En SAL MINEO leí a mis siete años de edad, en un pequeño pueblo de crianza, la exactitud de la transformación del alma del actor. Y era ya, la caracterología de MARLON BRANDO y FRANK SINATRA una manera de ser actriz en la casa, y doméstica en la pantalla, bailarina de Jazz en el Parque, y dueña de la belleza coreográfica con los extraños dramas de baile de FRED ASTAIRE.

Mis mujeres favoritas, además de mi madre, fueron mis dos abuelas entonces: ellas se fortalecieron en la Argentina pobre, amenazada por las corrientes inmigratorias, y fueron enormemente inteligentes para transmitir cultura artística desde una vida de clase media trabajadora. De ellas, trágicamente, recibí la memoria del cine español y nacional, toda la antología de la música americana, y argentina, considerando el tango como literatura y como danza.

En 1978, junto a Eduardo Hall, creamos INYAJ TEATRO. Un sonido de trabajo incansable que ciertamente, sigue vivo. Ese fue el momento de ensamble, en nuestra ciudad, LA PLATA, con los maestros teatrales que nos dieron el ambiente intelectual propicio para profundizar en el trabajo: JERZY GROTOWSKI y EUGENIO BARBA. Ambos, han escrito la espaciosa modernidad del teatro actual, renunciando siempre a la próxima gloria, y esforzándose cada vez mejor, por la última lograda alternativa.

Para ustedes, soy Graciela Serra. Y en la forzada caminata de investigación, Eugenio Hall, mi hijo, siempre sostuvo con su sensibilidad y compleja comprensión del mundo de sus padres adultos, este maravilloso estado profesional de actriz. Supo comprender el actor, el director, los viajes,los idiomas, la amistad, el exilio elegido, y ha llegado a su delicada juventud, absolutamente formado con criterio de creador, y sensibilidad transgresora de profesional de los Medios de Comunicación. Su vida es a INYAJ TEATRO y PROYECTO AZUL, la única luz que me sostuvo en los momentos más difíciles. Y siempre serán en mi camino, en esta etapa final, que se anuncia cada día más breve, sus capacidades humanas, sus reflexiones intelectuales, su talento creativo de excelencia, los estímulos vitales para abrir el próximo camino, y emprender un nuevo estilo.

PROYECTO AZUL, es la síntesis de treinta años de profesión. Se produce para el espacio de Internet, exclusivamente en idioma Castellano.

Graciela Serra
Directora General del Proyecto

Fuente: proyectoazul