lunes, 16 de agosto de 2004

“La TV es un buen ejercicio actoral”

BUENOS AIRES
Es uno de los personajes más oscuros de la tira de Canal 13, pero su historial abarca una multitud de registros: Machín posee un entrenamiento que le permite disfrutar las funciones íntimas del Camarín de las Musas y el trajín infernal de la tira diaria: “Para mí todo se renueva y es como si lo hiciera por primera vez”.

Por Cecilia Hopkins

Hay quienes lo conocieron dos años atrás, cuando en Son amores interpretaba el rol del sojuzgado Belucchi. Otros, que ya lo habían registrado en publicidades televisivas –la del gangoso “tapa a rosca” o la del adicto a las tortas fritas– terminaron de ubicarlo a principios de este año en la piel del multifacético doctor Ponce de Padre Coraje. Pero el espectador de teatro descubrió a Luis Machín hace tiempo: comprobó su temperamento actoral, sus cualidades expresivas en Varios pares de pies sobre piso de mármol, con dirección de Rafael Spregelburd, tanto como en El pecado que no se puede nombrar, bajo la dirección de Ricardo Bartís y sobre textos de Roberto Arlt. Después de ambas puestas y sus correspondientes giras, a Machín se lo volvió a ver, entre otros, en el personaje perturbador que le tocó interpretar en Teatro proletario de cámara, sobre textos de Osvaldo Lamborghini, en Casa de muñecas, de Ibsen, en Amores perros de Ignacio Apolo y Lo que va dictando el sueño, de Griselda Gambaro.

A pesar de haber hecho cine (Felicidades, de Lucho Bender, El astillero, de David Lipszyc, Un oso rojo de Adrián Caetano) y de que actualmente graba para Pol-ka diez horas por jornada, la pasión de Machín por el teatro no ha disminuido: en estos días, ensaya junto a Patricio Contreras Ella, un texto de Susana Torres Molina que la misma autora dirige, y acaba de reponer junto a Alejandro Catalán y bajo la conducción de Omar Fantini, un trabajo de creación colectiva que se reestrena cíclicamente el cual, incluso, fue visto en Brasil, Venezuela y Francia. Se trata de Cercano Oriente, tal vez más conocido como La caja, espectáculo de corte experimental que puede verse los domingos a las 21 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). El personaje que le corresponde a Machín, solamente identificado con el nombre de “el del piloto”, (el otro es “el del saco”), protagoniza un insólito rapto del destino: a raíz de un cortocircuito “deja este mundo y pasa a habitar un oscuro y degradado más allá y, desde entonces, la existencia de ambos personajes toma la forma aberrante de una épica del reencuentro”.

“Quiero que me vean jugar con la pelota un ratito... pero que no me la mezquinen, que puedan verme”, pedía Machín para sus adentros hace once años, antes de dejar su Rosario natal para instalarse definitivamente en Buenos Aires. Unos años antes, a los 23, ya había logrado tanta empatía con el público y la crítica rosarina que sentía que le faltaban estímulos y posibilidades concretas de crecimiento actoral: “Empecé a ver que me destacaban en las críticas y, al mismo tiempo, que a mí no me dirigían sino que confiaban en lo que yo producía... entonces pensaba, ¿de qué consagración me hablan si yo todavía no hice ni cine ni televisión?”, cuenta a Página/12. Para ponerse a prueba, Machín comenzó a viajar a Buenos Aires, a veces solamente para asistir a un casting y pegar la vuelta. A la espera de una oportunidad, seguía desarrollando en su medio una intensa actividad teatral.

Desde que decidió su vocación (en 1984, cuando cursaba el penúltimo año de la escuela secundaria), Machín pasó por el CRIT (Centro Rosarino de Investigación Teatral) y la Escuela Nacional de Teatro, donde se recibió en 1989. Llegó a hacer teatro infantil en Santa Fe por la tarde, y teatro para adultos por la noche y en Rosario. Recorrió de punta a punta su provincia, además de hacer giras por Corrientes y Chaco. También se vinculó con el grupo Arteón que dirige Néstor Zapata, y tuvo su propia agrupación cuando se creó la Filodramática La Quisimos con Locura, donde trabajó en puestas interdisciplinarias inspiradas en películas de James Bond o en letras de tangos. Hizo giras por Latinoamérica y en 1991 viajó con una obra de títeres para adultos por varias ciudades de España. Pero de tarde, para no perder la costumbre, se instalaba en las plazas paradedicar al público infantil obras de Javier Villafañe. Finalmente, una beca le permitió estudiar con Bartís en 1993, al tiempo que hacía con Alberto Ure un curso de actuación para TV. En vista de tanto trajín actoral, se comprende que a Machín no le caiga muy bien que algunos piensen que saltó de la publicidad de la cerveza a la TV. Pero tampoco se considera famoso: “No soy un actor mediático, a mí no me llaman para que hable sobre los piqueteros sino que me reconocen por los personajes que hago. Y está bien que sea así: los actores son lo que producen en la gente desde su lugar, que es el de la actuación”.

–¿No es raro que viniendo del teatro no haya tenido prejuicios respecto de la TV?

–Por suerte esa situación ya fue revertida, al menos en parte. Aunque quedan todavía muchos actores y directores que tienen la idea de que la TV es un género menor, que hay que acuartelarse en el teatro. Para mí, la verdad es otra, porque el prestigio no pasa por hacer solamente teatro: se puede trabajar muy bien en una tira diaria, aunque consuma muchísima energía. Si se produce con inteligencia, si se comprenden sus límites, el fenómeno televisivo puede provocar un ejercicio de actuación enorme. Siempre y cuando se rompa con los vicios que produce el medio, que no son muy diferentes a los que produce el teatro.

–Como espectador, ¿prefiere el teatro, el cine o la televisión?

–Me produce un gran placer hacer teatro, aunque debo decir que me cuesta mucho ser espectador, porque me aburro, tal vez porque le conozco los hilos. El cine, en cambio, me produce una fascinación enorme y puedo verlo sin una mirada crítica: ahí disfruto, me río, lloro, porque se me juega un grado de identificación mayor. Televisión, en cambio, veo muy poco: Padre Coraje es la primera tira que veo en mi vida, la miro siempre y si no puedo, la grabo.

–El teatro le exige repetir noche a noche lo mismo, la televisión, en cambio, ir improvisando sobre la marcha...

–No me cansa la repetición que implica hacer teatro: tengo hechas más de 300 funciones de una misma obra y pude comprobar que para mí todo se renueva y es como si la hiciera por primera vez. En TV, a medida que se va desarrollando el personaje uno ve qué va pasando. Pero el hecho de no saber cómo va a seguir la historia me produce un gran atractivo, porque hay que resolver situaciones todo el tiempo. Y también los autores se van enganchando con lo que uno entrega como actor y así se arma un círculo. Porque ellos escriben en función de lo que uno va proponiendo desde el trabajo diario. En ese sentido, la actuación en TV no es pasiva. Salvo cuando un actor se apoya en los ojos o en el físico que tiene. Esto hace que sus personajes estén muy acotados.

–¿Qué piensa del personaje que hace en Padre Coraje?

–La actuación se vuelca en el género que uno transite, sea televisión, teatro o cine... uno tiene un instrumento que afina y usa en la medida en que pueda hacerlo. A mí me tientan los personajes que no van en línea recta. Ponce es muy contradictorio, con muchas aristas, y es por eso que me produce una enorme satisfacción hacerlo: hace cosas espantosas pero a la vez, como médico, tiene aspectos muy humanos. Uno de sus lados oscuros tiene que ver con ser un homosexual reprimido, y también, con haber tenido una hija con una prostituta. A veces me dicen que siempre hago de malo, pero yo creo que hago personajes complejos: a la gente le cuesta entender los vericuetos de un tipo que descuartiza a alguien por encubrir a una hija, porque necesita identificarse con los buenos y odiar a los malos.

–En el Camarín lo ven actuar no más de 50 personas por noche, y en Padre... la exposición es masiva. ¿Percibe esa diferencia en términos actorales?

–Desde los últimos seis años convivo haciendo teatro y televisión, además de cine y publicidades, mayormente para afuera. No sé qué genera mitrabajo para un público y para otro. La actuación es lo que más placer me da en la vida. No hay otro hecho que me produzca mayor emoción, donde me sienta más vivo. Entonces, hacer una función para cincuenta personas o participar de un programa que es visto por millones forma parte de un mismo mundo, cerrado y secreto. El placer sigue siendo íntimo y personal: lo que le pasa al otro le pertenece a él. Yo no actúo distinto, porque lo hago para mí mismo. Estudio y pruebo, pero no para sondear el rating. En cine, tampoco uno tiene conciencia de la cantidad de gente que luego va a ver la película: el actor está frente a la cámara consigo mismo y con su compañero. Por eso, sólo pienso en la escena que tengo que hacer, en lo que se le juega a ese personaje.

Fuente: Página 12

sábado, 14 de agosto de 2004

Epitafios

Epitafios (2004), la primera serie dramática de ficción producida por HBO para Latinoamérica ha sido realizada por la productora argentina Polka Producciones y durante 13 capítulos sigue los pasos de un ex oficial de policía y una psicóloga, mientras tratan de capturar a un asesino en serie cuyo único objetivo en los últimos cinco años ha sido preparar una venganza que convertirá a la ciudad en un cementerio.

La serie se ha rodado en Argentina en formato cine (16 mm) y está protagonizada por actores del país, como Julio Chávez, Paola Krum, Cecilia Roth, Antonio Birabent y Villanueva Cosse. Se trata de una producción única en su género por su gran calidad narrativa. “Aquí yace quién nunca debió…” Así figura el epitafio del Comisario Benítez, la primera de las muchas inscripciones que un asesino prepara cuidadosamente para anunciar la muerte de sus víctimas. Epitafios es un thriller de suspense muy atractivo, lleno de acción y escenas de amor, realizado con la riqueza del mundo cinematográfico. Se desarrolla en única trama por capítulo, sin embargo cuenta con suficientes dosis de inquietud como para que el espectador no quiera dejar de verla.

La dirección ha estado en manos de dos cineastas: Alberto Lecchi (Secretos compartidos) y Jorge Nisco (director de series argentinas como Por el nombre de Dios o 099 central), que se han alternado cada dos capítulos, para aportar dos miradas a la historia. El rodaje de cada episodio ha durado entre dos y tres semanas, un tiempo inusual en el medio televisivo, donde generalmente cada entrega se graba en cinco días.

La música la ha compuesto el prestigioso compositor Iván Wyszogrod, reconocido por sus trabajos en las bandas sonoras de las películas Territorio comanche y El hijo de la novia, entre otras. Los efectos especiales juegan un papel muy importante. Se han utilizado técnicas digitales para la reconstrucción de escenas de crimen en 3D y un extraordinario maquillaje que permite mantener una línea efectista sin caer en lo morboso.

La trama, escrita por los hermanos Walter y Marcelo Slavich, comienza cuando el agente Renzo Márquez (Julio Chávez El visitante, Un oso rojo) abandona la policía al sentirse responsable por la muerte de inocentes en una escuela local. Cinco años más tarde, un cuerpo aparece brutalmente mutilado. Todo parece indicar que el crimen se relaciona con los eventos que motivaron el retiro de Renzo. A partir de ese momento, comienza una cruenta venganza cuyo autor (Antonio Birabent, Pequeños milagros, ¿Sabes nadar?) es un brillante asesino en serie que predice el destino de sus víctimas a través de enigmáticos epitafios. Bajo el asedio del asesino, la psiquiatra Laura Santini (Paola Krum, Cuatro amigas), también involucrada en los sucesos de la escuela, se ve obligada a reunirse con Renzo. Juntos deberán enfrentar los fantasmas de su pasado e intentar desvelar cada uno de los misteriosos epitafios, sin imaginar que la llegada de la detective de homicidios Marina Segal (Cecilia Roth, Todo sobre mi madre, Oscar a la mejor película extranjera, y Kamchatka, por la que obtuvo un Goya a la mejor actriz principal) dará un giro inesperado a los acontecimientos. La serie, volviendo al pasado, muestra que esta muerte y las inscripciones fúnebres están relacionados con un trágico hecho sucedido cinco años atrás en un colegio alemán en el que murieron carbonizados cuatro estudiantes después de que un profesor, Santiago Peñalver (Luis Machín) los tomara como rehenes para cobrar una deuda que mantenía la entidad con él.

Los personajes

  • Marina Segal (Cecilia Roth) es la detective de homicidios, una mujer obsesionada considerada en la serie como la mejor mujer policía debido a un incidente que marcó para siempre su vida: el suicidio de su padre, también policía de profesión. Ahora, se pone al frente del mejor caso de su carrera, seguir la pista de un asesino en serie. Cecilia Roth ha realizado interpretaciones en La hija del caníbal (2003), Kamchatka (2002), Deseo (2002), Antigua vida mía (2002), Todo sobre mi madre (1999), etc.
  • Bruno Costas (Antonio Birabent) es un personaje muy influenciado por su padre. Desde pequeño, le inició en los secretos de la muerte. Su madre siempre lo sobreprotegió y, cuando enfermó, algo se quebró en Bruno Costas, como si las puertas del infierno se hubiesen abierto sólo para él. Con una personalidad brillante, sensible al extremo, después de la tragedia del Colegio Alemán, en su mente comenzó a gestarse la venganza contra todos los culpables. Primero consiguió un sitio, una guarida. Luego consiguió ayuda financiera. Buscó aliados y se deshizo de ellos. Brillantemente, fue metiéndose en la vida de Laura y Renzo. Destacan sus interpretaciones en las películas El impostor (1996), Lisboa (1998)y ¿Sabes nadar (2000), entre otras.
  • Renzo Márquez (Julio Chávez) ingresó en la escuela de oficiales de policía, igual que lo había hecho su padre, tras una adolescencia marcada por las drogas y el coqueteo con la delincuencia. Allí encontró en el comisario Benítez un apoyo decisivo y, poco a poco, se fue convirtiéndose en su mano derecha. Ya había pedido el traslado del departamento de homicidios cuando sucedió la tragedia del Colegio Alemán, que lo llevó a abandonar la policía. El sentimiento de culpa por la muerte de los cuatro chicos lo convirtió en un fantasma urbano, en un ser cínico e incrédulo cuyo único objetivo es salir con su taxi en busca de dinero suficiente para vivir y para comprar ansiolíticos. Ha trabajado en películas como Extraño (2002) Un oso rojo (2002), El visitante (1991) y Un muro de silencio (1992), entre otras, y en televisión en miniseries como Par simple (1998) y Archivo negro (1997).
  • Laura Santini (Paola Krum) es hija única de madre soltera, liberal y psicóloga reconocida. Creció en soledad y a los 18 años se independizó. Seis años después, se graduó de psicóloga, tal vez para poder entender mejor su vida. A los 27 años conoció a Fernán, un abogado recién licenciado con el que se casó y tuvo a su hijo Nico. Durante los primeros años de convivencia, Laura sintió que, de alguna manera, había triunfado, pero, con el tiempo, algo comenzó a fallar, hasta que un día comprendió que estaba casada con un desconocido. Por eso, encontrar a Renzo Márquez en las horrendas circunstancias en las que lo conoció, terminó de derrumbar ese mundo que creyó, durante un buen tiempo, ideal. Ha colaborado en películas como La suerte está echada (2005) El séptimo arcángel (2004) y Nada por perder (2001).

A medida que avanza la serie, se desvela la personalidad de los personajes y se analiza su pasado, que el asesino anónimo conoce a la perfección. La clave de esta gran producción es que las muertes se suceden manteniendo el misterio, ya que se oculta la razón que mueve al brutal asesino a cometer estos sangrientos e ingeniosos crímenes. Cuando todo parece terminado un nuevo epitafio sacude a los protagonistas. La serie, que no pretende revolucionar el género, a través de una trama sólida trata de captar a un público amplio.

Epitafios ha disfrutado de una gran aclamación por parte de la crítica. Tras el éxito obtenido en Argentina, fue subtitulada al inglés y al francés para estrenarse EE.UU y Francia. La prestigiosa revista Entertainment Weekly la ha incluido en su lista de programas imprescindibles y la ha calificado como “una excelente serie de televisión argentina”. The New York Times la calificó como “Un thriller con mucho suspense y con un toque de locura. Adictiva y difícil de resistir”. The Washington Post publicó que “la serie, realizada en Argentina, había sido tan buena y había causado tanta repercusión, que la habían subtitulado en inglés y francés”. El Diario Clarín (Argentina) manifestó que “Epitafiós tenía una gran estética cinematográfica y actuaciones brillantes”. En su estreno en Francia, la prensa la calificó “como una renovación del género de ficción por su alto contenido dramático y una revolución latinoamericana por su calidad de realización”.

PolKa Producciones, creada en Argentina en 1994, es una productora de gran reconocimiento por sus trabajos de altísima calidad en cine y televisión. Ha realizado ocho largometrajes, entre ellos la aclamada película El hijo de la novia, nominada a mejor película extranjera en los Premios Oscar 2002 y ganadora del premio del público en el Festival de Cine de la Habana y en el São Paulo International Film Festival, entre otros reconocimientos, y Luna de Avellaneda, en la que Ricardo Darín obtuvo el premio como mejor actor en la 49 Semana de Cine de Valladolid, y Daniel Fanego, consiguió el Condor de Plata 2005 como Mejor actor de reparto.

Fuente: pizquita

viernes, 13 de agosto de 2004

Confesiones de una mente peligrosa

Estreno: "Epitafios", por HBO
Desde mañana, la primera producción original de la señal para América latina

Las historias de asesinos seriales han tomado un protagonismo cada vez mayor dentro del género de suspenso. Las mentes criminales -desde el Moriarty de Sherlock Holmes o su contraparte real, Jack el Destripador- fueron evolucionando hasta la década del 90, en que películas como "El silencio de los inocentes", "Pecados capitales" y centenares de variaciones y derivaciones terminaron de concretar la vuelta de tuerca anunciada: el serial killer como héroe repelente (digamos, "Hannibal"). Los minutos y centímetros que la TV y el cine han dedicado a analizarlos, demonizarlos, entronizarlos o simplemente describirlos han crecido exponencialmente, popularizando en todo el mundo lo que en algún momento se pensó -erróneamente- como una contribución eminentemente norteamericana al delito en la ficción, como las hamburguesas a la gastronomía. Hasta ahora.

De una muerte anunciada

"Epitafios", la primera producción original de HBO para América latina, a cargo de Pol-ka, es, según los guiones de los hermanos Walter y Marcelo Slavich ("El garante" y "Por el nombre de Dios") tanto la historia de un asesino serial como la de sus futuras víctimas, para las que compone sus epitafios con antelación, que funcionan como aviso y reaseguro simultáneamente.

Todo comienza cuando el comisario Benítez (Lito Cruz) recibe una llamada que lo invita a desplazarse hacia una casa abandonada para descubrir la primera parte de un sangriento acertijo, que lo involucra en las consecuencias de un procedimiento policial devenido en tragedia, de la que también participaron su protegido, Renzo (Julio Chávez) y una psicóloga, Laura (Paola Krum). Los tres tienen su lápida y sus epitafios en esa casa y pronto se verán involucrados en la investigación, que intentará detener al asesino antes de que pueda llevar a cabo una elaborada y bizantina venganza. El problema es que Renzo es ahora taxista, ya que se retiró de la policía luego del rescate fallido, y Laura se ve envuelta, además de en la búsqueda frenética del culpable, en un chantaje que apunta a su pequeño hijo como reaseguro de su obediencia.

La miniserie, de trece capítulos, fue rodada íntegramente Buenos Aires en 16 mm por dos equipos, encabezados por los directores Jorge Nisco ("Comodines") y Alberto Lecchi ("Perdido por perdido"). El elenco se completa con Cecilia Roth, Oscar Ferreiro, Miguel Guerberoff, Luis Machín, Lucrecia Capello, Norman Briski, Esther Goris, Antonio Ugo, Jorge Marrale y Daniel Hendler, entre muchos otros.

Por Dolores Graña
De la Redacción de LA NACION

martes, 10 de agosto de 2004

Comienza el regional de teatro infantil y títeres de la Comedia

Desde hoy y hasta el próximo viernes se llevará a cabo en la Sala Armando Discépolo, calle 12 entre 62 y 63, el "Encuentro Regional de La Plata de Teatro para niños y títeres", organizado por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires, dependiente del Instituto Cultural bonaerense. El ciclo contará con 14 obras diferentes, entre las que saldrá la encargada de representar a nuestra ciudad en el encuentro provincial que se realizará próximamente.

Hoy, el grupo Ombú ofrecerá tres obras: a las 10, "Las aventuras de Lucky y Mora"; a las 12, continuará con " Aquí sonrisa" y, a las 14, "Mundo ilusión", todas con dirección de Martín Harrand.

Mañana, a las 10, el grupo La Vereda presentará "Las calles de los fantasmas", con dirección de Graciela Cabezas; a las 12, el grupo El Sombrero dará "Juglereando", dirigida por Daniel Melluso; a las 14, "Al revés del circo", a cargo del grupo IEBA, con dirección de Germán Crivos; y a las 16, La Gotera presentará la obra "Murguita al cuadrado", con dirección de Diego Aroza.

El jueves, a las 10, el grupo Melodía pondrá en escena "Mirá como me pongo", dirigida por Leonardo Torremore; a las 12, el grupo De Teatro Topográfico ofrecerá "El príncipe Blue", con dirección de Hugo Víctor Fernández; a las 14, el grupo Vuelve en Julio dará "Hércules y el fuego del Olimpo", con dirección de Carlos Ayala; y a las 16, Las Crines del Chancho presentará "Nunca fue fácil ser un superhéroe", dirigida por César Genovesi.

Finalmente, el viernes, el grupo Teatro del Firulete pondrá en escena la obra "Icarovoló", a las 10, dirección de Víctor Galestok. Continuará a las 12, el grupo Tablas y Ferias con "Historias del ángel de la Fragua", dirigida por Miguel Greco; y el Encuentro Regional culminará a las 16, con la obra "Un viejo y buen herrero llamado pobreza", de la Compañía de Teatro de Títeres Asunta, dirigida por Paula Varreti.

Fuente: El Día

jueves, 5 de agosto de 2004

"Noche cerrada": barcos a la deriva

Por Irene Bianchi

"Noche cerrada" Dramaturgia: Daniel Veronese, Laura Valencia. Elenco: Delia Aguinaga, Fernanda López Camelo, Mónica Fernández y Patricia Ríos. Realización escenográfica: Enzo Brutti y Jorge Lanza. Diseño lumínico y asistencia técnica: Luis María Elicabe. Música original: Federico Jaureguiberry. Asistencia de dirección: Laura Peres. Dirección: Laura Valencia. Galpón de la Comedia, calle 49 e/ 3 y 4. Domingos 19.30.

Presentada en el marco del ciclo Nuevas Tendencias, organizado por la Comedia de la Provincia de Buenos Aires, "Noche cerrada" se basa en dos obras: "No me muevo hasta que el agua me llegue al cuello" de Laura Valencia, y "Ring side", de Daniel Veronese. El denominador común: cuatro mujeres lidiando con su soledad, su sensación de abandono, de desamparo; la rivalidad, la incomunicación, la búsqueda, la frustración, el sin sentido.

En la puesta de Laura Valencia, nada de lo que el espectador ve resulta previsible. Todo sorprende, saca de encuadre, sobresalta, elude una decodificación lógica y racional. Paralelamente a las palabras, las protagonistas utilizan otros lenguajes de alto impacto, estímulos que entran por todos los sentidos: sonidos, sabores, texturas, olores, imágenes provocadoras e inquietantes.

El compromiso físico de las actrices es absoluto, riesgoso, visceral. No se dan ni dan respiro. Arman y desarman las escenas a un ritmo vertiginoso, frenético. Van mutando, transformándose, modificándose a los ojos del público, multiplicándose en otras tantas, reciclándose.

El espacio no convencional que ofrece el Galpón de la Comedia es el lugar ideal para una propuesta de este tipo. La utilización de este ámbito tan particular es plena e integral. No hay cuarta pared, no hay límites ni fronteras, no hay casi separación entre escena y platea.

Una vez más, la joven autora y directora Laura Valencia pone en evidencia su talento y creatividad, su afán de explorar, de experimentar, de transitar nuevos caminos, de romper moldes, de provocar, de ensayar enfoques diferentes, de abordar el hecho teatral desde una óptica innovadora, arriesgada, por momentos shockeante. La música de Federico Jaureguiberry enriquece la puesta.

Cuenta Valencia en "Noche cerrada" con un elenco sin fisuras, incondicional a la hora de exponer y exponerse, afiattado, rigurosamente entrenado, versátil.

"Noche cerrada": cuatro mujeres tirando redes al mar.

Fuente: Diario El Día

martes, 3 de agosto de 2004

"Del otro lado del tiempo": La muerte y la doncella

Por IRENE BIANCHI

"Del otro lado del tiempo", de Gustavo Vallejos. Intérprete: Verónica González. Diseño de vestuario: Analía Seghezza. Realización de vestuario: Graciela Galindo. Ambiente escenográfico: Gustavo Vallejos, Verónica González. Dirección, musicalización y táctica escénica: Gustavo Vallejos. Domingos a las 20 en el centro cultural El Núcleo, calle 6 Nº 420.

Aun cuando nos sabemos mortales, la mera idea del fin de la existencia terrena nos parece aterradora. El temor a lo desconocido, el miedo al sufrimiento, el apego a personas y objetos, el desasosiego de disolverse en la nada, parecen invalidar el sentido de la vida. Para qué vivir, nos preguntamos, si todo se acaba. ¿Para qué venimos, si tarde o temprano e inexorablemente deberemos partir? ¿Cuáles son las reglas de este juego macabro, antojadizo, ilógico, cuyas únicas certezas son el punto de partida y la línea de llegada?

En el fondo, cada uno confía que a nosotros no nos va a tocar, que la Parca nos va a saltear, que no nos llamará con su dedo huesudo para que la sigamos vaya a saber dónde. Nos hacemos los distraídos, la negamos como si de ese modo lográramos aniquilarla. Entonces siempre nos agarra desprevenidos, distraídos, con la cabeza en otro lado, para nada preparados ni dispuestos.

Nos resistimos a aceptar que la muerte forma parte de la vida, que somos pasajeros en tránsito, y que tal vez nuestra breve permanencia en este plano sea una oportunidad para aprender y evolucionar.

De este tema tan insondable y espinoso habla "Del otro lado del tiempo", la nueva pieza de Gustavo Vallejos, tan bellamente interpretada por Verónica González.

Como para detener de entrada el parloteo mental del espectador y desbaratar su enfoque intelectual, el director hace que su actriz se exprese verbalmente a través de un lenguaje sin sentido ("gibberish"), una suerte de farfulla o galimatías que el público va descifrando a través de la acciones, gestos, tonos e intenciones de la protagonista.

Al desidentificarse de la mente, se produce automáticamente un estado de alerta, de atención consciente, un súbito despertar. Se mira sin juzgar, sin evaluar, sin filtros, sin preconceptos, sin tratar de entender desde la razón, sin etiquetar ni encasillar. Se intenta ser uno con lo que se ve, fundirse, eliminar la distancia entre el observador y lo observado, transformarse en un testigo silencioso.

Hay justamente en la puesta de Vallejos una revalorización del silencio, de las pausas, del subtexto, de lo no explicitado. El clima es el de una ceremonia ritual, preñada de símbolos, que abre una puerta secreta a mundos más sutiles e ingrávidos, una dimensión en la que se esfuman tiempo y espacio, desaparecen las formas, y se tiene un atisbo de lo sublime.

Fuente: Diario El Día

Verónica González fluye armónicamente en su interpretación, con absoluta entrega y naturalidad. Posee un instrumento muy afinado y está a la altura de las exigencias de un trabajo nada fácil.

Como quien pela una cebolla, Vallejos se va deshaciendo de lo superfluo, de lo accesorio, del adorno, para enfocarse en lo esencial y, de alguna manera, invita al espectador a recorrer el mismo camino.

sábado, 31 de julio de 2004

La pasión por los músculos

Una de las escenas violentas de estos aspirantes a "patovicas"

"Hipertrofia muscular" , de Nelson Mallach. Selección musical, puesta en escena y dirección general: Susana Torres Molina. Elenco: Marcelo Arredondo, Iván Esquerré, Hugo Men y Juan Pablo Thomas. Luces: Luciana Giacobbe. En el Teatro del Abasto, Humahuaca 3549. Duración: 80 minutos. Funciones: domingos, a las 18.
Nuestra opinión: regular

"Hipertrofia muscular" es el primer trabajo autoral de Nelson Mallach, creado en el taller de dramaturgia de Susana Torres Molina, quien aceptó dirigirla.

Es una obra cuyo planteo propone dos lecturas: una directa y otra alusiva. En el ámbito de un gimnasio, cuatro hombres compiten por estética, fiereza, fuerza y ambiciones en un derroche inútil de testosterona. Víctor y Máximo se observan y se odian. Pertenecen a mundos opuestos sólo desde el punto de vista económico, pero muy similares en sus miserias más íntimas. Bautista es el monaguillo de la misa del canal estatal y se ahoga entre el dilema carne-espíritu. Por su parte, Arnie es el dueño del gimnasio, un instructor déspota para quien Arnold Schwarzenegger es modelo, dogma y causa.

Es un texto algo esquemático y discursivo que, en buena parte, peca de ingenuo. La intención de demostrar la real competitividad y el hedonismo de aquellos adictos al gimnasio que nunca llegan a estar completamente conformes con los resultados se diluye inmediatamente.

Esto se manifiesta sobre todo en lo discursivo, ya que se enuncian riesgos, resultados y verdades del fisicoculturismo sin que éstos estén necesariamente ligados a lo que está ocurriendo en escena. Las razones por las cuales cada personaje rinde culto a su cuerpo están puestas sólo a brochazos. Se tarda en hallar la solución y no están bien logrados los climas de violencia que plantea el texto y la directora desde la puesta.

Las situaciones se vuelven redundantes y repetitivas y no permiten saborear esa doble lectura que podría hablar de dominación, sometimiento, moda, normas sociales preestablecidas, deseo y sexualidad.

La pieza tiene chispazos de humor, pero por momentos se cae en un tipo de gag que no llega a rozar las líneas más puras del absurdo teatral. Por ejemplo: al instructor le agarra una suerte de "chiripiorca" (como las de Chespirito, en la TV) que le provocan un desmayo.

La situación carece de gracia suficiente y fractura la acción y el discurso. Del mismo modo, el tema de la homosexualidad tampoco queda claro. Es demasiado evidente que el monaguillo acude a ese lugar sólo por placer. Pero su personaje es algo contradictorio. Por un lado, su devoción por la religión lo reprime desde el intelecto, pero no oculta su manifiesto deseo sexual ni sus oportunidades de contacto físico con sus compañeros.

Pesas y mancuernas

La puesta en escena realista transcurre entre una serie de elementos propios de un gimnasio de aparatos. No se alcanzan climas intensos y Torres Molina debió hacerse cargo de un elenco heterogéneo.

La puesta es muy exigida físicamente para los actores, ya que casi permanentemente están haciendo ejercicios físicos y levantando pesas con innumerables repeticiones. De algún modo, esa exigencia afecta el normal desenvolvimiento y se vislumbra no sólo en los tonos de voz sino en cierta dispersión.

Con la excepción de Hugo Men, el resto del elenco no vive los textos en forma orgánica y, en muchos tramos, se los nota incómodos y afectados en la piel de sus criaturas.

Pablo Gorlero

Fuente: La Nación

viernes, 30 de julio de 2004

Despedida y debut en el Galpón de la Comedia

Esta noche, a las 20, concluirán sus funciones las propuestas correspondientes al mes de julio del ciclo "Nuevas Tendencias 2004", organizado por la Comedia provincial en la sala de 49 entre 3 y 4, y el próximo domingo, a las 18, darán inicio las incluidas en la programación de agosto de dicho ciclo.

Hoy a las 20, el grupo Entre Patios presentará por última vez la obra "Las Ultimas Imágenes", con la interpretación de María Sofía Diotto, Emilce Albornoz, Yamila Valla, Rosalía Díaz, Mercedes Nugent Ricón y Gisela Provenzano. Mientras que la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata ofrecerá "Peldaños", con coreografía de Natalia Basomba Duarte y música de Ultrasonic Sound; "Tensión - Distensión sobre Escenario Desnudo", con Julieta Scanferla, Pedro Coloma y Gerardo Petrella como protagonistas; y "Blanco Morigerado", con idea y dirección de Renée Zgaiger.

En teatro, hoy a partir de las 21.30, el grupo Del Bocadelli Andén subirá a escena "Textos Húmedos", con dramaturgia y dirección de Karina Bordogna.

Por su parte, el próximo domingo a las 18, la Compañía la Marea Danza presentará las obras "Comeme-Bebeme", con coreografía a cargo de Diana Rogovsky y música original de Pablo Loudet; y "M de N", interpretada por Julieta Ranno y Alejandra Ceriani y con la composición sonora original y en vivo de Federico Mutinelli.

En teatro, los domingos de agosto a las 19.30 se ofrecerá "Noche Cerrada", del grupo La Fabriquera, con dramaturgia de Daniel Veronese y Luis Valencia. Se basa en dos obras, una de Laura Valencia denominada "No me muevo hasta que el agua me llegue al cuello", donde cuatro mujeres hablan de sus respectivos abandonos. La escena se transforma y aparece otra obra "Ring side", de Daniel Veronese.

El ciclo tiene por objetivo promover y difundir la producción de carácter experimental de la provincia de Buenos Aires. Para seleccionar las obras se tuvo en cuenta la búsqueda expresiva y la explotación de técnicas teatrales, así como recursos de la plástica, la música y la danza a partir de la utilización del espacio de manera no convencional.

La entrada tiene un valor de tres pesos y con ella se accede tanto a las obras de danza como a las de teatro.

Fuente: Diario El Día

martes, 27 de julio de 2004

ERSONAJE: ENTREVISTA CON EL DIRECTOR TEATRAL ROBERTO VILLANUEVA "El teatro le tiene miedo al texto"

Repuso la obra que estrenó en 1981, al volver del exilio. Aquí, habla de sus criterios estéticos y anticipa sus proyectos.

Laura Gentile

Una obra muy modesta, hecha para montarla en cualquier lado, muy de feria". Así describe el director Roberto Villanueva a El resucitado, que repuso en Andamio 90, estrenada en Argentina en 1981 y basada en el cuento "La muerte de Oli vier Becaud", de Emile Zola.

Casi texto puro, esta versión vuelve a ser protagonizada (como en los 80) por Lorenzo Quinteros. "Una obra tiernamente divertida —agrega Villanueva—. Y muy llena de cariño", enfatiza.

El resucitado fue montada desde su exilio en España a pedido de Quinteros (también radicado allí) que quería volver al país con una obra dirigida por Villanueva. "Era como mandar un mensaje en una botella", recuerda el director, que todavía no estaba listo para regresar. "Me había costado mucho irme; allá ya tenía mi casa, era otro desgarramiento".

Después unas pocas funciones en Madrid, Quinteros la trajo a Buenos Aires, funcionó muy bien y ganó muchos premios.

Cada intento de ahondar en El resucitado topa con la misma resistencia. A Villanueva le gusta soltar su obra y no facilitar planos indicativos de interpretación. "Cuando termino algo lo que más quiero es ensayar lo siguiente, más que disfrutar de la reflexión —explica—. Se trata de un proceso, no un objeto. Esta visión de objeto es la que está privilegiada hoy en día, ¿por qué? porque un objeto se vende. Picasso es mejor pintor ahora porque es más caro que cuando vivía. Es la educación que recibimos. Por ejemplo, para publicitar una película, Hollywood difunde la plata que costó, la taquilla que vendió, la ganancia que dejó".

Esa idea de proceso puede llevarse hasta las últimas consecuencias. Villanueva cuenta que no guarda nada, ni papeles, ni fotos. "Yo tiro todo, soy la negación de mi historia. No quedan rastros. Las cosas tienen que quedar en el corazón de la gente. Si no, queda en un papel guardado en una caja muerta, su ataúd".

Eso, asegura, es lo más específico del teatro: ser efímero. "Muchas veces me encuentro con alguien que me habla de una obra mía y me comenta detalles que yo no recordaba o ni creí que estaban. Es una de las cosas que más me gustan, ver que eso alguien lo guardó vivo. Generalmente esa cualidad efímera del teatro siempre se vive mal, incluso yo la vivía así hasta que un día me di cuenta dónde quedaba".

En un escrito sobre El resucitado del que ya no se hace cargo Villanueva cita a Roland Barthes, "se diría que el teatro le tiene miedo al texto". Dice que eso era algo propio de la época en que se montó la obra pero que ahora vuelve a suceder algo parecido.

¿Ese miedo se ve en el teatro joven?

Te diré que a mí los jóvenes me decepcionan. A veces lo que veo me parece muy antiguo, creo que sigue habiendo la sospecha del texto. Sé que con esto me voy a ganar la antipatía y el epíteto de arcaico. Habría que hacer otra cosa; hay que volver a los grandes textos. Claro que una vez que se haya hecho ayuno de texto.

¿El miedo al texto es miedo a lo que pueda salir de ese encuentro?

Es el miedo de recorrer senderos nuevos, de internarnos en la selva a ver si hay frutos nuevos. Es el miedo a lo misterioso, eso que no se ha dicho nunca o que no se puede decir. Es algo casi místico, ese balbuceo del que hablaba San Juan de la Cruz.

Fuente: Clarín

domingo, 18 de julio de 2004

La violencia en un gimnasio

Escena de "Hipertrofia muscular"

Susana Torres Molina enriqueció la escena nacional cuando debutó como dramaturga con "Extraño juguete" (1977), donde incursionaba en el teatro de prosa, que luego tuvo una continuidad en "A otra cosa, mariposa" (1981), "Soles" (1982). La inquietud por la búsqueda de un lenguaje que uniera la palabra con la imagen la llevó a concebir espectáculos de fuerte expresión visual. Así siguieron "Espiral de fuego" (1985), "Amantissima" (1988), "Unio mystica" (1991), entre otras. Pero esta inclinación dramatúrgica encontró un complemento ideal cuando impulsó su creatividad hacia la dirección, tal como lo demuestran "Matando horas", de Rodrigo García; "Sexo, droga & rock n´ roll", de Bogosian, y "A corazón abierto", de varios autores.

Esta es la función que cumple en "Hipertrofia muscular", de Nelson Mallach, que se estrenará hoy en el Teatro del Abasto. La obra del narrador y dramaturgo transcurre en un gimnasio. En el Mister Olimpia se entrenan sin respiro. El cuerpo es el que habla y, entre serie y serie, alguien balbucea un idioma ajeno al de las mancuernas. De esta situación emerge la diversidad y se torna difuso el límite físico del enfrentamiento. Toda guerra tiene sus vericuetos, que se traducen en vigilancia, pactos, traiciones, ambición de llenar una habitación con carne de bíceps, hasta que los cuerpos se convierten en una excusa, un cuchillo, un devocionario, un trofeo.

Nelson Mallach es un joven autor que trabajó esta pieza en el taller de Torres Molina. Entre sus trabajos autorales figuran "Laguna muerta" y los cuentos "Travestis argentinos". Como dramaturgo cuenta con "Pobre Lisolette", "Huella púrpura", "La nuez, drama de costumbres nativas", "Pensión de señoritas" y "El niño perdido".

Para agendar

  • Hipertrofia muscular, dirigida por Susana Torres Molina.

  • Teatro del Abasto, Humahuaca 3549 (4865-0014). Domingos, a las 18. Entrada: 10 pesos.
Fuente: La Nación

viernes, 9 de julio de 2004

ESPIAR LA NOCHE

Espectáculo de cuentos narrados que tiene puesta en escena de Ana Alvarado (Integrante de El periférico de objetos, junto a D. Veronese y E. García Whebi). Textos: Maite Alvarado y Ruth Kaufman. Escenografía: diseño y realización de Alejandro Bracchi. Diseño de luces: Ricardo Sica. Musicalización de Tito Loréfice. Actores-narradores: Mónica Driollet y Tito Loréfice. Dirección: Ana Alvarado (Periférico de Objetos). Espiar la Noche
de Maite Alvarado y Ruth Kaufman

Con: Mónica Driollet, Tito Loréfice y Alejandro Bracchi
Dirección: Ana Alvarado

"Delicioso cóctel de narraciones en una ingeniosa
estructura narrativa en forma de cajas chinas
para quienes estén dispuestos a echar una mirada
al desván donde late agazapada la propia infancia."
Guillermo Saavedra

Estreno: 2003

Espiar la noche.- Mañana a las 21 en La Fabriquera, 2 entre 41 y 42, dirección de Ana Alvarado. Entrada $4.

Fuente: anaalvarado

viernes, 2 de julio de 2004

Teatro y danza renovados en la Comedia

A partir de esta noche, el Galpón de la Comedia, ubicado en 49 entre 3 y 4, renovará la cartelera del ciclo "Nuevas tendencias 2004" que incluye obras de danza y teatro con elencos de la ciudad y la Provincia.

En danza todos los viernes de julio, a las 20, se presentará el grupo "Entre patios y tilos" con la obra "Las últimas imágenes", con coreografías de Mercedes Negent Rincón e interpretación a cargo de María Sofía Diotto, Emilce Albornoz, Yamila Valla, Rosalía Dias, Mercedes Nugent Rincón y Gisela Provenzano.

También actuará la Escuela de Danzas Clásicas de La Plata con tres obras. En primer lugar, "Peldaños", con Yanina Sciamella, Carla Matías y Josefina de los Santos, con coreografía de Natalia Basomba Duarte y música de Ultrasonic Sound. También se podrá ver la obra "Tensión-distensión sobre escenario desnudo", con Julieta Scanferla, Pedro Coloma y Gerardo Petrella, con coreografía de María Sofía Diotto y música de Meredith Monk. Y, finalmente, la obra "Blanco morigerado", con Silvina López, José Luis Juárez, Alicia Albertengo, Bernarda de Luca, Giselle Castro y Fernanda D'Alessandro, con idea y dirección de Renée Zgaiger.

En teatro, también los días viernes, pero a partir de las 21.30, se ofrecerá la obra "Textos húmedos" del grupo Del Bocadelli Andén, con dramaturgia y dirección de Karina Bordogna. El elenco estará conformado por Débora Nacarate, Carina Brigandi, Silvina Pérez y Néstor Villoldo.

La obra presenta a tres mujeres, un hombre, un espacio ajeno, impreciso. Ellos se ven, se repiten en voz alta, bailan, juegan, lloran, se corren, se evaden, se golpean. Y a modo de cuatro monólogos fragmentados descubren sus historias. Se enfrentan indefinidamente con el vacío y la soledad. "No importa donde se encuentre uno, cuando nuestra imagen se proyecta deformada en los espejos, todos los punto de partida parecen derrumbarse".

LOS DOMINGOS

Por otra parte, los domingos de julio, en el horario de las 18, se presentarán en danza, el grupo "DA, TE, K LAVE", de General San Martín con la obra "Creced y soanolc". Los intérpretes serán Cecilia Leoncini, Marcela Trapé, Ramiro Soñez, Natalia Bianchi y Liliana Tasso; coreografía y dirección de Liliana Tasso y música de Juan Carlos Figueiras.

Luego se brindará la obra "Tangozado", a cargo del elenco Los del fondo, con la intervención de Tata Ramos, Laura Haramboure, Mariana Licardi, María José Orazi, María José Tolosa, Federico Moreno y Raquel Rizzo, con coreografía dde María D'Alesandro y texto de Lía Molinari.

En teatro los domingos la cita será a las 19.30 y se ofrecerá "Ultimas cosas" del grupo La Fabriquera con dramaturgia y dirección de José Pollo Canevaro y las actuaciones de Eugenia Milani, Julieta Ranno y Ratón Lozada.

La obra es producto de una investigación teatral. La acción trascurre en una ciudad devastada por la contaminación, el hambre, las leyes, un único canal de televisión que transmite sus últimas emisiones, las radiacions, las mascotas convertidas en bestias. Una familia, la tía y dos sobrinos viven y sufren este Buenos Aires del 2086. La obra está inspirada en "El país de las últimas cosas" de Paul Auster.

Fuente: Diario El Día

sábado, 12 de junio de 2004

Cuestiones de química

BUENOS AIRES
ALEJANDRO CATALAN, ACTOR Y DIRECTOR
Formado junto a Ricardo Bartís, Catalán dirige la obra teatral Foz y actúa en la pieza Cercano Oriente (La caja). Atribuye esa versatilidad escénica al hecho de haber sido “espectador en los años ’80”.

Por Cecilia Hopkins

Después de hacer funciones en Caracas, en la ciudad de Córdoba y en la santafesina Rafaela, en el marco de la Fiesta Nacional del Teatro, Foz, obra que dirige Alejandro Catalán, acaba de reponerse en el Camarín de las Musas (Mario Bravo 960) y de recibir la invitación a participar en el mes de octubre del Festival Buenos Aires en Berlín. La obra, que cuenta con una dramaturgia concebida en conjunto entre el director y los actores (Adrián Fondari, Ricardo Félix y Esteban Lamothe), sitúa a sus tres personajes en plena ruta misionera, en viaje hacia la frontera con Brasil. Esta circunstancia sirve de excusa para desmenuzar el vínculo que los une, elaborando así un completo muestreo de las formas que pueden asumir la intolerancia y la sumisión. Todo transcurre en el interior de la caja de una camioneta, obra del escenógrafo Ariel Vaccaro, que tiene el valor de potenciar las alternativas de este trayecto hacia uno de los paraísos del contrabando. No obstante la intensidad temática de la obra, el director asegura que su forma de trabajo nunca parte de la voluntad de tomar un tema en especial o un texto disparador, ni de “cualquier objeto previo que luego marca el desarrollo del devenir escénico”, como puntualiza en una entrevista con Página/12.

Formado actoralmente junto a Ricardo Bartís (participó del elenco de El pecado que no se puede nombrar, obra con dramaturgia del mismo Bartís, sobre textos de Roberto Arlt), Catalán también actúa en un espectáculo junto a Luis Machín (ahora conocido masivamente por su participación en Padre Coraje, como el atribulado doctor Ponce) próximo a reestrenarse, también en el Camarín de las Musas. Se trata de Cercano Oriente (La caja), con dirección de Omar Fantini, cuya dramaturgia también surgió de los devenires de la química actoral. Atento al desarrollo del teatro local, Catalán marca la diferencia entre un teatro centrado en el actor y sus potencialidades expresivas y otro, generado en torno de la figura de un autor o director. Esta capacidad que, potencialmente, posee un intérprete para producir por sí mismo un relato escénico tiene para él su origen en el teatro que empezó a producirse en Buenos Aires hace unos 20 años atrás. Y asegura que “haber sido espectador en los ’80 me configuró la cabeza”.

Si Foz presenta un conjunto de relaciones básicas en un entorno primario, Cercano Oriente tiene puntos de contacto con la ciencia ficción, aunque los dos actores trabajan con una gran caja de cartón como todo dispositivo de escena: uno de los personajes se traslada fuera del mundo conocido cuando, arreglando un aparato, mete los dedos en un enchufe.

Aclara el actor que aquí tampoco se trabajó con la voluntad de elaborar una metáfora, “ni sobre la desaparición ni sobre el destino: el sentido de la anécdota no tiene ningún fundamento existencial”. Y tal vez haya sido precisamente esa ausencia de subrayados lo que garantiza la heterogeneidad de las interpretaciones. Fuera del país, la obra cobra, incluso, una resonancia social: cuenta Catalán que, durante una gira que el año pasado hizo este espectáculo por el sur de Francia, los espectadores pensaron que abordaba el tema de los cartoneros. “La obra es anterior a ese fenómeno –respondieron los actores–, porque hoy jamás hubiésemos encontrado en la calle una caja de esas características, como ocurrió mientras estábamos ensayando.” En esa oportunidad, Cercano Oriente se presentó con traducción simultánea: “Fue bueno para nosotros contar con espectadores diferentes: nuestro público está forjado perceptivamente de una manera muy rica, porque acá existe una enorme variedad de lenguajes y posibilidades teatrales atípicas en comparación con otras partes del mundo”, afirma Catalán. Para él, la demanda que tiene el teatro argentino en el exterior tiene que ver “con un estilo de actor que no se da en otras partes, con una condición imaginaria que le da la posibilidad de contar lo que le pasa a la gente cuando está junta”.

Fuente: Página 12

sábado, 29 de mayo de 2004

Estrella negra, publicado diario El Día

Estrella negra

Corre el año 1811. La ciudad de Montevideo está sitiada por José Gervasio Artigas. Una joven criada junto a su bebé, han sido abandonados por sus amos, quienes huyeron a Río de Janeiro. La muchacha hará todo lo posible para llegar al campamento de los insurgentes y encontrarse con el Coronel, de quien está perdidamente enamorada. La suerte le es esquiva. No son buenos tiempos para el amor. Ni la mismísima Virgen del Rosario podrá ayudarla a cumplir su cometido. Nora Ayala despliega sus múltiples recursos en este espectáculo unipersonal dirigido por Erica Poncio. Un acierto de la puesta: la música en vivo a cargo de Nicolás Karabás y Santiago Gordillo. Hoy a las 21.30 en la Sala 420, calle 59 entre 12 y 13.

martes, 18 de mayo de 2004

Teatro y Danza en el Galpón de la Comedia

A partir de junio se realizará en el Galpón de la Comedia, 49 entre 3 y 4, un ciclo de teatro y danza contemporánea y danza teatro denominado "Nuevas tendencias 2004", en el que se "desarrollará la búsqueda expresiva y explotación de los recursos de la plástica, la música y la danza a partir de la utilización del espacio de manera no convencional".

Así, en junio será el turno de la Escuela de Danzas de La Plata con los coreógrafos Marcelo Falcón, Paola Izaguirre y Yamila Valla; "Estado del tiempo" con el coreógrafo Ariel Jaenisch; "Estudio arte" con las coreógrafas Stella Giudi y Fabiana Aguilar y la presentación de Florencia Olivieri y Ariel Martínez Barbieri. En el ciclo de teatro subirá a escena "El cerco de Leningrado" con dirección de Omar Musa, y "Como vivir de lo que me gusta" con dirección de Emiliano Nuñez.

En julio los grupos de danzas que se podrán ver son: "Entre patios y tilos" con coreografía de Mercedes Nugent Rincón; la Escuela de Danza de La Plata, con las coreógrafas Natalia Basomba, Sofía Diotto y Reneé Zgaiger; "Da te k love" con coreografía de Liliana Tasso; y "Los del fondo" con la coreografía de Marisa D'Alesandro. "Entre infinitos puntos de un segmento" con dirección de Catoggio, Trucco y Grimaldi y "Ultimas cosas" dirigida por José Pollo Canevaro, son las obras de teatro que se darán durante ese mes.

Por otra parte, en agosto se verá: "La terna" con coreografía de Pacha Brandolino; "Ixchel y la marea" de Carolina Espíscopo; "M. de N" con coreografía de Alejandra Ceriani; "Harto tránsito" con coreografía de Alejandra Ferreyra, Nidia Martínez Barbieri y Eduardo Campo. Y las obras de teatro serán "Noche cerrada" dirigida por Laura Valencia y "Textos húmedos" con dramaturgia y dirección de Laura Borgogna.

Los grupos de danzas que se presentarán en septiembre serán: "La marea danza" con coreografía de Diana Rogovsky; "Tarasca" con coreografía de Ramiro Soñez; "Espiardanza" con coreografía de Mariana Pereyra; y el Ballet Municipal de Lanús a cargo de Soledad Curiale. Además, subirán a escena "Matando horas" con dirección de Cintia Pierce y "Ensayos sobre una imagen" con dirección de Blas Arrese Igor.

El ciclo finalizará en octubre con los siguientes espectáculos de danza: "Danzacción" con coreografía de Verónica Vidal y Gabriela López; Adrián Herrero de Necochea; "El pañuelo de Sammy" con coreografía de Gilda di Luciano y "Cinco ensayos" con coreografía de Nilda Martínez Barbieri. En tanto, las obras de teatro que se podrán ver son: "Cruz del sur" con dirección de Florencia Cresto, "El momento del triángulo o el dulce sudor de los habitantes de la luna" dirigida por Omar Sánchez y "Hipertrofia muscular" con dirección de Susana Torres Molina.

miércoles, 5 de mayo de 2004

“El teatro porteño se destaca por una búsqueda genuina importante”

BUENOS AIRES
Soledad Villamil, una de las Locas de amor de Canal 13, acaba de estrenar una pieza teatral sobre el esnobismo de la clase media.

Por Cecilia Hopkins

Cuando en 1992 el director Ricardo Bartis le ofreció hacer la Ofelia de Hamlet, de Shakespeare, en el Teatro San Martín, Soledad Villamil nunca imaginó que a partir de allí no dejaría de recibir ofrecimientos de trabajo. Educada en la tradición que considera al teatro el ámbito ideal para el actor, Villamil no tuvo en cuenta que las ofertas también vendrían por el lado del cine y la televisión. En 1993 filmó Un muro de silencio, su primera película, dirigida por Lita Stantic, y luego vendrían, entre otras, La vida según Muriel, de Eduardo Milewicz, El sueño de los héroes, de Sergio Renán, y Un oso rojo, de Adrián Caetano. Pero el dilema lindante con lo moral se le planteó cuando le ofrecieron hacer trece capítulos de Zona de riesgo, junto a Rodolfo Ranni, bajo la dirección de Alberto Ure: “Durante la época de mi primera formación teatral –cuenta en diálogo con Página/12–, la televisión todavía no era un medio bien considerado, de modo que yo tenía muchas resistencias porque pensaba que un actor serio no hace TV”. Sin embargo, luego de transitar la experiencia admitió que “arrancar con un personaje protagónico de tanta responsabilidad en un medio donde no existen demasiados miramientos fue muy importante para mí”.

En ese momento también se dio cuenta de que “en la televisión no solamente se trabaja rápido y sin profundidad”. Así entonces, Villamil aventó los fantasmas y se dejó ver seguido en la TV, entre otras intervenciones, en las exitosas Vulnerables y Culpables. Y ahora todos los martes, a las 23 y por el 13, va Locas de amor, una producción que marca la vuelta de Pol-ka al formato del unitario. La historia (los libros pertenecen a Pablo Lagos y Susana Cardoso, la dirección es de Daniel Barone) describe la salida de un neuropsiquiátrico de tres mujeres (Julieta Díaz, Leticia Brédice y la propia Villamil) “en su camino hacia el alta y la rehabilitación definitiva, a través de su estadía en las llamadas casas de convivencia”.

Según explica la actriz, “las historias se centran en los miedos y dificultades que surgen durante su reinserción social, laboral y vincular”. A pesar de que Eva, su personaje, “tiene una fobia muy importante al agua, delirios místicos y una relación homosexual con una interna”, Villamil advierte que también hay humor. Aclara, además, que “el tono del programa es muy positivo porque apunta al hecho de salir adelante y no a mostrar lo más oscuro de la locura”.

Villamil aprendió en el taller de Bartis que un actor debe estar en condiciones de seleccionar y componer sus materiales de escena, además de llevar adelante sus propios proyectos. Hoy la actriz está muy satisfecha de los resultados obtenidos en su primera experiencia autogestiva, Recuerdos son recuerdos (junto a Rita Cortese y Pompeyo Audivert, luego reemplazado por Alejandro Urdapilleta), espectáculo más tarde reformulado en Glorias porteñas, el cual, según la actriz, superó toda expectativa, con sus largas giras al exterior, la edición de dos compactos y la convocatoria que logró durante su temporada en el Teatro San Martín. Villamil componía allí a la cancionista Clarita Taboada y lo hacía, según afirma, “como una actriz que canta”, ya que los aspectos musicales del espectáculo estaban supeditados a un planteo teatral.

Finalizada esa experiencia, la actriz está nuevamente de estreno: en el Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034) acaba de subir a escena Matar el pensamiento, de Federico Olivera (realizador ligado al cine y la televisión, actualmente, director de Padre Coraje), una obra que, también bajo su conducción, discurre sobre los deseos y frustraciones de una pareja que, jaqueada por las deudas, sobrevive tomando ansiolíticos. Integran el resto del elenco José Minuchín, Rafael Solano, Luis Urgoiti y Alejandro Hener.

–¿Siente que fue encasillada en sus comienzos?

–Los actores suelen quedar identificados con el “color” particular de un personaje durante un tiempo y esto lleva a directores y productores a asociar a un actor con otros personajes parecidos. Me pasó cuando interpretaba a Ofelia, tan sufrida y torturada que, por un par de años, me ofrecieron roles similares. Pero cuando tuve la posibilidad de probar otras variantes caracterológicas, entonces aparecieron otros proyectos.

–¿Cómo se va construyendo la imagen de un actor?

–Uno tiene una imagen que se va armando por acumulación de muchas cosas: personajes, fotos, notas... pero ya se sabe que esto es sólo una parcialidad. Me parece que los actores somos una especie de espejo donde los demás quieren ver reflejado lo que ellos proyectan en uno. Entonces, a veces quedamos pegados a un personaje que, por lo general, corresponde a la imaginación de otro.

–¿Suele arrepentirse luego de aceptar o rechazar un proyecto?

–La decisión de aceptar o no un trabajo en mí está siempre en relación con una coyuntura determinada y son tantos los factores que me hacen tomar una decisión que después es difícil pensar que podría haber hecho otra cosa. Por suerte, los resultados de mis trabajos han sido interesantes y hubo ofrecimientos que llegaron en el momento justo.

–¿Qué prejuicios dejó atrás luego de hacer televisión?

–Principalmente, el fantasma de que no se trabaja con seriedad o rigor. Pude comprobar que en la televisión también existe la posibilidad de ir más allá del resultado inmediato y de esta manera me fue posible concebir a la TV como un lugar más de desarrollo de la actividad actoral.

–¿Cuáles eran sus expectativas cuando comenzó a actuar?

–En un primer momento, el sueño era tener un grupo de teatro, hacer obras desde la creación colectiva y la autogestión, ir a festivales.

–¿Cuál es el sector de la clase media que retrata Matar el pensamiento?

–Yo diría que es su peor parte, la que pretende ascender a toda costa y la que hace o dice en función de un pensamiento snob. Mi personaje tiene una ambición desmedida, una insatisfacción permanente y quiere solucionar sus carencias a través de su marido.

–La obra se desarrolla en un terreno muy cotidiano pero, ¿no cree que hay situaciones que pueden ser interpretadas como simbólicas?

–Es cierto, pero no querría hablar de esto, porque me parece que la decodificación de una obra debe quedar reservada al espectador. Bastará decir que el plano de lo habitual y cotidiano se enrarece en un punto, por obra conjunta de lo que se narra y cómo se actúa ese relato. De manera que lo que sucede es un “corrimiento” de la realidad.

–Matar el pensamiento también habla sobre cómo influye el esnobismo en las personas. ¿Cree que hay esnobismo en el teatro?

–Sí, eso existe en todos lados. Pero me parece que el teatro porteño, que es el que conozco, tiene un componente de búsqueda genuina muy grande. Si tuviese que generalizar, entonces, yo no diría que hay esnobismos teatrales aquí. En Europa, en cambio, sí. Hay un teatro lleno de recursos pero muy vacío. Y si una propuesta pega, después hay otras 40 que son iguales. Esto no pasa acá, porque hay un impulso creativo que no intenta cumplir con la expectativa de lo que “hay que hacer”. Esto es lo que marca la diferencia en los actores argentinos: el estar acostumbrados a proponer, a resolver, a hacerse cargo de la actuación en primera persona.

Fuente: Página 12

viernes, 23 de abril de 2004

"Ensayo sobre una imagen": náufragos

Por Irene Bianchi

"Ensayo sobre una imagen - Acuario", con Federico Aimetta, Guillermina Andrade, Rosario Berman, Diego Cremonesi y Laura Palmieri. Escenografía e iluminación: Javier Samaniego García. Vestuario: Javier Samaniego García, Luis Manuel Mendiburu Eli‡abe. Diseño: Federico Aimetta. Directora asistente: Mariela Anastasio. Dramaturgia y Dirección: Blas Arrese Igor. Centro Cultural Viejo Almacén El Obrero, 13 y 71. Viernes 20.30 hs.

Los personajes -dos hombres y tres mujeres- no tienen nombres. Ríen histéricamente, sin alegría. No se sabe quiénes son, dónde están, ni qué están haciendo. Estampados contra una pared blanca, esperan su turno para hablar, mientras un proyector de diapositivas los va iluminando de a uno. El operador también proyecta imágenes sobre sus rostros y sus cuerpos, imágenes que ofician de disparadores de recuerdos, fobias, obsesiones, sueños, fantasmas. Un sonido acompasado provoca movimientos espasmódicos, involuntarios, transformándolos en marionetas a merced de un titiritero desconocido.

Los recuerdos rescatados remiten a la infancia. Las evocaciones son precisas y minuciosas en la descripción de olores, climas, texturas, colores, ruidos. Los relatos tienen un denominador común: el abandono, la soledad. Las imágenes generan angustia, desolación, pánico.

¿Estarán pasando revista a sus vidas antes de partir? ¿Estarán intentando reconstruir retroactivamente su historia, desandar el camino recorrido, hasta dar con ese preciso episodio que los marcó para siempre? ¿Estarán buscando algún dato clave, la pieza del rompecabezas que se les perdió?

El agua está siempre presente: una tragedia en alta mar; un pececito anaranjado nadando en una bolsita de nylon; un aljibe sembrado de cadáveres. Los personajes navegan sin brújula, a la deriva; van y vienen entre las cuatro paredes invisibles de una gigantesca pecera.

La obra de Blas Arreseigor es enigmática e inquietante. Abre interrogantes, plantea dudas, retacea información, no hace concesión alguna.

Los actores transmiten esa alienación, esa búsqueda de identidad, ese desasosiego, esa confusión de estar desangelados, librados a su propia suerte.

La puesta es despojada, ascética, tan misteriosa como el planteo de la obra.

"Ensayo sobre una imagen": flotando entre recuerdos.

Fuente: Diario El Día

sábado, 17 de abril de 2004

El Viejo Almacén El Obrero celebra un nuevo aniversario

El Centro Cultural Viejo Almacén "El Obrero" celebra esta semana su octavo aniversario con una serie de actividades en su sede de 13 y 71.

Esta tarde, a partir de las 16, tendrá lugar una jornada creativa para chicos denominada "Recreando el barrio", que se completará mañana, a las 16, cuando se realice una muestra de los trabajos, con una batucada y suelta de palomas. A partir de las 18 se realizará una función de la obra "De tilos, diagonales y memoria, ahí va nuestra historia", a cargo del grupo de teatro comunitario Los Dardos de Rocha.

El Centro Cultural Viejo Almacén "El Obrero" fue inaugurado el 12 de abril de 1996. Su creación estuvo a cargo del Grupo de Teatro La Gotera, cuyos integrantes trabajaron en la remodelación y adaptación del edificio, y actualmente, en su mantenimiento. El centro está emplazado en una de las edificaciones más antiguas del barrio (de 1927), por lo que ha sido considerado "Patrimonio Histórico Municipal", conservando intactas su fachada y estructura edilicias originales. Su nombre se debe a un tradicional almacén de ramos generales que funcionó en el edificio en las décadas del '20 y '30. Posteriormente, funcionó allí una asociación benéfica, de nombre "Nahuel" y luego otro almacén y casa de comidas, el Almacén "Fama". Durante todo el siglo pasado, el edificio fue epicentro de las historias y la vida del barrio, convirtiéndose en un punto de referencia obligado en la zona.

El Centro Cultural Viejo Almacén "El Obrero" cuenta actualmente con tres espacios adaptados íntegramente para la realización de diversas disciplinas espectaculares: teatro, danza, música, etcétera. También cuenta con espacios para la realización de muestras y exposiciones plásticas, charlas y conferencias.

Fuente: El Día

viernes, 16 de abril de 2004

Un festejo que puede ser entendido como una verdadera cumbre federal

La Fiesta Nacional del Teatro empieza hoy en Rafaela, con la participación de 35 grupos que prometen diversidad y pasión por el arte.

Por Cecilia Hopkins
Foto: La obra Ars Higiénica representará a Buenos Aires en el encuentro.

La escena teatral argentina vivirá desde hoy uno de sus grandes encuentros: hasta el 25 de abril próximo se desarrollará en la ciudad santafesina de Rafaela la 19ª edición de la Fiesta Nacional del Teatro. Como es tradición desde 1984, participarán los elencos provinciales que lograron imponerse en los encuentros de selección organizados en cada una de las seis regiones en las que se divide el país, teatralmente hablando: Centro, Centro Litoral, Noroeste, Nordeste, Cuyo y Patagonia. En esta oportunidad, serán 35 los grupos que integrarán esta muestra no competitiva que el Instituto Nacional del Teatro organiza juntamente con el gobierno de la provincia anfitriona y la Municipalidad de Rafaela.

Este año, la fiesta contará con el madrinazgo de la actriz uruguaya China Zorrilla y tendrá un alcance mayor en la medida en que algunos elencos viajarán al interior de la provincia a ofrecer sus espectáculos. Como en todas las ediciones pasadas, habrá diversas actividades paralelas: los directores Paco Jiménez, Alejandro Catalán, Rubén Szuchmacher y Daniel Veronese dictarán talleres de formación y charlas sobre dramaturgia contemporánea y, además de las críticas de especialistas sobre los espectáculos presentados –actividad a cargo de los miembros de Critea (Círculo de críticos de las artes escénicas de la Argentina)– se realizarán actos y seminarios abiertos a la comunidad, como los homenajes a los actores y directores Norberto Campos, Héctor Tealdi y Jorge Petraglia, fallecidos recientemente; tres jornadas sobre teatro político, conducidas por un panel de expositores integrado por teatristas de todo el país, y un seminario sobre industrias culturales, coordinado por Lucio Guverman y Jorge Llonchi.

En cuanto a la programación, la ciudad de Buenos Aires estará representada por el grupo La Fronda que dirige Ciro Zorzoli con Ars Higiénica, un espectáculo que el año pasado formó parte del programa del Festival Internacional de Buenos Aires. También fueron seleccionados por Capital Leve contraste por saturación, con dramaturgia y dirección de Andrés Binetti, Paula López y Natalia Muñoz Schoeffer, por el grupo Teatro de los Calderos, y Foz, obra dirigida por Alejandro Catalán. Por la provincia de Buenos Aires se ofrecerá la obra de títeres Casimiro’s diliviry, por el grupo El Sombrero, con dirección del platense Daniel Melluso; El cruce de la pampa, de Rafael Bruza, por la Comedia Municipal de Luján, bajo la dirección de Claudio Bellomo, y Sucedió en la vía, de Raúl Echegaray, por el grupo de Tandil Los Escruchantes, dirigido por Rubén Maidana. La provincia de Córdoba, por su parte, estará representada por el grupo Segundo Triunvirato y Quinotos al Rhum, obra que cuenta con dramaturgia y dirección de Gonzalo Marull, mientras que Santa Fe se hará presente con tres producciones: el Centro Experimental Rosario Imagina ofrecerá ¿Quién quiere patear el tacho?, con dramaturgia colectiva y dirección de Rody Bertol, el marionetista Rubén Orsini concretará su espectáculo unipersonal Esto no es vida de su autoría y dirección, y el grupo Hijos de Roche, la obra de Elizabeth Cunsolo y Bárbara Peters, Hasta la exageración. Ir nada más que hasta el fondo, con dirección de Romina Mazzadi Arro. Entre Ríos, en tanto, dará a conocer Aquel... mi pueblo, de Agustín Gibert, por el grupo Tavajhú (que en guaraní significa “que anda de pueblo en pueblo”), bajo la conducción de Juan Gibert. De Misiones se verá La casa de Asterión, sobre el cuento homónimo de Borges, por el grupo Almovida, bajo la conducción de Wilson Pico.

Del Chaco se conocerán dos montajes: Post, con dramaturgia y dirección de Marcelo Padelín, por el grupo Actores Unidos, y Maldito corazón, espectáculo de danza teatro con dramaturgia y dirección de Eve Reyero; en tanto que, de Corrientes, se conocerá la versión de la obra de Vicente Zito Lema (relacionada con la situación de ex combatientes de Malvinas), Gurka, un frío como el agua... seco, por el grupo Raíces, con dirección de Susana Bernardi. Formosa estará presente a través de Manuela, la guapa, de Juan Carlos Guerra, por el Centro de Experimentación Artística Utopía 2000, con dirección de Daniel Luppo.

La Región Patagónica será representada por el grupo fueguino Tres x Tres y Partitura Géminis, de Eduardo Bonafede con dirección grupal, los santacruceños de Luces de Bengala, con Genealogía del niño a mis espaldas, de Ignacio Apolo, con dirección de Nilda Azar. Por su parte, Neuquén estrenará dos espectáculos: Beber sal, por el grupo Humo Negro, bajo la dirección de Fernando Aragón, y Existenciarios, espectáculo de danza teatro del grupo Locas Margaritas, con dirección de Mariana Sirote. Río Negro ofrecerá tres montajes: Cardenal (el fullback de los sueños), versión libre de Rojos globos rojos, de Eduardo Pavlovsky, con dirección de Adrián Beato y el grupo Trampolín; En des-concierto, por el grupo Las Octetas, dirigido por Chu Abad, y La moribunda de Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, por el grupo Los Acorralados, bajo la conducción de Lili Presti. Otra versión de esta misma obra podrá verse por los puntanos del Teatro Estudio Arte, con dirección de Gabriel Flores. También sobre textos del mismo Urdapilleta, el pampeano Sivio Lang ofrecerá La intemperie, por el grupo Andar. Mendoza estará representada por dos espectáculos: El triciclo, de Fernando Arrabal, por Nuevo Teatro Viceversa, bajo la conducción de Walter Neira, y El gigante, versión de El gigante Amapolas, de Juan Batista Alberdi, por el grupo Comando Viceversa, también dirigido por Neira. De San Juan viajarán dos propuestas: Feroz, unipersonal con dramaturgia y dirección de Ariel Sampaolesi, y Sueño anterior, por el Círculo de Tiza Teatro, bajo la dirección de Juan Carlos Carta; mientras que La Rioja presentará Retrato de un hombre con sombrero hongo, por la Compañía Posdanza, con dirección de Adriana Nazareno.

Finalmente, del Noroeste llegarán los santiagueños de Yo, Casta, con De todo lo que NO se ve, de Marcedes Farriols, con dirección de Analía Valentini y Muñeca Villalba; los catamarqueños de la Comedia Municipal, con Bienvenido, León de Francia, bajo la dirección de Graciela Weiss; los salteños del Teátrico Suburbano, con Terapia: comedia en tres sesiones y un diagnóstico, con dirección grupal; los tucumanos de La Vorágine, con Detrás del vidrio, con dramaturgia y dirección de Pablo Gigena, y los jujeños del Centro de Estudios Teatrales y Cinematográficos, con una versión de Juan Moreira, folletín de Eduardo Gutiérrez, con dirección de Manuel Maccarini.

Fuente: Página 12

jueves, 15 de abril de 2004

Un teatro con una memoria prodigiosa

Corría la década del 50 y Alejandra Boero comandaba el Nuevo Teatro, una de las primeras semillas de lo que luego fue el Lorange. "Nosotros pertenecíamos a Nuevo Teatro —cuenta Boero—, un lugar muy emblemático, en el que teníamos mucho éxito. Era una cooperativa formada por 21 personas, en la que nos reuníamos y decidíamos conjuntamente qué hacer, repartíamos el dinero que se generaba o seguíamos adelante para acercar el teatro a la gente. Comenzamos en una sala llamada Planeta, con la obra Raíces".
La actriz y directora teatral asegura que, ya en los 60, le comentaron que existía el foso del Lorange, al que los arquitectos —cuando construyeron la galería comercial— no sabían qué destino otorgarle. "La gente, en aquel momento, era muy idealista y no pensaba en su progreso personal sino en la cultura. Como el teatro siempre es una caja de resonancia del país, nos juntamos y decidimos construir ese teatro en forma cooperativa, allí en la fosa de la galería comercial".
El nombre surgió de un teatro ("bellísimo como el Odeón o el Politeama", según Boero) que se había construido en ese sitio a principios de siglo y que había sido derribado: su nombre era Apolo. De allí, la flamante sala tuvo su propia marquesina como Nuevo Teatro Apolo. El toque grupal se imprimió en sus espacios: camarines generales, una sala de estar, un escenario con una gran boca. "Todavía incluso hay una escultura en el descanso de la escalera que nos regaló un artista plástico".
Al paso de los años, la calle Corrientes comenzó a levantar otro pulso y ya no cuajaba con un teatro de carácter independiente como el Apolo. "Nos mantuvimos todo lo que pudimos pero después lo perdimos —rememora Boero—. El clima político comenzó a ponerse espeso en los 70, la mente de la gente estaba en otra cosa, nos aplastaron con impuestos. En ese tiempo, nuestra batalla era heroica". Entre las décadas del 80 y 90, el Nuevo Teatro Apolo fue alternando cine y teatro, y hasta cambió de nombre. Ahora, reabre nuevamente sus puertas, y Boero concluye: "Yo no soy pesimista: las cosas no se pierden, se transforman".

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Fuente: Clarín

lunes, 5 de abril de 2004

Ganadores del Concurso de la Comedia Municipal 2004

La dirección de Cultura de la Municipalidad dio a conocer el resultado del Concurso de la Comedia Municipal 2004, que premia a cuatro obras infantiles y cuatro para adultos con 16 funciones para cada elenco a realizarse en distintos barrrios de la ciudad.

El Concurso, al que se presentaron 59 obras con elencos de la ciudad y de las cuales se preseleccionaron 16 para la segunda instancia que se realizó la semana pasada, contó con un jurado integrado por Susana Torremolina, Paula Mujica Láinez y Eduardo Marcove, y el veedor Marcelo Peri.

Los ganadores en el rubro adultos fueron: "Hermanitas antaño", grupo Hermanitas Antaño; "New York", grupo La Gotera; "Textos húmedos", grupo del Bocardelli; "Como vivir de lo que me gusta", grupo E.Nuñez; y el suplente fue "Cafeteros a la carta", grupo Ojo de Pez.

En cuanto a los infantiles resultaron ganadores: "Las aventuras de Lucky y Mora", grupo El Ombú; "Murguitas al cuadrado", grupo La Gotera; "Icarovoló", grupo de Teatro del Firulete, "Robin Hood", grupo Teatro Estudio de las Artes; y el suplente fue "Nunca fue fácil ser un superhéroe", grupo Las crines del chancho.

Durante el acto de entrega de premios el jurado sugirió que, "dada la calidad de las obras que se presentaron se premie también con funciones a los grupos que quedaron en quinto lugar como suplentes".

Fuente: El Día

miércoles, 24 de marzo de 2004

Finalistas del concurso de Teatro "Comedia Municipal 2004"

El jurado del Concurso de Teatro "Comedia Municipal 2004" dio a conocer los finalistas de la segunda etapa de este certamen abierto a todos los grupos de teatro de la ciudad y del que participaron más de 50 obras. Los ganadores (cuatro obras para adultos y cuatro infantiles) serán premiados con 16 funciones pagas.

Las obras seleccionadas en esta segunda y última etapa se presentarán en las salas A y B del Pasaje Dardo Rocha a partir del 30 de marzo y hasta el 2 de abril con entrada libre y gratuita en todas las funciones. Las escuelas e instituciones interesadas en presenciar las obras podrán realizar reservas a los teléfonos: 427-1210 y al 427-1817, de 8.30 a 18.

El cronograma es el siguiente: Martes 30 de marzo: 10.30, "Las aventuras de Lucky y Mora", Grupo Ombú (infantil); 14, "Murguitas al cuadrado", Grupo La Gotera (infantil); 15.30, "9.53", Grupo La 4º Pared (adultos); 17, "Como vivir lo que me gusta", Grupo Emiliano Núñez (adultos).

El miércoles 31 de marzo se verá: 10.30, "Nunca fue fácil ser un superhéroe", Grupo Las crines del chancho (infantil); 14, "Dos corazones rojos", Grupo Leba (infantil); 15.30, "Hermanitas Antaño", Grupo Hermanitas Antaño (adultos); 17, "Cafeteros (a la carta)", Grupo Ojo de Pez (adultos).

El concurso continuará el jueves 1 de abril con: 10.30, "Icarovoló", Grupo Teatro del Firulete (infantil); 14, "Caperucita Roja (según el Lobo)", Grupo Amadeus (infantil); 15.30; "La Adaneva", Grupo La Sudaca Emergente (adultos); 17, "New York", Grupo La Gotera (adultos).

El último día será el viernes 2 de abril y las obras que se podrán ver son: 10.30, "El príncipe blue", Grupo Topográfico (infantil); 14, "Robin Hood, el príncipe de los ladrones", Grupo Teatro Estudio (infantil); 15.30, "Textos húmedos (sobre los charcos no llueve), Grupo Del Bocadelli Anden (adultos); y 17, "In Partibus Infidelium", Grupo Vuelve en Junio (adultos).

Fuente: El Día

jueves, 18 de marzo de 2004

Juego escénico en el espacio aéreo

Desde una altura de ocho metros tres chicos sentados sobre pequeñas tarimas de maderas enganchan una soga a sus arneses y de, a poco, comienzan a descender con la cabeza hacia abajo, juntando sus pies entre la soga y balanceándose lentamente ante la mirada atenta de Juan Vogelman, el profesor, quien cuenta que ellos, que parecen tan seguros desplazándose en el aire, comenzaron apenas hace un mes a tomar el taller denominado "El juego escénico en el espacio aéreo".

Actores, bailarines y gente cuyo único interés es disfrutar de una manera distinta de recreación a partir del trabajo de distintas estéticas en la altura, como trapecios circulares, soga volante, rapel acrobático, soga elástica y deslizamiento por soga, están realizando este curso que es posible gracias a que el centro cultural Viejo Almacén El Obrero, ubicado en 13 y 71, inauguró un nuevo espacio especialmente acondicionado para esta actividad.

"Gracias a la compra de un inmueble lindero a nuestro teatro, pudimos incrementar las actividades del centro cultural y este espacio está especialmente diseñado para poder practicar esta disciplina", sostuvo Alejandra Bignasco docente e integrante del grupo de teatro La Gotera que funciona en este centro cultural.

Según indicó Claudia López Lombardi, también del Grupo La Gotera, "ésta es una buena oportunidad para aquellos que quieran practicar esta disciplina porque en La Plata no hay ninguna sala especialmente concebida y con todas las reglas de seguridad necesarias. Con la compra de este inmueble pudimos ampliar las actividades del centro".

Vogelman, que trabajó en México y Alemania, está dedicado al teatro en espacios alternativos -del cual el espacio aéreo constituye una materia-, y asegura que esta nueva sala cuenta con redes de seguridad, una estructura mecánica y manual completa, y cada alumno recibe un equipo. "Se trabaja con material de alpinismo de excelente calidad como las sogas elásticas que están especialmente diseñadas para soportar los pesos".

El profesor agregó que "los anclajes están montados directamente sobre la estructura de la sala para una mayor seguridad. Los talleres se dictan con cupos limitados y para poder participar el único requisito es ser mayor de 16 años (con autorización de los padres).

Fuente: El Día

lunes, 16 de febrero de 2004

Muchachas en el ring


TEATRO: LA OBRA DE JOSE MARIA MUSCARI EN LA CALLE CORRIENTES

En Catch, las mujeres se suben al ring y escandalizan. La obra plantea registros sórdidos y morbosos.

Hay un halo paternal entre José María Muscari y sus mujeres de Catch. Las chicas rudas, que se embarran y se brindan roces brutales y coqueteos sado-lésbicos en el escenario del Lorange de jueves a domingo, devienen en dóciles criaturas del director. "Así hay que tenerlas", bromea mientras reubica a sus actrices y a Cristian Morales para la entrevista.

Catch llegó al Lorange de Carlos Rottenberg, después de varias funciones de una especie de "work in progress" en el Adán Buenos Ayres de Parque Chacabuco. Lo que se puede ver por estos días, a diferencia del año pasado, tiene menos chicas, una batería potenciada de insultos, la coreografía de Luis Biasotto de grupo Krapp y la ausencia de "El chancho" (ver recuadro). Un panfleto que va y viene por la avenida Corrientes y promociona la obra es bien explícito, con la ecuación mujeres en el barro + sexo entre chicas. El resultado es la respuesta muscariana, llevada al paroxismo, de "¿qué pasa con el universo femenino en ausencia de hombres?" Aclaremos que Catch es una comedia, morbosa, sórdida; que hay entrenadoras y que tienen, a su vez, bandos de mujeres que compiten. Y una celadora anciana, especie de alma mater de las demás luchadoras, con un hijo travesti: Memeca.

Sábado 23.45.

Cuerpos freak en el escenario y, abajo, cabecitas desquiciadas, miradas sedientas de hombres maduros y parejas de todas las edades que amenazan levantarse pero que finalmente se quedan en sus asientos. Música de Sandra Mihanovich y un aplastante olor de pomadas desinflamantes. La propuesta se desmadra en un pastiche en el que entran alusiones a Firmenich, mientras un travesti corre desnudo entre las butacas con una mujer azotándolo en la espalda. Es interesante ver las reacciones de los que se acercan a la obra y son rozados por nalgas, rodillas, pechos de cuerpos desnudos, en plena aceleración. Algunos abandonan la función, pero se los pueden contar con los dedos de las manos.

Tres de las chicas Catch, Laura Espínola, Marina Robagliati y Pía Pecora cuentan que le han propuesto hacer una película porno y que ya se grabaron varias "caras que han venido más de una vez. Grupitos que vienen bastante seguido", dice Espínola. Pécora, la del afiche, compitió en lucha libre y entrenó durante mucho tiempo en el C.E.N.A.R.D. Esta es su segunda experiencia en teatro. Antes de Catch hizo una obra para chicos.

Muscari dice que armó su elenco a partir de individualidades. "Sabía que Cristian Morales quería cambiarse de sexo y eso había que potenciarlo. Del resto de las chicas quedaron las que aguantaron el ritmo de la obra y todas me sedujeron por algo."

En una nota planteabas lo bizarro únicamente como lenguaje, ¿no pensás que, finalmente, termina imponiéndose como propuesta de cada una de tus obras?

Lo bizarro es una de las propuestas que manejo, es mi humor y el registro que uso en la mayoría de mis obras. Y no sólo dentro del off, cuando hice Desangradas en glamour tenía a Martha Bianchi disfrazada de Gatubela gateando por el escenario; o Alicia maravilla con Florencia Peña, famosa por sus tetas, haciendo teatro para chicos. Hay distintas propuestas que siempre termino llevando para el lado bizarresco, no sé, por ahora uso este lenguaje que también tiene que ver con salir de lo políticamente correcto.

Esa salida es previsible, diría que hasta no hay sorpresa: lo zafado es algo que se espera.

Creo que sí, en este caso esta bien aclarado desde el vamos. El que viene a ver algo mío tiene una idea de lo que se va a encontrar. Pero fuera de eso, esta bueno que el público se dé cuenta de que no sólo Brandoni con Justo en lo mejor de mi vida, es teatro. Esto también lo es. La gente joven entiende que el teatro no es algo arcaico y pretencioso.

Oscilás entre lo comercial y lo que habitualmente se denomina off, ¿cuál sentís que es tu lugar?

No me ha ido bien con algunas

obras en las que me largue con un elenco fuerte y en una buena sala. Me han criticado mucho, por ejemplo, en Desangradas en glamour y creo que algo de razón tenían. De eso se aprende. El lugar donde me siento más cómodo no es siempre el mismo.

¿Que pasó cuando te llamó Rottenberg para venir a la calle Corrientes?

Tuve bastante miedo. Pensaba estrenarla pero no en Corrientes, creía que la obra era demasiado guarra. Pero una vez acá, Catch se hizo una aplanadora. Finalmente es una comedia tiene cosas que funcionan como un reloj, ¿por qué no podía tener una temporada en el Lorange?

Fuente: Clarín