viernes, 23 de septiembre de 2005

Murió Annemarie Heinrich, la fotógrafa mayor de la Argentina

CULTURA : NACIDA EN ALEMANIA, TENIA 93 AÑOS Y LLEGO AL PAIS HUYENDO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Murió Annemarie Heinrich, la fotógrafa mayor de la Argentina

En su pequeño estudio atrapó como nadie la década de oro porteña mientras transformaba el oficio de la fotografía en arte. Su vida y obra son un homenaje imperecedero a la inmigración argentina.

Andrés Hax.

A los 93 años falleció ayer Annemarie Heinrich, emblema de la fotografía argentina del siglo XX y una figura central en la historia cultural del país. Especialista en retratos, captó con su cámara a las grandes estrellas del cine argentino, en el apogeo de la década de oro del 40, para las tapas de revistas como El Hogar, Sintonía, Alta Sociedad, y Radiolandia.

También retrató con su mirada única a diversas figuras culturales como Eva Duarte, Jorge Luis Borges, la cantante Marlene Dietrich y Pablo Neruda, entre tantísimos otros.

Dolidos, sus hijos Alicia y Ricardo Sanguinetti —también fotógrafos— se expresaron a través de un escueto pero sensible comunicado. "Con la llegada de la primavera, ella decidió partir. Aún así, es capaz de habitarnos con sus imágenes, aquellas que fueron surgiendo como resultado de una estricta conjunción de vida, ética y arte, base de su concepción estética, dónde el compromiso asumido fue lo humano en toda su dimensión".

Heinrich nació en Alemania el 9 de enero de 1912. Su padre Walter, violinista profesional, decidió trasladar su familia a Argentina tras lesionarse en la Primera Guerra Mundial. Llegaron en 1926, primero a Entre Ríos donde su tío Karel, fotógrafo de campo, la inició en lo que sería su profesión. Al mudarse con su familia a Buenos Aires, Heinrich comenzó un aprendizaje en un estudio fotográfico en Belgrano y, de forma autodidacta, en su hogar en Villa Ballester donde tenía armado un cuarto oscuro.

Según el investigador Juan Travnik, "Annemarie tuvo una sutil capacidad de observación para lograr extraer de cada retrato una mirada profunda o chispeante, un gesto único, mágico".

La carrera de Heinrich

se desarrolló en forma paralela al crecimiento de la industria del cine y la popularización de la radio. Travnik, curador de una retrospectiva de Heinrich, cree que su pasión por la danza, la escenografía y las artes plásticas fueron la base de su mirada fotográfica.

Marcos López—el foto-artista argentino con mayor proyección internacional— habló de la profunda influencia que tuvo Heinrich en su obra. "Cuando llegué de Santa Fe a principios de los años ochenta, la visité en su estudio de la avenida Callao. Fue una de las primeras en apoyarme por mi trabajo. Yo respetaba profundamente su oficio: sus copias eran admirables, la manera en que ponía la luz, cómo se ponía a la orden del retratado. Hoy que es tan común eso de ser fotógrafo-artista, la carrera de Annemarie es todo un ejemplo".

Heinrich consideraba el arte del retrato como una colaboración entre el fotógrafo y el modelo. En un ensayo publicado en Clarín en 1993 escribió, "Un buen retrato es algo más que una foto carné. Una cara debe expresar todo lo que un ser humano tiene dentro de sí, y eso lleva tiempo".

Pero Heinrich, además, fue una técnica excepcional, experta e innovadora en iluminación y en retoques al negativo. En un momento confesó: "Seguramente no voy a ir al cielo porque durante la mayor parte de mi carrera se utilizaba mucho el retoque y no llevé la cuenta del número de mujeres gordas que retraté como flacas".

Las imágenes creadas por Heinrich son parte de la memoria colectiva argentina. En 1939 hizo las primeras fotografías de la entonces desconocida Eva Duarte, en ese momento una actriz de veinte años. Recordando esa sesión Heinrich dijo, "La primera vez que la retraté fue para la revista Sintonía. Me pidieron que le hiciera 'buenas fotos y un poco sexy, si es posible' algo que no pude hacer porque Eva no era sexy. Era una piba del interior, muy modesta y simple"

Además del retrato, Heinrich desarrolló durante toda su carrera el arte del desnudo. En 1991 se desató un pequeño escándalo cuando mostró, en la vidriera de su estudio de Callao y Las Heras, un retrato desnudo de la actriz Niní Gambier, hecho en 1944.

Resumiendo su carrera artística y su visión del arte de la fotografía dijo: "La belleza se aprende mirando. Trabajé toda mi vida mirando un cuerpo, una luz, un reflejo". No murió la Heinrich, entonces, dejó de mirar.

MIRTHA LEGRAND. COMO SOLO PUDO VERLA ANNEMARIE HEINRICH, EN 1948. (Foto: Annemarie Heinrich)

"Además de una mujer encantadora —porque me gustaría subrayar era una gran persona— Annemarie era una artista cabal. Llegada de su Alemania natal muy jovencita, se integró inmediatamente a la vida de la Argentina y los argentinos. Aquí empezó trabajando con todos los actores y las actrices y fue la que más hizo por embellecernos. Por ella es que salimos bellísimos en todas las tapas de las revistas. Por su admirable sentido de la estética. Era la única persona que antes de hacer la foto me decía 'Mirtha, cierra un poquito los ojos, y después ábrelos, así la mirada es mucho más linda y más lánguida y más suave'. Y yo aprendí, siguiendo todas sus indicaciones".

Fuente: Clarín

jueves, 22 de septiembre de 2005

TEATRO: ENTREVISTA CON CARLOS GOROSTIZA "El teatro no debe detenerse"

A los 85, habla de la nueva puesta de "El pan de la locura", que estrenó en 1958. Una excusa para repasar su vida: un relato signado por notables como Margarita Xirgu, Javier Villafañe y Armando Discépolo.

Susana Villalba. ESPECIAL PARA CLARIN

Tan emblemática como el pan y como la obra puede ser el recorrido de El pan de la locura. Hoy, los autores jóvenes pueden prejuzgarla un poco militante o didáctica pero en 1958, cuando Carlos Gorostiza la escribió y luego dirigió en el Teatro Cervantes, generó una polémica precisamente por lo contrario.

Era una época en que por ejemplo en el Teatro La Máscara le rechazaron a Gorostiza su propuesta de dirigir Las manos sucias, de Sartre, porque plantea las contradicciones de un militante. En cuanto a sus propias obras, ante El pan..., el teatro independiente del que Gorostiza provenía y la consideraron, como antes con El puente, que nuestro autor "no se jugaba a fondo". Lo cierto es que aún hoy, reestrenada en Buenos Aires en el Teatro Regio bajo la dirección de Luciano Suardi, El pan de la locura —Ana María Picchio, Alejandro Awada, Enrique Liporace, Osmar Núñez, Gabo Correa, entre otros— muestra la innegable vigencia de su tema. ¿Es que nada cambió en el país desde 1958?

Gorostiza recuerda, ahora, a los 85 impecables, cuando leyó la anécdota en una revista europea: en un pueblo francés la gente había enloquecido a raíz de algún componente o reacción química de un pan en mal estado o adulterado. Ese fue el disparador para escribir El pan de la locura, que terminó llevando el mismo título del artículo periodístico, aunque al principio se resistía a aceptar un título ya dado. Hasta que comprendió que ser autor también es saber "ver" ese título. Y ver la obra que esa frase contenía.

Cuenta también cuando Orestes Caviglia, entonces ya director del Teatro Cervantes, le solicitó que pusiera la obra a consideración del comité de selección de esa institución. Y ya elegida, mientras ensayaban en un patio que hoy es la sala chica del Teatro Cervantes, Margarita Xirgu, que ensayaba en la sala principal, lo dejó temblando de responsabilidad al señalarle el escenario grande con un teatral: "Aquí se lo dejo". Esa primera versión, que dirigió el mismo autor, fue interpretada por Carlos Carella y Oscar Robito.

Fue uno de los hitos fundamentales en el camino de Carlos Gorostiza, quien comenzó adolescente interpretando obras para el Patronato de la Resistencia Republicana Española en Buenos Aires. También escribió entonces obras de títeres para interpretar en hospitales, según las enseñanzas del mítico Javier Villafañe.

De ahí en más fue combinando, sin unirlas al principio, sus vocaciones: como escritor publicaba poemas en revistas literarias y como actor ingresó en 1942 al teatro La máscara bajo la dirección de Ricardo Passano. Allí se fue fogueando también como director hasta que, ante sus protestas porque se hacía un teatro calcado del extranjero, alguien le sugirió que entonces se ocupara de escribir otro. Ante este desafío surgió en 1949 El puente, novedosa entonces por su estructura de planos alternativos y por un naturalismo no esquemático.

No sólo fue un éxito en el ámbito independiente, Armando Discépolo ya se distinguía en un teatro comercial y le pidió la obra para realizarla paralelamente. "Se dio durante dos años y aún a sala llena se bajó por cansancio de los actores, no del público", recuerda Gorostiza.

En el 99 se celebraron los 50 años de esa obra con una puesta en el Teatro Cervantes que tuvo una excelente recepción. A ese primer texto dramático siguió un período de búsqueda del cual no todas sus obras conforman a Gorostiza hoy. Sí en cambio defiende El pan de la locura, al punto que la eligió para llevar el próximo noviembre a Madrid, al homenaje en que la Asociación de Autores Teatrales Españoles lo nombrará Socio de Honor.

Al reflexionar sobre los cambios de épocas que podrían ir dejando atrás la vigencia de las obras, además de considerar que "ahora hay más síntesis", Gorostiza recuerda cuando leyó El pan... ante Discépolo, Caviglia, Camilo Da Passano y todos coincidieron en que eran chocantes las "malas palabras". Y las sacó.

Gorostiza se ríe pensando en lo ingenuo que eso suena hoy ante el desboque de la TV. En la televisión también incursionó, justamente convocado a raíz del éxito de una puesta televisiva de El pan de la locura, por María Herminia Avellaneda; así, en el 63 fue el autor de una tira muy exitosa: Los otros, y aunque le valió un Martín Fierro, la levantaron "por mostrar que había pobres", dice. El pan de la locura también lo llevó a Venezuela invitado por la argentina impulsora del teatro venezolano, Juana Sujo; de hecho esta obra inauguró en 1960 el primer Teatro de Caracas, donde él fue director durante algunos años.

Miles de anécdotas y con los personajes claves de distintas épocas van marcando otros hitos en un camino siempre en movimiento. "La primera reunión de Teatro abierto la hicimos sentados en este mismo sillón", cuenta Carlos Gorostiza en un living que entonces se vuelve también emblema. Tanto las funciones de El pan de la locura como de La nona, de Tito Cossa, y tantas otras que intentaban sostener los que se reunían en el Teatro Lasalle, desde el 76, eran interrumpidas con amenazas de bomba o con clausuras. Hasta que el grupo se dispersó.

Sin embargo, sus integrantes volvieron luego a reunirse, al principio para no cumplir el objetivo buscado de separarlos, pero luego para reaccionar ante la eliminación de la materia Autor teatral argentino en la Escuela Nacional de Arte Dramático. "Además, a las preguntas sobre por qué no se interpretaban autores argentinos se respondía conveniente y oficialmente que no existían, que no se los podía inventar", agrega Gorostiza. La reacción: Teatro Abierto. 21 autores, 21 obras y cuadras de colas de un público ávido y que no se detuvo ni con la bomba que destruyó el teatro El Picadero.

Ya sin tanta densidad el camino pudo avanzar de otro modo: fue Secretario de Cultura en el 1983, ejerció la docencia en varias universidades del Exterior, ganó un Premio Planeta en el 99 por su novela Vuelan las palomas, así como el Premio Nacional de Literatura por Los cuartos oscuros y el de Teatro por Los prójimos. Y logró, además, numerosos reconocimientos internacionales y obras traducidas a varios idiomas, así como premios a la trayectoria y por sus aportes a la cultura otorgados, entre otros, por la Asociación de Actores, Argentores, el Gobierno de la Ciudad.

Sus memorias, El merodeador enmascarado, editadas por Planeta, son otro emblema de muestra cultura. También la revista del Teatro San Martín, acompañando el estreno de su obra, publica un artículo de memorias de este autor que ahora prefiere concentrar sus energías más en escribir que en dirigir: "estoy terminando El alma de papá, que se sumará a mis 30 obras escritas".

En cuanto al teatro actual, al que asiste a menudo, considera que los cambios que se fueron dando son la renovación constante. "El arte, el teatro, no debe detenerse a los cambios que da el camino, así como un día hubo luz eléctrica y dejó de haber velas".

Fuente: Clarín

sábado, 17 de septiembre de 2005

Agenda Teatro La Plata

Las hijas de Bernarda.- Hoy a las 21, en la Escuela de Teatro, 51 entre 3 y 4, dirección de Yirair Mossian. La función se realizará en homenaje al recientemente fallecido director de la Escuela de Teatro, Héctor Martínez, por decisión de los alumnos, cuerpo de profesores, no docentes y asociación cooperadora.

No sabés... lo que me hizo.- Hoy a las 21, en el Teatro La Nonna, 3 y 47, con dirección de Hebel Sacomani. Ultimas funciones.

Muñecas.- Hoy a las 23 en la Sala 420, 59 entre 12 y 13, con dirección de Mercedes Montagnaro.

Made in Lanús.- Hoy a las 21, en la Sala 420, 59 entre 12 y 13, dirección de Flavio Verandi. En el marco del Circuito de Teatro 2005 de ATEPLA.

Corazón delator.- Hoy a las 21 en el centro cultural El Núcleo, 6 Nº 420, grupo Barataria con dirección de Gabriel de la Canal y la actuación de Nicco Vanni.

Tríptico 2.- Hoy a las 23 en el centro cultural El Núcleo, 6 Nº 420, dirección de Blas Arrese Igor.

El conventillo de La Paloma.- Hoy a las 20 en el Taller de Teatro de la Universidad, 10 entre 10 entre 54 y 55, con dirección de Norberto Barruti.

A los muchachos.- Hoy a las 23.30 en el Taller de Teatro de la Universidad, 10 entre 10 entre 54 y 55, con dirección de Norberto Barruti.

Metamorfosis.- Hoy a las 21 en el Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71, dirección de Marcelo Demarchi.

Los agujeros.- Hoy a las 23 en el Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71, dirección de Daniel Reinoso.

Las de Barranco.- Hoy a las 20 en el Colegio de Abogados, 13 entre 48 y 49, con dirección de Roberto Conte. Entrada gratuita por estricto orden de llegada.

El movimiento continuo.- Hoy a las 22 en la Sala Roberto Tito Cossa, 10 entre diagonal 74 y 48, con dirección de César Palumbo.

El regreso del Piñón Patagónico.- Hoy a las 22 en el Teatro Rambla, 2 entre 48 y 49, con dirección de José de las Heras. No apto para menores de 16 años.

Esperando el lunes.- Hoy a las 0.30 en el Taller de Teatro de la Universidad, 10 entre 10 entre 54 y 55, con dirección de Carlos Juárez.

Mateo.- Hoy a las 21, en el Teatro La Lechuza, 58 entre 10 y 11, con dirección de Laura Clide y Andrea Etcheverry.

Tertulias clownescas.- Hoy a las 22.30, en el Teatro La Lechuza, 58 entre 10 y 11, con dirección de Andrea Etcheverry. Entrada libre.

La Irredenta.- Hoy a las 21.30 en el Teatro Estudio de las Artes, 3 entre 39 y 40, grupo El Galpón de Luján con dirección de Claudio Bellomo. En el marco del Circuito de Teato 2005 organizado por ATEPLA.

Detrás de esa pared.- Hoy a las 20.30 en La Hermandad del Princesa, diagonal 74 entre 3 y 4, con dirección de Daniel Gismondi y las actuaciones de Cecilia Delorenzi, Nora Oneto y Jorgelina Pérez.

Harta Viena.- Hoy a las 22 en 9 Nº 1286, con dirección de Edgar De Santo.

Las partes.- Hoy a las 21 en El Teatrino, 11 entre 61 y 62, con direccion de Daniel Serrano.

Fuente: El Día

La Balsa de Medusa

educar revolucionariamente… García Wehbi, amante del teatro experimental, presenta ...
educar revolucionariamente… García Wehbi, amante del teatro experimental, presenta el Proyecto de Graduación 2004 del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA, conceptualmente basado en el “situacionismo”.

La Internacional Situacionista constituyó (1957-1972) un grupo de activistas que plantearon el interrogante sobre el papel del hombre y la cultura en la sociedad de consumo de posguerra. Desde una perspectiva radicalmente crítica e inconformista, cuestionaron el orden social. La idea esencial es la falsedad de la sociedad de consumo. Nuestra sociedad es un puro espectáculo, es decir, apariencia. Los situacionistas proponen rebelarse contra esta sociedad de la apariencia y rechazar sus valores establecidos que nos impiden vivir una vida auténtica. Es una lucha contra la falsa realidad del espectáculo en la que se reivindica el valor de la propia vida y la toma de las propias decisiones.

La utopía situacionista consiste en pretender la creación de situaciones nuevas que subviertan el orden establecido, ya sea social, moral, político, o artístico. En este marco la obra involucra a los espectadores en una profunda crítica social, de la cual no hay escapatoria. Aún abandonando la función, este absurdo teatral no permite eludir identificaciones odiosas.

La Balsa de la Medusa lleva el nombre de una pintura de Gericault, inspirada en el naufragio de la nave La Medusa en 1816. En ella se pueden apreciar diferentes actitudes de los individuos sobrevivientes y cómo se manifiestan en los momentos terminales de la vida. La presentación de García Wehbi, nos propone pensar en que lugar de la balsa estaríamos nosotros.

Como testigo el público se encuentra inerte ante las nueve venenosas lenguas de la Medusa; aún siendo licenciado por la propuesta para reaccionar, pocos responden a los comentarios. La trama agita con toda intencionalidad la susceptibilidad de la audiencia y no es recomendable para personas sensibles.
Esta mirada confronta con rudeza desde un negro límite de la ficción y manifiesta con singularidad una verdad innegable: no sabemos lo que vemos.

García Wehbi revela que éste es un intento (frustrado, desde el comienzo) por romper “la trampa” de la sociedad del espectáculo. Es así que pretende encontrar nuevas formas de comunicación entre creador y público que no responda a los conceptos espectaculares canonizados. Debord, uno de los teóricos del situacionismo y autor de La sociedad del espectáculo, consideraba que el mercantilismo impone modelos culturales y funcionales a escala total. Esto incluye al “espectáculo” como un mecanismo de poder para someter, igualar y masificar al hombre. He allí la trampa, Debord dice que el pensamiento libertario de los artistas hace aguas en las sociedades de control como las nuestras; y García Wehbi presenta una diferenciación entre ustedes y nosotros, aún sabiendo que el reflejo petrifica a la medusa.

El elenco prescinde de lo permitido y advierte a su “mejor público” que ellos mismos serán odiados. Interpretan, con habilidad, papeles sumamente expuestos, con sonrisas de piedra y una crítica impiadosa de los otros y de si mismos. Por la metodología aplicada, sus fracasos sirven, tanto como sus logros, para enfocar, clarificar y polarizar hasta el último recurso, aún cuando parece imposible seguir manteniendo una unidad ficticia.

La sinceridad de las expresiones, la crudeza verbal, y la obscura estética del vestuario, el maquillaje y la escenografía, consiguen que la experiencia resulte movilizadora de una forma poco tradicional.

“Si hablas, mueres. Si no dices nada, mueres. Así púes, habla y muere.” (Tahar Djaout)

Fuente: vuenosaires

viernes, 16 de septiembre de 2005

Finaliza el Circuito de Teatro 2005

Este fin de semana finalizará el Circuito de Teatro 2005, organizado por la Asociación Teatristas del Plata (ATEPLA), en el que 13 compañías de teatro independiente realizan una gira por 14 salas de 8 ciudades.

En nuestra ciudad se podrá ver mañana en la Sala 420, 59 entre 12 y 13, "Made In Lanús" a cargo del grupo En Escena de San Nicolás. La obra de Nelly Fernández Tiscornia, que plantea la encrucijada de irse o quedarse en el país a través de la mirada de los cuatro protagonistas, cuenta con las actuaciones de Marisel Linares, Nicolás Bracalentti, Adriana Sánchez y Marcelo Pascale, y la dirección de Flavio Verandi.

También mañana pero en Teatro Estudio de las Artes, calle 3 y diagonal 74, el Grupo de Teatro Independiente El Galpón de Luján pondrá en escena "La Irredenta" de Beatriz Mosquera con dirección de Claudio Bellomo y las actuaciones de Liliana Motto, Nancy Schettino, Alejandra Fernández y Silvina Migues.

El domingo, en el Teatro Estudio de las Artes se presentará la compañía "El garaje" de San Antonio de Areco con la obra "Señales..." una creación colectiva protagonizada por Kq Alonso, José Luis Barreiro, Fernando Goldar y Silvio Menconi, y puesta en escena y dirección general de José María Irazú. En tanto que en El Altillo del Sur, calle 1 Nº 1693, se podrá ver "Mimoshow" espectáculo de mimo escrito, dirigido y actuado por Darío Moretti de la localidad de Pergamino.

Por último, también el domingo y en la Sala 420, la compañía El Esférico de Chascomús presenta "Gesta" con la actuación de Florencia Bruno, Milagros Sarralde; y la dirección de Emilio Berasain.

Asimismo las obras platenses que girarán por ciudades del interior son: "Bitácora 14" del grupo La Gotera se presentará el sábado en Rojas donde el domingo se podrá ver "Una vocal y tres consonantes" de la Compañía La Opera Encandilada.

Por último en Pergamino, la Compañía Sapucay pondrá en escena el domingo "La expresión de los otros es verdadera" con dramaturgia y dirección de Jazmín García Sathicq.

Fuente: Diario El Día

domingo, 28 de agosto de 2005

Lograda versión de un clásico argentino

Ana María Picchio y Alejandro Awada, los protagonistas

En el estreno del "El Pan de la locura"

"El pan de la locura", de Carlos Gorostiza.
Intérpretes: Gabo Correa, Osmar Núñez, Sergio Boris, Enrique Liporace, Ana María Picchio, Julieta Vallina, Alejandro Awada, Emiliano Dionisi, Leonardo Ramírez, Nya Quesada, Iván Moschner, Pablo Rinaldi, Pedro Ferraro. Coreografía: Diana Szeinblum. Iluminación: Matías Sendón. Música: Ulises Conti. Vestuario: Magda Banach. Escenografía: Oria Puppo. Asistencia de dirección: Silvia Contreras. Dirección: Luciano Suardi. En el teatro Regio.

Nuestra opinión: Bueno

La cuadra de una panadería fue el ámbito elegido por Carlos Gorostiza en 1958 -año del estreno de "El pan de la locura"- para hablar de algunas miserias humanas que, lamentablemente, no sólo pertenecen a una época particular, sino que, con el paso del tiempo, no han logrado superarse. En el espacio sombrío en el que se generan alimentos para las personas, otras personas - las que hacen una comida tan emblemática como el pan- aparecen atadas a unos destinos que han decidido aceptar por miedo, inseguridad, y esto les genera una profunda infelicidad. Una anécdota particular los despierta y algo nuevo aparece: la responsabilidad ante el otro y, fundamentalmente, ante ellos mismos.

Considerando el tiempo de su estreno, hoy la obra puede verse como un germen -muy vital, por cierto- que hablaba de la necesidad de encontrar una pequeña libertad que posibilitase seguridad y sobre todo entereza para enfrentar la vida con lo que uno tiene, con aquello que es y con aquello en lo que cree.

Hay algo muy interesante en el texto también: un joven es quien descubre la anécdota que movilizará la acción y hará caer muchos velos. El más libre, acaso, que repite citas bíblicas y aún arrastra a Mahoma en su discurso y lo deja latir en ese lugar donde los seres se han tornado patéticos, a fuerza de tanto aceptar una rutina que poco les posibilita desarrollar sus pensamientos.

Antonio y Juana, los protagonistas de "El pan de la locura", se estaban aproximando a los años 60 y seguramente habrán entrado en esa década con un poco de libertad y, sobre todo, con muchas esperanzas, porque estaban convencidos que el cambio iba a dar buenos réditos, por lo menos personales.

El director Luciano Suardi monta la obra cuidando su registro original. Un fuerte naturalismo se adueña del escenario del teatro Regio y por él transitan esos hombres y esas mujeres con una sana intención a cuestas: dar cuenta de un aspecto que caracterizaba a la sociedad de aquel tiempo. El fresco que consigue Suardi es sumamente atractivo por la expresividad de los personajes que moldea, por mantener un ritmo sostenido que hace que la acción progrese eficazmente y, sobre todo, porque en ese tránsito el espectador irá descubriendo -con preocupación, seguramente- que la historia no ha sido nada benévola con la Argentina, porque -confrontación de épocas mediante- quienes amasan pan y quienes deben controlar su calidad no lo hacen, tampoco hoy, con verdadera responsabilidad.

En lo actoral, el trabajo es bastante armónico en su concepción general. Cada uno de los intérpretes construye a su criatura desde un lugar muy sensible, valorizando sobre todo una serie de rasgos personales que posibilitan reconocerlos con mayor entereza. Alejandro Awada da vida a Antonio con una notable profundidad. Lleva la línea de la acción con gran seguridad y va descubriendo la conducta del personaje, en la relación con los otros, de manera muy natural y conmovedora.

En un rol más pequeño, aunque construido con igual seguridad, el patrón de Enrique Liporace deja una fuerte señal en la escena. También es intenso el trío que conforman Gabo Correa (Garufa), Osmar Núñez (Badoglio) y Sergio Boris (José). El Mateo de Emiliano Dionisi resulta muy entrañable; el joven actor demuestra buenos recursos interpretativos. El rol de Juana (Ana María Picchio) asoma algo desdibujado dentro de ese mundo masculino. Y esto es llamativo, ya que es la misma esposa del panadero quien, con su actitud, provoca parte del desenlace de la obra. Picchio construye a un ser demasiado pequeño, tal vez, que a la hora del desenlace no alcanza un verdadero dramatismo.

Los rubros técnicos - escenografía de Oria Puppo, vestuario de Magda Banach, iluminación de Matías Sendón- resultan de una muy fuerte presencia a la hora de completar una estética de potentes signos.

Carlos Pacheco

Fuente: La Nación

martes, 23 de agosto de 2005

El Pasaje Dardo Rocha se convirtió en una disquería

Acción. Las cámaras invadieron el Pasaje
Luz, cámara, acción
De publicidades a varios videoclips

A partir de 1986, muchos directores, artistas y cineastas se rindieron ante los encantos de la ciudad, ya sea para la filmación de películas, series televisivas, videoclips o comerciales. Entre ellas se encuentran La noche de los lápices (1986) de Héctor Olivera, que registró escenas en el Colegio Nacional “Rafael Hernández”, la Escuela de Bellas Artes y distintas calles platenses. En Facundo, la sombra del tigre (1994), parte de la realización de Nicolás Sarquís se rodó en la Escuela de Oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires; y la recordada superproducción Siete años en el Tibet (1997), de Jean Jacques Annaud, en la Estación de Trenes.

Por su parte, en El sueño de los héroes (1997), Sergio Renán registró imágenes en el Parque Pereyra Iraola y en El aura, filme de Fabián Bielinsky con el protagonismo de Ricardo Darín, se eligió al Museo de Ciencias Naturales. Además de películas, se registraron videoclips de artistas como Los Nocheros, que grabaron en el Concejo Deliberante; Los Piojos mostraron la plaza Moreno; y hasta César “Banana” Pueyrredón se rindió ante los encantos de las diagonales. Se sumaron producciones de tevé como Los Simuladores, en la vieja casona del Parque Pereyra Iraola, y Padre Coraje.

Una postal. El hall del Pasaje Dardo Rocha, ayer, con una curiosa ambientación

LUGAR ELEGIDO PARA UN SET DE FILMACION
Entre los escenarios más codiciados aparecen el Pasaje Dardo Rocha, el Museo de La Plata y el Parque Pereyra

Se rodó la publicidad para el lanzamiento de una nueva tarjeta de crédito. Se utilizó el hall del histórico edificio y la plaza Moreno. La ciudad intenta transformarse así en el escenario ideal del cine y la tevé.

La Plata se convirtió en un set de filmación. El paso de Brad Pitt por la Estación de Trenes de La Plata en 1997, para la grabación de la película Siete años en el Tibet, no sólo dejó como recuerdo un kiosco con el nombre del actor y la restauración del histórico edificio, sino que ofició de empujón para mirar la ciudad como escenario ideal de largometrajes, cortos y comerciales.

La idea, que intenta promocionar a La Plata a través de su arquitectura, quedó reforzada con la filmación de Facundo -en la Escuela Vucetich-, El aura, The Golden Door y una decena de publicidades como la que ayer Armando Bó, el hijo de Víctor (y nieto de Armando), rodó entre el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha y plaza Moreno.

Gustavo Sierra, encargado de presentar las locaciones para filmar, explicó a Hoy: “Arquitectónicamente, la ciudad es un sitio ideal para la grabación de cortos, largometrajes y comerciales. Me gusta tanto que hace 7 años que me quedé a vivir”. Y añadió: “Para este trabajo (el de Armando Bó) se ofrecieron escenarios como el Teatro Argentino, el Pasaje Dardo Rocha, plaza Moreno y el Museo de La Plata”.

El comercial filmado ayer en nuestra ciudad responde al lanzamiento de una nueva tarjeta de crédito internacional. Se emitirá solamente en México dentro de dos meses, según indicaron desde la productora encargada de montar las cámaras en el hall y el primer piso del Pasaje. Se trata de una publicidad que se desarrolla en medio de una disquería, hecho que obligó a ambientar el histórico hall. Se colocaron góndolas con CDs y cartelería que indicaba los estilos de música como jazz, pop, clásico, rock y hasta un sector para DVD.

Santiago Aiscardi, asistente de dirección, explicó que “los escenarios elegidos para este comercial fueron plaza Moreno y el Pasaje Dardo Rocha”. Agregó que “se trata una publicidad en la que se resalta a una persona que tiene una tarjeta de crédito nueva, como si fuera la más importante o llamara la atención de aquellos que se encuentran comprando en la disquería”. Para la realización del comercial se utilizó la exposición del artista argentino Ciruelo -conocido
como “el padre de los dragones”- que se encuentra en el Pasaje. Allí, se montó el sector de pagos de la supuesta disquería. Además en diferentes sectores del hall se realizaron filas de actores -muchos platenses- que participaran como “extras” en la publicidad de la tarjeta de crédito.

En la vidriera internacional

La posibilidad de promover a la ciudad como escenario para largometrajes, videoclips y comerciales, alentó a la Comuna local a crear, a principios de este año, la Comisión de Filmaciones “Cineciudad La Plata”, que se presentó en el Festival de Cine de Mar del Plata. Paula Parisi, directora de Cultura de la Municipalidad y responsable de la Comisión de Filmaciones, explicó: “Se convocó a directores y productores para facilitarles la gestión (para rodar), que en Capital Federal genera tanto papelerío”, en alusión a los cortes de calles necesarios para la filmación y a la contratación de recursos humanos. Para ello, áreas municipales como Control Urbano o Espacios Verdes trabajan en forma coordinada, para facilitar los trámites y rodajes en la ciudad.

Durante los últimos meses, la Comisión de Filmaciones se ocupó de difundir las posibilidades escenográficas de distintos paisajes locales, enviando fotos y material ilustrativo a los scoutings del país, que se encargan de buscar locaciones. Además, a través del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales, puso ese material a disposición de las grandes productoras internacionales.

Fuente: Diario Hoy

sábado, 20 de agosto de 2005

Una propuesta costumbrista

Lautaro Perotti y Miriam Odorico, en una escena de la obra

"La omisión de la familia Coleman." Escrita y dirigida por Claudio Tolcachir. Con: Miriam Odorico, Ellen Wolf, Inda Lavalle, Tamara Kiper, Lautaro Perotti, Diego Faturos, Gonzalo Ruiz y Jorge Castaño. Ambientación, vestuario y luces: C. Tolcachir. Asistentes: Macarena Trigo, Maxime Seuge y Gonzalo Ruiz. En Timbre 4, Boedo 640. Los sábados, a las 21, y domingos, a las 19.

Nuestra opinión: muy bueno

Cuando el espacio escénico tiene relación con la obra, el espectador puede verse sometido a una aventura que lo despoja del exterior en el primer instante. Y es lo que ocurre al llegar a la puerta de Timbre 4 y encontrarse con que el teatro es, precisamente, en el "timbre 4". Un asistente ubicado en la puerta será el encargado de avisarles a los desprevenidos que tienen que ir hasta el fondo de una casa chorizo para sacar la entrada y entrar casi al hogar de Claudio Tolcachir.

Toda esa obertura es acogedora, y tiene que ver con lo que se va a presenciar. Al momento de pisar el espacio escénico, uno entra en la casa de los Coleman, una familia muy peculiar.

La obra y la puesta están enmarcadas en la vieja fórmula del costumbrismo, en una pintura cercana a la sátira social de Oscar Viale y al humor ácido y satírico de Roberto Cossa.

Tolcachir estructuró su pieza en forma artesanal. El desarrollo de sus situaciones adquiere cada vez un volumen mayor. La aparición de cada personaje es una sorpresa nueva para el espectador y, cuando están todos puestos en la bandeja, no cabe más que saborearlos.

¿Qué se cuenta? Los Coleman son una familia desastrosa. El eje es la abuela, tal vez la más normal dentro de la anormalidad. Su hija Memé parece vivir en el limbo; es decididamente idiota y tiene, a su vez, cuatro hijos de distintos padres. Uno tiene un retraso muy pintoresco; el otro es un marginal; su melliza tiene una frustración agobiante y la más normal, es una "exitosa" joven casada que, si fuera por ella, ni se acercaría a la casa familiar. Todos ellos y los demás están tan bien definidos, que cuando sus energías confluyen, se vuelven una suerte de big bang que da origen a un nudo que es mucho más que un conflicto.

Esa combinación esperpéntica articula una trama escabrosa sobre una familia cuyas personalidades predicen una disolución, pero los hechos demuestran lo contrario. Saben muy bien de sus locuras, de su patetismo, de sus carencias, de sus diferencias irresolubles; pero no pueden dejarse. Se necesitan. En medio de eso, absurdo y grotesco se toman de la mano para confluir en una maraña de acciones que dan paso a sensaciones tanto en la escena como en la platea.

Trabajo en conjunto

Claudio Tolcachir se consolida como un director y dramaturgo obsesivo y perfeccionista. Los cuatro años que su "Jamón del diablo" estuvo en cartel lo venían atestiguando. Logró un trabajo en equipo encomiable que se ve claramente en la conexión que existe entre todos los intérpretes.

A juzgar por los trabajos individuales, es probable que Tolcachir se haya dejado nutrir mucho por el aporte de los actores, quienes, a su vez, dejan demostrado un respeto por un texto y una idea que no presentan ni una sola grieta.

El director utilizó no sólo el espacio escénico de su sala, sino el pasillo, las puertas, y hasta el baño. Ese realismo brutal enriquece la propuesta y permite a los actores libertad de movimiento y juego escénico.

Ellen Wolf es quien personifica a la abuela, esa piedra basal que los sostiene casi sin darse cuenta. Así como sobresalió en obras como "Marlene" o "Jamón del diablo", Wolf muestra que no sólo es adorable por su edad, sino que plantea su interpretación en el punto justo, entre la naturalidad y la composición. Por su parte, Miriam Odorico, como Memé, realiza una composición excelente: una comprensión admirable de su criatura. Por su parte, Luciano Perotti también cumple con un trabajo muy interesante.

Pero hay que destacar especialmente la labor de Inda Lavalle, una de las actrices jóvenes más talentosas del teatro alternativo. Su composición evidencia una vena dramática y un talento de esos que hacen a los actores de raza. Es potente.

El resto del elenco es parejo y cumple muy bien con sus respectivos roles.

"La omisión de la familia Coleman" es una de las mejores propuestas teatrales de este año algo enclenque de creatividad.

Pablo Gorlero

Fuente: La Nación

sábado, 13 de agosto de 2005

Los elencos del teatro independiente platense salen de gira

Con el objetivo de fomentar el intercambio con distintas localidades del interior, la Asociación Teatristas del Plata (ATePla) realizarán a partir de hoy y hasta el 18 de septiembre el "Circuito de teatro 2005", del que participarán 13 compañías de teatro independiente en gira por 16 salas de 10 ciudades.

"Se trata de una actividad que está contemplada dentro del plan de fomento de la actividad teatral y que consiste en que elencos platenses presenten sus obras en ciudades del interior de la Provincia en tanto que grupos de teatro de esas y otras localidades realicen funciones en nuestra ciudad y en otras", explicó César Palumbo, presidente de la entidad que nuclea a grupos y salas de teatro.

Para realizar este intercambio, ATePla contó con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro quien aportó los fondos para que los actores pudieran movilizarse y realizar las funciones. "Esta es una muy buena oportunidad para que el público de otras localidades tenga la posibilidad de acceder al teatro platense y también para que el público de acá vea lo que hace en otras ciudades. Es muy difícil para el teatro independiente poder movilizarse y gracias a este subsidio se pudo hacer", contó Claudia López Lobardi, secretaria de la institución.

Por su parte, Víctor Galestok, de la comisión directiva de ATePla, explicó que la elección de las obras que participan en la gira la realizó en Instituto Nacional del Teatro. "Ellos habían visto muchas obras en festivales y por eso determinaron cuáles estarían incluidas en este proyecto. La organización corrió por cuenta de ATePla y cada grupo realizará dos funciones".

La gira comienza en Luján donde se presentarán "Repeat, Repeat" del grupo Las crines del Chancho (La Plata), hoy; y "El movimiento continuo" del Grupo El Altillo (La Plata), mañana. El sábado que viene "Repeat, Repeat" se dará en Cañuelas, y el domingo 21 estarán: "Sombras nada más" de la Compañía La Palanca (La Plata), en Luján; "El médico a Palos" del grupo Barataria (La Plata) en Cañuelas"; y en la sala La Fabriquera de 2 entre 40 y 41 de nuestra ciudad vendrá la obra "Gesta" de la Compañía el Esférico (Chascomús).

El domingo 28 de agosto las obras previstas son: "Bitácora 14 o El circo de la trastienda", de la Compañía La Gotera (La Plata), en Luján; "Made in Lanús, del Grupo En Escena (San Nicolás), en La Fabriquera; y "Mimoshow" de la Compañía Darío Moretti (Pergamino) en el Teatro El Núcleo, 6 Nº 420 de La Plata.

El sábado 3 de setiembre se presentan: "La marcha de los trenes" del grupo CE.AR.TE. (Trenque Lauquen) en 9 de julio, y "La expresión de los otros es verdadera" de la Compañía Sapucay (La Plata) Baradero; el domingo 4: "Señales" de la Compañía El Garaye (S.A.de Areco) en 9 de julio; "Sombras nada más..." en Pergamino; "La Irredenta" del Grupo de Teatro Ind. del Galpón (Luján) en el Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71, La Plata; y "Entretanto Ligados" de la Compañía La Tramoya (La Plata) en Baradero.

La gira continuará el viernes 9 con "El movimiento continuo" en Cañuelas; el sábado 10: "Entretanto ligados" en Cañuelas; y "La marcha de los trenes" en Pehuajó. El domingo las obras serán: "El médico a palos" en Luján y "Gesta" en Chivilcoy. El sábado 17: "Made in Lanús" en la Sala 420, 59 entre 12 y 13 de La Plata; "Bitácora 14 o El circo de la trastienda" en Rojas; y "La Irredenta" en el Teatro Estudio de las Artes, 3 y diagonal 74 de La Plata.

Por último el domingo 18 están previstas las obras: "Una vocal y dos consonantes" de la Compañía La ópera encandilada (La Plata) en Rojas; "La expresión de los otros es verdadera" en Pergamino; "Señales" en el Teatro Estudio de las Artes de La Plata; y "Mimoshow" en El Altillo del Sur, calle 1 Nº 1693.

Fuente: El Día

viernes, 5 de agosto de 2005

TENDENCIAS: CRECEN LAS CASAS CONVERTIDAS EN SALAS TEATRALES La nueva moda es ir del teatro al living

Cada vez son más los actores que se atreven a disponer en lo que era su hogar, una sala teatral. Las experiencias de Oscar Ferrigno, Cristina Banegas e Inés Saavedra, entre otros.

María Ana Rago.

Para llegar hasta el living, el dormitorio o la cocina de su propia casa, en la que vive con su mujer y sus hijos, Oscar Ferrigno debe atravesar el escenario de El Piccolino, teatro de su propiedad que inauguró recientemente. "Si no hay nadie ensayando o actuando, paso por la sala, cosa que me encanta. Y si está ocupada, tengo un camino alternativo: un puente (angostito), que también me lleva hasta mi casa", dice el actor y director —hijo de Norma Aleandro—, y conduce a la cronista por esa suerte de pasadizo secreto desde el que los potenciales ocupantes de la sala pueden ser vistos, pero no ver a los que transitan por allí, gracias a los vidrios polarizados.

Las plazas, las casas particulares o el lugar menos imaginado pueden contener un escenario. Resulta curioso el fenómeno que protagonizan conocidos actores del medio, quienes transforman sus viviendas en teatros y sienten realizado el sueño del teatro propio, en casa propia. Algunos compraron una propiedad para vivir y después se mudaron a otra parte, y su antigua vivienda devino en teatro (como hizo Cristina Banegas, cuya casa fue tomada, poco a poco, por las clases de teatro, por la puesta de obras y hoy es El excéntrico de la 18, con varios estrenos en su haber). Otros, hacen convivir la casa y el teatro, delimitando más o menos los espacios. Historias hay varias; éstas son algunas de ellas.

El caso de Ferrigno es paradigmático; el mes pasado abrió las puertas de El Piccolino (Fitz Roy 2056), en el barrio de Palermo. "Yo tenía un estudio en Belgrano, donde daba clases, que ya me estaba quedando chico, y pensaba irme de ahí a otra parte. Al mismo tiempo, tenía la idea de mudarme de casa; y cuando encontré este espacio, hace dos años y medio, vi que podía juntar las dos cosas: la casa y el teatro", explica este actor y director, quien junto a su mujer, la actriz Valeria Lorca, está a cargo de la dirección de El Piccolino.

"Los dos últimos años fueron muy buenos de trabajo para mí y pude reunir el dinero necesario para hacer todo en poco tiempo." En el medio de la obra, nació su segundo hijo, Lucio. "Empezó a caminar junto con El Piccolino; cuando se inauguró la sala, Lucio dio sus primeros pasos." Su otro hijo, Iván, de 18 años, es músico y es el barman del teatro. "Es una sala atendida por sus dueños. El jefe de sala es mi suegro", dice.

"Es el sueño de mi vida", afirma. Pero para que el sueño fuera posible, hubo que cumplir con algunos requisitos. "La habilitación, post-Cromañón fue brava. Pero tuve mucho apoyo de la gente de la Secretaría de Cultura, que me ayudó con los trámites", cuenta. "Tenemos hasta baño para discapacitados", repasa. "Entre mi mujer y yo, y un buen equipo de gente que colaboró con nosotros, hicimos todo. Fue una remodelación divertida de hacer", recuerda.

Así como sus vecinos del Chacarerean Teatre (con Mauricio Dayub y Gabriel Goity a la cabeza) levantaron un teatro en el lugar en el que antes había un galpón —en Nicaragua 5565—, Oscar construyó su teatro en lo que antiguamente era un taller mecánico abandonado. "No hubo que hacer reformas de estructura, porque las paredes y el techo estaban, pero sí hubo mucho que hacer adentro. Un teatro lleva muchas cosas que no se ven: cableríos, instalaciones eléctricas adecuadas, etc. Hicimos dos camarines completos, con baño, con ducha, con aire acondicionado y calefacción... La sala también tiene aire acondicionado y calefacción. Un lujito. Para teatro chiquitito, tiene demasiado. Por eso el slogan de El Piccolino es un espacio pequeño equipado a lo grande. Hay dos consolas de luces, ochenta tachos colgados como para hacer tres puestas de iluminación sin mover un tacho y que entren y salgan los espectáculos sin mucho movimiento de luces, consola de luces computada, una de sonido de veinte canales. La cabina está muy buena", dice con orgullo.

Como todo aquel que es hijo de artistas, Ferrigno ha pasado su infancia entre bambalinas —como ahora le pasa a su pequeño Lucio—, y son muchos los teatros que conoce, chicos y grandes. Y sabe que él no es el único que ha decidido abrir una sala: la movida teatral de Buenos Aires es grande. En un panel del teatro, tiene pegada una nota en la que se anunció la apertura de El Piccolino, junto con la de Beckett Teatro (Guardia Vieja 3556), sala que cuenta con dirección artística de Miguel Guerberof.



A propósito de la proliferación de salas, dice: "Hay que tener cuidado con la precariedad, por una cuestión de seguridad. Un teatro mínimamente para su funcionamiento necesita una carga de energía grande". La programación de la sala incluye, por ahora, tres obras (una, No me dejes así, dirigida por Enrique Federman, se estrena esta noche); pero ninguna dirigida ni actuada por Ferrigno. "Hubiera sido mucho... Ser el dueño de la pelota y jugar, era demasiado. Yo sigo con la gira nacional de La señorita de Tacna —bajo su dirección, protagonizada por Aleandro—, que termina en setiembre. Puede que la llevemos a España el año que viene", anticipa.

El excéntrico de la 18 (Lerma 420) alguna vez fue la casa de Cristina Banegas y su hija, Valentina Fernández de Rosa —fruto de la relación de Banegas con Alberto Fernández de Rosa—. Cuando cada una armó su vida fuera de ese espacio ("mi mamá se volvió a casar y yo también me casé, y nos fuimos las dos", había contado Valentina a Clarín), El excéntrico pasó a ser, hace casi veinte años, el sueño cumplido del teatro propio y donde ambas dictan sus talleres.

Cuando se le pregunta a Mauricio Dayub por qué con Goity decidieron abrir una sala propia, afirma: "Yo no quería tener un teatro; yo quería crear un espacio para hacer una obra y nada más... Nuestro teatro se llama Chacarerean Teatre, porque nos gusta que suene de acá, pero parezca de afuera. Entonces está enclavado en Palermo Hollywood, que le dicen así porque hay tres productoras de televisión en el barrio".

Otro que abrió —hace ya unos años— las puertas de su casa para que entrara el público es Claudio Tolcachir, actor y director. Su teatro, Timbre 4, queda en Boedo 640. "Me mudé acá en 2001, con la idea de vivir en este lugar y al mismo tiempo, tener un espacio para ensayar y dar clases. Es un PH con tres departamentos, el último es el mío, y en los otros dos vive gente", cuenta Claudio. "Si bien ésta sigue siendo mi casa, también funciona como teatro. Todo empezó cuando armé el espectáculo Jamón del diablo: necesitábamos un lugar así y lo usamos. Estrenamos con miedo de quién iba a venir y terminamos haciendo cuatro años de funciones, hasta noviembre del año pasado", recuerda.

La sala de Timbre 4 es de 8 x 8 y para entrar a ella, hay que tocar el timbre. "El espacio se adapta para cada obra", dice Tolcachir. "Quiero hacer reformas para separar la casa del teatro, pero por ahora es sólo un proyecto", agrega.

¿Cómo es el vínculo con los vecinos?

Tolcachir: Tengo una vecina que es actriz y nos adora y otro con el que me llevo más o menos...

Cuando compraste la casa, ¿sospechabas que ibas a levantar un teatro en ese lugar?

Tolcachir: Ni imaginaba que iba a funcionar un teatro en esta casa... Pero cuando lo decidí, fui a hacer el trámite de la habilitación y, para obtenerla, tuve que reformar los baños. Esto era una fábrica de zapatos muy antigua.

El sábado 13, en Timbre 4, se estrenará La omisión de la familia Coleman, una obra del propio Tolcachir, que trata acerca de una familia viviendo al límite de la disolución, una disolución evidente pero secreta. Por la disposición que tendrá la sala para este espectáculo, podrá albergar hasta 50 personas.

Inés Saavedra está al frente de La Maravillosa. Fue su casa, la compartió con sus hijos, allí vivió por un tiempo. Ahora, desde hace más de tres años, es su teatro. La actriz, autora y directora teatral tiene su refugio, destinado a la investigación y a la puesta en escena de textos literarios. "Este ámbito da para ciertos espectáculos de cámara; está bueno porque acá la gente pierde dimensión del hecho teatral como convención y siente extrañamiento", contó Saavedra a Clarín en ocasión del último estreno en esa sala, para el cual el público se ubicaba en el patio techado, con capacidad para 35 personas, y las actrices se desplazaban por ambientes de la casa y la galería.

Otro actor que desde hace años habilita su casa como teatro es Carlos Perciavalle. En un jardín arbolado de tres hectáreas —el de su propia casa desde hace treinta años—, frente a la Laguna del Sauce, en Punta del Este, todos los veranos monta sus espectáculos. Este año hizo una particular versión de La divina comedia (de Dante Alighieri), protagonizada por él. El Teatro De la Laguna está ubicado en la ruta 12, kilómetro 8 de esa ciudad.

Ferrigno es el más nuevo en esto y cuando suena el timbre, no puede saber de antemano si son visitas, alumnos de teatro o espectadores.

¿Cómo delimitan el terreno de la casa y el del teatro?

Ferrigno: No hay invasión de uno hacia el otro. Por suerte, pudimos dividir bien los lugares. Pero si yo estoy en casa y viene alguien a ver el teatro, voy para adelante y lo atiendo. Se pone divertido. Si no tuviera una familia tan loca como la que tengo, sería bastante más complicado.

Fuente: Clarín

sábado, 30 de julio de 2005

Sábado 30 de julio de 2005: Agenda Teatro La Plata

Justificar a ambos ladosLatido Animal - Ernesto Meza e Irene Satas

CIRCO EFIMERO Hoy a las 20 en el Anfiteatro Martín Fierro (Paseo del Bosque). Coproducción francoargentina. GRATIS.

LAS MUJERES DE COCTEAU Hoy a las 20.30 en el Teatro de Cámara de City Bell (Diag. Urquiza e/ Rivadavia y Alvear). Tres obras breves: El hermoso indiferente, El fantasma de Marsella y La escuela de las viudas.

UNIDAD BASICA Hoy a las 22 en el teatro Rambla (2 e/48 y 49).

ESPECTADOR O JURADO, JUICIO AL FUTBOL Hoy a las 21 en El Altillo del Sur (1 nº 1693 esq. 67).

TE DIGO MAS Hoy a las 20 en el Teatro La Lechuza (10 y 58). Entrada libre.

TITERES PARA ADULTOS Hoy a las 21 en El Teatrino (11 e/61 y 62). La Compañía Payasíteres (Chile) presenta: Des-concierto para títeres y marionetas. $5.

SIGNOS DE HUMANIDAD Hoy a las 21 en la sala A del Pasaje Dardo
Rocha (50 e/6 y 7). Dramaturgia y dirección Jazmín García Sathicq. Estreno.

LATIDO ANIMAL Hoy a las 21 en la sala B del Pasaje Dardo Rocha (50 e/6 y 7). Con María Rodríguez, Ernesto Meza e Irene Satas.

LA MODESTIA Hoy a las 20.30 en el Centro Cultural El Núcleo (6 nº 420). Grupos Que Son y Barataria. Dirección Omar Musa.

EL HORNO Hoy a las 23 en el Centro Cultural El Núcleo (6 nº 420). Dirección Nina Rapp.

EL CONVENTILLO DE LA PALOMA Hoy a las 20 en el Teatro de la UNLP (10 e/54 y 55).

A LOS MUCHACHOS Hoy a las 22.30 en el teatro de la UNLP (10 e/54 y 55).

ANTIGONE Hoy a las 21 en el Viejo Almacén El Obrero (13 y 71).

HERMANITAS ANTAÑO Hoy a las 23 en Abuela Zeta (Cantilo e/7 y 8).

ULTIMAS COSAS Hoy a las 22 enLa Fabriquera (2 e/41 y 42).

Fuente: Hoy

martes, 12 de julio de 2005

"La estrategia del quirquincho": el burlador burlado

Por IRENE BIANCHI

"La estrategia del quirquincho", por el grupo Stupendo, integrado por Melisa Correa, Roberto Bergamo y Leandro Romero. Sonidista: Natalia Di Marco. Iluminación: Sebastián Naveyra. Vestuario: Leandro Romero. Escenografía, música y puesta en escena: Grupo Stupendo. Centro Cultural Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71.

"Don Juan" (Romero) es un zorro ladino, vago y malentretenido, que intenta abusarse de la aparente ingenuidad de "Pichi, el quirquincho" (Bergamo), quien anda desesperado, buscando trabajo para ganarse el sustento y mantener a su familia. El terrateniente Don Juan le propone al armadillo que trabaje una parcela, siempre y cuando el rinde de la cosecha de la superficie hacia abajo le quede al patrón. Pichi, que será manso pero no zonzo, siembra papa, burlando así al malintencionado zorro. Este entonces cambia de estrategia y le arrienda nuevamente el lote, asegurándose primero que todo lo subterráneo le pertenezca. Así es como el acorazado animalito decide plantar trigo, dejando una vez más al malicioso zorro con las manos vacías. Pensando que la tercera es la vencida, Don Juan firma otro contrato con Pichi, reclamando la parte superior e inferior de lo cosechado, cediéndole la parte media al labrador. El astuto quirquincho siembra maíz, lo cual lo hace acreedor a cientos de lozanos choclos, ante la desazón del confundido latifundista.

Entretanto, "Bárbara Castro" (Correa), conductora de un programa televisivo llamado "Planeta Animal", da cátedra sobre la Región Pampeana, y se aventura "in situ", arriesgando el propio pellejo y el de su cameraman. A pesar de su discurso ecológico, Bárbara fantasea con un tapado de zorro y un charango marca Pichi, contradicción que los animalitos le harán pagar caro.

El Grupo Stupendo escenifica esta tradicional fábula y aprovecha para "desasnar" a la platea, brindando información acerca de la flora y fauna autóctonas, ilustrando asimismo el proceso de siembra y cosecha, la necesidad de rotar los diferentes cultivos, etc. Melisa Correa, Roberto Bergamo y Leandro Romero dan vida a estos tres simpáticos personajes y logran complicidad con los chicos. Los telones, vestuario y elementos que manejan son ingeniosos y coloridos.

Sin hacer de "Maestros Ciruela", los Stupendo transmiten la aleccionadora moraleja de que no siempre los "vivos" le ganan la pulseada a los "giles", y que -a la corta o a la larga- el trabajo honesto y esmerado rinde más que la especulación o la vagancia.

El Zorro sabrá por zorro, pero esta vez el quirquincho le puso - si no la tapa- al menos su caparazón.

Fuente: Diario El Día

viernes, 8 de julio de 2005

Esmeralda Mitre

"Cuando una persona lo tiene todo, crecer es más difícil"

Es la hija de Blanca Isabel Alvarez de Toledo y Bartolomé Mitre, dueño del diario La Nación. Es actriz, habitué de las fiestas y eventos de la noche porteña y ahora -como presidenta de la comisión joven de la Fundación Academia del Sur-, quiere ser también una emisaria de la cultura. Espontánea y auténtica, chica bien por naturaleza y rebelde e inquieta por opción, Esmeralda habló con Para Ti de su mundo privado y de su nuevo desafío.

Cuando era más chica me pesaba llevar un apellido tan tradicional y quise rebelarme. Cuando decidí dedicarme a la actuación entré a un mundo diferente del que yo venía y estuve todavía más peleada con eso. Temía que los demás tuvieran prejuicios conmigo. Con el tiempo, empecé a amigarme con lo que soy. Me di cuenta de que no podía estar tan pendiente del qué dirán. Las sesiones con el analista me ayudaron a darme cuenta de que las presiones no surgen por dónde uno viene, son siempre de uno mismo. Y lo importante es superarlas. Entendí que esta es mi familia. Mis padres son gente de bien, de estudio, de trabajo. Y yo soy fruto de todo eso. Ahora disfruto de ser Esmeralda Mitre."

A los 24 años, la hija de Blanca Isabel Alvarez de Toledo -ex modelo y diseñadora de moda y licenciada en Filosofía- y Bartolomé Mitre -empresario periodístico dueño del diario La Nación y descendiente directo de un ex presidente de la Argentina- declara haberse reconciliado con su pasado y tener más claro su futuro. Así el alma "rebelde" de la familia que llegó a trabajar de moza ahora dedica gran parte de sus días a su flamante rol como presidenta de la comisión joven de la Fundación Academia del Sur. "Yo quiero que la Academia crezca y deje de ser tan elitista, que abra sus puertas y sea más accesible para la gente. Creo que es algo necesario para el país".

-¿Cómo fue que decidiste dedicarte a la difusión cultural?

-Hacía tiempo que mamá me pedía que me sumara a su trabajo en la Academia, pero yo estaba concentrada en mis cosas y nunca encontraba el momento justo. Desde muy chica crecí en un ambiente relacionado con el arte y las letras, por eso ahora me animé con este desafío. Soy actriz y todo lo que esté vinculado con el arte me interesa. En la Academia hay muchísimos cursos dictados por grandes maestros, pensadores y filósofos, pero poca gente los conoce. Por eso Nicolás Joost Newbery, presidente de la Comisión de Amigos de la Fundación, me propuso sumarme. Si bien es algo que recién empieza esperamos lograr que la gente sienta que aquí tiene un espacio. Queremos generar proyectos nuevos, más cursos y el apoyo a diferentes artistas y nuevos talentos.

-Es un desafío difícil pensar en nuevos espacios de cultura y educación cuando todo está impregnado de realidades más urgentes, como desocupación y pobreza.

-Sé que en un momento tan difícil del país el arte nunca es prioridad. Los jóvenes necesitan comer, trabajar, esforzarse para crecer y salir adelante y no pueden pensar en la cultura. Por eso lo que vamos a intentar es que todos aquellos que no tienen tiempo o no pueden estudiar porque están trabajando, porque necesitan ganar plata, porque están a mil por hora, puedan acceder a cursos cortos y gratuitos, sin necesidad de dedicar tres años a una carrera más larga.

-¿Con esta nueva tarea la actuación quedará en segundo plano?

-No. A mí siempre me gustó hacer muchas cosas. Mi mayor atención sigue estando puesta en la actuación, que es mi verdadera vocación. Este año voy a participar en un unitario que produce Jorge Rodríguez, que empieza a grabarse en agosto. Seré la hija de Luis Luque, que es el protagonista. Estoy muy contenta porque es una oportunidad. Además, estoy generando proyectos propios para cine, y también escribo sobre arte y cine en la revista Cuisine & Vins.

-¿Nunca se te ocurrió escribir en el diario de tu familia?

-Estoy escribiendo ahí porque me lo propusieron y me pareció una buena idea. Pero tampoco creas que es tan fácil llegar a escribir en La Nación. No es que mi papá va a decir "OK nena, entrás". Mi familia no es así. Si quiero trabajar en el diario me lo voy a tener que merecer. A lo mejor más adelante lo hago. Yo me crié dentro del diario, lo adoro y por supuesto que me gustaría escribir algún día ahí. Pero recién hace dos años que estudio Letras en la Universidad del Salvador y quiero hacer las cosas de a poco.

En busca de la Esmeralda real

Esmeralda Mitre es espontánea y comparte su mundo privado sin vergüenza ni filtros. Cuenta que hace menos de un mes dejó el caserón que su madre tiene en Barrio Parque y se mudó sola a un departamento de Palermo. Que no cocina y se la pasa comiendo fideos con aceite de oliva y llamando al delivery de comida china. Que su ídola máxima en la actuación es Bette Davis y que está conforme con la imagen que le devuelve el espejo. Comenta que le pusieron Esmeralda porque a su mamá, que se llama Blanca, le gustan los colores. Confiesa que a pesar de la tradición periodística de la familia no lee nunca el diario, salvo el suplemento de espectáculos.

-Sos joven, trabajás de lo que te gusta y sin preocupaciones por llegar a fin de mes… Es una vida casi ideal, ¿o tenés conflictos?

-Yo no soy consciente de que tengo una vida fácil. Por supuesto que tengo facilidades en la vida, pero mi necesidad de crecer me hace sentir que no las tengo. Además, no soy de esas que dicen: "Papi, mañana me quiero ir a Europa" y va. Me siento luchadora. A veces, cuando una persona tiene todo, superarse y crecer es más difícil. Sufre mucho porque tiene más compromisos y responsabilidades, y la batalla por superarse es más grande que la del que tiene que trabajar para comer. Porque el que no tiene nada que perder tiene que crecer, sí o sí. En cambio el que ya tiene todo está perdido, no sabe para dónde ir, qué hacer. A mí me pasó eso.

-Pero tener un respaldo económico para crecer y probar es una ventaja…

-Por supuesto. A mí me ayuda mi familia pero yo me manejo con mi plata cuando trabajo. Por supuesto que quiero ser independiente, pero igual no me molesta que me ayuden. Todavía soy chica y tengo la suerte de que me puedan ayudar a estudiar, a poder elegir los trabajos que quiero hacer y no tener que hacer cualquier cosa.

-¿En qué gastás el dinero?

-Me encanta comprar ropa, discos, libros… A veces me mido en los gastos, y a veces no. Pero cuando gasto demasiado siento mucha culpa. No somos una familia educada en el derroche. Siempre vivimos bien, pero nos educaron para aprender a valorar las cosas.

-¿Te da culpa sentir que vivís en una situación más acomodada que otros?

-Me da culpa todo en la vida -cosas familiares, la gente que sufre, mis amigos que no están bien-, aunque trato de ir superándolo porque la culpa no te lleva a ningún lado. En realidad sufro un montón por un montón de cosas. Pero ante todo me siento afortunada, soy una agradecida de la vida. No puedo ser tan malcriada de decir "¡Qué horror!, mirá como estoy".

-¿Vivís con miedo a la inseguridad, a los secuestros…?

-Trato de no pensar en eso. No me manejo con custodios, porque si me hago cargo de que me pueden raptar, se me acaba la vida. Mi familia es de muy bajo perfil, ahora yo por mi profesión estoy más expuesta, pero trato de no perseguirme.

-¿Sentís que todavía seguís siendo la rebelde de la familia?

-No soy una rebelde sin causa, aunque tampoco me considero una persona convencional. Soy una persona libre, siempre termino haciendo lo que quiero, pero tardo en decidirme. Las mujeres de mi familia fueron educadas para estudiar, casarse, tener hijos y ya. Y yo no soy sólo eso. Quiero hacer un camino diferente y a veces me cuesta. Pero, a pesar de ser más abierta, tengo mi lado conservador: me gustaría casarme de blanco, adoro el campo, los caballos, sueño con una casa con chimenea. Me gusta la vida sana, aunque soy cero monja. También me gusta ir a las fiestas y eventos. Tengo un lado súper frívolo. Soy joven y me gusta salir.

-¿Que te gustaría tener que no tenés?

-Me encantaría formar una familia propia, súper linda. No la tengo pero creo que la voy a tener. Me gustaría tener más calma, saber mucho más de lo que sé. Tener en claro quién soy, para dónde voy, qué quiero hacer. Me gustaría ser una persona abierta, inteligente. Pretendo continuar siendo una eterna buscadora, hasta llegar a encontrar mi camino.

Fuente: Para Tí

domingo, 3 de julio de 2005

La balsa de la Medusa

“Ustedes son el mejor público que tuvimos esta noche”, rezaba la frase repetida una y otra vez en el entreacto del Hamlet escrito por Luis Cano. Quien fuera su director, Emilio García Wehbi, ha elegido desarrollar esa pequeña idea en este espectáculo, proyecto de graduación del I.U.N.A. Un grupo de actores recibe al público con la más exagerada amabilidad. Pero la sonrisa petrificada y el gesto exacerbado resultan sospechosos. Poco a poco, el grupo de condescendientes actores se transforma en un conjunto de enlutados clowns que comienzan a propinarle a la platea todo tipo de rebuscados insultos, porque, tal como sucedía con la gorgona griega de peinado aberrante, para destruir al monstruo hay que mostrarle su propia imagen en el espejo.

El espectáculo propone una atractiva reflexión metateatral acerca del lugar de los actores y los espectadores en una representación. La misma se basa en nueve actores que hacen todo aquello que no deben hacer en relación al público. Comienzan adulándolo de manera invasiva para terminar insultándolo con total impunidad, parapetados en un espacio escénico inviolable. La sala se transforma en un combate unilateral en el que unos ejercen el poder de la palabra mientras otros los escuchan, dejándolos hacer.

El respeto de la convención teatral y la conservación de la denegación como posibilitadora del espectáculo no están cuestionados, constituyendo la plataforma en la que se ubican los insultadores e insultados para mantener su rol. De hecho, ninguno se pasa de bando. En primer lugar, porque el pacto es aceptado por todos. En segundo lugar, porque la estructura del espectáculo no lo permite (en la función a la que se ha asistido, una espectadora insinuó una tímida respuesta que no fue tomada desde la escena). De esta manera, el público nunca llega a sentirse amenazado por un comportamiento que se salga de los cauces, en parte porque el insulto nunca es singularizado (quizá porque eso desembocaría en otro tipo de propuesta, que no es la elegida por el director).

Con estas salvedades, la idea resulta interesante y se desarrolla mediante cierta cadencia rítmica que comienza con el surgimiento de una individualidad del coro, que inicia una parrafada de insultos intertextuales (que incluyen aportes de Artaud, Dante, Groucho Marx y Peter Handke, entre otras tantas luminarias), hasta compenetrarse de manera tal en su actividad, que se desata la emoción violenta. Esto se reitera con cada uno de los actores. Los mismos están correctos en sus roles, más allá de los “vicios” presentes en las residencias, que hacen que los actores muestren todo aquello que son capaces de hacer con los recursos expresivos que han afinado a lo largo de sus estudios, como cierta tendencia al llanto o una fuerte inclinación al grito. En este sentido, la propuesta más interesante, porque tematiza esta práctica, es el tratamiento del desnudo, dado que al tiempo que se lo practica de manera parcial, se le recrimina al espectador su voyeurismo.

Por otro lado, es acertada la elección del vestuario y escenografía dado que contribuyen a la construcción del negro que domina el espectáculo. También son negras las narices de payaso cuya utilización provoca un interesante juego entre sinceridad e impostura.

La Balsa de la Medusa es una propuesta que apela a un distanciamiento del espectador respecto a los insultos recibidos. Este distanciamiento lo lleva a pensar en lo que ve, más que a sentirse agredido. Es como si las injurias pasaran por encima de su cabeza y rebotaran contra la pared del fondo. El público es insultado de forma general, de manera tal que nadie puede sentirse inseguro en su rol de espectador. Este rol no es cuestionado mediante lo sensible, sino interpelado mediante lo racional. Pero acaso, ¿hay posibilidades de irritar a un público preparado para resistirlo (casi) todo?

Finalmente, como en cualquier representación, el espectáculo termina y todo vuelve a la normalidad. Los actores saludan de lo más educados y el público se retira de la sala, no sin antes abrigarse para protegerse de auténticas agresiones: las del inclemente clima nocturno.

Por Karina Mauro
Fuente: alternativateatral

sábado, 23 de abril de 2005

La Historia y sus historias

EL DIRECTOR RICARDO BARTIS HABLA SOBRE SU NUEVA OBRA
En De mal en peor, los conflictos de una familia venida a menos son el lugar desde donde se mira una época en que el festejo del Centenario se superpone con las protestas obreras.

Por Cecilia Hopkins

De mal en peor es el sugestivo título de la última producción del Sportivo Teatral que dirige Ricardo Bartis, referida a un segmento de la historia argentina. En su sala de Thames al 1400, el espectáculo comienza proponiendo una visita libre a un extraño museo. Entre fotos de la campaña al desierto, cuadernos y láminas escolares, cuchillos y estandartes, una mujer de aspecto decrépito, vestida en colores patrios, balbucea su historia al visitante. Se trata de una cautiva en tierra araucana quien, luego de 30 años, fue rescatada y entregada en custodia a una familia oligarca en desgracia. Corre el año 1910 y existe para todos una sola esperanza de volver a disfrutar de la antigua buena vida. El elenco está conformado por 9 actores –todos destacables–: Cecilia Peluffo, Agustín Rittano, Marta Pomponio, Carlos Defeo, Claudia Cantero, Luciana Ladisa, Flora Gró, Federico Martínez, Alberto Ajaka, Andrea Nussembaum y Matías Bringeri.

Hace un año, el elenco y el director comenzaron a investigar, desde la producción literaria y los devenires sociales, el lapso de la historia argentina que va de 1880 a 1910, para encontrar material actoral y dramatúrgico. Más que en el consabido relato de la Argentina pujante de la generación del ’80, el equipo hizo foco en las luchas sociales y la creciente marginación, la deuda externa y la transformación de la frontera. El espectáculo comenzó a tomar forma cuando surgieron los personajes de una familia estragada por una deuda imposible de honrar. Si bien la historia de la familia Rocataglione y los Méndez Uriburu tiene puntos de contacto con la obra de Florencio Sánchez (nacido en Montevideo en 1875 y muerto de tuberculosis en Milán, a los 35 años) está lejos de ser un collage de sus textos: “De mal en peor tiene una deuda intelectual con Sánchez porque establece una ligazón profunda con sus textos. Pero, para nosotros, el autor funcionó como un tío lejano con quien entramos en discusión teatral al cual, finalmente, reconocemos como un elemento iluminador en el plano de las ideas”. Es que, para Bartis, el de Sánchez es “un teatro estimulante, que se refiere a los núcleos profundos del comportamiento argentino”, según define en una entrevista con Página/12.

–De mal en peor es, en parte, un homenaje a la obra del autor de En familia y Mi hijo, el dotor. ¿Por qué le interesa tanto su dramaturgia?

–Junto a González Castillo, Gregorio de Laferrère y Discépolo, Sánchez me parece un estímulo intelectual severo. Todos ellos son autores muy estimulantes para pensar ciertas formas de la actuación criolla. Nos ofrecen la oportunidad de discutir con ciertas modas conceptuales que se colocan en un lugar ahistórico y que han influido en los últimos 15 años en sectores importantes de la vanguardia teatral. Estos autores, en cambio, presentan conflictos sociales interiorizados en el seno de la familia, referida a los valores burgueses tradicionales: el trabajo, el matrimonio, el progreso, el futuro. Son textualidades que estallaron estas nociones y establecieron una interlocución directa con sus espectadores, a quienes estaba dirigida esa crítica despiadada.

–¿Qué elementos conservaron de la historia argentina?

–Nosotros tomamos como excusa lo histórico y lo transformamos en un elemento ficcional. Entre 1880 y 1910 hubo manifestaciones obreras, atentados, represión y, a la vez, se estaban preparando los festejos del centenario, gastando fortunas en una arquitectura que diera cuenta de la opulencia desmesurada en la que algunos vivían. La clase dirigente creyó que era posible gastar indefinidamente, dejar de trabajar y trasladar sus beneficios al plano especulativo.

–¿Y el personaje de la maestra Mary Helen Hutton?

–También es una historia apócrifa. Lo real fue que Sarmiento contrató a 65 maestras norteamericanas para la alfabetización popular. Pero ésta es capturada por los indios y luego recibe unos títulos de indemnización que el Estado daba (y esto también fue real) a quien hubiera tenido pérdidas a manos de los indios. La familia está desesperada por encontrar esos documentos para salvar su situación.

–¿Cuáles serían los núcleos del comportamiento argentino?

–El recorrido de todo el siglo XIX en este país está marcado por el hecho de soportar la condición de ser argentinos. De sentirnos obligados a explicar cosas que no hicimos y dar cuenta de horrores que no entendimos. Nosotros tomamos la idea de la deuda –el dolor, la humillación y la brutalidad de estar en deuda, no sólo económicamente sino de un modo existencial– como motor de una maquinaria perversa que se introduce en el seno de la estructura familiar y desata una serie de conductas. Para no caer en el didactismo y la solemnidad, elegimos deliberadamente el humor. Sin embargo, es una historia de traiciones y corrupción, de inmoralidad profunda, que muestra el desgaste de unos seres que se salvan momentáneamente. Porque luego volverá la máquina a destrozarlos.

Fuente: Página 12

lunes, 11 de abril de 2005

La vitalidad del teatro y su fiesta

Luego de que el movimiento Teatro Abierto jugó un importante papel en el tránsito de la última dictadura a la democracia, el teatro argentino ha ido multiplicando su poder de convocatoria.

Uno de los reflejos más visibles del interés y compromiso por el teatro es la Fiesta Nacional del Teatro, la cual se viene realizando desde 1985 en diversos lugares del país. La última edición que acaba de concluir se realizó, con una asistencia de veinte mil espectadores, en el corredor cultural rionegrino integrado por General Roca, Cipolletti y Villa Regina.

Desde 1991, y por una razonable decisión del Instituto Nacional del Teatro, se va rotando la sede del encuentro, lo cual contribuye a difundir y a hacer accesible de modo más equitativo la producción más destacada del país, atemperando el centralismo cultural porteño.

Así, año tras año, se puede constatar la calidad y la originalidad de muchas propuestas, y esto también permite difundir las obras en públicos distintos a los locales. También es cierto que a pesar de la existencia de un jurado de notables encargados de la selección de la oferta, se presentaron, entre las tres docenas de espectáculos programados, algunos desniveles en la calidad artística, hecho que deberá corregirse en las próximas ediciones, ya que de otro modo quedan relegadas las producciones relevantes de una provincia.

El teatro argentino, gracias a la combinación de apoyo público, permanente búsqueda creativa y acompañamiento de los espectadores, goza de una gran vitalidad, alimentada en cada edición de la Fiesta Nacional del Teatro.

El teatro argentino contemporáneo se caracteriza por su espíritu de renovación y creatividad. Además, ha ido multiplicando su poder de convocatoria, como lo muestra la Fiesta Nacional del Teatro.

Fuente: Clarín

martes, 5 de abril de 2005

Una celebración por multiplicado

CULMINO LA FIESTA NACIONAL

Con tres sedes simultáneas, el principal encuentro teatral del país se dispersó

Por Cecilia Hopkins
Foto:
La Madonnita, de Mauricio Kartun, entre las más comentadas.

Organizada por el Instituto Nacional del Teatro, el sábado cerró la edición número XX del encuentro más importante del teatro independiente del país. La fiesta duró ocho días y reunió a alrededor de 8500 espectadores. Fue la primera vez que tuvo lugar simultáneamente en tres ciudades: Cipolletti, General Roca y Villa Regina, las tres ubicadas en el Alto Valle de Río Negro. Promediando el evento, todavía existían dudas acerca de la conveniencia de una descentralización que, según fue señalado desde un principio, tenía el objeto de reforzar desde lo cultural la unidad socio-económica que conforman los tres municipios alineados a lo largo de la Ruta 22. Pero, ya hacia el final, existió un acuerdo general en la evaluación.

Distribuidos en función del lugar donde iban a actuar, a los elencos les fue difícil encontrar oportunidades para reunirse (la confrontación, el intercambio de experiencias, es uno de los atractivos principales de la fiesta), los espectadores tuvieron dificultades para asistir a las obras de su preferencia sin verse en la obligación de salir a la ruta y a la prensa le fue imposible ver el trabajo de todas las provincias.

Si ya resulta difícil abarcar la totalidad de la programación cuando la fiesta toma lugar en una sola sede, como había sucedido hasta ahora, los problemas se multiplicaron. También debieron multiplicarse algunos actos, innecesariamente. Así, por ejemplo, hubo tres actos de apertura y otras tantas fiestas de cierre. Es cierto que cada una de las ciudades anfitrionas puso todo su esfuerzo para que la organización fuese un éxito. Lo que no se tuvo en cuenta fueron las dificultades que imponen los traslados, más allá de la buena voluntad de los coordinadores.

Un grupo de artistas locales abrió la fiesta en Cipolletti, la actriz mapuche Luisa Calcumil actuó en la sesión inaugural de General Roca y dos grupos chaqueños hicieron lo propio en Villa Regina. En ninguno de los actos se hizo presente (por “razones de agenda”, según trascendió) el gobernador de la provincia, el radical Miguel Saiz. Al menos, el secretario de Cultura del gobierno nacional, José Nun, envió una nota justificando su ausencia, la cual fue leída por Raúl Brambilla, director ejecutivo del INT. Fue durante el homenaje ofrecido a Tito Cossa, por su trayectoria en el teatro independiente, y al ex diputado formoseño Francisco Giménez, artífice de la Ley del Teatro.

Durante las primeras jornadas, las obras más comentadas fueron Y no se olviden de Toto, del grupo mendocino Hantavirus Itinerante, un musical callejero que integró rock, música folklórica, rap y salsa; Medea, por el grupo santafesino Punto Cero, dirigido por Gustavo Guirardo; y todas las producciones que llegaron de la ciudad de Buenos Aires: La Madonnita, de Mauricio Kartun; Criaturas de aire, de Lucía Laragione; y Shangay, de José María Muscari, que debió agregar una función. Ya terminando la fiesta, se destacó la obra representante de Jujuy, Menumorfosis, por el grupo Danza Libre, con dirección de María Verónica Romero, basada en rítmicas secuencias de movimiento en torno de las adicciones, tomando la comida como eje central. A pesar de su buen nivel actoral y de su anticonvencional propuesta espacial, el grupo De las Artes, bajo la dirección de Edgardo Dib, presentó una versión de Tío Vania, de Chejov, (La casa de campo) que evidenció una gran falta de síntesis. Aunque adscriptos a una estética totalmente diferente, lo mismo sucedió con otros dos grupos. Uno de ellos, el mendocino Cuatro Dedos, aportó con Hermanitos una cuota de humor absurdo en el racconto afectivo de 4 hermanos ciegos. También excedidos en tiempo, aunque con aciertos, los entrerrianos de Desesperados Albaneses, que dirige Gabriel Cosoy, presentaron en Cuando los cerdos arrasan la historia de dos actores que, en extrañas circunstancias, se reúnen para volver a formar el grupo de teatro del pueblo.

Fuente: Página 12

viernes, 1 de abril de 2005

El príncipe blue

Dramaturgia: Mariela Anastasio

Dirección:Víctor Hugo Fernández

Actuaciones: Federico Aimetta, Guillermina Andrade, Diego Cremonesi, Laura Palmieri y Mariela Anastasio

Escenografía y vestuario: Victor Hugo Fernández

Esta obra participa en la Temporada Vacaciones de invierno 2004, y es seleccionada finalista por la Comedia Municipal en el Concurso Municipal 2004. En agosto de ese mismo año recibe la 1º Mención en el Festival Regional de Teatro Infantil 2004, organizado por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires, y realiza funciones para la misma. En el año 2005 es seleccionada Suplente por la Comedia Municipal en el Concurso Municipal 2005.

Fuente: La coctelera